Tanque PzKfpw B2

Al caer Francia bajo el dominio alemán, gran cantidad de tanques Char B1 fueron capturados. Como sucedió muchas veces, la enorme necesidad de vehículos acorazados que tenían las fuerzas terrestres alemanas hizo que estos vehículos fueran adoptados y puestos en servicio bajo el nombre PanzerKampfwagen B2. Con el tiempo, muchos fueron modificados y utilizados en tareas totalmente diferentes para las que habían sido creados.

Según se sabe, los alemanes crearon cuatro variantes principales de este tanque francés:

  • Panzerkampfwagen B-2 740(f): era el tanque original sin muchas modificaciones, solamente un nuevo nombre.
  • Panzerkampfwagen B-2 740(f) als Schulfahrzeug: variante sin torre, destinada al entrenamiento de conductores de tanques.
  • Flammwagen auf Panzerkampfwagen B-2(f): conversión del tanque original a tanque lanzallamas. Se mantuvo la torre con cañón de 47mm, pero el cañón de 75 mm del casco se reemplazó por un lanzallamas en un montaje de bola. Se fabricaron al menos 60 en varias series, y la mayoría se usó en el Frente Este, en donde fueron muy efectivos atacando fortificaciones debido al espesor de su blindaje frontal.
  • 10.5 cm leFH18/3 (Sf) auf Geschützwagen B-2(f): variante de artillería autopropulsada, que utilizaba un howitzer de 105mm. Se convirtieron 16 en las instalaciones de Rheinmetall-Borsig en 1942 y tampoco tenían el cañón de 75 mm en el casco. Se los utilizó principalmente en el Frente Este.

Panzerkampfwagen B-2 740(f)

Aunque de diseño anticuado, estos tanques franceses eran útiles para los alemanes, en gran medida gracias a su cañón de 75mm, que podía funcionar como artillería o como arma antitanque. Es por eso que no todos fueron reconvertidos a otras funciones de segunda línea, y de hecho, mejorados todo lo posible, fueron utilizados en unidades de primera línea en coordinación con unidades alemanas.

Estas modificaciones incluían, principalmente, blindaje adicional sobre el cañón de casco (uno de sus puntos débiles), así como un guinche detrás de la torreta.

Tal vez el caso más documentado de uso de este modelo es el
Panzer-Abteilung 213, el cual fue equipado en gran parte con estos Char B1 modificados y enviados a invadir el Reino Unido. Esta unidad de hecho conquistó las Islas del Canal en 1941, el único territorio de las islas inglesas capturado por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Allí permanecieron hasta 1945, cuando esta guarnición se rindió. Uno de estos tanques descansa ahora en el Museo de Tanques de Bovington, aunque fue repintado con colores franceses para remarcar su verdadero origen.

El Char B1 bis, con modificaciones alemanas «B2», que fuera recapturado en las Islas del Canal. Con colores franceses, actualmente se exhibe en un museo de la isla de Jersey.

Irónicamente, muchos de estos tanques fueron recapturados por tropas francesas en 1944, cuando los Aliados regresaron a este país, ayudando a formar nuevas unidades acorazadas para este país. Los primeros B1 recapturados comenzaron a servir en pequeños grupos de resistencia, utilizándose de manera aislada. Sin embargo, al ir consolidándose las unidades militares francesas en territorio nacional (luego de la invasión aliada al territorio francés), estos tanques volvieron a ser utilizados dentro de unidades más organizadas, pasando a formar parte oficialmente del nuevo ejército. El 7 de octubre de 1944, el Gobierno Provisional de la República de Francia formó el 13º Regimiento de Dragoons de las Fuerzas de la Francia Libre: aunque la mayoría del regimiento utilizaba tanques SOMUA S35, una compañía, la del capitán Edmond Voillamaue, fue equipada con diecinueve tanques B1 bis (incluyendo tanques franceses standard y algunos B2 modificados por los alemanes).

Esta unidad estuvo estacionada en Orleans hasta el 2 de abril de 1945, cuando fueron movilizados para entrar luego en acción.

En el ataque a Royan, el 15 de ese mes, mostraron su eficacia al dar apoyo con sus armas de 75 mm, mientras atacaban nidos de ametralladoras con sus cañones de 47 mm. Más adelante, la 2º compañía del capitán Voillamaue acompañó un ataque de infantería sobre Pontaillac el 17, y luego en un asalto a la fortaleza alemana en La Rochelle entre el 29 de abril y el 8 de mayo. Voillaume fue premiado con la Cruz al Servicio Distinguido por estas labores, que se supone no habrían sido posibles con tanques obsoletos: lo más probable es que, habiendo aprendido de los errores del pasado, estas tropas hayan podido extraer el máximo potencial de estos tanques que, si bien tenían un diseño obsoleto, no eran totalmente inútiles.

Al finalizar la guerra, el 13º Regimiento de Dragoons tomó posiciones en la zona de ocupación francesa de la Alemania ocupada, como parte de la 3º División Acorazada Francesa. Esta unidad, con muchos de sus B1 todavía en servicio, fue desbandada recién en abril de 1946.

El Char B1 bis Ouragan (sin número), capturado por fuerzas alemanas en 1940. Muchos de estos tanques fueron encontrados por las fuerzas enemigas en relativas buenas condiciones, por lo que pudieron ser recuperados, reparados y puestos nuevamente en servicio como tanques convencionales.

Flammwagen auf Panzerkampfwagen B-2(f)

Los alemanes ya tenían cierta experiencia de diseño y uso con los Flammpanzers, tanques lanzallamas, que se utilizaban para atacar fortificaciones, inundándolas de combustible y fuego por las troneras, así como para causar pánico en formaciones de infantería. Por lo general este uso se reservaba a tanques ya obsoletos, por lo que no resulta raro que se pensara en los Char B1 capturados para este propósito: una ventaja adicional era que este modelo, al tener dos cañones, podía seguir usando el convencional para defenderse del ataque de otros tanques.

En una reunión del 26 de mayo de 1941, Hitler discutió con diversas personas la efectividad de los tanques lanzallamas y se conversó acerca de los progresos en la conversión de los PzKfpw B2 capturados a los franceses en aparatos lanzallamas.

Se le informó a Hitler que se proyectaban dos compañías, cada una de ellas con 12 B2 Flamm-Wagen, para el 20 de junio de 1941; el Führer dijo que ese plazo era satisfactorio.

Esta serie inicial de 24 B2 (F) estaba equipada con el mismo sistema rociador que el PzKpfw II (F) y utilizaba también nitrógeno comprimido como propelente. Después de suprimir el cañón de 75 mm que estaba montado en la parte frontal derecha del tanque, se instaló el cabezal rociador del lanzallamas en el espacio libre.

PanzerKampfwagen B2 (F) de la primera serie, operando en el Panzer-Abteilung 102 en el frente este, al comienzo de la Operación «Barbarroja».

Los 24 PzKpfw B2 (F) fueron entregados al Panzerabteilung (F) 102. Dicha unidad fue creada el 20 de junio de 1941. Tenía dos Flamm-Kompanie organizadas según papeles firmados el 30 de mayo de 1941. En ese momento, además, había en cada compañía, además de los B2 convertidos en lanzallamas, tres más que todavía tenían el cañón de 75 mm en el casco.

El Pz.Abt (F) 102 llegó al frente el 23 de junio de 1941, al día siguiente del inicio de la Operación Barbarroja. Bajo el Armee-Oberkomando 17, el 102 quedó asignado a la 24º División de Infantería el 24 de junio, y a la 296º División de Infantería el 26 de junio, para apoyar a los ataques a la fortaleza fronteriza de Wielki Dzial. El 24 de junio se informó que el 102 había reducido con éxito una casamata de dicho complejo defensivo. Según parece, parte de las tropas soviéticas se habían retirado a posiciones en campo abierto.

A las 1300 del 29 de junio, el comandante de la 296º División de Infantería informó que Wielki Dzial había sido capturada. El informe de combate del regimiento de infantería 520 cuenta lo siguiente:

Durante el atardecer del 28 de junio, el Pz. Abt. (F) 102 avanzó hasta su área de reunión asignada. En respuesta al fuerte ruido de los motores de los tanques, el adversario abrió un intenso fuego con cañones y ametralladoras, pero sin alcanzar a nadie.

Tras un compás de espera para que aclarara la niebla, a las 0555 del 29 de junio empezó la acción, con fuego de cañones FlaK de 88 mm dirigidos directamente a las troneras de las casamatas. El fuego de los 88 continuó hasta las 0704 horas, en cuyo momento se observó que la mayor parte de las troneras habían sido alcanzadas y silenciadas.

En respuesta a una bengala verde, los Flammpanzer del Pz.Abt. (F) 102 atacaron a las 0705. A los Infanterie-Pionere, que iban justo detrás de los Flammpanzer, se les asignó el objetivo de colocar cargas explosivas en las casamatas. Cuando varias casamatas abrieron fuego nuevamente, algunos Pionere buscaron temporalmente refugio en la zanja antitanque. El fuego de cobertura lo proporcionaron los cañones FlaK de 88 mm y otras armas pesadas. Las casamatas nº 1 a 4 fueron acalladas por los Flammpanzer. Las tropas de asalto de los Infanterie-Pionere consiguieron llegar finalmente a las casamatas y empezaron a colocar y detonar sus cargas explosivas.

Las casamatas nº 1, 2 y 4, dañadas por impactos de los 88, sólo podían disparar esporádicamente. Los Flammpanzer podían mantenerlas casi completamente a raya. Los ocupantes de las casamatas resistían tenazmente a pesar de los daños. Dos Flammpanzer fueron alcanzados por cañones de 75 mm que disparaban desde la casamata nº 3. Ambos se incendiaron y sus tripulaciones los evacuaron. Tres tripulantes ligeramente heridos fueron rescatados bajo el fuego enemigo por las valientes acciones del Sanitäts-Unteroffizier Kannengiesser. Los Flammpanzer no causaron daños en las casamatas. El combustible inflamado no penetró por los montajes de bola de las troneras. Algunas casamatas continuaron disparando tras ser atacadas por los Flammpanzer.

Este informe, algo pesimista, destaca nítidamente algunas de las limitaciones de los tanques lanzallamas: solamente eran vehículos de apoyo de infantería, ya que su valor contra otros vehículos acorazados y algunas fortificaciones era menor.

Un PanzerKampfwagen B2 (F) puesto fuera de combate en Osterbeck, cerca de Arnhem, Holanda, a finales de 1944. Puede verse claramente la escotilla para la tripulación, abierta, entre las dos líneas de orugas.

Tal vez fue por eso que el 30 de junio de 1941 se reasignó el 102 al mando directo del Armee-Oberkommando 17, y el 27 de julio de mismo año se dio la orden de disolverlo. No obstante, se continuó el desarrollo de las armas montadas en los tanques, utilizando otra vez el casco del PzKpfw Renault B2 (F).

Las nuevas especificaciones pedían un Flammenwerfer (lanzallamas) con la presión proporcionada por un motor J10. Tenía que poder lanzar un chorro de hasta 40-45 metros, y llevar suficiente combustible como para 200 ráfagas. El lanzallamas seguía estando montado junto al conductor, en lugar del cañón de 75 mm. Daimler-Benz diseñó las modificaciones del blindaje de protección. Wegmann diseñó el montaje y el lanzallamas fue provisto por Koebe. Debido a la falta del espacio para el combustible, se montó un enorme contenedor blindado en la parte posterior del casco.

Esta serie final del B2 se diferenciaba también porque el lanzallamas estaba en un montaje de bola. La cámara de combate se había ampliado y se le dio al servidor del lanzallamas un dispositivo de visión similar al del conductor, que tenía una visera blindada.

Hay que notar que el lanzallamas nunca fue la única arma del B2, ya que en la torre seguía estando montado el cañón de 47 mm del Char B1, además de la ametralladora.

El programa de producción previa de este nuevo Flammpanzer era, según un comunicado del 3 de diciembre de 1941, una única serie. Diez debían terminarse aquel mismo mes, mientras que otros diez debían fabricarse en enero del año siguiente.

Una característica distintiva de la última serie del B2 (F) era el gran tanque blindado de combustible en la parte trasera. Este B2 fue destruido cerca de Deventer, Holanda, en abril de 1945.

En el Waffenamt hay documentos que señalan la recepción de esos 20 nuevos PzKpfw B2 (Flamm): cinco en noviembre de 1941, tres en diciembre, tres en marzo de 1942, dos en abril, tres en mayo y cuatro en junio. Se nota que hubo, entonces, muchos problemas en su producción.

Más allá de este punto, no se sabe si se fabricaron algunos B2 lanzallamas adicionales, ya que en junio de 1942 la responsabilidad por las conversiones de estos tanques dejaron de estar en Berlín y pasaron a un depósito de armamento y material en Francia. Sin embargo, por lo siguiente, es de suponer que sí se construyeron algunos más.

Los informes de condiciones operativas revelan que hubo entonces, al menos, 60 PzKpfw B2 (Flamm), con el nuevo sistema lanzallamas. Un informe del 31 de mayo de 1943 los ubica de esta manera:

  • 16 B2, de los cuales 12 eran lanzallamas, actuando con la Panzer-Kompanie 223 en el frente oriental;
  • 34 B2, de los cuales 24 eran lanzallamas, actuando con la Panzer-Brigade 100;
  • 36 B2, de los cuales 10 eran lanzallamas, actuando con el Panzer-Abteilung 213 en el frente oeste;
  • 17 B2, con un número desconocido de lanzallamas, en la división de las SS Prinz Eugen operando en Yugoslavia.

Sin embargo, como mucho otro material capturado por los alemanes a sus enemigos, su importancia no fue más que táctica. Como sucedió en muchos casos, estos vehículos tenían que ser abandonados si se producía una avería o daño grave, por falta de repuestos y de personal especializado en su reparación. Cada baja era difícil de recuperar ya que no existían demasiados tanques capturados que pudieran ser traídos de otras partes o reacondicionados. Es por eso que actualmente sobreviven muy pocas unidades de estos tanques lanzallamas.

El último uso registrado a gran escala de estos aparatos ocurrió en septiembre de 1944, durante la operación Market Garden. La Panzer-Kompanie 224, una unidad de entrenamiento, tenía varios de estos Flammpanzers, y estaban estacionados en Arnhem, en donde tuvo lugar el ataque aliado. Durante el mismo, la unidad perdió seis tanques lanzallamas debido al fuego antitanque, teniendo que replegarse a fines de mes.

Otros usos

La relativa abundancia de estos modelos franceses hizo que se los utilizara a veces para otras cuestiones además de las mencionadas. Algunos, sin su torre, fueron utilizados como transportes de munición, aunque parece que estos no recibieron una denominación oficial. Algo similar sucedió con las torres que fueron retiradas: muchas terminaron en casamatas en el Muro del Atlántico, apuntando al mar en espera de la llegada de tropas aliadas en Normandía.

Un caso especial fue el de Italia, el cual capturó ocho tanques Char B1 bis en un curioso episodio. Muchos olvidan que Italia invadió Francia en apoyo a la ofensiva alemana de 1940, además de para obtener territorio y prestigio. En este contexto, mientras se firmaba la paz, un trabajador italiano informó a las autoridades que ocho de estos vehículos habían sido escondido por fuerzas francesas en una cueva, hacia julio de 1940. Aunque recuperados, estos vehículos no sirvieron de mucho, ya que seis no tenían montada la torre. Sin embargo se sabe que fueron puestos a prueba, aunque no vieron ningún tipo de uso en Italia y se desconoce lo que sucedió con ellos.

Especificaciones técnicas
PanzerKampfwagen B2 (F)
Peso32.000 kg
Blindaje (casco)40 a 60 mm en el frente, 60 mm en los costados, 55 mm detrás
Blindaje (torre de fundición)55 mm al frente, 45 mm a los costados y detrás
Velocidad28 km/h (máxima); 12,5 km/h (crucero)
Autonomía140 km (carretera); 100 km (campo a través)
MotorRenualt de gasolina, de 6 cilindros, refrigerado por agua, de 16,94 litros, con 300 hp a 1.900 rpm
Armamento1 cañón de 47 mm en la torre, 1 ametralladora, 1 lanzallamas en el casco
Tripulación4 personas
Largo6,86 m
Ancho2,52 m
Alto2,88 m
Combustible400 litros
Vadeo0,72 m
Presión sobre el suelo0,85 kg/cm2
Potencia/Peso9,4 hp/tonelada
Luz sobre el suelo0,45 m

Fuentes

Tanque Char B1 en Wikipedia (en inglés)

Flammpanzer: Tanques lanzallamas alemanes (Tom Jentz, Hilary Doyle, Peter Sarson) – Colección Osprey Military/ RBA nº 9, 1999

Tanque francés Char B1

A pesar de lo que generalmente se cree, Francia no estaba mal dotada, técnicamente, en cuanto a tanques de combate. Un ejemplo de esto es el poco conocido tanque Char B. Con dos cañones, algo poco típico para la época, podía enfrentar a dos enemigos a la vez. El de la torre, de 47 mm, era mayor que los que tenían la mayoría de los tanques alemanes, mientras que el del casco, de 75 mm, era devastador para una época tan temprana de la guerra.

Producto de ideas de la Gran Guerra, el origen del diseño y las tácticas del Char B1 lo condenó, a la larga, al fracaso. Estas ideas pensaban al tanque como un vehículo grande, pesado y tremendamente armado, que funcionaría junto a la infantería, cruzando trincheras y destruyendo todo tipo de fortificaciones. Es decir, no estaba pensado para una guerra altamente móvil.

Este concepto, llamado Carro de Batalla por los franceses, fue concebido por el general Estienne en la década de 1920. A principios de 1926, más precisamente el 27 de enero, se decidió crear tres prototipos de lo que luego sería el Char B1; estos estarían basados en cuatro vehículos experimentales anteriores. Los franceses se tomaron nada más ni nada menos que 4 años para terminar esos prototipos, lo cual no es nada raro teniendo en cuenta la enrarecida pero también distendida situación mundial de esa época, que veía al gasto armamentístico como un despilfarro y con el mundo acercándose cada vez más a la Gran Depresión de 1929.

Sin embargo, en esa época los franceses no tenían nada en claro lo que deseaban en sus nuevos tanques. Al ser terminados, se decidió volver a alterarlos, incluso de manera bastante radical, para que pudieran cumplir con diversos cambios de especificaciones. Esto los llevaría a un nuevo concepto táctico, el Carro de Maniobras. Esto explica cómo recién el 6 de abril de 1934 se hizo la primera orden para la construcción de 7 tanques Char B1 (el 1 indica que había varios proyectos simultáneos, de tanques mejorados, el B2, el B3 y el BB).

Para esa época, el ambiente militar francés estaba caldeado por un intenso tira y afloja entre dos ideas totalmente diferentes para los tanques. Por un lado, ciertos generales querían construir los tanques gigantescos, pesados y muy blindados y artillados, propios del pensamiento post-Gran Guerra. Sin embargo, otros militares querían construir grandes cantidades de tanques pequeños y baratos (tomando como idea el éxito del FT-17). La solución, salomónica, no contentó a nadie y puede haber influido directamente en la caída de Francia años después: se construyeron los dos tipos de tanques, pero en números insuficientes y al estar poco coordinados, no pudieron detener a un enemigo que, técnicamente, era inferior: las divisiones acorazadas alemanas tenían pocos vehículos blindados y estos generalmente tenían poco blindaje y armamento, pero eran tremendamente móviles.

El perfil del Char B1 es atípico para la época, siendo un híbrido entre los tanques ingleses de la Primera Guerra, altos y con enormes orugas, y los franceses, con torre sobre el casco. Pueden verse las rendijas de ventilación del motor en el costado, además de las escotillas para la tripulación. La torre, de pequeño tamaño, parece desproporcionada. A pesar de todos sus defectos, el Char B1 fue determinante para el desarrollo de vehículos blindados franceses, y de hecho influenció diseños posteriores y fue influenciado por otros como el FCM Char 2C, el tanque operacional más grande del mundo

El Char B1 estaba, obviamente, en el primer grupo ideado por los estrategas franceses. Era enorme, tenía dos cañones, era lento y costaba 1,5 millones de francos de la época. Había tanques franceses de la segunda categoría que costaban tres veces menos. Esto no impidió que se construyera un número significativo: Renault construyó 182, AMX 47, FCM 72, FAMH otros 70, y la empresa Schneider otros 32, sumando un total de 403 unidades. Si no se construyeron más fue porque la industria francesa estaba saturada, pero también por el enorme precio: se dice que se comieron la mitad del presupuesto de los tanques destinados a infantería.

Diseño anticuado para una guerra moderna

Sin duda, una de las características más curiosas del Char B era que, al igual que los tanques británicos de la Gran Guerra, no posee las orugas debajo del casco, sino que estas recorren toda su extensión. Mientras tanto, grandes planchas de blindaje protegían la suspensión y otros sistemas motrices que estaban entre las orugas. Esta forma de diseño conseguía tanques muy altos, susceptibles a ser averiados más fácilmente en las partes motrices, y que difícilmente podían pasar desapercibidos. Obviamente también los hacía más lentos y pesados.

En realidad, el Char B estaba pensado como un tanque de ruptura, como muchos otros en su época. Estos tanques, capaces de atravesar alambradas y trincheras mientras destruían fortificaciones, no tenían que ser rápidos (porque debían acompañar a la infantería), ni pequeños, para no quedar atrapados en trampas antitanque y para cargar mucho armamento.

Sin embargo, el diseño del Char B tenía otros problemas a corto y mediano plazo. Había tardado demasiado tiempo en ser conceptualizado, y no había incorporado nada de todo lo aprendido y mejorado durante los 20s y 30s. Su velocidad era mala (20 km/h en carretera), y su gran falla estratégica fue siempre su corto alcance, de unos 200 kilómetros. La solución más obvia era acompañar los tanques con camiones, que arrastraban tanques de 800 litros, pero luego se abandonó. Esto obligó a que las unidades que usaban el Char B tuvieran que tener camiones dentro de su estructura orgánica, además de vehículos acorazados TRC Lorraine 37L especialmente diseñados para reabastecer de diesel a estos tanques.

Finalmente, otra cuestión que permite diferenciar fácilmente al Char B es que se trata de un tanque con dos cañones, algo poco común en la época (aunque visto también en algunos tanques estadounidenses). Esto, sin embargo, no era una gran ventaja, ni tampoco una idea sobresaliente. El vehículo había sido diseñado más como un cañón autopropulsado que como tanque: nuevamente las similaridades con los diseños de la Gran Guerra son evidentes. El cañón de 75 fue pensado para destruir fortificaciones, nidos de ametralladoras y grandes oleadas de infantería enemiga, pero no para destruir tanques, y por eso tenía una escasa movilidad: había que apuntar todo el tanque hacia el blanco. Sin embargo, hacia principios de los 30s, los diseñadores franceses se dieron cuenta de que el vehículo iba a tener que enfrentarse a un nuevo enemigo, que sí podía moverse. Como no se podía rediseñar completamente todo el aparato, la única solución que encontraron fue agregarle una torre que tuviera un cañón antitanque.

El gran talón de Aquiles

Con todo lo anterior, el Char B no era, en principio, un mal tanque. Problemas como la dificultad de apuntar con el cañón del casco o la escasa autonomía se podían solucionar o mitigar con buen entrenamiento y una táctica adecuada. Pero lo que no podía hacerse con esto era solucionar el que, tal vez, era el mayor problema del diseño.

Otro ángulo del tanque: pueden apreciarse claramente sus grandes orugas, el frente remachado y el cañón de 75 mm en el casco. La figura humana en la parte izquierda nos permite tener una idea del tamaño del aparato.

Como se ha marcado antes, la adición de la torre fue una medida urgente que se tomó para convertir a un cañón ATP en un tanque; el problema fue en todo caso la torre elegida.

Llamada APX-1, era una torre pensada para un tanque más pequeño y moderno, el Char D2. A diferencia de los diseñadores ingleses, alemanes y soviéticos, los franceses habían abogado por torres baratas y pequeñas, en las que solamente cabía una persona (en los otros modelos iban dos o tres personas, generalmente cargador, comandante y artillero). Esto hacía que el comandante del vehículo tuviera que ser un verdadero hombre orquesta. Su tarea en combate era enorme: debía dirigir a su conductor, elegir el camino que tomar, cargar, apuntar y disparar el cañón de 47 mm y, si era un oficial, tenía que dirigir por radio a sus subordinados.

Es evidente que, por más entrenado que estuviera, ningún hombre podía, bajo el stress del combate, llevar a cabo todas estas tareas de manera satisfactoria.

Por si fuera poco, la torre tenía otro gran inconveniente: no tenía escotillas en la parte superior. Además de aumentar la situación de claustrofobia, esto impedía que el comandante pudiera observar el terreno adyacente, lo cual le quitaba valiosa información táctica. Solamente podía mirar a través de las mirillas del vehículo.

Otro dato curioso es que, teniendo dos ametralladoras, el jefe del carro también tenía que manejar al menos una. El hecho de que todos los Char B tuvieran radio era un buen dato; pero la mala noticia es que muchos modelos todavía funcionaban con código morse.

Aparentemente los franceses utilizaron este tipo de torres en casi todos sus tanques debido a la saturación de su industria de guerra. Las torres pequeñas como la APX-1 eran de fundición, pero baratas: consumían menos material y además permitían utilizar máquinas existentes.

Uso en combate

Tal como había sido diseñado, el Char B fue destacado con las unidades de infantería destinadas al asalto. La idea era que la parte móvil de la batalla la asumieran los tanques más pequeños y rápidos, mientras el Char B acompañaba a las Divisiones de Coraceros de la Reserva. Se trataba de tropas especializadas en la ofensiva, pero que como eran de reservas, no tenían tanto entrenamiento.

En los días previos a la invasión alemana hubo algunas pequeñas mejoras en ciertos aparatos, pero no se pudo prepararlos para lo que vendría. Aunque ciertas unidades podían destruir buenas cantidades de tanques alemanes, no tenían la cohesión suficiente para soportar el empuje del combate interarmas que tenían atacantes. No había un fuerte lazo con la infantería ni con la artillería, mucho menos con la aviación.

En efecto, los Char B, muy valiosos como armas antitanque (con la doctrina táctica adecuada) podrían haber abierto grandes huecos en las formaciones alemanas, ninguno de cuyos tanques podía resistir un impacto directo de 75 mm. Sin embargo, los tanques estaban allí para apoyar a la infantería y no para funcionar independientemente, como sí lo hacían los alemanes. Dispersos por todo el frente, perdieron su valor táctico y estratégico. Eventualmente se convertían en blancos casi perfectos: los comandantes de tanques alemanes no tenían más que llamar a algún bombardero en picada que destruyera por él al peligroso oponente.

Por otra parte, la principal característica, y la más temida por los alemanes (el cañón de 75 mm montado en el casco) estaba en una posición poco afortunada, ya que solamente podía girar con todo el resto del tanque. Eso hacía que el tirador de ese cañón solamente pudiera disparar una vez que el conductor hubiera apuntado previamente.

Un ejemplo patente de cómo pelearon la guerra estos vehículos fue el ataque alemán por el bosque de las Ardenas, que tomó por sorpresa a los franceses. Había dos divisiones acorazadas, y sus Char B entraron en combate en pequeños grupos, con poco combustible y sin ningún control operativo coherente. Al principio, como era de esperarse, su aparición espantó a los alemanes. Pero una vez superada la conmoción inicial, la pericia alemana comenzó a funcionar: tanques y aviones se fueron concentrando en los Char B de a uno. En esa batalla, muchos Char B fueron abandonados sin combustible, y sus tripulaciones los incendiaron para evitar que su captura.

En conjunto, si bien tenía sus defectos, el Char B era técnicamente superior a los pobremente armados y blindados tanques alemanes de comienzos de la Segunda Guerra Mundial. En otros casos, estos tanques repitieron éxitos como el de las Ardenas, en acciones como las del 16 de mayo de 1940. En esa ocasión, un solo Char B atacó frontalmente y destruyó 13 tanques alemanes, todos del tipo Panzerkampfwagen III y IV, los mejores que Alemania tenía por entonces. En los diez minutos que duró el combate, el Char B recibió además la friolera de 140 impactos, pero pudo volver completo a su posición.

Esta excelente fotografía a color permite ver más detalles del Char B. Aunque poderoso para la época, era difícil de apuntar ya que había que detenerse totalmente para hacerlo directamente con el casco. Los remaches, claramente visibles, no contribuían a reducir el peso o aumentar la protección.

Sin embargo, este tipo de situaciones eran anecdóticas; el Char B no estaba bien diseñado y no podía adaptarse a una guerra altamente móvil como la que estaba naciendo.

A pesar del esfuerzo de sus tripulaciones por luchar hasta el final, los alemanes lograron capturar una buena cantidad de estos tanques (161 unidades), que como sucedió en muchos otros casos, fueron reutilizados. Sin embargo, no como tanques convencionales: unos 60 de ellos fueron convertidos a la función de tanques lanzallamas, llamados PanzerKampfwagen B2 (F). Otro uso que le dieron fue como montaje de un cañón de 105 (16 unidades) y como vehículo de entrenamiento.

Irónicamente, algunos de estos tanques fueron luego recapturados por los franceses, lo cual ayudó a reconstruir sus unidades acorazadas justo antes de terminar la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente sobreviven en los museos solamente 10 unidades del Char B, siendo nueve de ellas del modelo B1 bis y la restante del B1.

Variantes

El Char B tuvo tres variantes, aunque las dos primeras son las más importantes, siendo la tercera casi una anécdota. Aunque pueden observarse cambios de mayor o menor importancia, lo cierto es que el tanque no tenía mucho potencial de expansión o mejora.

Char B1

La primer variante del Char B tenía un blindaje de 40mm tanto en el frente como en los costados. La torreta, aunque tenía un cañón relativamente bueno para la época, de 47 mm L/27, no agregaba mucha capacidad antitanque. Generalmente, de los 50 proyectiles de este calibre que se cargaban, 30 eran perforantes explosivos, pero solamente podían penetrar 25 mm.

En este sentido, sin duda alguna la mayor responsabilidad caía sobre el cañón de 75 mm (L/17.1) ABS 1929 SA35. Montado en la parte derecha del casco, podía disparar tanto munición HE como APHE (perforante explosiva). Aunque no estaba pensada como munición antitanque sino para destruir fortificaciones, podía poner fuera de combate a cualquier tanque alemán de esa época. Su principal limitación era que su ángulo horizontal de tiro era limitado: 1º, es decir, 18 metros a 500 metros de distancia. Para poder ser apuntado, tenía que ser guiado por el conductor, con la ayuda de una mira, a través de una compleja transmisión hidráulica de precisión. A diferencia del cañón de la torre, el de 75 mm tenía su propio cargador, dedicado solamente a esa tarea. El tanque llevaba unos 80 proyectiles de este calibre, lo cual nos ayuda a comprender su tamaño.

Finalmente existían dos ametralladoras calibre 7,5 mm M1931: una en el casco y otra en la torre, para protección contra la infantería.

En el compartimiento de combate, la radio estaba localizada a la izquierda, mientras que había una escotilla de escape a la derecha. La radio ER53 era básicamente un radiotelégrafo, ya que solamente servía para transmitir en código morse.

El compartimiento de combate estaba conectado con el del motor por un corredor, debajo del cual había 19 proyetiles de 75 mm listos para ser disparados.

Curiosamente, aunque el motor daba oficialmente unos 250 HP, su potencia real era de 272 HP. No habla muy bien de su fiabilidad el que cada tanque tuviera asignado tres mecánicos; sin embargo este no parece haber traído problemas. Esto puede deberse a que el modelo estaba bastante maduro y los mecánicos habrían domado los problemas iniciales que tiene cualquier diseño; por otra parte, el tanque era un aparato complejo y muy grande, demasiado para un solo hombre.

Gran parte de la complejidad lo agregaba la suspensión, que comprendía 16 ruedas de rodadura por lado. Ya de por sí es complicado explicar cómo funcionaba el sistema; baste decir que había tres boogies centrales dentro de los cuales cada uno tenía dos boogies más, y cada uno de los tres boogies principales tenía un resorte vertical que estaba adosado a un sistema horizontal de suspensión. Aunque el motor no era muy potente, el tanque en sí, poco blindado y con una torre pequeña, podía moverse a una velocidad relativamente normal de 28 km/h… Normal al menos para la década de 1930, cuando comenzó a ser construido. Su alcance, sin embargo, era también escaso, del orden de los 200 km, lo cual disminuía su eficacia táctica al no poder funcionar como reserva móvil.

Solamente se construyeron 34 vehículos de este modelo, entre diciembre de 1935 y julio de 1937. Como puede verse, incluso en momentos en los que Alemania retomaban visiblemente su poderío, no parecía haber gran prioridad en la producción de estos tanques.

Especificaciones técnicas Char B1
Peso35.000 kg
Blindaje35 mm en torre, 40 mm en el casco (frente y lados)
Velocidad máxima28 km/h
Potencia del motor272 HP
Autonomía200 km
Armamento1 cañón de 47 mm en la torre, 2 ametralladoras, 1 cañón de 75 mm en el casco
Tripulación4
Largo6,37 m
Ancho2,46 m
Alto2,79 m

Char B1 bis

Mejorando un poco el blindaje, esta versión tenía 60 mm máximos en el casco, y una torre APX4 con un cañón más largo, L/32, el cual le daba un mayor poder antitanque. Se trató de la versión más numerosa, produciéndose 369 unidades entre el 8 de abril de 1937 y junio de 1940. Sin embargo, hay que notar que, nuevamente, la producción previa a la guerra fue muy lenta: de ese número solamente 129 se habían completado el 1º de septiembre de 1939 (es decir, dos años y medio: un promedio aproximado de cuatro cada mes). Incluso en diciembre de ese año, el ritmo no era muy bueno, y solamente llegó a 45 unidades por mes en marzo de 1940, con los alemanes a punto de avanzar. Incluso si Francia no hubiera caído, es de preguntarse cuánto tiempo se hubiera tardado en terminar los 1144 unidades que había pedido el gobierno.

Aunque se incorporó un motor diesel de 307HP, el aumento del blinbaje hizo que la velocidad se redujera a 25 km/h. Incluso, la primera tanda de 35 unidades todavía tenía el motor viejo, y fueron lentamente reequipados entre 1938 y 1940.

Sin embargo, el principal problema del tanque, la autonomía, no había mejorado: ahora era de 180 km. Aunque esto puede parecer mucho, no lo es tanto, ya que a 20 km/h en una carretera, los tres tanques de 400 litros se terminaban en 6 horas. Aparentemente esto era causado por la poca eficiencia del motor, que consumía demasiado combustible. Los últimos tanques producidos en junio de 1940 tenían un tanque interno extra de 170 litros, el único recurso que quedaba a mano.

El motor más potente implicaba también una necesidad mayor de aire, de manera que la toma correspondiente en el lado izquierdo fue agrandada. Aunque se dice que esta toma más grande era un punto débil en el blindaje, no hay evidencia firme de que esto fuera así.

Durante su producción, este modelo tuvo algunas mejoras, particularmente la que le permitió llevar más munición (primero 62 proyectiles de 47 mm y 4.800 municiones de ametrallador, luego 72 y 5.250 respectivamente). Sin embargo, esto se hizo en detrimento de la munición de 75 mm, que era la más útil en combate: aunque se pasaba de 80 a 74, ahora solamente 7 del total era del tipo perforante explosivo.

Tal vez la mejora más grande, útil y agradecida por los tripulantes haya sido la radio ER51, la cual permitía comunicación hablada en lugar del código morse. Los vehículos de comandantes de compañía y batallón tenían, además, una radio ER55 para comunicarse con sus superiores. Sin embargo, hubo unidades que prefirieron mantener las radios viejas, ya que el ruido del motor era muy fuerte y a veces impedía la comunicación verbal.

Uno de los pocos Char B1 que han sobrevivido a la guerra, completamente intacto. Se trata del B1 bis llamado «Temerario». Actualmente descansa en el campo militar de
Mourmelon-le-Grand, en Francia. (foto de The shadock, en dominio público)

Char B1 ter

Con un blindaje más acorde a su época, de 70mm, soldado e inclinado, tenía un peso de 36.6 toneladas métricas y un motor más potente, de 350 HP. Supuestamente iba a reemplazar al B1 bis en el verano de 1940, acelerándose su producción en masa. Esto se había planeado al abaratar el costo, quitando la compleja transmisión Neader y dejando que el arma tuviera un ángulo de tiro de 10º. También se planeaba incorporar a un quinto tripulante.

Sin embargo, no llegó a tiempo. Aunque el primer prototipo se presentó en 1937, para 1940 solamente había tres prototipos completados, y los tres se perdieron cuando se los transportaba por barco y dicho buque fue bombardeado por los alemanes, el 21 de junio de ese año. Sin embargo, algunos creen que otro de los prototipos fue capturado por los italianos, aunque no existen pruebas claras al respecto.

Fuentes

Tanque Char B1 en Wikipedia (en inglés)

Otras fuentes

Panzerkampfwagen 38(t) / LT vz38

El Panzerkampfwagen 38(t) fue, al igual que el Panzerkampfwagen 35(t), un tanque de origen checoslovaco, que comenzó a producirse en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Preocupada por su seguridad, Checoslovaquia comenzó una carrera de rearme en la que el LT-38 (su denominación original) representaba un enorme esfuerzo de modernización del arma acorazada, presentando un diseño bastante moderno y eficaz para la época. No por nada fue un éxito de exportación para la creciente industria militar de este país, además de recibir muchos pedidos por parte de su gobierno.

Lamentablemente, Checoslovaquia fue anexada sin posibilidad de utilizarlos para defenderse, primero en 1938 (cuando Alemania ocupó los Sudetes, una región habitada por descendientes de alemanes) y luego completamente en 1939. Esto hizo que toda la infraestructura industrial y militar checoslovaca fuera apropiada y utilizada por los alemanes en los meses siguientes, cuando se decidió la invasión de Polonia.

Las divisiones acorazadas alemanas, aunque muy temidas por sus enemigos, eran en realidad mucho más endebles de lo que aparentaban. Poseían muy pocos tanques medios y pesados, y dependían de modelos ligeros con poco armamento y blindaje. En este sentido, los LT-38 eran perfectos para los alemanes, por dos razones: primero, ayudaban a tapar los enormes huecos que existían en todas las unidades alemanas (no solo las acorazadas requerían tanques, sino también las de infantería o caballería). En segundo lugar, lo hacían con un diseño que encajaba bien en su idea de tanque medio, un modelo nuevo, sin uso y con características muy positivas e interesantes.

De esta manera, el LT-38 fue utilizado ampliamente hasta el año 1941, en el cual se lo declaró obsoleto ya que no podía hacer frente a los diseños soviéticos, mucho más armados y blindados. Sin embargo, y a diferencia de su hermano menor, el LT-35, fue utilizado como base para cañones de asalto y otros vehículos especializados, hasta el final de la guerra.

Vista delantera de los de estos vehículos utilizados por los unidades eslovacas. Alemania de hecho vendió estos vehículos a dicho país, que antes era parte de Checoslovaquia, para formar unidades que luego actuaban bajo mando alemán.

Diseño

Configuración general

Al igual que su antecesor, el LT-38 tenía un diseño convencional para tanques de esa época: motor en la parte trasera, una torre montada en la línea central, y tres tripulantes (en su diseño original, luego aumentado a cuatro).

En el casco estaba la cámara de conducción, en la cual se sentaba el conductor, en la parte frontal derecha. A su lado estaba el ametrallador de casco, que también hacía de operador de radio, el cual manejaba otra ametralladora calibre 7,92 mm. Se cargaban un total de 2.550 municiones para ambas ametralladoras.

La torre, previamente pensada solamente para el comandante, alojaba un cañón principal de 37 mm Skoda A7, junto con 90 proyectiles. Además poseía una ametralladora calibre 7,92 mm, en un montaje de bola a la derecha del cañón, que permitía ser disparada coaxialmente o de manera independiente. Así mismo, tanto el operador de radio como el conductor podían disparar la ametralladora de casco.

Al igual que en su antecesor, al entrar en servicio alemán se añadió espacio para un cargador en la torre, reduciendo así la carga de trabajo del comandante, que ahora solamente debía dirigir y disparar. Para esto se hizo necesario reducir la capacidad de carga de munición en 18 proyectiles. Los LT-38 capturados fueron modificados, mientras que los que se construyeron a partir de entonces bajo dominio alemán tomaron en cuenta esta diferencia.

Mecánica

Este tanque poseía un motor Praga EPA de 6 cilindros y 125 HP, refrigerado por agua, que le daba una velocidad máxima de 42 km/h, nada despreciables en la época. Modelos posteriores le agregaron dos carburadores, llevándose así la potencia a 150 HP y la velocidad máxima a 48 km/h. La tracción delantera pasaba a través de una caja de cambios que disponía de cinco marchas adelante y una en reversa.

Vista trasera de un LT-38.

A diferencia del modelo anterior, el LT-38 no poseía bogies dobles sino cuatro grandes ruedas de rodadura (similares a una tipo Christie), respaldada por una suspensión de ballestas laminares horizontales empernadas al casco. Otra gran diferencia era que el diseño no se apoyaba en un sistema de asistencia de dirección neumática, haciéndolo así menos vulnerable al clima extremo.

Dos tanques de combustible de doble pared, ubicados a cada lado de la cámara del motor, contenían 182 litros de gasolina. Un motor de arranque eléctrico estaba respaldado por uno de inercia, accionado desde el interior, mientras que se poner en marcha también, como medida de emergencia, desde el interior de la cámara de conducción.

Blindaje y armamento

En este punto, el LT-38 no aportaba ninguna mejora o actualización. Portaba un cañón Skoda A7 de 37 mm (que en servicio alemán se denominó KwK 37(t)). Si bien era una versión mejorada del que portaba el LT-35, y permitía perforar 32 mm de blindaje a 1.100 metros, disparando proyectiles a una velocidad de 750 m/s, el nulo aumento del calibre lo limitaría más adelante. Se había desarrollado un proyectil de fragmentación, aunque en un calibre tan chico, su poder era relativamente pequeño y se lo pensaba más que nada como apoyo a la infantería contra blancos blandos.

El arma, semiautomática de bloque descendente, era similar a la de su predecesor, sobre todo en el hecho de que el cilindro de retroceso sobresalía del mantelete (aunque esta pieza era consideramente menor). Manejarlo era aparentemente incómodo, debido a que los controles estaban en mala posición dentro de la torre.

La ametralladora del casco, al ser desbloqueada, podía ser apuntada libremente, teniendo una capacidad de giro de 10º a cada costado, de 10º de depresión y 20º de elevación. El visor telescópico tenía marcas de alcance para ambas armas, y en caso de ser destruida, podía ser reemplazado por una mira abierta que no era más que un agujero en el blindaje. La cúpula del jefe del carro tenía cuatro periscopios, dándole una visión de 360º grados.

En cuestiones de blindaje, el LT-38 ofrecía ciertas mejoras frente a su predecesor. En primer lugar, la cantidad de pernos utilizados en su fabricación era menor, pero asimismo el grosor era mayor. Variando entre 10 y 25 mm según la sección, este blindaje se aumentó más tarde hasta los 50 mm en la parte frontal (al ser fabricado bajo dominio alemán, como Ausf. E y versiones posteriores). El haber reducido la cantidad de pernos también hizo disminuir la posibilidad de dañar a la tripulación al ser impactado, pero el peligro continuaba estando, algo que no gustaba a las tripulaciones.

Desarrollo checoslovaco

Aunque el LT-35 era un tanque popular en servicio checoslovaco, se había ganado una reputación de poco confiable, debido principalmente a que había tenido un desarrollo demasiado apresurado. Mientras se solucionaban estas falencias, las autoridades militares decidieron pedir opciones. Al mismo tiempo, la empresa CKD, que fabricaba el LT-35 conjuntamente con la empresa diseñadora (Skoda), buscaba desarrollar un tanque que pudiera ser vendido tanto al Ejército Checoslovaco como a otras naciones.

El TNHP fue un éxito de ventas a nivel mundial. Se vendieron 50 de esta versión a Irán. Este modelo, además de los estragos el tiempo y la falta de la ametralladora de casco, muestra un tipo diferente de mantelete y de cañón. Actualmente se encuentra en un museo en Teherán (foto de Anatoly Terentiev). De no haber invadido Alemania a su vecino país, CKD podría haber vendido una buena cantidad de estos tanques a naciones de todo el mundo.

En 1937 el Estado Mayor de este país solicitó a ambas empresas propuestas para un nuevo tanque. El diseño TNHP de la CKD fue el ganador, comenzándose rápidamente su producción. El resultado fue un vehículo sencillo, confiable y de fácil mantenimiento, que tuvo un relativo éxito en el campo de la exportación, donde no brilló más solamente por la pronta invasión alemana de Checoslovaquia, que cortó la exportación de un vehículo muy importante para este país.

El 1º de julio de 1938 era el mismo gobierno checoslovaco el que solicitó la construcción de 150 unidades, como parte de su rearme apresurado para hacer frente a las ansias expansionistas germanas. Sin embargo, era demasiado tarde: para fines de ese año Alemania había invadido los Sudetes, y en marzo de 1939 el país entero caía bajo dominio nazi. Como consecuencia, ninguno de los tanques ordenados entró en servicio bajo bandera nacional, y fueron rápidamente requisados por autoridades militares germanas, que vieron en él un buen sustituto para sus tanques medios Panzerkampfwagen III. Se ordenó incluso que la producción siguiera adelante más allá de ese número, debido a que las divisiones acorazadas requerían grandes cantidades de material para continuar llenando sus debilitadas plantillas.

De esta manera, el tanque continuó en producción hasta 1942, construyéndose un total de 1.414 vehículos. Muchos fueron vendidos a su vez a países aliados: 102 a Hungría, 69 a Eslovaquia, 50 a Rumania y 10 a Bulgaria.

Sin embargo, como veremos luego, el chasis del tanque fue un éxito todavía mayor. La torre era demasiado pequeña como para aceptar un cañón mayor que el de 37 mm, de manera que a partir de 1941 se lo declaró obsoleto. Pero la parte inferior del vehículo, que poseía una mecánica sencilla y confiable, inspiró todo tipo de vehículos de combate más especializados. Algunos de estos ejemplares permanecieron en servicio incluso hasta la década de 1970.

Uno de los 24 Panzerwagen 39, el primer tanque utilizado en Suiza, actualmente en un museo en dicho país. Obsérvese el camuflaje invernal y el cañón, que tuvo que ser adquirido de manera separada.

Versiones

Ya antes de ser capturadas las industrias y existencias checoslovacas, el LT-38 tenía diversas versiones y estaba en proceso de exportarse a varios países. Irán había pedido 50, y Perú unos 24, al igual que Suiza. Latvia también compró algunos.

Un dato curioso al respecto es que la exportación de vehículos comenzó antes de que el tanque entrara en servicio checoslovaco. Sin embargo, técnicamente ninguno lo hizo, pues en 1938 Alemania comenzó su invasión, y las unidades fabricadas no llegaron a ser asignadas al ejército.

Otro dato curioso es que Inglaterra pidió prestado uno de estos tanques para evaluaciones a comienzos de 1939, pero rápidamente perdió interés al considerárselo inferior a los diseños locales. Cabe destacar que Inglaterra compró licencias de armamento checoslovaco en varias oportunidades, siendo un ejemplo el diseño de la ametralladora que usaba el LT-35 y LT-38, que se convirtió en la BESA, que equipaba todos los tanques británicos de la época.

Este vehículo llegó a Inglaterra cuando Checoslovaquia estaba parcialmente invadida por Alemania, y a pocas semanas de que la invasión se hiciera total. Es de suponer que las autoridades inglesas hubieran tramitado, de haber podido, una rápida concesión de los derechos de fabricación bajo licencia, si es que el tanque hubiera llenado sus expectativas, porque de otra manera no se hubiera podido poner en manos alemanas las necesidades bélicas de este país. De todas maneras, se consideró que el diseño tenía varias fallas, principalmente en la cuestión de habitabilidad y comodidad de uso por parte de las tripulaciones.

Versiones como tanque

  • TNHP: versión inicial, de la cual Irán fue el primer comprador, con 50 pedidos.
  • LTP: versión de exportación para Perú, del cual se fabricaron 24.
  • LTH: versión de exportación para Suiza. Solamente se entregaron 24 antes de que Checoslovaquia fuera invadida, de manera que no se pudieron pedir más unidades. Tiene la curiosidad de ser el primer tanque utilizado por el Ejército Suizo. Como estas unidades se entregaron sin cañones, y luego estos no pudieron ser comprados a Skoda, se tuvo que utilizar uno de 24 mm fabricado en el país. Dentro de Suiza se lo conoció como Panzerwagen 39 «PRAGA». Posteriormente se cambiaron tanto el cañón como las ametralladoras, para aumentar su poder de fuego.
  • LTL: versión de exportación para Lituania, de la cual se construyeron 21.
  • LT vz. 38: designación del Ejército Checoslovaco, que nunca se usó ya que el tanque nunca entró en servicio activo.
  • Sav m/43: cañón de asalto basado en el chasis del TNH, construido en Suecia.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. A-D: versión alemana del TNH original checoslovaco, construida bajo el dominio alemán.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. E-G: versión que incrementaba el blindaje frontal hasta los 50 mm.
  • PzKpfw 38(t) Ausf. S: se trata de una versión de exportación pedida por Suecia, que fue confiscada por Alemania y nunca llegó a sus dueños. En su lugar, se acordó la construcción bajo licencia de este diseño como Strvm/41.

Otras versiones como vehículo especializado

La modificación más sencilla en uso alemán fue el Panzerbefehlswagen 38(t), un vehículo de mando que se creaba al añadirse radios adicionales y antenas de marco sobre la cubierta del motor, de manera similar al caso del Panzer 35(t).

El Hetzer, oficialmente conocido como Jagdpanzer 38(t), fue sin duda el más exitoso vehículo creado sobre el chasis del Panzer 38(t). Se hizo particularmente conocido en el Levantamiento de Varsovia, tanto por los alemanes, que lo usaron para demoler refugios de polacos rebeldes, como por los mismos habitantes de la ciudad, que capturaron algunos y los bautizaron, convirtiéndolos en personalidades de la gesta.

Pero, al igual que su antecesor, el Panzer 38(t) quedó obsoleto en 1941. En este caso no fueron sus elementos mecánicos los que lo condenaron a operaciones de segunda línea, sino la presencia de vehículos blindados muy superiores en poder de fuego y protección. Al invadir la Unión Soviética, se vio que muchos tanques enemigos tenían cañones de 76 mm y grueso blindaje inclinado, contra los cuales el pequeño vehículo checoslovaco nada tenía que hacer, incluso a corta distancia.

Sin embargo, la fiabilidad y simplicidad del chasis y de sus elementos mecánicos, sumado a su escasa silueta, hicieron que, como su hermano menor, fuera utilizado como base de muchos proyectos, principalmente de cazacarros. De todas maneras, como se trataba de un diseño más nuevo y mejorado, mientras el Panzer 35(t) sólo fue reconvertido en base a unidades removidas del servicio de primera línea, el chasis del Panzer 38(t) continuó en producción luego de la cancelación del tanque en sí, hasta el año 1944. De esta manera se crearon las siguientes variantes:

  • Marder III: este cazacarros consistía en el chasis del Panzer 38(t), sobre el cual se montaba una superestructura abierta por arriba. Hubo dos versiones principales: la SdKfz 138 tenía un cañón de 75 mm de origen alemán (PaK 40/3 L/46), mientras que la SdKfz 139 poseía uno de 76,2 mm pero de origen soviético (Modelo 36). Los vehículos eran tan similares en diseño y prestación que tenían el mismo nombre oficial. Del Sdkfz 138 hubo a su vez dos versiones, en una de las cuales el motor fue trasladado a la parte delantera del chasis, siendo usada en la otra la configuración convencional.
  • SdKfz 138/1 o Bison o también Grille: era un sistema de artillería autopropulsada del cual existieron dos versiones con la misma denominación. Sobre el chasis del tanque checoslovaco se montaba un cañón pesado de infantería de 150 mm de origen alemán (sIG 33/1, que también había sido montado con poco éxito sobre el PanzerKampfwagen I y II, en cuyos casos tendía a sobrecargar los chasis). El Ausf. H mantenía el motor trasero y la cámara de combate en el centro, pero el Ausf. M el motor pasó adelante y la cámara de combate quedó detrás, en un compartimiento rediseñado. Ambos modelos sirvieron en las Compañías de Cañones Pesados de las Divisiones de Panzer-Grenadier. La escasa cantidad de proyectiles que podía cargar cada vehículo inspiró la producción de una variante de amunicionamiento, basada en el Ausf. M.
  • Flakpanzer 38(t) o SdKfz 140: era un vehículo de artillería antiaérea que cargaba un cañón de 20 mm. Se construyeron 162 en 1943, como medida interina, hasta que fueron reemplazados por Flakpanzer IV. Cargaba 540 proyectiles de munición perforante y rompedora, siendo todos trazadores. Esto hacía que la cadencia máxima de disparo del único cañón, de 480 disparos por minuto, fuera rebajada a la mitad. El vehículo tenía una dotación de cinco personas, y el chasis había sido modificado para tener el motor en la parte delantera, de manera similar al Bison Ausf. M.
  • Aufklärungspanzer 38(t) o SdKfz 141/1 (existe una variante, la SdKfz 140/1, que posiblemente sólo difiere en detalles menores): tal vez la variante más sencilla y de cometido menos especializado. Se trataba de una versión de reconocimiento, que montaba la torre de un automóvil blindado SdKfz.222, incluyendo su cañón de 20 mm. En 1944 se construyeron 70 vehículos de este tipo, que se distribuyeron entre batallones acorazados de reconocimiento.
  • Jagdpanzer 38(t) (más conocido por su nombre extraoficial: Hetzer): se trata de la variante más exitosa y conocida. Era un cazatanques que portaba un cañón de 75 mm PaK 39 L/48, y era la única versión de cañón autopropulsado que tenía una superestructura totalmente acorazada, incluyendo la parte superior. Tuvo bastante éxito, sobre todo por su silueta baja. El Hetzer fue bastante popular y exitoso en los últimos años de la guerra, gracias a su escaso tamaño y mucho poder de fuego, aunque apuntar el arma implicaba mover todo el vehículo, limitándose así su eficacia. Una versión muy poco conocida utilizaba el cañón de infantería de 150 mm sIG33/2, pero sólo se construyeron 30 de ellos. También hubo planes para ponerle un cañón de 105 mm, que no fructificaron.
  • Flammpanzer 38(t): una versión del Hetzer, construido en escaso número (menos de 50), que disimulaba un lanzallamas en un cañón falso. Tenía un alcance de 60 metros y cargaba 700 litros de combustible. Se los vio en uso en la ofensiva de las Ardenas, en 1944. Construidos por órdenes expresas de Hitler, se continuó su producción hasta el final de la guerra, pero apenas tuvieron uso.
Hitler inspecciona un Jagdpanzer 38(t), también conocido como Hetzer, cazatanque creado sobre el chasis del Panzer 38(t). Una vez que este carro de combate se hizo obsoleto, se lo modificó para diferentes tareas, sobresaliendo en esta al convertirse en uno de los más utilizados cazatanques alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

En conjunto, el chasis del Panzer 38(t) fue utilizado como base de 3.700 cureñas autopropulsadas y 102 transportes de munición. Algunos bastidores fueron reconvertidos como lanzadores móviles de humo (PzKpfw 38(t) mit Nebel Ausrastung), y otros fueron enviados a las escuelas de conductores. Allí se los usó para quemar gas de leña, que era un combustible sintético creado por los alemanes para paliar su escasez crónica de petróleo.

A partir de agosto de 1944, una pequeña cantidad de Hetzer (poco más de 100) fueron desarmados y reconvertidos a la función de vehículos acorazados de recuperación, instalándose una grúa de 2 toneladas en la parte superior. Este Bengepanzer 38(t) fue uno más de este tipo de vehículos, inventados por los alemanes para dar asistencia mecánica rápida en el campo de batalla, impidiendo que se perdieran vehículos dañados o empantanados. Se suponía que los Bergepanzer 38(t) debían hacer esto con los Hetzer. Además de ensamblarlos a partir de Hetzers ya terminados, se los mandó a construir en la línea de ensamblaje en Praga, de manera que salían de la misma fábrica. Hacia el final de la geurra, se habían producido 181 de ellos.

Hubo, sin embargo, muchos diseños basados en este tanque que nunca salieron del tablero de dibujo. Tal vez el más curioso haya sido el PzKpfw 38(d). Este rediseño alemán (de ahí la d de Deutsche) cambiaba totalmente el sistema de propulsión, incorporando un motor diesel Tatra de 210 HP, situado al lado del conductor. En este caso, la guerra terminó antes de que se pudiera avanzar en su producción.

De todas maneras, lo que marca a las claras la fiabilidad y capacidades del chasis del LT-38 es que fue uno de los pocos vehículos que continuó en servicio tiempo después de la Segunda Guerra Mundial. Checoslovaquia continuó la producción del Jagdpanzer 38(t), el cual vendió a Suiza como G-13, fabricándose 158 unidades. En este país, como ya se ha dicho, el Panzerwagen 39 fue mejorado con la actualización de su armamento y estuvo en servicio varios años.

Por si fuera poco, un comprador contrariado, Suecia, usó el bastidor como base para un TAP que estuvo en uso en este país hasta la década de 1970. Igualmente también se lo utilizó como base para el SAV 101, un cañón de asalto que montaba un obús de 105 mm en una superestructura fija.

Un Hetzer en un museo suizo, perfectamente conservado. Muchos de estos vehículos que sobreviven en museos no son de origen alemán, sino suizo, aunque pueda pintárselos a la manera alemana para representar unidades más famosas.

Historia operacional

Las dos grandes campañas en las que el Panzer 38(t) participó ampliamente fueron las de Polonia y las de Francia. Al igual que el LT-35, en la primera actuó como vehículo de reconocimiento, manteniendo la denominación LTM 38, pero a partir del 16 de enero de 1940 se lo reclasificó como tanque mediano, sustituyendo al Panzerkampfwagen III en muchas unidades acorazadas que no disponían del mismo o lo tenían en escasa cantidad.

En ambas campañas se comportó bien, acumulando un buen historial de victorias. En Polonia sirvió principalmente en la 3º División Ligera, que contó con 59 de estos aparatos, de un total de 150 tanques operativos. Hay que tener en cuenta que todas las unidades acorazadas de la época estaban crónicamente mal dotadas: una división acorazada alemana debía tener 562 tanques, y ninguna sobrepasaba por muchos los 300. En este sentido, aunque se los consideraba entonces como tanques de reconocimiento, es evidente que muchos Panzer 38(t) fueron utilizados como punta de lanza, ya que los Panzerkampfwagen I y II eran muy inferiores tanto en blindaje como en armamento.

Un ejemplo que muestra a las claras la importancia de este tanque checoslovaco en el inventario alemán fue la invasión de Noruega, la Operación Weserübung. El movimiento de tropas incluía la invasión de Dinamarca, que por su escaso tamaño y población sólo podía dar una resistencia simbólica al avance alemán. Como los Panzerkampfwagen III y IV eran muy escasos y estaban dispersos por toda Europa, se enviaron en cambio 15 Panzer 38(t) y tres prototipos de tanques con torres múltiples, más 40 tanques Panzerkampfwagen I y II.

Más tarde fueron utilizados en la invasión de Francia, en donde tuvieron dos usuarios privilegiados: la 8º y la 7º División Panzer, comandada esta última por el entonces General de División Erwin Rommel. Esta formación es peculiar porque incluía un total de 106 Panzer 38(t), pero ningún Panzerkampfwagen III. Teniendo en cuenta que se calcula que había, en ese momento, unos 226 de estos tanques en servicio alemán, nos dice mucho del uso que se les daba al reemplazar a su contemporáneo alemán (del cual había entonces en servicio unos 350).

Un Marder III Sdkfz 138 (con cañón alemán), del modelo que trasladaba el motor a la parte delantera. Obsérvese el poco agraciado ensamble de chasis y torre, muy característico de vehículos improvisados como estos.

Sin embargo, el Panzer 38(t) sólo se había enfrentado a vehículos de su tipo o inferiores; cuando había tenido que enfrentar tanques más pesados, su cañón de 37 mm y su escaso blindaje no estuvieron a la altura de las circunstancias. Las unidades alemanas ganaron ambas campañas a base de maniobrar mejor que el enemigo, y de explotar bien la coordinación entre unidades de artillería y aéreas, entre otras cosas. Un reto mucho mayor estaba delante: la URSS.

Para el momento de la Operación Barbarroja, este tanque estaba en servicio con la 6º, 7º, 8º, 12º, 19º, 20º y 22º divisiones acorazadas, totalizando 623 unidades en servicio alemán. Sin embargo, era totalmente ineficaz al enfrentar al «tanque medio» soviético, que era equiparable al tanque pesado alemán: el T-34. Al igual que al Panzer 35(t), se lo declaró obsoleto: su cañón no podía hacerle frente, y su blindaje remachado era fuente de todo tipo de peligros para sus tripulantes, quienes también se quejaban de la calidad del acero, que juzgaban demasiado quebradizo.

A partir de entonces, el tanque en sí fue relegado a tareas policiales o antipartisanos. Se sabe que algunos ejemplares capturados entraron en servicio en el Ejército Rojo, reemplazándose sus ametralladoras por otras de origen soviético.

Del Panzer 38(t) sólo quedó un chasis sobre el cual montar diferentes tipos de cañones (ver más arriba). El Hetzer y el Marder III fueron las más exitosas, siendo relativamente comunes en el campo de batalla europeo.

Muchos chasis de vehículos retirados del servicio también fueron aprovechados al removerse las torres con el armamento, las cuales se dispusieron por toda Europa, incluyendo Noruega, Italia, Dinamarca y otros.

Un Panzer 38(t) Ausführung S (de los que debían ser enviados a Suecia pero fueron requisados por Alemania) en el Museo de Tanques de Munster. Obsérvese la pulcritud del modelo, en el cual han sido cegadas las dos escotillas para las ametralladoras. También son visibles sus cuatro grandes ruedas de rodadura y el blindaje añadido en la parte frontal baja, conformado por orugas de respeto (algo común que puede verse en otras fotografías anteriores). A su izquierda puede observarse parte de un PanzerKampfwagen III, al cual sustituyó en muchas ocasiones. (Foto por Werner Willmann).

Especificaciones técnicas TNH P-S
TripulaciónComandante/cargador/tirador, conductor y operador de radio/ametrallador de casco
ArmamentoCañón de 37,2 mm Skoda A7, más dos ametralladoras calibre 7,92 mm, una coaxial al cañón en la torre, y otra en el casco.
Munición90 proyectiles de 37,2 mm y 2.550 proyectiles de 7,92 mm en cinta, guardadas en bolsas.
Blindajeentre 10 mm y 25 mm, según sección
Sistema de propulsiónmotor Praga EPA de seis cilindros, enfriados por agua, con una potencia de 148 HP y una transmisión de 6 marchas, 5 hacia delante y una reversa 
Velocidad máxima42 km/h
Autonomía200 kilómetros, máximo
Peso9,7 toneladas
Largo4,55 metros
Ancho2,13 metros
Alto2,31 metros
Especificaciones técnicas
Panzer 38(t) Aus. A-C
TripulaciónComandante/tirador, cargador, conductor y operador de radio/ametrallador de casco
Armamentoigual que modelo checoslovaco
Blindajefrontal de 25 mm, lateral de 15 mm
Sistema de propulsiónigual que modelo checoslovaco
Largo4,61 metros
Ancho2,14 metros
Altura2,40 metros

Fuentes: Panzer ligeros, de Bryan Perrett, Terry Hadler y Peter Sarson (tomo nº 32 de la colección Carros de Combate Osprey Military/RBA, 1999). Título original: German Light Panzers 1932-1942.

Panzerkampfwagen 35(t) / LT vz35

Conocido como Panzerkampfwagen 35(t)(también Pz.Kpfw. 35(t)), o Panzer 35(t), este tanque ligero de origen checoslovaco desempeñó una importante (y generalmente olvidada) labor en la rápida invasión alemana de Europa, la llamada Blitzkrieg.

Su curiosa historia es parte de esa misma invasión europea, que la Alemania Nazi comenzó de manera menos violenta varios años antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Desarrollo checoslovaco

Checoslovaquia, un país construido a base de diversas regiones y etnias luego de la Primera Guerra Mundial, poseía, a diferencia de algunos de sus vecinos, de una relativamente grande industria metalúrgica, así como una vertiente militar importante, la empresa Škoda. De ella surgió el LT vz35, una muestra del rearme que este país pretendía realizar rápidamente para no ser una presa fácil de Alemania y otras naciones que amenazaban con invadir la región.

Diseñado en ese año de 1935, cuando Hitler desestimaba públicamente el Tratado de Versalles y comenzaba su carrera armamentista, entró en producción al año siguiente, comenzando a servir en el ejército checoslovaco en 1937. La empresa CKD fue socia con Skoda en dicho emprendimiento.

A pesar de las numerosas fallas de diseño que poseía el vehículo, el gobierno checoslovaco, habida cuenta del interés que su país tenía en los planes alemanes de conquista, prefirió apresurar la compra y acelerar los plazos de prueba. Así, apenas los prototipos salieron de la fábrica en 1934 se ordenó su compra. Esta se demoró debido en parte al esfuerzo de ingeniería necesario; la primera orden por 160 unidades del modelo definitivo llegó recién el 30 de octubre de 1935, comenzándose la entrega de unidades recién en julio de 1936.

Considerándolas insuficientes, las autoridades pidieron otro grupo de 103 unidades en noviembre de 1937, y un tercer pedido de 35 en 1938.

La sencillez de su diseño y el hecho de que sus fallas no era todavía evidentes, además de su disponibilidad, hicieron que otros países también ordenaran algunos vehículos de este modelo. En agosto de 1936 Rumania pidió a Skoda 126 unidades, que en ese país se conocieron como R-2 y fueron entregadas en mayo de 1937. Curiosamente, Afganistán pidió 10 unidades en 1938, que no fueron entregadas nunca debido a la ocupación alemana, y que en su lugar fueron a parar a Bulgaria en 1939.

Nuevos dueños

Muchas veces se olvida que, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Alemania invadió otros países, aunque de manera poco cruenta. Austria fue ocupado gracias al apoyo de la población local, y un tiempo después, Checoslovaquia tuvo que aceptar la ocupación de los Sudetes en 1938, y luego del resto de su territorio en 1939, debido a la falta de apoyo extranjero y al reconocimiento de que, de haber una guerra, los resultados serían inciertos.

El LT-35 fue un diseño checoslovaco que resultó ser muy atractivo para la Panzerwaffe en sus primeros años de conquista. Este es un Panzer 35(t) en operaciones; obsérvese detrás el Panzerkampfwagen III y su cañón corto de 37 mm, que luego sería reemplazado por uno más largo de 50 mm. El LT-35 no había sido pensado con esta mentalidad de expansión, y por lo tanto no pudo ser mejorado.Obsérvese también el manguito blindado que protege el cilindro de retroceso sobre el cañón.

Fue así que Checoslovaquia tuvo que ceder no solo su territorio, sino también sus industrias y mucho de lo que había construido. Esto hizo que el principal usuario de los LT vz35 fuera el Ejército Alemán, el cual, bajo otro nombre, tomó posesión de 219 del total de 298 que estaban en servicio.

Esta fue una práctica que se repetiría en los siguientes años. La realidad era que la supuesta fuerza acorazada alemana era en gran parte construcción de su propaganda. La industria pesada no daba a basto con la producción de tanques, y muchos de los fabricados para esa época eran Panzer I y II, que solo portaban ametralladoras. Solo pocas de las divisiones acorazadas tenían la mitad de los tanques que pedía la doctrina militar alemana, y la mayoría tenía mucho menos de la mitad. A esto se le sumaba que Hitler seguía creando divisiones en el papel, que no coincidían con lo que sucedía en la realidad. Es por eso que Alemania necesitaba desesperadamente cualquier tipo de vehículo acorazado para poder llenar los enormes huecos que había en sus líneas.

De esta manera, si bien la ocupación de Checoslovaquia tenía como objetivo principal el llegar a las fronteras de Polonia, su captura le dio a las fuerzas alemanas un muy necesario empuje, en forma de estos tanques. Los cuales, si bien tenían muchas limitaciones, le permitieron seguir avanzando miles de kilómetros en los siguientes meses.

Diseño

El LT-35 (su denominación original checoslovaca) utilizaba un diseño ya convencional en la época, alejado de los primeros diseños de la Gran Guerra y que configuraba definitivamente la forma del tanque moderno: una torreta con dos ocupantes, un motor trasero y una torre con un cañón más una ametralladora.

Sin embargo, con respecto a los primeros modelos alemanes, tenía la gran ventaja de poseer un blindaje relativamente bueno y un cañón de calibre considerable, el Škoda vz 34 de 37,2 mm, mientras en Panzerkampfwagen II tenía uno de 20 mm. Una ametralladora coaxial de 7,92 mm era complementada por otra dispuesta en el casco, en un montaje de bola.

A pesar de tener un buen poder de fuego y un respetable blindaje para la época, el LT-35 pesaba solamente 10,5 toneladas, lo cual lo hacía muy ligero comparado con otros de su misma categoría.

La tripulación, de tres personas cuando estuvo en servicio checoslovaco, estaba dividida en dos compartimientos: el comandante/tirador en la torre, y el conductor en el casco, a la derecha, junto al operador de radio, que también funcionaba como ametrallador. Como en otros diseños de la época, algunos papeles eran muy difíciles de cumplir, lo cual requería entrenamiento y experiencia adicional al tener que concentrarse en dos cosas a la vez. La torre de un solo hombre resultó ser engorrosa, porque obligaba al comandante a dar órdenes, buscar blancos, apuntar, disparar y recargar el arma, sobrecargándolo de trabajo y minando su capacidad ofensiva. Los alemanes, habida cuenta de su experiencia de campo ganada en la Guerra Civil Española y otras operaciones, corrigieron esto al agregar un cargador en la ya pequeña torre, facilitando en parte el trabajo del jefe de carro y aumentando la velocidad de disparo.

Armamento

El LT-35 contaba con un cañón de 37 mm, derivado del cañón antitanque Skoda A3, el cual era apropiado para la época. Una característica distintiva del LT-35 y de su hermano mayor, el LT-38, es que el cilindro de retroceso del cañón sobresalía del mantelete, por encima del mismo, estando protegido por un manguito blindado. Esto ayudaba mucho a reducir el tamaño de la torre.

El cañón permitía disparar proyectiles perforantes a una velocidad de 675 m/s, lo cual permitía perforar 30 mm de blindaje a 550 metros. No estaba nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que muchos tanques alemanes de esa época ni siquiera llegaban a tener semejante nivel de protección.

Si el arma no era mala, el diseño del vehículo, demasiado pequeño, le impidió ser actualizado con un cañón más grande, como fue el caso de su gran contemporáneo, el Panzerkampfwagen III. Debido a que fue diseñado como un tanque interino, de manera apresurada, no se puso mucho énfasis en esta capacidad de expansión tan necesaria en los días por venir.

El tanque contaba con 72 proyectiles para el arma principal y unas 1.800 municiones para las ametralladoras calibre 7,92 mm. Una de las características únicas de este vehículo y de su sucesor, es que la ametralladora coaxial, que estaba a la derecha de la ametralladora, podía ser usada independientemente gracias a un montaje de bola especial.

Otro detalle curioso es que estas ametralladoras, alimentadas por cinta y refrigeradas por aire, fue desarrollada por la empresa Ceska Zbrjovka, de Brno. Esa empresa vendió una licencia de fabricación a una empresa británica, creándose así la ametralladora BESA, que equipó a todos los tanques británicos de la Segunda Guerra Mundial.

Blindaje

Sin duda uno de los puntos débiles del diseño, la elección del blindaje remachado estaba determinada por cuestiones industriales. Pocos países tenían la capacidad industrial, como la URSS, para producir torres de fundición de una sola pieza, mientras que al resto se les complicaba conseguir suficientes soldadores de calidad para ensamblar las piezas mediante este sistema.

En esta fotografía podemos observar a un típico Panzer 35(t) en operación, mientras carga a varios soldados alemanes. Tres rasgos llaman la atención: en primer lugar, los remaches del blindaje en la torre, que resultarían fatales bajo fuego enemigo; en segundo lugar, los bogies con dos orugas dobles, un sistema adoptado por pocos tanques en la época. En tercer lugar, un detalle que puede verse en muchas fotografías: la ametralladora de torre, que podía ser coaxial al arma principal o dejarse en posición libre.

Los tanques checoslovacos fueron de los pocos que se arriesgaron, entonces, a transitar el peligroso camino del blindaje remachado en la torre y el casco. El problema con este diseño era que los remaches, al ser golpeados por un proyectil en el lado externo, se desprendían y se convertían en metralla dentro del habitáculo. Incluso aunque el proyectil no penetrara, la fuerza se transmitía desde la cabeza del perno hasta encontrar el punto más débil, lugar en el que el metal se soltaba y hería o mataba a la tripulación.

Lejos de ser un mito de combate, este efecto se cobró muchas vidas y, de hecho, fue uno de las principales quejas de las unidades alemanas que operaron el Panzer 35(t) y el Panzer 38(t).

Por otra parte, si bien el blindaje no era malo en general, resultó ser totalmente insuficiente ante los modelos soviéticos, lo cual terminó de condenar a este modelo a la obsolescencia después de la invasión de la Unión Soviética.

Planta motriz y mecánica

Este diseño checoslovaco tenía varias elecciones interesantes a nivel mecánico. Si bien tuvo algunos problemas de confiabilidad al comienzo de su servicio, eran más que nada debido a lo acelerado de su diseño, y luego fueron solucionados.

Una de las virtudes de este tanque era su pequeño tamaño, a pesar de su armamento. Parte de esto se debe a que los diseñadores mantuvieron la tracción trasera. En otros tanques de la época, al añadirse una transmisión que transportara la potencia desde el motor trasero hacia las orugas delanteras hizo que estos diseños fueron más altos y por lo tanto más visibles en el campo de batalla.

El corazón mecánico del Panzer 35(t) era un motor Škoda de 6 cilindros, enfriado por agua, que producía 120 HP a 1.800 RPM, y estaba asociado a una transmisión trasera de seis velocidades hacia adelante, con numerosos detalles técnicos que facilitaban la conducción e impedían problemas. Una de ellas era asistencia mecánica de aire comprimido, utilizada tanto para la dirección como para el cambio de marchas. Si bien esta facilitaba la conducción al hacer menos duros los sistemas, se comprobó, lamentablemente tarde, que en las durísimas condiciones del Frente Este el aire comprimido traía más problemas que soluciones. El intenso frío hacía que se congelaran las piezas, inhabilitando el sistema al no poder fluir el aire. Muchísimos ejemplares de este vehículo se perdieron, por fuego enemigo o problemas mecánicos asociados a este detalle de diseño, en los primeros meses de la invasión a la URSS.

Con todo, la simpleza y fiabilidad mecánica del Panzer 35(t) le permitían recorrer grandes distancias con relativa comodidad y sin forzar los mecanismos. La suspensión, que consistía en dos ballestas laminares empernadas al casco, cada una de las cuales sostenía un bogie de ejes dobles, era muy eficiente. A una velocidad moderada, los alemanes descubrieron que se podían recorrer hasta 160 km diarios, lo cual era mucho para la época en vehículos de esas características. El desgaste de las orugas también era muy bajo, lográndose hasta 8.000 kilómetros por cada par.

Versiones alemanas

El Panzer 35(t) fue relativamente útil, sobre todo en los primeros momentos de la guerra en Europa. Sin embargo sus versiones fueron bastante sencillas, ya que no tenía potencial de expansión.

Los Panzer 35(t) (derecha) fueron cruciales en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, porque le permitieron a Alemania llenar un poco más sus muy pobremente equipadas unidades acorazadas con equipo de calidad. Sin embargo, no eran más que un apaño, y como tal, no podían estar para siempre en primera línea. Esto hizo que fueran reciclados más tarde, aprovechando el hecho de que el chasis era mecánicamente fiable y barato.

A los prototipos se los denominó S-ll-a, pasándose luego al nombre ya mencionado de LT vz. 35, al entrar en servicio en el Ejército Checoslovaco. Al ser capturados por los alemanes, se los utilizó en unidades de caballería (las cuales tenían el cometido clásico de exploración, reconocimiento armado y protección de los flancos), siendo denominados LTM 35 entre el 5 de junio de 1939 y el 16 de enero de 1940 (sirviendo así en la invasión de Polonia). En esta fecha tan temprana de 1940 su nombre se cambió a Panzerkampfwagen 35(t), reconociéndoselo como tanque medio y por lo tanto subiendo de importancia dentro de la Panzerwaffe. La (t) era por tschechoslowakisch (checoslovaco, en alemán), quedando así claro su origen.

Las únicas modificaciones básicas que se realizaron fueron el cambio de radios, por unas de origen alemán, para estandarizarlas con las del resto de las unidades, y la inclusión en la tripulación de un cargador en la torre, que le facilitaba el trabajo al comandante y tirador.

A partir de entonces, todas las denominaciones de variantes siguieron el mismo patrón, como fue el caso del Panzerbefehlswagen 35(t): una variante de comando, que tenía radios adicionales con antenas plegables sobre la cubierta del motor, y de las cuales sólo se producieron 20. Sin embargo, el escaso tamaño del vehículo y su configuración general lo hicieron poco aceptable para desarrollar versiones especializadas, lo cual hizo que, al llegar el momento de su obsolecencia simplemente se le quitara la torre y se lo usara como remolque.

Así se creó el Mörserzugmittel 35(t) o Artillerie Schlepper 35(t), un tractor de morteros pesados del cual se produjeron 49 unidades entre 1942 y 1943, y el Zugkraftwagen 35(t), usado para la recuperación de vehículos averiados o atascados en el terreno. Al darse de baja las unidades que servían en otros países, los alemanes las añadieron a su arsenal de remolques, creándose así el Munitionsschlepper 35(t) (remolque de munición) y otros tipos de vehículos de apoyo que se produjeron en números muy limitados.

Se produjeron también varios prototipos de tanques especializados que no tuvieron éxito, como una versión tropicalizada del Panzer 35(t). Una que vale la pena mencionar es el Panzerjager 35(t) / 4,7cm Sfl auf PzKpfw 35(t), un cazatanques diseñado entre 1939 y 1940 que combinaba el chasis de este vehículo con el cañón Skoda 47mm Pak 36(t) L/43 (también conocido como Skoda de 47 mm A5). Solamente se produjeron dos prototipos basados en el Mörserzugmittel 35(t), y el modelo no entró en producción, aunque estas unidades aisladas estuvieron en servicio hasta 1943.

El destino de las muchas torres retiradas para estas versiones fueron fortificaciones costeras en Dinamarca, Noruega y Córcega.

Otras versiones

Solamente dos países tuvieron versiones diferentes del Panzer 35(t): Bulgaria y Rumania. El primero compró (cuando ya Alemania había invadido Checoslovaquia) 26 tanques con el cañón habitual y 10 con un cañón mejorado (esta versión fue denominada T-11, pero que era básicamente el mismo vehículo de serie).

Rumania compró, como ya se mencionó, 126 tanques de este tipo, que dio a llamar R-2. Los usó contra la URSS entre 1941 y 1942, momento en el que ya eran obsoletos. Uno puñado de sobrevivientes fue reconstruido como cazatanques, siendo denominados TACAM R-2.

Como puede verse, el TACAM R-2 conservaba el chasis del LT-35, pero agregaba una enorme superestructura con un cañón mucho más grande, aunque con menor movilidad.

Este vehículo fue puesto en servicio en 1944, habiéndose desarrollado y probado desde julio del año anterior. Fue un serio intento por mejorar la capacidad ofensiva de un modelo ya obsoleto, que no podía enfrentar al T-34 ni a muy corta distancia. Aunque se consiguieron buenos resultados, problemas técnicos impidieron que se construyera el pedido completo de 40 unidades, fabricándose en serie no más de 20.

Esto se debía en gran parte a que el TACAM R-2 era un híbrido creado a base de material capturado y obsoleto. El R-2 era reconstruido al montársele una enorme torre fija, armada con un cañón soviético, capturado, del modelo ZIS-3 o F-22 UWS, calibre 76,2 mm. Incluso la torre, abierta en la parte trasera y superior, estaba hecha de planchas de acero blindada que quitada de vehículos enemigos capturados.

El resto del vehículo permanecía relativamente intacto, limitándose así el trabajo de reconstrucción pero también la eficiencia. El peso total era apenas superior al modelo anterior, siendo de 11.5 toneladas, teniendo un alcance de 190 km en carretera y una velocidad máxima de 34 km/h.

Podían cargarse 30 proyectiles para el arma principal, y la tripulación era la normal de tres personas. Como los rumanos tuvieron problemas con la munición capturada a los soviéticos, decidieron fabricar una versión propia, la cual resultó ser efectiva contra los T-34/85 hasta una distancia de 600 metros, lo cual no estaba nada mal para la época. Sin embargo, la escasa cantidad de estos vehículos y la falta de repuestos no permitió que pudieran detener por mucho tiempo a la marea de acero soviética.

Historia de combate

Para 1938, año de la anexión checoslovaca por parte de Alemania, el LT-35 equipaba cuatro divisiones del ejército nacional. Durante su corta carrera se había ganado una reputación de poco confiable; de hecho su rápido desarrollo y avanzado diseño habían hecho que se creara un vehículo inmaduro, lo cual forzó a las autoridades a buscar la creación de una versión mejorada, pero bastante similar, que sería el LT-38.

Dos Panzer 35(t) operando en territorio enemigo; las grandes banderas nazis eran utilizadas de manera improvisada para que los Stukas que apoyaban desde el aire el ataque mecanizado no confundieran a estos vehículos con los del enemigo, ya que no se parecían a los tanques alemanes de la época.

De todas maneras, para ese año muchos de los problemas operativos iniciales del LT-35 habían sido solucionados, y el vehículo ya estaba definitivamente a la altura de muchos de sus contemporáneos de Europa Occidental.

Fue entonces que se produjo la mencionada anexión, que comenzó a finales de 1938: Alemania invadió los Sudetes, parte de Checoslovaquia cuya población era mayoritariamente alemana, con el pretexto de defender a quienes eran ciudadanos étnicamente alemanes. Finalmente todo el país fue ocupado, sin mediar una guerra, y Alemania se quedó no sólo con las instalaciones fabriles que producían estos vehículos, sino también con los mismos.

En 1939, 219 LT-35 pertenecientes al Ejército Checoslovaco fueron requisados por los alemanes, quienes se habían dado cuenta del enorme valor que tenían para su aparato militar. Las autoridades alemanas también reconocieron la importancia del LT-35 al extender por unos meses más su producción, que según lo planeado cesaría en 1938.

Como ya se ha mencionado, por unos meses se los consideró vehículos de reconocimiento, y como tales fueron usados principalmente en la campaña de Polonia (sirviendo en la 1º División Ligera), aunque a comienzos de 1940 se los elevó a la categoría de tanque medio. De esta manera comenzaron a ser reasignados a las divisiones acorazadas que no tenían en su inventario el Panzerkampfwagen III o que lo tenían en cantidades insuficientes. Unos 79 tanques se mantuvieron, sin embargo, en servicio en la 3º División Rápida del Ejército Eslovaco, que fue parte del empuje alemán contra la URSS.

Para 1940 el Panzer 35(t) era la espina dorsal de la 6º División Panzer (que antes había sido la 1º División Ligera), y algunas unidades estaban también en servicio en otras divisiones acorazadas. Durante ese año sirvieron en la campaña de Francia, al abrirse el nuevo teatro de operaciones en Europa Occidental.

Pero si los primeros éxitos fueron enormes, a nivel mecánico la Panzerwaffe se desgastó mucho, a veces perdiendo demasiados tanques en victorias pequeñas. Para 1941, solamente estaban en inventario 149 vehículos, y estaban a punto de encontrarse con un doble enemigo mortal.

La invasión alemana a la URSS puso en el nuevo frente a muchas unidades acorazadas, entre ellas la 6º División Panzer. En ella se vio la tendencia general: uno a uno estos tanques fueron destruidos o inhabilitados por sus problemas con la transmisión neumática. Los enormes problemas que tuvieron que enfrentar hicieron que en noviembre de 1941 todos los Panzer 35(t) fueran declarados no operacionales: el 10 de diciembre la 6º División Panzer perdía a su última unidad en los intentos desesperados por capturar Moscú.

Al declarárselo obsoleto, todas las unidades fueron retiradas de la primera línea. Hacia julio de 1942, la Panzerwaffe solamente contaba con 178 Panzer 35(t), muchos de los cuales estaban a punto de ser transferidos a otros países del Eje. Según se sabe, pequeñas cantidades de Panzer 35(t) siguieron sirviendo en unidades alemanas: algunos parecen haber sido usados en unidades antipartisanos y de policía. Unos 26 que estaban en buenas condiciones fueron vendidos a Rumania en 1942. Bulgaria también recibió algunos, que fueron utilizados hasta la década de 1950. Rumania, Hungría e Italia también parecen haber recibido pequeñas cantidades, posiblemente como traspasos alemanes en ocasiones puntuales. Sin embargo, los pocos ejemplares, dispersos, ya no tendrían la importancia estratégica que tuvieron en su momento.

Además, como no había piezas de repuesto desde 1940, los que requerían ser reparados tenían que ser totalmente reconstruidos en talleres especializados, lo cual los hacía económicamente inviables. Mientras como tanque el LT-35 continuó sirviendo en Rumania y Eslovaquia por otro año, en Alemania se decidió su conversión a labores que no fueran de primera línea, como se vio más arriba.

Dos tripulaciones se reúnen para intercambiar datos en los primeros meses de la guerra. Por lo que puede verse, el tanque de la izquierda es uno de los muy raros Panzerbefehlswagen 35(t), que tenían radios adicionales con antenas de marco sobre la cubierta del motor. Obsérvense nuevamente las ametralladoras de torre en posición de descanso.

Especificaciones técnicasPanzerkampfwagen 35(t)
Peso10,5 toneladas
Tripulación3 en el Ejército Checoslovaco: jefe de carro/tirador/cargador, más un conductor y un ametralladora de casco/radio operador. En servicio alemán, se agregó un cargador en la torre.
Motorun Skoda T 11 de 6 cilindros y 120 hp
Velocidad35 km/h
Blindaje25 mm
AlcanceEn carretera 190 km; a campo traviesa 120 km
Largo4,45 m
Ancho2,20 m
Alto2,35 m
Armamentoun cañón de 37mm KwK 34(t) L/40 (Skoda 37mm A3 vz.34), más dos ametralladoras de 7,92mm MG34 o MG35/37(t)
Municiónentre 72 y 90 proyectiles de 37 mm, más entre 1.800 y 2.550 proyectiles de 7,92 mm para las ametralladoras de casco y torre.

Fuentes: Panzer ligeros, de Bryan Perrett, Terry Hadler y Peter Sarson (tomo nº 32 de la colección Carros de Combate Osprey Military/RBA, 1999). Título original: German Light Panzers 1932-1942.

Tanques británicos CDL

Una idea interesante, que podría haber deslumbrado a los alemanes en la Segunda Guerra Mundial: cegar al enemigo con potentísimas luces provenientes de tanques especialmente modificados. Lamentablemente, el extremo halo de secreto esta vez jugó en contra de la idea, la cual fue abandonada.

Aunque parezca algo absurda, al verla con cuidado se puede ver que esta idea no es tan descabellada. De hecho, databa de la Gran Guerra, y tuvo un desarrollo que mostró a muchas personas lo que se podía hacer con ella.

En 1915 un comandante inglés, Oscar de Thoren, tuvo la idea atacar al enemigo nada más ni nada menos que con luz. Utilizando potentes proyectores en vehículos de motor (luego se pensó en los recientemente inventados tanques), se apuntaría a las trincheras enemigas. Mientras el enemigo quedaba cegado, las tropas amigas tenían una visión clara del campo de batalla. La luz, además, permitía que todo lo que estuviera por detrás del proyector no pudiera ser visto, y por lo tanto era inútil apuntarle.

La idea ni siquiera mereció la atención, incluso en una época desesperada como esa. Fue rechazada en 1917 y luego en 1922, por la Oficina de Guerra británica. Seguramente algo defraudado, de Thoren consiguió permiso para tratar el tema con autoridades francesas, pensando en convencer a los militares del otro lado del Canal de la Mancha.

Estos primeros intentos, con la asociación de civiles y militares, tuvieron lugar en Francia en 1934. Dos años más tarde, se construyó un aparato mejorado; a estas pruebas asistieron representantes de la Oficina de Guerra británica. Esta vez, viendo la idea fuera del papel, quedaron convencidos y pidieron que se realizara una demostración en suelo inglés.

Febrero de 1937 fue la fecha, y el lugar, las llanuras de Salisbury. Los militares quedaron impresionados y pidieron tres ejemplares del aparato para continuar las pruebas. Lamentablemente, el desarrollo no fue muy rápido: pasaron más de tres años hasta que, en la noche del 7 al 8 de junio de 1940, con Alemania invadiendo Francia, se realizó la prueba final en el campo de Lulworth. Es evidente que los resultados fueron satisfactorios, a la vista de los cuales la Oficina de Guerra tomó control del proyecto y ordenó la construcción de 300 torres con proyectores.

Aunque la idea de la luz como forma de ataque ya había nacido en la Gran Guerra, otros proyectos similares fueron encarados en la Segunda para proteger el Canal de Suez de los bombardeos alemanes. Es conocido el caso de un mago ilusionista inglés, el cual diseñó un sistema para desorientar a los pilotos alemanes utilizando reflectores especialmente construidos y dispuestos para hacer «desaparecer» el canal. Desorientados por la falta de blanco y cegados por las luces, los atacantes se retiraban lanzando su carga en cualquier parte.

La síntesis de la idea

¿Como funcionaba esta idea tan brillante? Estaba basada en un hecho muy conocido: la pupila del ojo se contrae cuando hay mucha luz, para proteger al ojo, y se expande cuando hay poca luz, para tratar de captar lo más posible. La idea no era solamente cegar al enemigo con una luz muy brillante: eventualmente el ojo podría acostumbrarse. Lo que se pretendía era lograr un efecto de luces estroboscópicas (como las ahora conocidas por las discotecas): utilizando un obturador mecánico, el proyector crearía una secuencia lumínica determinada, que dejaría prácticamente ciegos a los soldados enemigos. La pupila no tendría tiempo de adaptarse a la luz, cuando el obturador crearía oscuridad; y cuando la pupila tratara de expandirse para adaptarse a la oscuridad, volvería la luz intensa.

Lo bueno detrás de la idea es que, aunque revolucionaria, no requería un sistema muy complejo ni un gran desembolso de dinero o un largo período de investigación. El dispositivo podía ser adaptado a una torre de tanque, la cual luego se montaría sobre un vehículo de este tipo. Lo único que hacía falta era, entonces, entrenar a los tripulantes y a las tropas que fueran a intervenir en este tipo de operaciones.

Esta torre estaba dividida en dos compartimentos: el operador de la luz se sentaba en la parte izquierda, mientras que todo el equipo estaba ubicado en la parte derecha. Allí, una lámpara de arco producía la tremenda cantidad de 13.000.000 candelas de luz, gracias al uso (en algunos modelos de tanques) de un generador auxiliar separado, de 9,5 kW.

La torre del único Matilda CDL que existe en el mundo, puede ser apreciada en un museo británico de tanques. Obsérvese la rendija por la que salía la luz y la ametralladora de defensa.

Pero entre la luz y la abertura de la torre había un complejo sistema de espejos, que permitían darle al sistema muchas ventajas. Un espejo parabólico concentraba la luz en un punto a unas 60 o 70 pulgadas de su origen. Allí, otro espejo chato de aluminio llevaba nuevamente la luz hacia la hendidura vertical de la torre, por la que la luz salía al campo de batalla, la cual tenía 5 centímetros de ancho por 61 centímetros de alto.

Por un efecto logrado por estos espejos, aunque la luz salía como un haz vertical, llegaba al suelo como un rayo horizontal. El juego de espejos permitía también que el fuego que entrara por la abertura no dañaba el proyector; el uso del aluminio le daba rigidez al sistema, ya que un espejo de cristal podría astillarse o quebrarse por el uso de la ametralladora o si un proyectil impactaba el tanque. De hecho, resultó ser muy resistente.

El ángulo del rayo era de 19 grados, lo cual condicionaba la forma de desplegar los tanques. Con uno cada 10 metros aproximadamente, los rayos confluían por primera vez a los 30 metros. A los 900 metros, el rayo tenía ya casi 300 metros de ancho y unos 3 metros de alto. Estos triángulos formados por la luz entre los tanques CDL, y también un poco adelante de ellos, permitía que los vehículos fueran acompañados por tanques de otro tipo, ya fueran con cañones o lanzallamas, además de infantería.

En este sentido, los regimientos de tanques CDL que se formaron entre 1941 y 1944 estaban organizados en base a 42 tanques con proyectores y 19 tanques con cañones, ya sea para uso de los jefes de compañía y escuadrón, como para la plana mayor.

Al sistema se le agregó, además, un componente que lo hacía más efectivo: la posibilidad de hacer titilar el destello de luz. Cuando se daba la orden de desplegarse por el terreno, una placa blindada obturaba la rendija gracias a un mecanismo eléctrico. La rendija se cerraba y abría unas seis veces por segundo, impidiendo que el ojo del enemigo se adaptara; causaba un efecto similar a una ceguera temporal. Más adelante se usaron placas de vidrio azul y amarillo. Esto era para dificultarle al enemigo el que pudiera estimar la distancia y disparar «a ciegas» pero calculando el disparo.

De la teoría a la práctica

Las autoridades británicas se la tomaron muy en serio a la hora de comenzar los ensayos para el despliegue operativo. Aunque la idea era simple, tal vez por eso mismo temían que los alemanes, si algo se filtraba, podrían desarrollar alguna contramedida o incluso un dispositivo similar.

Fue así como se eligió el alejado Castillo Lowther. Aunque estaba cerca de tierras de cultivo y de una localidad importante, tenía en compensación la ventaja de que el terreno era perfecto para practicar el despliegue, y se trataba de un edificio muy grande, con mucho espacio para laboratorios y todo tipo de instalaciones. Sus características lo hacían fácil de vigilar, lo cual no impidió que se mejorara la defensa construyendo garitas por todas partes.

Sin embargo, rápidamente quedó claro que no eran las mejores instalaciones disponibles. Oficiales británicos de la época recuerdan que, como no había ningún edificio capaz de contener completamente a un tanque, el primer Matilda CDL tuvo que ser introducido a medias en un cobertizo, mientras las puertas abiertas y una lona cubrían la otra mitad por los lados y el techo.

No solamente los tanques la pasaban mal: también los hombres estaban bastante incómodos. En los primeros meses, antes de que se construyeran las barracas cerca del río que corría por la región, los soldados dormían en tiendas de campaña. El lugar tenía una climatología complicada y solía haber bastante nieve. Una noche de tormenta, una ráfaga voló todas las tiendas o las derribó. El jefe de todo el destacamento, coronel R. S. Ollington, tuvo que reconocer estas terribles condiciones y recompensó a sus hombres dándoles cinco días de permiso esa Navidad.

Estas incomodidades eran necesarias, a pesar de todo, para mantener la seguridad. Otra medida que se tomó fue la dispersión de los suministros. Ninguno de los componentes del CDL pasó por canales militares y fábricas especializadas, sino que fueron encargadas y compradas a diversos sitios, por separado, como por ejemplo fábricas de piezas para ferrocarriles. Todo llegaba a Lowther y era ensamblado allí.

El Grant fue el sucesor del Matilda como tanque CDL. En esta fotografía puede apreciarse las grandes medidas de secreto que rondaban el proyecto: la torre aparece cubierta con una lona que deja adivinar poco y nada.

Llegó finalmente el momento de demostrar, en pequeña escala, lo que se podía lograr con el dispositivo. La prueba, sin embargo, aunque sencilla no dejaba de ser peligrosa. Siguiendo las estrictas medidas de seguridad, un Matilda fue sacado de Lulworth y entregado en Lowther al sargento Fred Howe. Su misión, a la cual se había presentado voluntario, podía considerarse de suicida.

El campo de pruebas fue preparado borrándose todas las marcas de orugas de tanques, dejándolo casi como una tierra a punto de ser sembrada. A la caída de la tarde, una cureña de artillería antitanque de 25 libras (capaz de destrozar totalmente incluso al bastante blindado Matilda) fue puesta al mando del sargento mayor Pat Ward, quien no era parte del proyecto. Para mantener la idea de secreto y de sorpresa, había sido llamado también a Lulworth, donde era un NCO a cargo del campo de artillería. Se le dijo que un tanque vendría, durante la noche, y transitaría el ahora limpio campo de pruebas. Su misión era detenerlo utilizando munición viva.

Como puede verse, no era para nada que el sargento Howe se había presentado como voluntario. Si algo fallaba, podía costarle caro.

Cuando le dieron la orden por radio, el sargento salió de su posición, en donde estaba escondido el tanque, a casi 2 kilómetros del cañón que intentaría destruirlo. Comenzaron a lloverle proyectiles de 25 libros, uno por minuto. Howe maniobró el tanque como mejor pudo: se detenía, daba reversa, giraba cada tanto, pero siempre mantenía la torre y la luz apuntada hacia adelante, y cambiaba los filtros de color. Finalmente, acortó la distancia a casi 500 metros del cañón. En ese momento, como le habían ordenado, él mismo dio la orden de cese al fuego y salió del tanque.

A los oficiales a cargo del cañón le dieron una hoja de papel, en la cual le pidieron que dibujaran la trayectoria que ellos calculaban que el tanque había realizado. Todos, casi sin excepción, dibujaron una línea recta desde la salida del tanque hasta su llegada cerca del cañón. Incrédulos, no comprendieron lo que había pasado hasta que les mostraron las marcas de tanques que habían quedado en el campo, antes totalmente limpio.

Perfeccionando el despliegue

Habiendo aprendido lo básico, y demostrado el hecho de que la teoría funcionaban en pequeña escala, se comenzó el entrenamiento de las unidades al completo. La primera unidad que fue entrenada en Lowther fue el 11º Regimiento Real de Tanques, comandado por el Teniente Coronel H. T. de B. Lipscombe. Llegaron al castillo en junio de 1941, y ya durante la primera semana les fueron enviados unos 50 tanques, entre Matilda y Churchill. En este punto, el extremo secreto comenzó a jugarles una mala pasada a las autoridades. Cuando los tanques comenzaron a ser despojados de sus torres y sus cañones, circularon rumores de que se estaba formando alguna especie de batallón suicida.

Practicando en terreno elevado que ofrecía grandes promesas tácticas, se aprendió rápidamente que lo mejor era usar grupos de entre 4 y 6 tanques CDL, con sus luces entrelazadas. Se demostró que era muy importante que los haces lumínicos no cayeran sobre las tropas amigas que avanzaban, ya que de otra manera su silueta sería un blanco perfecto para el enemigo. Los operadores de luces fueron aprendiendo a manejar estas luces: cuando tenían ya experiencia, podían sacarle provecho al arco de 20 º de elevación y depresión (que iba de -10º a 10º), utilizando una pequeña rueda. De esta manera podían compensar el hecho de que el tanque conducía sobre terreno ondulado, y las diferencias de velocidad que podían existir entre diferentes tanques y la infantería.

Como siempre, el procedimiento tenía sus problemas y resultó perfectible. Un tiempo más tarde se descubrió que, desde los flancos, las tropas eran bastante visibles. Además, cuando los tanques no mantenían una precisa coordinación entre ellos, se convertían en blancos fáciles para el fuego antitanque en enfilada. Se fueron implementando ideas para corregir esto, como por ejemplo agregar tropas de flanco, también con dispositivos CDL, para cegar al enemigo que estuviera en los lados.

Pero también los problemas llegaban desde afuera. Para ser un experimento secreto, los tanques CDL eran realmente muy malos. Las luces de sus torres eran tan potentes que, cuando un escuadrón de 16 tanques operaban juntos, era posible leer un periódico a 5 millas de distancia, en el cercano pueblo de Penrith. Incluso en las noches más oscuras, los pobladores sabían que esto era normal, pero posiblemente no estaban muy de acuerdo. El volumen de luz era tan grande que interfería con las constantes alertas de ataques aéreos: si los alemanes veían semejante despliegue posiblemente pensarían que allí había una enorme ciudad. Se estableció, para evitar problemas, una línea especial que iba directamente al sistema de alerta temprana de la RAF, lo cual permitía apagar todo apenas se detectaban aviones alemanes en las cercanías.

La operación en el terreno trajo también problemas con los granjeros. Hacia septiembre de 1942, se les informó a estos que sus tierras iban a tener que ser usadas por el ejército durante dos meses como máximo; sin embargo terminaron siendo usadas por casi dos años y medio. Para que los tanques operaran, se demolieron las cercas de piedra que separaban los lotes, y la tierra quedó rápidamente apisonada por las orugas. En esta tierra en la que no crecía ni el pasto, los granjeros no podían cultivar su sustento. Aunque recibían compensaciones monetarias estas no eran suficientes, y hacia finales de 1943, las autoridades, dándose cuenta de esto, permitieron la explotación de una pequeña granja ganadera que les dejó bastantes utilidades.

Demostraciones a lo grande

En marzo de 1942, el 11RTR fue enviado al Medio Oriente; su lugar en Lowther fue tomado por la 35º brigada de tanques. Esta unidad, más grande, tenía a su cargo el 49RTR y los regimientos 152 y 155 del Real Cuerpo Acorazado. Es interesante tener en cuenta que la 35º Brigada de Tanques luego fue parte de la 79º División Acorazada británica, comandada por el Mayor General Sir Percy C. S. Hobart, quien era un especialista en el uso de tanques modificados para tareas particulares (lanzapuentes, barreminas, etc.)

En el Medio Oriente, la tarea del 11º RTR fue la operación de una escuela de tanques CDL, la cual fue luego tomada por la 1º Brigada de Tanques desde julio de 1942 hasta abril de 1944.

Luego del cambio de unidades, se organizó la primera demostración a gran escala del dispositivo CDL y de las tácticas asociadas a su uso. Esto fue el 5 de mayo de 1942, en Lowther, ante el Vizconde Alan Brooke, Earl Montbatten, Jefe de Operaciones Combinadas, Sir Oliver Lucas, del Ministerio de Suministros y muchos de los directores de la Oficina de Guerra. Como puede verse, no eran figuras pequeñas, sino aquellas que podían autorizar el uso en combate del sistema y la continuación de la experimentación. Satisfactoriamente para los encargados, la demostración dio buenos resultados.

Con los estadounidenses ya puestos en la guerra con gran esfuerzo y personal, se involucró a este gobierno, en parte, en el proyecto. Una demostración subsiguiente hizo uso de personal estadounidense: estos soldados fueron dejados en una colina, y se les advirtió de que serían atacados desde otra colina a una milla y media de distancia.

Para comenzar el ataque, dos tanques CDL avanzaron a cada lado de la colina, creando un hueco de oscuridad para que otros tres bajaran la colina inglesa y avanzaran sin ser vistos. Intercambiando señales (el entrenamiento estipulaba qué hacer según si cada tanque hacía titilar su luz o la mantenía firme), fueron avanzando hacia el río que estaba entre ambas colinas. Sobre el río había un puente que era el único lugar por donde podían cruzar rápidamente los tanques, y por lo tanto era vital. Cubriendose mutuamente en la oscuridad que iban creando, los tanques y la infantería fue cruzando el valle; los estadounidenses fueron sorprendidos cuando ya vieron a los ingleses con sus bayonetas caladas, a pocos pasos de distancia.

El General Eisenhower, quedando muy impresionado con este tipo de demostraciones, tomó entonces una decisión terminante. Ordenó que los británicos no utilizaran los tanques CDL hasta que los estadounidenses lo tuvieran también en servicio. Se estableció entonces otro campo de entrenamiento, más pequeño, en Gales del Sur, donde los yankis aprendieron el uso de lo que ellos denominaron en código Shop tractor. También se llegó a un acuerdo por el cual este dispositivo no podría ser utilizado ni por estadounidenses ni por británicos, si no contaban con una autorización de los Comandantes en Jefe británicos. Esto estaba de acuerdo con el concepto de que el CDL no debía, bajo ninguna circunstancia, ser usado por pequeñas unidades de manera experimental en el campo de batalla. Solamente debía ser empleado en grandes cantidades como una fuerza de ataque sorpresa, en operaciones de gran escala que ameritaran este tipo de maniobras. De otra manera, se creía que los alemanes podían acostumbrarse a su uso y desarrollar rápidamente formas de contrarrestarlo.

El alto nivel de secreto alrededor de todo el asunto era totalmente justificado, en este sentido. Si los alemanes se enteraban de los conceptos básicos del proyecto, podían pensar en formas de mitigar su efecto; después de todo, la idea era sumamente sencilla. La simple adición de pantallas protectoras en armas antitanque, por ejemplo, podía hacer que los artilleros apuntaran a los tanques CDL: en este sentido, trajo gran preocupación la noticia de que los alemanes habían agregado un filtro solar verde a los cañones antiaéreos y antitanques de 88 mm. Como los filtros lumínicos del CDL eran amarillos y azules, esto permitiría a los artilleros ver claramente la rendija en la torre por la cual salía la luz.

Además de los adelantos que pudieran hacer los alemanes, también estaba claro que el sistema no era tan perfecto como se había pensado. A la necesidad de proteger los flancos, que se señaló antes, los estudios demostraron que el efecto cegador no era tan intenso como se había creído en un primer momento.

Intentos de uso en combate

Como puede verse, aunque la idea era sencilla, el dispositivo CDL fue intensamente probado en todo tipo de situaciones. Aunque estas demostraciones y ejercicios salían bien, y de ellos se aprendía mucho, el personal a cargo estaba cada vez más frustrado. Como cualquier soldado, querían ser realmente útiles en el frente, no probando eternamente un arma nueva que nunca entraba en acción.

El primer lugar donde el dispositivo CDL pudo haber entrado en acción fue en la batalla de El Alamein (como se ha mencionado, el primer regimiento de CDL fue enviado a Medio Oriente en marzo de 1942). Había allí suficientes tanques como para probar su uso en un momento clave, pero no hubo tiempo para entrenar tropas que apoyaran el avance de los tanques: como ya se vio, la coordinación era vital para el éxito. Fue así que se decidió no malgastar los recursos y el secreto en un momento tal vez demasiado temprano.

Sin embargo, no se hizo nunca ningún esfuerzo por crear una unidad especializada en el uso del CDL, y los ensayos continuaron. En 1944 se comenzó a probar la idea de manera más intensa, con la ayuda estadounidense. En su campo de entrenamiento CDL, se hicieron los primeros ensayos con munición viva, utilizando tanto tanques como artillería y tropas. En este sentido, la llegada de los tanques Lee/Grant fue un paso adelante. Tanto el Matilda como el Churchill, al perder su torre artillada, que era reemplazada por la lumínica, quedaban indefensos y solamente contaban con una ametralladora para su defensa. Esto implicaba que otras unidades tenían que protegerlos y apoyarlos, y que perdían iniciativa. Pero hacia 1943 los tanques estadounidenses, que tenían un cañón en la torre y otro en el casco (de 75 mm), se hicieron accesibles. Fueron desplazando así a los modelos británicos. Afortunadamente, la torre ideada para los Matilda encajaba en los Lee/Grant con pequeñas modificaciones, lo cual aceleró la conversión entre modelos.

Contando con un modelo más capaz, los integrantes de la unidad tuvieron un repentino aumento de la moral cuando sus 300 tanques fueron alistados, poco tiempo antes del Día D. La 1º Brigada de Tanques (que había vuelto de África del Norte en 1943, y ahora incluía al 11RTR, 42RTR y 49RTR) y el 10º Grupo Acorazado estadounidense fueron movilizados ese 6 de julio de 1944.

Sin embargo, para los integrantes de estas unidades, todo concluyó en un fiasco. Llegaron a Francia entre mitad y finales de agosto, cuando ya el trabajo más pesado estaba terminado. No habían sido utilizados en operaciones a grandes escalas, como las que podrían haberse intentado en esa enorme batalla. A los comandantes de las divisiones de campo aparentemente no les preocupaba tener un arma revolucionaria a la mano, y preferían usar los métodos ya conocidos.

Algunos de los involucrados en el proyecto creen que esto se debió justamente al enorme nivel de secreto que rodeó al dispositivo. Los grandes jefes, como Mountbatten y Eisenhower, habían quedado deslumbrados, pero sus generales y oficiales intermedios no sabían ni cómo funcionaba ni para qué servía, ni qué podían hacer esas unidades. Particularmente en esos días, en donde la enorme superioridad aérea aliada obligaba a los alemanes a avanzar y atacar de noche, los ataques con el CDL hubieran cubierto ese hueco, y dejado al enemigo desconcertado. Los seis batallones de tanques nunca salieron de sus cuarteles.

Fue así que estas unidades fueron desbandadas. Tuvo que pasar un buen tiempo hasta que tuviera su breve, pero luminoso momento de gloria. Se los llamó para asistir en el cruce del Rin y el Elba, en donde tuvieron un gran papel sirviendo como faros ambulantes para las operaciones nocturnas. Lamentablemente, se había perdido mucho tiempo en construir y probar esos aparatos, y entrenar a las tripulaciones, y nunca se les dio la posibilidad de probarse en combate.

Estos tanques proveían del 738º Batallón de Tanques estadounidense, que mantuvieron iluminado el Rin luego de la captura del puente en Remagen. Se utilizaron 13 shop tractors que habían sido asignados a la unidad el 1º de marzo: su tarea fue ayudar a la vigilancia del puente y la construcción de puentes de pontones adicionales. Finalmente, se tuvieron que utilizar tres compañías de estos tanques, para luego ser reemplazadas por faros convencionales. Los tanques tenían que estar constantemente encendidos para que el generador produjera electricidad para la luz, lo cual costaba enormes cantidades de combustible. También era impráctica la cantidad de varillas de carbón necesarias para generar el arco de luz, las cuales se quemaran con el uso demasiado prolongado.

Los británicos tuvieron su oportunidad de usar el CDL por fin en marzo, cuando cruzaron el Rin. Estos tanques, que sí entraron en combate (aunque de manera indirecta), fueron provistos por el escuadrón B del 49º Regimiento APC. Su tarea era guiar a las tropas en sus movimientos nocturnos, durante el asalto en la noche del 23 al 24 de marzo. Fueron blanco prioritario de los alemanes, recibiendo mucho fuego, e incluso un tanque fue destruido.

Luego se volvió a su uso como faros y reflectores de búsqueda. Los puentes de pontones eran vulnerables a los grupos comando alemanes, que iban a tratar de destruirlos o sabotearlos. Desde el 25 de marzo hasta el 6 de abril, los tanques CDL iluminaron las aguas del río en busca de hombres rana. Tres fueron descubiertos y capturados; además se pudo descubrir y destruir numerosas minas improvisadas, hechas de troncos y explosivos, que de llegar a los puentes los hubieran dañado.

El último uso de este dispositivo fue el 29 de abril, cuando algunos tanques CDL de la plana mayor de la 33º Brigada Acorazada del VIII Cuerpo le dio luz y señales a tropas británicas y estadounidenses cuando cruzaban el río Elba.

Conclusión

De esta manera, poco gloriosa y bastante insulsa, terminó el experimento que consumió muchos años, dinero y el entusiasmo de numerosas tripulaciones, oficiales e investigadores.

Como ya se mencionó antes, muchos involucrados en el proyecto creen que el exceso de celo fue lo que lo hundió: más allá de sus encargados y los jefes superiores, nadie sabía cómo funcionarían esos tanques.

Así lo expresaron, por ejemplo, el teniente coronel Sir Gifford Martel, un diseñador de tanques y jefe de las fuerzas acorazadas del Ejército Británico, el cual dijo que fue una cuestión «desafortunada el que esos tanques nunca fueran adecuadamente usados». Según él, los británicos hubieran tenido un décimo de bajas en Caen de las que tuvieron lugar.

Más lejos fue el Mayor General J. F. C. Fuller, quien fue conocido en esa época como una verdadera autoridad en el manejo estratégico de tanques. Él aseguró que «el error de no usar este tanque fue el mayor fiasco de toda la guerra. El curso de la historia podría haber sido cambiado inconmensurablemente para mejor si hubiera sido apropiadamente empleado».

Marcel Mitzakis fue un inventor que ayudó al desarrollo del CDL, y que luego de la guerra lo mejoró acoplándole rayos infrarrojos (esto fue rechazado por británicos y estadounidenses, aunque luego estos últimos parecen haberlo empleado). Sus palabras lo resumen todo: «fue a causa de que el secreto del tanque fue llevado a medidas tan extremas, que incluso los generales que debieron haberlo usado no sabían qué era capaz de hacer el tanque».

Los tanques dejaron el castillo de Lowther en marzo de 1945: se habían convertido un total de 1850 tanques y 6000 oficiales y soldados británicos y 8000 tropas estadounidenses habían sido entrenadas en su uso.

La luz de la historia finalmente se apagó con el último uso registrado a gran escala de este aparato. En junio de 1945, el 43 RTR fue embarcado. Su destino, Calcuta. Este regimiento, equipado totalmente con tanques CDL, envió un escuadrón a cooperar con la policía y las fuerzas locales del orden, que debían sofocar una serie de motines que tuvieron lugar en 1946. A partir de entonces, se pierde su rastro en la historia.

Los modelos utilizados

Lamentablemente para los historiadores y aficionados a la historia militar, muchas veces los aparatos experimentales o que han visto poco uso son descartados al terminar la guerra en la que participaban, o cuando demuestran ser poco útiles. Los tanques CDL han sido uno más de los ejemplos de esta larga y triste lista.

Curiosamente, a pesar de que el tanque CDL más utilizado fue el Lee/Grant estadounidense, todas las unidades de este tipo fueron destruidas. Aunque hay muchas fotografías suyas, no existen más pruebas físicas de su existencia: la falta de información sobre todo el proyecto es una constante. Apenas hay datos firmes sobre que el dispositivo CDL se haya montado sobre un tanque Matilda. Todo lo que queda como evidencia histórica es un reporte oficial clasificado… y un Matilda CDL intacto que se encuentra actualmente en el Museo de Tanques de Bovington, Reino Unido (ver más abajo).

Este muy blindado tanque británico fue elegido como el primero para ser convertido, debido en gran parte a su relativa disponibilidad en la época, su relativa fiabilidad mécanica y su gran blindaje (solamente el cañón de 88mm alemán podía dañarlo frontalmente, y cierta munición especial de otros cañones). Sin embargo, también tenía una gran desventaja: era muy lento. Además, las pruebas mostraron que las modificaciones hechas, que obligaban a su uso por parte de dos tripulantes, lo hacían algo engorroso para tan exigua tripulación. La principal modificación era el reemplazo de la torre con el cañón de 2 libras, por una más alta, que contenía el dispositivo secreto. Esta torre, con un blindaje de 65 mm, llevaba en su interior una lámpara de arco de carbono, con la fenomenal potencia de 8 millones de bujías. Como ya se explicó, su luz salía a través de un juego de espejos que terminaba en una hendidura vertical bastante angosta. En un determinado momento, los Matilda equiparon a cuatro de los cinco regimientos del Real Cuerpo Acorazado que tenían la misión de desplegarse con el sistema CDL. Se diseñó un sistema para lograr que un tanque cualquiera pudiera ser convertido rápidamente, utilizando un Matilda con una grúa de 5 toneladas, que también podía ser montada fácilmente. La grúa reemplazaría la torre, y luego había que agregar un generador extra, que se acoplaba al árbol de transmisión del motor. Otra modificación que recibían los Matilda era un faro con una ranura, en cada guardabarro, que permitía la conducción nocturna sin tener que encender la luz más potente.

Los Matilda dejaron de ser usados como tanques CDL en 1943, cuando estaban quedando desfasados y se tenía los M3 Lee/Grant en número suficiente. Como se menciona en el artículo, los tanques Churchil también fueron utilizados como CDL al comienzo del experimento. Sin embargo, no existe evidencia oficial más allá de un dibujo y el relato de un comandante de tanques: no han quedado ni fotos ni componentes ni mucho menos tanques completos.

Breve video documental sobre los tanques CDL, y principalmente sobre el único sobreviviente, el Matilda CDL que está actualmente en el museo de tanques de Bovington, en el Reino Unido. En inglés, contiene más fotos y tomas de cerca del tanque.

Tanques voladores

Al igual que otras locas ideas sobre tanques, este concepto se pensó durante la época de la primera posguerra, pero más hacia la década de 1930, cuando ya muchos países habían abandonado la idea de tanques pesados y grandes. Si ya de por sí los blindados eran difíciles de superar para la infantería, ¿qué decir de tanques que llegaran al campo de batalla con alas?

Claro está, como dicen, que la mayonesa y la mermelada pueden ser muy ricas por separado, pero juntas… Aunque el concepto era particularmente factible, en teoría, con tanques ligeros como los que ciertos países habían desarrollado para la época, la cuestión técnica estaba demasiado a la vanguardia.

Podemos ver aquí uno de los primeros intentos de tanques aerotransportados: un bombardero soviético TB-3 llevando bajo sus alas una tanqueta T-27, durante unos ensayos en 1935.

Curiosamente, tanto estadounidenses como japoneses lo intentaron, sin resultados muy prometedores. Sin embargo, los soviéticos, como suele suceder, se llevaron la palma con su diseño de tanque volador.

En un principio se pensó en crear grandes bombarderos para que cargaran el tanque. Otros países habían intentado con planeadores (la URSS lo haría luego), pero los ingenieros soviéticos fueron al grano, sujetando tanquetas T-27 entre las alas de bombarderos TB-3. Cargándolos externamente, los aviones debían aterrizar y luego dejarlos ir. El único problema era que solamente se podía llevar un tanque por cada avión.

Se pensaron así otras alternativas: una fue el lanzamiento de tanques con paracaídas, el otro, el lanzamiento sobre agua. Incluso en 1940 se lanzaron tanques ligeros a unos pocos metros de distancia del suelo, desde bombarderos TB-3. Según se dice, la idea era que rodaran sobre sus orugas por unos metros, hasta detenerse con el motor en neutral. Sin embargo, es de esperarse que no hayan salido muy bien dichos experimentos, ya que la idea se abandonó.

Antonov A-40 Krylya Tanka

Un problema con el lanzamiento de tanques era que en ciertos sistemas, la tripulación debía saltar separadamente, y existía la posibilidad de que no pudiera llegar a tiempo para utilizar el tanque. Había encontrar una manera de que todo el paquete llegara junto. La solución: tomar un tanque ligero T-60, agregarle alas y superficies de control, de manera que el fuselaje del improvisado planeador fuera el mismo tanque. Se llegó incluso a diseñar un sistema por el cual el cañón del tanque, apuntando hacia atrás, era sujetado a la superficie de control de la cola. Cambiando la elevación del arma, se podía entonces hacer descender o ascender el planeador, mientras que girando la torre se controlaba la orientación hacia derecha o izquierda.

Cuando llegara el momento de aterrizar, el piloto del tanque encendía el motor y le daba potencia, de manera que el aparato pudiera tomar tierra y continuar acelerando o frenando, de acuerdo al caso necesario. En pocos minutos se podían sacar las alas, y el tanque estaba listo para combatir.

El curioso aparato, apodado KT-40 (por Krylya Tankatanque alado), también es conocido como Antonov A-40 o A-40T. Fue sin duda, una de las apuestas más serias y potencialmente exitosas del proyecto de tanque volador de esos años.

El KT-40 era un planeador de despegue convencional… pero era todo lo que tenía de convencional. Esta fotografía del proyecto nos muestra la torre apuntando hacia trás, sujeta a los planos de cola.

La idea era no solamente apoyar a fuerzas aerotransportadas, sino también a partisanos que operaban tras las líneas enemigas, haciéndoles llevar material pesado para que montaran operaciones con más poder de fuego. La fotografía anexa no es un fotomontaje: la idea comenzó a ser llevada a la práctica en 1940.

Un T-60 fue convertido en un planeador en 1942. Sin embargo las pruebas no eran muy realistas: para aligerar el tanque se le quitaron las armas, la munición y otros elementos, dejándolo solamente con un poco de combustible. Incluso así, los pilotos del TB-3 de remolque tuvieron que soltar prematuramente el planeador para evitar estrellarse. La resistencia que generaba el aparato desestabilizaba y frenaba demasiado al bombardero; incluso así se dice que el aparato planeó bastante bien, aterrizando en un campo. El conductor, luego de sacarle las alas y colas, pudo conducir de vuelta a la base sin problemas.

Después de esta prueba, el proyecto fue abandonado, ya que no existía ninguna aeronave con el suficiente poder en sus motores como para remolcar seguramente un tanque de ese tipo.

Sin embargo, la idea del tanque que cae del cielo para sorprender al enemigo no murió totalmente entre las autoridades militares soviéticas. Durante la época de la Guerra Fría, se experimentó con una solución diferente. Tanques T-80 lanzados desde grandes transportes, usando paracaídas múltiples, los cuales, próximos al suelo, activaban cohetes de frenado (similares en concepto a los utilizados para frenar las cápsulas espaciales cuando están por tocar tierra) que permitían un aterrizaje relativamente suave. Sin embargo, el tironeo y movimiento brusco del tanque cuando dejaba el transporte aparentemente impedía que el vehículo llevara a su tripulación, que podría sufrir fuertes golpes. Es por eso que los tripulantes serían lanzados por separado, caerían teóricamente cerca y se apresurarían a tomar sus vehículos para la batalla. A pesar de los efectos pirotécnicos más que interesantes, aparentemente esta idea tampoco reunió todo lo necesario como para ser tomada en cuenta para despliegues masivos.

El murciélago de Baynes

Como otros países, EEUU también buscaba a fines de la década 1930 una forma de aerotransportar unidades militares pesadas. Como en otros casos, se pensó rápidamente en un planeador, ya que no existían aviones lo suficientemente grandes como para llevar un tanque.

Curiosamente, mientras la mayoría de los diseños incluían alas rectas con grandes superficies de control, el de L. E. Baynes se ganó el apodo de murciélago debido a que tenía alas en flecha de más de 30 metros. Esto en 1941, cuando pocos estaban pensando en las ventajas de las alas en flecha. Para incrementar la curiosidad del diseño, este incorporaba estabilizadores verticales en las puntas de dichas alas, y no poseía cola. Se trataba, en suma, de un ala voladora.

Esta «mochila alada» estaba pensada para ser adosada a un tanque, convirtiéndolo temporalmente en un planeador. Se construyó un prototipo a un tercio de la escala en 1943, totalmente hecho de madera. En julio de ese año se hizo el primer vuelo. Aunque exitosos, estos vuelos no sirvieron de mucho. El proyecto se abandonó ya que no fue posible encontrar un tanque adecuado para esta idea. Además, se habían desarrollado planeadores (como los utilizados en el Día D) que permitían llevar jeeps y otros equipos ligeros y pesados dentro del fuselaje, un lugar mucho más adecuado. Estos planeadores eran una alternativa mucho más práctica y que ya funcionaba.

El único Murciélago construido fue el primer monoplano sin cola disponible para investigación en todo el mundo (a excepción de los proyectos alemanes), y fue volado intensamente por el Real Establecimiento de Aeronaves británico para saber más sobre la estabilidad y el control de este tipo de aviones. Se sabe que existió hasta 1958, pero allí se le pierde la pista.