Durante este período bélico, la producción de la Luger se incrementó notablemente. Se calcula que se ensamblaron 2 millones de pistolas en sus diversos tipos. Sin embargo, esto no fue suficiente para abastecer la demanda. A pesar de que las pistolas eran usadas principalmente como armas de oficiales, muchos soldados las requerían al tener que realizar misiones cerca de las trincheras enemigas, en donde un arma corta era mucho más práctica que un largo y pesado fusil.
La escasez de Lugers hizo necesaria la fabricación de otras pistolas, como la Mauser C-96, para llenar los huecos. Como Bulgaria y Turquía dependían mucho de las armas alemanas, las Luger también sirvieron en estos países, aunque en cantidades reducidas.
Publicidad a destiempoEn 1941, el conocido actor Gary Cooper protagonizó una película por la cual ganó el Oscar. Se trataba de Sergeant York, y estaba basada en la vida de Alvin York, un soldado de la Primera Guerra Mundial que fue el más condecorado de su tiempo. En una arriesgada maniobra, logró matar a muchos alemanes con su pistola, y forzar la rendición de más de 100 de ellos, salvando así la vida de sus compañeros.
La película, filmada poco antes de que EEUU entrara en la Segunda Guerra Mundial, tenía como principal objetivo alentar el esfuerzo bélico y elevar el espíritu patriótico. En sí, estaba llena de pequeños errores técnicos; el protagonista usaba, por ejemplo, un fusil incorrecto. Y también, una pistola equivocada, en el momento más álgido de la acción.
Durante su ataque, York había matado a varios alemanes de un solo disparo, ya que estos habían sido sorprendidos en fila, a muy corta distancia. En la realidad, utilizó su pistola reglamentaria, una Colt M1911 calibre .45. En la ficción, los realizadores tuvieron que poner en las manos del actor una Luger. La razón era puramente técnica: la .45 no disparaba las balas de salva de manera correcta, pero la Luger sí. Como consecuencia, la pistola alemana ganó una cierta popularidad, ayudada por su estilizada belleza, al aparecer en una escena clave y en algunos de los posters de la película.
Es bastante segura que esta es una de las razones por las cuales la Luger se hizo tan famosa en EEUU. Además de que los soldados que habían participado en la Gran Guerra la habrían visto, de pronto se mostraba a todos en una película con una superestrella ganadora de un Oscar. No es de extrañar que cualquier soldado quisiera traerse un recuerdo para impresionar a su novia.
Durante la Primera Guerra Mundial, varios diseñadores comenzaron a pensar en lo que luego se llamarían pistolas ametralladoras o pistolas de asalto. La idea era crear un arma portátil, como un pistola, pero capaz de disparar en modo automático, como una ametralladora. Soldados provistos de estas armas podrían llegar a las trincheras enemigas y matar a gran cantidad de enemigos, ya que en ese momento, la guerra estaba paralizada en las trincheras.
Varias pistolas sirvieron para probar estas ideas, siendo la Luger una de las más famosas. Provista de una culata de madera, removible, y de un cargador "de sartén", las Luger podían ser convertidas en un híbrido entre carabina y ametralladora. Esta idea se probó principalmente en las Luger de Artillería, buscando además un mayor alcance y precisión a largas distancias.
Sin embargo, la Luger no salió bien de estas pruebas: su tasa de disparo era demasiado alta, y por lo tanto la precisión era demasiado baja, ya que el retroceso hacía imposible apuntarla correctamente. Otras pistolas, como la Mauser C-96, lograron resultados un poco mejores, pero no demasiado. El concepto de pistola de asalto era todavía demasiado temprano para la tecnología de la época.
Las Luger de artillería con culata removible se siguieron usando, ya que, en disparo semiautomático, resultaban relativamente buenas y eran una opción válida para los oficiales que quisieran tener más puntería a larga distancia.
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Terminado el conflicto, la producción de armas en Alemania fue drásticamente recortada, tanto por cuestiones económicas como políticas. Los tratados firmados impedían la creación de un gran ejército, y por lo tanto, no había necesidad de muchas pistolas Luger.
Por un tiempo Alemania se mantuvo con las armas que habían sobrado de la guerra anterior, y recién en 1925 los aliados permitieron que la Luger volviera a ser producida. El encargo le llegó a la empresa Simson. Lamentablemente para ellos, como los dueños eran judíos, al llegar los nazis al poder, en 1933, rápidamente les quitaron la fábrica, apoderándose otras empresas de los derechos de fabricación. La maquinaria necesaria para su producción fue comprada por Krieghoff (quien ahora posee los derechos de fabricación), mientras que ya en 1929 Mauser había comprado la maquinaria de la empresa DWM, la primera fabricante del arma.
Pocos meses antes de este conflicto, la Luger fue oficialmente reemplazada por la Walther P38.
La entrada en la guerra hizo que la fabricación de la P38 no fuera demasiado rápida. Para 1939 no se habían fabricado suficientes pistolas como para reemplazar a las Luger, de manera que muchas de estas siguieron estando en servicio en manos de oficiales y suboficiales de todos los rangos. Mauser la fabricó hasta 1943, año en que se cesó definitivamente su producción.
Es prácticamente imposible saber a ciencia cierta cuántas unidades de Luger se fabricaron en todos esos años. Muchos registros fueron perdidos durante ambas guerras, principalmente en la Segunda. De todas maneras, lo cierto es que la Luger continuó siendo un arma efectiva, famosa y peligrosa.
Al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y empezar a operar en suelo europeo, los soldados de este país comenzaron a capturar las Luger y usarlas como trofeos de guerra. Posiblemente por la fama que había cosechado previamente, y por su elegancia y efectividad, se puso de moda recuperarlas de los cádaveres o de los oficiales alemanes capturados. Muchas veces este tipo de armas se utilizó incluso como moneda de cambio: cuando un soldado tenía que pedir un favor a un oficial de intendencia o a un colega, podía pagarle tanto con cigarrillos, con otro favor o con una Luger de su propia colección. Se apreciaban especialmente las que estaban en buen estado o eran nuevas.
Pero donde existe alguien que acapara, también hay alguien que se aprovecha. Muchos soldados cargaban sus trofeos personalmente, para que nadie los robara de sus habitaciones. Cuando uno de estos soldados eran heridos gravemente y perdían el conocimiento, solían despertar y darse cuenta de que alguien les había quitado toda su fortuna en Lugers.
Los alemanes supieron capitalizar, también, la voracidad del enemigo por sus pistolas. Después del desembarco de Normandía, era muy común encontrar Lugers tiradas en lugares en donde habían estado fuerzas alemanas. Sin embargo, no era saludable recogerlas: muchas de estas pistolas eran el cebo de trampas cazabobos hechas con explosivos, las cuales solían terminar con la muerte o la amputación de algún miembro.
De todas maneras, muchas Lugers de diferentes modelos lograron llegar a EEUU en los bolsos de sus soldados y otros personales militares. Allí se convirtieron rápidamente en un preciado modelo de colección, tanto por su elegancia como por toda la historia que cargan: una doble conexión con la Alemania Imperial y con la Alemania Nazi.
Las pistolas Luger fueron utilizadas y reparadas por la Policía de la República Democrática de Alemania, ya que eran abundantes en cantidad y calidad, además de la gran existencia de munición de 9 mm. Actualmente muchas de las Luger que se comercializan provienen de estos arsenales, que fueron lentamente desactivados luego de la desaparición del Bloque Soviético.
Se sabe también que los oficiales estadounidenses, al igual que sus tropas, se llevaron Lugers capturadas como trofeo, y parece ser que la producción de este arma continuó por un tiempo, luego de la guerra, para satisfacer a estos amantes de las armas en altos puestos militares.
De todas maneras, la caída de la Alemania Nazi selló finalmente el destino de la Luger como arma militar, ya que eran el único país que la tenía todavía en servicio.
Aunque esto no es poco, no es allí donde termina la historia de este arma. Siendo tan preciada en el país en donde más se idolatran las armas de fuego, y tan buscada y querida en Alemania, el éxito de sus sucesoras estaba asegurado. Así lo comprendió la Mauser, que en 1999 reconstruyó un número limitado de las Luger para celebrar su centenario.
Durante muchos años, la empresa continuó ensamblando ejemplares de esta pistola, tanto modelos que son fieles hasta el milímetro, como reinterpretaciones de la misma. Existen varias series limitadas de estas pistolas, diseñadas especialmente para coleccionistas, que llegan a valer hasta 15.000 dólares cada una, además de las series no limitadas que tienen precios más accesibles. Cada tanto, los catálogos de las revistas especializadas nos regalan la noticia de una nueva edición de este arma, que por su similitud manifiesta son homenajes a una de las armas más emblemáticas de las dos Guerras Mundiales.
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