Lanzagranadas automático soviético AGS-17 "Llama"

Vista izquierda de un AGS-17 standard, montado sobre un trípode.

El AGS-17 es un arma de nivel de compañía. Está en servicio desde 1975, primero en la URSS y luego en Rusia. De merecida fama en combate, las guerrillas afganas aprendieron pronto a odiarlo debido a su precisión y poder de fuego. Desde su entrada en servicio ha dado a las compañías de infantería mecanizada una gran capacidad de fuego de saturación de largo alcance con la máxima efectividad. Aunque no es un arma liviana, pesa menos que ciertas ametralladoras livianas.

Al comienzo este arma sorprendió a los servicios de inteligencia occidentales, ya que no contaban con una de ese tipo. Sin embargo luego se desarrollaron algunas.

El AGS-17 ha sido usado de muchas maneras diferentes a lo largo de su larga historia. Este lanzagranadas automático posee un cañón corto y un gran receptor rectangular con un gran cargador de tambor en el lado derecho. Tiene además una pequeña mira óptica y un alza en la parte trasera-izquierda. El AGS-17 generalmente se usa montado sobre un trípode ligero y bajo.

La granada standard VOF-2 de 30 mm, que es de fragmentación, utiliza el explosivo A-IX-1, compuesto en un 94% de RDX y en un 6% de cera. También parece haber sido usado en Afganistán un proyectil especial del tipo bote de metralla, cargado con pequeños proyectiles en forma de flecha en su interior. También hay municiones del tipo incendiario, de entrenamiento y posiblemente HEAT.

El AGS-17 dispara esta pequeñas granadas a una cadencia de una por segundo. La munición pasa al arma a través de una cinta de 29 proyectiles; habitualmente se emplea un tambor para facilitar la carga. Se lo apunta haciendo uso de una mira en la parte trasera. El sistema de operación es por retroceso. El disparo de las granadas puede ser tenso, pero también se puede disparar en tiro parabólico. Es así que gracias a su cadencia de tiro y su alcance, el AGS-17 tiene un poder de fuego combinado como el de un mortero: la velocidad de disparo compensa la pequeña cabeza explosiva de la granada.

 

Vista derecha de un AGS-17. Nótese el enorme tambor de munición y la mira que sobresale sobre el receptor.

Su uso en combate

Al principio se añadió un pelotón de dos AGS-17 a las compañías de infantería mecanizada equipadas con BTR-60Pb; en 1981 esto se extendió a las compañías equipadas con los BMP. Cada pelotón está mandado por un sargento, armado con un AK-74, y dos equipos de servidores, cada uno con un apuntador armado con una pistola y que lleva el visor y el tuvo del AGS-17, un asistente equipado con otro AK-74, que lleva el trípode y la munición, y por último un servidor de la munición, con otro AK-74. Este último no forma parte integral del pelotón, sino a la compañía de infantería.

En acción, un pelotón de AGS-17 intenta desplegarse desmontado y bajo cobertura. Para proporcionar el suficiente espacio libre a las granadas, los equipos se despliegan algo más atrás de la cobertura. Los dos lanzagranadas son normalmente emplazados en línea y distantes entre sí de 10 a 20 metros. Mientras tanto los servidores de la munición se ocupan de proteger al grupo con sus AK-74.

Los pelotones de AGS-17 son utilizados como base de fuego para el avance de la compañía completa, lo cual habla bien de su potencia. Son fácilmente transportables por helicópteros y es por eso que en Afganistán los soviéticos los utilizaron así muchas veces. Las operaciones helitransportadas con comandos apoyados por estos excelentes lanzagranadas estuvieron a la orden del día entre 1984 y 1985. Lo que se hacía era establecer un cordón de helicópteros alrededor de un poblado: se bajaban los AGS-17 y luego los vehículos seguían avanzando, protegidos por su poder de fuego.

En Afganistán, las unidades soviéticas encontraron en el AGS-17 un arma excelente, y fue por eso que se lo usó con más intensidad, duplicándose a veces los pelotones. Se los combinó, con gran éxito, con morteros de 82 mm a nivel de batallón. Gracias a las potentes granadas VOF-2 del AGS-17, los infantes soviéticos pudieron demoler con facilidad los sangars (parapetos rocosos) en donde se escondían las guerrillas afganas.

Escondidos en estos refugios, los francotiradores les planteaban complicadas emboscadas a los infantes soviéticos. Armados con fusiles de la dos Guerras Mundiales como los Lee Enfield de 7,7 mm, con un alcance de 730 metros, podían eliminar a los soldados a grandes distancias.

Detalle de la cinta de munición de granadas de 30 mm.

Fue entonces cuando el AGS-17 se convirtió en un arma tan importante en Afganistán. Los AK-74 de 5,45 mm que usaban casi todos los infantes se quedaban cortos en alcance: solamente llegaban a los 400-500 metros. Las ametralladoras PKM de 7,62 mm, más pesadas y con mayor alcance, lograban llegar a los sangars, pero no les hacían demasiado daño. Incluso los francotiradores, armados con fusiles especiales Dragunov de 7,62 mm, se mostraron de escasa importancia y se usaron principalmente en misiones contra otros francotiradores. Es por eso que el AGS-17 es tan recordado: fue la espina dorsal de los ataques soviéticos. Con un alcance máximo de 1.750 metros y uno más efectivo (y normal) de 1.200 metros, esta poderosa arma podía demoler los refugios y matar a los enemigos al mismo tiempo gracias a su carga explosiva y gran velocidad de salida.

Los soviéticos también usaban a estos lanzagranadas automáticos para la defensa de objetivos de gran valor. Así también desalentaron a muchos ataques afganos, que cuando se enteraban de su presencia, lo pensaban dos veces antes de atacar.

Sin embargo la guerrilla afgana y otras guerrillas de las que se enfrentaron a esta poderosa arma (vendida por ejemplo al ejército de Angola), pudieron capturar algunos ejemplares, develando sus detalles a Occidente. De poco les sirvió, sin embargo, ya que no había personal que supiera usarlo, ni repuestos ni material de mantenimiento, y mucho menos munición abundante.

Los afganos sin embargo comentaron que el trípode es algo endeble para el retroceso del arma, que se mueve mucho si no está bien asegurada. También informaron que el mecanismo de alimentación es algo imperfecto, debido a que existe la posibilidad de que un proyectil quede atascado, ya sea por culpa de una mala alimentación o de una detonación prematura del propelente. Sin embargo no se ha informado que esto haya sucedido, lo cual tal vez indique que los afganos no aprendieron a utilizarlo debidamente.

 

Foto de la parte trasera del receptor del AGS-17. Pueden verse claramente las manijas para apuntar el arma, y la mira utilizada para buscar blancos.

Su uso sobre vehículos

Siempre que se montó al AGS-17 en un vehículo, se lo hizo del lado externo. Se sabe que se colocó en la parte superior de las torres de los BTR-60Pb y los vehículos de transporte de personal BMP. Sin embargo, puede ser apuntado y disparado desde el interior; a pesar de eso el servidor tiene que salir para recargar el depósito de munición, algo muy peligroso sin duda.

Sin embargo, hay informes que indican que en Afganistán se utilizaron de manera interna, reemplazando a los cañones de 73 mm de los BMD aerotransportados. Estos informes no confirmados apuntan también a la existencia de vehículos acorazados equipados con AGS-17 de cañones largos instalados en sus torretas, reemplazando a las ametralladoras pesadas de 14,5 mm. que suelen montar estos aparatos. Es más que probable que se hayan tratado de versiones locales, que nunca entraron en producción, pero que los estrategas de la zona haya estimado como relevantes.

A pesar de esto, la versión de cañón largo del AGS-17 sí ha sido utilizada en grandes cantidades, ya que fue montada en todos los helicópteros de ataque Mil Mi-8 Hip E utilizados en Afganistán. Es sin duda un arma formidable para este tipo de aparatos, brindándoles un poder de fuego inigualable.

La dispersión balística del AGS-17 lo hace básicamente un arma de zona, y más al ser utilizado desde un helicóptero. Una operación apoyada de esta manera se facilita sin duda alguna, ya que la lluvia de granadas de 30 mm pueden demoler casi cualquier tipo de edificación en segundos.

 

Arriba, toma de la boca y el tambor del arma. Sin duda una visión imponente para un arma muy poderosa. Abajo; detalle de la mira óptica (nótese el símbolo comunista, marca de fabricación)

Características

Calibre 30 mm
Longitud 0,84 m
Pesos lanzador 18 kg; trípode 35 kg; granada 0,35 kg c/u
Alcance máximo 1.750 m

 

 

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