Misil antiaéreo Blowpipe

Misil de guía infrarroja utilizado en primer lugar por el Ejército Británico y los Royal Marines, fue empleado por ambos bandos en la Guerra de Malvinas, donde su sistema de guía lo condenó al fracaso. A pesar de su escaso potencial, fue utilizado durante la ocupación soviética en Afganistán, en la Guerra del Golfo y en el conflicto fronterizo entre Perú y Ecuador.

Efectivos canadienses durante unas maniobras de práctica con equipo NBQ. El Blowpipe es bastante reconocible por su parte delantera voluminosa.

Producido por la empresa Shorts Brothers, el Blowpipe es un misil antiaéreo portátil, que puede ser disparado por dos hombres, diseñado para servir como defensa ante blancos de baja velocidad y altitud.

El sistema consta de dos partes: el misil y el lanzador. El misil es distribuido, hasta el momento de su uso, en un contenedor cilíndrico que permite su disparo. Contiene un cohete de dos etapas, la cabeza de guerra y las superficies de control en un cono en la nariz. A diferencia de muchos misiles, éste es dirigido moviendo toda la nariz. Para reducir el tamaño del paquete, las aletas trasera del misil están almacenadas, dobladas, en la parte delantera, junto con la nariz, formando parte de un anillo. Al ser lanzado el misil, el anillo con las aletas pasan a través de todo el sistema, enganchándose en la cola gracias a un sistema adhesivo por calor. Sin duda, una solución curiosa para el problema.

El lanzador contiene la mira; al unir ambos elementos, el operador debe llevarse el conjunto al hombro, apuntar al blanco y disparar. El lanzador incluye un gatillo para el disparo, un transmisor de radio para dirigir el misil, una mira óptica y un interrogador IFF opcional. Los controles comprenden el gatillo, el joystick de pulgar para dirigir el misil, un interruptor de encendido y sistemas de selección de frecuencias.

Todo esto hace del Blowpipe un sistema fácilmente reconocible, con una unidad lanzadora bastante voluminosa, de la cual sobresale por detrás el misil.

Al ser disparado, se activa uno de los dos cohetes de combustible sólido; esta etapa de corta duración permite que el misil abandone el lanzador sin peligro para el personal. Es en este momento cuando las aletas traseras son extraidas y desdobladas, siendo colocadas en su lugar por la misma fuerza del disparo. La segunda etapa, la principal, se enciende cuando el misil ya está en el aire.

En este momento, es tarea del operador el dirigir el misil hasta el blanco. El sistema elegido, denominado MCLOS (Manual Command to Line Of Sight) es un sistema utilizado por muchos misiles de la Guerra Fría, todos tanto o más ineficaces que el Blowpipe. Para comprender este vale la pena analizarlo en profundidad.

El sistema de guía

Cuando el soldado pone al blanco en la mira, el sistema de guía reconoce la firma infrarroja. Al ser disparado, el misil es todavía semiautomático. Pero entre dos y tres segundos más tarde, el sistema de guía pasa a ser manual: el operador puede manejar el misil gracias a un pequeño joystick que se maneja con el pulgar.

Para que el misil no se pierda de vista desde el suelo, existen cuatro bengalas en la cola del misil que lo hacen visible en vuelo. Su firma infrarroja le permite al operador mantener tanto el misil como el blanco dentro de la mira. El misil y la unidad lanzadora se mantienen comunicados por un enlace radial, el cual le permite al operador dirigir el misil a su gusto.

La principal ventaja de este sistema de guía es su inmunidad a los señuelos de cualquier tipo, ya que el operador es el cerebro detrás del misil. Sin embargo, esta misma ventaja trae aparejada una gran desventaja. Se requieren operadores entrenados en maniobrar el misil, algo que en esa época solamente se podía conseguir mediante el disparo frecuente del Blowpipe contra blancos simulados. No era algo fácil, ya que el operador debía compensar la caída del misil, los vientos cruzados y además seguir al blanco. Aunque el misil tenía la velocidad suficiente, si el piloto enemigo había sido alertado del disparo, las maniobras evasivas generalmente lo ponían en una trayectoria difícil de seguir para el operador del Blowpipe.

En la actualidad se podrían entrenar operadores en simuladores, pero en ese momento es evidente que el número de operadores capacitados, incluso entre los efectivos del Reino Unido, eran escasos. Esto se ha mostrado en su pobre performance en todos los conflictos en los que participó. El problema no solo se debe a la falta de entrenamiento, sino a que en sí el sistema era complejo y siempre resultaba difícil de usar en situaciones de combate, particularmente si el blanco hacía maniobras evasivas.

El operador puede dejar que el misil siga una trayectoria balística, por ejemplo si está disparando a un helicóptero en vuelo estacionario. Sin embargo, para esto habría que tener un bueno ojo para calcular el disparo e impedir que choque con el suelo. El misil tiene una espoleta de contacto o proximidad. Para evitar accidentes, en caso de una emergencia puede sencillamente apagar el transmisor, lo que hace que el misil se autodestruya. Luego de que el misil se dispara, a la unidad lanzadora se le quita el contenedor y puede insertársele uno nuevo.

 

Un efectivo británico utilizando el Blowpipe en Malvinas. Los problemas con el uso del misil no conocieron nacionalidad.

Uso en combate

Al igual que el FAL y otros sistemas de armas, el Shorts Blowpipe fue utilizado por ambos bandos, principalmente como defensa para la infantería contra helicópteros y otros blancos de vuelo rasante a poca velocidad.

En este sentido, el escenario de Malvinas era perfecto para este tipo de operaciones. Lleno de elevaciones y terreno irregular, los helicópteros y aviones de ataque podían irrumpir en los valles o llanos en pocos segundos, al abrigo de la detección por radar. Sin tener vehículos antiaéreos ni radares para el despliegue de otro tipo de recursos, el Blowpipe se convirtió en la única forma de protección, más allá del fuego de fusilería o cañones ligeros. Lamentablemente, el sistema tenía varias fallas. Muchos de los blancos eran reactores cuyo vuelo a gran velocidad los convertía en piezas muy difíciles de batir. Un operator tenía unos 20 segundos para enfocarlos, alinear las miras y lanzar el misil. Incluso así, tenía que mantenerlo en su rango visual hasta que el misil impactara.

No es difícil imaginar que el proceso no era muy preciso. Un oficial inglés dijo que usar el arma era similar a tratar de derribar pájaros con una tubería de desagüe. No extraña entonces que los registros oficiales británicos hablen del lanzamiento de 95 Blowpipes y de solo 9 blancos alcanzados, los cuales habrían sido todos helicópteros y aviones de vuelo lento.

Seguramente los argentinos tuvieron el mismo problema: un estudio independiente más tardío indicó que, de todos los misiles disparos por ambos bandos, solamente dos derribos pueden ser relacionados con el Blowpipe: un Harrier GR3 británico y un Aermacchi MB-339A argentino. De manera que los informes británicos, ya de por sí malos, era demasiado optimistas.

La inefectividad extrema del Blowpipe para golpear blancos que se cruzaban frente al operador, o a blancos que se alejaban rápidamente del campo de operaciones (justamente cuando tenían una firma infrarroja mayor) eran dos de los grandes fallos del sistema. Esto hizo que fuera retirado del servicio activo en Gran Bretaña luego de la guerra, siendo reemplazado por el Javelin y otros misiles mucho más capaces, que tienen un sistema de guía mucho más fácil de operar.

En los conflictos siguientes no le fue mucho mejor. En 1986, algunas de las unidades remanentes, tal vez en no muy buenas condiciones, fueron enviadas clandestinamente por Gran Bretaña a los rebeldes afganos que combatían contra los soviéticos por la liberación de su país. Allí se los usó nuevamente con resultados prácticamente nulos. Curiosamente, muchos años más tarde, durante la ocupación de fuerzas internacionales en Afganistán, se los encuentra cada tanto en requisas de armas o en cuevas de rebeldes.

Aparentemente, la ineficacia del Blowpipe y lo complejo de su operación llevó a la decisión de que EEUU enviara misiles Stinger a los afganos; misiles mucho más efectivos ya que pertenecían a otra generación. Sin embargo, esto derivó en un problema diferente. Los Blowpipes era muy fáciles de obtener en el mercado de armas ya que muchos países los usaban: el que los ingleses los enviaran clandestinamente a los afganos borraba sus huellas ya que nadie sabía de qué fuentes provenían (sobre todo teniendo en cuenta que varios países musulmanes los utilizaban). En cambio, los Stinger eran tecnología de punta que solo pocos países tenían: su provisión marcaba un reconocimiento tácito y más abierto de que Occidente apoyaba a los afganos contra la URSS.

Una versión del Blowpipe fue pensada como SAM para submarinos: embarcado en un lanzador cuádruple, dentro de un mástil que podía ser elevado desde una torre del submarino, fue probado en el HMS Aeneas en 1972. Sin embargo el buque salió de servicio poco tiempo después y esta idea no volvió a ser utilizada, aunque aparentemente había sido exitosa.

A pesar de su ineficiencia, durante la Guerra del Golfo de 1991, la Royal Navy y la RAF tenían en sus buques escuadrones de los Royal Marines utilizando los Blowpipe (y sus sucesores, los Javelin), para reforzar su protección antiaérea frente a la amenaza iraquí. También los canadienses hicieron lo mismo. Tal parece que en este caso la edad del misil también afectó su despliegue: de los 27 misiles de prueba disparados por los canadienses, 9 tuvieron algún tipo de falla.

El Blowpipe se ha utilizado también durante la Guerra del Cenepa de 1995, entre Ecuador y Perú. En este conflicto aparentemente se mostró más eficaz, al menos psicológicamente, ya que se dice que los pilotos peruanos lo tenían muy en cuenta en sus actividades.

En pocas palabras, se puede decir que el Blowpipe ha servido como poco más de arma de disuación. En los relatos de los pilotos argentinos de Malvinas se los menciona frecuentemente, ya que eran su principal amenaza desde tierra cuando sobrevolaban las islas o bombardeaban los destacamentos ingleses. La simple visión del disparo del misil era suficiente para hacerlos maniobrar y posiblemente recortar su ataque. En Afganistán y en la frontera entre Perú y Ecuador, este mismo efecto era, al menos, un respiro: el piloto atacado no sabe qué tipo de misil le están lanzado y las precauciones que toma perjudican generalmente su ataque.

 

Especificaciones técnicas misil antiaéreo Shorts Brothers Blowpipe

Alcance de 500 metros a 3,5 km
Peso 14,5 kg (misil en el tubo); 22 kg (sistema completo); 6,2 kg (lanzador)
Diámetro 76 mm
Envergadura 274 mm
Longitud 1,35 m
Cabeza de guerra 2,2 kg de carga conformada, con espoleta de impacto o de proximidad
Guía buscador infrarrojo
Techo 2 km
Velocidad Mach 1,5
Propulsión cohete de combustible sólido de dos etapas
Cantidad producida

34.382 unidades del misil
Producido entre 1975 y 1993, empleado por el Reino Unido entre 1975 y 1985

Países usuarios Argentina, Chile, Reino Unido, Ecuador, Canada, Portugal, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos, Malawi, Qatar, Tailandia, Omán, Malasia
Uso portátil, dotación de dos hombres

 

 

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