Misil antibuque Exocet

Se hizo famoso durante el conflicto de las Malvinas, en donde la Armada Argentina lanzó cuatro de ellos, hundiendo entre otros al destructor británico Sheffield y el portacontenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, ya era conocido y había probado su eficacia, habiendo sido utilizado durante la Guerra de Golfo de 1980-1988. En este conflicto hundió varios petroleros iraníes e incluso dañó seriamente a la fragata estadounidense Stark por error.

Su versatilidad es una de sus características más conocidas. Existen versiones lanzables desde buques, submarinos, helicópteros y aviones, sin olvidar su gran utilidad como artillería de costa, desde emplazamientos terrestres, móviles (como camiones) o fijos (como baterías costeras). De fabricación francesa, está ampliamente difundido en las marinas de todo el mundo, siendo el más utilizado, tal vez incluso más que el McDonnell Douglas Harpoon.

El primer modelo del Exocet fue designado con el código MM.38 luego de que la empresa Nord Aviation comenzara a diseñarlo en 1967 para cumplir un requerimiento de la Marina Francesa. Es por eso que la configuración original se parece a la del misil AS30, que es de la misma empresa. Sin embargo, poco tiempo después la empresa Aerospatiale se fusionó con Nord Aviation.

El proceso de creación duró varios años, aunque que las primeras pruebas terminaron en 1972. Ese mismo año, en octubre, no solamente lo probaron las fuerzas francesas, sino también la Royal Navy y la Kriegsmarine de Alemania Federal. Los resultados mostraron la necesidad de algunas mejoras, que se llevaron a cabo durante 1973.

Un MM.40 Exocet es disparado desde un camión especialmente adaptado.

Un año después ya era tiempo de producir más que prototipos, y los misiles de la primera tanda de serie dieron excelentes resultados: se lanzaron 30 y se logró un 91% de impactos. Esto bastó para que fuera aprobado definitivamente su uso, entrando en servicio francés en 1975. Alemania Federal y el Reino Unido también adoptaron esta versión.

Mientras tanto, comenzó a ser diseñada una versión lanzable desde el aire: el AM.38. En ella se incorporó un sistema de retardo, para que el vector pudiera soltar el misil sin riesgo de encendido prematuro: éste se encendía un segundo después del lanzamiento, luego caer una distancia segura. Las primeras pruebas se realizaron en abril de 1973 aunque los lanzamientos tuvieron que esperar hasta diciembre de 1976. Esta era una versión de producción limitada del MM.38 lanzable desde helicópteros, usando un booster SNPE Epervier y motores cohete SNPE Eole V con toberas concéntricas. Esta variante se construyó en escasas cantidades hacia 1977 y solo se usó para pruebas.

Desarrollado a partir de esta versión AM.38, se creó una nueva versión también lanzable desde el aire, llamada AM.39, que sería la primera en entrar en combate. En 1977 el AM.39, mucho más pequeño y liviano que su predecesor, terminó sus pruebas, comenzando su producción y entrada en servicio ese mismo año. Rápidamente se encontraron compradores: Argentina, Bahrain, Brasil, Irak, Kuwait, Perú y Pakistán lo fueron adquiriendo con el tiempo, en el primer caso, junto con el cazabombardero lanzador Super Etendard.

Al ser más pequeño, el AM.39 puede ser llevado más fácilmente por todo tipo de aviones y helicópteros, manteniendo su alcance y letalidad al incorporar diferentes mejoras. Como lo ha demostrado su uso, su poder es devastador.

Descripción

La configuración básica del Exocet es del tipo más clásico de este tipo de misiles. Tiene un cuerpo cilíndrico, con una nariz ojival que es el radomo que cubre la antena del radar activo (ADAC), aletas trapezoidales en el medio del fuselaje y aletas de control en la cola, paralela a las alas.

La versión básica naval del Exocet, la MM.38, posee dos etapas de propergol sólido. El misil se lleva estibado en contenedores rectangulares, que son del tipo contenedor-lanzador. Estos pueden llevarse de a pares o de a cuatro.

El misil es lanzado cuando se tienen datos del objetivo: orientación y distancia del blanco. Los sensores del aparato lanzador (en este caso, el mismo buque) lo proveen de estos datos. Luego de dos segundos de aceleración del booster-cohete Condor, el otro motor cohete Hélios se dispara por 150 segundos mientras el misil se desplaza a baja altitud. Durante esta trayectoria de crucero, el misil vuela guiado por un sistema inercial: según los datos establecidos en el lanzamiento, sus sistemas calculan aproximadamente donde estará el blanco.

Una versión de prueba de un Exocet lanzado desde un buque. En la actualidad sigue en servicio en numerosas armadas.

Cuando el misil llega a 10 kilómetros de esta posición anticipada del blanco, la cabeza buscadora activa monopulso se enciende. El blanco es adquirido por el radar del misil y se inicia la fase terminal del ataque a una de tres altitudes preseleccionadas antes del lanzamiento (esto se hace teniendo en cuenta la condición climática del mar en el área del objetivo, para evitar, por ejemplo, que una ola muy alta pueda derribarlo por volar demasiado bajo).

La versión mejorada del MM.38, la MM.40, fue desarrollada para mejorar sensiblemente la performance en combate. Con más alcance, posee diversas actualizaciones y mejoras en su motor cohete y en el contenedor-lanzador, lo cual permite llevar más misiles en el mismo espacio que antes ocupaba el MM.38.

Estos Exocet más modernos tienen un radar de búsqueda Super ADAC, con cambio de frecuencia más ágil y proceso de señales digital, lo que le da mucha más resistencia a las ECM y la habilidad de discriminar los blancos verdaderos de los señuelos. Este paquete de mejoras agrega además una plataforma inercial actualizada, permitiendo al misil volar a alturas tan bajas como entre 2 y 3 metros y además hacer maniobras preprogramadas. Esto reduce su vulnerabilidad a misiles o cañones antiaéreos, además de minimizar su exposición a los radares de búsqueda.

Actualmente las dos versiones principales del Exocet son la MM.38, de 42 kilómetros de alcance, y la MM.40, con un alcance de 70 kilómetros. Ambas llevan una cabeza de guerra de 165 kg. de alto explosivo. Dice mucho de la eficacia del misil, que durante los primeros diez años de servicio, fueron compradas unas 2.000 unidades por 27 países.

La Marina de Guerra Francesa estaba tan confiada del misil, que se decidieron a investigar su uso desde submarinos. Así nació el Exocet SM.39: contenido dentro de una cápsula lanzable por un tubo de torpedos convencional, llega así a la superficie, donde la cápsula es eyectada, se enciende el motor y comienza a buscar su objetivo.

La versión aérea del Exocet, AM.39, puede ser llevada de a pares en un avión Super-Étendard. Aparentemente este binomio fue diseñado de manera específica: el avión para el misil y el misil para el avión. Sin embargo, el Exocet puede ser lanzado desde helicópteros (como el Super Frelon, también francés) y otros aviones como ciertos modelos de Mirage. Lo único que se requiere es un radar capaz de adquirir blancos de superficie y transmitirle la información adecuada al misil, antes del lanzamiento.

Probado en combate

La primera versión del Exocet en entrar en combate fue la AM.39.

Disparo de prueba de un AM.39 desde un Mirage F.1 EQ-200 iraquí, en la bahía de Biscay. La misma combinación fue la responsable de varios hundimientos de petroleros iraníes durante la Guerra del Golfo de 1980-88, además del grave incidente con la fragata Stark.

La Primera Guerra del Golfo Pérsico (1980-1989) dio el lugar: helicópteros Super Frelon iraquíes lanzaron varias unidades, reportándose el hundimiento de tres buques de guerra iraníes así como muchos petroleros desarmados e incluso plataformas petrolíferas enemigas. También fueron utilizados aviones Mirage como lanzadores. En este conflicto se dice que los iraquíes dispararon unos 200 Exocet, con diferentes grados de éxitos, contra todo tipo de embarcaciones. Muchos de ellos no estallaron, e incluso algunos se recuperaron casi intactos.

La Guerra de Malvinas

Sin embargo, los Exocet se hicieron más famosos por su más escaso, pero más preciso, uso por fuerzas argentinas contra unidades navales inglesas en la Guerra de las Malvinas.

Argentina había comprado a Francia 14 aviones Super-Étendard y 14 misiles Exocet. Sin embargo, para el momento de la guerra, solamente había recibido 5 de estos misiles, y los franceses no quisieron entregar los restantes por temor a que también fueran utilizados contra sus aliados ingleses. Incluso se dejaron de entregar los AM.39 a Perú, creyéndose que era posible que los entregaran a Argentina (recordemos que este país ofreció no solo aviones sino pilotos para participar en dicha guerra).

Con la guerra declarada, mientras esperaban el arribo de las unidades navales inglesas, los pilotos argentinos comenzaron a entrenar con el binomio avión-misil. Utilizando dos destructores argentinos clase 42 (de origen británico), se calcularon las curvas de detección de los radares ingleses y la distancia en la cual los misiles antiaéreos podían resultar peligrosos. Reunida esta información, se determinó que, si los aviones volaban muy bajo, los misiles podían llegar a convertirse en indetectables; además los aviones estaban fuera de la zona de peligro de los misiles antiaéreos.

Fue así que la primera operación de ataque tuvo lugar el 4 de mayo y estuvo a cargo de dos aviones Super-Étendard de la Armada Argentina, escoltados por cazas Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, y reaprovisionados por aviones KC-130.

Sin embargo, los buques ingleses habían sido bombardeados por la Fuerza Aérea Argentina desde el 1º de mayo, por lo que parte del factor sorpresa se había perdido: los buques se mantenían demasiado lejos del continente, fuera del alcance de los aviones lanzadores. La solución fue utilizar tanqueros KC-130, para reaprovisionar de combustible tanto a los atacantes como a sus escoltas. Apenas informados de buques enemigos, se lanzó la operación ya planeada.

Volando en total silencio de radio, con malas condiciones meteorológicas, los pilotos de todos los aviones alcanzaron su objetivo. Luego de los repostajes, a la distancia calculada, los Super-Étendard se elevaron por sobre el nivel muy bajo en el que todos estaban volando, para evitar ser detectados. Sus radares iluminaron dos objetivos; uno grande y otro pequeño. Volvieron a la baja cota de aproximación, y finalmente se elevaron por última vez, lanzaron los misiles y dieron la vuelta.

Los sistemas de guía hicieron el resto. Sin embargo, uno de los dos Exocet tuvo un problema mecánico o fue interferido por los sistemas británicos. El segundo impactó en el destructor clase 42 HMS Sheffield. Causando 20 muertos instantáneamente, el misil creó un gran incendio que consumió casi todo el buque.

Si bien se dice que la ojiva no detonó, algunos marineros testigos creen que sí lo hizo. De todas formas, el enorme incendio no pudo ser controlado: el misil golpeó el medio del buque, destruyendo el sistema eléctrico e impidiendo así que se activaran los sistemas anti-incendio (también se cree que el misil rompió la línea de agua principal). Todo indica que el combustible remanente del misil causó o al menos aceleró el incendio. Convertido en una ruina, el buque fue abandonado por su tripulación y remolcado pero tuvo que ser hundido el 10 de ese mes, convirtiéndose así en el primer buque inglés hundido en acción en casi 40 años.

Después del ataque, los ingleses concluyeron que sus naves no estaban preparadas para este tipo de ataques, y que los procedimientos no eran los correctos. Además de que el radar del destructor aparentemente no estaba diseñado para detección de objetos a tan baja altura, la cuestión principal era un fallo en la inteligencia británica. Ésta creía que el ataque con Exocet (misil que, irónicamente, ellos también tenían en servicio) solo era posible a media cota, lo cual le daba al misil mayor alcance. Sin embargo, los pilotos argentinos habían volado muy bajo para evitar la detección y habían disparado el misil mucho más cerca de lo esperado. Según versiones inglesas los misiles fueron lanzados a muy corta distancia (unas 6 millas) cuando se esperaba que este tipo de ataque viniera de las 45 millas. Las versiones argentinas hablan del lanzamiento a entre 50 y 35 km del blanco (una distancia intermedia entre ambas).

También se especula con una interferencia procedente del mismo Sheffield. Los destructores de esta clase llevaran radomos gemelos SCOT, para comunicación por satélite. Desafortunadamente, estos sistemas de alta frecuencia emitían señales en una frecuencia muy cercana a la de los radares de alerta de misiles y de dirección de tiro. Esto hacía que, cuando el buque estaba comunicándose por satélite, muchas veces estos radares se apagaban o sencillamente no podían detectar nada debido a la interferencia.

El impacto de un solo Exocet dañó tanto al destructor portamisiles clase 42, HMS Sheffield, que tuvo que ser hundido. En base a fotografías de este tipo, se supuso en ese momento que el misil no había estallado, pero hay testigos presenciales que afirman lo contrario.

Rápidamente los británicos cambiaron su táctica y se volvieron más precavidos. A este ataque seguirían otros, siempre con el mismo procedimiento: dos Super-Étendard con sendos Exocet, lanzando los dos al mismo blanco, para asegurar el hundimiento (en caso de un doble impacto) o para asegurarse al menos uno (en caso de fallo o destrucción de un misil).

El siguiente ataque fue el 25 de mayo, día en el que las fuerzas argentinas hundieron varias embarcaciones con diferentes métodos. Nuevamente la pareja de aviones con misiles partió y fue reabastecida por aviones KC-130H. A 180 km al nor-nordeste de las Malvinas, detectaron un gran buque rodeado de otros pequeños, en evidente formación defensiva. En este caso, sin embargo, los buques atacados descubrieron rápidamente la maniobra y comenzaron a utilizar las nuevas medidas defensivas: abrieron fuego de cañón y lanzaron numerosos señuelos de radar y perturbadores. Aparentemente, esto desvió los misiles del HMS Ambuscade (el cual había alertado a la flotilla) y de otros buques de la zona.

Desafortunadamente para los británicos, había algunos buques que no estaban dentro de esa cortina defensiva. Según se sabe, los dos misiles, desorientados por las ECM, dieron una vuelta y detectaron en sus misiles un nuevo blanco: el portacontenedores Atlantic Conveyor. Se trataba de un buque mercante requisado por las fuerzas inglesas, de 13.000 toneladas, que transportaba equipo pesado y helicópteros para apoyar el desembarco a las islas. Sin ningún equipo de alerta o ECM, al menos uno de los misiles impactó, causando la pérdida total de la carga: varios helicópteros pesados de transporte. Apagado el incendio, la tripulación decidió hundirlo, al ser inútil ya la nave. Solamente se salvó uno de los helicópteros.

Esto demostró algunas cuestiones más sobre el uso del Exocet y de los misiles antibuque en general: no conviene tener buques propios fuera de la sombrilla de defensa del ECM. Irónicamente, en ese momento este golpe de suerte (y la calidad del Exocet, que como buen misil siguió buscando blancos incluso confundido por las contramedidas) causó muchos problemas al desembarco, ya que el Atlantic Conveyor llevaba equipo muy necesario para las tropas inglesas en tierra. Esto hizo que muchos soldados tuvieran que caminar hacia Puerto Argentino, en lugar de tener helicópteros para hacer más fácil el trayecto.

El incidente con el Invencible

Habiéndose gastado así cuatro de los cinco Exocet que tenía Argentina, el siguiente ataque tenía que ser combinado con una incursión convencional usando bombas no guiadas. La razón para el uso de dos misiles en cada misión, como ya se mencionó, era la seguridad: si uno fallaba por cuestiones mecánicas o por las ECM, era posible que el otro se abriera camino. Además, si bien un misil podía dañar seriamente ciertos buques, otros más grandes solamente podrían ser incapacitados o hundidos con dos impactos.

El nuevo objetivo del misil era, ahora, bastante más complicado de atacar. La flota británica, sabiéndose vulnerable, se había corrido más al este, donde los cazas argentinos (que no podían despegar de las islas por falta de una buena pista adecuadamente acondicionada) tenían un largo viaje de ida y vuelta con varios repostajes.

Las autoridades militares argentinas habían decidido dar un golpe a la superioridad aérea inglesa, que se basaba en el uso de dos portaaviones: el HMS Hermes y el HMS Invencible. Fuertemente custodiados por otras naves, estos eran blancos de gran valor, y que iban a ser muy difíciles de atacar.

El plan comenzó trazando las trayectorias de los Harriers que despegaban de estos portaaviones; triangulando estos cursos se calculó una zona probable en donde podían estar los portaaviones. Se planificó entonces un curso de aproximación que rodeara las islas, para obtener más sorpresa, aunque esto requiriera más tiempo y combustible.

Los aviones elegidos esta vez fueron dos Super-Étendard (pertenecientes a la Armada Argentina), uno de ellos cargando el último Exocet, y cuatro A-4C (pertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina), que iban a atacar con bombas convencionales el buque.

El 30 de mayo, despegaron primero los vectores del misil, y luego los A-4C. En el camino repostaron frecuentemente con los tanqueros; para evitar cualquier problemas, los aviones entraban y salían de las mangueras, y a veces parasitaban a los KC-130 dejando que el combustible fuera directamente a sus motores. De haber una falla de combustible en cualquier avión, este tendría que volver y ponía en peligro la misión.

Llegado el momento, bajaron a 30 metros y avanzaron hasta que los Super-Étendard se despegaron un poco de la superficie para obtener datos del blanco con sus radares. Allí estaba la flota, por lo que corrigieron el rumbo. Los A-4C, sin radares y sin poder romper el silencio de radio, tenían que seguirlos y prepararse para su propio ataque, mucho más peligroso.

Los pilotos navales hicieron otro reconocimiento, anunciaron por radio la corrección necesaria del rumbo y lanzaron su misil, luego de lo cual se retiraron como estaba previsto. Los pilotos de la Fuerza Aérea siguieron su ataque.

Lo que siguió es motivo de controversia y opiniones enfrentadas. Los pilotos argentinos declaran haber visto un buque humeante e inmóvil, al cual se acercaron para atacar. Dos aviones fueron derribados antes de llegar al blanco. Los otros dos lograron lanzar cada uno tres bombas de 250 kg, identificando a la embarcación como un portaaviones, el cual quedó completamente cubierto de humo, aunque no se observaron incendios.

Es así que las autoridades argentinas declararon haber dañado seriamente al Invincible, mientras que los ingleses no reconocen esto. No existen fotografías creíbles del hecho, como sí sucedió en el caso del Sheffield. Por un lado, los argentinos dicen que los británicos acallaron el hecho, mientras que los ingleses declaran que el Invencible no fue alcanzado. Hasta que las autoridades británicas no levanten el secreto de 99 años que cubre todos los documentos referentes a la guerra, poco más se sabrá.

Sorpresa desde tierra

Utilizados así todos los Exocet lanzables desde el aire, se tomó la decisión de utilizar los MM.38 que estaban montados en buques, como plataformas costeras de ataque. Fue así que dos contenedores-lanzadores de la corveta ARA Guerrico fueron desmontados y puestos en un C-130 rumbo a Malvinas. Personal militar y posiblemente civil, de los que más sabían sobre estos misiles, trabajaron para reacondicionarlos para su uso desde un camión, haciendo los ajustes necesarios a los sistemas electrónicos. Se trataba de una tarea que requería mucho conocimiento, no solo electrónico sino también de sistemas, porque había que recalibrar y reprogramar todo el equipo para poder funcionar fuera de los buques.

Una de las ventajas de esta jugada argentina era tomar a los ingleses por sorpresa: ellos sabían bien que los Exocet lanzables desde el aire se habían terminado, pero no podían anticipar que a las fuerzas argentinas se les ocurriría realizar esta conversión, ni mucho menos, que sería exitosa.

Los contenedores-lanzadores de Exocet del ARA Guerrico.

Esta misma tarea se realizó con los contenedores-lanzadores del destructor Seguí, uno de cuyos misiles encontró blanco el 12 de junio: el HMS Glamorgan. A 18 millas de la costa, este destructor había estado en varias misiones de cañoneo en apoyo a tropas inglesas, y se había salvado de varios bombardeos argentinos. Aunque tardó en detectar el misil, el hecho de que estuviera viajando a una buena velocidad y el minuto de alerta que tuvo lo salvó. Después del desastre del Sheffield, se había instruido a las tripulaciones a que al ver el misil, giraran hacia él, de manera de no presentar el costado, vulnerable, sino la proa. A gran velocidad, este Exocet rebotó parcialmente (dejando una marca en el blindaje, que luego no se reparó) y atravesó una cubierta, entrando al hangar del helicóptero, destruyéndolo e iniciando allí un incendio que mató a 13 marinos e hirió a varios más. En este caso, el misil explotó, como atestiguan personal de ambos bandos y filmaciones. Sin embargo, el Glamorgan pudo seguir a flote y fue reparado posteriormente, siendo vendido a Chile en 1986 (donde sirvió como Almirante Latorre hasta ser hundido en diciembre de 2005).

Las lecciones aprendidas

La combinación del misil con el avión de ataque Super-Étendard fue tan buena, que los iraquíes, todavía en guerra con Irán, alquilaron cinco de estas aeronaves a las autoridades francesas.

Los ataques de Exocet no solamente cambiaron la doctrina inglesa, sino que influyeron en toda la OTAN. Así como el almirante Woodward, comandante de la fuerza de tareas en las islas, tuvo que reevaluar las capacidades de ataque argentinas, el entonces presidente del Comité Militar de la OTAN, almirante Robert Falls, declaró que este organismo se veía obligado a a revisar sus tácticas navales, revelada la posibilidad de este tipo de ataque.

A la corta o a la larga, esto llevó al desarrollo de nuevas estrategias y sistemas, como la mejora de los perturbadores radar y de sistemas de misiles antimisiles y de sistemas de defensa cercana (CIWS) como el Phalanx.

Una situación inesperada que fue descubierta durante su uso en combate, es que el combustible residual le agrega mucho efecto a la detonación en sí (como sucedió en el caso de la fragata Stark y del Sheffield); sobre todo teniendo en cuenta que es un misil de largo alcance que a veces se dispara a menor distancia. Aunque esto parezca negativo, si tenemos en cuenta que muchos de estos misiles dañaron severamente o hundieron buques de diverso tipo solamente con el incendio de su combustible, ¿qué habría pasado si hubieran estallado?

Actualmente el Exocet sigue en uso en grandes cantidades y numerosos países, habiendo demostrado varias veces en combate sus capacidades destructivas. Vendidas unas 3.300 unidades, la efectividad del misil está cercana al 93%, según se ha demostrado en combates y pruebas realizadas por los usuarios (unos 32 países) y la empresa productora.

Irónicamente, uno de los pocos países que dejó de usarlo fue Reino Unido, que desactivó en 2002 las unidades navales de superficie que todavía utilizaban este misil.

El MM.40 Block 3

Existen cinco variantes básicas del Exocet, de las cuales dos (la primera lanzable desde el aire, la AM.38, y la MM.38, lanzable desde superficie) ya no se fabrican.

Las otras tres (la AM.39, lanzable desde el aire, la MM.40, desde superficie, y la SM.39, desde los submarinos de la Armada Francesa) recibieron varios tipos de actualizaciones y mejoras durante su vida en servicio.

Teniendo en cuenta el uso durante toda la década de 1980, no es raro que entre 1987 y 1993 se desarrollara una nueva versión del Exocet utilizando electrónica avanzada. Muchas naciones habían tomado muy en serio sus capacidad y por eso habían desarrollado tácticas para reducir su eficacia, por lo que era imprescindible mejorar el misil. Estos desarrollos le permitieron reducir ahí más su altura de vuelo y ocultar mejor su presencia. Uno de los cambios más grandes fue que esta nueva versión podía realizar el denominado “ataque de lobo”, que es un ataque convergente y coordinado de varios misiles desde distintos puntos, lo cual limita la eficacia de los sistemas antimisiles, que no pueden derribarlos a todos. Esta versión mejorada (presente en todas las versiones en servicio) se la denomina a veces Exocet 2, aunque es más preciso referirse a ella como Bloque 2.

A pesar de los enormes resultados de su versión lanzada desde el aire, la versión superficie-superficie fue siempre la estrella (y de hecho, fue la primera producida). Fue utilizada en grandes cantidades por muchas marinas y es por eso que siempre se buscó mejorarla más todavía. Es así que la versión MM.40 recibió en años siguientes una nueva reconversión, siendo casi totalmente redefinida por el Block 3.

En febrero de 2004, la Delegación General de Armamento francesa le pidió a MBDA (la empresa que había absorbido a Aerospatiale, la diseñadora original del misil) una versión mejorada del MM.40, que se dio a llamar Bloque 3. Este “nuevo” misil debía tener un alcance mucho mayor, de 180 kilómetros (casi 100 millas náuticas).

Este alcance mucho mayor hubiera sido difícil de alcanzar con la combinación original. El MM.40 utilizaba dos etapas de cohetes
(los cuales no requieren de oxígeno para funcionar), pero aumentar su alcance solo hubiera sido posible poniéndole más combustible. Entonces se decidió cambiar a una combinación de booster (para salir del contenedor-lanzador) más turbojet. El motor turbojet puede proveer al misil de un alcance mucho mayor, pero como necesita oxígeno para quemar el combustible, se requirió rediseñar la parte trasera del misil, añadiéndole cuatro pequeñas tomas de aire, ubicadas detrás de cuatro nuevas aletas. Las aletas y el turbojet están diseñadas igualmente para hacer más maniobrable el misil, particularmente en la etapa de aproximación al blanco.

En el contexto de las últimas décadas, en el que se ha dado un enorme desarrollo en materia de radares, las mejoras no son nada extrañas. Se rediseñó la estructura para reducir su firma radar e infrarroja. Para complementar el nuevo sistema de propulsión se le dio un nuevo sistema de guía, que aumenta también sus posibilidades de ataque. Gracias a que ahora acepta guía por GPS, se le pueden programar tanto buques de superficie como objetivos en tierra, dándole un nuevo rol marginal como misil de ataque al suelo. Este nuevo sistema de guía permite también que se le programe una ruta de vuelo en tres dimensiones, haciendo que pueda atacar a sus blancos desde distintos ángulos y alturas, lo que lo hace menos predecible. Para esto fue necesario mejorar, obviamente, su aerodinamia y maniobrabilidad.

En la fase terminal del ataque, el nuevo Exocet contará con un radar activo con patrones adaptativos de búsqueda, el cual podrá discriminar blancos de diferente tipo (por ejemplo, atacando los buques con mayores señales de radar, generalmente los más grandes).

A pesar de todos los agregados y mejoras, el nuevo MM.40 es un poco más liviano que el modelo anterior.

El Exocet Block 3 reemplazará con el tiempo a los Block 2 que están en servicio en unidades de superficie, ya que es totalmente compatible con los contenedores-lanzadores y con todo el material de entrenamiento y mantenimiento. Sin embargo, no está claro si es compatible con la cápsula del SM.39.

Disparo de prueba de un Exocet lanzable desde tierra. En camiones especialmente acondicionados o sobre remolques, pueden presentar una sorpresa desagradable a cualquier buque desprevenido, como sucedió en las Malvinas.

En diciembre de 2008, la Armada Francesa ordenó la producción de 45 Exocet MM.40 Bloque 3, para reemplazar a los Bloque 2 en sus fragatas de clase Horizonte y Aquitania. Sin embargo, en este caso no se trataba de misiles completamente nuevos sino de misiles Bloque 2 convertidos al nuevo standard. Unos meses antes se había certificado la eficacia del modelo al realizarse la última cualificación en un campo de tiro; la producción comenzó a fines de 2008. Sin embargo, tuvieron que pasar casi dos años antes de que un Bloque 3 se lanzara desde un buque de guerra, en este caso la fragata de defensa aérea Chevalier Paul.

Como ya sucedió previamente con modelos anteriores, varios países decidieron ordenar estos nuevos modelos, entre ellos Grecia, Chile, Perú, la Unión de Estados Árabes, Qatar, Omán, Indonesia y Marruecos.

Un caso especial lo constituyó Brasil, país que no solo decidió comprar el nuevo Exocet sino que apuntó a producir nacionalmente una de sus partes más importantes, el motor. En 2012, la empresa Avicras, en colaboración con MBDA, probó este nuevo motor en un MM.40 para la Armada Brasileña. Al parecer, la idea es desarrollar una variante nacional del Exocet, que pueda ser portada y lanzada por los vectores actuales, como el Mirage 2000, y por los Rafale, que Brasil desearía adquirir en el futuro.

Todo esto no hace más que asegurar que el Exocet seguirá muy activo a lo largo y a lo ancho del mundo.


El nuevo Exocet MM.40 promete mantener el legado de sus antecesores por muchos años más. Ob´servense las alas diferentes en esta versión, para darle mayor maniobrabilidad, y las tomas de aire para el nuevo motor turbojet. (Foto gentileza del usuario Marcomogollon de Wikimedia Commons, distribuido bajo licencia CC BY-SA 4.0)

Especificaciones
técnicas
Misil
antibuque
Exocet
Modelo AM.38
AM.39
SM.39
MM.40
Longitud5,21 m 4,69 m 4,7 m
(**)
5,78 m
Diámetro35 cm 35 cm 35 cm 35 cm
Envergadura1 m 1 m 1,135 m
Peso (total/
abeza de guerra)
750 kg/ 165 kg 652 kg/ 165 kg 650 kg (**) 850 kg/ 165 kg
Velocidad
máxima
Mach 0,93 Mach 0,93Mach 0,93Mach 0,93
Alcance42 kmentre 50 y 70 km (*)50 km65 km

(*) según velocidad y altitud del vector lanzador
(**) 5,8 m con acelerador/cápsula; peso con cápsula 1.350 kg

¡Casus Belli vuelve a renacer!

Una vez más (ya he perdido la cuenta), Casus Belli, mi sitio de historia y tecnología militar, regresa a Internet.

Como cuento en el enlace de arriba, la historia de este sitio es bastante convulsionada. Lo hice siempre a pulmón, yo solo, sin poner dinero más que para pagar su instalación, ocupándome totalmente del diseño y programación (cosas para mí cada vez más tediosas), a veces quedándome sin dinero para mantenerlo online, a veces sin tiempo para crear contenido nuevo.

Afortunadamente, ciertas cuestiones personales y el “descubrimiento” de nuevas formas de encarar el diseño de sitios personales me permiten embarcarme nuevamente en esta aventura: resucitar el sitio.

Así que, a partir de hoy, me dedicaré a resubir todo el material ya creado. Tarea delicada ya que no se puede solo subir de nuevo los archivos como antes, sino que quiero reordenar, reclasificar, y a veces eliminar ciertos artículos que no cumplen con los standares actuales o están demasiado desactualizados.

En suma, voy a rehacer el sitio. Espero que me acompañen en este trayecto, porque va a ser muy interesante. ¡Nos vemos en las próximas entradas!