Submarino de ataque clase Kilo

Los submarinos convencionales cubren una parte no tan publicitada del espectro defensivo/ofensivo de toda potencia naval. Los gigantescos mastodontes con misiles intercontinentales (como el ruso Typhoon), solamente puede ser costeados por las pocas potencias nucleares del planeta. Pero los diesel/eléctricos puede ser comprados o construidos por más naciones, y son parte integral de toda flota. Ya sea para defender a los submarinos de ataque nuclear y a los buques de superficie como para montar ataques por cuenta propia, son perfectos, ya que son pequeños, relativamente económicos, silenciosos y escurridizos.

A diferencia de la US Navy, que construyó solamente submarinos nucleares, la URSS y luego Rusia supieron construir y mantener flotas mixtas, de submarinos nucleares y diesel/eléctricos. Una de las razones de esto es que EEUU está lejos de Europa, donde se suponía que se desarrollaría la Tercera Guerra Mundial, mientras que la Unión Soviética ocupaba parte de este continente y de hecho estaba “como en casa”, manteniendo puertos en diversos mares europeos y otros cercanos a Medio Oriente o Asia. Por eso no tenía tanto sentido tener submarinos de corto/mediano alcance con propulsión nuclear.
Es aquí donde entra en juego la principal clase de submarinos diesel/eléctricos soviéticos (ahora rusos), conocidos como Proyecto 877 y denominados como Kilo por la OTAN. No solo son sobrevivientes de la Guerra Fría, sino que sigue siendo fabricados y actualizados treinta años después de su lanzamiento, por lo que son una muestra de los grandes avances rusos en materia de submarinos.

Origen y propósito

Hacia principios de la década de los ’70s, el Proyecto 877 contemplaba la creación de un submarino diesel/eléctrico, pensado para realizar misiones anti submarinos y de defensa de las bases navales soviéticas, instalaciones costeras y líneas marítimas, así como para realizar tareas de patrullaje y vigilancia. Como tal, debía estar equipado con sensores y equipo para detectar y perseguir buques de superficie y submarinos, así como armas de diverso tipo capaces de hundirlos. Los submarinos de esta clase fueron pensados para equipar a todas las armadas del Pacto de Varsovia, en reemplazo de los viejos submarinos de la clase Whiskey y Foxtrot.

Las etapas de diseño de esta nueva clase de submarinos tomó varios años. Gracias a que la OTAN lo bautizó con el nombre código Kilo, este fue el nombre con el que estas naves se dieron a conocer en Occidente, y ahora incluso los rusos utilizan este nombre.

El primer prototipo fue completado en 1979, y entró en servicio hacia 1982. Fue diseñado en la Oficina Marítima Central de Rubin, en San Petersburgo (antes, Leningrado). Al comienzo se los construyó en astilleros de Siberia, pero luego se los ensamblo en los astilleros de Komsomolsk y Nizhny Novgorod. Actualmente se los construye en San Petersburgo.

Debido a que eran más económicos y a que comenzaron a entrar en servicio a principio de los 80s, la URSS tuvo tiempo de construir una buena cantidad antes de desaparecer. En total se botaron unos 24 para la Armada Soviética. Sin embargo, con la desintegración de la URSS, como sucedió en muchos casos, este arsenal era demasiado grande y difícil de mantener, por lo que con los años se fueron dando de baja gran número de esta flota. En total, la nueva Armada Rusa se desentendió de 15, y distribuyó los restantes 9 entre la Flota del Norte y la del Pacífico (tres y cuatro, respectivamente), mientras la Flota del Báltico y la del Mar Negro disponen cada una de uno de los restantes. Este último (código B-871) ha sido modificado con un sistema nuevo de propulsión pumpjet.

Sin embargo, los rusos continuaron construyendo y mejorando a los submarinos de esta clase, creándose así el Tipo 877EKM y el más moderno Tipo 636 Varshavyanka. A estos últimos, en Occidente, se los denomina clase Kilo Mejorada.

La necesidad de exportar este sistema de armas a otros países para conseguir mayores divisas hizo que Rusia ofreciera a la venta estas versiones mejoradas, así como vendiera algunos de los modelos anteriores. Es por eso que los clase Kilo no sirven solamente en Rusia. Su calidad ha hecho que muchas otras naciones se interesen en tener su flotilla de estos silenciosos aparatos. Los Kilo operan en Argelia, (2), China (12, varios son Tipo 636), India (10, nueve Tipo 877EKM y un Kilo Tipo 636), Irán (3 Tipo 877EKM), Polonia (1) y Rumania (1).

Corte esquemático de un Kilo en su versión original.

Diversos modelos

Como ya se comentó, existen dos modelos principales de submarinos: el Tipo 877 (construida en la Unión Soviética) y el Tipo 636. Sin embargo, hubo versiones mejoradas del Tipo 877 que, justamente, fueron creando el camino hacia al Tipo 636, generándose así modelos intermedios entre ambas.

El Tipo 877EKM es una variante especialmente modificada para especializarse en guerra antisubmarina (para hundir otros submarinos) y contra buques de superficie.

El Tipo 877M tiene un sistema de control mejorado que le permite lanzar torpedos hiloguiados, mucho más precisos y resistentes a las contramedidas.

El Tipo 636 (o Kilo Mejorado) es una actualización completa del diseño anterior. Esencialmente es el mismo buque, aunque se ha mejorado su forma para hacerla más hidrodinámica. Numerosas mejoras hacen a esta variante una de los mejores SSK del mundo, si no el mejor. Es un poco más largo que la otra versión, y se caracteriza por tener un motor todavía más silencioso que la versión anterior; además se lo aisló más, y se cambió de lugar cierta maquinaria para que hagan menos ruido. Tanto es así que a los Kilos Mejorados la US Navy los llama “agujeros negros”. Por si fuera poco, tiene un alcance un 25% mayor que el de la versión original. Aunque los sistemas de sonar son básicamente los mismos, se mejoró el sistema de batalla; puede suministrar información sobre dos blancos simultáneamente para el sistema de control de fuego. Se designa con la letra «E» a los modelos de exportación.

Finalmente, la versión 636.3 tiene una mejora sustancial, en la capacidad de lanzar misiles crucero Kalibur (su versión de exportación es Klub). Este misil es tremendamente versátil, siendo capaz de atacar blancos en tierra, además de realizar misiones antisubmarinos y antibuque. Actualmente, solo la Armada Rusa posee esta versión del submarino y del misil, aunque la India ha comprado Kilos Mejorados y posee un sistema similar fruto de la colaboración técnica entre ambas naciones.

Diseño y construcción

Los submarinos clase Kilo son famosos y temidos por su gran silencio al operar. Buena parte de esta capacidad se logra gracias a las baldosas de material anecoico en las aletas y otras partes del casco, las cuales absorben las ondas sonoras de los radares activos, y reducen y distorsionan la señal de retorno. Además, estas baldosas sirven para atenuar los sonidos que el mismo submarino emite, haciendo que sea más difícil detectarlo con sonares pasivos.

Los Kilo poseen un casco doble, lo que permite que sean operacionales incluso si uno es dañado. Hay dos aletas debajo de la parte anterior de la torre y son móviles, para que no interfieran con las operaciones del sonar. El casco está bien aislado, ya que cuenta con seis compartimientos independientes a prueba de agua. Esto hace que, incluso si hay una inundación parcial de dos tanques adyacentes, se pueda llegar seguro a puerto.

Se puso mucho esfuerzo en diseñar cada parte del buque pensando en optimizar su desempeño y reducir su firma acústica. Por ejemplo, las compuertas por los que ingresa el agua para que el submarino se hunda se reposicionaron en lugares en donde no generan tanto ruido. También posee un sistema especial para cuando debe liberar gases. El casco fue diseñado imitando la forma de una gota de agua, pensándose en hacerlo lo más hidrodinámico posible. El motor principal está aislado del suelo y posicionado sobre una base de goma, de manera que no toca el casco y de esta manera sus vibraciones no se transmiten hacia fuera o lo hacen en mucha menor medida.

Estos buques tienen una tripulación de doce oficiales y cuarenta y un marinos, con capacidad de mantenerse a flote durante 45 días sin ser reabastecidos. Los sistemas de regeneración de aire permiten que esta tripulación tenga oxígeno durante al menos 260 horas, lo que hace que el submarino pueda permanecer sumergido y oculto por hasta casi diez días seguidos.

El Tipo 877 tiene un desplazamiento de 2.300 toneladas en superficie y unas 3.960 sumergido. El Tipo 636 tiene un desplazamiento similar. El largo del casco es de 51,80 metros en el Tipo 877 y 53 metros en el Tipo 636, ya que se trata de un diseño posterior que ha tenido que incorporar ciertas mejoras que ocupan más espacio.

Ninguna de las versiones del submarino son capaces de sumergirse demasiado. Esto se debe a que son buques optimizados para trabajar en aguas poco profundas, cerca del fondo marino, en fiordos, bahías u otros lugares en donde puedan esconderse y acechar buques enemigos. Para esto utilizan unos propulsores entubados, movidos por motores de baja potencia. De esta manera, acostumbran sumergirse hasta unos 240 metros. Los Tipo 877 pueden alcanzar una profundidad máxima de 280 metros; el Tipo 636 puede, sin embargo, llegar hasta los 300 metros. También en velocidad la versión mejorada supera a la anterior. El Tipo 877 alcanza 10 nudos en superficie y 17 nudos en inmersión, mientras que el 636 puede lograr 11 en superficie y 20 en inversión. Esto puede parecer poco, pero hay que recordar que se trata de buques con una función de patrullaje, que confían en el silencio para atacar a su presa, y que se pensaron para desempeñarse en zonas costeras principalmente.

Desempeño general

Cada aparato tiene un sistema de propulsión que consiste en dos generadores diesel de 1.000 kW y un motor principal de 5.500 hp; también cuenta con un motor de economía de combustible (que produce 190 hp). Hay también dos motores adicionales para recorrer aguas poco profundas, para desplazarse muy cerca del fondo marino o en casos de emergencia (estos dan una potencia de 102 hp). Hay dos compartimientos para guardar las celdas de energía en los compartimientos 1 y 3 del submarino. La máquina principal está equipada con un sistema de control automático. Los motores ya mencionados mueven una hélice de siete palas fijas.

La potencia de los generadores diesel ha sido elevada en la nueva versión, y la velocidad de la transmisión de la hélice ha sido reducida para darle una sustancial reducción de la firma acústica al submarino.

Los Kilo puede estar en el mar sin repostar por cerca de 45 días. Así pueden patrullar un área de 6.000 a 7.000 millas náuticas viajando a 7 nudos, si suben a la superficie a cargar las baterías. Sin recargarlas puede cruzar en inmersión un recorrido de 400 millas en el mar, a una velocidad de 3 nudos.

Armamento

Un Kilo amarrado a un puerto ruso. Obsérvense los dos tubos de torpedos en la proa.

Cada submarino de la clase Kilo posee seis tubos de torpedo de 533 mm puestos en arco en la nariz, transportando en total 18 torpedos (seis en los torpedos y doce en otros compartimentos). También puede llevar 24 minas. Por si fuera poco, estos tubos lanzatorpedos están diseñados para disparar los misiles antisubmarinos SS-N-15A Starfish (código de la OTAN), de los cuales cada Kilo puede llevar 18. Estos misiles salen a la superficie, realizan un vuelo más o menos corto y caen de nuevo al agua, atacando por sorpresa a cualquier submarino enemigo en el área.

En el Tipo 636, dos tubos están diseñados para disparar torpedos hiloguiados por control remoto. El sistema de control de torpedos hace que el sistema de carga sea muy rápido: la primera ronda se dispara en dos minutos y la segunda a los cinco minutos. El Tipo 636 puede usar torpedos con sonar de búsqueda activa, y al usar torpedos hiloguiados el operador del sonar puede guiarlo hacia el objetivo original (evadiendo las contramedidas del enemigo) o hacia un nuevo objetivo. Los torpedos TEST-71MKE TV tienen 7,9 metros de largo y pesan 1.820 kilogramos, transportando una cabeza de guerra de 205 kg. Los otros tubos de torpedos son usados para los tipo UGST. Estos tienen 7,2 metros de largo, pesando 2.200 kg y transportando una cabeza de guerra de 200 kg de explosivos. Son realmente impresionantes, pudiendo alcanzar los 50 nudos con un alcance de 40 km. Como puede verse, se trata de armamento pesado, ideado para hacer frente a diferentes tipos de blancos, y capaces de hundir a cualquier buque enemigo.

Misiles

Algo único y particular acerca de la clase Kilo es que cargan ocho misiles antiaéreos, teniendo cierto grado de defensa contra aviones atacantes. Hay dos posibilidades de misiles: el Strela-3 y el Igla. El Strela-3 (SA-N-8 Gremlin para la OTAN) tiene guía infrarroja, un alcance de 6 km y una cabeza de guerra de 2 kg. El Igla (SA-N-10 Gimlet para la OTAN) también tiene guía infrarroja pero posee una cabeza de guerra mayor, un alcance de 5 km y una velocidad de Mach 1,65. En ambos casos se trata de misiles portátiles, lanzados desde el hombro; existe un espacio dedicado para que un marino pueda realizar esta misión con mayor comodidad y seguridad.

Por si fuera poco, al menos uno de los submarinos indios tiene capacidad para lanzar misiles antibuques, debido a su colaboración con Rusia en el desarrollo del sistema de misiles Klub-S. Este Kilo dispone del Novator 3M-54E1, con un alcance de 220 km y una cabeza explosiva de 450 kilos. También puede lanzar el Novator 3M-14, un misil crucero de ataque a tierra, con un alcance de 275 km y una cabeza de guerra de casi 500 kilos. Estos sistemas convierten al Kilo en una amenaza mucho mayor, capaz de atacar blancos marinos tanto por debajo como por sobre la superficie, así como convertirse en vectores de ataque a tierra.

Sensores

El sistema de información de combate consiste en una computadora multipropósito MVU-110EM, que permite el seguimiento de cinco blancos simultáneamente, dos en modo automático y tres en modo manual. El curso, posición y velocidad del buque es proporcionada constantemente a los sistemas de seguimiento de blancos, para ayudarlos a calcular más precisamente las opciones de disparo. Este sistema está en un cuarto aislado de los demás compartimientos, para ayudar a darle mayor precisión.

Construcción de un Kilo en un astillero ruso.

La clase Kilo tiene un sonar tipo MGK-400; el Tipo 636 posee la versión 400EM que es digital. Este modelo, usado en modo pasivo, analiza las señales de los ecos de los blancos presentes en el teatro de operaciones, ya sean de superficie o de profundidad. Además individualiza y reconoce las señales de sonares activos de otras naves en la zona. Además, provee comunicaciones a través del teléfono submarino o telégrafo en larga y corta distancia y detección de señales sonoras submarinas y su localización. Finalmente, puede operar en modo activo. La versión 400EM reduce el número de operadores necesarios, ya que se comparte la misma consola con todos los operadores.

Este sonar tiene un sistema de canal dual, lo cual ayuda a reducir errores y mejora la detección del blanco, y tiene un indicador de frecuencia para mejorar la discriminación de blancos. Los tipo 877EKM tienen además un radar activo con un sistema de separación de blancos.

El radar funciona a altura de periscopio y en superficie, y le da información sobre la situación a ras del agua y en el aire, además de datos para identificación de objetivos y seguridad en la navegación.

Las contramedidas incluyen medidas de apoyo electrónico, alerta radar y localizador de dirección.

El submarino está equipado con un sistema de comando y combate multipropósito, que le provee información para el control efectivo de la nave y los disparos de torpedos. La computadora de alta velocidad es un sistema que puede procesar información del equipo de vigilancia, mostrándolo inmediatamente en la pantalla; determina datos de los blancos de superficie y sumergidos y calcula los parámetros de disparo; provee control de fuego automático así como información y recomendaciones para maniobras y lanzamiento de armas.

Las ventas y exportaciones

Los submarinos clase Kilo han sido muy exitosos, tanto a nivel técnico como en cuanto a ventas internacionales. Este tipo de buques fueron los primeros que los astilleros rusos comenzaron a construir luego de la disolución de la URSS: su demanda era importante y la necesidad de conseguir dinero en una economía en decadencia, también. Por si fuera poco, Rusia necesitaba deshacerse de un exceso de material bélico que no utilizaría en el corto plazo, por lo que las ventas de sus submarinos en activo, que no tenían muchos años de uso, fue solo el primer paso. Varios países, como China, India y Polonia, fueron los destinatarios de estos Kilos “usados”.

Un submarino clase Kilo es transportado por barco. Se trata del tercero que compró Irán, y la foto fue tomada en el Mediterráneo en su paso hacia Egipto y luego hacia el Canal de Suez. Naves y aviones de la US Navy lo rastrearon constantemente, lo cual demuestra lo seriamente que toman a estos submarinos.

Por otra parte, existían muchas naciones acostumbradas a adquirir y utilizar material soviético, por lo que no faltaron compradores para esta maravilla submarina. En total se construyeron 71 unidades de diversos tipos en un período de 32 años. Esto le dio a ciertos astilleros rusos una constante fuente de trabajo y divisas, manteniéndolos abiertos en momentos críticos y permitiéndoles, además, realizar mejoras de todo tipo las cuales se cristalizaron en el Kilo Mejorado. Por si fuera poco, el bajo precio de este tipo de buques (entre 200 y 250 millones de dólares por unidad) ayudó a que los países compradores, algunos de los cuales tienen una buena economía, pudieran comprar una buena cantidad de ellos, creando flotas relativamente grandes.

Con el tiempo, estos submarinos comenzaron a entrar en activo en zonas a veces bastante calientes, como el Mar del Sur de China y el Mediterráneo.

Unas cuarenta unidades han sido exportadas a diversos países:

  • Argelia: compró cuatro Kilos del primer modelo (Proyecto 877). Posteriormente, cuando los Kilo Mejorados fueron una realidad, adquirió cuatro más, para reforzar su flota.
  • República Popular China: es uno de los mayores operadores de este submarino, con un total de doce (dos del modelo original, más diez del Mejorado). De hecho, fue uno de los primeros compradores del Proyecto 636, ya que a esta decena la compró durante la década de 1990. Estos submarinos están, aparentemente, divididos entre las floras del Este y del Sur. Además de mantener a raya a Vietnam (ver más abajo), estos submarinos son una amenaza constante para Taiwan, cuya soberanía China reclama desde finales de la Segunda Guerra Mundial.
  • India: este país asiático tiene una larga historia de compras militares con Rusia, por lo que no es nada extraño que le haya comprado a este país diez Kilos originales (Proyecto 877) que habían sido parte de la flota soviética, cuando Rusia decidió reducirla a números más manejables. Esto lo convirtió en el mayor operador de Kilos por un tiempo. Denominados como clase Sindhughosh, nueve siguen operativos, ya que el décimo registró un incendio a bordo y se hundió en 2013. La última unidad entregada tiene capacidad para disparar misiles crucero. El resto ha sido mejorado durante los años, manteniéndolos actualizados aunque sin llegar a los standares del Kilo Mejorado. Este programa, recientemente terminado, le da a estos submarinos unos 35 años más de vida útil.
  • Polonia: este país le compró a Rusia un Kilo del primer modelo (Proyecto 877); era uno de los buques utilizados por la URSS que se vendió para reducir la flota. Aparentemente sigue operativo.
  • Irán: posee tres Kilo del modelo original (Proyecto 877), los cuales son una seria preocupación para la US Navy, habida cuenta de los constantes roces diplomáticos entre EEUU y este país. De hecho, en su momento la compra de estos submarinos fue todo un asunto diplomático: luego de que Irán comprara los dos primeros, tuvo que esperar que EEUU le diera el visto bueno a Rusia para despachar el tercero.
  • Rumania: al igual que Polonia, este país le compró a Rusia un buque del primer modelo (Proyecto 877), que había sido parte de la flota de la URSS. Sin embargo a diferencia del buque polaco, el rumano ya no es operacional.
  • Rusia: este país heredó de la URSS veinticuatro submarinos de la clase Kilo originales, pero solo se quedó con 11, vendiendo los demás a otros países. Actualmente, además, seis Kilos Mejorados (Proyecto 636.3), además de otros seis que compró recientemente y que se están completando y entregando en el período 2019-2021 e irán para la Flota del Pacífico. En diciembre de 2016, el Rostov-on-Don (de esta nueva clase) comenzó a a utilizar sus misiles crucero Kalibur contra blancos del Estado Islámico. De la misma manera, el último de los submarinos lanzados al mar, el Kolpino, servirá en el Mar Negro, y podrá utilizar esta capacidad de lanzamiento de misiles crucero contra fuerzas de ISIS en Siria. Debido a la pronta entrada en servicio de los submarinos de la clase Lada, Rusia decidió no comprar más Kilos.
  • Vietnam: posee seis modelos mejorados (Proyecto 636), los cuales incluyen al buque Ciudad Ho Chi Minh. Irónicamente, estos submarinos fueron comprados por esta nación asiática para equilibrar fuerzas con los Kilo chinos, ya que estos países mantienen una historia hostil desde hace tiempo, luchando por mantener influencia en una zona marítima que parece estar repleta de petróleo. Mientras sigue el tira y afloja diplomático ambos países están dispuestos a disputarse esa zona y a negarle al otro el acceso si es necesario, algo para lo que los Kilos son excelentes armas. El precio de compra de estos seis submarinos fue de 1.800 millones de dólares.

Mientras tanto, otros gobiernos han expresado interés, en algún momento, en comprar los Kilo Mejorados, principalmente Venezuela y Filipinas.

El futuro del Kilo

Con una trayectoria tan grande, enormes logros tecnológicos y tantas unidades exportadas, pareciera que el Kilo tiene todavía muchos años por delante. Aunque hace unos años se comenzó a hablar de su sucesor, la clase Lada, aparentemente este nuevo diseño no tiene tanto empuje y se está topando con ciertos problemas. A fines de 2011, la Armada Rusa anunció que esta nueva clase de submarinos no entraría en servicio, luego de que una serie de pruebas con el Sankt Petersburgo (B-585), el buque insignia de la misma, mostrara grandes deficiencias, y se suspendiera la construcción de dos unidades adicionales.

Sin embargo, esto parece haber cambiado rápidamente, ya que pocos meses después, a mediados de 2012, altas autoridades de la Armada Rusa admitieron que la construcción de submarinos de la clase Lada se reiniciaría, luego de haberse realizado varios cambios en el diseño.

Desde entonces, se lanzaron dos nuevas unidades. Ya hay países interesados en ellos, como Indonesia, y se piensa exportarlo como una versión más mejorada que el Tipo 636; aunque tiene menos desplazamiento, sería algo más rápido y tendría sistemas de propulsión mejorados y más silenciosos. Sin embargo, la lentitud de su producción y el éxito del Kilo y el Kilo mejorado implican que todavía falta tiempo para que sean reemplazados por esta cuarta generación de submarinos diesel/eléctricos.

Especificaciones técnicas
submarino Kilo
Se muestran aquí datos resumidos, ya que existen diversas variantes de esta clase de submarino. Salvo que se especifique el tipo, los valores presentados son el mínimo y el máximo del rango de la clase en sentido general, incluyendo todas sus variantes.
Desplazamiento:– Entre 2.300 y 2.350 toneladas (en superficie) y entre 3.000 y 4.000 toneladas (sumergido)
– 2.450 toneladas (superficie); 3730 toneladas (sumergido)
Velocidad:– Entre 10 y 12 nudos en superficie (18 a 22 km/h).
– Entre 17 y 25 nudos sumergido (entre 31 y 46 km/h)
– 12 nudos (superficie); 20 nudos (sumergido)
Tamaño:– 70,6 por 9,9 por 6,6 metros (Kilo original)
– 73,5 por 9,9 por 6,6 metros (Kilo Mejorado)
Armamento:– misiles antiaéreos Strel o Igla (8)
– seis tubos de torpedos de 533 mm, con 18 torpedos TT (Tipo SET, 53-65K WH) a bordo más 24 minas opcionales.
– Las versiones más avanzadas poseen capacidad para disparar el misil Kalibr-PL, que consiste en cuatro lanzadores individuales de estos misiles antibuque, antisubmarino y de crucero.
Sensores:Radar y sonar del tipo MGK-400 Rubikon/Shark Gill, ambos con modo activo y pasivo (este equipo depende mucho de la variante)
Motores:dos generadores diesel de 1000 kW, un motor eléctrico de 5.900 hp, un motor económico de 190 hp y un sistema doble de propulsión de espera de 102 hp.
Tripulación:53 (doce oficiales y el resto marineros)
Baterías:dos unidades almacenadas
Propulsores:hélice fija de 7 palas
Profundidad:17,5 metros (de periscopio), 240 metros (operacional) y 300 metros (máximo probado)
Alcance:– con snorkel a siete nudos (13 km/h), 6.000 millas (11.000 km); el Kilo Mejorado alcanza las 7.500 millas;
– sumergido a tres nudos (6 km/h), 400 millas (700 km);
– a velocidad máxima, 12,7 millas
Carga de combustible:172 toneladas
Tiempo máximo en el mar:45 días
Periscopios:uno para el comandante y otro para defensa aérea
Equipo electrónico:comunicaciones de radio (transmisor, receptor y equipo general); sistema de combate, control e información; sistema de navegación.
Costo:entre 200 y 250 millones de dólares

Fuentes

SSK Kilo Class (Type 877EKM) en Naval Technology (inglés)

The Kilo-Class Submarine: Why Russia’s Enemies Fear «The Black Hole», en The National Interest (inglés)

Kilo class patrol submarine en Military Today (inglés)

Kilo class submarine en Wikipedia.org (inglés)

Submarino de misiles balísticos tipo 941 «Typhoon»

No es extraño que los soviéticos nuevamente hagan algo más grande. Después de todo, tienen los records de tamaño en aviones, helicópteros… ¿Por qué no completar todo esto con el submarino de ataque más grande del mundo?

La historia de este gigante comenzó en diciembre de 1972, cuando se autorizó su diseño; sin embargo, recién un año después el gobierno soviético, oficialmente, ordenó su desarrollo y producción. Los tipo 941 nacieron con la denominación «Akula», que en ruso significa «tiburón». Sin embargo, y muy curiosamente, la OTAN le colgó la denominación «Typhoon» (Tifón, en inglés). Aparentemente, esto se debió a que, en discursos a mediados de los 70s, el líder soviético Leonid Brezhnev habló repetidas veces de un «tifón» al mencionar a un nuevo tipo de submarino que se estaba diseñando. Algo literalmente, la OTAN creyó que este sería el nombre de esta nueva clase de submarinos, diseñados especialmente para equipararse a los clase Ohio que estaba desarrollando la US Navy.

Lamentablemente, más adelante la OTAN le dio el nombre Akula a una clase de submarinos soviéticos que surgió a mediados de los 80s. Para evitar confusiones obvias, se suele utilizar los códigos de la OTAN para ambos submarinos, al menos en publicaciones occidentales. Es por eso que aquí lo llamamos Typhoon, siguiendo ese criterio.

Lo importante, más allá de los nombres, es que durante los 70s se trabajó fuertemente para poder en orden de batalla a esta nueva arma submarina. En septiembre de 1980 se comisionó el primero de la clase, el TK208, siendo introducido en la Flota del Norte un año más tarde, en diciembre de 1981. Entre 1981 y 1989, se construyeron y entraron en servicio un total de seis de estos buques, el último justo en los últimos meses de la URSS. Todos estaban dentro de la 1º flotilla de submarinos atómicos, como parte de la ya mencionada Flota del Norte.

La clase 941 Typhoon en superficie. Las figuras en la cima de la torre y sobre el casco son tripulantes, lo que nos muestra la magnitud de su escala.

La razón del tamaño

La principal misión de los submarinos de ataque nuclear es el lanzamiento de misiles balísticos que, portando cabezas nucleares, puedan golpear al enemigo sin ser detectados, a gran distancia. El binomio submarino-misil es, entonces, muy importante. Tanto es así que el Typhoon está construido alrededor de los misiles balísticos.

En realidad, el colosal tamaño de esta clase de buques no tuvo como objetivo presumir. Si bien es, en parte, una demostración de la forma de hacer las cosas que tenían los diseñadores militares soviéticos, en realidad se basa también en sus limitaciones.

Para la mitad de la década del 70, EEUU estaba poniendo en servicio a los submarinos de la clase Ohio, cuyos misiles balísticos podían llevar casi 200 cabezas nucleares a distancias enormes. Como sucedía muchas veces en la Guerra Fría, los diseñadores soviéticos no tenían una forma directa de competir con estos aparatos. No podían hacer misiles igual de capaces con un tamaño similar, y por eso tenían que pensar de otra manera.

Esto llevó al desarrollo de los misiles R-39 Rif (código de la OTAN SS-N-20 Sturgeon, también conocido como RSM-52 por los organismos de control de armas bilaterales). Diseñado por el Bureau de Diseño Makayev, era un misil de tres etapas similar al Trident-1 estadounidense. El único problema era su tamaño: casi tres veces más grande que su homólogo estadounidense, cada uno pesaba 84 toneladas y medía 15 metros de alto. Es, de hecho, el misil balístico lanzado desde submarinos más grande del mundo.

Un submarino de construcción convencional no podía llevar una cantidad suficiente de estos misiles. La solución de los diseñadores soviéticos fue simple: hacer un submarino no convencional.

Se tuvieron en cuenta cerca de 200 soluciones para el problema. Finalmente, se llegó al diseño básico del Typhoon: varios cascos de presión independientes, integrados en un casco exterior. Se llegó a un grado extremo de provisión de equipo, con lo último del diseño y la tecnología, para asegurarse de que el Typhoon fuera el submarino con las mayores capacidades de combate.

A nivel de confort, ninguna otra clase de submarinos puede comparársele, ni siquiera los grandes de la clase Ohio estadounidenses, sus principales rivales durante la Guerra Fría. El enorme tamaño de los submarinos soviéticos les permitió agregar comodidades que otros submarinistas ni podrían imaginar. Los Typhoon tenían una sala de deportes, sauna, pileta de natación, cabinas separadas para cada miembro de la tripulación y muchas otras cosas, lo que le daba a la tripulación la posibilidad de enfrentar cualquier situación mucho más descansada y lista para todo. Era sin duda el submarino más cómodo y con mejores condiciones de habitabilidad del mundo. Con algo de ironía, se denomina a los Typhoons como «cruceros submarinos.»

Configuración general

Dos Typhoons atracados en un puerto congelado.

La clase Typhoon partía de un diseño multicasco, con dos cascos principales montados en paralelo de forma simétrica, formando una especie de katamarán. Dentro de esta superestructura recubierta de lozas que absorben el sonido hay cinco cascos internos: los dos principales, para la tripulación, uno más pequeño justo debajo de la vela, y otros dos para los torpedos y los sistemas de control. La redundancia en los cascos lo hacía también muy seguro: en el caso de que uno de los cascos se inundaran, los sobrevivientes podrían evacuar a los demás, aumentando sus chances de ser rescatados.

Cada Typhoon tenía en su interior un total 19 compartimentos, incluyendo un módulo reforzado que alojaba la sala de control principal y el compartimento de equipo electrónico, que estaba debajo de los cascos principales detrás de los tubos de lanzamiento de misiles, equipado con periscopios y demás aparatos.

El diseño del submarino le permitía navegar tanto bajo hielo como rompiendo el hielo. Tenía aletas en la popa con hidroplanos horizontales colocados antes de las hélices; los hidroplanos horizontales de la proa podían retraerse dentro del casco. Otros sistemas retractables eran dos periscopios (uno para el comandante y otro para uso general), sextante de radio, radar, sistemas de comunicación radial, mástiles de navegación y detección de dirección, que estaban alojados en la torre (la cual obviamente tenía una cubierta redondeada con refuerzo para romper el hielo). Estos submarinos habían sido diseñados específicamente para operar en aguas árticas, escondiéndose bajo la capa de agua helada y surgiendo de ella para lanzar sus misiles.

Antes de la cabina de la nave y entre los compartimentos principales están las escotillas para los misiles balísticos: veinte en total, en dos filas de diez. En la nariz, en la parte central inferior (también entre los tanques principales) estaba la bahía de torpedos, en donde se almacenaban para su rápido uso un total de 12 (en cualquier combinación, además de poder utilizarse hasta 22 misiles lanzables desde submarinos). Con seis tubos en total, algunos de 650 mm y otros de 533 mm, este submarino tenía una enorme capacidad ofensiva convencional. Además de esto, podían lanzarse minas submarinas.

Además de este arsenal convencional, cada Typhoon contaba con 20 misiles intercontinentales RSM-52, de tres etapas de combustible sólido. Cada misil consistía en 10 vehículos de reentrada con obtención de objetivos múltiples independientes (MIRV): cada uno con una cabeza nuclear de 100 kilotones. El sistema de guía era inercial con actualización de referencia estelar; su alcance era de 8.300 kilómetros con un CEP de 500 metros.

La fuente de energía del Typhoon era, obviamente, nuclear. De la misma forma que otros submarinos, se utilizaba un reactor para generar vapor de agua que mueve las turbinas; el agua pesada es reciclada completamente. El motor del buque consistía en dos reactores nucleares de agua y dos máquinas ensambladas que formaban una turbina de vapor. Dentro de cada casco principal había una turbina. Cada reactor producía 190 megawatts, lo que nos habla muy bien de sus capacidades. En conjunto los dos movían dos turbinas de vapor y cuatro turbogeneradores de 3.200 kilowatts. Dos generadores diesel de 800 kilowatts servían como propulsión de apoyo. Las dos hélices que movían al gigantes submarino tenían cada una siete palas. Los propulsores integrados en la proa y la popa eran dos timones giratorios telescópicos alimentados por un motor de 750 kilowatts. En la nariz estaban montados los sistemas de guía.

La cabina estaba protegida especialmente contra la fuerza del hielo, lo que le permitía al submarino operar en aguas completamente congeladas con total seguridad. A sus costados estaban montadas cámaras flotantes. Dentro de la cabina protegida también había 2 periscopios, antena de radio, una estación de rastreo de radar, estaciones de comunicaciones y los sistemas de navegación. El submarino estaba equipado con antenas flotantes que le permitían recibir reportes de radio, localización de blancos y señales de satélites navegando a mucha profundidad y bajo el hielo.

La profundidad máxima de inmersión era de 400 metros. Su velocidad máxima era de 22 nudos en superficie y de 27 bajo el agua (como todos los submarinos modernos, está optimizado para moverse bajo el agua, y sobre ella es un poco más lento). El Typhoon podía permanecer en el océano 120 días sin reabastecimiento satisfaciendo todas las necesidades de una tripulación de 160 personas. Para su seguridad, existían dos cámaras de escape en cada parte de la torre.

El sonar, de tipo activo/pasivo de búsqueda y ataque estaba montado en el casco debajo de la sala de torpedos. Además, el submarino estaba dotado con un radar de detección de blancos de superficie que opera en la banda I/J. Las contramedidas electrónicas incluían sistema de alerta de radar y sistema de enfoque de dirección.

Los Typhoon contaban tanto con sistemas de comunicación de radio y satelitales. Estaban provistos de dos antenas flotantes en boyas para recibir señales de radio, datos de designación de blancos y señales de navegación por satélite, tanto bajo el agua a gran profundidad como bajo el hielo.

El destino de unos pocos

El enorme tamaño y costo de los Typhoon hizo que pocos fueran construidos: solamente seis. Siendo concebidos durante las últimas décadas de la Guerra Fría, es sorprendente que tantos lograran ser ensamblados.

A diferencia de sus homólogos estadounidenses, los clase Ohio, que siguen en activo y en producción, los clase Typhoon tuvieron una vida en activo más bien corta.

Todos fueron construidos en el astillero Severodvinsk, en el Mar Blanco cerca de Arcángel. Curiosamente, solo algunos en la clase tenían nombres, y eran conocidos por una combinación de números y letras. El primero de la clase en ser comisionado fue el TK208 en 1981; luego le siguieron el TK 202 en 1983, TK 12 en 1984, TK 13 en 1985, TK 17 en 1987 y el TK 20 en 1989. Se planeó la construcción de un séptimo (TK210), pero los eventos de 1989 apenas permitieron la construcción del sexto, que fue el último.

Con la caída de la URSS, el destino de estos aparatos tan enormes y caros de mantener comenzó a ser incierto. Fueron años en donde las diversas repúblicas ex-soviéticas se repartieron grandes arsenales, y ciertos buques y aparatos quedaron en países en los que no fueron construidos. Aunque los seis Typhoon quedaron en manos de las nueva Marina de Guerra Rusa, los costos de mantenimiento y los programas de desarme hicieron que lentamente fueran saliendo de servicio.

De los seis construidos, dos fueron retirados definitivamente de servicio sin siquiera ser bautizados. Aparentemente, con la caída de la URSS, todos entraron en dique seco para ser reparados o hacerles mantenimiento, pero luego al no haber dinero para esto, terminaron siendo dados de baja. Así, tres desaparecieron: el TK202 (retirado del servicio activo en 1999, desguazado con ayuda financiera de EEUU) y el TK13 (retirado en 1997, desguazado diez años más tarde; sobre el proceso se filmó un documental de la National Geographic). Otro más, el Simbirk, que debía su nombre, como es la tradición ruso-soviética, a una ciudad, fue retirado del servicio en 1996 y desguazado en 2006.

Eran momentos de grandes problemas políticos, militares y económicos para Rusia, y es evidente que la desactivación de la mitad de la clase sirvió para reducir en buena medida los costos de mantener una maquinaria bélica demasiado grande para la época. Dice mucho sobre este asunto que sólo fueron desmantelados diez años más tarde de haber sido retirados del servicio, quedando en reserva todo ese tiempo. De un tamaño colosal, enorme fue también el trabajo para retirar el combustible atómico y los motores, para finalmente proceder a su corte en diques secos que tenían un tamaño apenas más grande. Gracias al proceso de desarme bilateral mantenido por los gobiernos de EEUU y Rusia, en el caso del TK202 el proceso fue financiado por el primer país. Y es que no todo era para ayudar a Rusia a recuperarse económicamente: el desarme atómico durante los 90s y primeros años del nuevo milenio fue muy grande, ya que ninguna de las dos potencias quería seguir manteniendo armas que eran inútiles en el nuevo escenario geopolítico, y se obligaron mutuamente a deshacerse de ellas.

Fue así que, a comienzo del siglo XXI, solo quedaba en activo la mitad de la clase Typhoon, todos dentro de la Flota del Norte. Estos tres fueron nombrados (como el TK12) en homenaje de una ciudad o empresa o personalidad. Actualmente sólo uno de estos submarinos permanece activo, el Dmitry Donskoi (TK208). Como los demás de su clase, el TK208 entró en dique seco en Severodvinsk en la década de 1990, pero los problemas económicos rusos hicieron que permaneciera allí sin muchos cambios durante años, deteriorándose. Sin embargo hacia el comienzo del nuevo milenio se aceleraron los trabajos: en octubre de 2002, luego de doce años de reparaciones, fue relanzado y bautizado con ese nombre, en honor al Gran Duque de Moscú, fundador de dicha ciudad.

Irónicamente, el primero de la clase y el más antiguo, es ahora el único en servicio activo. Su principal tarea es probar el nuevo misil RSM-56 Bulava (código de la OTAN SS-NX-30), sirviendo como plataforma de lanzamiento. Con el desarme realizado previamente, se retiraron del servicio los enormes misiles R-39: los que estaban dentro de los submarinos fueron lanzados progresivamente, durante los años, sin su carga bélica y se dejaron de construir otros nuevos. Así, el Bulava es el único armamento estratégico de este submarino.

Los otros dos submarinos de la clase, el Arkhangelesk (TK-17) y el Severstal (TK-20) están en una especie de limbo. Bautizados en 2002 y 2001 respectivamente, a los pocos años fueron retirados de servicio de la
Marina de Guerra Rusa (2006 y 2004, respectivamente). Desde hace años, su futuro es incierto. Por un lado, no se ha tomado todavía la decisión de desguazarlos, como a los demás, pero por otra parte siguen siendo parte de la reserva. Aunque su estado posiblemente es deplorable (no se sabe a ciencia cierta si se les hace mantenimiento, ni de qué tipo), lo cierto es que necesitarían ser modernizados. Actualmente la clase Borei de submarinos de ataque ha reemplazado a los Typhoon y a otros submarinos. Es por esto que se especula con que las autoridades militares rusas puedan reconfigurarlos para otras tareas, como tendido de minas o incluso el lanzamiento de misiles crucero o de los Bulava (aunque esto seguramente molestaría a los esfuerzos de desarme bilaterales).

Todo esto, sin embargo, depende de muchas cuestiones políticas, militares y también económicas. Es posible que, como otras veces, se trate de mantener cerca a estos aparatos para eventuales actualizaciones, pero que luego estas resulten ser demasiado costosas, succionando tantos recursos que convendría comprar submarinos nuevos. Es por eso que algunos expertos suponen que, cuando el Bulava termine de ser probado, los Typhoon terminarán de ser desguazados, uno de los pocos rastros vivientes de la Guerra Fría.

El submarino soviético protagonista de la película y el libro «La caza al Octubre Rojo» es un Typhoon modificado. Un poco más grande que el modelo original, posee un sistema alternativo de propulsión conocido como «oruga» que lo hace casi indetectable. Este sistema de propulsión, si bien tiene parte de ficción, no es totalmente descabellado y se han experimentado con diversas teorías al respecto.

Especificaciones técnicas
Desplazamiento (toneladas):24.500 en superficie y 48.000 sumergido
Velocidad (nudos):16 en superficie y 27 sumergido
Profundidad máxima (m):400
Dimensiones (m):175 x 23 x 12
Tripulación:160 personas
Misiles (activos):20 misiles nucleares balísticos RSM-52 (Otán SS-N-20 Sturgeon)
Torpedos:4 tubos de 533 mm (cabeza nuclear) y 2 de 650 mm (12 en reserva)

Fuentes

Submarino clase Typhoon en Wikipedia (inglés)

Submarino ruso Dmitriy Donskoi (TK-208) en Wikipedia (inglés)

Proyecto 941 Akula / TYPHOON en Global Security (inglés)

Otras fuentes perdidas