Minas navales

Principales retos de las medidas antiminas

Un cazaminas de la clase HUNT británica, que sirvió durante la Guerra del Golfo de 1991.

Uno de los principales retos de la guerra de minas es, justamente, la dificultad de detectarlas y desactivarlas, ya sea haciéndolas detonar o dragándolas. Debido a la sofisticación de las minas y los muchos factores (tipos de agua, tipo de suelo oceánico, profundidad, corrientes, etc.) es muy probable que hasta el menor campo tenga que ser dragado varias veces hasta tener un gran nivel de seguridad de que no hay minas en la zona.

En muchos casos este nivel de seguridad tiene que ser realmente elevado; por ejemplo, cuando van a transitar por allí buques de alto valor, como puede ser un portaaviones, o cuando la profundidad del lugar pueda crear un atasco en el caso de un buque averiado o hundido.

Los buques dragaminas o cazaminas, además, requieren reaprovisionamiento, y su tripulación necesita descanso. Por lo tanto, no se puede sencillamente ponerlos a trabajar por días, sino que deben irse rotando para mantener alta su eficiencia.

La localización de minas navales es una tarea riesgosa y pesada, ya que insume mucho tiempo en el que generalmente no sucede nada, pero no hay que bajar la guardia. Los buques cazaminas poseen todo tipo de implementos, principalmente un equipo de sonar muy especializado, diseñado a tal efecto. Son tan precisos, que los actuales pueden no solamente localizar objetos del tamaño y formas de una mina. Al identificarla como tal, se pone en funcionamiento otro sonar especializado, actualmente tan sofisticado que en muchos casos reconocen la silueta del artefacto a pesar de que están semienterrados, clasificando su posible tipo y nivel de amenaza.

Desplazándose muy lentamente, estos buques van peinando la zona sospechosa hasta que encuentran con uno que se confirma como una mina. A partir de allí, se pone en funcionamiento toda la maquinaria necesaria para destruirla.

Equipamiento de dragaminas y cazaminas

Existen dos tipos básicos de buques antiminas: los dragaminas, que las recogen, y los cazaminas, que las detectan y destruyen. El tipo mixto se denomina MCMV (Mine Counter Meassure Vessel, o Buque de contramedidas antiminas).

Para aumentar su eficiencia, los MCMV pueden sembrar sus propios campos de minas, convirtiéndose así en buques con tres objetivos principales.

Esta versatilidad puede darse gracias a que tanto los dragaminas como los cazaminas mantienen características similares:

Todos estos requerimientos, sumados a la tecnología que usan, hacen que los buques antiminas sean escasos, incluso para los países que pueden permitirse comprarlos y mantenerlos.

Dragado de minas

Dragar un campo minado significa remover de su sitio las minas de manera segura, para desactivarlas o hacerlas detonar aparte. Los dragaminas son buques que limpian las aguas supuestamente sembradas de minas, pero que no las detectan ni las buscan una por una. Básicamente hay tres formas de dragar minas.

Los cazaminas noruegos de las clases Orskoy (arriba) y Alta (abajo) tienen un diseño de catamarán, y son de los más modernos que existen. Arriba se ve al M340 en una prueba para demostrar su resistencia a explosiones cercanas. Los países escandinavos, Alemania e Inglaterra están a la cabeza de este tipo de tecnología, junto a otros países europeos que tienen muchos puertos, estrechos, fiordos y costas susceptibles de ser minadas.

El dragado mediante alambres busca neutralizar las minas ancladas, costando las anclas que las mantienen en su lugar. Puede ser tanto simple como doble; en este último caso se usan dos alambres, uno a cada lado del buque, en el caso anterior, solamente de un lado. El alambre se mantiene sobre el agua gracias a un flotador, llamado Otter. Dicho alambre puede ser sumergido utilizando un instrumento que se denomina Kite: cuando es arrastrado por el agua tiende a bajar, llevando así al cable.

Manteniéndose el cable a una distancia prudencial, de al menos unos 400 metros del dragaminas, se extiende dicho cable hasta la zona de minas. Con el mismo cable, se corta la sujesión de la mina. Como las minas ancladas flotan, sin su ancla suben a la superficie, donde pueden ser destruidas por simples tiros de fusil, ametralladoras o cañones ligeros. El alambre debe cortar el cable de agarre, para lo cual está diseñado especialmente, ya sea con instrumentos de corte o incluso pequeñas cargas explosivas.

Por lo general, para el dragado de este tipo, el buque que va en cabeza tiene dos cables, y es el único que corre verdadero peligro. El resto avanza en fila india, a una distancia de unos 400 metros entre sí. De esta manera, se gana en seguridad, ya que todos los barcos trabajan en una zona ya dragada previamente y encuentran menos peligro, pero pueden encontrar minas no detectadas por el barco precedente.

Uno de los problemas de este tipo de dragado es que solamente es efectivo contra minas fondeadas, y actualmente se utilizan en mayor cantidad las minas de fondo. De todas maneras, suele suceder que en aguas de gran profundidad se usen minas fondeadas, justamente para acercar la mina a su objetivo.

Los barcos dragaminas que usan este sistema deben tener una amplia cubierta, ya que tienen que tener a disposición todo un arsenal de equipamiento simple pero grande, como ser grúas, muchos metros de alambre enrollado, almacenamiento los kites y otters, etc.

El dragado por magnetismo se basa en producir un campo magnético más fuerte que el provocado por el buque mismo. Esto se hace introduciendo dos cables eléctricos en el agua, unidos por electrodos en sus extremos. Al usarse cables y electrodos de distintas longitudes, se simula el magnetismo provocado por distintos tipos de buques, más pequeños o más grandes. Al conectarse los electrodos, se crea un campo magnético en la zona afectada. Las minas magnéticas que estén en dicha zona creerán haber encontrado un blanco y estallán. Este procedimiento se realiza por razones obvias con los buques muy alejados de la zona magnética.

Este sistema también requiere de buques de grandes dimensiones, ya que se requieren grandes tambores de alambres para poder arrastrarlos y cambir sus longitudes. Si un buque dragaminas combina el dragado por alambres y el magnético, tendrá que ser todavía más grande, ya que requerirá una gran superficie en cubierta para poder tener disponibles ambos sistemas.

El dragado acústico se realiza creando un ruido semejante al que produce un buque en tránsito, pero de mayor intensidad, para asegurarse de que el sensor de la mina reaccionará lejos del buque dragaminas. Estos emisores acústicos son muy largos, y se remolcan a popa de los buques. Como no se requiere muchas instalaciones, este sistema es mucho más susceptible de ser instalado en buques pequeños.

Las minas a presión son mucho más difíciles de dragar, ya que se activan por presión hidráulica y esta no puede ser simulada fácilmente. La única respuesta a este dilema es, una vez detectadas, destruirlas mediante cargas explosivas.

Esto entra dentro del campo de la caza de minas, que implica la destrucción de la misma por agentes externos (y no por lograr engañar al sistema de ignición al simular el paso de un blanco). La caza de minas, como se ve, se utiliza principalmente contra minas de presión, pero también para todo tipo de mina flotante, generalmente antigua, que se encuentre en la zona.

Caza de minas

Cazar minas implica la detección y destrucción, en el lugar, del artefacto, generalmente acomplándole una carga explosiva que se detonan remotamente. Para cazas una mina es necesario detectarla primero, cosa que sucede con el dragado.
Minisubmarinos robot como este ROV Penguin B3 son usados en los modernos cazaminas (en este caso, un modelo alemán) para detectar y destruir minas navales. Para aumentar su flexibilidad, ciertos tipos de cazaminas son al mismo tiempo buques capaces de sembrarlas.

Con la mina detectada y clasificada, el cazaminas se detiene a una distancia prudencial y suelta un pequeño submarino no tripulado, manejado a control remoto. Los sonares del buque controlan tanto la posición del submarino como la de la mina; el objetivo del piloto será acercar ambos puntos lo más posible. Cuando se da esto, el submarino suelta la carga explosiva y se aleja; se emite una señal de sonar codificada, que al ser reconocida por la carga la hace estallar, destruyendo la mina. El submarino vuelve al buque cazaminas y al ser reabastecido puede regresar a una nueva misión.

Estos minisubmarinos están en constante desarrollo y perfeccionamiento, aumentándose su capacidad de despliegue y de identificación de minas. Poseen cámaras de televisión, reflectores, sonares y tienen una gran maniobrabilidad, pudiendo sumergirse a veces hasta los 100 metros.

Sin embargo, por más tecnología que haya, se trata de un trabajo complejo y tedioso, que tiene sus ventajas pero no puede ser acortado o simplificado. Por lo general, las minas no están solas, de manera que hay que ser buen piloto para manejar el minisubmarino dentro de un campo de minas, que puede tener hasta cientos de ellas.

Esto se deriva en una constante que aqueja a todos los buques cazaminas: son naves muy especializadas y por lo tanto caras, que no todos los países pueden darse el lujo de tener, y que por lo tanto sus instalaciones suelen compartir el casco en buques para múltiples misiones.

Los cazaminas deben poseer un sonar de gran capacidad de reconocimiento (además de otros sistemas similares), dos submarinos para la caza de minas (de manera que siempre uno esté trabajando mientra el otro es reparado, reaprovisionado, etc.), sistemas de control remoto por cable, grúas para subir y bajar los submarinos, y otros aditamentos menores.

<< página 1
< página 2 >
< página 3 >
página 4 >>

 

 

Búsqueda personalizada
 


Cuartel General | Ejércitos del aire | Ejércitos del mar | Ejércitos de tierra | Haciendo contacto


<< página 1
< página 2 >
< página 3 >
página 4 >>