Silenciadores, supresores y armas silenciadas

Un silenciador o supresor es un dispositivo, comúnmente de forma cilíndrica y de longitud y diámetro variable, acoplado ya sea por rosca o por mecanismo de tipo bayoneta (insertado) directamente en la boca del tubo cañón de las armas de fuego.

El fin más obvio de este aparato es reducir o eliminar, como dice su nombre, casi por completo el fuerte sonido (hasta 192 decibeles) característico de las armas de fuego al momento de encenderse la carga explosiva del cartucho.

Las operaciones especiales encubiertas de cuerpos de élite y grupos tácticos, en donde la discreción es vital, han encontrado en este dispositivo muchos beneficios. El crimen también ha adoptado estos procedimientos con oscuros propósitos. Por ambas causas, estos aparatos se han hecho célebres ymuy distintivos. Sin embargo, a veces generan leyendas que es necesario aclarar para comprender realmente como funcionan.

 

La Igram, pistola ametralladora o de asalto popularizada por el cine de acción, era casi incontrolable si se usaba sin su supresor, que funcionaba también como agarradera.

¿Verdadero o Falso?

Se debe dejar de lado la creencia popular, alimentada por las películas de acción, donde un pequeñísimo aditamento elimina en un 100% el sonido de la detonación del arma.

Ningún silenciador logra un silencio total al disparo. Por lo tanto es mucho más realista usar el término supresor, ya que el dispositivo suprime gran parte del sonido, pero no todo. Sin embargo, muchas veces se seguirá usando aquí el término silenciador ya que es mucho más conocido por el público en general.

La principal tarea del supresor es disminuir el volumen del estampido y disfrazarlo por un sonido mucho más inofensivo. Las personas cercanas al blanco atacado dudarán al escuchar un sonido mucho más apagado de lo habitual. De lejos, posiblemente ni siquiera se escuche el sonido, que se confundirá con el ruido de ambiente. De cerca, el disparo se confundirá con un paso, el sonido del viento o cualquier otra situación cotidiana, manteniéndose el factor sorpresa hasta el último segundo.

Otro de los mitos de Hollywood es presentar un arma silenciada por un pequeño dispositivo. En realidad, los silenciadores generalmente accesorios bastante voluminosos. Muchas veces los silenciadores de armas cortas son tan largos como las armas en las que se utilizan.

 

Física y química de un disparo

Pero antes que nada, para comprender el funcionamiento de los supresores, debemos entender primero la mecánica del disparo de las armas de fuego, y  luego los procesos fisicos y quimicos que intervienen en este.

Sabemos que las armas de fuego funcionan en general mediante un proceso quimico-mecánico, en el cual la energía cinética de una aguja percutora, golpea contra un iniciador o fulminante, que contiene un producto químico generalmente derivado del mercurio (fulminato), esto convierte esa energía en calor.

Este calor se traslada al propelente, mezcla química cuya función principal es la de generar gases para empujar el proyectil hacia el exterior del cañon.

En este proceso, las distintas partes del conjunto arma-munición entran en acción. La pólvora se quema muy rápidamente, haciendo que se expanda la vaina del cartucho, hecha de un metal elástico como el bronce. Esos gases mueven también el proyectil por el cañón. La vaina y la recámara del arma, en donde se aloja el cartucho, impide que los gases o cualquier parte del proyectil avancen en otra dirección.

Al dejar la recámara, el proyectil sigue avanzando por la parte estriada del cañón. Las estrías, que son pequeños surcos en el metal, hacen que el proyectil comience a girar, enroscándose como un tornillo. Ese giro será el que le dará estabilidad al proyectil una vez que salga de la boca del arma y se vea sometido a la gravedad, el viento, la densidad del aire, etc.

Durante todo el desplazamiento del proyectil por el cañón, la pólvora seguirá quemándose, acelerándolo más y más. Es en este punto que podemos entender la importancia de los tipos de pólvora para los diferentes tipos de armas. Pólvoras de combustión muy rápida de las utilizadas para armas cortas, pueden terminar de quemarse antes que el proyectil abandone el cañón, por lo que la bala se vería frenada por las estrías y perdería fuerza y precisión. A su vez, si se utilizan pólvoras lentas en armas cortas, se perdería eficacia, ya que ésta seguiría quemándose aun después de que la bala hubiera abandonado el arma, desaprovechando los gases.

Independientemente de las caracteristicas particulares de cada modelo, el proceso que hace funcionar un arma de fuego es el mismo. Tambien es importante saber que todo este proceso descrito, dura apenas unas centesimas de segundo.

Es un error pensar que la pólvora "explota". Si esto ocurriera no empujaría la bala, si no que rompería la vaina, la recámara etc. El ruido que escuchamos, y que nos hace pensar en la explosión, es en realidad el ruido provocado por la rotura de la barrera del sonido, por los gases residuales que salen de la boca del arma y por el proyectil cuando la abandona. Por ello, a mayor diámetro de proyectil (por ende mayor masa), mayor será la cantidad de propelente, que genera mayor volumen de gases y a su vez un estruendo más fuerte.

La función principal del silenciador será, entonces, detener en parte el sonido que produce el proyectil y los gases al salir del arma. Es por eso que se ubica justo en la boca de la misma.

 

Un poco de historia

La historia de los silenciadores comienza en la época de las armas modernas del siglo XIX. Se cuentan con varias patentes de los más diversos modelos y métodos de silenciamiento para armas de fuego, independientemente del uso o calibre de cartucho de las mismas.

Sin embargo es Sir Hiram Pierci y su hijo quienes desarrollaron y patentaron el diseño más extendido.

Este ingenio ha pasado y sigue pasando por muchas mutaciones, muchos inventores. A principio de siglo, con el desarrollo de las armas automáticas y luego con la llegada de la ametralladoras de trinchera en la Primera Guerra Mundial, se desarrollaron silenciadores que convertían la energia cinética de los gases en energía mecánica, haciendo que los mismos movieran pistones, émbolos, turbinas y bombas de agua o aceite para refrigerar los cañones de las armas. En ese proceso los gases iban perdiendo velocidad, con lo que se convertían en simples soplidos en su salida al exterior.

Clásico supresor Parker-Hale.

Los mecanismos mencionados eran complicados y pesados. Hay que tener en cuenta que los cartuchos de la época era más grandes que los anteriores (no siempre en calibre, pero sí en cantidad de pólvora utilizada) y además el hecho de que las armas automáticas generan, en una ráfaga, una enorme cantidad de gases a alta presión. Es decir que estos sistemas tenían que ser, sí o sí, pesados y costosos, lo cual hizo que a la corta o a la larga fueran abandonados. Sin embargo, sentaron las bases para los diseños siguientes.

En la Segunda Guerra Mundial, Parker-Halle produjo una adaptación de otros diseños anteriores, produciendo un silenciador para fuerzas irregulares en la Francia ocupada, basado en una carabina Mossberg. A su vez la U.S. Naval Gun Factory, producía un arma en la misma época, mas rudimentaria pero no menos eficiente con una empuñadura removible, la Pistola Welrod calibre .32.

Estos diseños, sumados al Frances Unique, característico por sus arandelas y resortes, fueron copiados y popularmente conocidos por ser los silenciadores tipo israelí o del Mossad.

No fue hasta finales de la década de los sesenta, con la Guerra Fría y las operaciones de inteligencia y espionaje que requerían armas especializadas, que High Standard produjera y comercializara una pistola especial silenciada, la .22 SOE.

Ya en los 70’s, la famosa pistola ametralladora Ingram popularizó aún más este tipo de dispositivos. Lo curioso es que el enorme supresor sónico, que la hacía muy voluminosa y difícil de ocultar, también permitía su uso práctico. Al acoplarse fuertemente a la boca del cañón, hacía que el tirador lo usara de agarradera, asegurando un control mínimo que, de otra manera, hubiera convertido al arma en inmanejable debido a su alta cadencia de fuego.

 

Diseño

Fundamentalmente, se trata de un tubo cilíndrico con tapas en ambos extremos, en una de las cuales se encuentra un mango roscado para acoplarse a la boca del tubo cañón. En su mayoría estos silenciadores fueron proyectados para su uso con fusiles.

Aunque su uso no es muy conocido, los fusiles de asalto también tienen supresores de sonido. En este caso, montado sobre un AKS.

El interior del cilindro se encuentra dividido en varias sub-secciones (cámaras) por arandelas haciendo muchas veces de deflectores aerodinámicos de diferentes perfiles (dependiendo del modelo). En cada cámara se queda una parte de ésta emisión de gases, que es lo que provoca el fuerte sonido de la detonación. Lo que se busca es contener lo más posible la onda sonora producida por la violenta inflamación y emisión de gases producido por la explosión.

El diseño básico de estos supresores es una cámara delantera, de expansión de gases, y algún sistema para producir flujos y contraflujos de gases que mediante turbulencia, disminuya su velocidad.

Hay diferentes formas de realizar esto, siendo las principales soluciones las siguientes:

 

 

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Muchas gracias a Sergio Silva Castañeda por su ayuda prestada en la redacción de este artículo.