Fortificaciones Panther Ostwallturm

Al conquistar diversos países europeos, el ejército alemán trató de aprovechar de la mejor manera el botín de guerra. Así, recicló y reparó, modificó y reacondicionó innumerable cantidad de modelos de cañones, tanques, camiones, fusiles, etc. A veces se decidía no utilizarlos, pero se los desguazaba para aprovechar su blindaje, motores, etc.

Esta fue una opción particularmente utilizada para los tanques. Cuando la guerra se estancó, y Alemania no pudo avanzar más, comenzó a pensar defensivamente. En ese punto, en su arsenal había gran cantidad de tanques extranjeros que ya no tenía ningún sentido conservar, ya fuera porque eran inadecuados para el servicio, porque estaban al borde de su vida útil, o porque era económicamente improductivo repararlos o mejorarlos. A veces, también, porque solo quedaba un puñado de ellos. En ese momento se hizo cada vez más común la práctica de desguazarlos pero conservar sus torres para convertirlas en casamatas giratorias en las diversas líneas de defensa estáticas que comenzaron a edificarse.

Sin embargo, este tipo de arreglo tenía su punto débil: estas torres a veces tenían cañones pequeños, o su munición era escasa porque no era standard, o estaban escasamente blindadas ya que venían de vehículos obsoletos.

Fue así que, hacia 1943, se comenzó a pensar en una forma de estandarizar esta práctica, utilizando para eso torres de tanques alemanes ya probados y eficaces. Así surgieron las Panther Ostwallturm.

A partir de finales de 1943, se comenzó a utilizar torres de tanques Panther en fortificaciones fijas a lo largo de muchas líneas defensivas. Algunas eran torres de serie, pero la mayoría estaban diseñadas específicamente para esa función, teniendo diferencias más o menos marcadas. La cúpula fue reemplazada por una escotilla plana, y el techo de la torre fue reforzado con un blindaje de 40 mm de espesor. Así se podían soportar impactos de proyectiles de artillería de hasta 150 mm.

Panther Ostwallturm perteneciente a la Línea Hitler, en Italia, emplazada cerca de Monte Cassino. Es una torre normal de Panther sobre un montaje de acero (Stahluntersatz). A lo lejos pueden verse dos tanques Churchill destruidos, que muestran su eficacia.

Dortmund Hoerder Hüttenverein (un fabricante de piezas blindadas) había completado, para finales de febrero de 1944, los componentes para 112 de estas torres. Se hizo además un segundo pedido a Ruhrstahl por los componentes blindados de 115 unidades más, que debían estar terminados en agosto de 1944. Las torres eran montadas como unidades funcionales en Demag-Falkansee. Se entregaron 98 unidades a finales de mayo de 1944; estaba previsto seguir la producción a un ritmo de 15 Panther Ostwallturm mensuales.

Había dos tipos de emplazamientos para estar torres. Uno, conocido como Pantherturm I (Stahluntersatz), consistía en una caja de acero soldado. La segunda, llamada Pantherturm III (Betonsockel), tenía una base de hormigón armado. Además, la Oficina de Diseño de Fortificaciones del Departamento de Armamento y Material del Ejército emitió un esquema, fechado el 30 de noviembre de 1944, para la Panther-Turm A (Schnelleibau), en donde se mostraba cómo montar una Panther Ostwallturm en una caja de madera. Para ese momento de la guerra, el acero y el cemento eran materiales estratégicos cada vez más escasos de conseguir.

El emplazamiento de la Pantherturm I se hacía en dos partes. La sección superior, de 96 cm de profundidad, era equivalente en tamaño a la cámara de combate de un tanque; la torre estaba montada en el techo, que tenía 100 mm de espesor. La munición se almacenaba alrededor del anillo de la torre. A los lados había paredes de 80 m de espesor, de acero soldado. Sin embargo, no tenía suelo. Esta caja superior estaba fabricada por Krauss-Maffei en Munich.

La caja inferior estaba pensada para el alojamiento de los servidores de la torre. Tenía literas plegables, una estufa y un motor DKW que movía un generador eléctrico. Tenía además una ancha puerta protegida por un pasadizo en el interior del emplazamiento. Había también una pequeña trampilla de emergencia. Las paredes de acero tenían 70 mm de espesor, y el suelo unos 40 mm. Esta caja inferior no tenía techo, ya que se aseguraba con pernos a la caja superior una vez que se enterraba. Incluso había una estufa cuya chimenea podía quitarse cuando no se usaba.

Hacia marzo de 1945, se habían instalado 268 torres Ostwallturm Panther de la siguiente manera:


Muro del Atlántico y Línea
Sigfrido
Italia
Frente
Este
Escuelas o experimentales
Total
Pantherturm I1191860143
Pantherturm III6330302125

Como puede verse, estas instalaciones defensivas tuvieron más importancia en los teatros occidentales, en donde a veces había poco margen de maniobra (como el territorio montañoso de Italia), mientras que en el Frente Este casi no estuvieron presentes. Sin embargo, aunque no tuvieran una gran importancia estratégica, sí eran importantes tácticamente, porque multiplicaban por mucho la capacidad ofensiva del cañón del Panther. Las torres fortificadas Ostwallturm resultaron ser muy eficaces en el cometido de detener las avanzadas acorazadas de los aliados. Un informe del teatro mediterráneo relata lo siguiente (las letras en negrita son propias):

Las torres de Panther fueron encontradas por primera vez en la línea Hitler y eran, de hecho, los elementos sobresalientes alrededor de los que se construían las demás defensas. Son realmente torres de tanques, aunque quizás de una época ligeramente anterior a la de los tanques actuales. Están montadas en un anillo de la torre instalado en una caja acorazada, hecha de plancha soldada de unos 65 mm de espesor. Toda la caja estaba hundida en el suelo y se amontona tierra hasta cerca de la torre, de forma que deje el espacio justo para el cañón en depresión máxima, ofreciendo una cierta protección adicional a la base de la torre. El giro es sólo manual, no asistido. Se accede a la torre por las escotillas de acceso a la misma, o bien por debajo de la caja acorazada, por medio de una escalera de acero que comunica con una profunda zanja. Es evidente que los servidores viven en la torre y están permanentemente atrincherados, ya que hay suministro de luz eléctrica y otros signos de ocupación continuada.

Este sistema de defensa estática estaba respaldado por material autopropulsado y cañones antitanque terrestres ordinarios. Enfrente de cada posición había un cementerio de tanques Churchill y algunos Sherman; tal vez ocho tanques por cañón, y todos a menos de 180 m del mismo. Éste es, actualmente, el coste de reducir una torre de Panther, lo que parece ser una excelente inversión por parte de Hitler. Evidentemente, estas torres representan un obstáculo formidable a menos que sobre cada una de ellas se efectúe un ataque cuidadosamente preparado y coordinado.

Las torres son casi invisibles hasta que abren fuego y, una vez localizadas, hay muy poca cosa a la que disparar; a menos que la torre esté apuntando hacia otro lado, no puede ser penetrada por cañones de 75 mm ni por los de 6 libras. El fuego con HE es obviamente inútil. En todos los casos en que quedó lo suficiente de la torre para diagnosticar el método de destrucción, había sido por penetración lateral de la misma.

Una tripulación de Churchill, que destruyó una de ellas con su cañón de 6 libras, dice que la torre estalló inmediatamente al ser alcanzada. Esto se debió probablemente a la munición, ya que se almacena una gran cantidad de ella. Ciertamente, los componentes del ejemplo en cuestión quedaron al parecer reducidos a escombros y el tubo del cañón todavía puede verse enhiesto como un poste de telégrafos, a cierta distancia del emplazamiento. Si la defensa antitanque ha de consistir en el futuro en estas torres, no puede sino destacarse la necesidad de que una proporción de tanques lleve un arma de penetración de blindaje realmente efectiva, aunque no está de ningún modo aceptado que el ataque con tanques sea el método mejor o más correcto de tratarlas.

Como se ve, se trataba de una gran táctica, similar a la empleada por los soviéticos cuando enterraban sus tanques hasta la torre. Se perdía totalmente la movilidad, pero al mismo tiempo se ganaba en sorpresa y en protección. Lamentablemente para Alemania, no se pudieron producir más de estas torres que, extendidas en las famosas líneas defensivas ya mencionadas, pudieron haberle dado un poco más de tiempo a la guerra.

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