Special Task Force de la Policía Sudafricana

En las naciones europeas, los grupos antiterroristas nacieron luego de sucesos como el de los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, en donde un grupo terrorista árabe asesinó a numerosos atletas israelíes. En Sudáfrica, los que llevó a la formación de la STF fue un suceso mucho menor, pero que podría haber sido comparable en muertes.

Ya en 1971, las autoridades habían pensado en formar una unidad especializada de la policía, que debería tener unos 200 hombres. Debían estar preparados para situaciones "fuera de lo común". Sin embargo, situaciones particulares como la guerra en Rhodesia hicieron que se postergara momentáneamente su creación.

Sin embargo, el 28 de abril de 1975 sucedió algo que volvió a mostrar lo necesario de tener una fuerza de este tipo. En el consulado israelí de Johannesburgo, un guardia de seguridad volvió al trabajo pensando en matar a su jefe. Llevaba un arma automática, y sabía como usarla. Antes de llegar a su objetivo, sin motivo aparente, comenzó a disparar en la calle, hiriendo a un transeúnte. Lo que se llamó el "Incidente de la calle Fox Street" no llegó a mayores, pero podría haber traido muchos problemas.

A partir de ese momento, la STF comenzó a tomar forma, no solamente con "sangre nueva", sino también con policías de amplia experiencia. Esta fuerza absorvió con el tiempo a la Task Force de la Policía de Ferrocarriles de Sudáfrica, que era parte de la Policía de Ferrocarriles. Esta consolidación se llevó a cabo completamente en 1986, cuando esta policía especial fue disuelta.

 

Sus misiones

La STF es una unidad especial por muchas razones. Una no menor es que está preparada para casi cualquier situación que pueda suceder. A diferencia de otras unidades especiales que se especializan en una u otra parte del antiterrorismo, la STF puede tomar partido en cualquier momento.

La misión principal de este grupo especial es la liberación de rehenes, ya sea que estén en un tren (lugar muy posible dado la situación sudafricana, nótese que hasta tenían una policía especial para estos medios de transporte), en un avión, un barco o incluso sobre la única plataforma petrolífera que el país tiene en sus aguas territoriales.

La segunda prioridad son las acciones terroristas de todo tipo, en todos los ambientes urbanos ya mencionados. La tercera prioridad de estos policías especializados son las operaciones en el Bush. Esta es la manera en que se denomina la sabana sudafricana, que como lo dice su mismo nombre en inglés, se caracteriza por los arbustos y la vegetación escasa.

Estos tipos de operaciones son lo que diferencian a estos policías de cualquier otra fuerza del mundo, ya que ellos pueden operar tanto en una ciudad como en zonas poco urbanizadas o en campo abierto. Para este tipo de misiones cuentan con equipo especializado, sobre todo con vehículos todoterreno, algunos derivados del Casspir, y otros como el Scorpion, verdadero monstruo con tracción en los dos ejes, gran autonomía y velocidad, además de estar blindado y tener dos cañones de 20 mm y una ametralladora calibre 7,62.

Aunque los miembros de la STF practican para situaciones muy arriesgadas, en donde se supone que el enemigo es también alguien muy entrenado y equipado, a veces tienen que hacer frente a situaciones mucho menos peligrosas, pero igual de importantes. Sudáfrica es uno de los países más estables del continente africano, pero sigue estando lleno de violencia, heredada en parte de los problemas del Apartheid, pero también debido a la influencia de los países vecinos.

Económicamente, Sudáfrica puede permitirse entrenar a personal como el de la STF y darle armas, ya que su industria es lo suficientemente fuerte; de hecho, algunos equipos de los mejores del mundo son sudafricanos. Sin embargo, países como Mozambique o Swazilandia viven situaciones muy distintas, y el problema de fronteras es constante. Para colmo, el constante tráfico de armas (casi siempre AK-47) a cambio de comida o de otros bienes o servicios es otra seria amenaza. Si a esto le sumamos las guerras civiles fronterizas, tenemos un mosaico muy mortífero. En resumen, la violencia es endémica en todo el continente, y amenaza siempre con expandirse un poco más.

La situación llegó a tal punto que, en 1995, miembros de la STF entraron en Mozambique, con autorización de dicho país, para salir a la búsqueda de escondites de armas utilizados durante enfrentamientos civiles. La operación conjunta fue denominada Rachel; duró dos semanas y demostró la capacidad de esta fuerza para hacer frente a todo tipo de situaciones, incluso una no planeada en su entrenamiento: la "invasión" de un país vecino.

 

El Scorpion es un vehículo diseñado y construido específicamente para satisfacer las necesidades de la STF, sobre todo cuando actúan en el Bush. Posee una cabina y chasis a prueba de minas, tiene gran movilidad y autonomía, no solamente en combustible sino que también tiene reservas de agua para la tripulación. Además de estar MUY armado, posee otros aditamentos como GPS, luces infrarrojas y parlantes de 250 W de potencia.
Armamento dos cañones de 20 mm en la parte trasera, ametralladora de 7,62 mm en la cabina
Aceleración de 0 a 60 km/h en 20 segundos
Velocidad máxima 130 km/ h en carretera, 75 km/h en todo terreno
Autonomía 800 km en carretera

 

Entrenamiento y selección

La preparación de los miembros de esta fuerza, desconocida para muchos, parece ser sin embargo una de las más exigentes de todo el mundo, sino es la más exigente. Hay una cosa en la cual los reclutas están más de acuerdo: cada año las pruebas son más duras.

Los requisitos básicos para ser de la STF son: tener entre 21 y 30 años, servir en la policía sudafricana desde hace al menos dos años, y tener una excelente forma física.

Desde la creación del equipo, solamente han sido necesarias menos de veinte rondas de reclutamiento, cada vez que se acumulaban cargos a cubrir en el grupo. En una de las últimas, en 1995, se presentaron 338 voluntarios, pero solamente 273 fueron admitidos para presentarse a la primera fase de los elaborados exámenes. Estos son una batería de análisis médicos, pruebas técnicas y entrevistas de todo tipo.

De los 273 ya mencionados, solamente pasaron 95 hombres. Pero todavía les aguardaba a estos lo peor, porque las pruebas anteriores eran solamente el "precalentamiento". A partir de allí, venía lo más duro.

La siguiente fase dura 6 semanas y es casi completamente física. En ese período de tiempo, a los candidatos se los somete a una gran presión psicológica y física, de todo tipo. Ya desde el principio, tienen que sobrevivir a una prueba de resistencia que dura 88 horas: durante este tiempo, no pueden comer ni dormir, y solamente les dan un poco de agua, lo justo y necesario. Así se prepara a los candidatos para momentos realmente difíciles: en el desierto, pueden quedarse aislados de sus unidades, incluso heridos y perdidos, y tienen que tener experiencia en aguantar dichas condiciones. Los organizadores de la prueba pueden permitir el uso de lo que se conoce como "Jungle Juice": una combinación de agua salada y azúcar, que evita la deshidratación. Esta es la única muestra de misericordia que tienen los candidatos, y solamente la tienen si la temperatura ambientes es de 40º para arriba. De otra manera, sencillamente morirían de sed.

Luego de esta y otras pruebas, lo más común es que entre el 60% y 70% de los candidatos son eliminados. Pero la recompensa para los que queda es grande, porque el siguiente paso es el entrenamiento: a partir de aquí, ya son parte de la STF.

Lo primero es el entrenamiento con armas de fuego y explosivos, sobre todo los más caseros, que son los que más se utilizan en esa región del mundo. Posteriormente se pasa a la fase de entrenamiento rural, en donde se aprende a combatir al enemigo en el matorral, técnicas antiguerrilla y de rastreo en diversos ambientes. Nuevamente vemos la importancia dada a este ámbito posible de combate. En esta parte, también se les da a los reclutas entrenamiento para supervivencia en el desierto: una de esas pruebas es la recorrida de 150 km en el desierto de Kalahari, donde los hombres aprenden a orientarse.

Luego de esta extenuante prueba, los reclutas tienen una semana de descanso para prepararse para la siguiente fase del entrenamiento, que consiste en 35 días de lucha urbana.

Las tres primeras semanas de este período se entrena en todo lo referente al asalto de vehículos de transporte, como pueden ser autos, trenes y aviones. En estos casos, los hombres de la STF aprenden a liberar rehenes, enfrentarse a terroristas y detener a personas sospechosas.

Sin embargo, la STF no es un grupo antiterrorista más: la criminalidad en Sudáfrica es una cuestión muy grave, ya que la derogación de todas las leyes del Apartheid también ha quitado leyes especiales que ayudaban a detener la violencia. El país está lleno de potenciales enfrentamientos, y para colmo hay mucha gente que tiene acceso a armas de fuego de gran potencia, de manera que la STF no puede sencillamente sentarse a aprender a detener terroristas: debe en cambio aprender a enfrentar lo desconocido, desde delincuentes violentos hasta criminales escapados de la prisión. Y en eso no tienen igual en el mundo.

La penúltima fase de entrenamiento básico consiste en ganarse las alas de paracaidísmo. Todos los miembros del STF hacen un curso que dura 3 semanas. Se practican saltos de todo tipo, en solitario y en grupo, hasta llegar a los saltos más complicados: nocturnos y sobre agua.

La fase final del entrenamiento básico es la protección de personalidades (VIP). Aunque hay otras unidades especializadas en esto, a veces la STF tiene que actuar en este rol, de manera que a veces terminan haciendo de contrafrancotiradores, por ejemplo.

En este punto termina el entrenamiento básico, pero llega el entrenamiento de especialidades. Cada miembro del grupo se adiestra por separado en alguna especialidad: buzo, francotirador, paracaidista señalador, asistencia médica, etc.

 

Organización

Aunque al principio solamente tenían sede en una sola ciudad, la STF se fue descentralizando para permitir su actuación rápida en toda Sudáfrica. Este proceso comenzó a principios de la década de 1990, y así fue como esta unidad organizó dos unidades regionales: una frente al Océano Índico, en Durban, la cual es una de las regiones más conflictivas del país. La otra está en Ciudad del Cabo, en el extremo sur del continente africano. Esta organización facilita los entrenamientos y le da más flexibilidad al personal.

A pesar de que su gran entrenamiento podría hacer parecer que la STF es un grupo elitista, y no de élite, no es así. Como parte de la policía nacional, y ya que todos sus miembros han sido policías un cierto tiempo, la colaboración entre ambas unidades es muy buena, tanto en lo que hace a equipo como en lo que hace a personal. Así, por ejemplo, la unidad aérea de la policía presta sus helicópteros para que los de la STF se entrenen en el rappel, mientras que la STF suele prestar sus hombres para servir, cuando es necesario, en operaciones de helicópteros de la policía.

 

[Adaptación de un artículo aparecido en Soldiers Raids, nº13, de octubre de 1996]

 

 

 

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