Panzerkampfwagen 38(t) / LT vz38

El Panzerkampfwagen 38(t) fue, al igual que el Panzerkampfwagen 35(t), un tanque de origen checoslovaco, que comenzó a producirse en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Preocupada por su seguridad, Checoslovaquia comenzó una carrera de rearme en la que el LT-38 (su denominación original) representaba un enorme esfuerzo de modernización del arma acorazada, presentando un diseño bastante moderno y eficaz para la época. No por nada fue un éxito de exportación para la creciente industria militar de este país, además de recibir muchos pedidos por parte de su gobierno.

Lamentablemente, Checoslovaquia fue anexada sin posibilidad de utilizarlos para defenderse, primero en 1938 (cuando Alemania ocupó los Sudetes, una región habitada por descendientes de alemanes) y luego completamente en 1939. Esto hizo que toda la infraestructura industrial y militar checoslovaca fuera apropiada y utilizada por los alemanes en los meses siguientes, cuando se decidió la invasión de Polonia.

Las divisiones acorazadas alemanas, aunque muy temidas por sus enemigos, eran en realidad mucho más endebles de lo que aparentaban. Poseían muy pocos tanques medios y pesados, y dependían de modelos ligeros con poco armamento y blindaje. En este sentido, los LT-38 eran perfectos para los alemanes, por dos razones: primero, ayudaban a tapar los enormes huecos que existían en todas las unidades alemanas (no solo las acorazadas requerían tanques, sino también las de infantería o caballería). En segundo lugar, lo hacían con un diseño que encajaba bien en su idea de tanque medio, un modelo nuevo, sin uso y con características muy positivas e interesantes.

De esta manera, el LT-38 fue utilizado ampliamente hasta el año 1941, en el cual se lo declaró obsoleto ya que no podía hacer frente a los diseños soviéticos, mucho más armados y blindados. Sin embargo, y a diferencia de su hermano menor, el LT-35, fue utilizado como base para cañones de asalto y otros vehículos especializados, hasta el final de la guerra.

Vista delantera de los de estos vehículos utilizados por los unidades eslovacas. Alemania de hecho vendió estos vehículos a dicho país, que antes era parte de Checoslovaquia, para formar unidades que luego actuaban bajo mando alemán.

Diseño

Configuración general

Al igual que su antecesor, el LT-38 tenía un diseño convencional para tanques de esa época: motor en la parte trasera, una torre montada en la línea central, y tres tripulantes (en su diseño original, luego aumentado a cuatro).

En el casco estaba la cámara de conducción, en la cual se sentaba el conductor, en la parte frontal derecha. A su lado estaba el ametrallador de casco, que también hacía de operador de radio, el cual manejaba otra ametralladora calibre 7,92 mm. Se cargaban un total de 2.550 municiones para ambas ametralladoras.

La torre, previamente pensada solamente para el comandante, alojaba un cañón principal de 37 mm Skoda A7, junto con 90 proyectiles. Además poseía una ametralladora calibre 7,92 mm, en un montaje de bola a la derecha del cañón, que permitía ser disparada coaxialmente o de manera independiente. Así mismo, tanto el operador de radio como el conductor podían disparar la ametralladora de casco.

Al igual que en su antecesor, al entrar en servicio alemán se añadió espacio para un cargador en la torre, reduciendo así la carga de trabajo del comandante, que ahora solamente debía dirigir y disparar. Para esto se hizo necesario reducir la capacidad de carga de munición en 18 proyectiles. Los LT-38 capturados fueron modificados, mientras que los que se construyeron a partir de entonces bajo dominio alemán tomaron en cuenta esta diferencia.

Mecánica

Este tanque poseía un motor Praga EPA de 6 cilindros y 125 HP, refrigerado por agua, que le daba una velocidad máxima de 42 km/h, nada despreciables en la época. Modelos posteriores le agregaron dos carburadores, llevándose así la potencia a 150 HP y la velocidad máxima a 48 km/h. La tracción delantera pasaba a través de una caja de cambios que disponía de cinco marchas adelante y una en reversa.

Vista trasera de un LT-38.

A diferencia del modelo anterior, el LT-38 no poseía bogies dobles sino cuatro grandes ruedas de rodadura (similares a una tipo Christie), respaldada por una suspensión de ballestas laminares horizontales empernadas al casco. Otra gran diferencia era que el diseño no se apoyaba en un sistema de asistencia de dirección neumática, haciéndolo así menos vulnerable al clima extremo.

Dos tanques de combustible de doble pared, ubicados a cada lado de la cámara del motor, contenían 182 litros de gasolina. Un motor de arranque eléctrico estaba respaldado por uno de inercia, accionado desde el interior, mientras que se poner en marcha también, como medida de emergencia, desde el interior de la cámara de conducción.

Blindaje y armamento

En este punto, el LT-38 no aportaba ninguna mejora o actualización. Portaba un cañón Skoda A7 de 37 mm (que en servicio alemán se denominó KwK 37(t)). Si bien era una versión mejorada del que portaba el LT-35, y permitía perforar 32 mm de blindaje a 1.100 metros, disparando proyectiles a una velocidad de 750 m/s, el nulo aumento del calibre lo limitaría más adelante. Se había desarrollado un proyectil de fragmentación, aunque en un calibre tan chico, su poder era relativamente pequeño y se lo pensaba más que nada como apoyo a la infantería contra blancos blandos.

El arma, semiautomática de bloque descendente, era similar a la de su predecesor, sobre todo en el hecho de que el cilindro de retroceso sobresalía del mantelete (aunque esta pieza era consideramente menor). Manejarlo era aparentemente incómodo, debido a que los controles estaban en mala posición dentro de la torre.

La ametralladora del casco, al ser desbloqueada, podía ser apuntada libremente, teniendo una capacidad de giro de 10º a cada costado, de 10º de depresión y 20º de elevación. El visor telescópico tenía marcas de alcance para ambas armas, y en caso de ser destruida, podía ser reemplazado por una mira abierta que no era más que un agujero en el blindaje. La cúpula del jefe del carro tenía cuatro periscopios, dándole una visión de 360º grados.

En cuestiones de blindaje, el LT-38 ofrecía ciertas mejoras frente a su predecesor. En primer lugar, la cantidad de pernos utilizados en su fabricación era menor, pero asimismo el grosor era mayor. Variando entre 10 y 25 mm según la sección, este blindaje se aumentó más tarde hasta los 50 mm en la parte frontal (al ser fabricado bajo dominio alemán, como Ausf. E y versiones posteriores). El haber reducido la cantidad de pernos también hizo disminuir la posibilidad de dañar a la tripulación al ser impactado, pero el peligro continuaba estando, algo que no gustaba a las tripulaciones.

Desarrollo checoslovaco

Aunque el LT-35 era un tanque popular en servicio checoslovaco, se había ganado una reputación de poco confiable, debido principalmente a que había tenido un desarrollo demasiado apresurado. Mientras se solucionaban estas falencias, las autoridades militares decidieron pedir opciones. Al mismo tiempo, la empresa CKD, que fabricaba el LT-35 conjuntamente con la empresa diseñadora (Skoda), buscaba desarrollar un tanque que pudiera ser vendido tanto al Ejército Checoslovaco como a otras naciones.

El TNHP fue un éxito de ventas a nivel mundial. Se vendieron 50 de esta versión a Irán. Este modelo, además de los estragos el tiempo y la falta de la ametralladora de casco, muestra un tipo diferente de mantelete y de cañón. Actualmente se encuentra en un museo en Teherán (foto de Anatoly Terentiev). De no haber invadido Alemania a su vecino país, CKD podría haber vendido una buena cantidad de estos tanques a naciones de todo el mundo.

En 1937 el Estado Mayor de este país solicitó a ambas empresas propuestas para un nuevo tanque. El diseño TNHP de la CKD fue el ganador, comenzándose rápidamente su producción. El resultado fue un vehículo sencillo, confiable y de fácil mantenimiento, que tuvo un relativo éxito en el campo de la exportación, donde no brilló más solamente por la pronta invasión alemana de Checoslovaquia, que cortó la exportación de un vehículo muy importante para este país.

El 1º de julio de 1938 era el mismo gobierno checoslovaco el que solicitó la construcción de 150 unidades, como parte de su rearme apresurado para hacer frente a las ansias expansionistas germanas. Sin embargo, era demasiado tarde: para fines de ese año Alemania había invadido los Sudetes, y en marzo de 1939 el país entero caía bajo dominio nazi. Como consecuencia, ninguno de los tanques ordenados entró en servicio bajo bandera nacional, y fueron rápidamente requisados por autoridades militares germanas, que vieron en él un buen sustituto para sus tanques medios Panzerkampfwagen III. Se ordenó incluso que la producción siguiera adelante más allá de ese número, debido a que las divisiones acorazadas requerían grandes cantidades de material para continuar llenando sus debilitadas plantillas.

De esta manera, el tanque continuó en producción hasta 1942, construyéndose un total de 1.414 vehículos. Muchos fueron vendidos a su vez a países aliados: 102 a Hungría, 69 a Eslovaquia, 50 a Rumania y 10 a Bulgaria.

Sin embargo, como veremos luego, el chasis del tanque fue un éxito todavía mayor. La torre era demasiado pequeña como para aceptar un cañón mayor que el de 37 mm, de manera que a partir de 1941 se lo declaró obsoleto. Pero la parte inferior del vehículo, que poseía una mecánica sencilla y confiable, inspiró todo tipo de vehículos de combate más especializados. Algunos de estos ejemplares permanecieron en servicio incluso hasta la década de 1970.

Uno de los 24 Panzerwagen 39, el primer tanque utilizado en Suiza, actualmente en un museo en dicho país. Obsérvese el camuflaje invernal y el cañón, que tuvo que ser adquirido de manera separada.

Versiones

Ya antes de ser capturadas las industrias y existencias checoslovacas, el LT-38 tenía diversas versiones y estaba en proceso de exportarse a varios países. Irán había pedido 50, y Perú unos 24, al igual que Suiza. Latvia también compró algunos.

Un dato curioso al respecto es que la exportación de vehículos comenzó antes de que el tanque entrara en servicio checoslovaco. Sin embargo, técnicamente ninguno lo hizo, pues en 1938 Alemania comenzó su invasión, y las unidades fabricadas no llegaron a ser asignadas al ejército.

Otro dato curioso es que Inglaterra pidió prestado uno de estos tanques para evaluaciones a comienzos de 1939, pero rápidamente perdió interés al considerárselo inferior a los diseños locales. Cabe destacar que Inglaterra compró licencias de armamento checoslovaco en varias oportunidades, siendo un ejemplo el diseño de la ametralladora que usaba el LT-35 y LT-38, que se convirtió en la BESA, que equipaba todos los tanques británicos de la época.

Este vehículo llegó a Inglaterra cuando Checoslovaquia estaba parcialmente invadida por Alemania, y a pocas semanas de que la invasión se hiciera total. Es de suponer que las autoridades inglesas hubieran tramitado, de haber podido, una rápida concesión de los derechos de fabricación bajo licencia, si es que el tanque hubiera llenado sus expectativas, porque de otra manera no se hubiera podido poner en manos alemanas las necesidades bélicas de este país. De todas maneras, se consideró que el diseño tenía varias fallas, principalmente en la cuestión de habitabilidad y comodidad de uso por parte de las tripulaciones.

Versiones como tanque

  • TNHP: versión inicial, de la cual Irán fue el primer comprador, con 50 pedidos.
  • LTP: versión de exportación para Perú, del cual se fabricaron 24.
  • LTH: versión de exportación para Suiza. Solamente se entregaron 24 antes de que Checoslovaquia fuera invadida, de manera que no se pudieron pedir más unidades. Tiene la curiosidad de ser el primer tanque utilizado por el Ejército Suizo. Como estas unidades se entregaron sin cañones, y luego estos no pudieron ser comprados a Skoda, se tuvo que utilizar uno de 24 mm fabricado en el país. Dentro de Suiza se lo conoció como Panzerwagen 39 “PRAGA”. Posteriormente se cambiaron tanto el cañón como las ametralladoras, para aumentar su poder de fuego.
  • LTL: versión de exportación para Lituania, de la cual se construyeron 21.
  • LT vz. 38: designación del Ejército Checoslovaco, que nunca se usó ya que el tanque nunca entró en servicio activo.
  • Sav m/43: cañón de asalto basado en el chasis del TNH, construido en Suecia.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. A-D: versión alemana del TNH original checoslovaco, construida bajo el dominio alemán.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. E-G: versión que incrementaba el blindaje frontal hasta los 50 mm.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. S: se trata de una versión de exportación pedida por Suecia, que fue confiscada por Alemania y nunca llegó a sus dueños. En su lugar, se acordó la construcción bajo licencia de este diseño como Strvm/41.

Otras versiones como vehículo especializado

La modificación más sencilla en uso alemán fue el Panzerbefehlswagen 38(t), un vehículo de mando que se creaba al añadirse radios adicionales y antenas de marco sobre la cubierta del motor, de manera similar al caso del Panzer 35(t).

El Hetzer, oficialmente conocido como Jagdpanzer 38(t), fue sin duda el más exitoso vehículo creado sobre el chasis del Panzer 38(t). Se hizo particularmente conocido en el Levantamiento de Varsovia, tanto por los alemanes, que lo usaron para demoler refugios de polacos rebeldes, como por los mismos habitantes de la ciudad, que capturaron algunos y los bautizaron, convirtiéndolos en personalidades de la gesta.

Pero, al igual que su antecesor, el Panzer 38(t) quedó obsoleto en 1941. En este caso no fueron sus elementos mecánicos los que lo condenaron a operaciones de segunda línea, sino la presencia de vehículos blindados muy superiores en poder de fuego y protección. Al invadir la Unión Soviética, se vio que muchos tanques enemigos tenían cañones de 76 mm y grueso blindaje inclinado, contra los cuales el pequeño vehículo checoslovaco nada tenía que hacer, incluso a corta distancia.

Sin embargo, la fiabilidad y simplicidad del chasis y de sus elementos mecánicos, sumado a su escasa silueta, hicieron que, como su hermano menor, fuera utilizado como base de muchos proyectos, principalmente de cazacarros. De todas maneras, como se trataba de un diseño más nuevo y mejorado, mientras el Panzer 35(t) sólo fue reconvertido en base a unidades removidas del servicio de primera línea, el chasis del Panzer 38(t) continuó en producción luego de la cancelación del tanque en sí, hasta el año 1944. De esta manera se crearon las siguientes variantes:

  • Marder III: este cazacarros consistía en el chasis del Panzer 38(t), sobre el cual se montaba una superestructura abierta por arriba. Hubo dos versiones principales: la SdKfz 138 tenía un cañón de 75 mm de origen alemán (PaK 40/3 L/46), mientras que la SdKfz 139 poseía uno de 76,2 mm pero de origen soviético (Modelo 36). Los vehículos eran tan similares en diseño y prestación que tenían el mismo nombre oficial. Del Sdkfz 138 hubo a su vez dos versiones, en una de las cuales el motor fue trasladado a la parte delantera del chasis, siendo usada en la otra la configuración convencional.
  • SdKfz 138/1 o Bison o también Grille: era un sistema de artillería autopropulsada del cual existieron dos versiones con la misma denominación. Sobre el chasis del tanque checoslovaco se montaba un cañón pesado de infantería de 150 mm de origen alemán (sIG 33/1, que también había sido montado con poco éxito sobre el PanzerKampfwagen I y II, en cuyos casos tendía a sobrecargar los chasis). El Ausf. H mantenía el motor trasero y la cámara de combate en el centro, pero el Ausf. M el motor pasó adelante y la cámara de combate quedó detrás, en un compartimiento rediseñado. Ambos modelos sirvieron en las Compañías de Cañones Pesados de las Divisiones de Panzer-Grenadier. La escasa cantidad de proyectiles que podía cargar cada vehículo inspiró la producción de una variante de amunicionamiento, basada en el Ausf. M.
  • Flakpanzer 38(t) o SdKfz 140: era un vehículo de artillería antiaérea que cargaba un cañón de 20 mm. Se construyeron 162 en 1943, como medida interina, hasta que fueron reemplazados por Flakpanzer IV. Cargaba 540 proyectiles de munición perforante y rompedora, siendo todos trazadores. Esto hacía que la cadencia máxima de disparo del único cañón, de 480 disparos por minuto, fuera rebajada a la mitad. El vehículo tenía una dotación de cinco personas, y el chasis había sido modificado para tener el motor en la parte delantera, de manera similar al Bison Ausf. M.
  • Aufklärungspanzer 38(t) o SdKfz 141/1 (existe una variante, la SdKfz 140/1, que posiblemente sólo difiere en detalles menores): tal vez la variante más sencilla y de cometido menos especializado. Se trataba de una versión de reconocimiento, que montaba la torre de un automóvil blindado SdKfz.222, incluyendo su cañón de 20 mm. En 1944 se construyeron 70 vehículos de este tipo, que se distribuyeron entre batallones acorazados de reconocimiento.
  • Jagdpanzer 38(t) (más conocido por su nombre extraoficial: Hetzer): se trata de la variante más exitosa y conocida. Era un cazatanques que portaba un cañón de 75 mm PaK 39 L/48, y era la única versión de cañón autopropulsado que tenía una superestructura totalmente acorazada, incluyendo la parte superior. Tuvo bastante éxito, sobre todo por su silueta baja. El Hetzer fue bastante popular y exitoso en los últimos años de la guerra, gracias a su escaso tamaño y mucho poder de fuego, aunque apuntar el arma implicaba mover todo el vehículo, limitándose así su eficacia. Una versión muy poco conocida utilizaba el cañón de infantería de 150 mm sIG33/2, pero sólo se construyeron 30 de ellos. También hubo planes para ponerle un cañón de 105 mm, que no fructificaron.
  • Flammpanzer 38(t): una versión del Hetzer, construido en escaso número (menos de 50), que disimulaba un lanzallamas en un cañón falso. Tenía un alcance de 60 metros y cargaba 700 litros de combustible. Se los vio en uso en la ofensiva de las Ardenas, en 1944. Construidos por órdenes expresas de Hitler, se continuó su producción hasta el final de la guerra, pero apenas tuvieron uso.
Hitler inspecciona un Jagdpanzer 38(t), también conocido como Hetzer, cazatanque creado sobre el chasis del Panzer 38(t). Una vez que este carro de combate se hizo obsoleto, se lo modificó para diferentes tareas, sobresaliendo en esta al convertirse en uno de los más utilizados cazatanques alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

En conjunto, el chasis del Panzer 38(t) fue utilizado como base de 3.700 cureñas autopropulsadas y 102 transportes de munición. Algunos bastidores fueron reconvertidos como lanzadores móviles de humo (PzKpfw 38(t) mit Nebel Ausrastung), y otros fueron enviados a las escuelas de conductores. Allí se los usó para quemar gas de leña, que era un combustible sintético creado por los alemanes para paliar su escasez crónica de petróleo.

A partir de agosto de 1944, una pequeña cantidad de Hetzer (poco más de 100) fueron desarmados y reconvertidos a la función de vehículos acorazados de recuperación, instalándose una grúa de 2 toneladas en la parte superior. Este Bengepanzer 38(t) fue uno más de este tipo de vehículos, inventados por los alemanes para dar asistencia mecánica rápida en el campo de batalla, impidiendo que se perdieran vehículos dañados o empantanados. Se suponía que los Bergepanzer 38(t) debían hacer esto con los Hetzer. Además de ensamblarlos a partir de Hetzers ya terminados, se los mandó a construir en la línea de ensamblaje en Praga, de manera que salían de la misma fábrica. Hacia el final de la geurra, se habían producido 181 de ellos.

Hubo, sin embargo, muchos diseños basados en este tanque que nunca salieron del tablero de dibujo. Tal vez el más curioso haya sido el PzKpfw 38(d). Este rediseño alemán (de ahí la d de Deutsche) cambiaba totalmente el sistema de propulsión, incorporando un motor diesel Tatra de 210 HP, situado al lado del conductor. En este caso, la guerra terminó antes de que se pudiera avanzar en su producción.

De todas maneras, lo que marca a las claras la fiabilidad y capacidades del chasis del LT-38 es que fue uno de los pocos vehículos que continuó en servicio tiempo después de la Segunda Guerra Mundial. Checoslovaquia continuó la producción del Jagdpanzer 38(t), el cual vendió a Suiza como G-13, fabricándose 158 unidades. En este país, como ya se ha dicho, el Panzerwagen 39 fue mejorado con la actualización de su armamento y estuvo en servicio varios años.

Por si fuera poco, un comprador contrariado, Suecia, usó el bastidor como base para un TAP que estuvo en uso en este país hasta la década de 1970. Igualmente también se lo utilizó como base para el SAV 101, un cañón de asalto que montaba un obús de 105 mm en una superestructura fija.

Un Hetzer en un museo suizo, perfectamente conservado. Muchos de estos vehículos que sobreviven en museos no son de origen alemán, sino suizo, aunque pueda pintárselos a la manera alemana para representar unidades más famosas.

Historia operacional

Las dos grandes campañas en las que el Panzer 38(t) participó ampliamente fueron las de Polonia y las de Francia. Al igual que el LT-35, en la primera actuó como vehículo de reconocimiento, manteniendo la denominación LTM 38, pero a partir del 16 de enero de 1940 se lo reclasificó como tanque mediano, sustituyendo al Panzerkampfwagen III en muchas unidades acorazadas que no disponían del mismo o lo tenían en escasa cantidad.

En ambas campañas se comportó bien, acumulando un buen historial de victorias. En Polonia sirvió principalmente en la 3º División Ligera, que contó con 59 de estos aparatos, de un total de 150 tanques operativos. Hay que tener en cuenta que todas las unidades acorazadas de la época estaban crónicamente mal dotadas: una división acorazada alemana debía tener 562 tanques, y ninguna sobrepasaba por muchos los 300. En este sentido, aunque se los consideraba entonces como tanques de reconocimiento, es evidente que muchos Panzer 38(t) fueron utilizados como punta de lanza, ya que los Panzerkampfwagen I y II eran muy inferiores tanto en blindaje como en armamento.

Un ejemplo que muestra a las claras la importancia de este tanque checoslovaco en el inventario alemán fue la invasión de Noruega, la Operación Weserübung. El movimiento de tropas incluía la invasión de Dinamarca, que por su escaso tamaño y población sólo podía dar una resistencia simbólica al avance alemán. Como los Panzerkampfwagen III y IV eran muy escasos y estaban dispersos por toda Europa, se enviaron en cambio 15 Panzer 38(t) y tres prototipos de tanques con torres múltiples, más 40 tanques Panzerkampfwagen I y II.

Más tarde fueron utilizados en la invasión de Francia, en donde tuvieron dos usuarios privilegiados: la 8º y la 7º División Panzer, comandada esta última por el entonces General de División Erwin Rommel. Esta formación es peculiar porque incluía un total de 106 Panzer 38(t), pero ningún Panzerkampfwagen III. Teniendo en cuenta que se calcula que había, en ese momento, unos 226 de estos tanques en servicio alemán, nos dice mucho del uso que se les daba al reemplazar a su contemporáneo alemán (del cual había entonces en servicio unos 350).

Un Marder III Sdkfz 138 (con cañón alemán), del modelo que trasladaba el motor a la parte delantera. Obsérvese el poco agraciado ensamble de chasis y torre, muy característico de vehículos improvisados como estos.

Sin embargo, el Panzer 38(t) sólo se había enfrentado a vehículos de su tipo o inferiores; cuando había tenido que enfrentar tanques más pesados, su cañón de 37 mm y su escaso blindaje no estuvieron a la altura de las circunstancias. Las unidades alemanas ganaron ambas campañas a base de maniobrar mejor que el enemigo, y de explotar bien la coordinación entre unidades de artillería y aéreas, entre otras cosas. Un reto mucho mayor estaba delante: la URSS.

Para el momento de la Operación Barbarroja, este tanque estaba en servicio con la 6º, 7º, 8º, 12º, 19º, 20º y 22º divisiones acorazadas, totalizando 623 unidades en servicio alemán. Sin embargo, era totalmente ineficaz al enfrentar al “tanque medio” soviético, que era equiparable al tanque pesado alemán: el T-34. Al igual que al Panzer 35(t), se lo declaró obsoleto: su cañón no podía hacerle frente, y su blindaje remachado era fuente de todo tipo de peligros para sus tripulantes, quienes también se quejaban de la calidad del acero, que juzgaban demasiado quebradizo.

A partir de entonces, el tanque en sí fue relegado a tareas policiales o antipartisanos. Se sabe que algunos ejemplares capturados entraron en servicio en el Ejército Rojo, reemplazándose sus ametralladoras por otras de origen soviético.

Del Panzer 38(t) sólo quedó un chasis sobre el cual montar diferentes tipos de cañones (ver más arriba). El Hetzer y el Marder III fueron las más exitosas, siendo relativamente comunes en el campo de batalla europeo.

Muchos chasis de vehículos retirados del servicio también fueron aprovechados al removerse las torres con el armamento, las cuales se dispusieron por toda Europa, incluyendo Noruega, Italia, Dinamarca y otros.

Un Panzer 38(t) Ausführung S (de los que debían ser enviados a Suecia pero fueron requisados por Alemania) en el Museo de Tanques de Munster. Obsérvese la pulcritud del modelo, en el cual han sido cegadas las dos escotillas para las ametralladoras. También son visibles sus cuatro grandes ruedas de rodadura y el blindaje añadido en la parte frontal baja, conformado por orugas de respeto (algo común que puede verse en otras fotografías anteriores). A su izquierda puede observarse parte de un PanzerKampfwagen III, al cual sustituyó en muchas ocasiones. (Foto por Werner Willmann).

Especificaciones técnicas TNH P-S
TripulaciónComandante/cargador/tirador, conductor y operador de radio/ametrallador de casco
ArmamentoCañón de 37,2 mm Skoda A7, más dos ametralladoras calibre 7,92 mm, una coaxial al cañón en la torre, y otra en el casco.
Munición90 proyectiles de 37,2 mm y 2.550 proyectiles de 7,92 mm en cinta, guardadas en bolsas.
Blindajeentre 10 mm y 25 mm, según sección
Sistema de propulsiónmotor Praga EPA de seis cilindros, enfriados por agua, con una potencia de 148 HP y una transmisión de 6 marchas, 5 hacia delante y una reversa 
Velocidad máxima42 km/h
Autonomía200 kilómetros, máximo
Peso9,7 toneladas
Largo4,55 metros
Ancho2,13 metros
Alto2,31 metros
Especificaciones técnicas
Panzer 38(t) Aus. A-C
TripulaciónComandante/tirador, cargador, conductor y operador de radio/ametrallador de casco
Armamentoigual que modelo checoslovaco
Blindajefrontal de 25 mm, lateral de 15 mm
Sistema de propulsiónigual que modelo checoslovaco
Largo4,61 metros
Ancho2,14 metros
Altura2,40 metros

Fuentes: Panzer ligeros, de Bryan Perrett, Terry Hadler y Peter Sarson (tomo nº 32 de la colección Carros de Combate Osprey Military/RBA, 1999). Título original: German Light Panzers 1932-1942.

Pistolas de asalto

El concepto de “pistola ametralladora” no es nuevo: desde que la pistola semiautomática alcanzó la madurez, casi todo diseñador intentó alcanzar este nuevo logro.

Esta búsqueda fue una de las más largas y competitivas de todo el siglo XX. Pero ni siquiera John Moses Browning, uno de los dioses de los diseñadores de armas, pudo lograrlo. Según se dice, sus observaciones le dijeron que una pistola realmente automática sería siempre incontrolable, al punto de ser un arma inútil porque resultaría imposible de apuntar luego del primer disparo.

El problema era que, cuanto más pequeña es el arma, es también menos pesada. Y es obvio que una pistola liviana disparando en modo automático se haría incontrolable, porque el peso y el tamaño del arma misma es algo que siempre ayudó a hacerla más estable y fácil de empuñar. Al mismo tiempo, al reducir el tamaño, por motivos mecánicos, se aumenta la cadencia de fuego: los mecanismos tienen menos espacio para recorrer, y por lo tanto repiten el ciclo de disparo más rápidamente.

Las dos cosas combinadas hicieron que prácticamente todos los intentos por lograr una pistola realmente automática, fácil de operar y disparar, precisa y confiable, fallaran. Sin embargo el interés se mantuvo durante todo el siglo XX, pensando en diferentes artilugios que ayudaran a hacer controlable el arma. Y es que el concepto prometía mucho.

Uno de estos intentos fue la culata plegable o removible, ya ensayada en las pistolas alemanas Mauser C-96 y Luger P-08 de antes de la Primera Guerra Mundial. Estas raras mezclas de carabinas y pistolas eran una muestra de lo que vendría. La Luger no podía hacer disparos en ráfagas, a diferencia de la Mauser C-96, que sin embargo era imposible de disparar de esta manera a menos que se usara la culata. A cambio de esto prometían ser un poco más precisas y a veces, dar más alcance. Sin embargo, fueron relegadas como curiosidades. Después de la Segunda Guerra Mundial los soviéticos volvieron a intentar este concepto con la pistola Stetchkin, que pretendía reemplazar tanto a las pistolas como a los subfusiles.

Pistola Luger con cargador de sartén y culata removible. Era uno de los aparatosos intentos de principios del siglo XX tendientes a crear una carabina y luego un subfusil a partir de una pistola. Al igual que las ideas montadas sobre la Mauser C-96, no fueron nada prácticas y quedaron como una curiosidad histórica.

Esto no fue posible, de manera que se siguieron fabricando subfusiles por un lado y pistolas por el otro. Las armas dedicadas, que no podían funcionar como comodines, seguían siendo más confiables y precisas.

Sin embargo, la idea de crear un híbrido funcional entre estos dos tipos de armas llevó a la creación de una incipiente clase de pistolas de asalto. Este nombre suena un poco mejor que el de pistola ametralladora, que es demasiado exagerado. De todas maneras hay, como siempre, problemas con los conceptos.

Es necesario aclarar que en EE.UU. se llama pistola automática (ya que todo el proceso de disparo es automático, solo hay que apretar el gatillo) a lo que el resto del mundo llama pistola semiautomática (para no confundir, porque cada vez que se quiere disparar, hay que volver a apretar el gatillo). De manera que, para evitar confusiones, en este artículo se utilizará, al igual que en otros textos, el término de pistola de asalto, para referirse a las pistolas que pueden disparar varios proyectiles sucesivos con una sola presión del gatillo. Los estadounidenses se refieren muchas veces a las pistolas de asalto como machine pistol (denominación que también utilizaron los alemanes a veces, machinenpistolen), lo cual muchas veces se traduce erróneamente al castellano como “pistola ametralladora” (lo cual es una exageración). Otra denominación a veces usada en inglés, en este caso más preciso, es burst fire pistol (pistola de disparo en ráfaga).

Sin embargo, las diferencias de criterio no son solo de nombre. Mientras los diseñadores europeos piensan en armas más parecidas a las pistolas, los estadounidenses hablan de pistolas de asalto cuando se refieren a subfusiles cortos o incluso a fusiles empequeñecidos de diversas maneras. Muchos diseños de EE.UU. son realmente extravagantes, por decir poco, aparatosos híbridos formados de otros diseños, que no son realmente pistolas de asalto, sino subfusiles o fusiles cortos, casi imposibles de usar con una sola mano debido a su peso y tamaño.

A medio camino se quedan otros diseños no enmarcados en ninguna tendencia mayoritaria de pensamiento. Los israelíes por ejemplo, luego del éxito de su subfusil Uzi, produjeron dos versiones menores. La mini-Uzi y la micro-Uzi surgieron en la década de 1980, pero no dejan de ser subfusiles pequeños, que todavía conservan culatas plegables especiales. A pesar de todos los esfuerzos hechos por los diseñadores, no dejan de ser poco controlables a la hora de disparar y tienen que ser usadas a muy corta distancia, por personal bien entrenado en su uso.

Con el tiempo los diseñadores de todo el mundo se dieron cuenta de que era realmente difícil pensar en armas tan pequeñas, de puño, que pudieran disparar ráfagas completas, y por eso se abocaron a la creación de armas que lanzaran pequeñas ráfagas de tres disparos.

Fue así que, aunque las diferencias de criterio siguen existiendo, se tiene un criterio más generalizado acerca de a qué nos referimos cuando decimos pistola de asalto. A continuación veremos tres de los casos más famosos y exitosos, que marcaron algún hito en la historia de este concepto durante el Siglo XX.

Heckler & Koch VP70

A pesar de lo que muchos piensan, fue la VP70, y no la Glock, la primera pistola en el mundo con un marco hecho a base de polímeros. Este diseño nació así, revolucionario, desde el comienzo; no es raro que su origen sea la famosa compañía alemana Heckler und Koch, que luego se hizo famosa en gran medida por lo arriesgado de sus diseños, dentro de la ortodoxia generalizada de la industria. La VP70 apareció en 1968 como un proyecto más, pero hundía sus raíces directamente en la Segunda Guerra Mundial. Heckler y Koch habían sido diseñadores de la conocida fábrica de armas Mauser, en Oberndorf.


La VP70Z es la versión civil, que no puede hacer disparos en ráfaga.

Allí, casi al final del conflicto, se había estado trabajando en una pistola que fuera lo más sencilla de fabricar y usar, para dotar a toda la población de una defensa frente al avance soviético. De allí derivaba el nombre del diseño, VP (por «Volk Pistole», pistola del pueblo). Sin embargo, este proyecto no llegó a ninguna parte debido a la derrota alemana. La VP70 había sido diseñada por Helmut Weldle, uno de los mejores ingenieros de H&K, y por Alex Seidel, el tercer miembro co-fundador de la compañía. El número 70 apareció luego, cuando comenzó a fabricarse en 1970.

Se trataba de un arma totalmente adelantada a su tiempo, y esto fue en parte lo que la condenó a su desaparición. La VP70 inauguró la clase de las pistolas de asalto.

Así, como cualquier arma de puño, solamente disparaba un proyectil por vez. Pero si se le agregaba una culata especial, se convertía en un arma que disparaba en ráfagas de 3 disparos consecutivos.

Configuración general

Se trata de una pistola de doble acción, o sea que no hay que montarla para que dispare. Carece de martillo y funciona por aguja percutora. No dispone de ninguna clase de seguros, porque el arma está pensada solamente para que se dispare si el gatillo es presionado; no se activa por caídas o golpes bruscos. El problema es que por lo tanto el gatillo es muy duro, lo que se compensa con un guardamonte grande en donde caben dos dedos. El único seguro es un botón en la parte trasera del guardamonte, que inhabilita el gatillo.

El mecanismo de disparo es por inercia. El cajón de dichos mecanismos está hecho de material sintético y tiene solamente 4 partes móviles. El cargador permite llevar 18 proyectiles, lo que ayuda mucho si el arma tiene que dispararse en modo de ráfagas de 3 disparos. Recordemos que en la época de este diseño, los cargadores de 9 mm Luger Parabellum no superaban generalmente los 12 cartuchos.

Pero otro gran adelanto de esa época era su estructura completamente hecha de polímeros sintéticos. Este material de alto impacto fue probado duramente y logró resistir hasta 200º de temperatura sin deformarse. Sin embargo hay partes de metal, además del cañón, como la corredera. Se trata en suma de un arma fácil de producir, tal como pretendía ser su diseño anterior.

La VP70M era el único modelo capaz de llevar la culata que permitía el disparo automático en ráfagas. Nótese el selector en la parte superior, que solo marca 1 o 3. Una de las características de este arma era la ausencia casi total de seguros y partes externas móviles.

Ráfagas a 2.200 disparos por minuto

La VP70 fue la primera pistola de asalto, a pesar de su limitación a 3 disparos rápidos. Esto solamente era posible si se le adaptaba una culata a la parte trasera, convirtiéndola en una especie de carabina pequeña. Recordemos que no era la primera vez que se hacía esto: tanto la Mauser C-96 como la Luger tenían versiones de este tipo. La versión civil de la VP70, la VP70Z («Zivilversion») no podía llevar esta culata, y la VP70M («Militär») era la única que tenía los orificios necesarios en la parte trasera.

En la culata (hecha casi totalmente de material sintético) se encontraba un selector de disparo, que tenía solamente dos posibilidades: 1 y 3. Es importante aclarar que el uso de la culata no era solamente para darle más control al diseño cuando disparaba. Sin este aditamento era totalmente imposible el disparo automático, debido a que los mecanismos no lo permitían. La culata tenía en ella el selector de disparo, y si no se la insertaba correctamente, la pistola no disparaba más que un proyectil por vez.

Una curiosidad de dicha culata era que servía también como estuche. Siendo hueca en su mayor parte, se podía guardar en ella a la pistola completamente lista para la acción y sacarla para utilizarla en pocos segundos.

En modo automático, la VP70M tenía una cadencia de tiro teórica de 2.200 disparos por minuto. Esto generaba sin duda un gran estruendo, y el arma sufría un gran stress para el que estaba diseñada.

Disparo de la VP70; previamente el tirador la saca de su espacio en la culata para montarla sobre la misma.

¿Demasiado poderosa?

Como se dijo antes, la ruina de la VP70M fue prometer demasiado, en un momento complicado de la historia. Al principio fue un gran suceso, y la fábrica concretó ventas a varias fuerzas armadas y policiales de Asia y África. Por seguridad, para el mercado civil se hizo la VP70Z, que no podía bajo ninguna circunstancia hacer fuego automático. Sin embargo, pronto comenzaron los problemas. A muchos organismos de seguridad les preocupaba que este arma pudiera caer en manos equivocadas. Si un terrorista de la época podía crear caos con una pistola semiautomática, ¿qué haría con una capaz de disparo automático, aunque fuera solamente en ráfagas cortas y usando una culata removible?

Sin duda se exageró demasiado el poder del arma, que no era una ametralladora de mano ni nada similar. La culata la convertía en más aparatosa que una pistola convencional, y bien utilizada podía servir a cualquier fuerza de seguridad del mundo. A pesar de esto, muchas fuerzas de seguridad europeas comenzaron a preocuparse seriamente por la VP70M. Tal vez en un esfuerzo por ganar un mercado menos suspicaz, la H&K fabricó unas 400 unidades en calibre 9×21 mm IMI, que se salían de ciertas legislaciones sobre armas, y este modelo fue puesto a la venta en Italia principalmente (aunque algunas aparentemente llegaron a EEUU). Mantenían la culata, pero esta no permitía el disparo automático.

Pero nada se pudo hacer para mantener la VP70 en producción. Varias versiones dicen que esta se detuvo en la década de 1980, pero no hay una fecha cierta. Algunos dicen que fue en agosto de 1989, pero otros dicen que fue varios años antes. Sin embargo, aparece en el proyecto para reemplazar a la Colt 1911 en las FF.AA. de EEUU mediados de los 80s, dando, por cierto, resultados bastante malos.

Y es que en realidad, algunos dicen que la VP70 no terminó de cumplir con todo lo necesario para ser una pistola de asalto exitosa. Una de las quejas recurrentes es que, para el disparo en ráfaga, había que hacer mucha fuerza para mover el gatillo, lo cual era poco práctico y dificultaba el agarre preciso. Además, aunque era precisa en modo semiautomático, en pruebas de tiro generalmente la ráfaga se dispersaba bastante, y requería mucho entrenamiento el centrarla más, asegurando que todos los proyectiles impactaran el blanco y lo hicieran relativamente cerca.

Prueba de disparo de la VP-70M en un campo de tiro. El tirador muestra como, en disparo semiautomático, es capaz de dispararle a objetivos individuales a unos 10 metros de distancia, pero le resulta casi imposible hacer lo mismo con el modo en ráfaga, o también agrupar impactos en una silueta.

Beretta 93R

Este diseño italiano tomó la posta en materia de pistolas de asalto, cuando la VP70 alemana comenzó a tener problemas de imagen. Se trata de un arma directamente derivada de la exitosa y famosa Beretta 92, que está en servicio en Italia y hasta logró romper definitivamente el reinado de la Colt .45 en las Fuerzas Armadas de EE.UU.

Al igual que el diseño de H&K, este arma puede hacer solamente ráfagas de 3 disparos. Pero tiene una diferencia sustancial: utiliza una culata separable, y puede disparar de manera automática sin ella, aunque esto esté contraindicado por la empresa.

Un primer plano de la Beretta 93R nos muestra sus principales características. Nótese el cargador largo, para aumentar la capacidad de disparo. Por lo demás, externamente es muy similar a la 92, con la gran excepción del pistolete (plegable bajo el cañón) que, ubicado delante del arco guardamonte, permite asir mejor el arma cuando se dispara en modo automático. El cañón más largo con bocacha apagallamas solo se incorporó en los primeros modelos.

Configuración general

Para facilitar el agarre del arma, especialmente cuando hace fuego automático, se diseñó una empuñadura más sencilla y compacta. Está pensada para que el usuario utilice sus dos manos: la derecha tomando el arma y apretando el gatillo, y la izquierda asiendo una pequeña manija que se pliega debajo del cañón. El pulgar izquierdo debe en teoría introducirse en la parte delantera del guardamonte mientras que el resto de la mano sostiene el arma. De esta manera la pistola es un subfusil en miniatura.

Para facilitar más el disparo en ráfagas, el cañón alargado del arma tiene un freno de boca ingenioso, que también actúa como bocacha apagallamas. Sin embargo este detalle parece corresponder solamente a las primeras unidades, y fue rápidamente abandonado.

La culata es opcional, aunque la empresa dice que es mejor usarlo, debido a que la pistola es muy temperamental en disparo automático. Viene en una funda especial, y tiene dos modos de extensión, para adaptarse a diferentes tipos de tirador.

Hay dos tipos de cargadores disponibles: de 15 disparos y otro de 20, que se reconoce instantáneamente porque sobresale un poco de la empuñadura, por debajo.

En acción

Según se dice, en modo automático la Beretta 93R es bastante precisa, debido a las ideas que se han incorporado en materia de ergonomía. Uno de los más señalados es el pistolete delantero, que mejora la antigua postura de asir la pistola con las dos manos. Esta práctica, muy aceptada en EE.UU. y en otros países, tiene el inconveniente de que las dos manos terminan haciendo mal el trabajo, cerrándose sobre una empuñadura demasiado grande. Con el pistolete se mejora la performance, ya que las dos manos se separan y así hacen más fácil de controlar al arma.

La Beretta 93R despertó, al igual que la VP70, muchas discusiones. Al igual que el caso anterior, se trataba de un arma excelente. Sin embargo encontró algunos problemas técnicos. Hacia mediados de la década de 1980 todavía estaba en proceso de desarrollo y no había salido al mercado. Aparentemente esto se debe a que el sistema de disparo era demasiado complicado. El mantenimiento y las reparaciones no podían llevarse a cabo «en casa» y necesitaban de personal adiestrado de la fábrica.

Esto reducía sin duda su atractivo comercial y militar, y finalmente el proyecto parece haber sido abandonado. Aunque la pistola no aparezca desde hace tiempo en el catálogo de la empresa, aparentemente ciertas unidades de seguridad italiana la utilizan.

Animación en 3D que muestra los componentes de la Beretta 93R y cómo dispara en sus diferentes modos.

Glock 18 y 18C

Derivada, como toda la familia, de la ya superfamosa Glock 17, este arma parece ser, realmente, la primera pistola de asalto del mundo, con todas las letras.

La Glock 17 fue, luego de la VP70, la segunda pistola en hacer un uso intensivo de materiales sintéticos. Tanto fue así que se corrió el rumor de que era posible hacerla pasar sin problemas por los detectores de metales de los aeropuertos, lo cual es totalmente falso. Después de todo, todavía el cañón y las municiones son de metal, entre otras piezas.

Uno de los primeros modelos de la Glock 18, con muescas en el cañón largo.

Esta revolucionaria pistola posee una gran sencillez de uso. Curiosamente no tiene seguro externo, a pesar de que hay tres sistemas diferentes para que la pistola no se dispare al ser golpeada (por ejemplo, si se cae). La Glock 17 solamente hace fuego si alguien aprieta de su gatillo.

El éxito de este arma hizo que su empresa fabricante comenzara a sacar versiones especiales, recamaradas para otros calibres como el .45 ACP o el 10 mm, para tiro de competición, para defensa personal, etc. Se tratan por lo general de «copias» de la Glock 17, que aprovechan la gran mayoría de sus piezas para ahorrar costos y ganar en calidad, pero difieren en pocos aspectos del modelo madre.

La pistola resultó tan buena que comenzó a ser usada por muchas fuerzas policiales. Fue así que la unidad antiterrorista EKO Cobra, de Austria, le pidió al fabricante que diseñara para ellos una versión totalmente automática del arma. La Glock 18 y 18C no están disponibles para civiles y en algunos países se requiere tener licencias especiales para poder comprarla y usarla.

La primera pistola de asalto del mundo

La Glock 18/18C aparece en el sitio institucional de Glock como «full automatic pistol», esto es, pistola completamente automática.

Esto lo logra sin hacer uso de ninguno de las tantos agregados ensayados por diseñadores anteriores. Sin culatas removibles, sin pistoletes, sin selectores de ráfagas cortas, ni nada parecido. La Glock 18/18C dispara hasta que no quedan balas, y es controlable usada a dos o a una mano.

Excelente imagen de una Glock 18C con cargador largo. Esto permite un uso más intensivo en las operaciones. Con el cargador de 17 disparos, la pistola se descarga muy rápidamente, a menos que el usuario esté bien entrenado. Obsérvese la diferencia de empuñadura con respecto a la 18, el modelo primitivo. La 18C posee los compensadores montados directamente en la corredera, de manera que las muescas del primer modelo no son visibles ni sobresale el cañón de la corredera.

La diferencia más esencial con respecto a la Glock 17 es un selector de disparo en la parte izquierda de la corredera. Por lo demás, las armas son muy similares en aspecto.

Las otras diferencias corren por parte de los dos diferentes modelos. La Glock 18 es el modelo más primitivo. Tiene el cañón más largo que la corredera, con tres muescas al final que actúan como compensadores para manejar mejor el culatazo.

El modelo 18C, más nuevo, tiene cuatro compensadores integrados en la corredera. Están ordenados en dos parejas; la más cercana al cargador es estrecha, mientras que la segunda pareja es más ancha. Esto permite mejorar todavía más el control del arma cuando entra en acción.

Disparo realmente automático

El selector de disparo es similar a cualquier otro de pistola, solamente que agrega la posibilidad de disparo automático. No hay opción para ráfagas cortas: el selector solo permite elegir entre disparos individuales o automáticos. Está localizado al final de la corredera, y gira sobre una pieza circular.

Una vez seleccionado el modo automático y apretado el gatillo, el arma vacía el cargador en un abrir y cerrar de ojos. Esto se debe a la enorme cadencia de disparo, de entre 1.100 y 1.200 disparos por minuto.

Una Glock 18C con culatín removible, la opción ideal para equipos especiales de la policía. Obsérvese cómo se inserta en la parte posterior de la empuñadura, detrás del cargador. Esto permite que el policía tenga la opción de usarla tanto como arma de asalto o como semiautomática.

Esto presentaba un pequeño problema para los cargadores standard de cualquier pistola 9 mm, que tienen un máximo de entre 17 y 21 disparos. Para la Glock 18/18C la empresa diseñó cargadores especiales de 33 disparos. Así se soluciona el siempre presente problema de la falta de munición en armas que disparan tan rápido.

El defecto es que el cargador de 33 disparos es realmente grande, sobresaliendo de la empuñadura ostensiblemente. Pero es un detalle menor, ya que puede usarse como respaldo junto con uno convencional de 17 disparos, que es el mismo que usa la Glock 17.

Según dicen los entendidos, el espectáculo de disparar una Glock 18/18C es realmente único. Por un lado las llamaradas de los compensadores, y por el otro, una lluvia de cartuchos vacíos volando hacia todas partes. El culatazo no parece ser algo que afecte seriamente la puntería o la mano del usuario.

Un tirador dispara casi 300 municiones al hilo con una Glock 18C con culatín. Una muestra de efectividad y confiabilidad.

Facilidad y precisión de uso

Impresionante imagen de una Glock 18C en acción. Pueden verse claramente las llamaradas que salen de los compensadores, montados directamente sobre el cañón y la corredera (que todavía ni siquiera ha comenzado a moverse).

Según dicen quienes la han probado intensamente, la Glock 18 es un arma sencilla de usar, que requiere entrenamiento, pero no demasiado. Sin embargo, la 18C aparentemente es todavía mejor, ya que el diseño de los compensadores integrados a la corredera es mucho más ingenioso y preciso. La gran ventaja sobre todos los diseños anteriores que ni siquiera salieron al mercado es que la Glock 18/18C es un arma realmente automática, y no puede disparar ráfagas cortas. Con algo de práctica se puede aprender a disparar ráfagas de tres, cuatro o cinco proyectiles, pero eso es a elección del usuario.

La Glock 18/18C es muy precisa, sobre todo hasta los 30 metros, y rompe muchos de los prejuicios sobre las pistolas de asalto, que ya eran calificadas como muchos como imposibles de construir. Compacta, precisa y fácil de usar, es también un arma convencional, sin ningún tipo de pieza o accesorio extraño a su clase.

¿Reemplazar a los subfusiles?

Sin duda una de las metas de las pistolas de asalto era ese, al menos en parte. No hay duda de que en ciertos ambientes un subfusil tiene grandes ventajas, como puede ser en un campo de batalla, ya que da mejor alcance y precisión, además de permitir usar munición de fusil (como sucede cada vez más frecuentemente en los nuevos diseños).

Sin embargo, hay situaciones en donde un subfusil es un aparato algo engorroso. Por mucho tiempo, los guardaespaldas de grandes personalidades o los guardias de seguridad de incógnito han usado versiones cortas de famosos subfusiles, como el MP5, o el mini-Uzi o micro-Uzi. Pero estos modelos tienen algunas desventajas intrínsecas a su diseño. Por un lado, siguen siendo muy grandes, ya que son simples versiones acortadas, no rediseños. Esto hace que un observador atento, como un potencial terrorista o secuestrador, pueda darse cuenta de que el guardia está fuertemente armado. Por otra parte, al ser más grandes son también más difíciles de sacar a la luz, estando escondido bajo sacos o ropas pesadas. Y es sabido que en ciertas situaciones, disparar medio segundo más tarde es disparar demasiado tarde.

Además, al no ser armas diseñadas desde la nada, a veces tienen problemas que sus versiones anteriores tenían en menor escala, pero ahora repotenciados. Una micro-Uzi es sin duda un gran arma, pero no es tan precisa como una Uzi, que es más pesada y maneja mejor el culatazo. Al perder peso y volumen, se pierde también precisión y facilidad de uso. Al utilizarla en ciertos contextos, el tirador puede llegar a herir o matar a otras personas, como es el caso del guardaespaldas en un lugar abierto.

Las pistolas de asalto no se piensan entonces como un arma militar de primera línea, sino para ciertos casos como el de las unidades que trabajan en la retaguardia, tripulantes de tanques o servidores de piezas de artillería, que pueden necesitar el apoyo de un arma de mano pero que no tienen espacio en sus funciones para cargar y mantener un subfusil. Otro de los campos en donde las pistolas de asalto son muy requeridas es el del contraterrorismo y las operaciones especiales. En estos casos, los comandos tienen que operar en ambientes muy cerrados, a muy corta distancia. En estas situaciones, la rapidez para apuntar cómodamente y disparar es fundamental, así como la seguridad de que el proyectil irá justo donde se lo desea (y si dos o tres golpean en ese punto, tanto mejor). En estos contextos, un arma más larga y pesada, como un subfusil, puede representar medio segundo de demora, el trabarse en algún sitio, etc.

Este fue el objetivo que se buscó durante décadas, y la VP70 y la Beretta 93R, aunque abrieron el camino, no lo lograron totalmente. La Glock 18/18C elimina todos de los inconvenientes previos (dificultad de manejo por la sobreelevación, escasez de munición, etc.) y termina logrando este objetivo.

El uso de compensadores en el cañón es sin duda la mejor opción. Los usuarios han manifestado que, incluso usando una sola mano, el arma es razonablemente controlable, sobre todo teniendo en cuenta su terrible volumen de fuego. Al parecer no es difícil hacer dos o tres impactos en el mismo blanco, una vez que uno se ha familiarizado con el ella. Claro que esto debe tomar un par de cargadores grandes, al menos. Pero es un precio bajo por un arma tan excelente. Es por eso que la Glock 18/18C puede reemplazar sin demasiados problemas a un subfusil en ciertas situaciones (no por nada su diseño fue solicitado por una unidad antiterrorista). Tan fácil de esconder y desenfundar como una pistola semiautomática cualquiera, esconde sin embargo el poder de hacer ráfagas controladas en espacios pequeños, incluso con una sola mano.

No hay otra arma en el mundo que haya podido demostrar esta cualidad, ni antes ni ahora. Por eso que la Glock 18 ya se ganó su espacio en la historia de las armas de fuego, junto con su hermana mayor, la Glock 17.

Sin embargo, como siempre sucede, no hay armas definitivas. La lista de prototipos y de propuestas para más pistolas de asalto continúan surgiendo, y seguramente en algún tiempo tendremos más ejemplos para comentar.

Granadas de mano

Al ser los chinos los descubridores de la pólvora, les tocó obviamente a ellos ser los inventores de los primeros artefactos destructivos. Además de utilizarla con propósitos recreativos, como fuegos artificiales, a veces las metían en tubos de cartón o posiblemente bambú, agregaban una mecha y luego de encenderla arrojaban estos explosivos de mano dentro de ciudades sitiadas o recintos cercados.

Sin embargo, este tipo de uso no se generalizó, y aparentemente estas primitivas granadas no fueron utilizadas durante mucho tiempo. Posiblemente debido a accidentes y episodios de mal uso, o a otras cuestiones, su historia se pierde.

Hacia el siglo XV hay datos que reflejan el uso de la pólvora dentro de vasijas de tierra cocida, la cual a veces se recubría con sogas o trapos. Esto impedía que el recipiente se rompiera o estallara al chocar con el blanco, dificultando la explosión de la pólvora (que de otra manera solo se quemaría).

No se puede hablar, sin embargo, de verdaderas granadas de mano sino hasta el siglo XVIII. Para esta época la pólvora era utilizada desde siglos atrás en toda Europa en las numerosas guerras entre estados. En cañones y las primeras armas de fuego, se la utilizaba como propelente, indispensables para el lanzamiento de los proyectiles.

En este momento se comenzaron a usar nuevos recipientes para la pólvora. Primeramente se hicieron de cristal fundido, pero luego se usó el hierro. Equipadas con mechas, estas bombas eran llevadas al campo de batalla por tropas especializadas. Conocidas como granadas por la similitud que tenían con el fruto de esta planta, los soldados que las lanzaban se agruparon en unidades de granaderos. Estos cuerpos ganaron mucha importancia en ciertos ejércitos europeos y luego americanos, nombres que todavía hoy se siguen utilizando.

Aunque son parte del imaginario de la guerra terrestre, las granadas de mano también participaron de la historia naval. Su uso era generalizado; los granaderos se subían a los palos del barco y aprovechaban la altura para lanzarlas hacia el buque enemigo, que buscaban destruir o abordar. En estos ambientes el potencial destructivo era enorme, ya que habían muchos materiales inflamables y explosivos.

Sin embargo, este tipo de granadas no eran muy prácticas. Eran pesadas, difíciles de manejar en combate y algo imprecisas. Lentamente su uso fue decayendo, pero luego resurgió. Con el tiempo, estas unidades dejaron de especializarse en su uso, y posteriormente las granadas más modernas, mucho más prácticas y eficaces. Hacia mediados del siglo XIX, particularmente en la Guerra de Crimea, la Guerra Franco-Prusiana y la Ruso-Japonesa, las granadas ya volvían a ser utilizadas. Para finales de la Primera Guerra Mundial, eran parte del equipo básico de todos los soldados.

Durante esas décadas, mejores diseños, mejores materiales explosivos y otras tácticas habían hecho posible y necesario su uso generalizado. Más potentes y seguras, todo esto les permitía que su tamaño fuera más reducido sin restarle por ello poder.

Pero, ¿qué es exactamente una granada de mano?

Descripción

Una granada de mano es un artefacto explosivo que, debido su pequeño tamaño, puede ser lanzado por un solo soldado hacia el enemigo, detonando a una distancia segura del lanzador.

A pesar de la creencia popular, las granadas no son extremadamente potentes. Su radio de acción (es decir, el área en la cual causan mucho daño, o incluso la muerte) suele estar en los 10 metros, como máximo (dependiendo de si tienen o no metralla), mientras que la onda expansiva más fuerte nunca pasa de los cinco metros. Esto es así por una cuestión lógica: no se puede lanzar una granada a más de 35 metros, de manera que tiene que haber una distancia mínima entre la granada y el lanzador, para que este no salga herido.

Debido a su peso y tamaño, los soldados no suelen llevar nunca más de tres o cuatro granadas. Teniendo en cuenta que un soldado actualmente carga una gran cantidad de equipo (fusil y munición, equipos y accesorios para el fusil, algo de comida y bebida en ciertos casos, otros equipos, etc.) cargar más granadas no es la prioridad. En casos especiales puede ser que el soldado disponga de más espacio y sepa que por su misión requerirá de más granadas, pero son, justamente, casos especiales.

El amplio uso que las granadas de mano vieron en ciertos países hace que todavía se las pueda encontrar abandonadas en excavaciones, basurales, etc. Después de las minas antipersonal estos artefactos son los más peligrosos de encontrar. Es importante que, aunque no se viva en un país recientemente involucrado en un guerra, se eduque a los niños y se los concientice a no tomar y manipular este tipo de artefactos. Las granadas son un ícono de la guerra y son fácilmente distinguibles; no es raro que un niño, al encontrarla, quiera jugar con ella. Estas granadas pueden o no ser recientes; muchas veces criminales o terroristas pueden abandonarlas para deshacerse de la evidencia. En todo caso son peligrosas: aunque tengan muchos años, igualmente pueden estallar. Es importante que se eduque a los niños para que avisen ante la presencia de este tipo de elementos, que solamente pueden ser manipulados por personal policial o militar competente.

El efecto destructivo de la granada se lo da el explosivo que carga dentro, generalmente unos pocos cientos de gramos. Cuando el explosivo era pólvora, era importante que el recipiente fuera fuerte y no se rompiera al impacto con el suelo; la pólvora de otra manera, al derramarse, se quemaría rápidamente pero no tanto como para generar una explosión. Sin embargo, actualmente se utilizan explosivos plásticos y de otros tipos que no requieren de tantos cuidados.

Las granadas tienen dos efectos, ambos buscados por el diseño. En primer lugar, el efecto mecánico, físico. La explosión crea una onda expansiva la cual, ayudada por esquirlas, puede herir o matar al enemigo, o como mínimo hacerlo desplazar unos metros. El segundo efecto, a veces más importante (y buscado por ciertos diseños) es el psicológico. La fuerte y sorpresiva detonación, el humo y el polvo generados hacen que el enemigo trate de refugiarse. Si se espera una granada, todos se esconderán o huirán; si no se la espera, existen unos segundos en los cuales los sobrevivientes estarán incapacitados, sordos y confundidos por la detonación, posiblemente tosiendo por el humo y con los ojos irritados. Todo lo cual los incapacita para el combate, permitiendo su captura mucho más fácilmente al limitar su capacidad defensiva y ofensiva.

Funcionamiento general

Las granadas de mano, como su nombre lo indican, se caracterizan por ser portátiles y fáciles de usar con una sola mano. Esto aumenta su alcance y por lo tanto su eficacia; la facilidad de uso ha sido siempre una de las prioridades en su diseño, más allá de la potencia de la masa explosiva. Sin embargo, como se verá, ha habido casos de granadas poco prácticas y difíciles, incluso peligrosas de usar.

Un soldado que sea buen lanzador de granadas puede enviar una a entre 30 y 35 metros de su posición, teniendo en cuenta que el área de daño máximo no supera generalmente los 20 metros. En realidad, el área de mayor daño de una granada es de unos 5 metros, en donde la esquirla y la onda expansiva pueden matar o herir seriamente a cualquier persona. En el resto de la distancia, el efecto es importante pero menor, solamente incapacitando por el ruido y dando lugar a heridas más o menos leves.

Todas las granadas comparten una serie de partes y mecanismos más o menos iguales, dependiendo de su tipo; los más comunes se muestran en el gráfico inferior. Las tres principales son:

  • Cuerpo: es la carcasa del artefacto, que contiene todos los mecanismos impidiendo la entrada o salida de componentes. Además, suele ser uno de los responsables de la producción de esquirlas. Puede estar constituido de diversos materiales (ver más abajo).
  • Espoleta: es la serie de mecanismos y seguros que impide el estallido de la granada hasta el momento deseado, y luego se asegura de que el artefacto estalle de la manera para la cual fue diseñado. Hay muchos tipos de espoletas, las cuales se explicarán más adelante.
  • Multiplicador y carga explosiva: para evitar accidentes y fallas, los materiales explosivos de las granadas son particularmente estables. Estos materiales no estallan por el calor, a veces ni siquiera si son puestos directamente en el fuego. Es por eso que se necesita que la granada tenga en su corazón una pequeña cantidad de material explosivo más sensible, capaz de ser encendido por los pequeños mecanismos de la espoleta.
Corte esquemático de una granada típica, la M62 estadounidense. Pueden verse señaladas las partes más importantes, cuyo funcionamiento se explicará más adelante.

Explosivos comunmente utilizados

Además de mejorarse con el tiempo el diseño y las espoletas, otro de los cambios que sufrieron las granadas fue justamente su razón de ser: el material explosivo que cargan.

La pólvora fue el primero de todos. Aunque es estable, no solamente es sensible al calor directo y al fuego sino también al rozamiento, lo cual obligaba a un uso cuidadoso. No es un explosivo muy potente; se necesitan grandes cantidades para una explosión importante, lo cual limitaba el efecto de las primeras granadas.

Algunos explosivos fueron abandonados principalmente por su inestabilidad (su tendencia a estallar con el calor o el rozamiento) o por ser muy sensibles a la humedad u otros factores ambientales, los cuales los inutilizaban. Actualmente muchas granadas se fabrican llenas de explosivos plásticos o similares, como el TNT. Para aumentar su capacidad explosiva sin hacerla más pesada y grande, a veces se combinan dos explosivos. Por ejemplo, la granada Calderón, utilizada por la Infantería de Marina española y de origen estadounidense, tiene un 60% de hexógeno, 39% de TNT y 1% de cera, totalizando 165 gramos que equivalen a 215 gramos de TNT puro.

La facilidad de moldear estos explosivos permite a la industria adaptarlas a cualquier forma que tenga la granada. Actualmente muchos artefactos de este tipo utilizan la ciclonita o hexógeno, el cual, mezclado con parafina o vaselina se convierte en uno de los primeros explosivos plásticos concebidos. Muy poderoso, fue uno de los más utilizados para sabotajes de partisanos y fuerzas de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Clasificaciones de las granadas de mano

Por lo general, cuando más sencillo y útil es un aparato cualquiera, más variantes y modelos van apareciendo con el tiempo. El caso de las granadas no es la excepción. Con más de un siglo de historia continuada en el campo de batalla, este arma de combate ha ido acumulando todo tipo de variantes: de forma, de efectos explosivos o no explosivos, de materiales utilizados, de sistemas de ignición, etc., etc. A continuación se detallarán las clasificaciones más importantes y pertinentes, aunque pueden surgir otras al profundizar todavía más la investigación.

Dos granadas polacas del mismo modelo básico: la de la izquierda, sin metralla, es ofensiva; la de la derecha, de piña, es defensiva.

La primera gran diferenciación entre granadas es entre las explosivas y las no explosivas. Como su nombre lo dice, las primeras están rellenas con algún tipo de explosivo. Su uso es netamente de combate y están destinadas a matar o herir al enemigo. Las segundas no contienen explosivos y según lo que contengan, pueden variar de uso.

Granadas explosivas

  • granadas ofensivas: aunque pueda llevar a confusión, son las menos potentes. Pensadas para cuando el soldado está avanzando rápidamente y sin mucha protección, su radio de acción es menor. Fabricadas con cuerpos de plásticos, aluminio u hojalata, la explosión casi no causa esquirlas, que son los principales agentes causantes de heridas. Por lo tanto, estas granadas basan su efecto principalmente en incapacitar al oponente: su único efecto es la onda expansiva. Esto evita que el soldado, en un apuro o por descuido, lancen cerca la granada y quede dentro de su zona de efecto.
  • granadas defensivas: son las más potentes; el explosivo está recubierto de un cuerpo de acero u otro metal prefragmentado, que al estallar se convierte en esquirlas mortales. Se supone que el soldado utilizará estas granadas cuando se esté defendiendo y, por lo tanto, está a cubierto en su trinchera u otro lugar. Esto lo deja fuera del área de efecto de la granada, que es mayor.

La diferencia entre estos dos tipos no la hace la cantidad de material explosivo, cuyo peso y tamaño suele ser idéntico, sino en el detalle ya mencionado: el material del cual está hecha la cubierta. Las granadas ofensivas no provocan esquirlas ya que el plástico o aluminio se desintegran totalmente; las defensivas vienen con un cuerpo de metal pesado prefragmentado, diseñado para convertirse en proyectiles de gran poder destructivo. Con esto se aumenta en gran medida el radio de acción del arma y su potencial daño.

Para simplificar la fabricación y uso, actualmente se fabrican granadas ofensivas, a las cuales se les agrega una sobrecubierta metálica (a veces un simple rollo de alambre de acero grueso o en todo caso un recipiente lleno de perdigones), convirtiéndolas así en defensivas.

Granadas no explosivas

  • granadas de humo o fumígenas (con agentes químicos que al combinarse crean humos de diferente tipo). Estas granadas pueden ser tanto para cubrir una retirada o movimiento (solamente humo negro o blanco) o servir para señalar un blanco (por ejemplo, lanzando una granada de humo rojo sobre una trinchera enemiga se la marca para un bombardeo aéreo).
  • granadas de gases (lacrimógenos, etc.). De uso en las fuerzas del orden, sirven para dispersar disturbios al provocar en los individuos diversos síntomas incapacitantes, como náuseas o irritación ocular.
  • granadas de choque o cegadoras (con denominaciones variadas). Generalmente utilizadas por equipos de fuerzas especiales antiterroristas (tanto sean policiales como militares), producen una fuerte detonación que ensordece, mientras el destello simultáneo puede dejar ciego durante unos instantes a los criminales.

En este artículo no analizaremos este tipo de granadas más allá de esta clasificación, y nos concentraremos a partir de ahora en las granadas explosivas, que son las más utilizadas durante el combate terrestre.

Clasificación según forma

Utilizadas durante la Primera Guerra Mundial, las granadas de palo se popularizaron del lado alemán, el cual creó diversos modelos que fueron usados en la siguiente contienda.
  • de palo: sinónimo de las fuerzas armadas alemanas de ambas guerras, fueron utilizadas casi exclusivamente por ellas y ningún otro país. El palo que hace de mango le agregaba un gran alcance al lanzamiento, pero dificultaba su transporte, ya que las hacía más pesadas y grandes (se solían llevar en el cinturón o en las botas, pero no cabían en bolsillos ni se llevaban enganchadas de a varias como las de piña). Actualmente estas granadas no se fabrican ni utilizan, ya que fueron dejadas de lado por las de piña, esféricas o de bote.
  • esféricas: las primeras granadas tenían una forma esférica o casi esférica; esto ayudaba a su manejo y a que volaran mucho. Además, tenían la ventaja de que ruedan más y mejor. Actualmente existen ciertos modelos de este tipo; uno de los más conocidos es la Calderón, de uso en la Infantería de Marina española y en EEUU.
  • de huevo: las granadas actuales más comunes tienen la forma de un huevo grande; se combina así la facilidad de manejo con un gran alcance y deja que la granada ruede. Generalmente son ofensivas y su superficie es totalmente lisa.
  • de piña: la forma más clásica y reconocible de las granadas de mano. Similares a las de huevo, tienen la superficie acanalada de manera similar a un ananá o piña, con partes planas que sobresalen unos milímetros. Se trata de trozos de metralla pre-fragmentada, la cual se disemina más fácilmente al no absorber tanta onda expansiva. Otra de las razones para diseñarlas así, y según algunos, la más importante, es el facilitar el agarre por los soldados en toda situación, dificultando que puedan escaparse de sus manos. Aunque estas granadas no siempre tienen la forma exacta de una piña, se les da este nombre a todas las granadas cuyo cuerpo está prefragmentado de esta manera.
  • de bote o de lata: con forma de lata de conserva, eran fáciles de fabricar en tiempos de escasez de industria bélica, al adaptarse maquinaria utilizada civilmente para otros propósitos. Generalmente no tenían casi metralla y su efecto destructivo era pequeño. En la actualidad, algunas granadas de humo tienen esta forma.

Clasificación según materiales de fabricación

Un ejemplo de una granada de bote hecha de plástico.
  • De hojalata: este material barato y liviano constituye el cuerpo de muchas granadas actuales. La hojalata generalmente se cubre con pinturas especiales para evitar la oxidación, y se utilizan planchas delgadas de material. Otra opción es el uso de aluminio, que aunque es más caro no requiere un tratamiento especial de la superficie ya que su resistencia a la oxidación es mucho mayor.
  • De fundición: las granadas no requieren materiales de buena calidad ni muy resistentes; además de la hojalata esto implica el uso de hierro fundido de calidad variable. Este material es muy eficaz a la hora de crear metralla, debido a que es pesado y resistente, fragmentándose en pedazos relativamente grandes que tienen un mayor alcance y penetración. El hierro puede estar o no prefragmentado.
  • De plástico: aunque pueda parecer una innovación reciente, lo cierto es que se fabrican granadas de plástico desde finales de la Segunda Guerra Mundial, ya que este material es mucho más viejo de lo que se cree. Sin embargo, han sido pocos los países que lo han utilizado, sobresaliendo España, la cual ha tenido granadas de este tipo en servicio durante más de 30 años. Uno de los materiales plásticos más utilizados suele ser la baquelita. Los beneficios de este tipo de granadas es una fabricación más barata; sin embargo como es evidente no produce metralla ya que el plástico se desintegra totalmente a la hora de la explosión. Para lograr esto se utilizado una cobertura en donde se enrolla una espiral de alambre de acero, el cual se fragmenta.

Como curiosidad podemos mencionar también que, en la Segunda Guerra Mundial, existieron granadas hechas completamente de explosivos. Varios modelos alemanes estaban fabricado a base de nipolit, un material explosivo de consistencia sólida fuerte, del color de la madera. El nipolit era una mezcla de nitrocelulosa, nitroglicerina y PETN, RDX y aluminio en polvo. Eran tan fuerte y sólido luego de ser moldeado que no necesitaba ser encapsulado, siendo incluso resistente al agua.

Tres ejemplos de granadas hechas de nipolit (no están ilustradas a la misma escala). La de arriba es una versión de palo; la de la derecha es de huevo y la de la izquierda es de bote. Todas parecen compartir la misma espoleta de la Eierhandgranate 39.

Los alemanes usaron este material descubierto casi por accidente en varios tipos de trampas explosivas y también granadas. Algunas tenían forma de granadas de bote, pero también existieron otras con forma de palo. Las ventajas en cuanto a la potencia eran evidentes, ya que no existía ningún peso muerto: todo el cuerpo era explosivo.

Otra curiosidad que quedó en la historia son las granadas hechas de cristal grueso, que era más barato y fácil de fabricar que el hierro (necesario para otros proyectiles y los cañones). Fueron bastante utilizadas en los combates navales del siglo XVIII y XIX, utilizadas por los marineros para cubrir su asalto a otros barcos cuando los abordaban. Pero incluso en la Segunda Guerra Mundial, algunas granadas continuaron siendo fabricadas de cristal, particularmente modelos franceses y ciertos modelos fumígenos alemanes.

Clasificación según funcionamiento

Las primeras granadas de mano tenían sistemas primitivos y engorrosos para asegurar su explosión. El primero y más conocido era el de mecha: ésta estaba protegida por una tapa, la cual se quitaba y permitía su encendido antes del lanzamiento. En esta tapa solía haber alguna clase de raspador, que permitía accionar la cabeza de fósforo de la mecha. Dependiendo del largo de la mecha el intervalo entre el encendido y la explosión era mayor o menor. Su principal problema era que el sistema, además de poco seguro y lento, no era a prueba de agua; con lluvia o barro la granada se hacía inútil al no poder prenderse la mecha o al apagarse esta antes del estallido.

Este problema se solucionaba en parte usando una mecha interna, resguardada dentro de una cápsula. Este tipo de granadas tenían un seguro de transporte, para evitar ser activadas antes de su uso. Quitado ese seguro, el soldado solamente debía golpear el cuello de la granada, donde un percutor transmitía el golpe hacia la cápsula, que encendía la mecha. Otros sistemas similares, en lugar de requerir un golpe, necesitaban que, una vez sacado el seguro, el soldado agitara violentamente la granada hacia abajo.

Todos estos sistemas eran un poco engorrosos y peligrosos, y resultaron rápidamente abandonados luego del siglo XIX, aunque en algunos países perduraron más que en otros. Por ejemplo, los japoneses y soviéticos utilizaron este tipo de sistemas durante la Segunda Guerra Mundial.

Dependiendo del tipo de espoleta utilizada en la granada, se las puede clasificar en tres tipos.

  • espoleta a percusión o de inercia: de mecanismo complejo, este sistema hace estallar la granada en el momento en que esta golpea el suelo o algún otro objeto sólido que esté en su camino, después de ser lanzada.

Aunque así como se lee parece eficaz, no lo es tanto, como se ha demostrado con el tiempo y su uso. Las granadas con espoleta de percusión fueron de las primeras en usarse, tanto en la Guerra Civil Estadounidense como en la Guerra Franco-Prusiana, ambas a mediados del siglo XIX. Sin embargo, no se las usaba tanto para lanzarlas, sino en forma de minas o trampas para incautos. Con cuerpos en forma de pera, hechos de hierro fundido, en ellas se colocaban pistones, los cuales al ser golpeados funcionaban como espoletas y activaban la carga explosiva. En Europa las espoletas de percusión fueron utilizadas también por el conde Orsini, famoso anarquista del siglo XIX. Son conocidos sus muchos atentados con este tipo de granadas, en uno de los cuales se rebeló una de sus grandes desventajas. Se cuenta que en una ocasión los anarquistas arrojaron una granada en un teatro, y una de ellas cayó en la falda de una mujer, pero la espoleta a percusión no estalló porque no golpeó con suficiente fuerza un objeto duro. Las espoletas a percusión fueron usadas también en muchas minas navales, y en ellas pueden observarse esa imagen tan conocida de la esfera con muchos bastones sobresaliendo; cada uno de ellos es una espoleta, de manera que en todos los ángulos se puede producir un golpe y un estallido.

La Lafitte italiana fue la única granada con espoleta de inercia utilizada en grandes cantidades durante el siglo XX.

Como lo ilustra el caso del atentado del conde Orsini, este es un sistema potencialmente lleno de fallos. La granada puede golpear muchas veces con objetos no lo suficientemente sólidos como para activar los mecanismos de explosión: ramas, grupos de hojas, charcos de agua o barro, maleza, etc. Aunque el sistema de percusión esté bien graduado, cualquier elemento blando puede impedir su acción, neutralizando la granada.

Otra de sus desventajas es que es más cara y lenta de producir que las granadas con espoleta de tiempo. Para evitar un estallido prematuro (por ejemplo, si la granada caía de las manos del lanzador) se usó un sistema de cinta o alambre, que se desenroscaba al volar la granada unos 10 metros; a menor distancia era imposible la explosión, protegiendo así al lanzador.

En todo caso, estas granadas resultaban peligrosas también, porque el sistema de inercia seguía estando activo incluso si la granada no estallaba. Suponiendo que un soldado lanzara una y ésta golpeara una rama o cayera en un matorral, podía volver a activarse si alguien caía encima, la pisaba o la pateaba. Para evitar esto se crearon seguros de recogida, los cuales, como su nombre indica, permitían tomar la granada y desactivarla. Generalmente consistían en un sistema que, al ser girado, trababa por dentro el percutor y evitando la explosión, a menos que se volviera a girar para un nuevo lanzamiento. De todas maneras, por precaución, los manuales de uso prohibían este tipo de acciones, lo cual nos dice que posiblemente el sistema no era muy seguro.

Todos estos problemas hicieron que estos dispositivos fueran usados por muy pocos países en combate, pudiendo mencionarse a Italia en la Segunda Guerra Mundial, y más tarde España. Actualmente no se producen granadas con este tipo de espoleta.

  • espoleta a tiempo o con retardo: fueron y son las más utilizadas mundialmente, y las primeras en usarse (teniendo en cuenta las granadas a mecha externa o interna, más primitivas, mencionadas previamente). Al quitarse todos los seguros, esta espoleta enciende una pequeñísima cantidad de pólvora encerrada en un pequeño tubo. Entre tres y seis segundos más tarde (dependiendo del modelo de granada), esta mecha hace estallar el artefacto.

Como se ha mencionado antes, los primeros sistemas de tiempo eran bastante primitivos; sin embargo los actuales no dejan de lado el concepto de la mecha de pólvora. En todo caso, lo que se mejoró fue la seguridad y la facilidad de uso.

El sistema ideado y utilizado por muchas granadas de diferentes países reunía estos dos factores. La granada posee una anilla de seguridad y una palanca, que rodea la silueta del artefacto. El soldado toma con la mano de lanzamiento la granada, y presionando la palanca mete un dedo en la anilla y tira de ella. La anilla tiene soldada una pequeña varilla de metal, que asegura los mecanismos de la espoleta.

Mientras el soldado mantenga la palanca apretada, este seguro impide la explosión; de esta manera, la anilla puede quitarse y volverse a poner (una gracia de soldado que seguramente asustaría a cualquier no entendido) si se mantiene apretada la palanca. Sin embargo, al lanzarse la granada, la palanca se libera también, encendiendo la espoleta de tiempo.

Dentro del artefacto, el sistema es generalmente similar en todas las granadas de este tipo. En la cabeza de la granada (que sobresale del cuerpo), hay dos pequeñas cápsulas de material inflamable o incendiario, y una pieza metálica en forma de U o de V. Cada una de sus puntas está diseñada para impactar y encender dichas cápsulas. La anilla impide esto al trabarlas; y por eso es el primer seguro que debe ser quitado. Liberados estos detonadores, ahora la palanca es la que impide su movimiento. Cuando la granada se lanza, la palanca se suelta; se libera entonces un muelle o resorte que impulsa violentamente la pieza en V contra las cápsulas incendiarias, las cuales con su fuego encienden la mecha de pólvora que llega hasta el multiplicador, el cual hace estallar el contenido explosivo.

Este sistema de palanca es el más evolucionado y perfeccionado de todos, y es el utilizado generalmente por todas las granadas actuales, con algún que otro detalle diferente. Existen dos tipos de palancas de seguridad: las separables o las fijas. Como sus nombres lo indican, las primeras se separan al ser lanzadas o incluso pueden ser separadas manualmente como parte del proceso de lanzamiento. Las fijas están unidas a los mecanismos de la espoleta y por lo tanto quedan así hasta el momento de la explosión.

Otro sistema de espoleta a tiempo es el de tirafrictor, utilizado por las granadas de palo y de huevo alemanas de la Segunda Guerra Mundial (ver más adelante). En este caso la mecha se enciende al tirar fuertemente de un cordón en cuyo extremo hay un alambre rugoso que, al entrar en contacto con una superficie de fósforo, da fuego a la mecha.

Este sistema nunca fue muy utilizado a nivel mundial, y fue abandonado luego de la derrota alemana (este país fue el que más lo usó). Esto se debía a una gran desventaja de seguridad. La mecha comenzaba a arder mientras el soldado tenía la granada en la mano, lo cual llevaba a varias posibilidades peligrosas. En el caso de un defecto de fabricación, deterioro de material o una distracción, el artefacto podía explotar matando a su usuario. Esto, por motivos mecánicos, no puede suceder con una granada con seguro de palanca como las ya descriptas.

Como se ve a veces en las películas y otras obras de ficción, las granadas con espoleta de tiempo pueden teóricamente ser devueltas al enemigo, si son ubicadas rápidamente por un soldado con mucha sangre fría. Sin embargo, aunque esta técnica es posible y hay relatos históricos que documentan situaciones en donde ha pasado, no es lo más común. Por lo general, instintivamente el soldado tiende a protegerse o a alejarse de ella.

Corte de una granada EXPAL, española, una de las pocas que usaba espoleta mixta, de retardo y de inercia.
  • espoleta mixta: este tipo de granadas tienen dos espoletas, una de tiempo y otra de inercia. Este hace más difícil y cara la producción, pero aumenta la versatilidad del artefacto, además de su seguridad. Solamente España tuvo en servicio una granada de este tipo, la EXPAL; en ella se podía anular a voluntad la espoleta de percusión, dejando activo solamente la de tiempo. Esta granada tenía un sistema de autodestrucción, en caso de que fallaran ambos sistemas. Sin embargo se produjeron muchos accidentes que llevaron a que se abandonara su uso y producción.

Granadas de fortuna

Durante el siglo XX, debido a la necesidad siempre grande (y no siempre satisfecha) de granadas y sistemas explosivos similares, se han fabricado las granadas de fortuna.

Estos artefactos no reglamentarios son creados artesanalmente en el momento del combate, y por lo tanto están fuera de muchas clasificaciones. Generalmente, se toma el explosivo de otras fuentes, se le agrega un sistema de detonación y poco más. Cada una de las unidades creadas suele ser diferente, ya que son improvisaciones hechas sobre la marcha.

Tal vez el caso más ilustrativo sean las granadas de raqueta o granadas de pala, utilizadas ampliamente por todos los bandos en la Primera Guerra Mundial. Cuando comenzó la guerra todos los contendientes creían poder terminarla en pocos meses; sin embargo se estancó en las trincheras y pronto descubrieron que en sus inventarios no existían prácticamente granadas ni bombas de mano. Mientras la industria bélica trataba de llenar el hueco, los soldados comenzaron a experimentar e improvisar.

Al principio lanzaban simplemente bolsas llenas de explosivos o cartuchos atados, pero su tamaño y forma irregular los hacía difíciles de lanzar, limitando su alcance. Y si se reducía el peso para facilitar el manejo, generalmente se perdía capacidad destructiva.

En ese momento surgió la idea de atar los explosivos sueltos y empaquetarlos en una bolsa de papel fuerte o tela. Este paquete era provisto de una mecha (regulada según el caso), y el conjunto era atado a una tabla de madera cortada en forma de pala pequeña o raqueta de tenis. De esta manera el improvisado artilugio ganaba en precisión y alcance, similar a lo que sucedía con las granadas de palo. Su uso, sin embargo, fue discontinuado al llegar al frente las granadas de mano modernas.

También se pueden considerar como granadas de fortuna a las que frecuentemente eran producidas por grupos de partisanos o de la resistencia, en improvisadas fábricas de armas. Estos modelos, aunque eran hechos en serie y con ciertos controles, no llegaban a ser reglamentarios ya que ningún gobierno los tenía incluidos en su inventario. Un caso conocido son las realizadas en talleres metalúrgicos civiles durante la Guerra Civil Española (1936-1939) o los que crearon los partisanos rusos durante la Segunda Guerra Mundial.

Granadas de mano más utilizadas en las Guerras Mundiales

Las granadas de palo son un ícono de las fuerzas armadas alemanes en la Segunda Guerra Mundial, y como tales aparecen en grandes cantidades de fotografías y material documental.

Muchas armas han sido tan famosas que ingresaron en la historia y son íconos incluso para el público en general, poco familiarizado con temas militares. Con las granadas no siempre es así, ya que son armas poco conocidas. Sin embargo, muchas de ellas se han hecho famosas y han permanecido vivas en películas de la época.

Ambas Guerras Mundiales han visto un uso muy extendido de tipos cada vez más sofisticados de granadas de mano, algunas de las cuales son todavía ejemplos para otros diseños. Las desglosamos aquí por país.

Alemania

Tal vez inspirada en las granadas de raqueta, y pensando en el gran alcance que tenían, los alemanes crearon en la Primera Guerra Mundial una de las granadas más conocidas del mundo: la granada de palo. Se hicieron famosos por su uso generalizado, ya que fueron los únicos en utilizarla ampliamente.

Las granadas de palo comenzaron a entrar en servicio en 1915 y continuaron mejorándose durante todos los años de la contienda, hasta que en 1917 surgió un modelo definitivo. En todas se usaba un sistema de fricción, bastante poco común fuera de Alemania, pero que este país supo aprovechar. Este sistema implicaba tirar con fuerza de un cordón (sistema conocido como tirafrictor); en los primeros modelos este cordón sobresalía del mango poco antes del final. Sin embargo se descubrió como algo muy peligroso: muchas veces el soldado enganchaba el cable y activaba la granada accidentalmente, causando graves heridas o la muerte.

Corregido esto, los siguientes modelos de granadas de palo tenía el mango totalmente hueco, con el cordón recorriendolo y saliendo por la parte de abajo y protegido con una tapa a rosca. Una vez quitada la tapa, el soldado tomaba una pequeña bola de porcelana en la que terminaba el cordón, y tiraba de él con fuerza; esto movía una varilla de acero que por fricción encendía la mecha de cinco segundos.

Este modelo de granada, conocido como Stiel­handgranate 24 ó StiGr-24, fue la granada standard de Alemania durante el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial. Dio nombre a las granadas de palo, o como la llamaban los británicos, pisapapas, debido a su silueta tan distintiva. Se las transportaba en cajas alargadas llenas de paja, con las espoletas separadas para mayor seguridad; tanto es así que en todas las cabezas explosivas estaba escrito “Antes de usar insertar detonador”.

Las granadas de palo, usadas casi exclusivamente por los alemanes, tenían varias ventajas, particularmente su mayor alcance. El efecto de rotación hacía más fácil que el soldado alcanzara distancias mayores, y además la forma alargada impedía, a veces, que la granada rodara de vuelta en terreno elevado o urbano. Un desarrollo particular ideado por los soldados era adosar seis granadas más (sin sus mangos) a una granada central; este paquete de explosivos servía como cargas de demolición improvisadas, contra tanques o estructuras, y era imposible de armar con otro tipo de granada.

Las desventajas de esta granada eran un mayor peso y tamaño, lo cual la había difícil de llevar en grandes cantidades. Era común que estas granadas, independientemente del modelo, se llevaran en las cañas de las botas o sujetas al cinturón; así se las puede ver en gran cantidad de fotografías.

La StiGr-24 fue el modelo más numeroso y clásico de la Segunda Guerra Mundial, y era también la preferida de todos ya que permitía lanzamientos más largos y más precisos. A partir de este modelo, se fueron haciendo cambios menores para lograr una granada más ligera y por lo tanto, más fácil de fabricar y menos cara. Una de estas mejoras fue la creación de una carcasa postiza con material prefragmentado, o Splitterring, adoptada en 1942. Hubo modelos de granadas de palo de humo, identificable por una banda blanca o (más adelante) por surcos en el mango para poder diferenciarla en la oscuridad. Como en el clima muy frío la StiGr-24 a veces no estallaba, se diseñó una variante, marcada con una K, para su uso en Rusia, que tenía una mezcla diferente de pólvora como iniciador.

En 1939 se comenzó a fabricar una nueva versión, más larga y con mayor carga explosiva, que no tuvo tanto uso. En 1943 se creó otra variante más, la StiGr-43, con el mango macizo en lugar de hueco, y con el iniciador en la parte superior de la cabeza. Esta diferencia aparentemente menor, no lo era: significaba que la cabeza explosiva podía ser desmontada del palo y ser usada de manera más convencional, y también como trampa explosiva.

Sin embargo, los problemas del tamaño y peso eran considerables para cierto tipo de tropa, como los paracaidístas y los tripulantes de los vehículos blindados. Por eso se diseñó una granada más similar a las utilizadas por otra países, la Eierhandgranate 39, de forma de huevo. Portátil y de pequeño tamaño, sufrió algunos cambios de espoleta durante la guerra. Como sucedió con la StiGr-24, al principio se la pensó solamente como ofensiva, pero luego se diseñaron y fabricaron envolturas postizas, algunas prefragmentadas, para hacerlas defensivas.

La Eihandgranate 39 (literalmente, granada de mano de huevo) entró en producción en 1939, cuando los problemas de tamaño y peso de las granadas de palo ya eran bien conocidos.

Esta granada y la StiGr-43 compartían el mismo tipo de espoleta removible, enroscable en la parte superior de la carga explosiva. Esta espoleta era del tipo tirafrictor; para activarla, se resenroscaba una tapa de la cual caía dicho cordón, el cual al ser tirado con fuerza activaba la granada. El color de la tapa indicaba el tiempo de retardo de la espoleta y también su tipo. Por lo general estas granadas tenían un retardo de 4 segundos. Sin embargo se las podía usar inteligentemente como trampas explosivas: poniendo un retardo de menos segundos, una granada abandonada y encontrada por el enemigo muchas veces se convertía en una sentencia de muerte. El soldado la activaba pensando en usarla, pero le estallaba en las manos a veces de manera instantánea. Estas espoletas ultrarrápidas también permitían usarlas en puertas u otros escenarios urbanos: con el cordón atado a ella, al entrar los soldados enemigos (generalmente pateando la puerta), la granada estallaba.

Un detalle curioso es que el retardo generalmente utilizado en la espoletas alemanas bajó de 5,5 segundos en la Gran Guerra a 4,5 segundos en la Segunda Guerra Mundial.

Gran Bretaña

Como sucedió con otras armas de infantería, este país participó con un solo modelo de granada en ambas Guerras Mundiales: la Mills, ejemplo para muchas otras armas similares debido a su simplicidad y otros aspectos de uso y fabricación. Con una característica forma de piña y cuerpo de fundición, prefragmentado, tenía un sistema de retardo muy seguro.

Corte de una granada Mills sin explosivo en su interior.

Diseñada originalmente por Williams Mills en 1915, en ese año fue aceptada para su uso en el Ejército Británico con el nombre Nº 5. Sin embargo, no quedó allí y fue constantemente modificada y mejorada. Buscando aumentar su alcance, el modelo Nº 23 se creó con una base especial que se ajustaba a la boca de un fusil; esto permitía lanzarla a 150 metros, aunque en este caso posiblemente su precisión no era muy buena.

Luego se diseñó la Nº 36, que era similar a la Nº23 pero con el dispositivo lanzafusil removible. Una subvariante de esta, la 36M, fue la versión definitiva de la Gran Guerra, a prueba de agua para poder ser usada en ambientes húmedos y cálidos. Para el final de la guerra, tanto la Nº 5 como la Nº 23 fueron declaradas obsoletas; el Nº 36 siguió ese camino en 1932, quedando en servicio la Nº 36M.

La Mills tiene un diseño clásico de piña, con el detonador en el centro y la espoleta a tiempo asegurada con una anilla. Era una granada defensiva, y por lo tanto muy potente. Tenía un retardo de 7 segundos; en la Gran Guerra esto no causó problemas, pero en 1940 la experiencia de guerra en Francia demostró a los ingleses que aquella forma de combate era diferente. A partir de entonces la Mills tuvo un retardo de 4 segundos.

Luego de la guerra la Mills continuó en producción en el Reino Unido hasta 1972, convirtiéndose en una de las granadas más fabricadas, con 70 millones de unidades en servicio durante todo el siglo. En ese año la 36M MkI fue reemplazada oficialmente por la granada L2, pero continuó siendo fabricada y usada en ciertas partes del mundo con influencia inglesa, como India y Pakistán, donde se la fabricó hasta la década de 1980.

Estados Unidos

En la Primera Guerra Mundial los estadounidenses no fueron muy preparados y estuvieron en combate poco tiempo antes de finalizar el conflicto. Sin embargo, varias décadas después tenían lista una granada muy eficiente, similar a la Mills británica y tan icónica como ella: el modelo MK2 (o MK-II). Defensiva, con forma de piña y detonador a tiempo, tenía la particularidad de que las espoletas se podían desmontar, llevándolas aparte y montándolas solamente cuando la acción era inminente. Esto aumentaba considerablemente su seguridad.

Existieron diferentes variantes de esta granada, teniendo en cuenta el tipo de explosivo. Como el TNT a veces destruía demasiado el cuerpo de la granada (vaporizando las esquirlas), se lo usaba como relleno en algunos modelos; en otros se usaba pólvora negra. Con un peso de 600 gramos cada una y una carga explosiva de 57 gramos de TNT, era una granada clásica de la época, relativamente pesada pero efectiva.

Uno de los problemas que tenía era que, en ambientes de mucha vegetación como las junglas del Pacífico, no era raro que los soldados, al llevarlas montadas sobre el chaleco, fueran víctimas de sus propias armas cuando una rama enganchaba la anilla de seguridad. En la película La Delgada Línea Roja puede verse un caso de este tipo, que aparentemente no era poco común, lo cual llevó más adelante a pensar en una forma más segura de uso (ver más abajo).

A pesar de esto la granada siguió en servicio durante toda la guerra. Las enormes cantidades producidas permitieron que la tropa continuara utilizándolas durante la guerra de Corea e incluso la de Vietnam. A pesar de que otros modelos más nuevos la habían reemplazado ya oficialmente en el inventario, seguía siendo útil y válida en combate. La US Navy fue la última rama de las FFAA estadounidenses en usarlas, y fue reemplazada por los modelos M67 y M61.

Unión Soviética

En la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética utilizó varios modelos, dos se destacaron como característicos.

Uno era la versión rusa de la granada de palo alemana, pero utilizando un cuerpo de fundición de hierro prefragmentado, no liso, de bote, como el modelo alemán.

El otro modelo era una granada de piña con un sistema de espoleta similar al de la Mills británica. Sin embargo, estaba construida a la manera estadounidense, con el detonador desmontable, en la parte superior del cuerpo, sobresaliendo bastante en este caso. Esta granada, para la cual se fabricaron y usaron diferentes espoletas, fue utilizada en la Guerra Civil Española por el bando republicano, y entró a servir en la URSS en la década de 1930.

Medía 12,4 cm de alto y 5,5 de diámetro, pesaba unos 600 gramos, de los cuales solamente 21 eran el explosivo, TNT. La espoleta generalmente estaba graduada a los 4 segundos.

China y Japón

Ambos países, aunque enfrentados, tomaron el concepto de la granada de palo alemana y la utilizaron. En el caso chino, posiblemente se debió a que los alemanes fueron asesores militares del gobierno nacionalista por un tiempo; en el caso japonés tal vez se debió a la influencia militar y el intercambio producido entre ambos países en ciertas materias.

Curiosamente, los chinos comunistas al tomar control del país continuaron fabricando este tipo de armamento (la granada Tipo 67), el cual luego fue entregados a los soldados comunistas de Vietnam del Norte y el Vietcong. De esta manera la granada de palo fue a luchar en Vietnam, nuevamente contra tropas estadounidenses.

Italia

Atrasada en investigación bélica y en organización productiva, no es raro saber que Italia participó de la Segunda Guerra Mundial con granadas costosas y poco efectivas. Los cuatro modelos principales eran granadas de percusión, poco seguras, y solamente ofensivas, con un cuerpo delgado de aluminio u hojalata.

La pequeña granada Oto.

La más potente fue la Lafitte; del tipo bote o de lata, tenía una gran cantidad de explosivos al comparársela con granadas contemporáneas. En ambientes cerrados como los del combate urbano, esta gran onda expansiva era devastadora. Sin embargo al ser solamente ofensiva su utilidad en ciertos casos era menor. Como era muy grande, era difícil de empuñar y usar. Para proteger al lanzador, su sistema de detonación tenía un seguro de distancia.

Así como utilizaron la granada más grande, también los italianos tenían la más pequeña, llama Oto. En este caso el problema era el opuesto: era fácil de usar y los soldados podían llevar muchas debido al escaso tamaño, pero su efectividad disminuía. Los italianos aparentemente nunca pensaron o no pudieron desarrollar una granada a mitad de camino entre estas dos.

En este sentido se puede mencionar a la granada Breda, de color naranja y conocida justamente como naranjita por los soldados. Fue la tercera más usada después de la Lafitte y la Oto; más potente que esta última, fue muy popular junto con la cuarta granada italiana, la SRCM.

Sin embargo, los modelos italianos se caracterizaban por ser caros y de complicada fabricación, sin tener una gran ventaja con los modelos del enemigo (y a veces ni siquiera siendo igual de buena). Estos modelos no prosperaron luego del armisticio.

La granada Lafitte fue una de las más usadas por los italianos en la Segunda Guerra Mundial. Aquí puede verse claramente el sistema de seguridad de distancia y la anilla para activarla antes del lanzamiento.

Desarrollo posterior

Como ya hemos dicho antes, tres principales factores son los que definen todos los diseños de granadas: efectividad, seguridad y facilidad de uso.

De ellos, con el tiempo todos han logrado un grado bastante alto, aunque en algunos casos la facilidad de uso estuvo bastante relegada.

Terminada la Segunda Guerra Mundial muchos tipos de granada no volvieron a producirse nunca más, o lo hicieron solamente en casos muy aislados. Tal es el caso de las granadas de palo y las granadas con espoleta de inercia, ya mencionados. Los diseños se encuadraron entonces en granadas con espoletas de tiempo simples y principalmente seguras.

Una granada estadounidense modelo M26A1. Copiada por muchos países, en otros se producen modelos muy similares o bajo licencia. Obsérvese el sistema de seguridad que mantiene sujeta la palanca de la espoleta; aunque la anilla sea removida por accidente, la granada no estallará hasta que este sistema sea removido también.

En este sentido vale comentar el caso de las granadas M67 estadounidense, en la cual se aplicaron algunas lecciones de seguridad aprendidas en la Segunda Guerra Mundial. Como ya hemos mencionado, no eran raros los casos en los que el soldado podía morir por una casualidad. Las tropas estadounidenses llevaban sus granadas enganchadas en el frente de la ropa o en los soportes de las mochilas. En ciertos casos, la anilla de seguridad (sobredimensionada para su uso en todo momento) se enganchaba en la vegetación. El soldado no tenía generalmente tiempo de quitarla; al soltarse automáticamente la palanca no había forma de detener la espoleta. Esto llevó a muchos accidentes con un arma que se consideraba a prueba de accidentes.

La solución, sencilla, puede verse en la fotografía. Se agregó una pieza de alambre que se enrosca firmemente en la base de la espoleta, la cual mantiene presionada la palanca. El soldado ahora debe tirar de la anilla y luego quitar dicho seguro de la palanca, impidiendo que el enganche accidental de la anilla ocasione su muerte o la de sus compañeros. Como puede verse en este caso, la facilidad de uso se reciente apenas un poco en aras de mayor seguridad.

Actualmente muchos países compran o fabrican granadas de otros países, con las debidas licencias comerciales. Sin embargo siguen existiendo muchos tipos de granadas para diferentes usos y basadas en diferentes experiencias, y se continúa experimentando con ciertos conceptos para mejorarlas o darles otros usos.

Modelos experimentales

Ha habido y continúan existiendo ciertos modelos de granadas de mano para otros usos. Uno de ellos es la granada con paracaídas, diseñada para contrarrestar vehículos blindados en su parte más débil: el techo. Estas granadas teóricamente son lanzadas hacia arriba y aterrizan suavemente, sin rebotes, en la parte alta de los vehículos. En la Segunda Guerra Mundial lo que el soldado trataba de hacer era introducirlas por alguna rendija o apertura; pero actualmente los vehículos blindados están todos cerrados para evitar estas maniobras. Este tipo de granada viene experimentándose desde hace un buen tiempo, y no ha demostrado buenos resultados.

Otra idea para atacar blindados la dan las granadas de carga hueca, que pretenden aprovechar el ya conocido efecto de este tipo de cabezas de combate. En este caso el problema es lograr que la granada golpee el blanco de frente, con la cabeza hueca debidamente orientada. Para ello se han intentado varias soluciones, una de ellas pudiendo ser el paracaídas, y otra las aletas estabilizadoras. Sin embargo, durante sus varios años de estudio (incluso aparentemente durante la Segunda Guerra Mundial) no se han logrado buenos resultados.

Un tipo de granada que aparentemente sí se ha desarrollado exitosamente son las granadas contra submarinistas, diseñadas para estallar bajo el agua. Como cargas de profundidad en miniatura, son del tamaño de una granada convencional, y tienen una espoleta de presión, graduable. Al lanzar o dejar caer el artefacto, este estalla al alcanzar la profundidad determinada. Este tipo de granadas son particularmente útiles al custodiar instalaciones portuarias en donde se preveen ataques anfibios o de comandos, por ejemplo.