Misil balístico soviético SS-6 "Sapwood" (R-7 "Semiorka")

Responsable directo del lanzamiento del Sputnik, este gigantesco vector soviético es un perfecto ejemplo de su filosofía: cuanto más grande y monstruoso, mejor. El R-7 Semiorka (denominación soviética) tal vez no sea el ICBM más grande del mundo, pero sin duda es el más pesado y aparatoso. No por nada pesa la terrible cantidad de 300 toneladas, y aún todavía, una versión modernizada es el responsable de todos los lanzamientos rusos desde Baikonur.

En 1953 comenzó a planearse su diseño, el cual esconde una extraña anécdota con un igualmente curioso resultado. A poco de morir Stalin, los miembros más importantes del gobiernos soviético se reunieron para decidir qué hacer con el programa de ICBM. Estaba claro que tenían que desarrollar una o más armas capaces de llevar una bomba de fusión a EEUU, pero había un problema. Ese arma todavía estaba en desarrollo, de manera que no había forma de saber qué tan grande tenía que ser el vector que la transportara.

En este momento, se le pide a Andrei Sájarov, físico experto en la construcción de bombas atómicas, por los datos aproximados de un artefacto de este tipo. Lamentablemente para él, su equipo recién está construyendo prototipos básicos, de un tamaño enorme ya que todo está en fase de prueba. Sin embargo debe dar una respuesta rápida, porque toda la industria bélica está esperando estos datos para comenzar el diseño, y no pueden quedarse de brazos cruzados mientras se perfecciona la tecnología.

Urgido de esta manera, Sájarov calculó que un arma de fusión como la que le pedían pesaría unas 5 toneladas. Debido a que en ese momento había dos tipos de bombas en desarrollo, la predicción del físico fue muy equivocada, y de hecho al mejorar la tecnología, se logró un peso mucho mejor. Lo curioso es que, al dar la información, nadie parece haberse inmutado. Era la URSS: si había que construir algo que cargara 5 toneladas a 9.000 kilómetros, se lograría de alguna manera. Tengamos en cuenta que el ICBM en uso en esa época era el R-5, que podía llevar una carga de 1.4 toneladas a apenas 1.200 kilómetros.

La falta de motores más potentes, y el resurgimiento de conceptos anteriors, que planteaban unir varios cohetes para hacer uno más grande, llevaron a que el R-7 tuviera su aspecto tan distintivo, con varios motores en la base. La idea, sencilla, fue empalmar los cohetes que estaban disponibles.

Luego de un período relativamente corto, el 20 de mayo de 1954 el proyecto fue aprobado.

Los primeros lanzamientos de prueba fueron a comienzos de 1956. El 21 de agosto del año siguiente se hizo el primer lanzamiento seguido de un vuelo de alcance completo. El gobierno soviético no esperó mucho para utilizarlo. El 4 de octubre de 1957, pocos días luego de completadas las pruebas, fue lanzado con el primer satélite artificial a bordo, el Sputnik.

El R-7 fue luego utilizado como plataforma de lanzamiento de misiles balísticos nucleares y como lanzador de satélites artificiales de todo tipo.

El R-7 tiene algunos récords no oficiales muy interesantes. No es el ICBM más grande del mundo (es el SS-9 "Scarp", que mide 35 metros de largo, también soviético), pero sí es el más pesado, con casi 300 toneladas al momento de lanzamiento. Fue el objeto volador más pesado de todo el mundo, hasta la aparición en fechas más recientes de aviones de pasajeros de fuselaje ancho, como el Boeing 747.

Aunque pueda parecer que no, tampoco es el misil más rápido, siendo superado por otros diseños estadounidenses que llegan a Mach 27. Pero sí es posiblemente el aparato construido por el hombre que tiene más motores, nada más ni nada menos que 32 en total, lo cual hay que tener en cuenta, ya que los diseños estadounidenses más veloces (solamente por un punto de Mach) son mucho más livianos y pequeños. Se trata entonces de una gigantesca obra de ingeniería voladora.

Mientras el R-7 se iba haciendo conocido, los servicios occidentales de inteligencia vieron que para facilitar su despliegue se construían vastos complejos de lanzamiento, incluyendo una red ferroviaria eléctrica a gran escala.

En realidad, el Semiorka no fue un buen vector de despliegue de armas nucleares, y fue rápidamente reemplazado. Con el tiempo los científicos soviéticos perfeccionaron la tecnología de fusión y lograron ojivas más pequeñas, por lo que se diseñaron misiles más pequeños y precisos.

Sin embargo, el error de Sájarov tuvo una enorme importancia para la carrera espacial soviética. La enorme capacidad de carga útil del R-7 permitió el lanzamiento de muchas misiones, ya fuera con animales o personas, además de satélites. Esta tecnología puso a la vanguardia a los soviéticos, mientras los estadounidenses tenían que conformarse con cohetes con menor capacidad.

Incluso hoy, muchos de los componentes de la Estación Espacial Internacional son llevados al espacio por derivados del R-7. Se trata, en suma, de un vector espacial muy probado, sencillo, gigantesco, pero de una monstruosa capacidad: un ejemplo típico de los diseños soviético/rusos de todo el siglo.

 

Fuente recomendada para saber más sobre el Semiorka: Eureka.

 

Largo 30,5 m
Diámetro 2,95 m
Peso vacío, 28.000 kg; listo para el despegue, 295.000 kg
Velocidad Mach 26 (en el apogeo)
Propulsor

32 motores en total; un módulo RD-108 con cuatro cámaras de empuje (77.500 kg al nivel del mar) y cuatro motores de ajuste fino, más cuatro grupos aceleradores cada uno con un RD-107 (cuatro cámaras de empuje, 104.010 kg en el vacío) y dos motores de ajuste

Alcance

10.000 km

CEP 1.100 m
Cabeza de guerra cabeza termonuclear con una potencia estimada de 5 megatones y un peso de 6.800 kg
Guía radio e inercial
Propelente oxígeno líquido y queroseno
Lanzamiento desde torres especialmente diseñadas

 

 

 

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