Pistolas de asalto

El concepto de una "pistola ametralladora" no es nuevo: desde que la pistola semiautomática alcanzó la madurez, casi todo diseñador intentó alcanzar este nuevo logro.

Es necesario aclarar que en EE.UU. se llama pistola automática a lo que el resto del mundo llama pistola semiautomática, de manera que, para evitar las confusiones, se usa en este artículo (y en muchos textos) el término de pistola de asalto, para referirse a las pistolas que pueden disparar varios proyectiles sucesivos con una sola presión del gatillo. Otra denominación a veces usada en inglés es burst fire pistol (pistola de fuego en ráfaga).

Esta búsqueda fue una de las más largas y competitivas de todo el siglo XX. Pero ni siquiera John Moses Browning, uno de los dioses de los diseñadores de armas, pudo lograrlo. Según se dice, sus observaciones le dijeron que una pistola realmente automática sería siempre incontrolable, al punto de que sería un arma inútil porque sería imposible de apuntar luego del primer disparo.

El problema era que, cuanto más pequeña fuera el arma, era también menos pesada. Y es obvio que una pistola liviana disparando en modo automático se haría incontrolable, porque el peso del arma misma es algo que siempre ayudó a hacerla más estable y fácil de empuñar. Al mismo tiempo, al reducir el tamaño, por motivos mecánicos, se aumenta la cadencia de fuego: los mecanismos tienen menos espacio para recorrer, y por lo tanto repiten el ciclo de disparo más rápidamente.

Las dos cosas combinadas hicieron que prácticamente todos los intentos por lograr una pistola realmente automática, fácil de operar y disparar, precisa y confiable, fallaran. Sin embargo el interés se mantuvo durante todo el siglo, pensando en diferentes artilugios que ayudaran a hacer controlable el arma. Y es que el concepto prometía mucho.

Uno de estos intentos fue la culata plegable o removible, ya ensayada en las pistolas alemanas Mauser C-96 y Luger P-08 de antes de la Primera Guerra Mundial. Estas raras mezclas de carabinas y pistolas eran una muestra de lo que vendría. La Luger no podía hacer disparos en ráfagas, a diferencia de la Mauser C-96, que sin embargo era imposible de disparar de esta manera a menos que se usara la culata. A cambio de esto prometían ser un poco más precisas y a veces, dar más alcance. Sin embargo, fueron relegadas como curiosidades. Después de la Segunda Guerra Mundial los soviéticos volvieron a intentar este concepto con la pistola Stetchkin, que pretendía reemplazar tanto a las pistolas como a los subfusiles.

Pistola Luger con cargador de sartén y culata removible. Era uno de los aparatosos intentos de principios del siglo XX tendientes a crear una carabina y luego un subfusil a partir de una pistola. Al igual que las ideas montadas sobre la Mauser C-96, no fueron nada prácticas y quedaron como una curiosidad histórica.

Por supuesto que esto no se pudo, de manera que se siguieron fabricando subfusiles por un lado y pistolas por el otro. Las armas dedicadas, que no podían funcionar como comodines, seguían siendo más confiables y precisas.

Sin embargo, la idea de crear un híbrido funcional entre estos dos tipos de armas llevó a la creación de una incipiente clase de pistolas de asalto. Este nombre suena un poco mejor que el de pistola ametralladora, que es demasiado exagerado. De todas maneras hay, como siempre, problemas con los conceptos.

Mientras los diseñadores europeos piensan realmente en armas más parecidas a las pistolas, los estadounidenses hablan de pistolas de asalto cuando se refieren a subfusiles cortos o incluso a fusiles empequeñecidos de diversas maneras. Muchos diseños de EE.UU. son realmente extravagantes, por decir poco, aparatosos híbridos formados de varios otros diseños, que no son realmente pistolas de asalto, sino subfusiles o fusiles cortos.

A medio camino se quedan otros diseños no enmarcados en ninguna tendencia mayoritaria de pensamiento. Los israelíes por ejemplo, luego del éxito de su Uzi, produjeron dos versiones menores. La mini-Uzi y la micro-Uzi surgieron en la década de 1980, pero no dejan de ser subfusiles pequeños, que todavía conservan culatas plegables especiales. A pesar de todos los esfuerzos hechos por los diseñadores, no dejan de ser poco controlables a la hora de disparar y tienen que ser usadas a muy corta distancia, por personal bien entrenado en su uso.

Con el tiempo los diseñadores de todo el mundo se dieron cuenta de que era realmente difícil pensar en armas tan pequeñas, de puño, que pudieran disparar ráfagas completas, y por eso se abocaron a la creación de armas que lanzaran pequeñas ráfagas de tres disparos.

 

 

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