Fusil ruso soviético Mosin Nagant

Existen armas que son universales. Diseños míticos que por diversos motivos, generalmente asociados a la calidad y eficacia, son utilizados mucho más allá de su tiempo y lugar de diseño. Armas que han sido usadas en innumerables conflictos, incluyendo dos guerras mundiales, siendo empuñadas por tropas de todos los frentes, de ambos bandos y diversas nacionalidades. Una de ellas, tal vez una de las más míticas, es el fusil de cerrojo Mosin Nagant, que ya desde su génesis bipartita enmarca una historia bélica mundial que abarca ya un siglo completo.

Todo comenzó con un conflicto armado: la guerra entre Rusia y Turquía de 1877-1878. En ella, las tropas rusas se vieron en un aprieto. Utilizaban el fusil francés Berdan, de un solo tiro, mientras el enemigo tenía a su disposición el famoso rifle de repetición a palanca Winchester, que tan famoso se había hecho en el Lejano Oeste de Estados Unidos. La ecuación era alarmantemente negativa para los rusos, que perdían preciosos segundos recargando su arma monotiro mientras las tropas turcas tenían a disposición armas de disparo mucho más rápido.

Esto hizo que las autoridades militares rusas se afanaran en conseguir un mejor fusil con el cual modernizar su arsenal. En esa época, las armas largas estaban evolucionando constantemente. Hacía unas decadas habían dejado de ser armas de avancarga, alimentadas con pólvora negra (que ensuciaba la parte interna del cañón, de manera que después de cada disparo había que limpiar los residuos) y con cartuchos inseguros, hechos de papel, que disparaban proyectiles pesados y poco aerodinámicos con una precisión y alcance muy relativos. Luego de la Guerra Civil Estadounidense y los diversos conflictos europeos, se había adoptado la pólvora sin humo (que apenas deja residuos, haciendo a las armas más duraderas) y los proyectiles más pequeños, que ganaron entonces dos veces en velocidad, mejorándose su precisión y alcance. Por si fuera poco, se adoptaron definitivamente los proyectiles encamisados y los cartuchos de metal, que protegían a la pólvora de las condiciones climáticas y facilitaba la alimentación del arma, ya que ahora se podían crear cargadores independientes que se sacaban y colocaban fácilmente.

Eran estos todos los avances que los militares rusos querían incluir en su nuevo fusil, para no volver a enfrentarse con enemigos mejor dotados. Con ese motivo, en 1882 la Administración Principal de Artillería de Rusia se puso al frente de la iniciativa para crear un fusil con cargador. Como en muchos otros casos, se intentó al comienzo modificar el arma anterior, pero el Berdan no aceptó de buena manera estos cambios, por lo cual se decidió crear la Comisión Especial para el Testeo de Fusiles alimentados por Cargadores, llamado a aceptar y probar propuestas de varios diseñadores de armas.

Para estas pruebas, se presentaron tres proyectos. Por un lado, el diseño de un capitán de Ejército Imperial Ruso, Sergei Ivanovich Mosin; por otro el de los hermanos Léon y Emile Nagant (de nacionalidad belga) y el del creado por el capitán Zinoviev. Este último fue dejado de lado, y los dos primeros comenzaron a competir en pruebas más intensivas.

En 1891 concluyeron, teniendo una decisión dividida. Por un lado, el fusil de diseño belga, de los hermanos Nagant, era criticado por tener un mecanismo complicado, lo que obligaba a una larga y tediosa tarea en caso de tener que desarmar y limpiar el arma. Como el diseño utilizaba dos tornillos, era imprescindible tener a manos un destornillador, lo cual dificultaba la reparación en situaciones de combate. Por otro lado, el fusil del capitán Mosin fue criticado por la mala calidad de los materiales utilizados, que se deformaban y atascaban el sistema de disparo.

Buscando resultados rápidos, la Comisión votó finalmente 14 a 10 a favor del fusil de los Nagant, que a pesar de sus problemas de diseño, era efectivo. Sin embargo el problema que tenía el diseño de Mosin era relativamente fácil de solucionar, lo cual puede haber implicado las primeras quejas. Tampoco debemos dejar de lado la cuestión de orgullo nacional, ya que el diseño ganador era extranjero. Sea como fuera, después de esta decisión el jefe de la Comisión de prueba insistió en que éstas continuaran. Durante ese tiempo las ventajas del diseño de Mosin comenzaron a aparecer, y el fusil se mostró tan bueno como su oponente.


Dos modelos de Mosin Nagant comparados. Obsérvese la diferencia en los aparatos de puntería, que evolucionaron al pasar de los arshins a los metros; sin embargo ambos parecen ser modelos Dragoon, a juzgar por sus receptores superiores hexagonales.

En un vuelco completo de la decisión anterior, se decidió adoptar el diseño de Mosin, con dos cambios adoptados del fusil Nagant. En primer lugar, el cargador: el resorte que alimentaba las municiones no estaba soldado a la base del mismo, de manera que al desarmar el fusil Mosin, era posible que se perdiera, inhabilitando el arma para el disparo más adelante. En segundo lugar, una pieza del mecanismo de alimentación, que en el fusil Nagant impedía que dos cartuchos intentaran ingresar simultáneamente al arma, atascándola.

Esta decisión causó mucha controversia, y los hermanos Nagant sintieron que debían protestar. Como su diseño había ganado técnicamente la prueba, deseaba que se le pagara completamente lo acordado. La Comisión, que no quería meterse en problemas con nadie y sólo buscaba el mejor fusil disponible para el Imperio Ruso, desestimó el asunto y, para evitar problemas (se dice que el gobierno belga se metió en las discusiones), tomó una decisión salomónica: le pagó a los belgas, ascendió a Mosin y borró del diseño el nombre de los dos creadores. El fusil pasó a llamarse, entonces, «Fusil de 3 líneas modelo 1891» (el de los hermanos Nagant era calibre 3.5 líneas). Para entonces, el Imperio Ruso todavía no había adoptado el sistema métrico decimal, de manera que los calibres se medían en «líneas», cada una de las cuales equivalía a 2,54 mm. De esta manera el calibre era de 7,62 mm, pero no aparecía en la denominación oficial de esta manera. Cabe destacar que el cartucho (7,62×54) también había sido diseñado específicamente para el arma.

En realidad, el mecanismo que impedía que dos proyectiles entraran al mismo tiempo en la recámara tampoco fue invención de Nagant, sino que este lo copió del diseño de Mosin, así que en realidad, lo justo sería recordar al fusil con un solo nombre. Sin embargo, como veremos, más adelante las cosas fueron diferentes.

La primer experiencia

En ese entonces el Imperio Ruso era un territorio enorme, y se requerían enormes cantidades de los nuevos fusiles para abastecer a uno de los ejércitos más grandes del mundo. La producción rusa del fusil comenzó en 1892, en los arsenales de TulaIzhevsk y Sestroryestsk, pero estas fábricas eran relativamente pequeñas y no daban abasto. En ese momento, el Imperio Ruso estaba bastante atrasado en materia industrial y logística, de manera que esto no era nada sorprendente.

Aquí apareció Francia, con quien Rusia tenía una alianza recientemente formada: se ordenaron 500.000 fusiles a una fábrica francesa de armas. Los cuales, con el tiempo, se hicieron muy útiles. Para 1904, se habían producido unos 3,8 millones de unidades, que entraron en combate en la guerra Ruso-Japonesa de 1904-05. El Imperio Ruso perdió este conflicto, en el cual el Mosin-Nagant tuvo un impacto mixto. Aparentemente hubo muchas quejas, pero principalmente de unidades que estaban poco acostumbradas al fusil y que todavía estaban haciendo la transición desde el Berdan.

Durante estos años, se desarrollaron diversas versiones que intentaban mejorar al fusil o dar opciones para tropas especializadas. [Ver más adelante.]

La Gran Guerra

Si la producción del fusil había sido problemática para el Imperio Ruso, en donde la industria nacional apenas estaba comenzando a despegar, los acontecimientos mundiales rápidamente la pusieron al borde del desastre. El Imperio apenas producía, en 1914, la suficiente cantidad de fusiles como para poner en pie de guerra a su enorme masa humana.

Detalle de los mecanismos de disparo del Mosin Nagant y su cargador.

De esta manera, la producción del fusil de infantería estandarizado fue restringida: solamente se mantuvo la fabricación del modero M1891 Dragoon y de Infantería, para facilitar dicha fabricación. Esto, sin embargo, no fue suficiente, y nuevamente el Imperio Ruso tuvo que pedir ayuda a potencias extranjeras.

Se ordenaron 1,5 millones del M1891 en versión de infantería a la fábrica Remington, y otros 1,8 millones a la New England Westinghouse, ambas de EEUU. No todas las unidades fueron entregadas; veremos más adelante cuál fue su destino.

Igualmente, una gran cantidad de estas armas, capturadas por Alemania y Austria-Hungría, fueron utilizadas por unidades de segunda o tercera línea de ambos países, permitiendo así el envío de las armas nacionales a la primera línea (también fueron utilizadas por la Armada de Alemania). Posteriormente, muchas de estas unidades fueron vendidas a Finlandia en la década de 1920. De esta manera el Mosin Nagant empezó una larga carrera como «arma política», enviada como ayuda militar a países aliados que tenían enemigos en común, para dificultar el avance de sus ejércitos o de sus influencias.

Durante la guerra, el Mosin Nagant se comportó de buena manera. Se trataba, sin embargo, de un arma poco cómoda para el uso en trincheras y ambientes cerrados, debido a su gran tamaño. En el combate cerrado, si bien tenía ventaja por su tamaño y peso, este también a veces restringía su uso adecuado. De todas maneras, demostró ser un arma extremadamente confiable y muy precisa, ganándose el respeto de los soldados.

La Revolución Rusa, la posguerra y nuevos enfrentamientos

En 1917 termina el involucramiento del Imperio Ruso en la Gran Guerra, pero comienza uno de los períodos más agitados y difíciles de su historia. Destronado el Zar y, luego, asesinado él y toda su familia, los Rojos y los Blancos (comunistas y zaristas) comienzan una guerra civil.

Fue en este período en el cual el Mosin Nagant se abrió paso, definitivamente, en los libros de Historia, diseminándose por muchos países y siendo usado a veces por todos los bandos enfrentados, no sólo a causa de su calidad, sino también de su relativa abundancia o por cuestiones políticas o de logística.


Un soldado estadounidense armado con un fusil ruso: una visión que pocas veces se repitió en la historia. En 1918 y 1919, tropas inglesas, estadounidenses, francesas y canadienses ocuparon parte del norte de Rusia para intentar aplastar la Revolución Bolchevique, que amenazaba expandir el comunismo a todo el mundo. Para espanto de muchos soldados, las autoridades militares les enviaron fusiles Mosin Nagant, ya que la logística era complicada, y en el lugar había munición de sobra para estas armas. Obsérvese el enorme tamaño del arma con la bayoneta calada: es casi tan alta como el soldado que la porta. Claramente creado en una época muy diferente, el fusil soportó muy bien el paso del siglo, luchando con buenos resultados en dos guerras mundiales, además de innumerables guerras y conflictos de menor envergadura.

Luego de que los bolcheviques se hicieran con el poder y firmaran la paz con Alemania y el Imperio Austrohúngaro, y comenzara la guerra civil entre Blancos y Rojos, los gobiernos capitalistas se preocuparon mucho y decidieron aplastar la Revolución Rusa a toda costa. Con la guerra terminada en el campo de batalla y empantanada en los acuerdos de paz (que no se firmarían sino hasta 1919), varios países, incluyendo Estados Unidos y Gran Bretaña, enviaron una tímida fuerza expedicionaria al norte de Rusia, dispuesta a ayudar a los Blancos y crear una zona de influencia desde donde combatir a los comunistas.

Allí entraron en juego los muchos Mosin Nagant fabricados en EEUU. Al no ser entregados debido a la revolución de 1917, este país los había utilizado en parte como arma de entrenamiento, y algunos también fueron enviados a unidades de la Guardia Nacional y otros servicios armados de segunda línea. Se los denominó oficialmente «U.S. Rifle, 7.62mm, Model of 1916» (Fusil de Estados Unidos, 7,62 mm, modelo de 1916).

Sin embargo, estos Mosin Nagant renombrados también habían quedado relegados en arsenales británicos, a mitad de camino entre EEUU y Rusia. Estos fueron enviados a las tropas inglesas y estadounidenses que eran embarcadas a este país, principalmente por cuestiones de logística: en los importantes puertos de Vladivostok y Archangelsk, donde residirían estas tropas, había vastas cantidades de municiones para estos fusiles. De esta manera, para disgusto de muchos soldados, les fueron entregados armas del siglo pasado, más grandes y pesadas de las que estaban acostumbradas a usar.

Pero sin duda alguna, los usuarios más extraños del Mosin Nagant fue la Legión Checoslovaca, que peleó su camino desde Siberia hasta Francia al quedar atrapada en la Revolución Rusa. Ésta estaba conformada por unos 42.000 soldados checos, antiguos prisioneros y desertores del ejército austrohúngaro. Luchaban de parte de Rusia, organizados por Francia, en territorio ruso. Al firmar Rusia la paz por separado con Alemania y Austria-Hungría, en momentos de la revolución comunista, estos soldados quedaron totalmente aislados. La guerra continuaba en el centro de Europa, de manera que, para llegar a Francia y a la paz, tenían que cruzar 8.000 kilómetros de Siberia hasta llegar al puerto de Vladivostok. Aunque los bolcheviques inicialmente aceptaron esta extraña retirada, luego las cosas se complicaron para todos. Sus historias merecen ser contadas con más detalle, pero basta decir que, para ayudarlos en su travesía, se les enviaron 50.000 fusiles Mosin Nagant desde EEUU, via Vladivostok. Al igual que en casos anteriores, se les enviaba este modelo debido a que en territorio ruso era imposible encontrar munición de un calibre diferente.

Mientras otras naciones y ejércitos usaban este fusil como arma de reemplazo, en Rusia el Mosin Nagant se modernizaba. Durante la Guerra Civil Rusa, entre los blancos (monárquicos) y los rojos (comunistas) este fusil se mantuvo en producción en diversos arsenales de ambos bandos, aunque fabricados en números mucho menores y a veces en instalaciones más pequeñas y precarias. Dos versiones eran las más utilizadas: la básica de infantería y la dragoon, es decir, los mismos que se habían privilegiado durante la Gran Guerra.

En 1924 los comunistas vencieron a los blancos, acabando así con los intentos occidentales de aplastar al nuevo gobierno revolucionario. En esos años de completa reorganización de la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los arsenales también fueron modernizados. Como resultado de esto, la versión Dragoon original, que databa del siglo anterior, fue mejorada y se convirtió en el modelo 1891/30. Es importante mencionar que, en esta modernización, la famosa pieza que impedía la alimentación de dos cartuchos al mismo tiempo fue eliminada. Era uno de los dos elementos del fusil que habían sido diseñados por los hermanos Nagant, y había demostrado ser poco confiable.

Otra cuestión a tener en cuenta es que, a partir de entonces, los Mosin Nagant cambiaron sus miras calibradas en arshin (medida imperial equivalente a poco más de 70 cm), ya que el nuevo gobierno comunista abolió todas las tradiciones y estructuras de la Rusia de los Zares, cambiando definitivamente las medidas antiguas por las del Sistema Métrico Decimal. Sólo entonces, el fusil dejó de tener un calibre de «3 líneas» y adoptó oficialmente el nombre que le fue negado por tanto tiempo, y por el cual lo conocemos ahora: «Fusil Mosin Nagant de 7,62 mm».

En este momento apareció otro factor que ayudó a poner el arma en la historia mundial y en los arsenales de más países. Por muchos años, Finlandia había sido parte del Imperio Ruso, un Gran Ducado con larga tradición aristocrática y una cierta autonomía. La caída del Imperio le dio el último impulso a un naciente sentimiento nacionalista, cuando el ducado se separó y buscó su independencia.

Una corta guerra con sus antiguos compatriotas le aseguró al nuevo país algo de estabilidad, al quedar definitivamente separado de la URSS y con algo de apoyo por parte de naciones occidentales. Sin embargo, Finlandia era fuerte en tradición militar y en el uso y fabricación de armas de caza y tiro deportivo, ya que fue y es un país eminentemente forestal. En este sentido, el largo uso del Mosin Nagant durante su etapa imperial había dejado una gran cantidad de estas armas en sus arsenales, las cuales fueron usadas durante su guerra de independencia.

Si bien el fusil fue adoptado como arma propia de la infantería, rápidamente los armeros fineses comenzaron a desarrollar variantes propias, que no estaban relacionadas con las que creaban las autoridades soviéticas de la época. Esta línea de variantes estaban generalmente basadas en los modelos rusos, heredados del Imperio, pero tenían piezas provenientes de otros países. Producidas por empresas como SAKOTikkakoski y VKT, estas armas poseían, por ejemplo, cañones importados de Suiza y Bélgica, o piezas provenientes de Austria y Alemania. Se usaron también cajas antiquísimas, como algunas provenientes de fusiles de finales del siglo XIX, además de otros capturados a los soviéticos, o producidos en Francia o Estados Unidos. Una diferencia característica de estos modelos fineses es la culata de dos piezas, que es exclusiva de estos diseños.

A pesar de parecer precarios en su descripción, resultaron ser armas más que eficaces, manteniendo las virtudes del Mosin Nagant original e incluso mejorando algunas, además de darle a esta floreciente nación un arma más adecuada a lo que necesitaba en sus años más oscuros. Como veremos más adelante, los Mosin Nagant fineses lucharon contra los soviéticos en diversos intentos que hizo la URSS por reconquistar esa parte del antiguo Imperio Ruso.

Por si esto fuera poco, el fusil apareció en otro gran campo de batalla previo a la Segunda Guerra Mundial: la Guerra Civil Española. Los modelos utilizados fueron el 1891 y 1891/30; a estos los compró en primer lugar el gobierno de la Segunda República, el cual lo distribuyó tanto al Ejército Regular como al Popular. La gran cantidad de unidades compradas obligó a la importación de munición en el extranjero, la cual era de mala calidad (posiblemente por ser vieja y estar vencida), resultando entonces en una escasa eficacia del arma. También se produjeron unidades en el territorio español, ya que al final de la guerra se habían comprado máquinas para la construcción de las mismas en Francia, Inglaterra y Rusia. También se fabricó munición en el territorio controlado por los republicanos, pero ésta tampoco tenía una buena calidad, al ser hecha por personal poco entrenado, a veces en situaciones muy precarias.

Terminado el conflicto, la gran cantidad de fusiles hizo útil su uso, para lo cual se fabrica finalmente munición de buena calidad, existiendo entonces cuatro tipos de cartuchos: dos ordinarios, uno de salva y otro de ejercicio. El fusil permaneció en servicio hasta el año 1956, en el cual también se detuvo la fabricación de munición.

La Segunda Guerra Mundial

En 1941, Alemania invadió la URSS, y Stalin declaró el inicio de la Gran Guerra Patriótica contra el nazismo, una especie de nueva guerra de independencia para liberar a la Madre Patria del terror del facismo, acaso su peor enemigo ideológico.

El Ejército Rojo incluyó a cerca de medio millón de mujeres soldado, sin contar los numerosos grupos de partisanos que operaban tras las líneas enemigas. Gracias a esto, existieron muchas grandes francotiradoras cuyo nombre ha quedado grabado en la historia, siempre asociadas a un Mosin-Nagant especialmente modificado para este fin.

En ese momento, el Mosin Nagant continuaba siendo el fusil standard del Ejército Rojo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existía en él una filosofía de uso totalmente diferente al del resto de los ejércitos. El Ejército Rojo ponía un énfasis inusitado en el uso de armas automáticas, incluyendo ametralladoras y subfusiles. De esta manera, la proporción de fusiles de cerrojo que existía en las unidades de infantería era comparativamente menor que en la de otros ejércitos.

Hacia el final de la guerra, se habían producido unos 17,4 millones de Mosin Nagant en su versión M1891/30. Esto habla a las claras de una recuperación industrial enorme, al compararla con la Rusia Zarista, pero no hay que dejar de lado el hecho de que la URSS tenía una población igualmente enorme. Teniendo en cuenta que el régimen comunista ponía en armas a prácticamente todo hombre y mujer que no tuviera un trabajo en las fábricas, y la gran cantidad de partisanos y guerrilleros que operaban tras las líneas enemigas, ese número resultaba insuficiente (aunque hay que tener en cuenta los Mosin Nagant que había almacenados en los arsenales, fabricados en los años anteriores).

Como en este momento no podía pedírsele a otros países que produjeran las armas propias, como en la Gran Guerra, la URSS sufrió en ciertos lugares una escasez de fusiles. Un ejemplo ilustrativo lo da la película Enemy At The Gates, en cuya escena de inicio los oficiales otorgan un Mosin Nagant por cada tres soldados, proporcionando cartuchos a los que no tenían fusil. En no pocas ocasiones, esta escena sucedió en la realidad: los que no tenían fusil debían correr detrás del que sí lo tenía, esperar a que muriera y tomarlo. De más está decir que no siempre era posible, y que en esas oleadas humanas los que no podían responder el fuego eran blancos demasiado fáciles para las ametralladoras alemanas.

Sin embargo, hubo un campo en el que el Mosin Nagant se hizo nuevamente famoso: el del fusil de francotirador. En este rol se lo había puesto en 1932, debido justamente a la precisión de sus mecanismos y a su durabilidad y facilidad de mantenimiento. Cuando la guerra avanzó y se empantanó en las ciudades soviéticas, siendo Stalingrado el caso arquetípico, el Mosin Nagant se convirtió en parte del terror enemigo en manos de leyendas como Vasily Zaitsev e Ivan Sidorenko, quienes rápidamente alcanzaron la cifra de 100 muertes. La exaltación oficial de estas figuras heroicas en la propaganda del partido hizo que muchos se esforzaran por ganar su lugar en la historia: Zaitsev alcanzó las 400 muertes y Sidorenko las 500, mientras que otros como Nikolay Yakovlevich Ilyin (con 496) o Lyudmila Pavlichenko (con 309) demostraron también su enorme pericia en el uso del Mosin Nagant.

Curiosamente, sin embargo, el Mosin Nagant también se hizo famoso matando soldados soviéticos. El mayor francotirador de la historia, Simo Häyhä, logró llegar a las 505 bajas, combinando las hechas durante la guerra Ruso-Finesa (inmediatamente previa a la Segunda Guerra Mundial) y las hechas durante este conflicto. Usó un modelo finés del Mosin Nagant, el M28, que no tenía mira telescópica, y se dice que incluso rechazó modelos soviéticos capturados que se le ofrecieron para ayudarlo en su tarea. Otro compatriota también brilló en este campo durante la misma época: Sulo Kolkka, quien mató a más de 400 soviéticos con un arma similar.

De esta manera, este arma quedó unida definitivamente a la figura del francotirador de la época, en su momento de mayor gloria e importancia.

La posguerra y el presente

Después de la Segunda Guerra Mundial, la URSS fue dejando de lado al Mosin Nagant, debido a que era un diseño prácticamente obsoleto: las nuevas tecnologías en materia de fusiles habían incorporado muchos cambios. Los soviéticos comenzaron la fabricación en serie de la carabina SKS y sus derivados, llegando poco tiempo después al AK-47.

Una soldado vietnamita carga con un Mosin Nagant. Este tipo de fusiles, anticuadas pero confiables, sirvieron en innumerables conflictos como armas para las tropas de segunda línea o auxiliares, permitiendo así que las tropas del frente pudieran usar las más escasas pero modernas armas en el arsenal.

Sin embargo, como otras armas de ese tipo, ese fusil fue usado ampliamente en los muchos conflictos que se sucedieron en esos años. Excedentes de estas armas, enviadas directamente por la URSS o contrabandeadas por otras naciones comunistas que los habían recibido previamente, se utilizaron en la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam. Nuevamente, como había sucedido años atrás, incluso enemigos de la URSS los utilizaron en su contra, como sucedió durante la Guerra de Afganistán que comprendió varios años de las décadas del 70 y 80.

Pero no sólo fueron armas para conflictos de gran intensidad. Durante estos años, las enormes cantidades de Mosin Nagant tuvieron muchos usos. En los países del Pacto de Varsovia, muchas unidades de segunda línea, e incluso de primera, los tenían en sus arsenales, mientras muchos países los mantenían almacenados para el caso de una emergencia. Fue así que el Mosin Nagant terminó convirtiéndose en un arma universal: prácticamente todo país que hubiera recibido ayuda militar del Pacto de Varsovia o de China lo tuvo en servicio. Esto fue particularmente usual en los países del Medio Oriente, ya que la URSS le vendió o cedió estas armas a Egipto, Siria, Irak, sus aliados en Afganistán y, a través de ellos, a diversos grupos guerrilleros palestinos, junto con equipo militar de mayor actualidad. En Oriente sucedió lo mismo con las carabinas fabricadas en China, que alimentaron el fuego revolucionario de numerosas facciones antigubernamentales.

Como semillas de muerte, pero también de un legado bélico de eficiencia y confiabilidad, los Mosin Nagant, ideados y creados hacia final del Siglo XIX, y fabricados en arsenales de todas partes del mundo, fueron utilizados incluso en el Siglo XXI, en manos de insurgentes iraquíes o de talibanes, contra las fuerzas estadounidenses e inglesas, así como en Chechenia contra los rusos. No es entonces un arma universal, sino también un arma imperecedera.

El mercado civil

Como otras armas semiautomáticas fabricadas en enorme cantidad durante la Segunda Guerra Mundial, el Mosin Nagant terminó quedando en un espacio ambiguo. Si bien eran útiles para levantar rápidamente un ejército de reclutas, típico de las naciones del Pacto de Varsovia, su poder de fuego, ya obsoleto, y su número excedente hacía que muchos gobiernos no se interesaran en mantenerlos almacenados. Primero fue EEUU. Durante el período de entreguerras, este país se deshizo de muchos de sus Mosin Nagant vendiéndolos a ciudadanos comunes. Esto, claro está, amparados en leyes de armas relativamente flexibles con respecto a las del resto del mundo, pero también debido a que el gobierno había instaurado un programa para que los ciudadanos comunes practicaran puntería, pudiendo ser llamados a filas mucho más rápidamente en caso de una nueva guerra. Posteriormente, Finlandia comenzó a vender sus fusiles hacia 1960. En ese entonces el país comenzó una etapa de modernización de sus fuerzas armadas y los fusiles sacados de servicio fueron exportados, principalmente a Occidente, como armas de caza o tiro. Según muchos expertos, estos son los mejores Mosin Nagant, ya que combinan confiabilidad y dureza con gran precisión, además de tener poco uso previo. Finalmente, con la caída definitiva del Pacto de Varsovia y el comunismo en estos países, se perdió la necesidad de contar con enormes arsenales de fusiles: la desaparición del servicio militar obligatorio, de los ejércitos de reservistas y la modernización definitiva de ciertos sectores, además de la necesidad de divisas, hizo que tanto Rusia como sus antiguos países satélites vendieran los Mosin Nagant como armas de caza. En la actualidad, debido a la gran cantidad de armas de este tipo que han inundado el mercado, los modelos M1891/30 y las carabinas M1944 son relativamente baratas, permitiendo que muchas personas en el mundo puedan no sólo poseer, sino disparar estos fragmentos de historia bélica.

Descripción general

El Mosin Nagant es un fusil de cerrojo, alimentado por un cargador con capacidad para cinco cartucho. El mismo, de una sola pieza, no es desmontable, sino que es parte integral del arma, y está justo delante del gatillo (de hecho, al mismo está soltado el arco guardamonte). Para cargar el arma, era necesario abrir el cerrojo e insertar un peine de cinco proyectiles, puestos en una sola fila, extraer el peine vacío y cerrar el cerrojo. En la parte inferior, una bisagra en el cargador permitía descargarlo sin tener que disparar el arma, lo cual era útil principalmente para limpiar de manera segura el arma.

El cargador fue una de las partes más innovadoras del arma en su momento, teniendo en cuenta que era la razón por la cual el Mosin Nagant había sido diseñado. No es de extrañar entonces que se buscara un diseño sencillo y efectivo. Debido a que el cargador no tenía nada que impidiera que dos cartuchos intentaran entrar juntos a la recámara, fue necesario crear un mecanismo especial, el cual fue insertado en el cargador, para evitar este peligroso evento. En los primeros diseños, este sistema también servía como eyector, pero luego, para aumentar la eficacia de ambos sistemas, se creó un eyector por separado.

Por lo demás, el fusil no tiene ningún secreto, y sigue la línea de muchas armas de ese tipo que fueron creadas a finales del Siglo XIX y se mantuvieron en servicio, con mayores o menores modificaciones, durante muchas décadas.

Cuando se lo puso en servicio, el Mosin Nagant era un fusil relativamente moderno, que incorporaba muchos aspectos necesarios en el campo de batalla. Sin embargo, fue imprescindible ir adaptándolo a los constantes cambios experimentados durante los años, además de ejercer una constante revisión de detalles para mejorar su uso y eficacia.

De esta manera, el fusil sufrió numerosas transformaciones, las cuales demostraron tanto su buen diseño general, como su adaptabilidad y calidad de manufactura. Sin embargo, muchas de estas mejoras sólo se ejercieron sobre detalles relativamente menores, y nunca hubo un rediseño completo del fusil, lo cual indica que, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, no fuera cómodo cargar con un fusil diseñado (y posiblemente construido) en el siglo anterior.

En este sentido, hay que decir que la principal ventaja de este arma era su simplicidad de fabricación y uso, además de una gran confiabilidad. No es de extrañar que haya sido, entonces, utilizado por tantas naciones durante tanto tiempo: era el arma perfecta para el campesino o pastor, el cazador profesional u ocasional, o el civil arrastrado a un servicio militar improvisado, el tipo de hombres pobremente entrenados, educados y pertrechados que conformaron la espina dorsal del final del Imperio Ruso y de buena parte de la URSS. Más adelante, naciones que tampoco tenían un ejército profesional de importancia se beneficiaron de estas ventajas, desde Finlandia hasta China o Corea del NorteEstamos entonces ante un arma típicamente rusa: barata, pero confiable, eficaz y duradera.

La buena puntería que garantizaba el diseño estaba ligada justamente a su robustez, y al hecho de que el arma podía recibir mucho abuso por parte del soldado sin perder sus capacidades balísticas. Sin embargo, la escasa revisión del diseño fundamental del arma trajo aparejados diversos problemas. El más importante era que, hasta 1938, todos los modelos (con excepción del destinado a los cosacos) estaban calibrados para ser disparados con la bayoneta calada. Esto dificultaba su uso, pues agregaba mucho peso al conjunto, y hacía que el arma alcanzara una longitud de 1,57 metros, lo cual la hacía extremadamente difícil de usar en zona boscosa, trincheras, etc. etc. Al quitar la bayoneta, el balance del arma cambiaba tanto, que la puntería se dificultaba considerablemente, haciendo necesario que el arma fuera recalibrada para su uso sin ella.

Cuerpo de madera

Como en todos los fusiles de la época, el cuerpo estaba completamente hecho de madera. Una larga pieza de este material recubre toda la parte metálica, hasta unos centímetros antes de la boca del cañón, el cual también está totalmente cubierto por la parte superior.

En buena parte de los M1891 rusos y en todos los modelos fineses, se puede apreciar claramente que la culata no es completamente sólida. Un pieza triangular en la parte inferior ocupa aproximadamente la mitad de la misma. De esta forma se buscaba facilitar la fabricación: permitía partir de una sola pieza de madera rectangular, sobre la cual se creaba el cuerpo del fusil, añadiéndose más tarde una pieza menor que sobresalía de la línea de la primera pieza. En ese punto de unión, otra pieza de madera se encastra debajo del cajón de mecanismos, que se prolonga formando el guardamanos.

De esta manera no sólo se ahorraba mucha madera en la fabricación, partiendo de piezas más pequeñas, sino que se buscaba que, en el caso de que la madera se deformara, no afectara seriamente la puntería, como podía suceder en el caso de un cuerpo de una sola pieza.

Un detalle que puede saltar a la vista es que, en todo momento, la madera recubre las piezas metálicas. Esto no es casual: diseñado en un país de clima frío, se tuvo en cuenta la desagradable tendencia del metal a adherirse en la piel desnuda cuando se enfría demasiado. De esta manera se evitan accidentes de todo tipo, principalmente las quemaduras por frío.

Entrenamiento de esgrima de fusil para los soldados soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial. Obsérvese la longitud total del arma, que es tan alta como los soldados del fondo. En la lucha cuerpo a cuerpo, el soldado soviético tenía en este punto una ventaja: un mayor alcance. Sin embargo, en el resto de los apartados, si bien el Mosin Nagant no era malo, tampoco era sobresaliente.

Siendo que este arma fue fabricada por muchos países y en épocas muy diferentes, el tipo de madera varió bastante. Sin embargo, generalmente se fabricaban de madera de abedul (árbol muy común en el norte de Europa), a excepción de los modelos fabricados en Estados Unidos, que son ligeramente más pesados ya que fueron torneados usando madera de nogal. Cada país, de hecho, utilizaba la mejor madera que conseguía; la carabina Tipo 53 china utiliza madera de un árbol local, particularmente resistente a la humedad.

El cajón de mecanismos

El cajón de mecanismos es particularmente robusto, con un cerrojo que tiene paredes laterales de 8 mm de acero. Esto no quita que el conjunto sea sencillo, dando como resultado un arma confiable, fácil de mantener y operar.

La palanca del cerrojo era incómodamente corta, siendo completamente recta y estando en un ángulo de 90º con respecto al cañón, soldada al cuerpo del cerrojo. Este detalle del diseño permitía que el fusil fuera más cómodo de cargar y no tendiera a engancharse. Sin embargo, si un cartucho se atascaba en la recámara, había que aplicar mucha fuerza sobre esta pequeña pieza. La palanca recta fue siempre una pieza incómoda, y un ejemplo de las modificaciones que nunca se realizaron: la variante curva, que facilitaba la recarga, solamente se aplicó en los fusiles de francotirador, para permitir el uso de la mira telescópica montada sobre el cerrojo.

El cañón

Firmemente unido al cajón de mecanismos, cuenta con cuatro estrías dextrógiras, con un paso de una vuelta en 25 cm. Los elementos de puntería van soldados al mismo, variando en su tipo de acuerdo al modelo y nacionalidad de fabricación. Por ejemplo, los modelos rusos y soviéticos tienen miras protegidos por una pieza circular, mientras que los modelos fineses usaban dos piezas verticales a modo de orejeras.

El diseño del arma da un cierto nivel de flotabilidad del cañón, que se acrecienta en los modelos fineses más avanzados.

Hay que hacer notar que, en la mayoría de los modelos rusos y soviéticos, la bayoneta va calada directamente en el cañón.

Bayoneta

Aunque no se la puede considerar generalmente como parte de un fusil, en el caso del Mosin Nagant es necesario hacerlo. Diseñado con una filosofía propia de fines el Siglo XIX por uno de los ejércitos más tradicionalistas del mundo, en un ambiente igualmente plagado de cerrazón y poco apoyo a la innovación, este arma se diseñó para ser usada con la bayoneta calada.

La bayoneta de este arma era una reliquia del siglo anterior, que no fue rediseñada o cambiada en la mayoría de los modelos producidos.

La filosofía militar de la época rezaba que «la bala era loca, pero la bayoneta era sabia». Por impericia del soldado o por la poca calidad de la munición o el arma, el proyectil podía no hacer blanco, o herir ligeramente; la hoja de acero era implacable. El Mosin Nagant estaba calibrado de manera que sólo pudiera ser disparado con buena puntería si la bayoneta estaba calzada. Esto alargaba innecesariamente el arma y la hacía más pesada. Por otra parte, si bien la filosofía era errónea, el diseño en sí no era malo: el conjunto estaba bien balanceado, de manera que el fusil no tendía a irse de boca. Además, el tamaño del arma y este buen balance la convertían en una excelente opción de defensa y ataque cuando la lucha se hacía cuerpo a cuerpo.

Existieron diferentes tipos de bayonetas para estos fusiles, aunque todas eran relativamente similares. Con una longitud de 51 centímetros y un peso de 450 gramos, no era algo a olvidar en medio del campo de batalla, pues seguramente en muchos enfrentamientos a corto alcance debe haber hecho una buena diferencia. Sin embargo, su diseño sin filo era una característica arcaica en el fusil, particularmente para la Segunda Guerra Mundial.

Las primeras bayonetas que usó el Mosin Nagant eran del tipo de pica, con una sección rectangular y curiosamente terminada en una punta plana. Esto era así para que el soldado pudiera usarla como herramienta para desarmar el arma. Más adelante se usaron también bayonetas de sección cruciforme, particularmente en la carabina M1944. Este arma era un extraño caso, al tener una bayoneta fija, que se plegaba hacia la derecha del arma, encajando en una rebaja practicada en la madera. También se usaron bayonetas que tenían una pieza que protegía los aparatos de puntería, pues ciertos modelos carecían de ellos.

A diferencia de muchos otros fusiles, la bayoneta se calaba directamente en el cañón. Esto hacía que no fuera necesario fortalecer la parte inferior del fusil. Sin embargo, los modelos fineses calaban la bayoneta sobre la parte inferior del fusil, dejando al cañón con una mayor capacidad de flotación, por lo cual estas armas tienen piezas de madera más robustas.

El cartucho

Nuevamente, aunque este no forma parte del arma en sí, es necesario tener en cuenta que la munición calibre 7,62×54 fue diseñada por y para el Mosin Nagant, y que por lo tanto fue parte indivisible del mismo y del Ejército del Imperio Ruso y posteriormente de la URSS. Es uno de los cartuchos militares más precisos y exitosos de la historia, además de formar parte de innumerables conflictos en todo el mundo.

El cartucho comprende una vaina tronco-cónica, con pestaña, y un proyectil cilíndrico-ojival, que fue mejorado en 1908 al hacerse más ligero y con una punta más pronunciada, lo cual aumentó su alcance y precisión. En Rusia se crearon tres versiones para disparo convencional, siete proyectiles perforantes, así como otros perforantes-incendiarios, trazadores-incendiarios, para el lanzamiento de granadas de fusil y otros de salva.

A pesar de su enorme precisión y muchos otros aspectos técnicos, el cartucho 7,62×54 ha quedado relegado al darse de baja oficialmente el Mosin Nagant. Esto se debe a que su diseño es, teniendo en cuenta los desarrollos actuales, antiguo. El uso de la pestaña en las vainas de finales del Siglo XIX estaba extendido, porque facilitaba la correcta alimentación de la munición por los sistemas automáticos del arma. De hecho se dice que esta pestaña se agregó porque, de otra manera, las fábricas rusas no podrían crear las piezas más pequeñas que serían necesarias para una munición sin pestaña.

Sin embargo, con el tiempo y los enormes adelantos en fabricación de piezas en metal, los nuevos diseños dejaron de lado los cartuchos sin pestaña. En la actualidad, esta munición se fabrica solamente para los numerosos Mosin Nagant sobrevivientes y para unos pocos fusiles de caza o tiro deportivo que existen en el mercado.

Versiones y modelos

Durante su extensa vida en producción, el Mosin Nagant fue revisado, modernizado y modificado por las muchas naciones que lo tuvieron en su inventario, y en producción en sus fábricas. Mientras algunos elementos cambiaron (los aparatos de puntería, su longitud, detalles de fabricación) otros permanecieron idénticos o con muy pocos cambios (calibre, diseño general, cargador, bayoneta). Esto hizo que el fusil, de origen antiguo, se mantuviera en un extraño estado de modernización que nunca era suficiente como para hacerlo contemporáneo con los demás fusiles utilizados. El Mosin Nagant no perdió nunca su estampa del Siglo XIX, pero tampoco su confiabilidad y precisión.

La siguiente es una lista de las versiones principales, dividida por países y ordenadas por año.

Rusia y la Unión Soviética

  • Modelo de Infantería 1891: se trata del modelo original del Mosin Nagant, el cual fue el arma principal del soldado ruso y soviético entre su año de fabricación y 1930. Sin embargo, no se mantuvo inalterado por completo. En los primeros años de su uso (hasta 1910), se le hicieron varias modificaciones propuestas por los militares, dispuestas a mejorar su eficacia. Estas incluyeron el cambio de aparatos de puntería, la adecuación del sistema de disparo (al haberse adoptado una nueva munición) y otros detalles menores. Los primeros modelos se graduaron para una puntería hasta 686 metros; en 1908, al adoptarse una nueva munición que tenía un proyectil más ligero y aerodinámico, la precisión aumentó, recalibrándose las miras para un alcance de 813 metros (estos fusiles todavía estaban calibrados usando arshins en lugar de metros).
  • Fusil Dragoon: la infantería montada necesitaba un arma diferente, de manera que se creó esta versión, otra de las más influyentes en la historia del arma. Esa variante era 6,4 centímetros más corta (midiendo 73,2 cm), y pesaba 400 gramos menos. Esto hacía su uso un poco más fácil por parte de estas tropas. Curiosamente, la principal variante del Mosin Nagant, la M1891/30, terminó teniendo el mismo tamaño. La similitud entre ambos hizo que muchos fusiles Dragoon fueran remodelados para convertirlos en el M1891/30. La principal diferencia entre ambos es que el Dragoon tenía un receptor hexagonal, mientras que el modelo más moderno lo tenía totalmente redondeado. Este modelo no tuvo mucho éxito, ya que era demasiado pesado y tampoco tenía una buena puntería. Una variante sin engarce para bayoneta fue destinado a tropas de montaña.
  • Fusil de Cosaco: los cosacos eran un grupo étnico del Imperio Ruso, famosos por su enorme pericia en la lucha a caballo. Tan importantes eran dentro de las tropas del Zar, que se introdujo en servicio una variante especial, que era idéntica al modelo Dragoon, aunque no poseía los aditamentos necesarios para el encastre de la bayoneta, teniendo entonces miras calibradas de diferente manera.
  • Carabina modelo 1907: 29 centímetros más corta y casi un kilo más liviana que el M1891, fue creada para dotar a tropas de caballería, ingenieros, artilleros y otras unidades de segunda línea de un arma de defensa, más fácil de portar y usar. Como consecuencia de esto, tampoco podía cargar una bayoneta. En los diez años que estuvo en producción, hasta el momento de la revolución, sólo se lo fabricó en números limitados.
  • Modelo 1891/30: se trata de la versión más numerosa del Mosin Nagant, que entró en servicio en 1930 y fue usada y producida durante toda la Segunda Guerra Mundial. Durante ese lapso fue el fusil de infantería standard de todos los soldados del Ejército Rojo. Como hemos mencionado antes, para suplementar la fabricación del nuevo modelo, muchos de los Dragoon fueron convertidos en los arsenales a esta nueva variante, gracias a la similitud en el diseño de ambas. Las principales diferencias son: el cambio de las medidas de las miras, dejando de lado los arshins por los metros (estando graduada hasta los 2.000 metros); el reemplazo del receptor hexagonal por uno cilíndrico (los modelos Dragoon y otros los conservaron), y una mira de nuevo diseño en la parte frontal.
  • Modelo 1891/30 (variante de francotirador): famosa por su precisión y extendido uso en la Segunda Guerra Mundial, estas versiones especializadas pesan poco más de 5 kilogramos, y mantienen el perfecto balance de masas del modelo básico. Se las construía seleccionando los cañones más precisos y mejorando los ajustes de éste a la caja de madera, en la cual se rebajaba una parte para poder atornillar en ella una placa de metal sobre la cual se montaba la mira telescópica. Originalmente se utilizaba una mira copiada de un modelo Zeiss alemán, con 4X de aumento. Sin embargo, más adelante se la reemplazó por un diseño local de 3.5X, que resultaba más barato y fácil de producir, además de tener un menor tamaño. Esta variante tenía una palanca del cerrojo modificada, curva, para evitar que su uso fuera entorpecido por la presencia de la mira, que estaba montada sobre el cerrojo. Aunque era un gran adelanto ergonómico, esta palanca no se adaptó a otras variantes.
  • Carabina Modelo 1938: basada en el modelo 1907, se produjo en los años de la Segunda Guerra Mundial, entre 1939 y 1945, en dos arsenales soviéticos. Se trata básicamente de un M1891/30 reducido, con un cañón y una culata más corta (aunque en algunos casos, por motivos de urgencia, se le adaptaba la culata del modelo 1944). Este modelo no acepta el uso de bayoneta. Como fue reemplazada por la carabina M1944 en ese mismo año, y el año siguiente la guerra llegó a su fin, en 1945 se produjeron una escasa cantidad de ejemplares. Para facilitar y abaratar su fabricación, se ahorraron algunos procesos industriales, como por ejemplo el pulido final externo del cañón, y en algunos casos se utilizaron trozos de madera laminada para la caja.
  • Carabina Modelo 1944: introducida en servicio a finales del año anterior, se mantuvo en producción hasta 1948. Muy similar al modelo M1938, se diferencia de este al tener una bayoneta cruciforme que se pliega al costado derecho del cañón. Fue utilizada tanto por la URSS como por gobiernos satélites, al ser distribuida luego de la guerra a los nacientes ejércitos comunistas de estos países.
  • Carabina modelo 1891/59: este arma tiene un origen extraño, pues parece haber sido creada en el año 1959, mucho después de ser abandonada la producción de versiones anteriores. Se pueden decir que son idénticas a las modelo 1938, aunque son conversiones del modelo 1891/30, a los cuales se les borraron parte de las miras graduadas, ya que su alcance es menor. Aparentemente, se las produjo en Bulgaria en base a fusiles entregados por la URSS.
Comparativa entre un M1891/30 de francotirador y una carabina M44 con su bayoneta en posición de combate. Obsérvese la gran diferencia entre las palancas de montar; el resto es prácticamente idéntico.

Finlandia

Detalle de la mira telescópica utilizada en los Mosin Nagant soviéticos para francotirador. Sencilla y fácil de fabricar, se aunaba a un fusil preciso con una buena munición, resultando en una combinación famosa por su letalidad.

Este país hereda muchos de los fusiles modelo 1891 y variantes previas a la época soviética, de manera que comienza a fabricarlos por su cuenta y modificarlos para adaptarlos a sus necesidades particulares. Una de las características de los fusiles fineses es que se privilegió la mejora en la puntería. Los modelos rusos y soviéticos eran armas baratas y confiables, con una precisión buena o muy buena, pero sin dejar de lado el hecho de que se trataba de un arma para soldados rasos. Los fineses, por otra parte, prefirieron hacer todo lo posible para que el arma mejorara en cuanto a precisión, teniendo en cuenta que sus soldados eran casi todos excelentes tiradores, entrenados por la caza en los bosques o las competiciones de tiro. Los armeros fineses mejoraron los procesos de fabricación, agregando más calidad a las piezas, ajustando mejor las culatas y los cañones, haciendo que estos fueran más flotantes e incrementando así la precisión general.

De esta manera, estos fusiles no sólo eran instrumentos de caza o de tiro deportivo, sino que funcionaban como perfectas armas de guerra, combinando durabilidad y confiabilidad con puntería legendaria: en su época eran los fusiles más precisos del mundo.

  • M24: el primer diseño fines de este arma se dedicó a la Guardia Civil, en un momento en el que el país estaba constituyéndose oficialmente. Es, básicamente, un M1891 con ligeras modificaciones.
  • M27: el modelo original del primer Mosin Nagant adoptado en servicio del Ejército de Finlandia. Se aumentó el grosor del cañón, que se acortó además hasta los 68,5 centímetros, con un paso de una vuelta en 25 cm. Esto adaptaba el arma a una filosofía de uso más fácil en ambiente forestal, al ser más corto. La bayoneta pasa a fijarse en el guardamanos, en donde aparece una pieza reforzada de madera que asegura el arma. Además, rodea al cañón facilitando su flotabilidad. Obviamente también se cambió el sistema de miras, graduándose hasta los 3.200 metros, y protegiéndose el punto de la mira con dos orejeras soldadas al cañón. Pesa 4,3 kilogramos y mide 1,19 metros, y fue uno de los fusiles más precisos de su época.
  • M27Rv: un modelo para tropas de caballería, basado en el modelo anterior. Es una rara pieza de coleccionista, ya que solamente se hicieron 2.217 y se calcula que apenas unos 300 sobrevivieron los agitados años de guerra que los sucedieron.
  • M28: una nueva variante diseñada para uso de la Guardia Civil. Este modelo es muy famoso, ya que fue el que utilizó el francotirador más prolífico del mundo, Simo Häyhä. Una versión mejorada se conoce como M28/30; en 1937 batió el récord mundial para fusiles militares a 300 metros, en una competencia entre diversos ejércitos de todo el mundo.
  • M91/35: hacia 1935, había en este país varios modelos y variantes del Mosin Nagant, sirviendo tanto en el Ejército como en la Guardia Civil. La inminencia de un conflicto con la URSS planteó la necesidad de mejorar estas armas, creando además un modelo único, que sirviera en ambos organismos. El M91/35 fue propuesto por el Ejército, y debía reemplazar tanto a sus M27 como a los M28 (y sus variantes) que servían en la Guardia Civil. Sin embargo, ésta objetó la introducción del arma al servicio activo, alegando que tenía poca precisión y producía un fogonazo demasiado grande, que hacía visible al tirador. Debido a esto, el modelo no fue adoptado, lo que llevó al desarrollo del M39.
  • M39: los requerimientos de ambos servicios se sopesaron, llegando a un punto medio en este nuevo modelo del Mosin Nagant. El M39 fue diseñado partiendo del M28/30, que usaba la Guardia Civil, pero modificaba aspectos derivados de los modelos del Ejército. Una de los cambios más visibles es que el M39 incorporó un pistol grip, que mejoraba el agarre del arma. El comienzo de la Guerra de Invierno con la URSS, sin embargo, llevó a una fabricación apresurada: solamente diez pudieron ser completados antes del final de las hostilidades, y muchas de las primeras unidades tenían todavía la culata recta, convencional. Durante la Guerra de Continuación (en la cual Finlandia se vio obligada a entrar a la Segunda Guerra Mundial del lado alemán), se fabricaron 96.800, siendo ampliamente utilizados por las tropas finesas. Curiosamente, durante la década de 1970 se completaron varios miles más, ensamblados a base de piezas sobrantes, elevando el número total de unidades producidas a 102.000.
  • M56: versión experimental, recamarada para el cartucho calibre 7,62×39.
  • M28/57: un modelo deportivo, pensado para competencias de biatlón, en calibre 7,62x54R.
  • M85 (7.62 TKIV 85): sin duda el heredero más moderno del Mosin Nagant, este arma de uso militar está diseñada para francotiradores, y utiliza, para su diseño y fabricación, los receptores originales fineses o rusos de hace décadas. Aparentemente, existen unidades que poseen receptores de fusiles del principios del Siglo XX o finales del XIX, siendo así una de las armas más antiguas, y al mismo tiempo modernas, en servicio.
Un Mosin Nagant de origen fines.

Checoslovaquia

  • Carabina VZ91/38: se trata de una carabina del estilo del modelo M38; consiste en un acortamiento del modelo 1891 de Infantería. Resulta ser muy similar al modelo M91/59.
  • Fusil de francotirador VZ54: a pesar de su apariencia de fusil deportivo, está basado en el M1891/30. Se trata de un arma eminentemente militar.

China

  • Tipo 53: de gran calidad de fabricación, la carabina M44 fue producida en China bajo licencia soviética, al pedir los primeros asistencia armamentística a la URSS. En ese momento este país no quería vender la moderna carabina SKS, de manera que prefirieron ceder los derechos de fabricación de un arma anterior, que ya no fabricaban. La Tipo 53 se produjo entre 1953 y 1960, aunque no se sabe a ciencia cierta cuando terminó su producción ni qué volúmenes alcanzó. Aunque no fueron utilizados en Corea, sí se vieron en acción en Vietnam, y muchos soldados estadounidenses las llevaron a EEUU como trofeo. Al comenzar la fabricación de la SKS, China comenzó a vender las Tipo 53 a países o facciones satélites en lucha por la revolución comunista, como Vietnam, Camboya, etc., llegando incluso a ser bastante conocidas en África.
El diseño de la carabina M44 se planteaba sobre la filosofía soviética de las oleadas humanas: una gran cantidad de reclutas cargarían sobre las posiciones enemigas, disparando sobre la marcha y llegando, luego de muchas bajas, a la lucha cuerpo a cuerpo, con un arma letal. Los chinos utilizaban la misma estrategia en Corea, ya que era una de las bases de sus tácticas, de manera que posteriomente la Tipo 53 encajó perfectamente en sus arsenales.

Hungría

  • M/52: se trata de una copia, sin modificaciones, del modelo soviético M1891/30 en su variante de fusil de precisión para francotiradores.
  • aparentemente en Hungría también se produjeron versiones locales del fusil M1891/30 y de la carabina M44, pero en pequeñas cantidades, y sin que se le diera un nombre oficial a estas armas.

Polonia

Situada en un inconveniente lugar, entre el Imperio Ruso y Alemania, Polonia fue, al igual que Finlandia, parte del primero. Al estallar la Revolución Rusa comenzaron los intentos por la independencia, que eventualmente fueron exitosos. Con mucho material bélico de este origen, comenzó entonces una serie de adaptaciones de este arma. La influencia alemana en cuestiones bélicas llevó a buscar un modelo de Mosin Nagant que pudiera disparar la munición de este origen, divorciándose así de la maquinaria bélica soviética de manera definitiva, y dándole a sus Mosin Nagant un curioso aire alemán.

  • wz. 91/98/23: este modelo resulta de adaptar un Mosin Nagant al cartucho 7,92mm x 57 Mauser, de origen alemán. Posee además un cargador diferente, modificado para aceptar cartuchos sin pestaña. Sin embargo utiliza la bayoneta soviética original, del tipo pica, ya que no se modificó el encastre de la misma.
  • wz. 91/98/25: este modelo fue modificado de manera similar al anterior, convirtiéndoselo al calibre 7,92mm x 57 Mauser y usando el cargador correspondiente. La principal diferencia radica en el agregado de una barra que permite el uso de las bayonetas del fusil alemán Mauser 1898.
  • wz. 91/98/26: una nueva evolución de este tipo de conversiones, es igual al modelo anterior, incluyendo el uso de bayoneta alemana, pero en él se han modificado dos piezas del sistema eyector/interruptor, para hacerlo más similar al sistema utilizado por los fusiles Mauser.
  • M44: se trata de una copia, producida nacionalmente, de la carabina soviética M44, cuando Polonia pasó a la órbita socialista. Se supone que se fabricaron con la maquinaria soviética que fue descartada, a partir de 1948, cuando este arma dejó de producirse en la URSS. La gran diferencia estriba en los materiales de construcción: se dice que las M44 polacas son las mejores de ese modelo, ya que tanto la madera como el metal utilizados son de mayor calidad.

Estados Unidos

  • fusil de 7,62 mm, Modelo 1916: como la escasa industria de armas del Imperio Ruso no pudo hacer frente a las enormes demandas de los tiempos de guerra, la falta de fusiles tuvo que ser solucionada encargándolos al extranjero. Se enviaron así dos pedidos a las mayores fábricas del mundo: Rusia le ordenó 1,5 millones del modelo M1891 a la Remington Arms, mientras un pedido apenas superior, de 1,8 millones de unidades, era encargado a la New England Westinghouse. EEUU todavía no había ingresado en la Gran Guerra, y su industria de armas era lo suficientemente grande como para hacer frente al pedido urgente. Sin embargo, no todas las unidades pudieron ser enviadas antes de la revolución de octubre de 1917, que inició una guerra civil entre comunistas y monárquicos y puso fin a las hostilidades con Alemania y Austria-Hungría. Como consecuencia, muchas unidades quedaron almacenadas por un tiempo. En 1917, 50.000 fueron enviadas a la Legión Checoslovaca, que debía abrirse su camino desde Siberia hasta el norte de Rusia. Otros miles fueron enviados, más tarde, a las fuerzas expedicionarias inglesas y estadounidenses en esta región, durante 1918 y 1919. Mientras tanto, la enorme cantidad de fusiles restantes encontraron su lugar como armas de segunda línea, siendo usados principalmente por la Guardia Nacional de EEUU. Se trata, sin duda alguna, de una de las armas estadounidenses de historia más extraña y poco conocida, lo cual la convierte en la actualidad en un raro modelo de colección.