Panzer 35(t)

El LT-35 fue un diseño checoslovaco que resultó ser muy atractivo para la Panzerwaffe en sus primeros años de conquista.

Conocido como Panzerkampfwagen 35(t) (también Pz.Kpfw. 35(t)), o Panzer 35(t), este tanque ligero de origen checoslovaco desempeñó una importante (y generalmente olvidada) labor en la rápida invasión alemana de Europa, la llamada Blitzkrieg.

Su curiosa historia es parte de esa misma invasión europea, que la Alemania Nazi comenzó de manera menos violenta varios años antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

 

Diseño

El LT-35 utilizaba un diseño ya convencional en la época, alejado de los primeros diseños de la Gran Guerra y que configuraba definitivamente la forma del tanque moderno: una torreta con dos ocupantes, un motor trasero y una torre con un cañón más una ametralladora.

Sin embargo, con respecto a los primeros modelos alemanes, tenía la gran ventaja de poseer un blindaje relativamente bueno y un cañón de calibre considerable, el Škoda vz 34 de 37,2 mm, mientras en Panzerkampfwagen II tenía uno de 20 mm. Una ametralladora coaxial de 7,92 mm era complementada por otra dispuesta en el casco, en un montaje de bola.

A pesar de tener un buen poder de fuego y un respetable blindaje para la época, el LT-35 pesaba solamente 10,5 toneladas, lo cual lo hacía muy ligero comparado con otros de su misma categoría.

La tripulación, de tres personas cuando estuvo en servicio checoslovaco, estaba dividida en dos compartimientos: el comandante/tirador en la torre, y el conductor en el casco, a la derecha, junto al operador de radio, que también funcionaba como ametrallador. Como puede verse, algunos papeles eran difíciles de cumplir, lo cual requería entrenamiento y experiencia adicional al tener que concentrarse en dos cosas a la vez. Esto era algo normal en muchos diseños de la época. Como sucedía en los tanques franceses (ver el caso del Char B1) la torre de un solo hombre resultó ser engorrosa, porque obligaba al comandante a dar órdenes, buscar blancos, apuntar, disparar y recargar el arma, sobrecargándolo de trabajo y minando su capacidad ofensiva. Los alemanes, habida cuenta de su experiencia operacional ganada en la Guerra Civil Española y otras operaciones, corrigieron esto al agregar un cargador en la ya pequeña torre, facilitando en parte el trabajo del jefe de carro y aumentando la velocidad de disparo.

 

Un Panzer 35(t) en operaciones; obsérvese detrás el Panzerkampfwagen III y su cañón corto de 37 mm, que luego sería reemplazado por uno más largo de 50 mm. El LT-35 no había sido pensado con esta mentalidad de expansión, y por lo tanto no pudo ser mejorado.

Obsérvese también el manguito blindado que protege el cilindro de retroceso sobre el cañón.

Armamento

El LT-35 contaba con un cañón de 37 mm, derivado del cañón antitanque Skoda A3, el cual era apropiado para la época. Una característica distintiva del LT-35 y de su hermano mayor, el LT-38, es que el cilindro de retroceso del cañón sobresalía del mantelete, por encima del mismo, estando protegido por un manguito blindado, pareciendo a ojos no entrenados que hay dos cañones uno sobre otro. Esto ayudaba mucho a reducir el tamaño de la torre y de todo el conjunto.

El cañón permitía disparar proyectiles perforantes a una velocidad de 675 m/s, lo cual permitía perforar 30 mm de blindaje a 550 metros. No estaba nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que muchos tanques alemanes de esa época ni siquiera llegaban a tener semejante nivel de protección.

Si el arma no era mala, el diseño del vehículo, demasiado pequeño, le impidió ser actualizado con un cañón más grande, como fue el caso de su gran contemporáneo, el Panzerkampfwagen III. Debido a que fue diseñado como un tanque interino, de manera apresurada, no se puso mucho énfasis en esta capacidad de expansión tan necesaria en los días por venir.

El tanque contaba con 72 proyectiles para el arma principal y unas 1.800 municiones para las ametralladoras calibre 7,92 mm. Una de las características únicas de este vehículo y de su sucesor, es que la ametralladora coaxial, que estaba a la derecha de la ametralladora, podía ser usada independientemente gracias a un montaje de bola especial.

Otro detalle curioso es que estas ametralladoras, alimentadas por cinta y refrigeradas por aire, fue desarrollada por la empresa Ceska Zbrjovka, de Brno. Esa empresa vendió una licencia de fabricación a una empresa británica, creándose así la ametralladora BESA, que equipó a todos los tanques británicos de la Segunda Guerra Mundial.

 

Blindaje

Sin duda uno de los puntos débiles del diseño, la elección del blindaje remachado estaba determinada por cuestiones industriales. Pocos países tenían la capacidad, como la URSS, para producir torres de fundición de una sola pieza, mientras que al resto se les complicaba conseguir suficientes soldadores de calidad como para ensamblar las piezas mediante este sistema.

En esta fotografía podemos observar a un típico Panzer 35(t) en operación, mientras carga a varios soldados alemanes. Tres rasgos llaman la atención: en primer lugar, los remaches del blindaje en la torre, que resultarían fatales bajo fuego enemigo; en segundo lugar, los bogies con dos orugas dobles, un sistema adoptado por pocos tanques en la época. En tercer lugar, un detalle que puede verse en muchas fotografías: la ametralladora de torre, que podía ser coaxial al arma principal o dejarse en posición libre.

Los tanques checoslovacos fueron de los pocos que se arriesgaron, entonces, a transitar el peligroso camino del blindaje remachado en la torre y el casco. El problema con este diseño era que los remaches, al ser golpeados por un proyectil en el lado externo, se desprendían y se convertían en metralla dentro del habitáculo. Incluso aunque el proyectil no penetrara, la fuerza se transmitía desde la cabeza del perno hasta encontrar el punto más débil, lugar en el que el metal se soltaba y hería o mataba a la tripulación.

Lejos de ser un mito de combate, este efecto era una realidad que se cobró muchas vidas y, de hecho, fue uno de las principales quejas de las unidades alemanas que operaron el Panzer 35(t) y el Panzer 38(t).

Por otra parte, si bien el blindaje no era malo en general, resultó ser totalmente insuficiente ante los modelos soviéticos, lo cual terminó de condenar a este modelo a la obsolescencia después de la invasión de la Unión Soviética.

 

Planta motriz y mecánica

Este diseño checoslovaco tenía varias elecciones interesantes a nivel mecánico. Si bien tuvo algunos problemas de confiabilidad al comienzo de su servicio, eran más que nada debido a lo acelerado de su diseño, y luego fueron solucionados.

Una de las virtudes de este tanque es que era pequeño, a pesar de su interesante armamento. Parte de esto se debe a que los diseñadores mantuvieron la tracción trasera. En otros tanques de la época, al añadirse una transmisión aparatosa que transportara la potencia desde el motor trasero hacia las orugas delanteras hizo que estos diseños fueron más altos y por lo tanto visibles en el campo de batalla.

El corazón mecánico del Panzer 35(t) era un motor Škoda de 6 cilindros, enfriado por agua, que producía 120 HP a 1.800 RPM, y estaba asociado a una transmisión trasera de seis velocidades hacia adelante, con numerosos detalles técnicos que facilitaban la conducción e impedían problemas. Una de ellas era asistencia mecánica de aire comprimido, utilizada tanto para la dirección como para el cambio de marchas. Si bien esta facilitaba la conducción al hacer menos duros los sistemas, se comprobó, lamentablemente tarde, que en las durísimas condiciones del Frente Este el aire comprimido traía más problemas que soluciones. El intenso frío hacía que se congelaran las piezas, inhabilitando el sistema al no poder fluir el aire. Muchísimos ejemplares de este vehículo se perdieron, por fuego enemigo o problemas mecánicos asociados a este detalle de diseño, en los primeros meses de la invasión a la URSS.

Con todo, la simpleza y fiabilidad mecánica del Panzer 35(t) le permitían recorrer grandes distancias con relativa comodidad y sin forzar los mecanismos. La suspensión, que consistía en dos ballestas laminares empernadas al casco, cada una de las cuales sostenía un bogie de ejes dobles, era muy eficiente. A una velocidad moderada, los alemanes descubrieron que se podían recorrer hasta 160 km diarios, lo cual era mucho para la época en vehículos de esas características. El desgaste de las orugas también era muy bajo, lográndose hasta 8.000 kilómetros por cada par.

 

Desarrollo checoslovaco

Checoslovaquia, un país construido a base de diversas regiones y etnias luego de la Primera Guerra Mundial, poseía, a diferencia de algunos de sus vecinos, de una relativamente grande industria metalúrgica y de una vertiente militar importante, la empresa Škoda. De ella surgió el LT vz35, una muestra del rearme que este país pretendía realizar rápidamente para no ser una presa fácil de Alemania y otras naciones que amenazaban con invadir la región.

Diseñado en ese año de 1935, cuando Hitler desestimaba públicamente el Tratado de Versalles y comenzaba su carrera armamentista, entró en producción al año siguiente, comenzando a servir en el ejército checoslovaco en 1937. La empresa CKD fue socia con Skoda en dicho emprendimiento.

A pesar de las numerosas fallas de diseño que poseía el vehículo, el gobierno checoslovaco, habida cuenta del interés que su país tenía en los planes alemanes de conquista, prefirió apresurar la compra y acelerar los plazos de prueba. Así, apenas los prototipos salieron de la fábrica en 1934 se ordenó su compra. Esta se demoró debido en parte al esfuerzo de ingeniería necesario; la primera orden por 160 unidades del modelo definitivo llegó recién el 30 de octubre de 1935, comenzándose la entrega de unidades recién en julio de 1936.

Considerándolas insuficientes, las autoridades pidieron otro grupo de 103 unidades en noviembre de 1937, y un tercer pedido de 35 en 1938.

La sencillez de su diseño y el hecho de que sus fallas no era todavía evidentes, además de su disponibilidad, hicieron que otros países también ordenaran algunos vehículos de este modelo. En agosto de 1936 Rumania pidió a Skoda 126 unidades, que en ese país se conocieron como R-2 y fueron entregadas en mayo de 1937. Curiosamente, Afganistán pidió 10 unidades en 1938, que no fueron entregadas nunca debido a la ocupación alemana, y que en su lugar fueron a parar a Bulgaria en 1939.

Sin embargo, el principal usuario de los LT vz35 sería el Ejército Alemán, el cual, bajo otro nombre, tomó posesión de 219 del total de 298 que estaban en servicio en Checoslovaquia.

 

Versiones alemanas

El Panzer 35(t) fue relativamente útil, sobre todo en los primeros momentos de la guerra en Europa. Sin embargo sus versiones fueron bastante sencillas, ya que no tenía potencial de expansión. Sin embargo, recibió numerosos nombres que vale la pena consignar.

Los Panzer 35(t) (derecha) fueron cruciales en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, porque le permitieron a Alemania llenar un poco más sus muy pobremente equipadas unidades acorazadas con equipo de calidad. Sin embargo, no eran más que un apaño, y como tal, no podían estar para siempre en primera línea. Esto hizo que fueran reciclados más tarde, aprovechando el hecho de que el chasis era mecánicamente fiable y barato.

A los prototipos se los denominó S-ll-a, pasándose luego al nombre ya mencionado de LT vz. 35, al entrar en servicio en el Ejército Checoslovaco. Al ser capturados por los alemanes, se los utilizó en unidades de caballería (las cuales tenían el cometido clásico de exploración, reconocimiento armado y protección de los flancos), siendo denominados LTM 35 entre el 5 de junio de 1939 y el 16 de enero de 1940 (sirviendo así en la campaña de Polonia). En esta fecha tan temprana de 1940 su nombre se cambió a Panzerkampfwagen 35(t), reconociéndoselo de alguna manera como tanque medio y por lo tanto subiendo de importancia dentro de la Panzerwaffe. La (t) era por tschechoslowakisch (checoslovaco, en alemán), quedando así claro su origen.

Las únicas modificaciones básicas que se realizaron fueron el cambio de radios, por unas de origen alemán, para estandarizarlas con las del resto de las unidades, y la inclusión en la tripulación de un cargador en la torre, que le facilitaba el trabajo al comandante y tirador.

A partir de entonces, todas las denominaciones de variantes siguieron el mismo patrón, como fue el caso del Panzerbefehlswagen 35(t): una variante de comando, que tenía radios adicionales con antenas plegables sobre la cubierta del motor, y de las cuales sólo se producieron 20. Sin embargo, el escaso tamaño del vehículo y su configuración general lo hicieron poco aceptable para desarrollar versiones especializadas, lo cual hizo que, al llegar el momento de su obsolecencia simplemente se le quitara la torre y se lo usara como remolque.

Así se creó el Mörserzugmittel 35(t) o Artillerie Schlepper 35(t), un tractor de morteros pesados del cual se produjeron 49 unidades entre 1942 y 1943, y el Zugkraftwagen 35(t), usado para la recuperación de vehículos averiados o atascados en el terreno. Al darse de baja las unidades que servían en otros países, los alemanes las añadieron a su arsenal de remolques, creándose así el Munitionsschlepper 35(t) (remolque de munición) y otros tipos de vehículos de apoyo que se produjeron en números muy limitados.

Se produjeron también varios prototipos de tanques especializados que no tuvieron éxito, como una versión tropicalizada del Panzer 35(t). Una que vale la pena mencionar es el Panzerjager 35(t) / 4,7cm Sfl auf PzKpfw 35(t), un cazatanques diseñado entre 1939 y 1940 que combinaba el chasis de este vehículo con el cañón Skoda 47mm Pak 36(t) L/43 (también conocido como Skoda de 47 mm A5). Solamente se produjeron dos prototipos basados en el Mörserzugmittel 35(t), y el modelo no entró en producción, aunque estas unidades aisladas estuvieron en servicio hasta 1943.

El destino de las muchas torres retiradas para estas versiones fueron fortificaciones costeras en Dinamarca, Noruega y Córcega.

 

Otras versiones

Solamente dos países tuvieron versiones diferentes del Panzer 35(t): Bulgaria y Rumania. El primero compró (cuando ya Alemania había invadido Checoslovaquia) 26 tanques con el cañón habitual y 10 con un cañón mejorado (esta versión fue denominada T-11, pero que era básicamente el mismo vehículo de serie).

Rumania compró, como ya se mencionó, 126 tanques de este tipo, que dio a llamar R-2. Los usó contra la URSS entre 1941 y 1942, momento en el que ya eran obsoletos. Uno puñado de sobrevivientes fue reconstruido como cazatanques, siendo denominados TACAM R-2.

Como puede verse, el TACAM R-2 conservaba el chasis del LT-35, pero agregaba una enorme superestructura con un cañón mucho más grande, aunque con menor movilidad.

Este vehículo fue puesto en servicio en 1944, habiéndose desarrollado y probado desde julio del año anterior. Fue un serio intento por mejorar la capacidad ofensiva de un modelo ya obsoleto, que no podía enfrentar al T-34 ni a muy corta distancia. Aunque se consiguieron buenos resultados, problemas técnicos impidieron que se construyera el pedido completo de 40 unidades, fabricándose en series de no más de 20.

Esto se debía en gran parte a que el TACAM R-2 era un híbrido creado a base de material capturado y obsoleto. El R-2 era reconstruido al montársele una enorme torre fija, armada con un cañón soviético, capturado, del modelo ZIS-3 o F-22 UWS, calibre 76,2 mm. Incluso la torre, abierta en la parte trasera y superior, estaba hecha de planchas de acero blindada que era quitada de vehículos enemigos capturados.

El resto del vehículo permanecía relativamente intacto, limitándose así el trabajo de reconstrucción pero también la eficiencia. El peso total era apenas superior al modelo anterior, siendo de 11.5 toneladas, teniendo un alcance de 190 km en carretera y una velocidad máxima de 34 km/h.

Podían cargarse 30 proyectiles para el arma principal, y la tripulación era la normal de tres personas. Como los rumanos tuvieron problemas con la munición capturada a los soviéticos, decidieron fabricar una versión propia, la cual resultó ser efectiva contra los T-34/85 hasta una distancia de 600 metros, lo cual no estaba nada mal para la época. Sin embargo, la escasa cantidad de estos vehículos y la falta de repuestos no permitió que pudieran detener por mucho tiempo a la marea de acero soviética.

 

Historia de combate

Para 1938, año de la anexión checoslovaca por parte de Alemania, el LT-35 equipaba cuatro divisiones del ejército nacional. Durante su corta carrera se había ganado una reputación de poco confiable; de hecho su rápido desarrollo y avanzado diseño habían hecho que se creara un vehículo inmaduro, lo cual forzó a las autoridades a buscar la creación de una versión mejorada, pero bastante similar, que sería el LT-38.

De todas maneras, para ese año muchos de los problemas operativos iniciales del LT-35 habían sido solucionados, y el vehículo ya estaba definitivamente a la altura de muchos de sus contemporáneos de Europa Occidental.

Fue entonces que se produjo la mencionada anexión, que comenzó a finales de 1938: Alemania invadió los Sudetes, parte de Checoslovaquia cuya población era mayoritariamente alemana, con el pretexto de defender a quienes eran ciudadanos étnicamente alemanes. Finalmente todo el país fue ocupado, sin mediar una guerra, y Alemania se quedó no sólo con las instalaciones fabriles que producían estos vehículos, sino también con los mismos.

Dos Panzer 35(t) operando en territorio enemigo; las grandes banderas nazis eran utilizadas de manera improvisada para que los Stukas que apoyaban desde el aire el ataque mecanizado no confundieran a estos vehículos con los del enemigo.

En 1939 219 LT-35 pertenecientes al Ejército Checoslovaco fueron requisados por los alemanes, quienes se habían dado cuenta del enorme valor que tenían para su aparato militar. Las autoridades alemanas también reconocieron la importancia del LT-35 al extender por unos meses más su producción, que según lo planeado cesaría en 1938.

Como ya se ha mencionado, por unos meses se los consideró vehículos de reconocimiento, y como tales fueron usados principalmente en la campaña de Polonia (sirviendo en la 1º División Ligera), aunque a comienzos de 1940 se los elevó a la categoría de tanque medio. De esta manera comenzaron a ser reasignados a las divisiones acorazadas que no tenían en su inventario el Panzerkampfwagen III o que lo tenían en cantidades insuficientes. Unos 79 tanques se mantuvieron, sin embargo, en servicio en la 3º División Rápida del Ejército Eslovaco, que fue parte del empuje alemán contra la URSS.

Para 1940 el Panzer 35(t) era la espina dorsal de la 6º División Panzer (que antes había sido la 1º División Ligera), y algunas unidades estaban también en servicio en otras divisiones acorazadas. Durante ese año sirvieron en la campaña de Francia, al abrirse el nuevo teatro de operaciones en Europa Occidental.

Pero si los primeros éxitos fueron enormes, a nivel mecánico la Panzerwaffe se desgastó mucho, a veces perdiendo demasiados tanques en victorias pequeñas. Para 1941, solamente estaban en inventario 149 vehículos, y estaban a punto de encontrarse con un doble enemigo mortal.

La invasión alemana a la URSS puso en el nuevo frente a muchas unidades acorazadas, entre ellas la 6º División Panzer. En ella se vio la tendencia general: uno a uno estos tanques fueron destruidos o inhabilitados por sus problemas con la transmisión neumática. Los enormes problemas que tuvieron que enfrentar hicieron que en noviembre de 1941 todos los Panzer 35(t) fueran declarados no operacionales: el 10 de diciembre la 6º División Panzer perdía a su última unidad en los intentos desesperados por capturar Moscú.

Al declarárselo obsoleto, todas las unidades fueron retiradas de la primera línea. Hacia julio de 1942, la Panzerwaffe solamente contaba con 178 Panzer 35(t), muchos de los cuales estaban a punto de ser transferidos a países del Eje. Según se sabe, pequeñas cantidades de Panzer 35(t) siguieron sirviendo en unidades alemanas: algunos parecen haber sido usados en unidades antipartisanos y de policía. Unos 26 que estaban en buenas condiciones fueron vendidos a Rumania en 1942. Bulgaria también recibió algunos, que fueron utilizados hasta la década de 1950. Rumania, Hungría e Italia también parecen haber recibido pequeñas cantidades, posiblemente como transpasos alemanes en ocasiones puntuales. Sin embargo, los pocos ejemplares, dispersos, ya no tendrían la importancia estratégica que tuvieron en su momento.

Además, como no había piezas de repuesto desde 1940, los que requerían ser reparados tenían que ser totalmente reconstruidos en talleres especializados, lo cual los hacía económicamente inviables. Mientras como tanque el LT-35 continuó sirviendo en Rumania y Eslovaquia por otro año, en Alemania se decidió su conversión a labores que no fueran de primera línea.

 

Dos tripulaciones se reúnen para intercambiar datos en los primeros meses de la guerra. Por lo que puede verse, el tanque de la izquierda es uno de los muy raros Panzerbefehlswagen 35(t), que tenían radios adicionales con antenas de marco sobre la cubierta del motor. Obsérvense nuevamente las ametralladoras de torre en posición de descanso.

Especificaciones técnicas Panzerkampfwagen 35(t)

Peso 10,5 toneladas
Tripulación 3 en el Ejército Checoslovaco: jefe de carro/tirador/cargador, más un conductor y un ametralladora de casco/radio operador. En servicio alemán, se agregó un cargador en la torre.
Motor un Skoda T 11 de 6 cilindros y 120 hp
Velocidad 35 km/h
Blindaje 25 mm
Alcance En carretera 190 km; a campo traviesa 120 km
Largo 4,45 m
Ancho 2,20 m
Alto 2,35 m
Armamento

un cañón de 37mm KwK 34(t) L/40 (Skoda 37mm A3 vz.34), más dos ametralladoras de 7,92mm MG34 o MG35/37(t)

Ammo: entre 72 y 90 proyectiles de 37 mm, más entre 1.800 y 2.550
proyectiles de 7,92 mm para las ametralladoras de casco y torre.

 

 

 

 

 

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