Carro de combate Merkava Mk I

Durante muchos años las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) basaron su inventario de vehículos acorazados en equipos estadounidenses, británicos o franceses; su fuerza acorazada se constituía principalmente de Centurions británicos, M48 Patton y M60 estadounidenses y los soviéticos T-54/55 y T-62 que habían sido capturados a diversas naciones árabes durante los numerosos conflictos armados en los que participaron. Sin embargo, la potencial imposibilidad de recurrir a su importación (completa o de repuestos) en momentos de extrema necesidad, las dificultades logísticas de modernizar y aprovisionar a una masa de carros tan heterogénea, unido al hecho de que las FDI querían poseer un arma diseñada para cubrir todas sus necesidades y espectativas, llegó al desarrollo del tanque de combate Merkava.

En agosto de 1970, luego de una lucha presupuestaria con el ministro de Defensa Moshe Dayan, que no quería saber nada acerca del proyecto, el ministerio de hacienda aprobó el programa nacional de armamento. El cuerpo acorazado tenía ahora cinco opciones para fortalecer sus fuerzas. Casi todos incluían la modernización de tanques anteriores, siendo estas las opciones más económicas. La segunda más cara era la opción de construir un tanque nacional, para cubrir las necesidades específicas de Israel. El costo era de 906.000 liras israelíes por cada unidad, esperando construirse un total de 300 tanques. Los funcionarios del Ministerio de Defensa sabían que solamente había en Israel un hombre para liderar el proyecto: el general de división Yisrael "Talik" Tal.

Los trabajos en el tanque nacional israelí comenzaron en 1971, gracias a los casi cien millones de dólares del presupuesto del Ministerio de Defensa que fueron invertidos en el proyecto. El objetivo de los encargados al diseñar y desarrollar el Merkava era triple: proporcionar al ejército un tanque con todos los adelantos técnicos (Israel nunca había podido comprar un tanque de última generación, teniendo que conformarse siempre con diseños casi obsoletos), garantizar que un embargo de armas extranjero no pudiese debilitar a las fuerzas acorazadas, construir un tanque que se ajusta perfectamente a las especificaciones israelíes, para cubrir las necesidades concretas de su defensa. Esto último hacía que se perdiera la oportunidad de la exportación, que no era un objetivo, y se perdía de esta manera también la oportunidad de obtener divisas frescas para hacerlo más rentable.

Tal eligió muchos de los mejores ingenieros y oficiales de tanques de Israel para participar en el proyecto. El nuevo tanque tenía que ser revolucionario pero austero, de buen rendimiento económico, aunque potente, hecho totalmente con materiales y tecnologías nacionales, pero capaz de enfrentarse a los tanques soviéticos más modernos de los arsenales árabes y sobrevivir. Se produjo entonces una gran lucha dentro del gobierno. Algunos decían que esto estaba fuera de las capacidades de la industria israelí sostenían que había que seguir comprando material occidental y reequiparlo constantemente. Pero esto no era mirar hacia el futuro, según la opinión de otros que impulsado el proyecto Merkava, que buscaba la creación de un ejército acorazado independiente de las presiones internacionales.

Así se ve el Merkava de costado: su torre apenas sobresale del casco, y parece más una tortuga que un tanque. Toda su parte superior sigue una curva que lo hace más fácil de disfrazar.

Cuatro años más tarde de la devastadora guerra de 1973, en la cual Israel perdió gran cantidad de tanques y efectivos, el general de división Tal confirmó lo que se había estado rumoreando durante años. Israel estaba trabajando en un tanque de combate nacional. En ese momento no se difundieron muchos detalles del proyecto, pero se fijó la fecha de entrega para la primavera de 1979. Se esperaba que ninguna guerra comenzara antes.

Al dirigir el diseño del Merkava, Talik puso como concepto principal y prioritario la protección de la tripulación: el vehículo debía ser capaz de resistir un castigo tremendo sin poner en peligro las vidas de sus ocupantes. Todos los demás aspectos del tanque tuvieron que adaptarse a esa exigencia: la potencia de fuego estaba en segundo lugar, y la movilidad en tercero. Por otra parte el vehículo tenía que ser lo bastante grande y confortable para que cuatro tripulantes estuvieran de servicio dentro de él por horas. Los recursos económicos escasos: solamente se podían construir pocos tanques, de manera que el Merkava debía aspirar a ser el mejor del mundo y hacer valor cantidad por calidad.

El general Tal había sido el segundo Jefe de Estado Mayor de las FDI durante la guerra de 1973, y se enfureció mucho al enterarse que muchos tanquistas murieron porque la fuerza no había podido desplegar un tanque tan moderno como se necesitaba. Sin embargo se puso a aprender de los errores, y usó esas experiencias algo macabras para mejorar su diseño.

Utilizando los registros de patología determinó las causas de las bajas y se puso a pensar en soluciones para lograr que eso no volviera a pasar de nuevo. Por medio de estos análisis exhaustivo, Tal y su equipo comenzaron a tener una idea de cómo sería el Merkava.

El primer concepto, el más importante, era que cada parte del tanque ayudara a lograr más protección para la tripulación. Cada aspecto físico del diseño cumplía una función defensiva concreta: estamos hablando de usar al tanque de combustible, a la munición e incluso a las herramientas para reforzar el blindaje. Se tomó muy en cuenta el concepto del blindaje espaciado, que es una solución poco costosa y liviana por naturaleza al problema de los proyectiles perforantes.

Por otra parte, se movió al conductor para que estuviera dentro de la cámara de combate, debajo de la torre, ayudando a su comocidad y eliminado la presión psicológica que por décadas había aplastado a este ocupante solitario, que solía ser la primera víctima ante una mina o un ataque enemigo.

Pero Tal también aprendió de los diseños de otras naciones. Pudo ver los últimos avances encarnados en el Leopard 2 alemán, el francés AMX-30, el Chieftain inglés y el XM-1 estadounidense, que se convertiría en el Abrams. Incluso hay quienes dicen que contactos israelíes en Europa Oriental le permitieron ver el T-72 antes de que apareciera en manos enemigas de Israel.

El general quedó muy impresionado por estos diseños, pero sabía que Israel necesitaba otra cosa y no se limitó a copiar ni robar ideas. Todos los tanques, soviéticos u occidentales, estaban pensados para las grandes planicies europeas, en donde se preveía la Tercera Guerra Mundial entre el Pacto de Varsovia y la OTAN. Pero el Merkava iba a pelear en un desierto áspero, lleno de terreno pedregoso, irregularidades y miles de obstáculos. Por eso se descartó a la velocidad como un aspecto primordial: el Merkava era un tanque defensivo-ofensivo. Los diseños soviéticos, por otra parte, se pensaban en base a su posterior uso en tácticas de rápidas avanzadas en masa.

Cuando el diseño estuvo lo suficientemente maduro, se construyó una maqueta de madera. Luego se seleccionó a varias firmas israelíes de fabricantes de armas para que construyeran los sistemas de control de tiro, la fundición de las planchas de blindaje especiales, los amortiguadores de impacto y los sistemas de visión de todo tipo.

Unos trabajadores terminan de ensamblar un Merkava Mk I. Se puede ver perfectamente la cesta añadida detrás de la torre, para almacenar respetos, una característica distintiva de este vehículo, así como la extraña forma aplastada de la torre.

Finalmente, se logró completar el colosal tanque. Un cambio único en la filosofía de diseño fue que la torre se puso en la parte posterior, mientras que en la delantera se alojaba el motor. Esto proporcionaba mucha más protección a los tripulantes en el momento de un ataque por delante.

Pero tampoco era cuestión de que un simple impacto dejara inútil al nuevo león del desierto, destruyendo su fuente de poder y convirtiéndolo en un blanco fácil. El general Tal sabía por su gran experiencia de combate que había que mejorar el mantenimiento del tanque. En 1973, muchos tanques que habían sufrido impactos menores habían estado fuera de combate durante un día completo, hasta que alguien pudo cambiar sus motores. Es por eso que el Merkava se diseñó para que el mantenimiento fuera lo más sencillo posible. Tal y su equipo de diseño fueron inflexibles en este punto: el motor tenía que poder cambiarse por completo en menos de una hora, incluso bajo fuego enemigo.

El casco del tanque tenía una configuración de pendiente suave, y la torre también tenía un diseño muy angular, lo que ayuda mucho a desviar la potencia de los misiles antitanque y los proyectiles. El tanque también tenía una escotilla posterior del escape, que podía ser usada para muchas funciones. La primordial era el rápido escape en una situación de emergencia, pero también servía para transportar un pequeño grupo de infantes o mantener a un tripulante herido con gran comodidad antes de que llegara al centro de salud.

El tipo de diseño de gran tamaño usado en el Merkava lo hacía un gigante, que destacaba bastante entre otros ejemplares de diferentes países. Pero contrastaba muy claramente con el pequeño tamaño de los tanques soviéticos usados por las naciones árabes, que destacaban su movilidad y su potencia de fuego pero que no tenían un blindaje tan bueno.

Era justo lo que necesitaba el Merkava, entonces, para sobresalir más todavía. En lugar de utilizar un cañón de 120 mm, como el que todos los demás tanques en desarrollo preveían, el diseño israelí montaba el clásico M68/L7 de 105 mm, un arma que desde 1967 había destruido miles de tanques árabes. Se trató sin embargo de un asunto de presupuesto y tiempo: no se podía diseñar de cero un nuevo cañón.

Con la evolución del tanque llegó luego un arma más potente. Pero lo que no cambió nunca fue el énfasis en la protección blindada, para lograr la supervivencia de todo el personal a bordo. El blindaje está dispuesta en capas que rodean todo el tanque, mientras que todos los sistemas y las municiones rodean a la tripulación, formando una segunda y última capa, además de cumplir su función específica.

Finalmente, otros tres factores apoyan todavía más el concepto. El carro, si bien es grande, tiene una baja silueta, y la torre aplastada se diferencia mucho de las occidentales o soviéticas. Por otra parte, no hay materiales inflamables en el compartimento de los tripulantes, ya que la munición pesada se almacena bajo el anillo de la torre.

 



Obsérvense el blindaje angular del Merkava Mk I: la protuberancia a la derecha es el motor.

La presentación del Merkava

En el 31º aniversario del nacimiento del Estado de Israel, en mayo de 1979, el Merkava fue presentado en un estadio de Jerusalém, durante las celebraciones correspondientes. El nuevo Merkava Mk I era imponente y sorprendió a muchos por su diseño revolucionario: no había combatido nunca, pero antes de ser examinado por los expertos, éstos ya lo habían calificado como el mejor del mundo.

Sin embargo su diseño era tan revolucionario y adelantado que provocó algunos rechazos de los expertos occidentales, que quedaron desconcertados. La suave pendiente del casco les recordaba al Tanque-S de origen sueco, pero la ubicación de la torre y la tripulación en la parte trasera era algo nunca antes visto ni pensado.

Pero las sorpresas no terminaron allí. Mientras la prensa tomaba fotos y filmaba, diez soldados israelíes totalmente equipados salieron de la puerta de acceso trasera. Esto impresionó todavía más a todos, y sobre esto se armó una falsa idea de que el Merkava era una especie de cruza entre MBT y VAC, lo cual no era cierto.

En realidad el transporte de tropas era algo totalmente secundario dentro de diseño del Merkava. Luego de un exámen extremadamente exahustivo de lo acontecido en las guerras de 1967 y 1973 en ambos bandos, los diseñadores israelíes se percataron de que una constante era la falta de munición en los tanques. En muchos combates, los depósitos de municiones tendían a vaciarse antes de que pudieran llegar los vehículos de reamunicionamiento. Por eso tomó tanta importancia dentro del diseño la capacidad de cargar gran cantidad de proyectiles de 105 mm, e incluso de 120 mm. Los diseñadores sabían que en un futuro cercano el cañón tendría que ser reemplazado por uno más poderoso.

Se dispuso que la santabárbara del tanque estuviera en la parte trasera del casco. Pero el almacén no era una parte fija, sino que podía removerse fácilmente una gran parte de él. En esas situaciones, el tanque perdía autonomía de disparo, al quedarse con menos municiones. Pero por otra parte el espacio ganado podía ser usado por un pequeño pelotón de infantes, que podían realizar operaciones e incursiones tipo comando.

En cuanto a su mecánica, se eligió al impresionante motor diesel de 12 cilindros en V Teledyne Continental AVDS-1790-6A de 900 hp, acoplado a una Allison Transmission Division de General Motors CD-850-6BX. A pesar de tanta potencia, el Merkava era muy pesado y no estaba pensado para correr, sino para la lucha cautelosa. La potente planta motriz no podía mover muy rápido al gigante de 62 toneladas. Para que el tanque no necesitara tanto mantenimiento, se diseñó una rueda de rodadura especial, hecha por Urdan Industries, que tenía una vida útil del doble de lo normal. Las ruedas eran seis del tipo Centurion, de 790 mm, con llantas de caucho suspendidas de ballestas helicoidales y brazos de suspensión encajados. Todo, por supuesto, diseñado para resistir el enorme peso del tanque.

Así es como se ve la distintiva torre del Merkava por delante: muy poco blanco para cualquier proyectil. Se puede apreciar también la puerta de acceso trasera.

La mayoría de los observadores, sino todos, se quedaron impresionados e intrigados por lo diferente del diseño. El blindaje multiangular era una combinación de soldadura y fundición, y además gran parte de esta protección estaba constituida por blindaje espaciado.

El conductor se sienta en la parte delantera izquierda del tanque, al que accede por una escotilla o por la puerta trasera. Este ocupante pueden ver a través de tres periscopios de observación, uno de los cuales puede utilizarse para la visión nocturna.

La torre también tiene características distintivas, ya que todos los dispositivos hidráulicos y de comunicaciones está situada en la expansión de la misma. El jefe del tanque está a la derecha, y un visor óptico de 4 a 20 aumentos (según informes extraoficiales), montado delante de la escotilla, le da un campo de visión de 360º.

El tirador se sienta directamente enfrente del jefe, con los dispositivos ópticos y sensores a su derecha. Según informes extranjeros los visores ópticos del tirador tienen un poder de 8 aumentos y poseen un telémetro láser.

Los 62 proyectiles de munición del Mk I se llevan en tres partes distintas: 6 directamente bajo el anillo de la torre, para su uso inmediato; 12 en la base del casco posterior, en contenedores de dos proyectiles; 44 en contenedores especiales paletizados de cuatro proyectiles, en el extremo posterior del tanque.

 

Bautismo de fuego en el Líbano

Cuando el Merkava estuvo listo para su despliegue real, el hombre que recibió el honor de comandarlo fue el coronel Avigdor Kahalani, comandante de la 7º Brigada y merecedor en 1973 de la más alta medalla israelí al valor, debido a su genial jefatura del 77º Batallón durante la batalla por el valle de las Lágrimas el 9 de octubre de ese año.

A pesar de que el Merkava estaba inicialmente estacionado en los Altos del Golán, en la llamada "Línea Púrpura", frente a las posiciones sirias del otro lado de la frontera, su bautismo de fuego se produjo en el Líbano.

En 1978 un comando suicida palestino había causado una de las peores tragedias en Israel. El responsable había salido de el Líbano, y a pocos días del incidente las FDI habían entrado en esa región.

Los roces en esa región continuaron por varios años, hasta que el 6 de junio de 1982, decenas de miles de soldados de las FDI dieron comienzo a la operación "Paz para Galilea" al cruzar la frontera septentrional de Israel con el Líbano. Su objetivo era erradicar la presencia de la OLP de manera definitiva.

Sin embargo, la guerra con el adversario tradicional, Siria, era inevitable, dado que los sirios tenían más de 30.000 soldados en ese país, que estaba bajo su influencia. Nuevamente se plantearon furiosísimas batallas de tanques, de las que el Merkava surgió indemne.

En las encarnizadas batallas campales de Sultan Ya'aqub y Ein Zehalta, los sirios enviaron contra el tanque israelí todo lo que tenían: fuerzas acorazadas, infantería, helicópteros artillados. El Merkava siguió adelante sin un rasguño.

El Merkava MkI entró en acción por primera vez en la operación Paz para Galilea, que comenzó el 6 de junio de 1982. Aquí vemos a un MkI cruzando un puente en ruta a su objetivo.

Los grupos de comandos sirios, atrincherados y armados con el eficaz RPG-7, que había destruido tantos tanques enemigos, no pudieron hacerle mella, ni tampoco los Sagger y los más modernos misiles Milan.

Como no estaba todavía presente en gran número, el Merkava tuvo que encabezar la marcha de muchos otros tanques israelíes más viejos, como los Patton y los Centurion. Aún así lograron llegar a Beirut.

Todo esto influyó muchísimo en la moral de los tanquistas, incluso de los que no comandaban un Merkava, que podían confiar en que, de haber cerca alguno, los tanques enemigos no podrían acercarse. Por un lado, los sistemas más nuevos de sensores y puntería permitían localizar mejor los blancos. Pero por otra parte, los tripulantes tenían una mayor tranquilidad y eso les permitía relajarse y tomarse su tiempo para apuntar. Sabían que podrían sobrevivir a muchas clases de impactos, y que no morirían tan fácilmente.

 

 

 

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Comparaciones

Cuando se compara al Merkava con otros tanques, principalmente los occidentales, se olvida a veces tener en cuenta que está diseñado teniendo en cuenta otros criterios. El Merkava es un tanque para teatros de operaciones pequeños, y no podría realizar los avances que, por ejemplo, ha protagonizado el Abrams en Irak (y que tan difícil le resultó a causa de la cuestión climática y logística en 2003). Es necesario recordar que el Merkava está pensado teniendo en cuenta potencia de fuego y protección, y no tanto la movilidad, característica que sí tienen en cuenta la mayoría de los tanques tanto occidentales como soviético/rusos.