Durante esos años la discusión sobre el calibre de los fusiles de asalto se había instalado en toda la OTAN. Inglaterra y EEUU luchaban por imponer un nuevo standard, siendo que el Pacto de Varsovia ya había adoptado el 7,62x39 del AK-47.
Ya se sabía para entonces que el 7,62x51 era demasiado pesado y potente para fusiles de asalto, y la danza de calibres pequeños era interminable. En este punto, ciertos expertos estadounidenses y programas independientes marcaban las falencias del M-14, el cual no resultaba fácil de usar en modo automático. Aunque los militares trataban de acallar estos rumores y discusiones, el debate seguía y seguía.
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| A partir de su participación en Vietnam, el M-16 se convirtió en un ícono de las Fuerzas Armadas estadounidenses, y por lo tanto en una de las armas más reconocidas a nivel mundial. |
Eventualmente algunos altos mandos militares empezaron a realizar pruebas o preguntas por su cuenta. El AR-15, todavía en manos de Armalite, fue uno de tantos fusiles probados. Si bien tuvo resultados mixtos, resultó ser superior en varios aspectos al M-14. Al igual que el AR-10, usaba mucho aluminio y plástico, lo cual lo hacía mucho más liviano y fácil de usar: cargado no llegaba a pesar 3 kilos. Además, su sistema de fuego daba la precisión y poder de fuego prometidos, presentando ventajas frente al M-14.
Los problemas mecánicos del AR-15 no eran, sin embargo, muy reales. En uno de las pruebas llevadas a cabo en Alaska, Stoner fue llamado para revisar los prototipos, y descubrió que algunas partes habían sido mal ensambladas o eran de mala calidad. Aquella no era el arma que había diseñado. Su obvio enojo aumentó cuando algunos lo acusaron de traidor por diseñar un mecanismo tan pobre.
Finalmente, sin una alternativa seria para plantear frente al M-14, los pocos militares que creían en la necesidad de un cambio quedaron acorralados y sólo pudieron recomendar que este fusil siguiera en producción. Fue en ese momento que Armalite, cansada de gastar dinero en el desarrollo del AR-15 sin lograr nada a cambio, lo vendió a la Colt a finales de 1959. Stoner fue contratado a su vez por esta empeza para continuar el diseño.
La nueva empresa, tal vez viendo que tenía un excelente producto, comenzó a proponerlo para más pruebas, aprovechando que, si bien no podía vendérselo al Ejército, había muchas agencias gubernamentales y sectores de defensa que sí podían verse interesadas.
Fue así que, en 1960, el general Curtiss LeMay (una importantísima figura dentro de la USAF) vio una demostración en 1960 y decidió comprar 8.500 unidades para ser usadas en las bases del Comando Estratégico Aéreo, responsable del poder nuclear de la USAF. La idea era reemplazar a las viejas carabinas M-1 y M-2. Aunque este contrato fue rescindido por el Secretario de la Defensa, Robert McNamara, éste se encontró pronto en un dilema.
Colt también convenció a la Advanced Research Projects Agency (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados) para que probara la eficacia de este arma. La agencia respondió comprando 1.000 unidades, que fueron enviadas a Vietnam del Sur en 1962, para ser usadas por sus tropas en un conflicto que luego dividiría a EEUU y probaría definitivamente al M-16.
Las Fuerzas Especiales que entrenaban a los sudvietnamitas y que usaban las armas pronto elevaron informes excelentes sobre ella, de manera que el McNamara tenía que tomar una decisión: apoyar al M-14 o proponer al arma de Stoner (llamado por muchos el fusil negro) como su reemplazo.
Aquello incluía otra cuestión de fondo. McNamara era un economista muy pragmático, que sabía mucho de procesos industriales. Era de esas personas que simplemente daban una opinión tajante, bien fundamentada y que no solía tener prejuicios. Uno de sus grandes anhelos era aumentar la estandarización de todo tipo dentro de las FFAA, para facilitar y mejorar su funcionamiento. Desde el principio había abogado por lograr la igualdad del armamento de las tres Fuerzas Armadas (Ejército, Fuerza Aérea y Armada, de la cual dependen, para ciertas cosas, el Cuerpo de Marines). Mientras el M-14 era apoyado por el Ejército, la USAF ya había comprado el M-16 y quería seguir haciéndolo.
En 1963, mientras la USAF compraba 19.000 AR-15 (que todavía no había sido renombrado con códigos militares), el US Army aceptó comprar 85.000 unidades del denominado XM-16E1. Es decir, lo consideraban un arma experimental, y solo tenía un uso limitado.
En enero de 1964, y luego de una serie de pruebas que habían favorecido al M-14 (pero que habían sido llevadas a cabo, aparentemente, con prejuicios), McNamara decidió detener la producción de este fusil de asalto y favorecer al AR-15, redesignado ahora como M-16. Una nueva arma legendaria había nacido.
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| Ejemplo de los primeros M-16 que fueron enviados a Vietnam. Obsérvese el freno de boca, que luego fue reemplazado porque se atascaba en la vegetación. Los cargadores de 20 cartuchos como el de la foto eran defectuosos y escasos para las necesidades del soldado. Solo en 1970 se pusieron en servicio los de 30 cartuchos. Una gran ausencia: el forward assist. |
Esto, sin embargo, no cerró la controversia. Los detractores del fusil negro tenían algunas quejas justificadas. El M-16 producido por Colt no tenía ánima cromada (sí lo tenía el AR-15 diseñado por Stoner), que alarga mucho la vida útil y evita ciertos problemas. Además, el US Army pidió una versión ligeramente diferente, que incluyera un mecanismo de seguridad, capaz de desbloquear el cierre si este quedaba trabado al atascarse un cartucho.
Esto hizo que, a pesar de que McNamara quería uniformar todo, se produjeran dos variantes del mismo arma: el AR-15 standard para la USAF y el M-16 "mejorado" para el US Army.
Los militares del Ejército tampoco veían con buenos ojos al arma por cuestiones de tradición y prejuicios. Reemplazaba a una larga familia de fusiles hechos a base de madera y acero, con una combinación de elementos supuestamente poco probados y poco confiables, como eran el plástico y el aluminio. La controversia alrededor del nuevo cartucho calibre 5,56 mm era otra parte del problema: a pesar de tener una gran velocidad de salida, muchos creían que no tenía lo que se llama "poder de detención". Efectivamente, el blanco no era repelido por la fuerza de la bala, como sucedía con calibres más grandes, que inmovilizaban por décimas de segundo al blanco. Se pensaba que una bala tan pequeño no haría el suficiente daño como para detener efectivamente a un enemigo que se acercaba, y que solo lo perforaría.
Al poner en servicio cantidades tan grandes de este arma, y de la noche a la mañana, surgió otro problema con la munición. La conversión al nuevo calibre era lenta, y no se producían las suficientes unidades. Así, se decidió cambiar el tipo de pólvora, sin probarse esta nueva combinación en el arma, lo cual traería luego muchos problemas.
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