Lanzagranadas soviético RPG-7

A principios de los años 60, el mundo vio el nacimiento de una de las armas que en su momento, se considero como una anexión más al arsenal soviético, y que con el tiempo ha demostrado ser una de las armas antitanque más exitosas del siglo XX.

Antecedentes

Cuatro Panzerfaust en su caja original expuestos en el Museo Militar de Helsinki.

Para poder hablar del RPG-7, primero es necesario hablar de un predecesor aun más impresionante.

En los confines de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes, pioneros en el diseño de nuevas tecnologías bélicas, concibieron un arma totalmente nueva. Sus tropas regulares se enfrentaban a números cada vez mayores de tanques soviéticos, principalmente los famosos T-34, que salían de a miles de las factorías comunistas. Ni los cañones especializados ni los tanques eran suficientes como para detener semejante masa acorazada.

Fue así que se tuvo que pensar en un arma lo suficientemente poderosa para acabar con un blindado y que a su vez fuese lo suficientemente ligera para ser manejada por un solo hombre, relativamente poco entrenado, y a un bajo costo por unidad. Experimentos anteriores a este habían demostrado la relativa ineficacia de los lanzacohetes recargables como los Panzerschreck (también propios de Alemania) o la famosa ‘Bazooka’ norteamericana, ya que, debido al peso del arma y las características de la misma, hacían virtualmente imposible la reducción del peso a menos de 7kg. (que era la meta establecida para el nuevo diseño). Se concibió entonces un arma desechable, que pudiese ser usada y después descartada rápidamente. Nace entonces una de las armas mas temidas entre los tanquistas aliados, cuya sola pronunciación de su nombre era motivo de alarma. Hablamos del mítico Panzerfaust ("Puño Blindado" en alemán).

Las armas de la serie Panzerfaust, denominadas originariamente Faustpatrone (cartucho de puño), eran en la práctica granadas de carga hueca impulsadas por cohete, que se lanzaban desde un soporte de tubo según el principio del cañón sin retroceso. La puntería se hacía observando por una mira que, puesta en posición, quitaba a la vez el seguro del arma. El mecanismo de disparo era de percusión. La llamarada de la carga de lanzamiento desintegraba el plástico de la tapa que cerraba el fondo del tubo, y la salida del proyectil sucedía así sin excesivo retroceso. Apenas la espiga del proyectil surgía del tubo de lanzamiento, se ponían en posición al extremo de esa espiga cuatro aletas flexibles de acero destinadas a estabilizar su trayectoria.

La innovación tecnológica de esta arma era el uso del concepto de "carga hueca" que permite perforar blindajes muy superiores a los que se conseguiría con la misma carga explosiva convencional. La carga hueca consiste en disponer el explosivo en forma cóncava (forma de un tazón vacío, algo que hacia del Panzerfaust muy fácil de reconocer), por lo que al explotar la carga, la onda expansiva no se dispersa hacia todas partes. Por la citada forma cóncava, se genera un punto de muy alta presión por delante de la cavidad. En este punto, el chorro de gases y metal sobrecalentados perfora casi cualquier cosa, pasando al otro lado del blindaje y creando gran destrucción.

Soldados finlandeses, los sargentos Kaarlo Niemelä (izq.) y Heino Nikulassi (der.), portando Panzerfausts en hombros en Tali-Ihantala. Detrás de ellos un tanque soviético T-34 destruido. El escaso precio del sistema y su facilidad de uso permitía reponer rápidamente el lanzador ya utilizado.

Una característica que era del agrado de las tropas alemanas era el hecho de que podían prescindir del tubo de lanzamiento una vez utilizado. A diferencia del Panzerschreck, era mucho más liviano porque no tenía un escudo de metal. El Panzerfaust, luego de ser usado, era desechado. Sin embargo, esta característica fue eliminada poco después ya que la escases de materiales obligó a las tropas a recoger los tubos utilizados para llevarlos a la fábrica a recargar; proceso complicado y muy laborioso.

El Panzerfaust era ligero, barato y muy útil en situaciones de encuentros inesperados con un blindado. Muchas fueron las ocasiones en las que más de un soldado alemán derroto por su cuenta a un tanque plenamente operativo. Prueba de ello fue durante la Batalla de Berlín donde los Panzerfaust destruyeron no menos de 200 tanques soviéticos a manos de la Volksturm, y eran muy temidos por los tanquistas rusos.

Todas estas nuevas posibilidades fascinaron a los rusos quienes al caer la Alemania nazi y hacer suya mucha de su tecnología, encontraron algunos puntos débiles dentro de su propio equipo que lo sentaba como deficiente y viejo.

 

Origen

Un precursor de los diseños posteriores era el RPG-2 que ya incluía algunas ventajas establecidas a partir de las ideas que pudieron obtener. Barato y simple, se convirtió en un arma muy apreciada por los usuarios. Fue la primer arma de lanzamiento de granadas propulsadas de la Unión Soviética. Sin embargo, su corto alcance y la inexactitud llevó a su eventual sustitución que después de una larga y exhaustiva tarea de refinamiento, culminaron en el diseño definitivo.

Este adquirió el nombre de РПГ-7, que eran las siglas en ruso de su nombre completo. En Occidente, se lo tradujo como RPG-7, por Rocket-Propelled Grenade (Granada propulsada por cohete), un nombre que no mucho después, se convertiría en leyenda.

 

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Muchas gracias a Sergio Silva Castañeda, el autor principal de este artículo.

 

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