Tanque francés Char B1

A pesar de lo que generalmente se cree, Francia no estaba mal dotada, técnicamente, en cuanto a tanques de combate. Un ejemplo de esto es el poco conocido tanque Char B. Con dos cañones, algo poco típico para carros de la época, podía enfrentar a dos enemigos a la vez. El de la torre, de 47 mm, era mayor que los que tenían la mayoría de los tanques alemanes, mientras que el del casco, de 75 mm, era realmente devastador para una época tan temprana de la guerra.

Producto de ideas de la Gran Guerra, el origen del diseño y las tácticas del Char B1 lo condenó, a la larga, al fracaso. Estas ideas pensaban al tanque como un vehículo grande, pesado y tremendamente armado, que funcionaría junto a la infantería, cruzando trincheras y destruyendo todo tipo de fortificaciones.

Este concepto, llamado Carro de Batalla por los franceses, fue concebido por el general Estienne en la década de 1920. A principios de 1926, más precisamente el 27 de enero, se decidió crear tres prototipos de lo que luego sería el Char B1; estos estarían basados en cuatro vehículos experimentales anteriores. Los franceses se tomaron nada más ni nada menos que 4 años para terminar esos prototipos, lo cual no es nada raro teniendo en cuenta la enrarecida pero también distendida situación mundial de esa época, que veía al gasto armamentístico como un despilfarro y en donde el mundo se acercaba a la Gran Depresión de 1929.

El perfil del Char B1 es totalmente atípico para la época: pueden verse las rendijas de ventilación del motor en el costado del casco, además de las escotillas para la tripulación. La torre, de pequeño tamaño, parece muy desproporcionada.

A pesar de todos sus defectos, el Char B1 fue determinante para el desarrollo de vehículos blindados franceses, y de hecho influenció diseños posteriores y fue influenciado por otros como el FCM Char 2C.

Sin embargo, en esa época los franceses no tenían nada en claro lo que deseaban en sus nuevos tanques. Al ser terminados, se decidió volver a alterarlos, incluso de manera bastante radical, para que pudieran cumplir con diversos cambios de especificaciones. Esto los llevaría a un nuevo concepto táctico, el Carro de Maniobras. Esto explica cómo recién el 6 de abril de 1934 se hizo la primera orden para la construcción de 7 tanques Char B1 (el 1 indica que había varios proyectos simultáneos, de tanques mejorados, el B2, el B3 y el BB).

Para esa época, el ambiente militar francés estaba caldeado por un intenso tira y afloja entre dos ideas totalmente diferentes para los tanques. Por un lado, ciertos generales querían construir los tanques gigantescos, pesados y muy blindados y artillados, propios del pensamiento post-Gran Guerra. Sin embargo, otros militares querían contruir grandes cantidades de tanques pequeños y baratos (tomando como idea el éxito del FT-17). La solución, salomónica, no contentó a nadie y puede haber influido directamente en la caída de Francia años después: se construyeron los dos tipos de tanques, pero en números insuficientes y al estar poco coordinados, no pudieron detener a un enemigo que, técnicamente, era inferior.

El Char B1 estaba, obviamente, en el primer grupo. Era enorme, tenía dos cañones, era lento y costaba 1,5 millones de francos de la época. Había tanques franceses de la segunda categoría que costaban tres veces menos. Esto no impidió que se construyera un número significativo: Renault construyó 182, AMX 47, FCM 72, FAMH otros 70, y la empresa Schneider otros 32, sumando un total de 403 unidades. Si no se construyeron más, fue porque la industria francesa estaba saturada, pero también por el enorme precio: se dice que se comieron la mitad del presupuesto de los tanques destinados a infantería.

 

Diseño anticuado para una guerra moderna

Sin duda, una de las características más curiosas del Char B era que, al igual que los tanques británicos de la Gran Guerra, no posee las orugas debajo del casco, sino que estas recorren toda su extensión. Mientras tanto, grandes planchas de blindaje protegían la suspensión y otros sistemas motrices que estaban entre las orugas. Esta forma de diseño conseguía tanques altos, susceptibles a ser averiados más fácilmente en las partes motrices, y que difícilmente podían pasar desapercibidos.

En realidad, el Char B estaba pensado como un tanque de ruptura, como muchos otros en su época de diseño. Estos tanques, capaces de atravesar alambradas y trincheras mientras destruían fortificaciones, no tenían que ser rápidos, porque debían acompañar a la infantería, ni pequeños, porque sino podían quedar atrapados en trampas antitanque.

Sin embargo, el diseño del Char B tenía otros problemas a corto y mediano plazo. Había tardado demasiado tiempo en ser conceptualizado, y no había incorporado nada de todo lo aprendido y mejorado durante los 20s y 30s. Su velocidad era mala (20 km/h en carretera), y su gran falla estratégica fue siempre su corto alcance unos 200 kilómetros. La solución más obvia era acompañar los tanques con camiones, que arrastraban tanques de 800 litros, pero luego se abandonó. Esto obligó a que las unidades con el Char B tuvieran que tener camiones dentro de su estructura orgánica, además de vehículos acorazados TRC Lorraine 37L especialmente diseñados para reabastecer de diesel a estos tanques.

Finalmente, otra cuestión que permite diferenciar fácilmente al Char B es que se trata de un tanque con dos cañones, algo casi único en la época. Esto, sin embargo, no era una gran ventaja, ni tampoco una genialidad del diseño. En realidad, el vehículo había sido diseñado como un cañón autopropulsado más que como tanque: nuevamente las similaridades con los diseños de la Gran Guerra es evidente. El cañón de 75 fue pensado para destruir fortificaciones, nidos de ametralladoras y grandes oleadas de nfantería enemiga, pero no para destruir tanques. Sin embargo, hacia principios de los 30s, los diseñadores franceses se dieron cuenta de que el vehículo iba a tener que enfrentarse a un nuevo enemigo, que sí podía moverse. Como no se podía rediseñar completamente todo el aparato, la única solución que encontraron fue agregarle una torre que tuviera un cañón contracarro.

 

Otro ángulo del tanque: pueden apreciarse claramente sus grandes orugas, el frente remachado y el cañón de 75 mm en el casco. La figura humana en la parte izquierda nos permite tener una idea del tamaño del aparato.

El gran talón de Aquiles

Con todo lo anterior, el Char B no era, en principio, un mal tanque. Problemas como la dificultad de apuntar con el cañón del casco o la poco autonomía se podían solucionar o mitigar con buen entrenamiento y una táctica adecuada. Pero lo que no podía hacerse con esto era solucionar el que, tal vez, era el mayor problema del diseño.

Como se ha marcado antes, la adición de la torre fue una medida urgente que se tomó para convertir a un cañón ATP en un tanque; el problema fue en todo caso la torre elegida.

Llamada APX-1, era una torre pensada para un tanque más pequeño y moderno, el Char D2. A diferencia de los diseñadores ingleses, alemanes y soviéticos, los franceses habían abogado por torres baratas y pequeñas, en las que solamente cabía una persona (en los otros modelos iban dos o tres personas, generalmente cargador, comandante y artillero). Esto hacía que el comandante del vehículo tuviera que ser un verdadero hombre orquesta. Su tarea en combate era enorme: debía dirigir a su conductor, elegir el camino que tomar, cargar, apuntar y disparar el cañón de 47 mm y, si era un oficial, tenía que dirigir por radio a sus subordinados.

Es evidente que, por más entrenado que estuviera, ningún hombre podía, bajo el stress del combate, llevar a cabo todas estas tareas de manera satisfactoria.

Por si fuera poco, la torre tenía otro gran inconveniente: no tenía escotillas en la parte superior. Además de aumentar la situación de claustrofobia, esto impedía que el comandante pudiera observar el terreno adyacente, lo cual le quitaba valiosa información táctica. Solamente podía mirar a través de las mirillas del vehículo.

Otro dato curioso es que, teniendo dos ametralladoras, el jefe del carro también tenía que manejar al menos una. El hecho de que todos los Char B tuvieran radio era un buen dato; pero la mala noticia es que muchos modelos todavía funcionaban con código morse.

Aparentemente los franceses utilizaron este tipo de torres en casi todos sus tanques debido a la saturación de su industria de guerra. Las torres pequeñas como la APX-1 eran de fundición, pero baratas: consumían menos material y además permitían utilizar máquinas existentes.

 

Uso en combate

Como había sido diseñado, el Char B fue destacado con las unidades de infantería destinadas al asalto. La idea era que la parte móvil de la batalla le fuera dejada tanques más pequeños y rápidos, mientras el Char B acompañaba a las Divisiones de Coraceros de la Reserva. Se trataba de tropas especializadas en la ofensiva, pero que como eran de reservas, no tenían tanto entrenamiento.

En los días previos a la invasión alemana hubo algunas pequeñas mejoras en ciertos aparatos, pero no se pudo prepararlos para lo que vendría. Aunque ciertas unidades podían destruir buenas cantidades de tanques alemanes, no tenían la cohesión suficiente para soportar el empuje del combate interarmas que tenían atacantes. No había un fuerte lazo con la infantería ni con la artillería, mucho menos con la aviación.

En efecto, los Char B, muy valiosos como armas antitanque (con la doctrina táctica adecuada) podrían haber abierto grandes huecos en las formaciones alemanas, ninguno de cuyos tanques podía resistir un impacto directo de 75 mm. Sin embargo, los tanques estaban allí para apoyar a la infantería y no para funcionar independientemente, como sí lo hacían los alemanes. Dispersos por todo el frente, perdieron su valor táctico y estratégico. Eventualmente se convertían en blancos casi perfectos: los comandantes de tanques alemanes no tenían más que llamar a algún bombardero en picada que destruyera por él al peligroso oponente.

Por otra parte, la principal característica, y la más temida por los alemanes (el cañón de 75 mm montado en el casco) estaba en una posición poco afortunada, ya que solamente podía girar con todo el resto del tanque. Eso hacía que el tirador de ese cañón solamente pudiera disparar una vez que el conductor hubiera apuntado previamente (recordemos que el tirador era el jefe de carro, que estaba en la torre).

Un ejemplo patente de cómo pelearon la guerra estos vehículos fue el ataque alemán por el bosque de las Ardenas, que tomó por sorpresa a los franceses. Desorganizadamente éstos comenzaron a volver desde otro ataque ordenado. Había dos divisiones acorazadas, y sus Char B entraron en combate en pequeños grupos, con poco combustible y sin ningún control operativo coherente. Al principio, como era de esperarse, su aparición espantó a los alemanes. Pero una vez superada la conmoción inicial, la pericia alemana comenzó a funcionar: tanques y aviones se iban concentrando en los Char B de a uno. En esa batalla, muchos Char B fueron abandonados sin combustible, y sus tripulaciones los incendiaron para evitar que fueran capturados.

Sin embargo, los alemanes lograron capturar una buena cantidad (161 unidades) y usaron 60 de ellos como tanques lanzallamas, llamados PanzerKampfwagen B2 (F). Otro uso que le dieron fue como montaje de un cañón de 105 (solamente 16 unidades) y como vehículo de entrenamiento.

Actualmente sobreviven en los museos solamente 10 unidades del Char B, siendo nueve de ellas del modelo B1 bis y la restante del B1.

 

Variantes

Esta excelente fotografía a color permite ver más detalles del Char B. Aunque poderoso para la época (comienzos de la SGM), era difícil de apuntar ya que había que detenerse totalmente para hacerlo directamente con el casco. Los remaches, claramente visibles, no contribuían a reducir el peso o aumentar la protección.

Especificaciones técnicas Char B1

Peso 35.000 kg
Blindaje 35 mm en torre, 40 mm en el casco (frente y lados)
Velocidad máxima 28 km/h
Potencia del motor 272 HP
Autonomía 200 km
Armamento

1 cañón de 47 mm en la torre, 2 ametralladoras, 1 cañón de 75 mm en el casco

Tripulación

4
Largo 6,37 m
Ancho 2,46 m
Alto 2,79 m

El Char B tuvo tres variantes, aunque las dos primeras son las más importantes, siendo la tercera casi una anécdota. Aunque pueden observarse cambios de mayor o menor importancia, lo cierto es que el tanque no tenía mucho potencial de expansión o mejora.

Char B1

La primer variante del Char B tenía un blindaje de 40mm tanto en el frente como en los costados. La torreta, aunque tenía un cañón relativamente bueno para la época, de 47 mm L/27, no agregaba mucha capacidad antitanque. Generalmente, de los 50 proyectiles de este calibre que se cargaban, 30 eran perforantes explosivos, pero solamente podían penetrar 25 mm.

En este sentido, sin duda alguna la mayor responsabilidad caía sobre el cañón de 75 mm (L/17.1) ABS 1929 SA35. Montado en la parte derecha del casco, podía disparar tanto munición HE como APHE (perforante explosiva). Aunque no estaba pensada como munición antitanque sino para destruir fortificaciones, podía poner fuera de combate a cualquier tanque alemán de esa época. Su principal limitación era que su ángulo horizontal de tiro era limitado: 1º, es decir, 18 metros a 500 metros de distancia. Para poder ser apuntado, tenía que ser guiado por el conductor, con la ayuda de una mira, a través de una compleja transmisión hidráulica de precisión. A diferencia del cañón de la torre, el de 75 mm tenía su propio cargador. El tanque llevaba unos 80 proyectiles de este calibre, lo cual nos ayuda a comprender su tamaño.

Finalmente existían dos ametralladoras calibre 7,5 mm M1931: una en el casco y otra en la torre, para protección contra la infantería.

En el compartimiento de combate, la radio estaba localizada a la izquierda, mientras que había una escotilla de escape a la derecha. La radio ER53 era básicamente un radiotelégrafo, ya que solamente servía para transmitir en código morse.

El compartimiento de combate estaba conectado con el del motor por un corredor, debajo del cual había 19 proyetiles de 75 mm listos para ser disparados.

Curiosamente, aunque el motor daba oficialmente unos 250 HP, su potencia real era de 272 HP. No habla muy bien de su fiabilidad el que cada tanque tuviera asignado tres mecánicos; sin embargo este no parece haber traido problemas. Esto puede deberse a que el modelo estaba bastante maduro y los mecánicos habrían domado los problemas iniciales que tiene cualquier diseño; por otra parte, el tanque era un aparato complejo y muy grande, demasiado para un solo hombre.

Gran parte de la complejidad lo agregaba la suspensión, que comprendía 16 ruedas de rodadura por lado. Ya de por sí es complicado explicar cómo funcionaba el sistema; baste decir que había tres boogies centrales dentro de los cuales cada uno tenía dos boogies más, y cada uno de los tres boogies principales tenía un resorte vertical que estaba adosado a un sistema horizontal de suspensión. Aunque el motor no era muy potente, el tanque en sí, poco blindado y con una torre pequeña, podía moverse a una velocidad relativamente normal de 28 km/h... Normal al menos para la década de 1930, cuando comenzó a ser construido. Su alcance, sin embargo, era también escaso, del orden de los 200 km, lo cual disminuía su eficacia táctica al no poder funcionar como reserva móvil.

Solamente se construyeron 34 vehículos de este modelo, entre diciembre de 1935 y julio de 1937. Como puede verse, incluso en momentos en los que Alemania retomaban visiblemente su poderío, no parecía haber gran prioridad en la producción de estos tanques.

Char B1 bis

Mejorando un poco el blindaje, esta versión tenía 60 mm máximos en el casco, y una torre APX4 con un cañón más largo, L/32, el cual le daba un mayor poder antitanque. Se trató de la versión más numerosa, produciéndose 369 unidades entre el 8 de abril de 1937 y junio de 1940. Sin embargo, hay que notar que, nuevamente, la producción previa a la guerra fue muy lenta: de ese número solamente 129 se habían completado el 1º de septiembre de 1939 (es decir, dos años y medio: un promedio aproximado de cuatro cada mes). Incluso en diciembre de ese año, el ritmo no era muy bueno, y solamente llegó a 45 unidades por mes en marzo de 1940, con los alemanes a punto de avanzar. Incluso si Fracia no hubiera caído, es de preguntarse cuánto tiempo se hubiera tardado en terminar los 1144 unidades que había pedido el gobierno.

Aunque se incorporó un motor diesel de 307HP, el aumento del blinbaje hizo que la velocidad se redujera a 25 km/h. Incluso, la primera tanda de 35 unidades todavía tenía el motor viejo, y fueron lentamente reequipados entre 1938 y 1940.

Sin embargo, el principal problema del tanque, la autonomía, no había mejorado: ahora era de 180 km. Aunque esto puede parecer mucho, no lo es tanto, ya que a 20 km/h en una carretera, los tres tanques de 400 litros se terminaban en 6 horas. Aparentemente esto era causado por la poca eficiencia del motor, que consumía demasiado combustible. Los últimos tanques producidos en junio de 1940 tenían un tanque interno extra de 170 litros, el único recurso que quedaba a mano.

El motor más potente implicaba también una necesidad mayor de aire, de manera que la toma correspondiente en el lado izquierdo fue agrandada. Aunque se dice que esta toma más grande era un punto débil en el blindaje, no hay evidencia firme de que esto fuera así.

Durante su producción, este modelo tuvo algunas mejoras, particularmente la que le permitió llevar más cantidad de munición (primero 62 proyectiles de 47 mm y 4.800 municiones de ametrallador, luego 72 y 5.250 respectivamente). Sin embargo, esto se hizo en detrimento de la munición de 75 mm, que era la más útil en combate: aunque se pasaba de 80 a 74, ahora solamente 7 del total era del tipo perforante explosivo.

Tal vez la mejora más grande, útil y agradecida por los tripulantes haya sido la radio ER51, la cual permitía comunicación hablada en lugar del código morse. Los vehículos de comandantes de compañía y batallón tenían, además, una radio ER55 para comunicarse con sus superiores. Sin embargo, hubo unidades que prefirieron mantener las radios viejas, ya que el ruido del motor era muy fuerte y a veces impedía la comunicación verbal.

Char B1 ter

Con un blindaje más acorde a su época, de 70mm, soldado e inclinado, tenía un peso de 36.6 toneladas métricas y un motor más potente, de 350 HP. Supuestamente iba a reemplazar al B1 bis en el verano de 1940, acelerándose su producción en masa. Esto se había planeado al abaratar el costo, quitando la compleja transmisión Neader y dejando que el arma tuviera un ángulo de tiro de 10º.

Sin embargo, no llegó a tiempo: solamente se pudieron finalizar dos prototipos antes de que Francia se rindiera.

 

 

 

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Éxitos poco útiles

En conjunto, si bien tenía sus defectos, el Char B era técnicamente superior a los pobremente armados y blindados tanques alemanes de comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Esto lo ilustra, por ejemplo, acciones como las del 16 de mayo de 1940. En esa ocasión, un solo Char B atacó frontalmente y destruyó 13 tanques alemanes, todos del tipo Panzerkampfwagen III y IV, los mejores que Alemania tenía por entonces. En los diez minutos que duró el combate, el Char B recibió además la friolera de 140 impactos, pero pudo volver completo a su posición.

Sin embargo, este tipo de situaciones eran anecdóticas; el Char B no estaba bien diseñado y no podía adaptarse a una guerra altamente móvil como la que estaba naciendo.

 

Enlaces útiles
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