Familia de armas SA80 (L85, L86 LSW, L98 y L22)

Cuando uno piensa en ciertos países y sus ejércitos, recuerda la trayectoria de diseñadores, maestros armeros y una genealogía de armas que se remontan a muchos años atrás, todas garantías de calidad y confiabilidad. En el caso de Gran Bretaña y la Royal Small Arms Factory basada en Enfield, uno puede recordar la legendaria ametralladora Bren, de origen chechoslovaco, y el mítico fusil de cerrojo Lee Enfield que sobrevivió dos Guerras Mundiales con apenas algunos cambios, tan excelente era. Pues bien, en este caso, el SA80 es un excelente ejemplo… de cuando se rompe la tradición.

El SA80 demostró durante varias décadas ser una familia de armas problemática y poco confiable; un verdadero dolor de cabeza para una nación que se precia de tener uno de los ejércitos profesionales mejor entrenados del mundo.

El origen del desastre

El desarrollo del SA80 (abreviatura de Small Arms for 1980s, o sea, «Armas Ligera para los ’80s») incluía en realidad tres sistemas muy emparentados: el fusil de asalto (L85), una ametralladora ligera de apoyo (LSW, la L86), y un fusil de entrenamiento para cadetes (L98), con capacidades limitadas.

Todo comenzó a fines de la década de 1960, cuando Gran Bretaña decidió adoptar un nuevo fusil de asalto, que reemplazaría, eventualmente, a la versión local del FAL belga, denominada L1 SLR, calibre 7,62.

En 1977, la OTAN anunció que probaría un nuevo cartucho standard para armas largas, que reemplazara al 7,62. La fábrica de Enfield, que era una empresa del estado inglés, decidió entrar en la competencia. Este cartucho, similar al del 5,56 mm, tenía sin embargo un proyectil calibre 4,85 mm. Sobre esta nueva munición, la fábrica diseñó un nuevo fusil de asalto, designado XL65; era similar en apariencia al EM-2, que había sentado las bases del diseño bullpup a finales de los 40s. Sin embargo, por dentro era muy diferente, similar al AR-18 estadounidense, aunque bullpup. De hecho, era tan similar que prácticamente era una copia sin licencia, lo cual trajo ciertos roces con los fabricantes originales.

Finalmente la OTAN decidieron que el mejor cartucho de los presentados era el de 5.56 mm, de manera que pasó a ser el cartucho reglamentario de la organización desde ese momento. En 1976, Enfield recamaró el proyecto del XL60 y lo llamó XL70.

Demasiada interferencia

Resulta importante, para comprender el desastre que luego fue el SA80, ver las condiciones en las que se desarrollaron los proyectos anteriores, que fueron sus antecedentes directos. La fábrica de Enfield se había creado hacia 1816 debido a la disconformidad que tenía el Ejército Inglés con las armas de fuego utilizadas en las guerras napoleónicas, que estaban hechos a mano. En este lugar se comenzaron a producir utilizando maquinaria más avanzada, refinando los procesos de producción.

Durante más de un siglo, la fábrica diseñó y produjo varias de las mejores armas de cada época, pero después de la Segunda Guerra Mundial comenzó su declive. Para 1963, la mitad de las instalaciones habían sido cerradas.

De esta manera, para cuando comenzó el diseño de los «abuelos» del SA80, gran parte del personal especializado de la época de la Segunda Guerra Mundial posiblemente ya no trabajaba allí. Se dice que los proyectos anteriores al SA80 fueron de mejor a peor: las primeras variantes del XL60 eran diseños interesantes, avanzados y efectivos, pero luego comenzaron a decaer.

Muchos problemas comenzaron en este punto. Existen muchas variantes del XL60 y del XL70, cada una con pequeñas particularidades y diferencias más o menos menores. Se abandonaba una idea y luego se la volvía a adoptar. Esto se debía a dos cuestiones que terminaron siendo mortales: los equipos de diseño cambiaban constantemente (algunos pocos se mantenían, otros iban y volvían, otros regresaban). Por si fuera poco, ni uno solo de los ingenieros responsables del diseño eran diseñadores de armas: nunca habían diseñado ninguna, y de hecho ni siquiera habían disparado antes un fusil. Esta falta de experiencia específica (que explica tal vez por qué copiaron un diseño existente) hizo que muchas buenas soluciones fueran descartadas sin reconocerse sus méritos y que se tomaran decisiones realmente malas para los futuros usuarios del arma.

Arrastrando problemas

Fue así que, cuando el XL60 pasó a ser el XL70 (luego de numerosas variantes, como ya se dijo), los errores que venían de años previos comenzaron a aglutinarse.

El proyecto original había sido pensado para la munición de calibre menor, por lo que algunas piezas fueron cambiadas pero otras que no lo fueron generaron problemas. Uno de ellos era la diferencia en la presión de los gases, pues la dinámica de los mismos dentro de todo el sistema de disparo había cambiado mucho por diversos factores (entre ellos, la munición un poco más grande y pesada), y no se hicieron los ajustes necesarios en piezas clave. Por ejemplo, los casquillos salían volando en diferentes direcciones al ser disparado en automático, ya que se calentaban cada vez más según aumentaban la cantidad de disparos, lo cual se solucionó agrandando la ventana de eyección.

Sin embargo, tal vez el mayor problema de fondo fue la falta de coordinación. Había tres proyectos superpuestos en la Royal Small Arms Factory, donde se llevaban a cabo los diseños y pruebas del futuro SA80. Esto hizo que muchas cosas se aprendieran dos o tres veces y que los ensayos se repitieran innecesariamente, generando sobrecostos y también confusión, a veces, entre los diseñadores.

Así continuó el proyecto durante años, siendo detenido en parte por la guerra de Malvinas de 1982. En ese tiempo se tomaron en consideración muchas críticas de usuarios de prueba y se hicieron diversos ajustes.

Las demoras hicieron que el arma se adoptara en servicio recién en octubre de 1985, bajo el nombre de SA80. Como dijimos previamente, este código genérico en realidad englobaba tres armas: el fusil de asalto L85A1, la LSW L86A1 (que se trataba de una ametralladora ligera de apoyo) y el fusil para cadetes de uso general L98A1. En general esta idea era buena ya que ahorraba costos y facilitaba la producción, pero también hizo que muchos errores se contagiaran a todas las armas por igual. Pero antes de analizar estos errores, veamos primero las características básicas del SA80.

Configuración general

Básicamente, el SA-80 es un fusil de asalto operado por gases. Lo que lo distingue es su configuración bullpup: su cargador está localizado detrás del gatillo. Esto permite acortar el arma desplazando hacia atrás el cañón, pero tiene como contrapartida la pérdida del centro de gravedad del arma. En el caso del SA80, este defecto se exacerba, ya que este fusil tiene la mayor parte de su peso en la parte posterior, dificultando un poco su uso. Tanto el L85 como la L86 son prácticamente iguales, por lo que su configuración es muy similar (la última tiene un cañón más largo y pesado y un bípode plegable). Nos referiremos al L85, que es el arma principal de la familia.

El receptor del L85 estaba hecho completamente de placas de acero estampado, reforzado con piezas de acero soldado y estampado. Curiosamente, el acero del receptor de los primeros modelos era algo delgado, de manera que podía ser abollado cuando el fusil era manejado de manera dura (como suele pasar con cualquier cosa utilizada en combate). Esto solía derivar en un malfuncionamiento del arma, o un atasco total.

El sistema de gases tiene un pistón de golpe corto, localizado sobre el cañón. El pistón de gas tiene su propio muelle de retorno. Este sistema tiene tres posiciones para el regulador de gas: la primera para el disparo normal, la segunda para el disparo en condiciones adversas, y el tercero para disparar granadas de fusil.

Otra de las fallas de diseño del sistema de disparo daba como resultado algo realmente nunca visto. Los casquillos disparados tendían a veces a no salir completamente del arma, volviendo a meterse en el mecanismo y por lo tanto causando peligrosas interrupciones del ciclo de disparo. Esto se solucionó cuando las armas fueron actualizadas al nivel L85A2, rediseñándose varias piezas, como veremos más adelante.

Sin embargo, hay un problema mayor con el sistema de eyección de los casquillos. A pesar de su configuración bullpup, el SA80, a diferencia de otros diseños de este tipo y época, no es ambidextro. La ventana de expulsión está del lado derecho y no puede cambiarse de lado, por lo que un tirador zurdo debe aprender, sí o sí, a disparar desde la derecha, ya que de otra manera los casquillos le golpearían la cara al disparar.

El cañón está pensado para disparar la munición 5,56 mm de la OTAN (más particularmente el cartucho SS109); pero tiene una bocacha apagallamas standard que le permite disparar granadas de fusil.

El L85 era alimentado por cargadores similares a los del M-16, con una capacidad de 30 proyectiles. No podían faltar las fallas también en este punto: los primeros cargadores de los L85A1 originales causaban problemas, al igual que el brocal en donde se insertan en el arma. Esta parte del arma, construida con placas de metal demasiado delgadas, tendían a cambiar de forma y abollarse, bloqueando el cargador. Tanto los cargadores como el brocal fueron mejorados en la configuración L85A2.

Como muchos de los fusiles de asalto contemporáneos, el L85 viene con una bayoneta que se puede utilizar montándola sobre el arma. Sin embargo, el diseño de la misma ha resultado ser otro más de sus varios errores.

Con un diseño que se remonta a las primeras bayonetas, esta tiene un mango hueco que se encastra directamente en la boca del cañón, estando la hoja desplazada a un costado, sobre un eje diferente. Esto hace genera dos problemas. En primer lugar, luego de algunos disparos, el mango del arma blanca está tan caliente que es muy difícil de remover, a riesgo de quemar las manos del usuario. En segundo lugar, al ser hueco el mango tiene menos fuerza estructural.

En general, se suele decir que lo único bueno que tenía el SA80 original es la mira telescópica SUSAT (Sight Unit, Small Arms, Trilux), de 4 aumentos. Ésta se coloca en un montaje que la hace rápidamente desmontable, en la parte superior del receptor, y tiene miras abiertas de emergencia incorporadas. Permite un disparo bastante bueno, sobre todo en la modalidad tiro a tiro, hasta los 400 metros aproximadamente, que es el alcance efectivo del arma. Se dice que un soldado equipado con este arma, aunque no esté muy entrenado, mejora bastante su puntería. Por otra parte, se dice que es prácticamente indestructible debido a su construcción robusta. Todo esto, claro, viene con un costo, además del económico: el sistema es pesado y le agrega todavía más peso a un arma que debería ser más liviana.

En conjunto, el arma tiene sus puntos fuertes pero también muchos puntos flacos, aparentemente debido a que los ingenieros responsables de su diseño no tenían mucha experiencia diseñando armas de este tipo. Sin lugar a dudas, uno de esos problemas generales es su peso. Como ya se mencionó, este arma fue creada en una fábrica con mucha experiencia en metal estampado, y por eso no se supieron utilizar los adelantos de la época en materiales sintéticos. Muchas piezas que podrían haberse hecho con materiales más livianos están hechas de acero, lo cual hace que el arma sea demasiado pesada para un fusil de su tipo. Una de las razones por las que se quiso reemplazar al FAL era conseguir un arma más corta y más ligera. El L85 cumple con la primera parte gracias a su configuración bullpup, pero termina pesando casi lo mismo que su predecesor y, con la mayoría del peso detrás del gatillo, requiere práctica para evitar que el arma se eleve en disparo automático.

Un uso y producción accidentados

Son muchos los detalles y errores que, con el tiempo, fueron encontrando los soldados británicos que utilizaban el SA80. No sorprende que el arma haya cosechado tanta mala fama, ya que las fallas no son simples cuestiones menores, sino errores de diseño (y en cantidad) que crearon, inexplicablemente, una de las peores armas de fuego de la época.

Al poco tiempo de ser aceptada en servicio, las tropas que comenzaron a probarla entre 1986 y 1987 empezaron a manifestar sus quejas. Estas quejas incluían:

  • piezas no lo suficientemente resistentes y fuertes;
  • el seguro del bípode de la versión LSW muchas veces no podía mantener sus dos piernas plegadas bajo el arma;
  • las piezas de plástico se derretían si eran rociadas con repelente de insecto (!!!);
  • las piezas de metal se oxidaban rápidamente en ambientes selváticos, de gran humedad;
  • los mecanismos eran muy susceptibles a las condiciones de mucho polvo y al ambiente ártico.
El SA80 en su versión L85A1, demostró ser uno de los peores fusiles de su tiempo. Las fallas que presentaba eran demasiadas y muy graves como para pasar desapercibidas.

Todo esto se daba mientras el arma estaba en producción; pero aparentemente en este proceso ya existían demasiados problemas como para tratar de corregir los del arma. La Royal Small Armas Factory de Enfield tenía experiencia fabricando armas en base a metal estampado, ya que en este arsenal se habían construido, por ejemplo, los subfusiles Sten, utilizados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, estas armas tenían márgenes de error mucho mayores, porque estaban pensadas de otra manera, para ser baratas y además, relativamente grandes a pesar de ser compactas. En el SA80 era un arma de otra generación y requería mucho más atención al detalle ya que los mecanismos eran más pequeños. Esto hizo que las piezas producidas tardaran más tiempo en salir de la línea, y que muchas veces tuvieran que ser descartadas porque no cumplían con los parámetros de calidad más exigentes. Por si fuera poco, la cultura de trabajo dentro de la fábrica no era muy buena hacia los empleados y la moral se estaba deteriorando. La fábrica de Enfield venía en caída libre desde los 60’s. De propiedad estatal, estaba a punto de cerrar (lo hizo en 1988) y ser vendida a la empresa de capitales privados BAE Systems. Las reducciones de personal asociadas al proceso hacía que los empleados no se preocuparan demasiado por hacer bien su trabajo ya que no sabía si serían despedidos, transferidos a la empresa compradora, etc.

En esos años, la fabricación en Enfield se cerró (definitivamente; el L85 fue la última arma producida por esta renombrada fábrica de armas) y se muró a Nottingham, donde se suponía que se podrían crear armas de mayor calidad, con nuevas técnicas de fabricación. Sin embargo, solo unos pocos trabajadores de esta fábrica tenía experiencia fabricando armas de fuego y para colmo, muchas piezas se terminaron comprando en otras fábricas (en comparación, en Enfield se fabricaban unos 230 piezas; en Nottingham entre 15 y 20). Como estas piezas se compraban en escasa cantidad, había poco stock y se producían muchas demoras mientras se esperaba que llegaran las piezas nuevas para continuar el ensamblado. Esto empeoraba todavía más si los subcontratistas se demoraban o si sus piezas no cumplían con los standares y eran rechazadas.

Por todo esto, tomó casi una década completar el pedido oficial de unos 350.000 fusiles L85 (95% de la producción) y armas de apoyo L86 (5%). Se produjeron un total de 21.700 L98A1 para uso de los cadetes. A pesar de que el arma había manifestado ya muchos problemas, la línea de ensamblaje se cerró poco tiempo después (impidiendo que se utilizara para mejorar los fusiles) y la fábrica cerró en 2001.

Pero volvamos diez años atrás, cuando el Reino Unido, junto con varios países más, se aprestaba a invadir Irak. Allí comenzaron realmente a manifestarse los problemas del arma. Tanto el L85A1 como el L86A1 tuvieron allí su bautismo de fuego, y su desempeño fue desastroso. El primero tuvo problemas de confiabilidad en modo semiautomático, mientras que el segundo lo tuvo justamente en donde más se lo requería, en modo automático.

La lista de problemas y fallas era larga y lamentable:

  • El botón de retenida del cargador era ultrasensible, causando que constantemente el cargador se cayera del arma (!!!) Esto era especialmente grave ya que este botón rozaba el cuerpo del tirador mientras este disparaba, haciendo muy posible que durante el uso se perdieran las municiones. La Real Artillería resolvió esto en sus SA-80 poniendo un muelle más fuerte al mecanismo y quitando el frente del seguro del botón, haciendo que solamente la presión intencional expulsara el cargador.
  • la parte superior que cubre el mecanismo de gases era tan débil que constantemente se soltaba, de manera que los soldados tenían que pegarlo con cinta. De hecho, todo el material plástico era de tan mala calidad que tendía a cuartearse, obligando a que los soldados tuvieran que repararlo de manera improvisada, a riesgo de que el arma se desarmara.
  • los cargadores eran de aluminio, ligero pero muy débiles. Se decía que aplicando suficiente fuerza se los podía deformar apretándolos con la mano, impidiendo que salieran las municiones. Además, los resortes eran demasiado débiles, por lo que solo se podían cargar entre 26 y 28 cartuchos en un cargador diseñado para 30 (los que se usaban para la LSW). Como eran de un metal muy delgado, había que tener cuidado de que no se mellaran o doblaran los bordes que debían introducirse en el arma.
  • el L86A1 tenía un cargador demasiado pequeño para ser usada como ametralladora, y se sobrecalentaba demasiado luego de unos 120 disparos en ráfaga.
  • Las armas eran difíciles de desarmar y volver a ensamblar: algunas partes podían atascarse y para desatascarlas requerías a un armero especializado.
  • había problemas de ergonomía en diversas partes del mecanismo, como el seguro y el selector de disparo, entre otros. Más adelante se descubrió (durante operaciones en Sierra Leona) que parte del seguro había sido producido con material plástico inyectado de mala calidad, el cual se hinchaba cuando se mojaba. Esto hacía que, si se dejaba el arma con el seguro puesto por mucho tiempo, pudiera trabarse y quedar imposibilitada de disparar.
  • El sistema de gas era peligrosamente poco confiable. Si no se seguían estrictamente las reglas de mantenimiento, la parte del sistema que se llena de gas no generaba suficiente fuerza como para que el sistema funcionara adecuadamente. Esto acarreaba problemas de interrupción del ciclo de disparo.
  • Un agujero en la parte inferior de la bocacha apagallamas hacía que los gases de la combustión se dirigieran hacia el suelo, levantando polvo que delataba la posición del tirador, además de obstruir potencialmente su visión.
  • El arma tendía a oxidarse si se la dejaba poco tiempo sin mantenimiento.
  • El botón del seguro, hecho de material plástico deficiente, se volvía quebradizo en calor extremo.
  • Algunas piezas del sistema de disparo tendían a desgastarse rápidamente en modo automático, fracturándose si se los continuaba usando.
  • Hubo reportes de que algunos cañones se salieron al tratar de sacarlos del arma de un tirón.

Y no fue todo: el ejercicios y entrenamientos llevados a cabo en años inmediatamente posteriores, se siguieron encontrando problemas, por ejemplo en ambientes árticos. Uno de ellos era que el diseño del gatillo permitía que la nieve se acumulara y compactara detrás de la cola del disparador, haciendo que luego el tirador no pudiera disparar.

Pero apenas terminada la Guerra del Golfo de 1991, la situación era tan mala que el Ministerio de Defensa del Reino Unido solicitó inmediatamente un reporte, llamado LANDSET, que investigara la eficacia de las dos variantes del arma. Este reporte fue muy crítico. Directamente cuestionaba la aceptación del arma en servicio, citando varios problemas graves. Por ejemplo, ni el fusil ni la ametralladora de apoyo habían superado las pruebas de uso en ambientes con arena, y las dos se atascaban con regularidad. Los mecanismos de disparo tenían que estar siempre muy bien lubricados porque el arma podía fallar si se la disparaba «en seco»; pero al mismo tiempo, en un ambiente polvoriento, el lubricante tendía a adherirse al polvo y atascaba los sistemas.

Las fallas mencionadas más arriba solo son algunas de las manifestadas: en total el LANDSET identificó unas 50 (algunas más puntuales, otras más generales). El reporte concluía taxativamente que el SA80 no era confiable para las tropas: muchos soldados estaban seguros de que el arma se atascaría antes de terminar el primer cargador. Las causas de los atascos no tenían una causa fuerte identificable, y podían suceder en cualquier momento. Para algunos oficiales entrevistados, si los irakíes hubieran opuesto más resistencia, el número de muertos y heridos entre las tropas podría haber sido mayor.

El reporte LANDSET era un balde de agua fría para muchos, siendo que el desarrollo del arma había costado año, esfuerzos y dinero. Tal vez por eso, el gobierno trató de mantenerlo en secreto, pero afortunadamente para los soldados, alguien lo filtró a la prensa.

En los meses siguiente, sin embargo, el Ministerio de la Defensa británico negó todo. Primero se argumentó que el informe era falso, pero cuando la presión pública fue en aumento, reconocieron que era verdadero, aunque trataron de hacerlo parecer como exagerado, planteando que en realidad los problemas con el arma no eran tan graves. Recién en 1992 se comenzaron a buscar soluciones, pero de las 50 graves fallas, solo se trató de resolver un puñado.

El Ministro de DefensaGeoff Hoon, negó entonces que el equipo fuera deficiente, pero al mismo tiempo dijo que «cuando hablamos de un armamento por valor de 23.000 millones de libras al año, surgen problemas.»

La opción de comprar un nuevo sistema de armas, aunque se puso sobre la mesa, fue descartada rápidamente, tanto por razones políticas como económicas. Se decidió entonces tratar de buscar soluciones a los defectos de diseño, para lo cual se requeriría mucho menos dinero.

Sin embargo, el Ministerio de la Defensa británico continuó desestimando la gravedad de las falencias del arma. Solo en 1997, luego de años y años de constantes quejas de parte de las tropas y de constantes fallos en otras operaciones militares británicas, se decidió actualizar las mayoría de los L85 en servicio.

El L85A2 es un fusil mucho mejor, pero arrastra problemas de diseño y fabricación del L85A1 original.

Es por eso que en 1998 se le pidió a H&K que presentara propuestas para mejorar los fusiles. Esta solicitud puede parecer extraña, ya que siempre se vio a la famosa H&K (fundada por ingenieros alemanes después de la Segunda Guerra Mundial) como una empresa netamente alemana. Pero en esa época la empresa era propiedad de BAE Systems, consorcio británico que también poseía la (ahora cerrada) fábrica de Enfield, por lo que se consideró lo mejor: política y tecnológicamente, era la mejor opción. Sin embargo, en 2002 la empresa fue comprada nuevamente por empresarios alemanes.

Pocos meses después del pedido, los ingenieros de esta factoría volvieron con varias propuestas que permitirían elevar las dos armas principales del programa al standard A2.

Las mejoras

El programa de actualización ya mencionado, llevado a cabo entre los años 2000 y 2002, fue completada por Heckler und Koch. Para esto se decidió reabrir la fábrica de Nottingham, en donde se habían fabricado mucho de las últimas unidades.

Unos 200.000 fusiles fueron mejorados a la configuración L85A2, habiéndose producido en total unos 320.000 L85A1 (el resto se supone descartados por alguna razón, o simplemente no se actualizaron debido a problemas de costos; algunos fueron convertidos en la versión carabina L22). Esto costó aproximadamente 80.000 libras esterlinas (400 libras por unidad), una cifra más que importante. Sin embargo, hubiera sido mucho más caro comprar un arma totalmente nueva.

Finalmente, después de muchos años, el gobierno británico había comprendido la gravedad de la situación. El Ministro de Defensa inglés, Geoff Hoon, había aceptado que uno de los principales problemas era su uso en ambientes con climas extremos, por lo que se pidió que, como parte del programa de actualización, se probaran las armas en Kuwait y Alaska.

La silueta característica del L85A1 cambió mucho en la A2, que muchas veces fue reformado al cambiarse el guardamanos standard por uno como este, con pistolete y todo tipo de soportes para sistemas adicionales; en este caso, un puntero láser debajo del cañón. Este tipo de cambios, hasta donde se sabe, eran muy comunes en las fuerzas que fueron a luchar en Irak y Afganistán. (Foto: Andrew Linnett/MODLicencia OGL)

La confiabilidad fue la principal preocupación, y para eso se hicieron muchos cambios, algunos pequeños, otros no tanto. Básicamente, todos los mecanismos internos del arma se rediseñaron, refabricaron y cambiaron, desde el cañón hasta el gatillo. Podemos resumir estos cambios en tres partes:

  • las piezas de materiales sintéticos se rehicieron con materiales de mejor calidad, al igual que muchas piezas hechas con metal estampado de mala calidad. Es decir, son las mismas pero mejor fabricadas.
  • otras piezas fueron rediseñadas completamente porque no cumplían adecuadamente su función, como el gatillo (para que no volviera a atascarse con la nieve), el botón de retenida del cargador (ahora una pieza lo protege para evitar su accionamiento accidental), la ventana de eyección, el cargador, etc.
  • todas las partes nuevas, fueran o no similares a las anteriores, fueron marcadas con la leyenda «HK A2», para diferenciarlas de las viejas y evitar que en la fábrica se mezclaran y volvieran a usarse piezas inadecuadas; además algunas se cambiaron de color para facilitar su identificación.

Lo único que quedó sin cambios fue la parte superior del receptor, para la cual se siguió usando la misma pieza. Todo esto permitió que los mecanismos del arma funcionaran mucho mejor, evitando sus frecuentes atascos. Esto hizo que el Ministerio de Defensa, ahora tal vez exageradamente, dijera que se había convertido en el arma de su tipo más segura del mundo.

Sin embargo, hay que reconocer que la confiabilidad del arma aumentó considerablemente: El L85A2 disparó en las pruebas un promedio de 25.200 proyectiles antes de fallar, mientras que la LSW disparó casi 13.000 antes de atascarse. Como la expectativa de vida mínima de los componentes del SA80 es de 10.000 proyectiles, esto significa que, teóricamente, nunca en toda su vida de servicio deberían fallar. Las diferencias en requerimientos es patente en la siguiente tabla:

Al L85A1 se le pidió disparar 120 proyectiles en 24 horas Al L86A1 se le pidió disparar 800 proyectiles en 24 horas.
Al L85A1 se le pidió disparar 150 proyectiles en 8 minutos 40 segundos. Al L86A2 se le pidió disparar 960 proyectiles en 36 minutos.

Al ver las fechas podemos ver que la mejora del SA80 no pudo venir en mejor momento para el Reino Unido. Las primeras unidades mejoradas fueron rápidamente puestas en servicio en Afganistán en diciembre de 2001. El proceso de reconversión de las 200.000 unidades duró hasta 2006 y fue bastante rápido: entre 300 y 400 se convertían cada mes, para ayudar a enfrentar la demanda que el arma tenía.

Sin embargo, no todas fueron buenas noticias. Mientras los reportes oficiales rezumaban optimismo sobre la medida, los reportes de campo de las fuerzas británicas, involucradas seriamente en la campaña de Afganistán en 2002 y luego en la ocupación en Irak, volvieron a ser desfavorables. La realidad era que estos informes eran exagerados. Algunas armas habían tenido problemas, principalmente de mecanismos atascados, pero estos casos habían sido aislados y estaban directamente relacionados a soldados que, por descuido o poco entrenamiento, no habían hecho un mantenimiento correcto del arma.

De todas maneras, la ametralladora de apoyo L86A2 no superó las expectativas. Por eso fue retirada de servicio progresivamente por un arma que aceptara munición alimentada por cinta, que terminó siendo la FN Minimi.

La L86 difería de la versión de fusil principalmente por su calón más largo y pesado, capaz de fuego en automático por mayor tiempo, y un bípode plegable. Esta es una versión A2, como puede verse, entre otras cosas, por el gatillo con la parte trasera
en forma de cuña. Curiosamente, posee un pistolete en la parte trasera. (Fuente:
Ministerio de Defensa del Reino Unido – Licencia OGL)

Sin embargo, el mucho mejor desempeño del fusil L85A2 llevó a que se recuperara la fe en el arma y se pensara, años después, en un nuevo programa de modernización, el A3.

Al parecer esta iniciativa fue parte de la H&K, quien ahora, teniendo un conocimiento mucho mayor del arma, planteó solucionar algunos problemas que surgieron o que se mantuvieron en los años de la guerra en Medio Oriente. El primer prototipo del L85A3 se mostró en septiembre de 2016, y un año después ya había armas funcionales. Como ya se habían solucionado los principales problemas, básicamente lo que implica el nuevo standard es reemplazar la parte superior del receptor (que era la misma de la versión A1, hecha de metal estampado de poca calidad) por uno nuevo y mejorado, que incorpora un sistema de rieles para poder montar todo tipo de dispositivos opcionales de tipo militar, como miras ópticas, punteros láser, linternas, etc. Algunos de estos cambios ya se habían ensayado en Irak o Afganistán.

De nuevo, la razón de proponer este cambio era que resulta mucho más económico mejorar un arma que comprar una nueva. Aparentemente en 2018 se aceptó esta propuesta de modernización, como parte de un programa de Mejoramiento de Media Vida. 5.000 armas se modificaron en un primer lote, con el gasto de 5,4 millones de libras esterlinas (se espera reconvertir las demás en el futuro). Se calcula que esto alargará la vida del arma más allá del año 2025.

Un arma poco exportada

El SA-80 no fue exportado a muchos países, y nunca en grandes cantidades. Muchas unidades pequeñas de territorios de ultramar británicos los recibieron pero solo después de un tiempo, y a veces en una sola de sus versiones. Como cada territorio puede elegir su propio equipo, muchas veces estos destacamentos compraban armas de otro origen, aunque también las recibían en pequeñas cantidades para labores de entrenamiento. Es bastante probable que algunos de estos gobiernos no los hayan adquirido al enterarse de sus problemas, pero luego de su actualización algunos cambiaron de idea.

Sin embargo, diversos países africanos y latinoamericanos (como Bolivia, Zimbawe, Sierra Leona, Nepal y Mozambique) los han recibido como parte de planes de ayuda militar. Estos estados los utilizan en unidades de policía o comandos militares. La única FFAA, además del Reino Unido, que utiliza oficialmente el SA-80 «a gran escala» en sus fuerzas armadas es Jamaica.

Otras versiones

Como ya comentamos, el programa SA80 incluye dos armas más: la ametralladora ligera de apoyo y un fusil de entrenamiento para cadetes. La primera solamente se diferencia del fusil por tener un cañón más largo y pesado, además de un bípode sencillo que se pliega bajo el cañón.

La producción de la LSW L86A1 fue escasa, comprendiendo solo el 5% de las armas producidas bajo el programa. La adopción de este arma estuvo relacionada a un cambio en la estrategia de infantería luego de las experiencias de la Guerra de Malvinas, en donde se demostró que tener ametralladoras y fusiles del mismo calibre pero con diferentes sistemas de alimentación (con cinta las primeras, con cargadores los segundos) era problemático. Se pensó que se podía lograr mayor flexibilidad de uso (el pelotón podía dividirse de más maneras) si tanto los fusiles como el arma de apoyo podían usar los mismos cargadores. Sin embargo, las experiencias de uso después de la introducción de la LSW no fueron, aparentemente, satisfactorias.

La L86A1, si bien fue actualizada al modelo A2, como la versión de fusil, tenía como problema que se quedaba rápidamente sin munición. Se intentó usar con ella cargadores de gran capacidad, pero no eran confiables, por lo que comenzó a ser retirada de servicio hace un tiempo, siendo reemplazada por la ametralladora FN Minimi, que es, irónicamente, alimentada por cinta. Aparentemente desaparecerá del servicio activo en 2019.

La versión de fusil para entrenamiento fue un caso aparte. El Ministerio de Defensa británico tiene a su cargo organizaciones juveniles que reciben entrenamiento militar limitado, con vistas a formar futuros soldados u oficiales cuando estos cadetes lleguen a edad adulta. Para estas organizaciones se creó el L98A1, el cual es básicamente una copia del L85A1 pero operado manualmente, incapaz de hacer disparo automático. Este modelo comparte el 90% de los sistemas del L85A1. Sin embargo, para hacerlas más sencillas y baratas, no incorporan la mira SUSAT. La idea es que los cadetes se familiaricen con lo básico de la operación del arma pero con un modelo simplificado, de manera que al recibir el modelo con todas las capacidades la transición sea más rápida. La versión L98A2 comenzó a aparecer recién en 2009, posiblemente debido a que la conversión de las armas para los soldados era prioritaria; para esa época comenzó a ser retirada la versión anterior. Hay que tener en cuenta que el principal inconveniente del L85A1 era su poca confiabilidad debido a problemas de todo tipo en el sistema de gases; la L98A1, al no poseerlos, si bien tenía problemas no los manifestaba tanto ya que no eran fusiles que entraran en combate real, ni podían disparar en automático. Además existe una versión adicional, la L103A2, que es un fusil desactivado, incapaz de disparar; esta se usa para entrenamiento de las cuestiones básicas de operación. Su única diferencia con las armas verdaderas es que tiene piezas externas de otro color para identificarlas y evitar confusiones y accidentes.

Durante el programa de actualización del 2000 se creó también una versión de carabina llamada L22, reconvirtiendo 2.000 fusiles preexistentes. Irónicamente, ya habían existido varios prototipos de carabinas basados en el L85 (incluso en su etapa experimental), pero ninguna había sido adoptada. Internamente es idéntica, pero tiene un cañón más corto que la hace ideal para tropas que operan en espacios pequeños o que necesitan armas de defensa de corto alcance, como conductores de tanques, por ejemplo. La diferencia más significativa es que tienen un pistolete integrado para mejorar el agarre y evitar que la mano pueda deslizarse delante de la boca del arma al dispararla. Todas fueron fabricadas directamente con los componentes de la actualización A2.

Miembros del equipo de abordaje del HMS Somerset realizan un ejercicio a bordo de una fragata tipo 23 (Fuente: Ministerio de Defensa de Reino Unido a través de
LA(PHOT) Abbie Gadd – Licencia OGL). La versión carabina se pensó para este tipo de trabajos en ambientes cerrados o para personal que la utiliza como arma de defensa. Obsérvese el acabado completamente negro y el pistoleteque se extiende debajo del cañón, para mejorar la operación e impedir que, por accidente, el usuario tome la bocacha apagallamas del arma, hiriéndose en el proceso.

Fe de erratas

Existe un mito que dice que la bayoneta del SA-80 se monta directamente sobre el cañón del arma, y que obtura la salida de los proyectiles, impidiendo disparar. Esto, como se ha dicho, es un mito, tan extendido que Casus Belli lo repitió involuntariamente en ediciones anteriores de este artículo. Esto se debió a que este dato figuraba en todas las fuentes utilizadas para la confección de este artículo. El mito se sustenta en gran medida en que las fotos que existen en Internet son pocas y se repiten de sitio en sitio. Estas fotos muestran a la bayoneta de costado y en ángulos en donde es imposible ver sus características distintivas. De esta manera al ver las fotos uno termina creyendo en el mito. Casus Belli pide disculpas por el error y aclara que la información ha sido corregida en el presente artículo, desmintiendo el mito para que los lectores lo pasen por alto si llegan a leerlo más adelante.

Especificaciones técnicas SA80
Calibre5.56 mm x 45 OTAN
Acciónoperador por gases
Alcance efectivo500 metros (con visor SUSAT)
Cadencia de fuegoAprox. 650 disparos/min.
Longitud total780 mm (709 en la versión carabina)
Longitud del cañón518 mm (442 en versión carabina)
Peso del arma sin cargador,
con visor SUSAT
4,13 kg
Peso total, con SUSAT y
cargador completo
5 kg
Capacidad del cargador30 proyectiles
Modalidades de disparoFuego seguro, tiro a tiro y fuego de ráfaga

Fuentes

SA80 en la Wikipedia (traducción parcial y adaptación)

Historia de la fábrica de Enfield en la Wikipedia (referencias generales)

El L85A1 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

El L85A1 versus el A2 y la futura versión A3 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

Las tres versiones de la carabina L22 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

El fusil para cadetes L98A1 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

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