Records

 


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La historia militar está plagada de records. No por nada, cuando es necesario levantar una nación completa contra un agresor, se movilizan con ella muchos recursos tecnológicos, logísticos y creativos. Conozcan algunos de estos detalles olvidados que seguramente lo dejarán con una mueca de asombro.

 


El ejército de caballería más grande de la historia fue empleado por los soviéticos en la Segunda Guerra Mundial: cuando las condiciones del terreno eran tan difíciles que dificultaba el avance de la infantería que apoyaba a los tanques, la caballería pasaba a ocupar su lugar. Numerosos fuerzas de caballería eran respaldadas por unidades de blindados y ayudaban a evitar infiltraciones alemanas por los bosques. Este ejército estaba integrado por unos 600.000 jinetes con sus cabalgaduras, y causaron gran caos en ciertas partes del frente este.


El más grande cañón de artillería terrestre operativo fue el construido por los alemanes para usarse en la Segunda Guerra Mundial, de nombre "Dora", pero también conocido como "Gustav". Con un calibre de 800 milímetros, requería de tantos recursos como una división acorazada completa para mantenerse operativo. Se utilizó en el asedio de Sebastopol con la compañía de una pieza menor de 600 milímetros, llamada "Thor", y también "Karl". Fue conocido en todo el Frente Este; su efecto era muy desmoralizante, pues su estampido se escuchaba a 15 kilómetros de distancia. Tenía 9 pisos de altura y pesaba 1.350 toneladas: se necesitaron 5.000 hombres trabajando 6 meses para terminarlo; su dotación regular era de 350. Disparaba proyectiles de 7 toneladas (grandes como una persona adulta), de los que solamente podía llevar 48, a entre 40 y 63 km, aunque con un proyectil experimental parece haber logrado alcanzar la escalofriante cifra de 150 km de alcance. Sin embargo era tan masivo que no tenía ni precisión ni gran movilidad, por lo que duró solamente 13 días en combate; luego fue desmantelado.

A pesar de eso existió un cañón todavía más grande en la contienda, uno de 910 mm utilizado por los estadounidenses en el Pacífico. Sin embargo solamente hizo un disparo en toda la guerra, durante la campaña de Okinawa. No estaba montado sobre un soporte, sino que éste tenía que ser cavado muy profundamente y luego rellenado. Además tenía una precisión muy escasa debido al mal diseño del proyectil de 1 tonelada, y solamente tenía un alcance de 10 km.


El avión más grande del mundo es el soviético/ucraniano Antonov An-225. Mide 84 metros de largo, 18,20 metros de alto y tiene una envergadura de 88,40 metros, además de una superficie alar de 905 m2.

Este gigante puede llevar hasta 250 toneladas y cargar igualmente 300 toneladas de combustible para realizar viajes de hasta 15.400 km, dependiendo del peso al despegue.

Las dimensiones de su bahía de carga son 4,4 de alto x 6,4 de ancho y 43 de largo. Necesita una pista de aterrizaje de entre 3 y 3,5 kilómetros, pero puede llevar varios tanques de combate a una altura de 11 kilómetros y volando a 850 km/h.

Hasta 1989, cuando entró en servicio el An-225 Mriya (sueño), el mayor avión del mundo era el An-124 Ruslan, que podía llevar 150 toneladas a 900 km/h hasta 5.000 kilómetros de distancia.


El tanque de combate más grande producido fue el alemán Panzerkampfwagen VIII, llamado irónicamente Maus (ratón). Aunque no fue producido en serie, se autorizó su construcción en gran escala, pidiendo Hitler la fabricación de 150 unidades.

Pesaba nada más ni nada menos que 188 toneladas, y tenía un blindaje no menor a los 100 mm en casi ninguna parte, llegando a ser de 250 mm en el mantelete del cañón. Este terrible peso arruinó el concepto de tanque superpesado, diseñado para destruir cualquier cosa que pudieran fabricar los soviéticos. En realidad terminó siendo una fortaleza móvil, antes que un tanque.

Se probaron todo tipo de cañones, desde 75 mm hasta versiones largas del cañón de 128 mm, uno de los mayores de la época, y una version naval de 127 mm. Estos cañones son incluso mayores que los que usan ahora los tanques de todo el mundo, pero hubo una versión del Maus que tuvo un cañón de 150 mm. Podría tener potencia de fuego, pero el tamaño de los proyectiles siempre fue un problema.

Los motores usados para las pruebas (derivados de modelos de aviones) daban más de 1.000 hp, pero esto era insuficiente. Se pensó que el Maus debía tener una velocidad máxima de 20 km/h, lo que ya de por sí era ridículo y estaba contra todas las consideraciones bélicas de la época moderna. Sin embargo, en condiciones ideales (no de combate) los prototipos llegaron solamente a los 13 km/h. Se determinó que, si un Maus era dañado y no podía moverse, se necesitarían al menos otros dos Maus para sacarlo del problema, lo cual marca a las claras los problemas que podía haber tenido en combate.

Se construyeron una o dos unidades del Maus antes de ser cancelada su producción. Al parecer es posible que una de ellas haya servido en la defensa del campo de pruebas de Kummersdorf.

Los soviéticos capturaron un Maus, y para testearlo le dispararon con todo lo que tenían en su arsenal. No pudieron destruirlo ni rasgar su coraza. En la actualidad, ese mismo Maus está en el museo de tanques de Kubinka, cerca de Moscú.


El tanque de combate más grande proyectado fue seguramente el P1000/P1500, ideado por ingenieros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Fue autorizado por Hitler su desarrollo, pero era tan masivo que, siendo llamado "crucero de tierra" da una idea de su dimensión.

La idea surgió hacia junio de 1942 para el P1000, con un peso de 1.000 toneladas! Medía 35 metros de largo, 14 de ancho y 11 de alto. Las orugas serían similares a las enormes máquinas usadas en las minas de carbón. Los motores serían los de submarinos, usando una combinación de dos de 8.500 hp c/u, o de 8 de 2.000 hp c/u. Esto les daría una velocidad máxima bastante respetable, de 40 km/h, con un armamento de pesadilla: dos cañones navales de 280 mm (usados en acorazados), uno de 128 mm, ocho cañones antiaéreos de 20 mm y dos ametralladoras pesadas de 15 mm.

En diciembre del mismo año Krupp entregó los diseños de un arma incluso mejor: el P1500. Tendría 250 mm de blindaje frontal, lo que lo haría indestructible a todo. Por si fuera poco, montaba un cañón de 800 mm igual al que llevaba el mortero superpesado "Dora". También se pensó en agregarle dos piezas de artillería de 150 mm. La "cosa" estaría movida por cuatro motores diesel de submarinos.

A comienzos de 1943, Albert Speer, encargado arquitecto del Reich, canceló ambos proyectos, sabiéndolos imposibles de realizar y terriblemente costosos en recursos.


El acorazado más grande fue el japonés Yamato; al igual que su gemelo Mushashi desplazaban 72.809 toneladas. Tenían una velocidad de 28 nudos y sus 9 cañones principales, que violaban todos los reglamentos firmados por naciones occidentales (que limitaban el calibre a menos de 405 mm) tenían un calibre de 450 mm. Eran así los cañones navales más grandes construidos. Pero este poder de fuego no pudo ayudar mucho a Japón y tanto el Mushashi como el Yamato fueron hundidos por las fuerzas navales estadounidenses.

Además de estos dos acorazados, el gobierno japonés había pedido la construcción de un tercero, el Shinano, con blindaje de 50 cm, 20 nudos de velocidad y motores de 200.000 caballos de fuerza. A mitad de la guerra se con reconvirtió como portaaviones, pudiendo llevar a 150 aviones en la pista de 300 metros de largo por 40 de ancho y 10 centímetros de espesor (de acero!). Fue botado en 1944, pero apenas salido del puerto recibió 6 torpedos y se hundió, habiendo permanecido en mar abierto por menos de un día.


La bomba nuclear más potente de la que se tiene conocimiento oficial fue probada por la URSS el 30 de octubre de 1961. Era una bomba H (de fisión-fusión) y tenía la potencia aproximada de 4.000 bombas de las arrojadas en Hiroshima: 50 megatones, unas 5.000.000.000 de toneladas de TNT. Particularmente interesante es saber que las autoridades soviéticas planeaban hacer que tuviera una potencia de 100 megatones, pero lo consideraron un poco peligroso de manera que rebajarlo dicha potencia.


La mayor bomba convencional fue probablemente la "Grand Slam", utilizada por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial, a partir de marzo de 1945. El único avión del Comando Aéreo Británico que podía cargarla era el cuatrimotor Lancaster, ya que medía 7,5 metros por 1 y pesaba ¡11 toneladas! En comparación, la mayor de la actualidad no pasa de las 6 toneladas.


El record mundial de altura logrado por un proyectil de artillería fue logrado el 19 de noviembre de 1966 por el supercañón HARP (High Altitude Research Proyect), creación del doctor canadiense Gerard Bull. Logró la terrible altura de 180 kilómetros, lo que equivaldría a unos 200 kilómetros de tiro horizontal. El sueño de Bull era lograr un cañón capaz de poner en órbita satélites artificiales, pero debido a la sospecha de que comerciaba con Irak fue asesinado en Bruselas en 1990, lo que truncó sus proyectos.


El record mundial de disparo parabólico de un proyectil de artillería fue logrado sin duda por los Cañones de París, gigantescos supercañones alemanes de la Primera Guerra Mundial. Aunque en esa contienda los alemanes nunca pudieron ocupar París, los franceses no estaban tranquilos, porque varias piezas de artillería los bombardeaban desde las líneas alemanas situadas a unos 110 kilómetros de distancia. Estaban montados sobre pesados afustes transportados por trenes que se escondían cerca de los bosques, para evitar ser detectados. Se precisaba un gran convoy de muchos vagones para transportar a los tiradores, cargadores, técnicos, mecánicos, municiones, etc. Lanzaban proyectiles de más de 100 kilogramos a velocidades cercanas a los 16 km/segundo. Con un calibre de 200 mm, estos cañones podían enviar sus proyectiles a la estratósfera, a una altura de 13 km, en donde la menor densidad del aires hacía posible un vuelo más prolongado. A pesar de que eran muy imprecisos, bombardear un objetivo tan grande no era un problema: una compleja red de espionaje hacía que agentes en París se comunicaran con agentes en Suiza, que a su vez se comunicaban con Berlín de allí con la batería, para poder ajustar los disparos. El proceso tardaba unas cuatro horas.


El cañón experimental más ambicioso fue el proyectado por el doctor Gerard Bull para ser construido en Iraq, pero nunca se terminó. Las piezas, camufladas como material para la construcción de torres de extracción de petróleo, fueron interceptadas y destruidas, y Bull asesinado por agentes israelíes. Por los restos encontrados se calcula que hubiera tenido un calibre de 1.000 mm y unos 5 km de largo. Obviamente estaba emplazado sobre la falda de una colina y no podría ser movilizado ni desensamblado, lo que lo hubiera hecho vulnerable a cualquier ataque, especialmente aéreo. Sin embargo su capacidad de destrucción podría haber colocado proyectiles a unos 965 km de distancia, permitiendo así a Saddam Hussein bombardear Israel, incluso con cabezas químicas o biológicas.


El record absoluto de aviones derribados fue logrado por el brillante piloto alemán de la Luftwaffe Erich Hartmann, que logró la increíble suma de 352 derribos durante la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los aviones fueron derribados en el frente oriental. Por esto logró conseguir la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, con hojas de robles, espadas y diamantes. Entró en combate en 1942, cuando los aviones aliados y alemanes eran muy parecidos en capacidad, por lo que se valió más que nada de su ingenio y suerte. En esa fecha tenía solamente 20 años.

No fue derribado, sino que luego de su último derribo quemó los aviones de su unidad, para que no fueran capturados, y se entregó a la 90º división de infantería de EEUU en Checoslovaquia. Fue sentenciado por los soviéticos a 25 años de trabajos forzados en diciembre de 1949. Sin embargo, es liberado en 1955. Volvió a la Luftwaffe al año siguiente y se retiró en 1973 con el grado de Coronel (había sido ascendido el 26/07 de 1967). Murió el 20 de setiembre de 1993.

La "carrera" por conseguir este enorme honor fue larga y dura, y seguramente no se repetirá en ningún otro conflicto. El primer as alemán que superó las míticas 80 victorias de Manfred von Richtofen, el "Barón Rojo", fue el capitán Werner Mölders. El primero en superar las 100 victorias fue también Mölders, siendo ya Mayor, el 15 de julio 1941. El Mayor Gordon Gollob superó las 150 el 29 de agosto de 1942, mientras que el capitán Hermann Graf logró las 200 el 2 de octubre de 1942. El record de 250 derribos le fue adjudicado luego al Mayor Walter Nowotny el 14 de octubre de 1943.

Finalmente, Hartmann logró las 300 el 24 de agosto de 1944, para superar las 350 el 4 de abril de 1945.

Gracias por la información a Juan García-Capelo.


El record absoluto de aviones derribados en un mismo día lo posee el piloto Major Emil Lang, de la Luftwaffe, durante la Segunda Guerra Mundial. Su record es de 18 victorias en un sólo día.


El as con más derribos en una sola misión fue el mayor Erich Rudorffer, que el 13 de noviembre de 1943 logró 13 victorias despegando solamente una vez.

 


El as con mejor relación misiones/victorias fue el teniente Günther Scheel, de la Luftwaffe, que en 70 misiones de combate logró 71 victorias.

 


El as con más derribos en el frente occidental durante la Segunda Guerra Mundial fue el capitán Hans-Joachim Marseille. Derribó en su carrera un total de 158 aviones ingleses (muchos en el mismo día), lo cual le mereció la más alta condecoración alemana, la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. Lamentablemente, como sucedió con muchos ases, murió al poco tiempo de recibir esta medalla, en un accidente.


El record absoluto de aviones derribados en combate nocturno lo posee un piloto alemán, el mayor Heinz Wolfgang Schnaufer, con 121 bombarderos pesados de la RAF en su haber. Curiosamente, sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, pero murió poco después en un accidente de tránsito.


El record de buques hundidos logrado por el U-99 comandado por el teniente de navío Otto Kretschmer durante la Segunda Guerra Mundial no ha sido igualado nunca: 54 naves (44 de ellas confirmadas), con un desplazamiento total de entre 314.000 y 352.500 toneladas. El U-99 fue hundido la noche del 16 de marzo de 1942, junto con el U-100. Al agotarse todos sus torpedos, el destructor Walker (bajo el mando del capitán de fragata MacIntyre) lo dañó severamente utilizando cargas de profundidad, pero el submarino pudo salir a flote y evacuar a su tripulación. Kretschmer logró salir a último momento, con su gorra de capitán y los prismáticos que el mismo almirante Dönitz (comandante en jefe de la Kriegsmarine) le había regalado. Por su impecable carrera había sido condecorado con la famosa Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, de las que solamente fueron entregadas 27 durante toda la guerra. Se dice que, sentado a la mesa con el mismo comandante MacIntyre, demostró ser tan temible con sus cartas en el brigde como lo era con sus torpedos en el Atlántico.


El francotirador más prolífico de la Segunda Guerra Mundial es Ximo Haija, quien debería ocupar el primer lugar en la lista de francotiradores mundiales, y también el primero en la Segunda Guerra Mundial, si se considera la Guerra Ruso-Finesa como parte de dicho conflicto. Durante esta guerra, Ximo derribó a 505 soviéticos (aunque otras fuentes hablan de 542) [gracias a Baltasar Mendez por todos los datos enviados].

Curiosamente, es posible que tenga otro record al ser el francotirador más logevo, ya que sobrevivió a la guerra, incluyendo una grave herida, y murió pasados los 90 años. El último día de la guerra fue alcanzado por una bala expansiva que le fracturó la mandíbula. Fue considerado, con justa razón, un héroe en Finlandia, retirándose como cabo y dedicándose posteriormente a la caza, su mayor hobbie. Incluso hoy, hay un torneo de caza que lleva su nombre.

A diferencia de muchos de sus adversarios, Ximo no utilizaba rifles de gran precisión. Durante toda su carrera utilizó un rifle sin mira telescópica, y rechazó los modelos soviéticos capturados que pretendían darle.

Hay que tener en cuenta a otro finés, Sulo Kolkka, quien en el mismo conflicto ruso-finés mató a más de 400 soviéticos con un rifle Mosin Nagant sin miras especiales (al igual que Ximo). Además, mató a 200 más utilizando un subfusil, arma con la cual también demostró su pericia.

Los soviéticos por su parte también tuvieron grandes francotiradores que le hicieron difícil la contienda a los alemanes. El francotirador más famoso de la época y tal vez de la historia es posiblemente el siberiano Vasili Zaitsev, de la división de Batiuk. Su historia aparece ficcionada en la película "Enemy at the Gates" (traducido como "Enemigo al acecho"). Prometió matar a 150 alemanes antes de la celebración de la Revolución de Octubre (de 1942), pero llegó apenas a 149. Hubo un verdadero culto a la imagen del francotirador y a él en persona, tanto que aparentemente los alemanes enviaron a su mejor francotirador (un oficial llamado Konig o Thorvald) para matarlo. Sin embargo, ganó el soviético. Este mito es explotado en la película, aunque no hay datos alemanes que lo sustenten: al parecer fue toda una invención de la propaganda ya que no existen registros de un oficial alemán con ninguno de esos nombres. Finalmente, Zaitzev terminó la guerra con 400 muertes confirmadas, aunque hubo varios compañeros de su causa que llegaron a mucho más, como Ivan Sidorenko (500) o Nikolay Yakovlevich Ilyin (496)

Es interesante descubrir que hay muchas mujeres soviéticas en la lista de los francotiradores más mortales, debido a la gran cantidad de mujeres reclutadas para la defensa de su país. De ellas la más exitosa fue la ucraniana Lyudmila Pavlichenko, con 309 muertes confirmadas.


El avión más costoso del mundo es el bombardero furtivo B-2 de la USAF. Cuesta unos 1.300.000.000.000 (1.300 millones) de dólares. En comparación, todo el ejército ruso gasta menos de 6 mil millones al año. El tremendamente alto costo de este aparato ha sido una de las causas de su escasa fabricación (21 aparatos).


El récord de velocidad de ascención y el de máxima altitud lo posee el soviético E-266, una versión del MiG-25 modificada especialmente para batir estos récords. Con ese avión el piloto Fedotov logró alcanzar en abril de 1965 la velocidad de 2.320 km/h. Luego, en octubre, elevó 2.000 kilos de carga a 30.000 metros de altura, que luego él mismo quebró en agosto de 1977, dejando la marca en los 37.650 metros de altura. Además, logró subir en 1975 a 25.000 metros en 2 minutos 34,2 segundos.


El récord de velocidad con un avión de hélice fue una de las grandes carreras tecnológicas del siglo. Sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, en cada conflicto bélico se intentó subirlo, pues para un caza la velocidad es un factor muy importante. En 1906, el brasileño Santos-Dumont logró poner la marca en 40 km/h. Durante las siguientes décadas, diversas copas y campeonatos llevaron a muchos aventureros a seguir elevando la marca. En 1913, Marcel Prevost llegó a los 72,6 km/h. Pero en 1931 ya estaba en 547,633 km/h, cifra lograda por el teniente británico J. N. Boothman (a bordo de un Supermarine S.6B, un hidroavión del cual luego se derivó el famosísimo Spitfire). A partir de entonces, los proyectos ya estaban patrocinados por los gobiernos europeos, embarcados en una secreta carrera armamentística. Ya en 1937, el caza alemán Me 109, tal vez el más famoso avión de la Segunda Guerra Mundial, dejó la marca mundial en 610,95 km/h, dejando atrás a la marca lograda por Howard Hughes en 1935 (567,115 km/h). Sin embargo, ya no eran aparatos de serie, sino que tenían modificaciones en los motores, que solamente vivían unas horas a causa del esfuerzo. Embarcado en una carrera entre empresas, luego Heinkel logró subir la marca a 746,606 km/h con el He 100. Pero Messerschmitt contratacó con el Me 209, diseñado ex-profeso, que el 26 de abril de 1939, con el piloto Fritz Wendel a los mandos, logró llegar a los 755,138 km/h. A pesar de utilizar un pequeño "truco" (el avión despegó a 500 metros del suelo, por lo que la presión atmosférica era menor), el récord duró 30 años. En ese momento Darryl Greenamyer, un piloto de SR-71, compró un viejo caza F8F de la US Navy (que podía llegar a los 677 km/h). Luego de modificarlo, el 16 de agosto de 1969 despegó desde la base aérea de Edwards y logró los 782,463 km/h. Más tarde, en 1979, Steve Hinton, a bordo de un P-51 "Mustang" modificado logró los 803,138 km/h. Finalmente, en 1983 Frank Taylor, otro piloto estadounidense, marcó 832,12 km/h, que sigue siendo el récord actual.


El récord de velocidad a baja altura lo posee el piloto estadounidense Darryl Greenamyer (mencionado anteriormente): en 1977 logró alcanzar los 1.590 km/h a menos de 150 metros sobre un lago seco de 3 kilómetros. Utilizó un F-104G Starfighter dado de baja en la Luftwaffe.


La mayor batalla de tanques de la historia fue la de Prokhorovka (12 de julio de 1943), dentro de la campaña alemana por eliminar la saliente de Kursk en el Frente Este, durante la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que 700 tanques de ambos lados fueron destruidos; en un pasillo de 8 millas todo quedó quemado, lo cual hizo que los soviéticos la conocieran como "La carnicería de Prokhorovka". Del lado alemán, las pérdidas fueron las más grandes, como lo desearon los soviéticos al diseñar la una batalla defensiva: se perdieron 300 tanques (muchos de los cuales eran del modelo Tiger, el más nuevo y el mejor del mundo en ese momento), además de 88 cañones y 300 camiones. Por otra parte, más del 50% del 5º Ejército de Carros de la Guardia, la unidad soviética enfrentada, fue destruida. Se calcula que durante toda la ofensiva alemana de julio se perdieron 645 tanques y 207 cañones de asalto, que nunca pudieron ser recuperados.


El avión con cañones de mayor calibre es el AC-130 de la USAF, que se puso en servicio durante la guerra de Vietnam para reemplazar a los ya obsoletos AC-47 en su papel de apoyo cercano a la infantería. Porta un cañón de 105 mm, permitiendo lanzar fuertes ataques tácticos allí donde se lo necesite.


La pistola más barata del mundo fue la Liberator, de la cual se produjeron 1,3 millones en apenas 3 meses. Utilizada durante la Segunda Guerra Mundial, fue aprobada por el gobierno de EEUU; era arrojada en paracaídas en todos los territorios en donde hubiera resistencia contra el ejército invasor (alemán o japonés). Como era muy imprecisa, se la había pensado para ser usada a quemarropa: los partisanos debían tomarla y usarla para matar a los soldados enemigos y capturar mejores armas. Usaba munición calibre .45; podía almacenar 10 cartuchos en la empuñadura. Era extremadamente fea y dura, tanto que al disparar era capaz de dañar los dedos del usuario. Según un experto, puede ser la única arma del mundo que tardaba más en ser cargada que en ser fabricada. Esto puede ser cierto, teniendo en cuenta que el ritmo de producción era una unidad por pocos segundos, y el duro sistema que empleaba.


El espía mejor pagado de la historia fue posiblemente (aunque nunca se sabrá realmente) el albanés de nombre Diello, que trabajó para los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial durante 5 meses, recibiendo a cambio 500.000 dólares en libras esterlinas. Su nombre clave era Cicerón, y su trabajo era microfilmar documentos de la embajada de Inglaterra en Turquía; Diello era mayordomo del embajador y se había ganado su confianza pacientemente. Cuando fue descubierto, solamente lo despidieron, pero le dio a Alemania importante información sobre lo que pretendían hacer los Aliados.

Sin embargo, hubo en esto una serie de ironías históricas. A Cicerón se le pagó con libras esterlinas falsas, fabricadas en masa por parte del gobierno alemán (a través de las SS), en un esfuerzo por debilitar la estructura económica de Inglaterra. Si bien las primeras copias eran muy malas, se hicieron muy buenas con el tiempo, llegando a ser indetectables. De todas maneras, los ingleses supieron usar los movimientos de Diello y sus monedas falsas para descubrir otras redes de espionaje en países neutrales o amigos.

Pero allí no terminó todo. En 1949 Cicerón presentó una denuncia contra el gobierno alemán por la causa de las libras falsas, una actitud lógica, pero realmente pintoresca en medio de todo el asunto. Mucho del asunto fue desclasificado en 1992, 50 años luego de sucedidos los acontecimientos. De allí se pudo saber que en realidad, de toda la información que Diello había dado a los alemanes, solamente un 15% había resultado ser verdadera.

Gracias por la información y la corrección a José Luis Montero de Ahumada


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