Misil crucero Tomahawk

De gran fama gracias a su extenso uso en numerosos conflictos, se trata de un misil crucero de largo alcance y altas velocidades subsónicas para atacar objetivos terrestres. Es lanzable tanto desde buques de superficie como desde submarinos.

El Tomahawk ha sido diseñado para volar a altitudes muy bajas, pero al mismo tiempo a grandes velocidades subsónicas. Puede hacer esto haciendo uso de avanzados sistemas de guía, que le permiten también tomar ciertas medidas evasivas.

El Tomahawk tiene dos configuraciones básicas de ataque: puede llevar una cabeza de guerra de 454 kg de fragmentación o HE, o un dispensador de submuniciones con bombetas de efecto combinado.

El General Dynamics BGM-109 Tomahawk entró en servicio en 1983, alcanzando capacidad operativa tres años más tarde. El primer uso operacional de este misil fue durante la Guerra del Golfo de 1991, resultando un arma muy exitosa. Desde esa época se lo ha utilizado en gran cantidades de conflictos. Por ejemplo, solamente en la Operación Allied Force, en los Balcanes, se dispararon 200 entre los británicos y los estadounidenses.

Desarrollado inicialmente por General Dynamics en la década de 1970, se lo pensó como un misil de alcance medio o largo, que pudiera volar a baja altitud siendo disparado desde una plataforma en superficie.

Desde entonces se ha convertido en una verdadera familia de armas, con numerosas variantes, algunas en servicio, otras ya desfasadas. Teniendo en cuenta que solo lo utilizan dos países, es algo para tener en cuenta.

Curiosamente, durante los años las variantes han ido y venido, pero también los fabricantes. Como los misiles se compran en lotes, estos se licitan a diferentes empresas. En 1992-94, por ejemplo, los fabricó solamente McDonnel Douglas, la cual también modificó muchos ejemplares antiguos para adaptarlos a las especificaciones del Bloque III. Sin embargo en 1994 Hugues ganó la licitación. Actualmente los fabrica Raytheon.

A causa de su largo alcance, extremada precisión y gran letalidad, este misil se ha convertido en el arma más elegida por el Departamento de Defensa de EEUU.

Uso frecuente y preciso

Las primeras versiones del Tomahawk tenían un costo aproximado de un millón de dólares (las versiones actuales son un poco más económicas, pero es importante ver la letra chica, ya que algunos contratos incluyen la cifra de repuestos, mantenimiento, etc.). Teniendo en cuenta que en ciertas operaciones (como las que se llevaron a cabo durante la Guerra del Golfo de 1991, y otras posteriores) se lanzan de a docenas, su costo parecería prohibitivo. Sin embargo, si analizamos su forma de uso, queda claro que no es tan así.

Un Tomahawk de la Royal Navy en pleno vuelo.

Estos misiles de crucero son ideales para ciertos tipos de conflictos, principalmente en los que EEUU no quiere involucrar tropas directamente, o no puede debido a la lejanía de los objetivos. Teniendo en cuenta que son lanzados desde submarinos y buques de superficie que están dispersos por todo el mundo, constituyen uno de los largos brazos que ha permitido realizar ataques de represalia contra gobiernos dictatoriales, grupos terroristas y otras organizaciones, sin invadir ningún país ni desembarcar tropas. Son también un arma disuasiva importante: con el lanzamiento de unos pocos y la destrucción de blancos como hangares de aviones, bases de entrenamiento, etc., se puede presionar a un país sin involucrarse demasiado en un conflicto.

En conjunto con la aviación, en la Guerra del Golfo de 1991 ayudaron a destruir sitios fortificados y fuertemente defendidos debido a su precisión, causando menos daño colateral. Es mucho más seguro enviar una andanada de estos misiles, sin tripulación, que arriesgarse a una misión con una o dos docenas de aviones, los cuales pueden ser derribados, sus pilotos capturados, etc. Solo en esta guerra se dispararon 288.

Sin embargo, a pesar de sus ventajas, los Tomahawks tienen puntos negativos a tener en cuenta. Si bien son difíciles de detectar, gracias a su escaso eco radar y las bajas altitudes a las que vuela, siguiendo el terreno, pueden ser derribados debido a su velocidad subsónica, a que siguen un trayecto más o menos predecible y a que no pueden variar de velocidad (por eso se los llama misiles crucero: siempre vuelan a una velocidad prefijada, más más eficiente).

En la Guerra de Kosovo y en la intervención en los Balcanes, fueron todavía más necesarios, ya que los serbios tenían un sistema de defensa antiaérea realmente peligroso, que incluso logró derribar un F-117. Se calcula que entre 10 y 12 Tomahawks fueron derribados por aviones serbios, y muchos otros no lograron cumplir su objetivo siendo derribados por la AAA: algunas de sus piezas se conservan actualmente en museos en Belgrado. Sin embargo, teniendo en cuenta que se dispararon Esto demuestra la necesidad de usar estos vectores en ciertas circunstancias.

En las guerras de Afganistán e Irak, aunque EEUU tenía dominio total del aire, muchas veces se los utilizó también debido a su sorpresa y precisión. Eran ideales para atacar cuevas o blancos relativamente fortificados sin levantar sospecha. Muchas veces estos sitios tenían vigías y conocían los movimientos de aeronaves enemigas, por lo que una escuadra acercándose podría haber sido tanto atacada como detectada. Un grupo de Tomahawks podía llegar con poco aviso y atacar desde diferentes ángulos sin despertar mucha sospecha. Además, se los podía disparar desde fuera del territorio nacional enemigo. La guerra de Irak de 2003 vio el uso más importante de este arma, lanzándose un total de 802: teniendo en cuenta que hasta esa fecha se habían lanzado en combate poco más de un millar, se puede ver a las claras su importancia táctica y estratégica en ciertos conflictos.

Es por eso que este misil crucero se ha hecho su lugar en el arsenal estadounidense y británico, del cual es difícil que sea reemplazado, sobre todo gracias a sus constantes mejoras. Cuando es muy arriesgado, lento o caro desembarcar tropas, cuando no se quiere o no se puede arriesgar a un incidente diplomático o a un ataque aéreo convencional, o cuando el blanco queda demasiado lejos como para responder de otra manera, el Tomahawk está listo para ser lanzado, desde superficie o debajo del agua.

El acorazado USS Winsconsin (BB-64) dispara un misil Tomahawk BGM-109 contr un blanco en Irak durante la operación Tormenta del Desierto (foto tomada el 18 de enero de 1991/US Navy). Incluso viejos buques como este acorazado de la Segunda Guerra Mundial puede convertirse, con relativa facilidad, en un lanzador de estos misiles.

Versiones

El Tomahawk es un vector modular, que fue desarrollado inteligentemente con vistas a ser mejorado y actualizado regularmente. Es por eso que, habiendo sido diseñado en los 70s, todavía sigue en servicio activo con buenos resultados.

Si bien fue pensado para ser lanzado desde cualquier tipo de lanzador, tanto estuviera en el aire, tierra o mar, las versiones de este último tipo fueron las únicas que se terminaron desarrollando.

El BGM-109A naval también es conocido por su capacidad de ataque táctico con cabeza nuclear, en cuyo caso se lo denomina TLAM-N. Puede ser lanzado desde naves de superficie o submarinos, con una carga de 200 kilotones, un alcance de 2.500 km y un CEP de 280 metros, utilizando un TERCOM y navegación inercial. Fue retirado de servicio entre 2010 y 2013, en parte debido a la aparición de mejores versiones. Sin embargo, hay rumores de que la US Navy está considerando reintroducir un misil de crucero con cabeza nuclear en un futuro cercano.

El BGM-109B, también denominado TASM (tactical anti-ship missile, misil antibuque táctico). Se utilizaba tanto desde superficie como desde submarinos y llevaba una cabeza HE de 454 kg hasta un alcance de 454 kilómetros. El sistema inercial de guía de esta variante está derivado del misil Harpoon. Podía hacer un picado antes de atacar, golpeando así al enemigo en sus partes más vulnerables.

El BGM-109C, o TLAM-C, es la variante más conocida, ya que la C significa “convencional”. Básicamente es el fuselaje del AGM-109A con la cabeza de guerra del AGM-109B y un DSMAC de guía terminal, para lograr más precisión a un alcance de 1.482 km.

El BGM-109D es la variante del Tomahawk para ser disparada desde tierra, con las mejoras del Bloque III y un sistema dispensados de submuniciones. Este tipo tiene un turbofan F402 que le da un empuje 19% mayor, con un 2% menos de consumo de combustible que versiones anteriores. Posee el DSMAC Mk II.

Impresionante toma de la explosión de un Tomahawk. La detonación se desarrolla sobre el objetivo, para maximizar su efecto de área. No es un arma pensada para impactar el blanco.

El BGM-109G o GLCM era la versión estratégica de la serie, utilizada solamente en Europa durante la Guerra Fría, en el rol nuclear (con una cabeza nuclear W84). Se lo movilizaba en un TEL de alta movilidad, que llevaba cuatro, para evitar se detectado y poder evadir el reconocimiento soviético, escapando a áreas poco frecuentadas. Un grupo de cuatro TEL eran apoyados por dos centros móviles de control. Fue retirado del servicio en 1991 para cumplir con programas de desarme, al final de la Guerra Fría.

Finalmente, está el AGM-109H, que era una versión proyectada para ser disparada desde el aire. Tenía menos alcance y estaba pensado para llevar municiones en racimo, diseñadas para atacar pistas de aterrizaje. Sin embargo nunca entró en servicio.

El AGM-109K y el L eran dos Tomahawks propuestos para controlar el espacio aéreo naval tanto como blancos de superficie.

Actualización y mejoras en bloques

A pesar de haber sido diseñado durante la Guerra Fría, la modularidad del Tomahawk le ha permitido mantenerse siempre a la vanguardia. Esto tuvo lugar gracias a la aparición de diferentes Bloques: cada uno es un conjunto de actualizaciones y mejores, que hace que sea mejor que el Bloque anterior. De esta manera, regularmente se construyen Tomahawks de Bloques más avanzados y se actualizan los que no han sido disparados, para no descartarlos.

Los primeros Tomahawks, que corresponderían al Bloque I, ya no están en servicio desde hace tiempo. Fueron reemplazados rápidamente por el Bloque II, que usa un TERCOM y un sistema digital de correlación de área (DSMAC, Digital Scene Matching Area Corellator). Gracias a este sistema, los contornos del terreno se alimentan dentro de la computadora de vuelo, haciendo que el sistema sepa qué camino tomar al ir siguiendo el contorno grabado. Los Bloque II se probaron de enero de 1981 a octubre de 1983, entrando en servicio en 1984. Además de lo ya comentado, poseía un cohete de lanzamiento mejorado y un altímetro radar.

A esto se le agrega, en el bloque III, un GPS resistente a las interferencias, lo que le permite saber su posición exacta sin tener que depender de navegación inercial o comunicación con el exterior. Los Tomahawk del Bloque III fueron introducidos en servicio en 1993, luego de la Guerra del Golfo de 1991, y poseen un DSMAC y un motor mejorado, un alcance mayor y una cabeza de guerra más ligera y pequeña.

Una de las desventajas del Tomahawk hasta este modelo era el hecho de que solo podía atacar blancos que estuvieran grabados en su memoria, siguiendo el terreno cargado. No podía cambiar de blanco y por eso resultaba predecible hasta cierto punto. Por otra parte, su gran alcance a veces era desperdiciado, ya que a veces se lo disparaba relativamente cerca. Estas cuestiones comenzaron a tomarse en cuenta para el
Tactical Tomahawk Weapons Control System (TTWCS, Sistema de control de Armas del Tomahawk Táctico). Esta mejora en el sistema de guía aprovecha la gran cantidad de combustible y eficiencia del misil y le da la capacidad de “merodear”: el misil puede ser lanzado y dejado “en espera”, dando vueltas mientras se espera la posibilidad de atacar un blanco. Esto permite que se tomen rutas alternas y que, también, se puedan cancelar blancos y redirigir el misil a un nuevo objetivo. Se le puede preprogramar coordenadas de GPS o enviarle nuevas coordenadas; además, el misil puede, con este sistema, enviar datos sobre su estado a los comandantes en el frente (avisando por ejemplo el tiempo de llegada al blanco, la cantidad de combustible restante, etc.). Esta mejora entró en servicio en 2004 con la US Navy. Fue un gran avance ya que permitió que este arma ganara mucha flexibilidad, particularmente en escenarios como Irak y Afganistán, en el que los blancos de oportunidad podían resultar muy importantes.

Sin embargo, no fue el único avance de esos años. En 2006 se puso en servicio el Tomahawk Bloque IV, que incorporaba el TTWCS y el TC2S, otra mejora interina del sistema de guía. Las capacidades del Bloque IV o Tomahawk Táctico (abreviado como TacTom) expanden todo lo ya conocido: el alcance efectivo de unos 1.600 km se mantiene, pero se le agrega una enorme flexibilidad. El nuevo vector puede ser reprogramado vía satélite: el lanzador puede elegir entre 15 blancos preprogramados en su memoria, o ser dirigido a un blanco nuevo, no programado, al enviársele las correspondientes coordenadas para el GPS. Como si fuera poco, el nuevo modelo tiene cámaras que permiten al aparato realizar misiones de reconocimiento en tiempo real. De esta manera el Tomahawk puede, por ejemplo, ser enviado a obtener información de un blanco para luego atacarlo en una segunda pasada, o ser enviado a un nuevo blanco. En el caso de que el blanco original sea destruido antes de su llegada, se puede cancelar esta misión y reenviarlo hacia una nueva zona, con blancos potenciales, para luego darle uno nuevo y así ahorrar tiempo y recursos. Las posibilidades tácticas que esto encierra son enormes.

Actualmente el TacTom es el principal misil crucero de la US Navy, pero su éxito hace que su desarrollo no se detenga. En los últimos años se viene investigando en las siguientes mejoras:

  • nuevas cabezas de guerra; el Tomahawk utiliza una cabeza de fragmentación relativamente común, pero se piensa integrarla con una nueva, que mantenga las mismas capacidades básicas pero que pueda ser utilizada contra blancos reforzados, convirtiéndolo en un misil anti-bunkers. Hasta ahora, como el misil explota en el aire, no podía ser utilizado contra blancos demasiado protegidos, y para eso había que utilizar otro tipo de misiles más pequeños, lanzados por aviones;
  • la utilización de tecnología anti-radiación, convirtiendo a los misiles en vectores para atacar radares;
  • la capacidad de atacar blancos terrestres móviles y buques de superficie. Originalmente existía una versión antibuque, el
     BGM-109B, pero dejó de utilizarse ya que la US Navy no contaba en esa época con sensores que permitieran identificar buques enemigos a grandes distancias, existiendo la posibilidad de acertarle a un buque amigo. Sin embargo, nuevos sensores y sistemas computarizados hacen que un TacTom antibuque sea posible actualmente; tal parece que entrará en servicio en 2021.
  • una versión supersónica. Esta, para mantener su compatibilidad con todos los lanzadores, debería tener el mismo diámetro y tamaño general. Una de las desventajas del Tomahawk es que se trata de un vector subsónico; a Mach 3 sería mucho más difícil de interceptar.
  • capacidades de reconocimiento limitado. Se están desarrollando variantes que pueden obtener fotos de posibles blancos para que luego el lanzador confirme o no la necesidad de atacarlos.
  • la capacidad de utilizar el combustible no usado como explosivo. Como ya se dijo, muchas veces el misil no hace uso de su largo alcance y detona antes de gastar todo su combustible. Este sistema le permitiría utilizarlo como un explosivo combustible-aire, generando incluso una explosión mayor que la que puede crear la cabeza de guerra convencional (siempre y cuando haya suficiente combustible sin quemar).
  • la creación de submarinos lanzadores de misiles, convirtiendo algunos modelos que lanzaban misiles nucleares. Estos misiles podrían cargar más de 150 Tomahawks y multiplicar enormemente la capacidad ofensiva de la US Navy.

Estos avances son, en su mayoría, potenciales, y tal vez no lleguen a realizarse, pero su mera existencia es un indicio de las enormes capacidades de este misil crucero.

El Tomahawk británico

En 1995, EEUU accedió a vender al Reino Unido un total de 65 de estos misiles crucero, para que fueran operados desde los tubos lanzatorpedos de sus submarinos nucleares de ataque. La compra y primer lanzamiento se dio recién tres años después. Así en 1998 el gobierno del Reino Unido lo declaró con capacidad operativa para su Royal Navy. Los disparados desde submarinos son conocidos como UGM-109, siendo al parecer los únicos utilizados por Reino Unido. Con el tiempo, todos los submarinos británicos fueron capacitados para lanzar este arma.

El primer uso de un Tomahawk británico se dio recién en 1999, cuando el HMS Splendid (de la clase Swiftsure) fue el primer submarino de este origen en lanzar uno en combate, durante la guerra de Kosovo.

Lanzamiento submarino de un Tomahawk, aparentemente un modelo británico. Al parecer en el Reino Unido no disponen de versiones para disparos desde superficie. Los TacTom británicos operan principalmente desde los submarinos nucleares de las clases “Trafalgar” y “Swiftsure”.

Con el tiempo, se compraron 20 unidades más, del Bloque III, para recuperar los lanzados. Al igual que EEUU, el Reino Unido los ha utilizado ampliamente, en la guerra de Afganistán en el 2000, en la de Irak de 2003, y en Libia en 2011.

En abril de 2004, los gobiernos de EEUU y el Reino Unido llegaron a un acuerdo para la compra de 64 de los Bloque IV, o TacTom. Sin embargo, recién en marzo del 2008 entraron en servicio. Por si fuera poco, EEUU sigue vendiendo este sistema a este país: en 2014 se aprobó la venta de otros 65 misiles lanzables desde submarinos, con un costo de 140 millones de dólares (incluyendo partes de repuesto y apoyo técnico).

Aunque los submarinos siguen siendo el vector principal de lanzamiento, el Reino Unido está experimentando con lanzadores verticales para sus buques de superficie.

Otros usuarios potenciales

Además del Reino Unido, este arma estuvo a punto de servir en otros países, pero por una u otra razón esto no sucedió.

Hacia agosto de 2006 EE.UU. autorizó a la Armada Española la compra de este tipo de armas, en su última versión, la IV. España pensaba instalarlas en las fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F-100) y posiblemente en los submarinos de la clase S-80 (que estaban por ser construidas en los astilleros de Navantia). Sin embargo, en 2009 la orden de compra fue cancelada.

Algo similar pasó con Holanda, que en 2005 dijo que estaba interesada en el sistema de armas, pero luego lo canceló en 2007.

En los últimos años, Polonia también demostró interés en 2015 para dotar a sus futuros submarinos de un vector de largo alcance, aunque todavía no se tomó ninguna postura al respecto.

Un prototipo del Bloque IV o TacTom, con la librea de la empresa fabricante, Raytheon.

Especificaciones técnicas
Función primaria:destrucción de blancos muy defendidos o de gran valor estratégico/táctico
Contratista:Raytheon Systems Company, Tucson, Arizona
Costo de la unidad:1 millón de dólares para las primeras versiones; aproximadamente 700.000 dólares para el modelo IV (Tomahawk Táctico o TacTom).
Planta motriz:turbofan de crucero Williams International F107-WR-402 con 272 kg de empuje; booster de combustible sólido CSD/ARC para el despegue (primeros modelos)
Largo:5,56 metros; con booster 6,25 metros
Peso:1.315,44 kg; con booster 1.587,6 kg (datos también dependientes de las diversas variantes)
Diámetro:51,81 cm
Envergadura:2,67 metros
Alcance:entre 454 y 1.700 km, según versiones
Velocidad:Subsónica; cerca de 880 km/h
Sistema de guía:TERCOM, DSMAC, y GPS (a partir del Bloque III)
Cabeza de guerra:454 kg o dispensador de submuniciones con bombetas de efecto combinado
Fecha de entrada en servicio:1986: Capacidad operativa; 1994: Block III; 2006: Tomahawk Táctico

Fuentes

Misil crucero Tomahawk en Wikipedia (inglés)

Otras fuentes

Misil antibuque Exocet

Se hizo famoso durante el conflicto de las Malvinas, en donde la Armada Argentina lanzó cuatro de ellos, hundiendo entre otros al destructor británico Sheffield y el portacontenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, ya era conocido y había probado su eficacia, habiendo sido utilizado durante la Guerra de Golfo de 1980-1988. En este conflicto hundió varios petroleros iraníes e incluso dañó seriamente a la fragata estadounidense Stark por error.

Su versatilidad es una de sus características más conocidas. Existen versiones lanzables desde buques, submarinos, helicópteros y aviones, sin olvidar su gran utilidad como artillería de costa, desde emplazamientos terrestres, móviles (como camiones) o fijos (como baterías costeras). De fabricación francesa, está ampliamente difundido en las marinas de todo el mundo, siendo el más utilizado, tal vez incluso más que el McDonnell Douglas Harpoon.

El primer modelo del Exocet fue designado con el código MM.38 luego de que la empresa Nord Aviation comenzara a diseñarlo en 1967 para cumplir un requerimiento de la Marina Francesa. Es por eso que la configuración original se parece a la del misil AS30, que es de la misma empresa. Sin embargo, poco tiempo después la empresa Aerospatiale se fusionó con Nord Aviation.

El proceso de creación duró varios años, aunque que las primeras pruebas terminaron en 1972. Ese mismo año, en octubre, no solamente lo probaron las fuerzas francesas, sino también la Royal Navy y la Kriegsmarine de Alemania Federal. Los resultados mostraron la necesidad de algunas mejoras, que se llevaron a cabo durante 1973.

Un MM.40 Exocet es disparado desde un camión especialmente adaptado.

Un año después ya era tiempo de producir más que prototipos, y los misiles de la primera tanda de serie dieron excelentes resultados: se lanzaron 30 y se logró un 91% de impactos. Esto bastó para que fuera aprobado definitivamente su uso, entrando en servicio francés en 1975. Alemania Federal y el Reino Unido también adoptaron esta versión.

Mientras tanto, comenzó a ser diseñada una versión lanzable desde el aire: el AM.38. En ella se incorporó un sistema de retardo, para que el vector pudiera soltar el misil sin riesgo de encendido prematuro: éste se encendía un segundo después del lanzamiento, luego caer una distancia segura. Las primeras pruebas se realizaron en abril de 1973 aunque los lanzamientos tuvieron que esperar hasta diciembre de 1976. Esta era una versión de producción limitada del MM.38 lanzable desde helicópteros, usando un booster SNPE Epervier y motores cohete SNPE Eole V con toberas concéntricas. Esta variante se construyó en escasas cantidades hacia 1977 y solo se usó para pruebas.

Desarrollado a partir de esta versión AM.38, se creó una nueva versión también lanzable desde el aire, llamada AM.39, que sería la primera en entrar en combate. En 1977 el AM.39, mucho más pequeño y liviano que su predecesor, terminó sus pruebas, comenzando su producción y entrada en servicio ese mismo año. Rápidamente se encontraron compradores: Argentina, Bahrain, Brasil, Irak, Kuwait, Perú y Pakistán lo fueron adquiriendo con el tiempo, en el primer caso, junto con el cazabombardero lanzador Super Etendard.

Al ser más pequeño, el AM.39 puede ser llevado más fácilmente por todo tipo de aviones y helicópteros, manteniendo su alcance y letalidad al incorporar diferentes mejoras. Como lo ha demostrado su uso, su poder es devastador.

Descripción

La configuración básica del Exocet es del tipo más clásico de este tipo de misiles. Tiene un cuerpo cilíndrico, con una nariz ojival que es el radomo que cubre la antena del radar activo (ADAC), aletas trapezoidales en el medio del fuselaje y aletas de control en la cola, paralela a las alas.

La versión básica naval del Exocet, la MM.38, posee dos etapas de propergol sólido. El misil se lleva estibado en contenedores rectangulares, que son del tipo contenedor-lanzador. Estos pueden llevarse de a pares o de a cuatro.

El misil es lanzado cuando se tienen datos del objetivo: orientación y distancia del blanco. Los sensores del aparato lanzador (en este caso, el mismo buque) lo proveen de estos datos. Luego de dos segundos de aceleración del booster-cohete Condor, el otro motor cohete Hélios se dispara por 150 segundos mientras el misil se desplaza a baja altitud. Durante esta trayectoria de crucero, el misil vuela guiado por un sistema inercial: según los datos establecidos en el lanzamiento, sus sistemas calculan aproximadamente donde estará el blanco.

Una versión de prueba de un Exocet lanzado desde un buque. En la actualidad sigue en servicio en numerosas armadas.

Cuando el misil llega a 10 kilómetros de esta posición anticipada del blanco, la cabeza buscadora activa monopulso se enciende. El blanco es adquirido por el radar del misil y se inicia la fase terminal del ataque a una de tres altitudes preseleccionadas antes del lanzamiento (esto se hace teniendo en cuenta la condición climática del mar en el área del objetivo, para evitar, por ejemplo, que una ola muy alta pueda derribarlo por volar demasiado bajo).

La versión mejorada del MM.38, la MM.40, fue desarrollada para mejorar sensiblemente la performance en combate. Con más alcance, posee diversas actualizaciones y mejoras en su motor cohete y en el contenedor-lanzador, lo cual permite llevar más misiles en el mismo espacio que antes ocupaba el MM.38.

Estos Exocet más modernos tienen un radar de búsqueda Super ADAC, con cambio de frecuencia más ágil y proceso de señales digital, lo que le da mucha más resistencia a las ECM y la habilidad de discriminar los blancos verdaderos de los señuelos. Este paquete de mejoras agrega además una plataforma inercial actualizada, permitiendo al misil volar a alturas tan bajas como entre 2 y 3 metros y además hacer maniobras preprogramadas. Esto reduce su vulnerabilidad a misiles o cañones antiaéreos, además de minimizar su exposición a los radares de búsqueda.

Actualmente las dos versiones principales del Exocet son la MM.38, de 42 kilómetros de alcance, y la MM.40, con un alcance de 70 kilómetros. Ambas llevan una cabeza de guerra de 165 kg. de alto explosivo. Dice mucho de la eficacia del misil, que durante los primeros diez años de servicio, fueron compradas unas 2.000 unidades por 27 países.

La Marina de Guerra Francesa estaba tan confiada del misil, que se decidieron a investigar su uso desde submarinos. Así nació el Exocet SM.39: contenido dentro de una cápsula lanzable por un tubo de torpedos convencional, llega así a la superficie, donde la cápsula es eyectada, se enciende el motor y comienza a buscar su objetivo.

La versión aérea del Exocet, AM.39, puede ser llevada de a pares en un avión Super-Étendard. Aparentemente este binomio fue diseñado de manera específica: el avión para el misil y el misil para el avión. Sin embargo, el Exocet puede ser lanzado desde helicópteros (como el Super Frelon, también francés) y otros aviones como ciertos modelos de Mirage. Lo único que se requiere es un radar capaz de adquirir blancos de superficie y transmitirle la información adecuada al misil, antes del lanzamiento.

Probado en combate

La primera versión del Exocet en entrar en combate fue la AM.39.

Disparo de prueba de un AM.39 desde un Mirage F.1 EQ-200 iraquí, en la bahía de Biscay. La misma combinación fue la responsable de varios hundimientos de petroleros iraníes durante la Guerra del Golfo de 1980-88, además del grave incidente con la fragata Stark.

La Primera Guerra del Golfo Pérsico (1980-1989) dio el lugar: helicópteros Super Frelon iraquíes lanzaron varias unidades, reportándose el hundimiento de tres buques de guerra iraníes así como muchos petroleros desarmados e incluso plataformas petrolíferas enemigas. También fueron utilizados aviones Mirage como lanzadores. En este conflicto se dice que los iraquíes dispararon unos 200 Exocet, con diferentes grados de éxitos, contra todo tipo de embarcaciones. Muchos de ellos no estallaron, e incluso algunos se recuperaron casi intactos.

La Guerra de Malvinas

Sin embargo, los Exocet se hicieron más famosos por su más escaso, pero más preciso, uso por fuerzas argentinas contra unidades navales inglesas en la Guerra de las Malvinas.

Argentina había comprado a Francia 14 aviones Super-Étendard y 14 misiles Exocet. Sin embargo, para el momento de la guerra, solamente había recibido 5 de estos misiles, y los franceses no quisieron entregar los restantes por temor a que también fueran utilizados contra sus aliados ingleses. Incluso se dejaron de entregar los AM.39 a Perú, creyéndose que era posible que los entregaran a Argentina (recordemos que este país ofreció no solo aviones sino pilotos para participar en dicha guerra).

Con la guerra declarada, mientras esperaban el arribo de las unidades navales inglesas, los pilotos argentinos comenzaron a entrenar con el binomio avión-misil. Utilizando dos destructores argentinos clase 42 (de origen británico), se calcularon las curvas de detección de los radares ingleses y la distancia en la cual los misiles antiaéreos podían resultar peligrosos. Reunida esta información, se determinó que, si los aviones volaban muy bajo, los misiles podían llegar a convertirse en indetectables; además los aviones estaban fuera de la zona de peligro de los misiles antiaéreos.

Fue así que la primera operación de ataque tuvo lugar el 4 de mayo y estuvo a cargo de dos aviones Super-Étendard de la Armada Argentina, escoltados por cazas Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, y reaprovisionados por aviones KC-130.

Sin embargo, los buques ingleses habían sido bombardeados por la Fuerza Aérea Argentina desde el 1º de mayo, por lo que parte del factor sorpresa se había perdido: los buques se mantenían demasiado lejos del continente, fuera del alcance de los aviones lanzadores. La solución fue utilizar tanqueros KC-130, para reaprovisionar de combustible tanto a los atacantes como a sus escoltas. Apenas informados de buques enemigos, se lanzó la operación ya planeada.

Volando en total silencio de radio, con malas condiciones meteorológicas, los pilotos de todos los aviones alcanzaron su objetivo. Luego de los repostajes, a la distancia calculada, los Super-Étendard se elevaron por sobre el nivel muy bajo en el que todos estaban volando, para evitar ser detectados. Sus radares iluminaron dos objetivos; uno grande y otro pequeño. Volvieron a la baja cota de aproximación, y finalmente se elevaron por última vez, lanzaron los misiles y dieron la vuelta.

Los sistemas de guía hicieron el resto. Sin embargo, uno de los dos Exocet tuvo un problema mecánico o fue interferido por los sistemas británicos. El segundo impactó en el destructor clase 42 HMS Sheffield. Causando 20 muertos instantáneamente, el misil creó un gran incendio que consumió casi todo el buque.

Si bien se dice que la ojiva no detonó, algunos marineros testigos creen que sí lo hizo. De todas formas, el enorme incendio no pudo ser controlado: el misil golpeó el medio del buque, destruyendo el sistema eléctrico e impidiendo así que se activaran los sistemas anti-incendio (también se cree que el misil rompió la línea de agua principal). Todo indica que el combustible remanente del misil causó o al menos aceleró el incendio. Convertido en una ruina, el buque fue abandonado por su tripulación y remolcado pero tuvo que ser hundido el 10 de ese mes, convirtiéndose así en el primer buque inglés hundido en acción en casi 40 años.

Después del ataque, los ingleses concluyeron que sus naves no estaban preparadas para este tipo de ataques, y que los procedimientos no eran los correctos. Además de que el radar del destructor aparentemente no estaba diseñado para detección de objetos a tan baja altura, la cuestión principal era un fallo en la inteligencia británica. Ésta creía que el ataque con Exocet (misil que, irónicamente, ellos también tenían en servicio) solo era posible a media cota, lo cual le daba al misil mayor alcance. Sin embargo, los pilotos argentinos habían volado muy bajo para evitar la detección y habían disparado el misil mucho más cerca de lo esperado. Según versiones inglesas los misiles fueron lanzados a muy corta distancia (unas 6 millas) cuando se esperaba que este tipo de ataque viniera de las 45 millas. Las versiones argentinas hablan del lanzamiento a entre 50 y 35 km del blanco (una distancia intermedia entre ambas).

También se especula con una interferencia procedente del mismo Sheffield. Los destructores de esta clase llevaran radomos gemelos SCOT, para comunicación por satélite. Desafortunadamente, estos sistemas de alta frecuencia emitían señales en una frecuencia muy cercana a la de los radares de alerta de misiles y de dirección de tiro. Esto hacía que, cuando el buque estaba comunicándose por satélite, muchas veces estos radares se apagaban o sencillamente no podían detectar nada debido a la interferencia.

El impacto de un solo Exocet dañó tanto al destructor portamisiles clase 42, HMS Sheffield, que tuvo que ser hundido. En base a fotografías de este tipo, se supuso en ese momento que el misil no había estallado, pero hay testigos presenciales que afirman lo contrario.

Rápidamente los británicos cambiaron su táctica y se volvieron más precavidos. A este ataque seguirían otros, siempre con el mismo procedimiento: dos Super-Étendard con sendos Exocet, lanzando los dos al mismo blanco, para asegurar el hundimiento (en caso de un doble impacto) o para asegurarse al menos uno (en caso de fallo o destrucción de un misil).

El siguiente ataque fue el 25 de mayo, día en el que las fuerzas argentinas hundieron varias embarcaciones con diferentes métodos. Nuevamente la pareja de aviones con misiles partió y fue reabastecida por aviones KC-130H. A 180 km al nor-nordeste de las Malvinas, detectaron un gran buque rodeado de otros pequeños, en evidente formación defensiva. En este caso, sin embargo, los buques atacados descubrieron rápidamente la maniobra y comenzaron a utilizar las nuevas medidas defensivas: abrieron fuego de cañón y lanzaron numerosos señuelos de radar y perturbadores. Aparentemente, esto desvió los misiles del HMS Ambuscade (el cual había alertado a la flotilla) y de otros buques de la zona.

Desafortunadamente para los británicos, había algunos buques que no estaban dentro de esa cortina defensiva. Según se sabe, los dos misiles, desorientados por las ECM, dieron una vuelta y detectaron en sus misiles un nuevo blanco: el portacontenedores Atlantic Conveyor. Se trataba de un buque mercante requisado por las fuerzas inglesas, de 13.000 toneladas, que transportaba equipo pesado y helicópteros para apoyar el desembarco a las islas. Sin ningún equipo de alerta o ECM, al menos uno de los misiles impactó, causando la pérdida total de la carga: varios helicópteros pesados de transporte. Apagado el incendio, la tripulación decidió hundirlo, al ser inútil ya la nave. Solamente se salvó uno de los helicópteros.

Esto demostró algunas cuestiones más sobre el uso del Exocet y de los misiles antibuque en general: no conviene tener buques propios fuera de la sombrilla de defensa del ECM. Irónicamente, en ese momento este golpe de suerte (y la calidad del Exocet, que como buen misil siguió buscando blancos incluso confundido por las contramedidas) causó muchos problemas al desembarco, ya que el Atlantic Conveyor llevaba equipo muy necesario para las tropas inglesas en tierra. Esto hizo que muchos soldados tuvieran que caminar hacia Puerto Argentino, en lugar de tener helicópteros para hacer más fácil el trayecto.

El incidente con el Invencible

Habiéndose gastado así cuatro de los cinco Exocet que tenía Argentina, el siguiente ataque tenía que ser combinado con una incursión convencional usando bombas no guiadas. La razón para el uso de dos misiles en cada misión, como ya se mencionó, era la seguridad: si uno fallaba por cuestiones mecánicas o por las ECM, era posible que el otro se abriera camino. Además, si bien un misil podía dañar seriamente ciertos buques, otros más grandes solamente podrían ser incapacitados o hundidos con dos impactos.

El nuevo objetivo del misil era, ahora, bastante más complicado de atacar. La flota británica, sabiéndose vulnerable, se había corrido más al este, donde los cazas argentinos (que no podían despegar de las islas por falta de una buena pista adecuadamente acondicionada) tenían un largo viaje de ida y vuelta con varios repostajes.

Las autoridades militares argentinas habían decidido dar un golpe a la superioridad aérea inglesa, que se basaba en el uso de dos portaaviones: el HMS Hermes y el HMS Invencible. Fuertemente custodiados por otras naves, estos eran blancos de gran valor, y que iban a ser muy difíciles de atacar.

El plan comenzó trazando las trayectorias de los Harriers que despegaban de estos portaaviones; triangulando estos cursos se calculó una zona probable en donde podían estar los portaaviones. Se planificó entonces un curso de aproximación que rodeara las islas, para obtener más sorpresa, aunque esto requiriera más tiempo y combustible.

Los aviones elegidos esta vez fueron dos Super-Étendard (pertenecientes a la Armada Argentina), uno de ellos cargando el último Exocet, y cuatro A-4C (pertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina), que iban a atacar con bombas convencionales el buque.

El 30 de mayo, despegaron primero los vectores del misil, y luego los A-4C. En el camino repostaron frecuentemente con los tanqueros; para evitar cualquier problemas, los aviones entraban y salían de las mangueras, y a veces parasitaban a los KC-130 dejando que el combustible fuera directamente a sus motores. De haber una falla de combustible en cualquier avión, este tendría que volver y ponía en peligro la misión.

Llegado el momento, bajaron a 30 metros y avanzaron hasta que los Super-Étendard se despegaron un poco de la superficie para obtener datos del blanco con sus radares. Allí estaba la flota, por lo que corrigieron el rumbo. Los A-4C, sin radares y sin poder romper el silencio de radio, tenían que seguirlos y prepararse para su propio ataque, mucho más peligroso.

Los pilotos navales hicieron otro reconocimiento, anunciaron por radio la corrección necesaria del rumbo y lanzaron su misil, luego de lo cual se retiraron como estaba previsto. Los pilotos de la Fuerza Aérea siguieron su ataque.

Lo que siguió es motivo de controversia y opiniones enfrentadas. Los pilotos argentinos declaran haber visto un buque humeante e inmóvil, al cual se acercaron para atacar. Dos aviones fueron derribados antes de llegar al blanco. Los otros dos lograron lanzar cada uno tres bombas de 250 kg, identificando a la embarcación como un portaaviones, el cual quedó completamente cubierto de humo, aunque no se observaron incendios.

Es así que las autoridades argentinas declararon haber dañado seriamente al Invincible, mientras que los ingleses no reconocen esto. No existen fotografías creíbles del hecho, como sí sucedió en el caso del Sheffield. Por un lado, los argentinos dicen que los británicos acallaron el hecho, mientras que los ingleses declaran que el Invencible no fue alcanzado. Hasta que las autoridades británicas no levanten el secreto de 99 años que cubre todos los documentos referentes a la guerra, poco más se sabrá.

Sorpresa desde tierra

Utilizados así todos los Exocet lanzables desde el aire, se tomó la decisión de utilizar los MM.38 que estaban montados en buques, como plataformas costeras de ataque. Fue así que dos contenedores-lanzadores de la corveta ARA Guerrico fueron desmontados y puestos en un C-130 rumbo a Malvinas. Personal militar y posiblemente civil, de los que más sabían sobre estos misiles, trabajaron para reacondicionarlos para su uso desde un camión, haciendo los ajustes necesarios a los sistemas electrónicos. Se trataba de una tarea que requería mucho conocimiento, no solo electrónico sino también de sistemas, porque había que recalibrar y reprogramar todo el equipo para poder funcionar fuera de los buques.

Una de las ventajas de esta jugada argentina era tomar a los ingleses por sorpresa: ellos sabían bien que los Exocet lanzables desde el aire se habían terminado, pero no podían anticipar que a las fuerzas argentinas se les ocurriría realizar esta conversión, ni mucho menos, que sería exitosa.

Los contenedores-lanzadores de Exocet del ARA Guerrico.

Esta misma tarea se realizó con los contenedores-lanzadores del destructor Seguí, uno de cuyos misiles encontró blanco el 12 de junio: el HMS Glamorgan. A 18 millas de la costa, este destructor había estado en varias misiones de cañoneo en apoyo a tropas inglesas, y se había salvado de varios bombardeos argentinos. Aunque tardó en detectar el misil, el hecho de que estuviera viajando a una buena velocidad y el minuto de alerta que tuvo lo salvó. Después del desastre del Sheffield, se había instruido a las tripulaciones a que al ver el misil, giraran hacia él, de manera de no presentar el costado, vulnerable, sino la proa. A gran velocidad, este Exocet rebotó parcialmente (dejando una marca en el blindaje, que luego no se reparó) y atravesó una cubierta, entrando al hangar del helicóptero, destruyéndolo e iniciando allí un incendio que mató a 13 marinos e hirió a varios más. En este caso, el misil explotó, como atestiguan personal de ambos bandos y filmaciones. Sin embargo, el Glamorgan pudo seguir a flote y fue reparado posteriormente, siendo vendido a Chile en 1986 (donde sirvió como Almirante Latorre hasta ser hundido en diciembre de 2005).

Las lecciones aprendidas

La combinación del misil con el avión de ataque Super-Étendard fue tan buena, que los iraquíes, todavía en guerra con Irán, alquilaron cinco de estas aeronaves a las autoridades francesas.

Los ataques de Exocet no solamente cambiaron la doctrina inglesa, sino que influyeron en toda la OTAN. Así como el almirante Woodward, comandante de la fuerza de tareas en las islas, tuvo que reevaluar las capacidades de ataque argentinas, el entonces presidente del Comité Militar de la OTAN, almirante Robert Falls, declaró que este organismo se veía obligado a a revisar sus tácticas navales, revelada la posibilidad de este tipo de ataque.

A la corta o a la larga, esto llevó al desarrollo de nuevas estrategias y sistemas, como la mejora de los perturbadores radar y de sistemas de misiles antimisiles y de sistemas de defensa cercana (CIWS) como el Phalanx.

Una situación inesperada que fue descubierta durante su uso en combate, es que el combustible residual le agrega mucho efecto a la detonación en sí (como sucedió en el caso de la fragata Stark y del Sheffield); sobre todo teniendo en cuenta que es un misil de largo alcance que a veces se dispara a menor distancia. Aunque esto parezca negativo, si tenemos en cuenta que muchos de estos misiles dañaron severamente o hundieron buques de diverso tipo solamente con el incendio de su combustible, ¿qué habría pasado si hubieran estallado?

Actualmente el Exocet sigue en uso en grandes cantidades y numerosos países, habiendo demostrado varias veces en combate sus capacidades destructivas. Vendidas unas 3.300 unidades, la efectividad del misil está cercana al 93%, según se ha demostrado en combates y pruebas realizadas por los usuarios (unos 32 países) y la empresa productora.

Irónicamente, uno de los pocos países que dejó de usarlo fue Reino Unido, que desactivó en 2002 las unidades navales de superficie que todavía utilizaban este misil.

El MM.40 Block 3

Existen cinco variantes básicas del Exocet, de las cuales dos (la primera lanzable desde el aire, la AM.38, y la MM.38, lanzable desde superficie) ya no se fabrican.

Las otras tres (la AM.39, lanzable desde el aire, la MM.40, desde superficie, y la SM.39, desde los submarinos de la Armada Francesa) recibieron varios tipos de actualizaciones y mejoras durante su vida en servicio.

Teniendo en cuenta el uso durante toda la década de 1980, no es raro que entre 1987 y 1993 se desarrollara una nueva versión del Exocet utilizando electrónica avanzada. Muchas naciones habían tomado muy en serio sus capacidad y por eso habían desarrollado tácticas para reducir su eficacia, por lo que era imprescindible mejorar el misil. Estos desarrollos le permitieron reducir ahí más su altura de vuelo y ocultar mejor su presencia. Uno de los cambios más grandes fue que esta nueva versión podía realizar el denominado “ataque de lobo”, que es un ataque convergente y coordinado de varios misiles desde distintos puntos, lo cual limita la eficacia de los sistemas antimisiles, que no pueden derribarlos a todos. Esta versión mejorada (presente en todas las versiones en servicio) se la denomina a veces Exocet 2, aunque es más preciso referirse a ella como Bloque 2.

A pesar de los enormes resultados de su versión lanzada desde el aire, la versión superficie-superficie fue siempre la estrella (y de hecho, fue la primera producida). Fue utilizada en grandes cantidades por muchas marinas y es por eso que siempre se buscó mejorarla más todavía. Es así que la versión MM.40 recibió en años siguientes una nueva reconversión, siendo casi totalmente redefinida por el Block 3.

En febrero de 2004, la Delegación General de Armamento francesa le pidió a MBDA (la empresa que había absorbido a Aerospatiale, la diseñadora original del misil) una versión mejorada del MM.40, que se dio a llamar Bloque 3. Este “nuevo” misil debía tener un alcance mucho mayor, de 180 kilómetros (casi 100 millas náuticas).

Este alcance mucho mayor hubiera sido difícil de alcanzar con la combinación original. El MM.40 utilizaba dos etapas de cohetes
(los cuales no requieren de oxígeno para funcionar), pero aumentar su alcance solo hubiera sido posible poniéndole más combustible. Entonces se decidió cambiar a una combinación de booster (para salir del contenedor-lanzador) más turbojet. El motor turbojet puede proveer al misil de un alcance mucho mayor, pero como necesita oxígeno para quemar el combustible, se requirió rediseñar la parte trasera del misil, añadiéndole cuatro pequeñas tomas de aire, ubicadas detrás de cuatro nuevas aletas. Las aletas y el turbojet están diseñadas igualmente para hacer más maniobrable el misil, particularmente en la etapa de aproximación al blanco.

En el contexto de las últimas décadas, en el que se ha dado un enorme desarrollo en materia de radares, las mejoras no son nada extrañas. Se rediseñó la estructura para reducir su firma radar e infrarroja. Para complementar el nuevo sistema de propulsión se le dio un nuevo sistema de guía, que aumenta también sus posibilidades de ataque. Gracias a que ahora acepta guía por GPS, se le pueden programar tanto buques de superficie como objetivos en tierra, dándole un nuevo rol marginal como misil de ataque al suelo. Este nuevo sistema de guía permite también que se le programe una ruta de vuelo en tres dimensiones, haciendo que pueda atacar a sus blancos desde distintos ángulos y alturas, lo que lo hace menos predecible. Para esto fue necesario mejorar, obviamente, su aerodinamia y maniobrabilidad.

En la fase terminal del ataque, el nuevo Exocet contará con un radar activo con patrones adaptativos de búsqueda, el cual podrá discriminar blancos de diferente tipo (por ejemplo, atacando los buques con mayores señales de radar, generalmente los más grandes).

A pesar de todos los agregados y mejoras, el nuevo MM.40 es un poco más liviano que el modelo anterior.

El Exocet Block 3 reemplazará con el tiempo a los Block 2 que están en servicio en unidades de superficie, ya que es totalmente compatible con los contenedores-lanzadores y con todo el material de entrenamiento y mantenimiento. Sin embargo, no está claro si es compatible con la cápsula del SM.39.

Disparo de prueba de un Exocet lanzable desde tierra. En camiones especialmente acondicionados o sobre remolques, pueden presentar una sorpresa desagradable a cualquier buque desprevenido, como sucedió en las Malvinas.

En diciembre de 2008, la Armada Francesa ordenó la producción de 45 Exocet MM.40 Bloque 3, para reemplazar a los Bloque 2 en sus fragatas de clase Horizonte y Aquitania. Sin embargo, en este caso no se trataba de misiles completamente nuevos sino de misiles Bloque 2 convertidos al nuevo standard. Unos meses antes se había certificado la eficacia del modelo al realizarse la última cualificación en un campo de tiro; la producción comenzó a fines de 2008. Sin embargo, tuvieron que pasar casi dos años antes de que un Bloque 3 se lanzara desde un buque de guerra, en este caso la fragata de defensa aérea Chevalier Paul.

Como ya sucedió previamente con modelos anteriores, varios países decidieron ordenar estos nuevos modelos, entre ellos Grecia, Chile, Perú, la Unión de Estados Árabes, Qatar, Omán, Indonesia y Marruecos.

Un caso especial lo constituyó Brasil, país que no solo decidió comprar el nuevo Exocet sino que apuntó a producir nacionalmente una de sus partes más importantes, el motor. En 2012, la empresa Avicras, en colaboración con MBDA, probó este nuevo motor en un MM.40 para la Armada Brasileña. Al parecer, la idea es desarrollar una variante nacional del Exocet, que pueda ser portada y lanzada por los vectores actuales, como el Mirage 2000, y por los Rafale, que Brasil desearía adquirir en el futuro.

Todo esto no hace más que asegurar que el Exocet seguirá muy activo a lo largo y a lo ancho del mundo.


El nuevo Exocet MM.40 promete mantener el legado de sus antecesores por muchos años más. Ob´servense las alas diferentes en esta versión, para darle mayor maniobrabilidad, y las tomas de aire para el nuevo motor turbojet. (Foto gentileza del usuario Marcomogollon de Wikimedia Commons, distribuido bajo licencia CC BY-SA 4.0)

Especificaciones
técnicas
Misil
antibuque
Exocet
Modelo AM.38
AM.39
SM.39
MM.40
Longitud5,21 m 4,69 m 4,7 m
(**)
5,78 m
Diámetro35 cm 35 cm 35 cm 35 cm
Envergadura1 m 1 m 1,135 m
Peso (total/
abeza de guerra)
750 kg/ 165 kg 652 kg/ 165 kg 650 kg (**) 850 kg/ 165 kg
Velocidad
máxima
Mach 0,93 Mach 0,93Mach 0,93Mach 0,93
Alcance42 kmentre 50 y 70 km (*)50 km65 km

(*) según velocidad y altitud del vector lanzador
(**) 5,8 m con acelerador/cápsula; peso con cápsula 1.350 kg

Bomba GBU-43 / MOAB

Probada por primera vez el martes 11 de marzo de 2003, la GBU-43 marcó el ingreso al arsenal estadounidense de la bomba no-nuclear más poderosa de la historia, la “madre de todas las bombas”.

Este artefacto tiene, por un lado, herencia de las gigantescas bombas inglesas y estadounidenses que se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial para destruir los enormes y reforzados fábricas-bunkers alemanes. Sin embargo, también son una evolución de las primeras bombas de explosivos en polvo, que usaron las fuerzas estadounidenses en Vietnam.

Estos aparatos se desarrollaron tanto que generaron las primeras superbombas, que ya no podían ser lanzadas por bombarderos convencionales. Así surgió la BLU-82, la que hasta ahora era el mayor artefacto de este tipo (6.760 kg). Estos artefactos aparecieron en Vietnam para un uso bastante curioso: crear zonas de aterrizaje para helicópteros. La densidad de la selva hacía necesario que equipos de ingenieros bajaran para talar los árboles y desmalezar un área lo suficientemente grande como para muchos otros aparatos, lo cual atraía obviamente el fuego vietnamita.

El uso brutal de semejante arma no fue, por lo tanto, muy poco ecológico: una BLU-82B, de casi 6,8 toneladas, llevaba en su interior 5,7 de amonio y nitrato de aluminio, que sencillamente dejaba un gigantesco agujero en el lugar del impacto. Esta bomba, cariñosamente apodada daisy-cutter (cortadora de margaritas) quemaba todo lo que hubiera en la superficie, sin importar si era natural o artificial. Era tan pesada y grande que solo podía ser lanzada por dos vehículos en el arsenal estadounidense: el C-130 (que la arrojaba en paracaídas “a ojo”) o un helicóptero CH-54 Tarhe (que fue el aparato que hizo el lanzamiento de prueba). En definitiva no era importante el punto exacto de impacto: la zona destruida era enorme.

Por mucho tiempo, la BLU-82 fue el artefacto no nuclear más poderoso del mundo, y así aparece incluso en películas como “Epidemia” (Outbreak), donde se la define como capaz de destruir un pueblo completo. Se la utilizó también en la Guerra del Golfo de 1991 para destruir complejos de túneles subterráneos y limpiar campos de minas.

Pero a pesar de su poder, este tipo de armas tiene el defecto de que, al ser tan masivas, no pueden ser fácilmente llevadas al teatro de operaciones. A menos que se la montara en un misil de gran tamaño, tienen que ser llevadas por grandes cargueros como el C-130. Y eso, obviamente, hace que la bomba sea muy vulnerable al fuego enemigo, ya que el aparato, que no está preparado para ser un bombardero, no puede volar bajo (debe lanzar la bomba en paracaídas desde unos 10 km de altura como máximo), y es un enorme blanco. Esto hace que solo pueda utilizarse en conflictos de baja intensidad o en zonas donde el control aéreo esté totalmente en manos estadounidenses.

Sin embargo, una cuestión más sencilla es la que, hasta ahora, hizo que el uso de estas bombas fuera muy limitado. Es raro que haya un blanco tan gigantesco para semejante bomba, y nadie va a desperdiciar munición tan costosa y arriesgada de transportar en algo que puede ser atacado con medios más convencionales.

La MOAB

MOAB (Massive Ordnance Air Blow) significa oficialmente “Munición de Golpe Masivo de Aire”; pero también puede querer decir “Mother Of All Bombs” (Madre de todas las bombas), en el tono irónico que gustan las autoridades estadounidenses. Además del tamaño, la mayor diferencia que tiene la MOAB con la anterior BLU-82 es que su caída no es libre. Como indica su nombre oficial (GBU-43), se trata de una bomba guiada. Es lanzada desde un contenedor con paracaídas, pero su trayectoria es calculada y controlada por un aparato GPS, que le da una precisión mucho mayor.

La primera GBU-43 en ser utilizada, en 2003, en la base aérea de Eglin, en Florida. Aquí se la ve antes de ser lanzada, con sus colores resaltantes para facilitar el seguimiento de vuelo. Posee algunas diferencias con la utilizada en 2017 (por ejemplo, no se ve el montaje con las rejillas retráctiles en la cola, tal vez porque todavía no se había instalado).

Luego de su lanzamiento, se despliegan una aletas de rejilla en la base de la bomba, que le proporcionan un poco de frenado. Alimentadas por baterías de litio, estas aletas le dan a la bomba mucho más control, estabilizándola y guiándolas hacia su objetivo. Además, gracias a la tecnología de computadoras que no estaba disponible en la época de la guerra de Vietman, este artefacto lleva un sistema que, 30 segundos antes del lanzamiento, mide y almacena todos los datos del blanco y de la atmósfera (como el viento), de manera de calcular y predecir la trayectoria más satisfactoria.

La carga explosiva sigue siendo la misma, salvo que ahora se incrementa su peso; la bomba está construida en aluminio muy delgado para maximizar la cantidad de explosivos. La reacción química entre el amonio y el nitrato de aluminio produce un gigantesco desprendimiento de gases incandescentes, que logran un resultado similar al de una pequeña bomba atómica, pero sin los indeseables efectos de la radiación residual. El potencial destructivo de la MOAB es realmente enorme: destruye totalmente cualquier cosa a 1.500 metros a la redonda.

Este poder se hizo evidente cuando, el 11 de marzo de 2003, la GBU-43 se testeó en la base aérea Eglin de la USAF, en Florida. Sin embargo, aunque intentó utilizarla en Irak, la falta de una resistencia firme y la carencia de blancos válidos para semejante arma hizo que no se la lanzara.

Esto cambió drásticamente cuando, el 13 de abril de 2017 se hizo público que ese día se había lanzado una unidad de la GBU-43 sobre posiciones islamistas en Afganistán. Según dieron a conocer autoridades estadounidenses, el objetivo fue un gran complejo de cuevas que sería utilizado por combatientes del grupo terrorista ISIS en el distrito de Achin, muy cerca de la frontera con Pakistán. Según se dijo, se tomaron recaudos para que no hubiera víctimas civiles. Este es otro gran problema con estos artefactos: solo pueden ser utilizados en blancos muy alejados, ya que cerca de una ciudad crearían, inevitablemente, un enorme daño colateral.

BLU-82 GBU-43 / MOAB
GuíaningunaGPS
Peso6.760 kg9.525 kg (8,4 son explosivos)
Longitud3,5 m7,6 m
Diámetro1,4 m1,5 m

Misil aire-aire AIM-54 Phoenix

Pensado para el F-111B naval, que fue cancelado y reemplazado por el F-14 Tomcat, el AIM-54 Phoenix resultó ser uno de los mayores fiascos en la historia misilística estadounidense.

Su producción comenzó hacia 1974, a un costo aproximado de 477.000 dólares por unidad. Se lo diseñó especialmente para el Tomcat, y de hecho el F-14 era el único avión que podía cargarlo. La USAF no requirió para el F-15 un misil tan complejo y con alcance tan largo, y se conformó con los de corto y medio alcance hasta la llegada del AMRAAM. El Phoenix requería, además de un avión lo suficientemente grande como para cargarlo, del radar AWG-9, ya que estaba pensando explícitamente para su uso combinado.

Diseñado para el contexto de la Guerra Fría, le daba a la US Navy la posibilidad de defender, a larga distancia, a sus portaaviones de oleadas de bombarderos soviéticos. Estos aparatos estratégicos no solo cargaban importantes paquetes de ECM para despistar los radares, sino que aumentaban su alcance enormemente al hacer uso de misiles de crucero. Los F-14 Tomcat, actuando como interceptores, detectarían a grandes distancias estas amenazas y podrían eliminarlas haciendo uso de este potente misil de guía activa.

Vista inferior de un Tomcat armado hasta los dientes, típico de la Guerra Fría. Los 6 Phoenix eran para derribar a otros tantos bombarderos soviéticos a un alcance seguro para los buques de la flota, mientras que los Sidewinders permitían la autodefensa frente otro tipo de aeronaves, a un costo razonable.

Sin embargo, más adelante se dejaría ver como un arma demasiado especializada. Es inútil en distancias cortas y medias, y en ciertos conflictos su uso estuvo restringido justamente porque su alcance no estaba equilibrado con otros factores. Por otra parte, su escaso uso en combate dio resultados extremadamente pobres.

Configuración general y uso

Con un peso aproximado de 500 kg, el Phoenix es un misil de forma bastante convencional. De hecho su célula es una versión agrandada de un misil previo de la USAF, el AIM-47 Falcon. Además de su tamaño, las alas cruciformes que surcan gran parte de la célula permiten distinguirlo.

Internamente el misil también es convencional, teniendo el radar en la parte delantera, la carga de guerra detrás, luego el combustible y finalmente el motor.

El Tomcat podía cargar hasta 6 de estos misiles (cuatro en dos parejas, en el fuselaje entre los motores, y uno en cada semiplano). La pareja frontal debía ser, además, encastrada en un carenado aerodinámico especial que evitaba que los misiles estropearan la aerodinamia de la nave, generando demasiada resistencia al aire.

Aunque esta era una configuración extremadamente poderosa en teoría, también era nada recomendable, a menos que se tratara de un conflicto inminente y de gran importancia. El peso del avión aumentaba un total de 3.600 kg, duplicando de hecho una carga completa de misiles de medio alcance, mucho más versátiles y baratos. De hecho, cargar 6 Phoenix hacía al avión tan pesado que, incluso habiendo consumido todo su combustible, se le hacía imposible apontar con seguridad. De esta manera, dos o cuatro misiles (según la fuente) debían ser lanzados antes de poder volver al portaaviones, una tarea bastante onerosa teniendo en cuenta el costo de casi medio millón de dólares por misil. No hay que explicar, entonces, por qué el Tomcat solía cargar solo un par de ellos y llevar misiles como el Sparrow o el Sidewinder en su lugar. Muchas fotografías muestran al F-14 con esta carga completa de misiles; sin embargo era una configuración que nunca fue declarada operacional y posiblemente solo se usó para poder tomar estas fotografías.

Era entonces mucho más fácil ver al Tomcat con menos Phoenix. Una patrulla aérea típica sobre la flota solía cargar cuatro AIM-54, más dos misiles de corto y dos de medio alcance por aparato; estas misiones son las que requieren estar preparados para todo tipo de amenaza. Las de superioridad aérea y escolta, que solo requieren misiles para uso defensivo/ofensivo contra cazas enemigos, exigían más bien la combinación de cuatro misiles Sparrow, de alcance medio, y otros cuatro Sidewinder para el corto alcance.

En realidad, el Tomcat no es un buen caza sino una buena plataforma de lanzamiento de misiles: estaba pensado más como interceptor de bombarderos estratégicos. En enfrentamientos a medias y sobre todo, cortas distancias, no puede compararse con otros cazas menores y por lo tanto más maniobrables. Su gran tamaño y peso, además, limitaba la cantidad de aparatos por portaaviones.

Cuando el Phoenix resultó no estar a la altura de lo pedido y ser inútil fuera del contexto de la Guerra Fría, la US Navy tuvo que mejorar al F-14 para que pudiera hacer otras tareas para las cuales no estaba diseñado, como reconocimiento y ataque a tierra.

Simbiosis de sistemas

El AIM-54 estaba íntimamente relacionado con el radar AWG-9 y el APG-71 de las tres versiones del Tomcat, y por lo tanto se lo considera como parte del mismo sistema de armas. El misil tenía varios modos de ataque, y logra su mayor capacidad al ser guiado por el radar del F-14 durante su vuelo a Mach 5. El misil, además, al volar a una altura de entre 24.000 y 30.000 metros, adquiría una enorme energía cinética antes de activar la fase activa de vuelo, en la cual el radar propio blocaba el blanco.

Lanzamiento de un Phoenix. Aunque el Tomcat podía cargar 6, rara vez se usó esa configuración; fuera de la Guerra Fría, era más efectivo combinar misiles de diferente alcance.

La combinación del misil y del radar fue la primera que tuvo la capacidad de seguir múltiples blancos, hasta un total de 24. Esta capacidad fue un gran logro de la época y fue algo de lo que la US Navy presumió durante un buen tiempo; no era para menos. Significaba que un Tomcat podía lanzar sus 6 AIM-54 (casi simultáneamente) habiendo elegido para cada uno el blanco más adecuado, pudiendo cambiarlo durante la fase media del vuelo, de manera que un blanco destruido o que dejaba de ser importante era reemplazado por otro, cambiando el misil su ruta.

El hecho de tener a mano un segundo tripulante, el RIO (Radar Intercept Officer, Oficial de Intercepción Radar) habla a las claras de la complejidad de todo el sistema y de las posibilidades que le daba al aparato para convertirse en un interceptor puro. En el asiento posterior, el RIO no solo se convertía en un poderoso aliado en el combate aéreo cercano, cubriendo con sus ojos la retaguardia y proporcionando al piloto más seguridad. Su trabajo principal era manejar la enorme cantidad de información que el radar le suministraba al sistema, en forma de grandes pantallas tácticas. Mientras el radar escaneaba y seleccionaba blancos, el RIO podía lanzarlos según lo conveniente, manteniendo al piloto libre para que volara y realizara otras tareas. El RIO también podía controlar los misiles, haciendo que cambiaran de blanco si era necesario. En todo caso, el piloto lo supervisaba y podía tomar también las decisiones importantes, como el lanzamiento de los misiles.

Por si el radar no fuera lo suficientemente potente, el link de datos Link-4 le permitía a los Tomcats compartir información en tiempo real con los aviones de alerta radar embarcados de la US Navy, los E-2C Hawkeye. Durante la Segunda Guerra del Golfo este sistema demostró una gran capacidad para mantener al piloto y al RIO atentos a todo lo que sucedía, mientras el Hawkeye también recibía datos confiables que podía retransmitir. El F-14D trajo consigo el Link-16, más seguro.

Versiones

Durante su carrera de 30 años, el AIM-54 tuvo tres versiones, que mejoraron diversos aspectos del mismo:

  • AIM-54A, la versión original y la primera que llegó a ser operacional. Estaba pensada para blancos fuera del rango visual, principalmente los enormes bombarderos nucleares soviéticos, y convertía de hecho al Tomcat más en un interceptor que en un caza.
  • AIM-54C, una versión mejorada, pensada para blancos más pequeños y rápidos como aviones tácticos y misiles de crucero.
  • AIM-54C sellado, una modificación que resolvía un gran problema logístico del misil. Las versiones anteriores requerían que el Tomcat le suministrara refrigerante a los sistemas electrónicos del misil durante el vuelo cautivo. Este misil estaba “sellado” y contenía en sí mismo el refrigerante. Además de hacerlo menos susceptible a las ECM, se alargó su vida de servicio al mejorar ciertos sistemas y reducirse la cantidad de piezas en un 15%.

Artificieros de un portaaviones colocando en posición un AIM-54C para ser cargado en un Tomcat. Solo este avión podía usarlo. Obsérvese el gran tamaño del mismo, necesario para cargar un buen radar y el combustible suficiente para lograr su alcance máximo, de casi 200 km.

Uso en combate

En las pruebas, el misil daba resultado. Los objetivos, radiocontrolados, simulaban ser tanto bombarderos como misiles crucero. El primer disparo de un AIM-54 desde un Tomcat tuvo lugar el 28 de abril de 1972. En noviembre de ese mismo año tuvo lugar un hecho sin precedentes, cuando un Phoenix derribó un blanco a 200 km, mucho más allá del alcance del radar del Tomcat, que era de unos 166 km.

Otro ensayo fuera de lo común demostró la capacidad de coordinación del radar del Tomcat: el 22 de noviembre de 1973, los 6 misiles de un aparato fueron lanzados en un período de 38 segundos; cuatro de ellos lograron hacer impactos directos.

Poco tiempo después, el misil entraba en producción y al servicio de la US Navy. Pero a pesar de todo lo que prometía, el Phoenix no cumplió las expectativas. Su elevado precio (en algunas fuentes se dice que de 2 millones de dólares, en realidad casi medio millón) lo hacía poco adecuado para blancos poco prioritarios como son las aeronaves tácticas. Por eso quedó relevado, y se lo usaba en escaso número.

Se trató de un arma diseñada específicamente para un escenario de la Guerra Fría, que por no tener suficiente versatilidad y por no cuidar otros aspectos relacionados no pudo ser utilizada adecuadamente.

Un ejemplo de este problema sucedió durante la Segunda Guerra del Golfo, cuando los Tomcat no pudieron utilizar sus AIM-54 debido a que no tenían forma de identificar aeronaves amigas y enemigas adecuadamente. Sin la posibilidad de identificación visual, lanzar un misil a un blanco distante 150 km podía devenir fácilmente en un desastre. En ese conflicto, la única baja causada por un Tomcat fue un helicóptero Mi-8 abatido por un Sidewinder, a corto alcance.

El Phoenix es un vivo ejemplo de que las pruebas de armas no siempre dicen toda la verdad, y de que las armas solo pueden probarse eficientemente en el combate real. En conflictos posteriores, los únicos 2 Phoenix disparados fallaron, y un tercero simplemente se desplomó a tierra. Durante casi 30 años de uso, el AIM-54 nunca pudo demostrar que servía para algo.

  • Enero de 1979, Irán: durante un entrenamiento, un Phoenix impactó en un blanco radiocontrolado a 212 km del punto de lanzamiento. Esto sin duda sirvió para ganar confianza en el sistema de armas y justificar su desarrollo, pero no pasó de ser un ensayo sin mucho valor en el campo de combate.
  • Incidente del Golfo de Sidra (1981 y 1989): en el primero, una patrulla de F-14 estadounidenses derribaron 2 Su-22 libios en uno de muchos roces militares de la época en el Medio Oriente. Ocho años después sucedió algo similar. Aunque del lado estadounidense siempre hubo Tomcats, estos no usaron el Phoenix sino misiles de corto y medio alcance.
  • 5 de enero de 1999, sudeste de Bagdad: durante una de las sucesivas operaciones para controlar el espacio aéreo iraquí vedado a sus fuerzas por los aliados, luego de la Segunda Guerra del Golfo, dos F-14 disparan sendos Phoenix a una pareja de MiG-25. Es el primer uso en combate del misil, y falla estrepitosamente: los dos pierden sus blancos.
  • 9 de septiembre de 1999: El segundo y último uso del misil. Otro Tomcat que patrullaba los cielos iraquíes según lo acordado luego de la guerra es desafiado por un MiG-23 que violaba la prohibición aliada. Se lanzó un AIM-54 que simplemente cayó al suelo.
Disparo de un AIM-54 durante un ejercicio de Tomcats del portaaviones USS George Washington (CVN 73) en septiembre de 2002 (foto de Capt. Dana Potts, US Navy). Obsérvese el tamaño relativo al avión; se trató sin duda de uno de los mayores misiles aire-aire del inventario estadounidense en muchos años.

Función: Misil interceptor de lango alcance aire-aire

Costo unitario: 477.131 dólares

Planta motriz: motor cohete de propelente sólido

Largo: 3,9 metros

Peso: entre 500 y 510 kg según versión

Diámetro: 38,1 cm

Envergadura: 0,9 metros

Alcance: máximo de 184 km (dependiendo altura y velocidad del vector de lanzamiento)

Velocidad: Mach 5 (4.800 km/h)

Sistema de guía: semiactiva en etapa inicial, activa en etapa final

Cabeza de guerra: espoleta de proximidad que detona una carga de alto explosivo de 60,75 kg.

Fecha de puesta en servicio: 1974

Fecha de retirada del servicio: 2004