Fusil de asalto M-16

Ícono de Vietnam, de la Guerra Fría y de Estados Unidos, este fusil tuvo una historia de desarrollo y combate realmente problemática y agitada. Sin embargo, todavía hoy, medio siglo después de su creación, sigue siendo una de esas armas que no solo hacen su trabajo, sino que quedan en la historia de la guerra.

Despiece básico del AR-10. Nótese la semejanza del diseño con el posterior AR-15, y la curiosa forma de desensamblaje, similar a la de una escopeta. El sistema de fuego diseñado por Stoner eliminaba al menos tres piezas importantes del cajón de mecanismos.

El primer antecedente

Terminada la Guerra de Corea, el US Army decidió buscar seriamente un fusil de asalto que pudiera dar tanto precisión como gran volumen de fuego.

A la competición llegaron cuatro fusiles: el FAL, dos versiones más pesadas y mejoradas del Garand (recamaradas para el calibre .308) y el AR-10.

Esta última era un arma diseñada por una pequeña nueva empresa, Armalite, parte de la corporación Fairchild, que se dedicaba a fabricar aviones. La experiencia de la empresa con aluminio y materiales sintéticos, unida a la presencia de un diseñador de armas muy innovador, llamado Eugene Stoner, habían logrado un raro pero prometedor producto.

El AR-10 tenía, por un lado, una combinación nunca vista de aluminio para el receptor y otras partes no móviles, más el uso de materiales sintéticos (fibra de vidrio) para la culata, el guardamanos y la empuñadura. Por otra parte, Stoner ofrecía en él un nuevo tipo de sistema de fuego, mezcla de elementos ya probados y otros novedosos, que prometía una mayor precisión al crear un "retroceso lineal" que reducía la súbita escalada de la boca de fuego.

El resultado era un arma de aspecto algo extraño, mucho más liviana que el resto, y aparentemente más fácil de usar y apuntar.

La competencia entre los cuatro fusiles fue reñida, pero el AR-10 no se comportó bien. Contradiciendo a Stoner, el presidente de Armalite decidió usar para las pruebas cañones hechos de una aleación de aluminio y acero. Mientras el FAL y otro de los prototipos lograron resultados muy similares, el AR-10 sufrió una falla catastrófica cuando uno de los cañones estalló en las conocidas pruebas de tortura. Aunque la empresa rápidamente lo reemplazó por uno convencional, de acero, el daño ya estaba hecho. Sobre todo teniendo en cuenta los militares estadounidenses estaban divididos y algunos tenían prejuicios ante un arma tan extraña.

En realidad, aquella falla solo mostró algo que Stoner tal vez ya sabía. Tanto el FAL como los otros fusiles del grupo estaban maduros, y habían sido muy probados y mejorados por las respectivas fábricas. Mientras tanto, el AR-10 todavía era un bebé en pañales; había muchas cosas para probar y mejorar.

No fue injusto, entonces, que el M-14 fuese elegido como el nuevo fusil de asalto del US Army, ya que había dado mejores resultados en las pruebas que el FAL.

La historia del AR-15/M-16 está inseparablemente enredada con el gran debate sobre el calibre más adecuado para los fusiles. Es por eso que a veces se complica tanto: había muchas presiones y prejuicios en aquella época de experimetación constante.

La idea de reducir el calibre de la munición se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes se dieron cuenta de que para sus fusiles de asalto se requería munición menos potente; de otra manera el soldado no podía controlar el arma. Por otra parte, todas las naciones se fueron dando cuenta que los largos fusiles con un gran calibre y alcance eran innecesarios en la lucha callejera e incluso en terreno abierto.

Fue así que el dilema entre las dos doctrinas se asentó fuertemente en el US Army, en donde las dos tenían fuertes detractores. Cuando el AR-10 fue convertido en AR-15 y se desarrollaron nuevos cartuchos, esto se hizo en base a estudios que avalaban la eficacia de los bajos calibres, pero estos estudios eran rechazados por muchos quienes, a su vez, luego rechazaron al M-16.

Más adelante, incluso los soviéticos aceptaron la doctrina del cartucho pequeño para los fusiles de asalto en su AK-74, pero el debate continúa.

Este diseño era algo totalmente diferente al AR-10. Era un fusil de asalto de construcción clásica, con una gran pieza de madera como base de los mecanismos y el cañón. Esto le daba un gran peso; por otra parte, al ser disparada en modo automático era extremadamente difícil de controlar, gastando mucha munición en el aire. El gran calibre utilizado era parte del problema, pues daba un gran culatazo, que el arma no lograba reducir lo suficiente.

Sin embargo, el arma complació a los militares por tratarse de un diseño clásico y durable, además de robusto. A partir de 1957 se comenzó su producción y uso.

El tiempo, sin embargo, seguiría su paso y también la historia del AR-10. El fusil fue vendido en pequeñas cantidades a ciertos gobiernos, y sus derechos de producción fueron también vendidos a una empresa holandesa, quien continuó desarrollándolo por su cuenta.

Al mismo tiempo, Armalite creó, junto con Stoner, el AR-15. Esta era una versión mejorada del AR-10, que usaba ahora el cartucho calibre 5,56x45 mm desarrollado por la empresa y otras empresas fabricantes de municiones, en base a un cartucho de caza. Durante 1958, Armalite le envió fusiles AR-15 al US Army para ser probados, los cuales demostraban todavía problemas de diverso tipo.

En 1959, la empresa le vendió los derechos de ambos fusiles a Colt, quien a partir de entonces se decidió a tratar de lograr que se convirtieran en productos militares. Tres años más tarde, Armalite dejaba de ser parte de Fairchild.

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