Subfusil Owen

Corría el mes de julio de 1939 cuando un joven de 24 años, llamado Evelyn Owen, llevó su prototipo de un subfusil calibre .22 a las barracas de Victoria, en Sydney, Australia. Allí fue inspeccionado por oficiales de suministros; él explicó que se podía hacer con equipo poco especializado usando las partes de un fusil calibre .22. Pero los oficiales le dijeron a Owen que no podían aceptarlo en uso para el ejército a causa de que tenía un calibre bajo.
Subfusil australiano Owen. Las manchas no son a causa del uso, sino de la costumbre de pintar miméticamente el armamento.

El joven, insistiendo, les explicó que el arma podía ser adaptada fácilmente para usar calibres más grandes y que solamente había elegido el .22 por conveniencia. A pesar de su insistencia, el arma fue rechazada: antes de la Segunda Guerra Mundial, el ejército australiano no se había dado cuenta de la importancia de los subfusiles tanto para el ataque y la defensa de la infantería. Además, el ejército inglés, que influenciaba notablemente la doctrina de armas del australiano, tampoco había hecho avances en ese campo.

El ejército australiano siguió en su postura, poco interesado en el arma. Y cuando se dio cuenta de lo importante que eran los subfusiles, encargó rápidamente una partida de subfusiles Sten a las fábricas británicas. Las autoridades tardaron un tiempo, sin embargo, en darse cuenta de que, con la Segunda Guerra Mundial ya en marcha, el ejército británico tenía derecho a usar todo lo que produjeran sus fábricas. Durante ese tiempo Owen no hizo más que insistir, y al aparecer este vacío, pudo persuadir a las autoridades militares para que probaran su proyecto, en 1940. El Owen fue aceptado, aunque el tema del calibre siguió siendo un problema: se produjo el arma en cuatro calibres hasta que se adoptó el ahora universal de 9x19mm Parabellum.

Nadie seguramente supo en esa época todos los acontecimientos que vería esa arma tan extraña. Lo primero que nos permite reconocer fácilmente al Owen es la posición vertical superior del cargador, apuntando hacia arriba, colocado encima del cajón tubular del arma. Esta característica, muy poco vista en los subfusiles (incluso ahora), es solamente peculiar en apariencia, y se adoptó por su funcionalidad. A pesar de que presenta un ligero inconveniente para el tirador, ya que se desplaza la mira y el alza a la derecha del arma (lo cual es una solución algo incómoda), no es tan grave en el campo de batalla: los subfusiles no son armas de precisión y se mantienen al dispararse a la altura de la cadera. Incluso el arma que sustituyó al Owen, el X-3, en el ejército australiano, conserva esta característica.
Un soldado del 5º Regimiento Real Australiano, con un subfusil Owen, observa la destrucción de la aldea de Long Tan, en Vietnam.
Calibre (mm) 9 x 19
Largo (mm) 813
Largo del cañón (mm) 247
Cadencia de fuego (d/m) 700
Velocidad de salida (m/s) 420
Cargador vertical de 33 disparos
Surcos 7, a la derecha
Peso vacío y sin cargador (kg) 4,21
Peso completo (kg) 4,815

Otro gran punto del Owen es su gran robustez y convencionalidad, que lo hacían muy confiables en cualquier circunstancia y clima: fue un arma tosca y segura que alcanzó por ello mucha fama. También la facilidad de uso y mantenimiento ayudaron en mucho: otra característica exclusiva del Owen es la posibilidad de sustuir rápidamente el cañón. A pesar de que no era tan necesaria, ya que para que se produjera la autocombustión del cartucho era necesario disparar una enorme cantidad de proyectiles, esta característica se concervó durante toda la producción del Owen. Solamente tirando hacia arriba un seguro operado por un resorte, justo delante de donde se inserta el cargador, el cañón se podía sacar. Este dispositivo es necesario, ya que el método de ensamblaje y construcción, el arma solamente podría se desmantelada removiendo el cañón y luego sacando la recámara y el resorte de retroceso hacia adelante. Otra parte inusual del subfusil Owen es que el mecanismo de eyección está dentro del cargador y no dentro del arma: los casquillos vacíos caen delante del gatillo.

Un detalle notable era que, en servicio, el Owen (como las otras armas) se recubría a menudo con barnices miméticos adaptados al terreno en el que se operaba: en el caso del ejército australiano (el Owen no fue utilizado por otras fuerzas armadas) era la jungla de Nueva Guinea, donde los soldados encontraron en el Owen el arma ideal para el combate de proximidad. Aunque era pesado y aparatoso, el Owen era un arma de primera clase y muy popular entre los que lo usaban; este subfusil resultaba sensiblemente más pesado que la mayoría de los modelos similares, pero las empuñaduras de pistola, tanto anterior como posterior, agilizaban notablemente su manejo. Se mantenía operando incluso en las durísimas condiciones de la jungla (humedad, barro, calor, etc.). Las fallas eran muy excepcionales, a pesar de los defectos que pudiera tener. Esto se debía también a su diseño: el compartimiento de la cámara estaba separado dentro del cajón, para que la cámara estuviera aislada del mango retractable por una pared pequeña, a través de la cual pasa la aguja percutora. Esto asegura que la suciedad y el barro no atascaran la cámara; aunque muy efectivo, el dispositivo ocupaba mucho espacio.

Durante la producción en serie, se llevaron a cabo algunas modificaciones: se eliminaron las aletas de refrigeración en la boca del cañón, se cambió la culata, realizada en varias versiones hasta quedar en una simple armadura metálica, o bien construida totalmente en madera, o la mitad en madera y la otra mitad en metal.

El Owen fue producido desde mediados de 1941 hasta 1945, llegando a las 50.000 unidades, sirviendo muy bien en el ejército australiano. Pero en 1952 se comenzó a fabricar de nuevo, probablemente debido a la falta de un arma mejor que llenara su lugar, como sucedía bastante seguido en esa época. En esta ocasión se le aplicó una larga bayoneta en la boca del cañón; aunque algunas versiones de 1943 llevaban una bayoneta más corta aplicada sobre un dispotivo tubular, las unidades fabricadas de esta manera eran muy pocas.

De esta manera el subfusil Owen participó muchos años más tarde en otra gran contienda mundial: la guerra de Vietnam. Aunque no hayan acaparado la atención de todas las cámaras del mundo, numerosos elementos de varias fuerzas de Australia participaron en la contienda, dando muestra de gran valor y eficiencia. Allí el Owen demostró una vez más su capacidad a pesar de algunos defectos que se pudieron encontrar y aunque fuera un arma muy anticuada. Para algunos las balas redondeadas eran poco útiles contra las pesadas ropas que utilizaban los guerrilleros vietcong; sin embargo, era un arma extremadamente confiable y no hay duda de que en los cerrados combates que se sucedieron en la jungla contar con un arma ruda y de alta capacidad de disparo le salvó la vida a más de uno, aunque no fuera asustando por unos segundos al enemigo.

No hay duda de que la historia de esta arma, ideada por un joven como cualquier persona y construido con mucho ingenio en un sótano, es un ejemplo de cómo un proyecto que parece inalcanzable puede llegar a ser realidad de la manera más espectacular. A pesar de las críticas y quejas de las autoridades militares de su época, Owen pudo finalmente cumplir su sueño de servir a su patria; ¡y de qué manera! Nada más que dándole un gran arma en el momento de gran necesidad, tan buena que incluso pudo ser usada confiablemente casi tres décadas más tarde.

 

 

 

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