Fusil ruso soviético Mosin Nagant

Existen armas que son universales. Diseños míticos que por diversos motivos, generalmente asociados a la calidad y eficacia, son utilizados mucho más allá de su tiempo y lugar de diseño. Armas que han sido usadas en innumerables conflictos, incluyendo dos guerras mundiales, siendo empuñadas por tropas de todos los frentes, de ambos bandos y diversas nacionalidades. Una de ellas, tal vez una de las más míticas, es el fusil de cerrojo Mosin Nagant, que ya desde su génesis bipartita enmarca una historia bélica mundial que abarca ya un siglo completo.

Todo comenzó con un conflicto armado: la guerra entre Rusia y Turquía de 1877-1878. En ella, las tropas rusas se vieron en un aprieto. Utilizaban el fusil francés Berdan, de un solo tiro, mientras el enemigo tenía a su disposición el famoso rifle de repetición a palanca Winchester, que tan famoso se había hecho en el Lejano Oeste de Estados Unidos. La ecuación era alarmantemente negativa para los rusos, que perdían preciosos segundos recargando su arma monotiro mientras las tropas turcas tenían a disposición armas de disparo mucho más rápido.

Esto hizo que las autoridades militares rusas se afanaran en conseguir un mejor fusil con el cual modernizar su arsenal. En esa época, las armas largas estaban evolucionando constantemente. Hacía unas decadas habían dejado de ser armas de avancarga, alimentadas con pólvora negra (que ensuciaba la parte interna del cañón, de manera que después de cada disparo había que limpiar los residuos) y con cartuchos inseguros, hechos de papel, que disparaban proyectiles pesados y poco aerodinámicos con una precisión y alcance muy relativos. Luego de la Guerra Civil Estadounidense y los diversos conflictos europeos, se había adoptado la pólvora sin humo (que apenas deja residuos, haciendo a las armas más duraderas) y los proyectiles más pequeños, que ganaron entonces dos veces en velocidad, mejorándose su precisión y alcance. Por si fuera poco, se adoptaron definitivamente los proyectiles encamisados y los cartuchos de metal, que protegían a la pólvora de las condiciones climáticas y facilitaba la alimentación del arma, ya que ahora se podían crear cargadores independientes que se sacaban y colocaban fácilmente.

Eran estos todos los avances que los militares rusos querían incluir en su nuevo fusil, para no volver a enfrentarse con enemigos mejor dotados. Con ese motivo, en 1882 la Administración Principal de Artillería de Rusia se puso al frente de la iniciativa para crear un fusil con cargador. Como en muchos otros casos, se intentó al comienzo modificar el arma anterior, pero el Berdan no aceptó de buena manera estos cambios, por lo cual se decidió crear la Comisión Especial para el Testeo de Fusiles alimentados por Cargadores, llamado a aceptar y probar propuestas de varios diseñadores de armas.

Para estas pruebas, se presentaron tres proyectos. Por un lado, el diseño de un capitán de Ejército Imperial Ruso, Sergei Ivanovich Mosin; por otro el de los hermanos Léon y Emile Nagant (de nacionalidad belga) y el del creado por el capitán Zinoviev. Este último fue dejado de lado, y los dos primeros comenzaron a competir en pruebas más intensivas.

En 1891 concluyeron, teniendo una decisión dividida. Por un lado, el fusil de diseño belga, de los hermanos Nagant, era criticado por tener un mecanismo complicado, lo que obligaba a una larga y tediosa tarea en caso de tener que desarmar y limpiar el arma. Como el diseño utilizaba dos tornillos, era imprescindible tener a manos un destornillador, lo cual dificultaba la reparación en situaciones de combate. Por otro lado, el fusil del capitán Mosin fue criticado por la mala calidad de los materiales utilizados, que se deformaban y atascaban el sistema de disparo.

Buscando resultados rápidos, la Comisión votó finalmente 14 a 10 a favor del fusil de los Nagant, que a pesar de sus problemas de diseño, era efectivo. Sin embargo el problema que tenía el diseño de Mosin era relativamente fácil de solucionar, lo cual puede haber implicado las primeras quejas. Tampoco debemos dejar de lado la cuestión de orgullo nacional, ya que el diseño ganador era extranjero. Sea como fuera, después de esta decisión el jefe de la Comisión de prueba insistió en que éstas continuaran. Durante ese tiempo las ventajas del diseño de Mosin comenzaron a aparecer, y el fusil se mostró tan bueno como su oponente.


Dos modelos de Mosin Nagant comparados. Obsérvese la diferencia en los aparatos de puntería, que evolucionaron al pasar de los arshins a los metros; sin embargo ambos parecen ser modelos Dragoon, a juzgar por sus receptores superiores hexagonales.

En un vuelco completo de la decisión anterior, se decidió adoptar el diseño de Mosin, con dos cambios adoptados del fusil Nagant. En primer lugar, el cargador: el resorte que alimentaba las municiones no estaba soldado a la base del mismo, de manera que al desarmar el fusil Mosin, era posible que se perdiera, inhabilitando el arma para el disparo más adelante. En segundo lugar, una pieza del mecanismo de alimentación, que en el fusil Nagant impedía que dos cartuchos intentaran ingresar simultáneamente al arma, atascándola.

Esta decisión causó mucha controversia, y los hermanos Nagant sintieron que debían protestar. Como su diseño había ganado técnicamente la prueba, deseaba que se le pagara completamente lo acordado. La Comisión, que no quería meterse en problemas con nadie y sólo buscaba el mejor fusil disponible para el Imperio Ruso, desestimó el asunto y, para evitar problemas (se dice que el gobierno belga se metió en las discusiones), tomó una decisión salomónica: le pagó a los belgas, ascendió a Mosin y borró del diseño el nombre de los dos creadores. El fusil pasó a llamarse, entonces, «Fusil de 3 líneas modelo 1891» (el de los hermanos Nagant era calibre 3.5 líneas). Para entonces, el Imperio Ruso todavía no había adoptado el sistema métrico decimal, de manera que los calibres se medían en «líneas», cada una de las cuales equivalía a 2,54 mm. De esta manera el calibre era de 7,62 mm, pero no aparecía en la denominación oficial de esta manera. Cabe destacar que el cartucho (7,62×54) también había sido diseñado específicamente para el arma.

En realidad, el mecanismo que impedía que dos proyectiles entraran al mismo tiempo en la recámara tampoco fue invención de Nagant, sino que este lo copió del diseño de Mosin, así que en realidad, lo justo sería recordar al fusil con un solo nombre. Sin embargo, como veremos, más adelante las cosas fueron diferentes.

La primer experiencia

En ese entonces el Imperio Ruso era un territorio enorme, y se requerían enormes cantidades de los nuevos fusiles para abastecer a uno de los ejércitos más grandes del mundo. La producción rusa del fusil comenzó en 1892, en los arsenales de TulaIzhevsk y Sestroryestsk, pero estas fábricas eran relativamente pequeñas y no daban abasto. En ese momento, el Imperio Ruso estaba bastante atrasado en materia industrial y logística, de manera que esto no era nada sorprendente.

Aquí apareció Francia, con quien Rusia tenía una alianza recientemente formada: se ordenaron 500.000 fusiles a una fábrica francesa de armas. Los cuales, con el tiempo, se hicieron muy útiles. Para 1904, se habían producido unos 3,8 millones de unidades, que entraron en combate en la guerra Ruso-Japonesa de 1904-05. El Imperio Ruso perdió este conflicto, en el cual el Mosin-Nagant tuvo un impacto mixto. Aparentemente hubo muchas quejas, pero principalmente de unidades que estaban poco acostumbradas al fusil y que todavía estaban haciendo la transición desde el Berdan.

Durante estos años, se desarrollaron diversas versiones que intentaban mejorar al fusil o dar opciones para tropas especializadas. [Ver más adelante.]

La Gran Guerra

Si la producción del fusil había sido problemática para el Imperio Ruso, en donde la industria nacional apenas estaba comenzando a despegar, los acontecimientos mundiales rápidamente la pusieron al borde del desastre. El Imperio apenas producía, en 1914, la suficiente cantidad de fusiles como para poner en pie de guerra a su enorme masa humana.

Detalle de los mecanismos de disparo del Mosin Nagant y su cargador.

De esta manera, la producción del fusil de infantería estandarizado fue restringida: solamente se mantuvo la fabricación del modero M1891 Dragoon y de Infantería, para facilitar dicha fabricación. Esto, sin embargo, no fue suficiente, y nuevamente el Imperio Ruso tuvo que pedir ayuda a potencias extranjeras.

Se ordenaron 1,5 millones del M1891 en versión de infantería a la fábrica Remington, y otros 1,8 millones a la New England Westinghouse, ambas de EEUU. No todas las unidades fueron entregadas; veremos más adelante cuál fue su destino.

Igualmente, una gran cantidad de estas armas, capturadas por Alemania y Austria-Hungría, fueron utilizadas por unidades de segunda o tercera línea de ambos países, permitiendo así el envío de las armas nacionales a la primera línea (también fueron utilizadas por la Armada de Alemania). Posteriormente, muchas de estas unidades fueron vendidas a Finlandia en la década de 1920. De esta manera el Mosin Nagant empezó una larga carrera como «arma política», enviada como ayuda militar a países aliados que tenían enemigos en común, para dificultar el avance de sus ejércitos o de sus influencias.

Durante la guerra, el Mosin Nagant se comportó de buena manera. Se trataba, sin embargo, de un arma poco cómoda para el uso en trincheras y ambientes cerrados, debido a su gran tamaño. En el combate cerrado, si bien tenía ventaja por su tamaño y peso, este también a veces restringía su uso adecuado. De todas maneras, demostró ser un arma extremadamente confiable y muy precisa, ganándose el respeto de los soldados.

La Revolución Rusa, la posguerra y nuevos enfrentamientos

En 1917 termina el involucramiento del Imperio Ruso en la Gran Guerra, pero comienza uno de los períodos más agitados y difíciles de su historia. Destronado el Zar y, luego, asesinado él y toda su familia, los Rojos y los Blancos (comunistas y zaristas) comienzan una guerra civil.

Fue en este período en el cual el Mosin Nagant se abrió paso, definitivamente, en los libros de Historia, diseminándose por muchos países y siendo usado a veces por todos los bandos enfrentados, no sólo a causa de su calidad, sino también de su relativa abundancia o por cuestiones políticas o de logística.


Un soldado estadounidense armado con un fusil ruso: una visión que pocas veces se repitió en la historia. En 1918 y 1919, tropas inglesas, estadounidenses, francesas y canadienses ocuparon parte del norte de Rusia para intentar aplastar la Revolución Bolchevique, que amenazaba expandir el comunismo a todo el mundo. Para espanto de muchos soldados, las autoridades militares les enviaron fusiles Mosin Nagant, ya que la logística era complicada, y en el lugar había munición de sobra para estas armas. Obsérvese el enorme tamaño del arma con la bayoneta calada: es casi tan alta como el soldado que la porta. Claramente creado en una época muy diferente, el fusil soportó muy bien el paso del siglo, luchando con buenos resultados en dos guerras mundiales, además de innumerables guerras y conflictos de menor envergadura.

Luego de que los bolcheviques se hicieran con el poder y firmaran la paz con Alemania y el Imperio Austrohúngaro, y comenzara la guerra civil entre Blancos y Rojos, los gobiernos capitalistas se preocuparon mucho y decidieron aplastar la Revolución Rusa a toda costa. Con la guerra terminada en el campo de batalla y empantanada en los acuerdos de paz (que no se firmarían sino hasta 1919), varios países, incluyendo Estados Unidos y Gran Bretaña, enviaron una tímida fuerza expedicionaria al norte de Rusia, dispuesta a ayudar a los Blancos y crear una zona de influencia desde donde combatir a los comunistas.

Allí entraron en juego los muchos Mosin Nagant fabricados en EEUU. Al no ser entregados debido a la revolución de 1917, este país los había utilizado en parte como arma de entrenamiento, y algunos también fueron enviados a unidades de la Guardia Nacional y otros servicios armados de segunda línea. Se los denominó oficialmente «U.S. Rifle, 7.62mm, Model of 1916» (Fusil de Estados Unidos, 7,62 mm, modelo de 1916).

Sin embargo, estos Mosin Nagant renombrados también habían quedado relegados en arsenales británicos, a mitad de camino entre EEUU y Rusia. Estos fueron enviados a las tropas inglesas y estadounidenses que eran embarcadas a este país, principalmente por cuestiones de logística: en los importantes puertos de Vladivostok y Archangelsk, donde residirían estas tropas, había vastas cantidades de municiones para estos fusiles. De esta manera, para disgusto de muchos soldados, les fueron entregados armas del siglo pasado, más grandes y pesadas de las que estaban acostumbradas a usar.

Pero sin duda alguna, los usuarios más extraños del Mosin Nagant fue la Legión Checoslovaca, que peleó su camino desde Siberia hasta Francia al quedar atrapada en la Revolución Rusa. Ésta estaba conformada por unos 42.000 soldados checos, antiguos prisioneros y desertores del ejército austrohúngaro. Luchaban de parte de Rusia, organizados por Francia, en territorio ruso. Al firmar Rusia la paz por separado con Alemania y Austria-Hungría, en momentos de la revolución comunista, estos soldados quedaron totalmente aislados. La guerra continuaba en el centro de Europa, de manera que, para llegar a Francia y a la paz, tenían que cruzar 8.000 kilómetros de Siberia hasta llegar al puerto de Vladivostok. Aunque los bolcheviques inicialmente aceptaron esta extraña retirada, luego las cosas se complicaron para todos. Sus historias merecen ser contadas con más detalle, pero basta decir que, para ayudarlos en su travesía, se les enviaron 50.000 fusiles Mosin Nagant desde EEUU, via Vladivostok. Al igual que en casos anteriores, se les enviaba este modelo debido a que en territorio ruso era imposible encontrar munición de un calibre diferente.

Mientras otras naciones y ejércitos usaban este fusil como arma de reemplazo, en Rusia el Mosin Nagant se modernizaba. Durante la Guerra Civil Rusa, entre los blancos (monárquicos) y los rojos (comunistas) este fusil se mantuvo en producción en diversos arsenales de ambos bandos, aunque fabricados en números mucho menores y a veces en instalaciones más pequeñas y precarias. Dos versiones eran las más utilizadas: la básica de infantería y la dragoon, es decir, los mismos que se habían privilegiado durante la Gran Guerra.

En 1924 los comunistas vencieron a los blancos, acabando así con los intentos occidentales de aplastar al nuevo gobierno revolucionario. En esos años de completa reorganización de la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los arsenales también fueron modernizados. Como resultado de esto, la versión Dragoon original, que databa del siglo anterior, fue mejorada y se convirtió en el modelo 1891/30. Es importante mencionar que, en esta modernización, la famosa pieza que impedía la alimentación de dos cartuchos al mismo tiempo fue eliminada. Era uno de los dos elementos del fusil que habían sido diseñados por los hermanos Nagant, y había demostrado ser poco confiable.

Otra cuestión a tener en cuenta es que, a partir de entonces, los Mosin Nagant cambiaron sus miras calibradas en arshin (medida imperial equivalente a poco más de 70 cm), ya que el nuevo gobierno comunista abolió todas las tradiciones y estructuras de la Rusia de los Zares, cambiando definitivamente las medidas antiguas por las del Sistema Métrico Decimal. Sólo entonces, el fusil dejó de tener un calibre de «3 líneas» y adoptó oficialmente el nombre que le fue negado por tanto tiempo, y por el cual lo conocemos ahora: «Fusil Mosin Nagant de 7,62 mm».

En este momento apareció otro factor que ayudó a poner el arma en la historia mundial y en los arsenales de más países. Por muchos años, Finlandia había sido parte del Imperio Ruso, un Gran Ducado con larga tradición aristocrática y una cierta autonomía. La caída del Imperio le dio el último impulso a un naciente sentimiento nacionalista, cuando el ducado se separó y buscó su independencia.

Una corta guerra con sus antiguos compatriotas le aseguró al nuevo país algo de estabilidad, al quedar definitivamente separado de la URSS y con algo de apoyo por parte de naciones occidentales. Sin embargo, Finlandia era fuerte en tradición militar y en el uso y fabricación de armas de caza y tiro deportivo, ya que fue y es un país eminentemente forestal. En este sentido, el largo uso del Mosin Nagant durante su etapa imperial había dejado una gran cantidad de estas armas en sus arsenales, las cuales fueron usadas durante su guerra de independencia.

Si bien el fusil fue adoptado como arma propia de la infantería, rápidamente los armeros fineses comenzaron a desarrollar variantes propias, que no estaban relacionadas con las que creaban las autoridades soviéticas de la época. Esta línea de variantes estaban generalmente basadas en los modelos rusos, heredados del Imperio, pero tenían piezas provenientes de otros países. Producidas por empresas como SAKOTikkakoski y VKT, estas armas poseían, por ejemplo, cañones importados de Suiza y Bélgica, o piezas provenientes de Austria y Alemania. Se usaron también cajas antiquísimas, como algunas provenientes de fusiles de finales del siglo XIX, además de otros capturados a los soviéticos, o producidos en Francia o Estados Unidos. Una diferencia característica de estos modelos fineses es la culata de dos piezas, que es exclusiva de estos diseños.

A pesar de parecer precarios en su descripción, resultaron ser armas más que eficaces, manteniendo las virtudes del Mosin Nagant original e incluso mejorando algunas, además de darle a esta floreciente nación un arma más adecuada a lo que necesitaba en sus años más oscuros. Como veremos más adelante, los Mosin Nagant fineses lucharon contra los soviéticos en diversos intentos que hizo la URSS por reconquistar esa parte del antiguo Imperio Ruso.

Por si esto fuera poco, el fusil apareció en otro gran campo de batalla previo a la Segunda Guerra Mundial: la Guerra Civil Española. Los modelos utilizados fueron el 1891 y 1891/30; a estos los compró en primer lugar el gobierno de la Segunda República, el cual lo distribuyó tanto al Ejército Regular como al Popular. La gran cantidad de unidades compradas obligó a la importación de munición en el extranjero, la cual era de mala calidad (posiblemente por ser vieja y estar vencida), resultando entonces en una escasa eficacia del arma. También se produjeron unidades en el territorio español, ya que al final de la guerra se habían comprado máquinas para la construcción de las mismas en Francia, Inglaterra y Rusia. También se fabricó munición en el territorio controlado por los republicanos, pero ésta tampoco tenía una buena calidad, al ser hecha por personal poco entrenado, a veces en situaciones muy precarias.

Terminado el conflicto, la gran cantidad de fusiles hizo útil su uso, para lo cual se fabrica finalmente munición de buena calidad, existiendo entonces cuatro tipos de cartuchos: dos ordinarios, uno de salva y otro de ejercicio. El fusil permaneció en servicio hasta el año 1956, en el cual también se detuvo la fabricación de munición.

La Segunda Guerra Mundial

En 1941, Alemania invadió la URSS, y Stalin declaró el inicio de la Gran Guerra Patriótica contra el nazismo, una especie de nueva guerra de independencia para liberar a la Madre Patria del terror del facismo, acaso su peor enemigo ideológico.

El Ejército Rojo incluyó a cerca de medio millón de mujeres soldado, sin contar los numerosos grupos de partisanos que operaban tras las líneas enemigas. Gracias a esto, existieron muchas grandes francotiradoras cuyo nombre ha quedado grabado en la historia, siempre asociadas a un Mosin-Nagant especialmente modificado para este fin.

En ese momento, el Mosin Nagant continuaba siendo el fusil standard del Ejército Rojo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existía en él una filosofía de uso totalmente diferente al del resto de los ejércitos. El Ejército Rojo ponía un énfasis inusitado en el uso de armas automáticas, incluyendo ametralladoras y subfusiles. De esta manera, la proporción de fusiles de cerrojo que existía en las unidades de infantería era comparativamente menor que en la de otros ejércitos.

Hacia el final de la guerra, se habían producido unos 17,4 millones de Mosin Nagant en su versión M1891/30. Esto habla a las claras de una recuperación industrial enorme, al compararla con la Rusia Zarista, pero no hay que dejar de lado el hecho de que la URSS tenía una población igualmente enorme. Teniendo en cuenta que el régimen comunista ponía en armas a prácticamente todo hombre y mujer que no tuviera un trabajo en las fábricas, y la gran cantidad de partisanos y guerrilleros que operaban tras las líneas enemigas, ese número resultaba insuficiente (aunque hay que tener en cuenta los Mosin Nagant que había almacenados en los arsenales, fabricados en los años anteriores).

Como en este momento no podía pedírsele a otros países que produjeran las armas propias, como en la Gran Guerra, la URSS sufrió en ciertos lugares una escasez de fusiles. Un ejemplo ilustrativo lo da la película Enemy At The Gates, en cuya escena de inicio los oficiales otorgan un Mosin Nagant por cada tres soldados, proporcionando cartuchos a los que no tenían fusil. En no pocas ocasiones, esta escena sucedió en la realidad: los que no tenían fusil debían correr detrás del que sí lo tenía, esperar a que muriera y tomarlo. De más está decir que no siempre era posible, y que en esas oleadas humanas los que no podían responder el fuego eran blancos demasiado fáciles para las ametralladoras alemanas.

Sin embargo, hubo un campo en el que el Mosin Nagant se hizo nuevamente famoso: el del fusil de francotirador. En este rol se lo había puesto en 1932, debido justamente a la precisión de sus mecanismos y a su durabilidad y facilidad de mantenimiento. Cuando la guerra avanzó y se empantanó en las ciudades soviéticas, siendo Stalingrado el caso arquetípico, el Mosin Nagant se convirtió en parte del terror enemigo en manos de leyendas como Vasily Zaitsev e Ivan Sidorenko, quienes rápidamente alcanzaron la cifra de 100 muertes. La exaltación oficial de estas figuras heroicas en la propaganda del partido hizo que muchos se esforzaran por ganar su lugar en la historia: Zaitsev alcanzó las 400 muertes y Sidorenko las 500, mientras que otros como Nikolay Yakovlevich Ilyin (con 496) o Lyudmila Pavlichenko (con 309) demostraron también su enorme pericia en el uso del Mosin Nagant.

Curiosamente, sin embargo, el Mosin Nagant también se hizo famoso matando soldados soviéticos. El mayor francotirador de la historia, Simo Häyhä, logró llegar a las 505 bajas, combinando las hechas durante la guerra Ruso-Finesa (inmediatamente previa a la Segunda Guerra Mundial) y las hechas durante este conflicto. Usó un modelo finés del Mosin Nagant, el M28, que no tenía mira telescópica, y se dice que incluso rechazó modelos soviéticos capturados que se le ofrecieron para ayudarlo en su tarea. Otro compatriota también brilló en este campo durante la misma época: Sulo Kolkka, quien mató a más de 400 soviéticos con un arma similar.

De esta manera, este arma quedó unida definitivamente a la figura del francotirador de la época, en su momento de mayor gloria e importancia.

La posguerra y el presente

Después de la Segunda Guerra Mundial, la URSS fue dejando de lado al Mosin Nagant, debido a que era un diseño prácticamente obsoleto: las nuevas tecnologías en materia de fusiles habían incorporado muchos cambios. Los soviéticos comenzaron la fabricación en serie de la carabina SKS y sus derivados, llegando poco tiempo después al AK-47.

Una soldado vietnamita carga con un Mosin Nagant. Este tipo de fusiles, anticuadas pero confiables, sirvieron en innumerables conflictos como armas para las tropas de segunda línea o auxiliares, permitiendo así que las tropas del frente pudieran usar las más escasas pero modernas armas en el arsenal.

Sin embargo, como otras armas de ese tipo, ese fusil fue usado ampliamente en los muchos conflictos que se sucedieron en esos años. Excedentes de estas armas, enviadas directamente por la URSS o contrabandeadas por otras naciones comunistas que los habían recibido previamente, se utilizaron en la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam. Nuevamente, como había sucedido años atrás, incluso enemigos de la URSS los utilizaron en su contra, como sucedió durante la Guerra de Afganistán que comprendió varios años de las décadas del 70 y 80.

Pero no sólo fueron armas para conflictos de gran intensidad. Durante estos años, las enormes cantidades de Mosin Nagant tuvieron muchos usos. En los países del Pacto de Varsovia, muchas unidades de segunda línea, e incluso de primera, los tenían en sus arsenales, mientras muchos países los mantenían almacenados para el caso de una emergencia. Fue así que el Mosin Nagant terminó convirtiéndose en un arma universal: prácticamente todo país que hubiera recibido ayuda militar del Pacto de Varsovia o de China lo tuvo en servicio. Esto fue particularmente usual en los países del Medio Oriente, ya que la URSS le vendió o cedió estas armas a Egipto, Siria, Irak, sus aliados en Afganistán y, a través de ellos, a diversos grupos guerrilleros palestinos, junto con equipo militar de mayor actualidad. En Oriente sucedió lo mismo con las carabinas fabricadas en China, que alimentaron el fuego revolucionario de numerosas facciones antigubernamentales.

Como semillas de muerte, pero también de un legado bélico de eficiencia y confiabilidad, los Mosin Nagant, ideados y creados hacia final del Siglo XIX, y fabricados en arsenales de todas partes del mundo, fueron utilizados incluso en el Siglo XXI, en manos de insurgentes iraquíes o de talibanes, contra las fuerzas estadounidenses e inglesas, así como en Chechenia contra los rusos. No es entonces un arma universal, sino también un arma imperecedera.

El mercado civil

Como otras armas semiautomáticas fabricadas en enorme cantidad durante la Segunda Guerra Mundial, el Mosin Nagant terminó quedando en un espacio ambiguo. Si bien eran útiles para levantar rápidamente un ejército de reclutas, típico de las naciones del Pacto de Varsovia, su poder de fuego, ya obsoleto, y su número excedente hacía que muchos gobiernos no se interesaran en mantenerlos almacenados. Primero fue EEUU. Durante el período de entreguerras, este país se deshizo de muchos de sus Mosin Nagant vendiéndolos a ciudadanos comunes. Esto, claro está, amparados en leyes de armas relativamente flexibles con respecto a las del resto del mundo, pero también debido a que el gobierno había instaurado un programa para que los ciudadanos comunes practicaran puntería, pudiendo ser llamados a filas mucho más rápidamente en caso de una nueva guerra. Posteriormente, Finlandia comenzó a vender sus fusiles hacia 1960. En ese entonces el país comenzó una etapa de modernización de sus fuerzas armadas y los fusiles sacados de servicio fueron exportados, principalmente a Occidente, como armas de caza o tiro. Según muchos expertos, estos son los mejores Mosin Nagant, ya que combinan confiabilidad y dureza con gran precisión, además de tener poco uso previo. Finalmente, con la caída definitiva del Pacto de Varsovia y el comunismo en estos países, se perdió la necesidad de contar con enormes arsenales de fusiles: la desaparición del servicio militar obligatorio, de los ejércitos de reservistas y la modernización definitiva de ciertos sectores, además de la necesidad de divisas, hizo que tanto Rusia como sus antiguos países satélites vendieran los Mosin Nagant como armas de caza. En la actualidad, debido a la gran cantidad de armas de este tipo que han inundado el mercado, los modelos M1891/30 y las carabinas M1944 son relativamente baratas, permitiendo que muchas personas en el mundo puedan no sólo poseer, sino disparar estos fragmentos de historia bélica.

Descripción general

El Mosin Nagant es un fusil de cerrojo, alimentado por un cargador con capacidad para cinco cartucho. El mismo, de una sola pieza, no es desmontable, sino que es parte integral del arma, y está justo delante del gatillo (de hecho, al mismo está soltado el arco guardamonte). Para cargar el arma, era necesario abrir el cerrojo e insertar un peine de cinco proyectiles, puestos en una sola fila, extraer el peine vacío y cerrar el cerrojo. En la parte inferior, una bisagra en el cargador permitía descargarlo sin tener que disparar el arma, lo cual era útil principalmente para limpiar de manera segura el arma.

El cargador fue una de las partes más innovadoras del arma en su momento, teniendo en cuenta que era la razón por la cual el Mosin Nagant había sido diseñado. No es de extrañar entonces que se buscara un diseño sencillo y efectivo. Debido a que el cargador no tenía nada que impidiera que dos cartuchos intentaran entrar juntos a la recámara, fue necesario crear un mecanismo especial, el cual fue insertado en el cargador, para evitar este peligroso evento. En los primeros diseños, este sistema también servía como eyector, pero luego, para aumentar la eficacia de ambos sistemas, se creó un eyector por separado.

Por lo demás, el fusil no tiene ningún secreto, y sigue la línea de muchas armas de ese tipo que fueron creadas a finales del Siglo XIX y se mantuvieron en servicio, con mayores o menores modificaciones, durante muchas décadas.

Cuando se lo puso en servicio, el Mosin Nagant era un fusil relativamente moderno, que incorporaba muchos aspectos necesarios en el campo de batalla. Sin embargo, fue imprescindible ir adaptándolo a los constantes cambios experimentados durante los años, además de ejercer una constante revisión de detalles para mejorar su uso y eficacia.

De esta manera, el fusil sufrió numerosas transformaciones, las cuales demostraron tanto su buen diseño general, como su adaptabilidad y calidad de manufactura. Sin embargo, muchas de estas mejoras sólo se ejercieron sobre detalles relativamente menores, y nunca hubo un rediseño completo del fusil, lo cual indica que, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, no fuera cómodo cargar con un fusil diseñado (y posiblemente construido) en el siglo anterior.

En este sentido, hay que decir que la principal ventaja de este arma era su simplicidad de fabricación y uso, además de una gran confiabilidad. No es de extrañar que haya sido, entonces, utilizado por tantas naciones durante tanto tiempo: era el arma perfecta para el campesino o pastor, el cazador profesional u ocasional, o el civil arrastrado a un servicio militar improvisado, el tipo de hombres pobremente entrenados, educados y pertrechados que conformaron la espina dorsal del final del Imperio Ruso y de buena parte de la URSS. Más adelante, naciones que tampoco tenían un ejército profesional de importancia se beneficiaron de estas ventajas, desde Finlandia hasta China o Corea del NorteEstamos entonces ante un arma típicamente rusa: barata, pero confiable, eficaz y duradera.

La buena puntería que garantizaba el diseño estaba ligada justamente a su robustez, y al hecho de que el arma podía recibir mucho abuso por parte del soldado sin perder sus capacidades balísticas. Sin embargo, la escasa revisión del diseño fundamental del arma trajo aparejados diversos problemas. El más importante era que, hasta 1938, todos los modelos (con excepción del destinado a los cosacos) estaban calibrados para ser disparados con la bayoneta calada. Esto dificultaba su uso, pues agregaba mucho peso al conjunto, y hacía que el arma alcanzara una longitud de 1,57 metros, lo cual la hacía extremadamente difícil de usar en zona boscosa, trincheras, etc. etc. Al quitar la bayoneta, el balance del arma cambiaba tanto, que la puntería se dificultaba considerablemente, haciendo necesario que el arma fuera recalibrada para su uso sin ella.

Cuerpo de madera

Como en todos los fusiles de la época, el cuerpo estaba completamente hecho de madera. Una larga pieza de este material recubre toda la parte metálica, hasta unos centímetros antes de la boca del cañón, el cual también está totalmente cubierto por la parte superior.

En buena parte de los M1891 rusos y en todos los modelos fineses, se puede apreciar claramente que la culata no es completamente sólida. Un pieza triangular en la parte inferior ocupa aproximadamente la mitad de la misma. De esta forma se buscaba facilitar la fabricación: permitía partir de una sola pieza de madera rectangular, sobre la cual se creaba el cuerpo del fusil, añadiéndose más tarde una pieza menor que sobresalía de la línea de la primera pieza. En ese punto de unión, otra pieza de madera se encastra debajo del cajón de mecanismos, que se prolonga formando el guardamanos.

De esta manera no sólo se ahorraba mucha madera en la fabricación, partiendo de piezas más pequeñas, sino que se buscaba que, en el caso de que la madera se deformara, no afectara seriamente la puntería, como podía suceder en el caso de un cuerpo de una sola pieza.

Un detalle que puede saltar a la vista es que, en todo momento, la madera recubre las piezas metálicas. Esto no es casual: diseñado en un país de clima frío, se tuvo en cuenta la desagradable tendencia del metal a adherirse en la piel desnuda cuando se enfría demasiado. De esta manera se evitan accidentes de todo tipo, principalmente las quemaduras por frío.

Entrenamiento de esgrima de fusil para los soldados soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial. Obsérvese la longitud total del arma, que es tan alta como los soldados del fondo. En la lucha cuerpo a cuerpo, el soldado soviético tenía en este punto una ventaja: un mayor alcance. Sin embargo, en el resto de los apartados, si bien el Mosin Nagant no era malo, tampoco era sobresaliente.

Siendo que este arma fue fabricada por muchos países y en épocas muy diferentes, el tipo de madera varió bastante. Sin embargo, generalmente se fabricaban de madera de abedul (árbol muy común en el norte de Europa), a excepción de los modelos fabricados en Estados Unidos, que son ligeramente más pesados ya que fueron torneados usando madera de nogal. Cada país, de hecho, utilizaba la mejor madera que conseguía; la carabina Tipo 53 china utiliza madera de un árbol local, particularmente resistente a la humedad.

El cajón de mecanismos

El cajón de mecanismos es particularmente robusto, con un cerrojo que tiene paredes laterales de 8 mm de acero. Esto no quita que el conjunto sea sencillo, dando como resultado un arma confiable, fácil de mantener y operar.

La palanca del cerrojo era incómodamente corta, siendo completamente recta y estando en un ángulo de 90º con respecto al cañón, soldada al cuerpo del cerrojo. Este detalle del diseño permitía que el fusil fuera más cómodo de cargar y no tendiera a engancharse. Sin embargo, si un cartucho se atascaba en la recámara, había que aplicar mucha fuerza sobre esta pequeña pieza. La palanca recta fue siempre una pieza incómoda, y un ejemplo de las modificaciones que nunca se realizaron: la variante curva, que facilitaba la recarga, solamente se aplicó en los fusiles de francotirador, para permitir el uso de la mira telescópica montada sobre el cerrojo.

El cañón

Firmemente unido al cajón de mecanismos, cuenta con cuatro estrías dextrógiras, con un paso de una vuelta en 25 cm. Los elementos de puntería van soldados al mismo, variando en su tipo de acuerdo al modelo y nacionalidad de fabricación. Por ejemplo, los modelos rusos y soviéticos tienen miras protegidos por una pieza circular, mientras que los modelos fineses usaban dos piezas verticales a modo de orejeras.

El diseño del arma da un cierto nivel de flotabilidad del cañón, que se acrecienta en los modelos fineses más avanzados.

Hay que hacer notar que, en la mayoría de los modelos rusos y soviéticos, la bayoneta va calada directamente en el cañón.

Bayoneta

Aunque no se la puede considerar generalmente como parte de un fusil, en el caso del Mosin Nagant es necesario hacerlo. Diseñado con una filosofía propia de fines el Siglo XIX por uno de los ejércitos más tradicionalistas del mundo, en un ambiente igualmente plagado de cerrazón y poco apoyo a la innovación, este arma se diseñó para ser usada con la bayoneta calada.

La bayoneta de este arma era una reliquia del siglo anterior, que no fue rediseñada o cambiada en la mayoría de los modelos producidos.

La filosofía militar de la época rezaba que «la bala era loca, pero la bayoneta era sabia». Por impericia del soldado o por la poca calidad de la munición o el arma, el proyectil podía no hacer blanco, o herir ligeramente; la hoja de acero era implacable. El Mosin Nagant estaba calibrado de manera que sólo pudiera ser disparado con buena puntería si la bayoneta estaba calzada. Esto alargaba innecesariamente el arma y la hacía más pesada. Por otra parte, si bien la filosofía era errónea, el diseño en sí no era malo: el conjunto estaba bien balanceado, de manera que el fusil no tendía a irse de boca. Además, el tamaño del arma y este buen balance la convertían en una excelente opción de defensa y ataque cuando la lucha se hacía cuerpo a cuerpo.

Existieron diferentes tipos de bayonetas para estos fusiles, aunque todas eran relativamente similares. Con una longitud de 51 centímetros y un peso de 450 gramos, no era algo a olvidar en medio del campo de batalla, pues seguramente en muchos enfrentamientos a corto alcance debe haber hecho una buena diferencia. Sin embargo, su diseño sin filo era una característica arcaica en el fusil, particularmente para la Segunda Guerra Mundial.

Las primeras bayonetas que usó el Mosin Nagant eran del tipo de pica, con una sección rectangular y curiosamente terminada en una punta plana. Esto era así para que el soldado pudiera usarla como herramienta para desarmar el arma. Más adelante se usaron también bayonetas de sección cruciforme, particularmente en la carabina M1944. Este arma era un extraño caso, al tener una bayoneta fija, que se plegaba hacia la derecha del arma, encajando en una rebaja practicada en la madera. También se usaron bayonetas que tenían una pieza que protegía los aparatos de puntería, pues ciertos modelos carecían de ellos.

A diferencia de muchos otros fusiles, la bayoneta se calaba directamente en el cañón. Esto hacía que no fuera necesario fortalecer la parte inferior del fusil. Sin embargo, los modelos fineses calaban la bayoneta sobre la parte inferior del fusil, dejando al cañón con una mayor capacidad de flotación, por lo cual estas armas tienen piezas de madera más robustas.

El cartucho

Nuevamente, aunque este no forma parte del arma en sí, es necesario tener en cuenta que la munición calibre 7,62×54 fue diseñada por y para el Mosin Nagant, y que por lo tanto fue parte indivisible del mismo y del Ejército del Imperio Ruso y posteriormente de la URSS. Es uno de los cartuchos militares más precisos y exitosos de la historia, además de formar parte de innumerables conflictos en todo el mundo.

El cartucho comprende una vaina tronco-cónica, con pestaña, y un proyectil cilíndrico-ojival, que fue mejorado en 1908 al hacerse más ligero y con una punta más pronunciada, lo cual aumentó su alcance y precisión. En Rusia se crearon tres versiones para disparo convencional, siete proyectiles perforantes, así como otros perforantes-incendiarios, trazadores-incendiarios, para el lanzamiento de granadas de fusil y otros de salva.

A pesar de su enorme precisión y muchos otros aspectos técnicos, el cartucho 7,62×54 ha quedado relegado al darse de baja oficialmente el Mosin Nagant. Esto se debe a que su diseño es, teniendo en cuenta los desarrollos actuales, antiguo. El uso de la pestaña en las vainas de finales del Siglo XIX estaba extendido, porque facilitaba la correcta alimentación de la munición por los sistemas automáticos del arma. De hecho se dice que esta pestaña se agregó porque, de otra manera, las fábricas rusas no podrían crear las piezas más pequeñas que serían necesarias para una munición sin pestaña.

Sin embargo, con el tiempo y los enormes adelantos en fabricación de piezas en metal, los nuevos diseños dejaron de lado los cartuchos sin pestaña. En la actualidad, esta munición se fabrica solamente para los numerosos Mosin Nagant sobrevivientes y para unos pocos fusiles de caza o tiro deportivo que existen en el mercado.

Versiones y modelos

Durante su extensa vida en producción, el Mosin Nagant fue revisado, modernizado y modificado por las muchas naciones que lo tuvieron en su inventario, y en producción en sus fábricas. Mientras algunos elementos cambiaron (los aparatos de puntería, su longitud, detalles de fabricación) otros permanecieron idénticos o con muy pocos cambios (calibre, diseño general, cargador, bayoneta). Esto hizo que el fusil, de origen antiguo, se mantuviera en un extraño estado de modernización que nunca era suficiente como para hacerlo contemporáneo con los demás fusiles utilizados. El Mosin Nagant no perdió nunca su estampa del Siglo XIX, pero tampoco su confiabilidad y precisión.

La siguiente es una lista de las versiones principales, dividida por países y ordenadas por año.

Rusia y la Unión Soviética

  • Modelo de Infantería 1891: se trata del modelo original del Mosin Nagant, el cual fue el arma principal del soldado ruso y soviético entre su año de fabricación y 1930. Sin embargo, no se mantuvo inalterado por completo. En los primeros años de su uso (hasta 1910), se le hicieron varias modificaciones propuestas por los militares, dispuestas a mejorar su eficacia. Estas incluyeron el cambio de aparatos de puntería, la adecuación del sistema de disparo (al haberse adoptado una nueva munición) y otros detalles menores. Los primeros modelos se graduaron para una puntería hasta 686 metros; en 1908, al adoptarse una nueva munición que tenía un proyectil más ligero y aerodinámico, la precisión aumentó, recalibrándose las miras para un alcance de 813 metros (estos fusiles todavía estaban calibrados usando arshins en lugar de metros).
  • Fusil Dragoon: la infantería montada necesitaba un arma diferente, de manera que se creó esta versión, otra de las más influyentes en la historia del arma. Esa variante era 6,4 centímetros más corta (midiendo 73,2 cm), y pesaba 400 gramos menos. Esto hacía su uso un poco más fácil por parte de estas tropas. Curiosamente, la principal variante del Mosin Nagant, la M1891/30, terminó teniendo el mismo tamaño. La similitud entre ambos hizo que muchos fusiles Dragoon fueran remodelados para convertirlos en el M1891/30. La principal diferencia entre ambos es que el Dragoon tenía un receptor hexagonal, mientras que el modelo más moderno lo tenía totalmente redondeado. Este modelo no tuvo mucho éxito, ya que era demasiado pesado y tampoco tenía una buena puntería. Una variante sin engarce para bayoneta fue destinado a tropas de montaña.
  • Fusil de Cosaco: los cosacos eran un grupo étnico del Imperio Ruso, famosos por su enorme pericia en la lucha a caballo. Tan importantes eran dentro de las tropas del Zar, que se introdujo en servicio una variante especial, que era idéntica al modelo Dragoon, aunque no poseía los aditamentos necesarios para el encastre de la bayoneta, teniendo entonces miras calibradas de diferente manera.
  • Carabina modelo 1907: 29 centímetros más corta y casi un kilo más liviana que el M1891, fue creada para dotar a tropas de caballería, ingenieros, artilleros y otras unidades de segunda línea de un arma de defensa, más fácil de portar y usar. Como consecuencia de esto, tampoco podía cargar una bayoneta. En los diez años que estuvo en producción, hasta el momento de la revolución, sólo se lo fabricó en números limitados.
  • Modelo 1891/30: se trata de la versión más numerosa del Mosin Nagant, que entró en servicio en 1930 y fue usada y producida durante toda la Segunda Guerra Mundial. Durante ese lapso fue el fusil de infantería standard de todos los soldados del Ejército Rojo. Como hemos mencionado antes, para suplementar la fabricación del nuevo modelo, muchos de los Dragoon fueron convertidos en los arsenales a esta nueva variante, gracias a la similitud en el diseño de ambas. Las principales diferencias son: el cambio de las medidas de las miras, dejando de lado los arshins por los metros (estando graduada hasta los 2.000 metros); el reemplazo del receptor hexagonal por uno cilíndrico (los modelos Dragoon y otros los conservaron), y una mira de nuevo diseño en la parte frontal.
  • Modelo 1891/30 (variante de francotirador): famosa por su precisión y extendido uso en la Segunda Guerra Mundial, estas versiones especializadas pesan poco más de 5 kilogramos, y mantienen el perfecto balance de masas del modelo básico. Se las construía seleccionando los cañones más precisos y mejorando los ajustes de éste a la caja de madera, en la cual se rebajaba una parte para poder atornillar en ella una placa de metal sobre la cual se montaba la mira telescópica. Originalmente se utilizaba una mira copiada de un modelo Zeiss alemán, con 4X de aumento. Sin embargo, más adelante se la reemplazó por un diseño local de 3.5X, que resultaba más barato y fácil de producir, además de tener un menor tamaño. Esta variante tenía una palanca del cerrojo modificada, curva, para evitar que su uso fuera entorpecido por la presencia de la mira, que estaba montada sobre el cerrojo. Aunque era un gran adelanto ergonómico, esta palanca no se adaptó a otras variantes.
  • Carabina Modelo 1938: basada en el modelo 1907, se produjo en los años de la Segunda Guerra Mundial, entre 1939 y 1945, en dos arsenales soviéticos. Se trata básicamente de un M1891/30 reducido, con un cañón y una culata más corta (aunque en algunos casos, por motivos de urgencia, se le adaptaba la culata del modelo 1944). Este modelo no acepta el uso de bayoneta. Como fue reemplazada por la carabina M1944 en ese mismo año, y el año siguiente la guerra llegó a su fin, en 1945 se produjeron una escasa cantidad de ejemplares. Para facilitar y abaratar su fabricación, se ahorraron algunos procesos industriales, como por ejemplo el pulido final externo del cañón, y en algunos casos se utilizaron trozos de madera laminada para la caja.
  • Carabina Modelo 1944: introducida en servicio a finales del año anterior, se mantuvo en producción hasta 1948. Muy similar al modelo M1938, se diferencia de este al tener una bayoneta cruciforme que se pliega al costado derecho del cañón. Fue utilizada tanto por la URSS como por gobiernos satélites, al ser distribuida luego de la guerra a los nacientes ejércitos comunistas de estos países.
  • Carabina modelo 1891/59: este arma tiene un origen extraño, pues parece haber sido creada en el año 1959, mucho después de ser abandonada la producción de versiones anteriores. Se pueden decir que son idénticas a las modelo 1938, aunque son conversiones del modelo 1891/30, a los cuales se les borraron parte de las miras graduadas, ya que su alcance es menor. Aparentemente, se las produjo en Bulgaria en base a fusiles entregados por la URSS.
Comparativa entre un M1891/30 de francotirador y una carabina M44 con su bayoneta en posición de combate. Obsérvese la gran diferencia entre las palancas de montar; el resto es prácticamente idéntico.

Finlandia

Detalle de la mira telescópica utilizada en los Mosin Nagant soviéticos para francotirador. Sencilla y fácil de fabricar, se aunaba a un fusil preciso con una buena munición, resultando en una combinación famosa por su letalidad.

Este país hereda muchos de los fusiles modelo 1891 y variantes previas a la época soviética, de manera que comienza a fabricarlos por su cuenta y modificarlos para adaptarlos a sus necesidades particulares. Una de las características de los fusiles fineses es que se privilegió la mejora en la puntería. Los modelos rusos y soviéticos eran armas baratas y confiables, con una precisión buena o muy buena, pero sin dejar de lado el hecho de que se trataba de un arma para soldados rasos. Los fineses, por otra parte, prefirieron hacer todo lo posible para que el arma mejorara en cuanto a precisión, teniendo en cuenta que sus soldados eran casi todos excelentes tiradores, entrenados por la caza en los bosques o las competiciones de tiro. Los armeros fineses mejoraron los procesos de fabricación, agregando más calidad a las piezas, ajustando mejor las culatas y los cañones, haciendo que estos fueran más flotantes e incrementando así la precisión general.

De esta manera, estos fusiles no sólo eran instrumentos de caza o de tiro deportivo, sino que funcionaban como perfectas armas de guerra, combinando durabilidad y confiabilidad con puntería legendaria: en su época eran los fusiles más precisos del mundo.

  • M24: el primer diseño fines de este arma se dedicó a la Guardia Civil, en un momento en el que el país estaba constituyéndose oficialmente. Es, básicamente, un M1891 con ligeras modificaciones.
  • M27: el modelo original del primer Mosin Nagant adoptado en servicio del Ejército de Finlandia. Se aumentó el grosor del cañón, que se acortó además hasta los 68,5 centímetros, con un paso de una vuelta en 25 cm. Esto adaptaba el arma a una filosofía de uso más fácil en ambiente forestal, al ser más corto. La bayoneta pasa a fijarse en el guardamanos, en donde aparece una pieza reforzada de madera que asegura el arma. Además, rodea al cañón facilitando su flotabilidad. Obviamente también se cambió el sistema de miras, graduándose hasta los 3.200 metros, y protegiéndose el punto de la mira con dos orejeras soldadas al cañón. Pesa 4,3 kilogramos y mide 1,19 metros, y fue uno de los fusiles más precisos de su época.
  • M27Rv: un modelo para tropas de caballería, basado en el modelo anterior. Es una rara pieza de coleccionista, ya que solamente se hicieron 2.217 y se calcula que apenas unos 300 sobrevivieron los agitados años de guerra que los sucedieron.
  • M28: una nueva variante diseñada para uso de la Guardia Civil. Este modelo es muy famoso, ya que fue el que utilizó el francotirador más prolífico del mundo, Simo Häyhä. Una versión mejorada se conoce como M28/30; en 1937 batió el récord mundial para fusiles militares a 300 metros, en una competencia entre diversos ejércitos de todo el mundo.
  • M91/35: hacia 1935, había en este país varios modelos y variantes del Mosin Nagant, sirviendo tanto en el Ejército como en la Guardia Civil. La inminencia de un conflicto con la URSS planteó la necesidad de mejorar estas armas, creando además un modelo único, que sirviera en ambos organismos. El M91/35 fue propuesto por el Ejército, y debía reemplazar tanto a sus M27 como a los M28 (y sus variantes) que servían en la Guardia Civil. Sin embargo, ésta objetó la introducción del arma al servicio activo, alegando que tenía poca precisión y producía un fogonazo demasiado grande, que hacía visible al tirador. Debido a esto, el modelo no fue adoptado, lo que llevó al desarrollo del M39.
  • M39: los requerimientos de ambos servicios se sopesaron, llegando a un punto medio en este nuevo modelo del Mosin Nagant. El M39 fue diseñado partiendo del M28/30, que usaba la Guardia Civil, pero modificaba aspectos derivados de los modelos del Ejército. Una de los cambios más visibles es que el M39 incorporó un pistol grip, que mejoraba el agarre del arma. El comienzo de la Guerra de Invierno con la URSS, sin embargo, llevó a una fabricación apresurada: solamente diez pudieron ser completados antes del final de las hostilidades, y muchas de las primeras unidades tenían todavía la culata recta, convencional. Durante la Guerra de Continuación (en la cual Finlandia se vio obligada a entrar a la Segunda Guerra Mundial del lado alemán), se fabricaron 96.800, siendo ampliamente utilizados por las tropas finesas. Curiosamente, durante la década de 1970 se completaron varios miles más, ensamblados a base de piezas sobrantes, elevando el número total de unidades producidas a 102.000.
  • M56: versión experimental, recamarada para el cartucho calibre 7,62×39.
  • M28/57: un modelo deportivo, pensado para competencias de biatlón, en calibre 7,62x54R.
  • M85 (7.62 TKIV 85): sin duda el heredero más moderno del Mosin Nagant, este arma de uso militar está diseñada para francotiradores, y utiliza, para su diseño y fabricación, los receptores originales fineses o rusos de hace décadas. Aparentemente, existen unidades que poseen receptores de fusiles del principios del Siglo XX o finales del XIX, siendo así una de las armas más antiguas, y al mismo tiempo modernas, en servicio.
Un Mosin Nagant de origen fines.

Checoslovaquia

  • Carabina VZ91/38: se trata de una carabina del estilo del modelo M38; consiste en un acortamiento del modelo 1891 de Infantería. Resulta ser muy similar al modelo M91/59.
  • Fusil de francotirador VZ54: a pesar de su apariencia de fusil deportivo, está basado en el M1891/30. Se trata de un arma eminentemente militar.

China

  • Tipo 53: de gran calidad de fabricación, la carabina M44 fue producida en China bajo licencia soviética, al pedir los primeros asistencia armamentística a la URSS. En ese momento este país no quería vender la moderna carabina SKS, de manera que prefirieron ceder los derechos de fabricación de un arma anterior, que ya no fabricaban. La Tipo 53 se produjo entre 1953 y 1960, aunque no se sabe a ciencia cierta cuando terminó su producción ni qué volúmenes alcanzó. Aunque no fueron utilizados en Corea, sí se vieron en acción en Vietnam, y muchos soldados estadounidenses las llevaron a EEUU como trofeo. Al comenzar la fabricación de la SKS, China comenzó a vender las Tipo 53 a países o facciones satélites en lucha por la revolución comunista, como Vietnam, Camboya, etc., llegando incluso a ser bastante conocidas en África.
El diseño de la carabina M44 se planteaba sobre la filosofía soviética de las oleadas humanas: una gran cantidad de reclutas cargarían sobre las posiciones enemigas, disparando sobre la marcha y llegando, luego de muchas bajas, a la lucha cuerpo a cuerpo, con un arma letal. Los chinos utilizaban la misma estrategia en Corea, ya que era una de las bases de sus tácticas, de manera que posteriomente la Tipo 53 encajó perfectamente en sus arsenales.

Hungría

  • M/52: se trata de una copia, sin modificaciones, del modelo soviético M1891/30 en su variante de fusil de precisión para francotiradores.
  • aparentemente en Hungría también se produjeron versiones locales del fusil M1891/30 y de la carabina M44, pero en pequeñas cantidades, y sin que se le diera un nombre oficial a estas armas.

Polonia

Situada en un inconveniente lugar, entre el Imperio Ruso y Alemania, Polonia fue, al igual que Finlandia, parte del primero. Al estallar la Revolución Rusa comenzaron los intentos por la independencia, que eventualmente fueron exitosos. Con mucho material bélico de este origen, comenzó entonces una serie de adaptaciones de este arma. La influencia alemana en cuestiones bélicas llevó a buscar un modelo de Mosin Nagant que pudiera disparar la munición de este origen, divorciándose así de la maquinaria bélica soviética de manera definitiva, y dándole a sus Mosin Nagant un curioso aire alemán.

  • wz. 91/98/23: este modelo resulta de adaptar un Mosin Nagant al cartucho 7,92mm x 57 Mauser, de origen alemán. Posee además un cargador diferente, modificado para aceptar cartuchos sin pestaña. Sin embargo utiliza la bayoneta soviética original, del tipo pica, ya que no se modificó el encastre de la misma.
  • wz. 91/98/25: este modelo fue modificado de manera similar al anterior, convirtiéndoselo al calibre 7,92mm x 57 Mauser y usando el cargador correspondiente. La principal diferencia radica en el agregado de una barra que permite el uso de las bayonetas del fusil alemán Mauser 1898.
  • wz. 91/98/26: una nueva evolución de este tipo de conversiones, es igual al modelo anterior, incluyendo el uso de bayoneta alemana, pero en él se han modificado dos piezas del sistema eyector/interruptor, para hacerlo más similar al sistema utilizado por los fusiles Mauser.
  • M44: se trata de una copia, producida nacionalmente, de la carabina soviética M44, cuando Polonia pasó a la órbita socialista. Se supone que se fabricaron con la maquinaria soviética que fue descartada, a partir de 1948, cuando este arma dejó de producirse en la URSS. La gran diferencia estriba en los materiales de construcción: se dice que las M44 polacas son las mejores de ese modelo, ya que tanto la madera como el metal utilizados son de mayor calidad.

Estados Unidos

  • fusil de 7,62 mm, Modelo 1916: como la escasa industria de armas del Imperio Ruso no pudo hacer frente a las enormes demandas de los tiempos de guerra, la falta de fusiles tuvo que ser solucionada encargándolos al extranjero. Se enviaron así dos pedidos a las mayores fábricas del mundo: Rusia le ordenó 1,5 millones del modelo M1891 a la Remington Arms, mientras un pedido apenas superior, de 1,8 millones de unidades, era encargado a la New England Westinghouse. EEUU todavía no había ingresado en la Gran Guerra, y su industria de armas era lo suficientemente grande como para hacer frente al pedido urgente. Sin embargo, no todas las unidades pudieron ser enviadas antes de la revolución de octubre de 1917, que inició una guerra civil entre comunistas y monárquicos y puso fin a las hostilidades con Alemania y Austria-Hungría. Como consecuencia, muchas unidades quedaron almacenadas por un tiempo. En 1917, 50.000 fueron enviadas a la Legión Checoslovaca, que debía abrirse su camino desde Siberia hasta el norte de Rusia. Otros miles fueron enviados, más tarde, a las fuerzas expedicionarias inglesas y estadounidenses en esta región, durante 1918 y 1919. Mientras tanto, la enorme cantidad de fusiles restantes encontraron su lugar como armas de segunda línea, siendo usados principalmente por la Guardia Nacional de EEUU. Se trata, sin duda alguna, de una de las armas estadounidenses de historia más extraña y poco conocida, lo cual la convierte en la actualidad en un raro modelo de colección.

Familia de armas SA80 (L85, L86 LSW, L98 y L22)

Cuando uno piensa en ciertos países y sus ejércitos, recuerda la trayectoria de diseñadores, maestros armeros y una genealogía de armas que se remontan a muchos años atrás, todas garantías de calidad y confiabilidad. En el caso de Gran Bretaña y la Royal Small Arms Factory basada en Enfield, uno puede recordar la legendaria ametralladora Bren, de origen chechoslovaco, y el mítico fusil de cerrojo Lee Enfield que sobrevivió dos Guerras Mundiales con apenas algunos cambios, tan excelente era. Pues bien, en este caso, el SA80 es un excelente ejemplo… de cuando se rompe la tradición.

El SA80 demostró durante varias décadas ser una familia de armas problemática y poco confiable; un verdadero dolor de cabeza para una nación que se precia de tener uno de los ejércitos profesionales mejor entrenados del mundo.

El origen del desastre

El desarrollo del SA80 (abreviatura de Small Arms for 1980s, o sea, «Armas Ligera para los ’80s») incluía en realidad tres sistemas muy emparentados: el fusil de asalto (L85), una ametralladora ligera de apoyo (LSW, la L86), y un fusil de entrenamiento para cadetes (L98), con capacidades limitadas.

Todo comenzó a fines de la década de 1960, cuando Gran Bretaña decidió adoptar un nuevo fusil de asalto, que reemplazaría, eventualmente, a la versión local del FAL belga, denominada L1 SLR, calibre 7,62.

En 1977, la OTAN anunció que probaría un nuevo cartucho standard para armas largas, que reemplazara al 7,62. La fábrica de Enfield, que era una empresa del estado inglés, decidió entrar en la competencia. Este cartucho, similar al del 5,56 mm, tenía sin embargo un proyectil calibre 4,85 mm. Sobre esta nueva munición, la fábrica diseñó un nuevo fusil de asalto, designado XL65; era similar en apariencia al EM-2, que había sentado las bases del diseño bullpup a finales de los 40s. Sin embargo, por dentro era muy diferente, similar al AR-18 estadounidense, aunque bullpup. De hecho, era tan similar que prácticamente era una copia sin licencia, lo cual trajo ciertos roces con los fabricantes originales.

Finalmente la OTAN decidieron que el mejor cartucho de los presentados era el de 5.56 mm, de manera que pasó a ser el cartucho reglamentario de la organización desde ese momento. En 1976, Enfield recamaró el proyecto del XL60 y lo llamó XL70.

Demasiada interferencia

Resulta importante, para comprender el desastre que luego fue el SA80, ver las condiciones en las que se desarrollaron los proyectos anteriores, que fueron sus antecedentes directos. La fábrica de Enfield se había creado hacia 1816 debido a la disconformidad que tenía el Ejército Inglés con las armas de fuego utilizadas en las guerras napoleónicas, que estaban hechos a mano. En este lugar se comenzaron a producir utilizando maquinaria más avanzada, refinando los procesos de producción.

Durante más de un siglo, la fábrica diseñó y produjo varias de las mejores armas de cada época, pero después de la Segunda Guerra Mundial comenzó su declive. Para 1963, la mitad de las instalaciones habían sido cerradas.

De esta manera, para cuando comenzó el diseño de los «abuelos» del SA80, gran parte del personal especializado de la época de la Segunda Guerra Mundial posiblemente ya no trabajaba allí. Se dice que los proyectos anteriores al SA80 fueron de mejor a peor: las primeras variantes del XL60 eran diseños interesantes, avanzados y efectivos, pero luego comenzaron a decaer.

Muchos problemas comenzaron en este punto. Existen muchas variantes del XL60 y del XL70, cada una con pequeñas particularidades y diferencias más o menos menores. Se abandonaba una idea y luego se la volvía a adoptar. Esto se debía a dos cuestiones que terminaron siendo mortales: los equipos de diseño cambiaban constantemente (algunos pocos se mantenían, otros iban y volvían, otros regresaban). Por si fuera poco, ni uno solo de los ingenieros responsables del diseño eran diseñadores de armas: nunca habían diseñado ninguna, y de hecho ni siquiera habían disparado antes un fusil. Esta falta de experiencia específica (que explica tal vez por qué copiaron un diseño existente) hizo que muchas buenas soluciones fueran descartadas sin reconocerse sus méritos y que se tomaran decisiones realmente malas para los futuros usuarios del arma.

Arrastrando problemas

Fue así que, cuando el XL60 pasó a ser el XL70 (luego de numerosas variantes, como ya se dijo), los errores que venían de años previos comenzaron a aglutinarse.

El proyecto original había sido pensado para la munición de calibre menor, por lo que algunas piezas fueron cambiadas pero otras que no lo fueron generaron problemas. Uno de ellos era la diferencia en la presión de los gases, pues la dinámica de los mismos dentro de todo el sistema de disparo había cambiado mucho por diversos factores (entre ellos, la munición un poco más grande y pesada), y no se hicieron los ajustes necesarios en piezas clave. Por ejemplo, los casquillos salían volando en diferentes direcciones al ser disparado en automático, ya que se calentaban cada vez más según aumentaban la cantidad de disparos, lo cual se solucionó agrandando la ventana de eyección.

Sin embargo, tal vez el mayor problema de fondo fue la falta de coordinación. Había tres proyectos superpuestos en la Royal Small Arms Factory, donde se llevaban a cabo los diseños y pruebas del futuro SA80. Esto hizo que muchas cosas se aprendieran dos o tres veces y que los ensayos se repitieran innecesariamente, generando sobrecostos y también confusión, a veces, entre los diseñadores.

Así continuó el proyecto durante años, siendo detenido en parte por la guerra de Malvinas de 1982. En ese tiempo se tomaron en consideración muchas críticas de usuarios de prueba y se hicieron diversos ajustes.

Las demoras hicieron que el arma se adoptara en servicio recién en octubre de 1985, bajo el nombre de SA80. Como dijimos previamente, este código genérico en realidad englobaba tres armas: el fusil de asalto L85A1, la LSW L86A1 (que se trataba de una ametralladora ligera de apoyo) y el fusil para cadetes de uso general L98A1. En general esta idea era buena ya que ahorraba costos y facilitaba la producción, pero también hizo que muchos errores se contagiaran a todas las armas por igual. Pero antes de analizar estos errores, veamos primero las características básicas del SA80.

Configuración general

Básicamente, el SA-80 es un fusil de asalto operado por gases. Lo que lo distingue es su configuración bullpup: su cargador está localizado detrás del gatillo. Esto permite acortar el arma desplazando hacia atrás el cañón, pero tiene como contrapartida la pérdida del centro de gravedad del arma. En el caso del SA80, este defecto se exacerba, ya que este fusil tiene la mayor parte de su peso en la parte posterior, dificultando un poco su uso. Tanto el L85 como la L86 son prácticamente iguales, por lo que su configuración es muy similar (la última tiene un cañón más largo y pesado y un bípode plegable). Nos referiremos al L85, que es el arma principal de la familia.

El receptor del L85 estaba hecho completamente de placas de acero estampado, reforzado con piezas de acero soldado y estampado. Curiosamente, el acero del receptor de los primeros modelos era algo delgado, de manera que podía ser abollado cuando el fusil era manejado de manera dura (como suele pasar con cualquier cosa utilizada en combate). Esto solía derivar en un malfuncionamiento del arma, o un atasco total.

El sistema de gases tiene un pistón de golpe corto, localizado sobre el cañón. El pistón de gas tiene su propio muelle de retorno. Este sistema tiene tres posiciones para el regulador de gas: la primera para el disparo normal, la segunda para el disparo en condiciones adversas, y el tercero para disparar granadas de fusil.

Otra de las fallas de diseño del sistema de disparo daba como resultado algo realmente nunca visto. Los casquillos disparados tendían a veces a no salir completamente del arma, volviendo a meterse en el mecanismo y por lo tanto causando peligrosas interrupciones del ciclo de disparo. Esto se solucionó cuando las armas fueron actualizadas al nivel L85A2, rediseñándose varias piezas, como veremos más adelante.

Sin embargo, hay un problema mayor con el sistema de eyección de los casquillos. A pesar de su configuración bullpup, el SA80, a diferencia de otros diseños de este tipo y época, no es ambidextro. La ventana de expulsión está del lado derecho y no puede cambiarse de lado, por lo que un tirador zurdo debe aprender, sí o sí, a disparar desde la derecha, ya que de otra manera los casquillos le golpearían la cara al disparar.

El cañón está pensado para disparar la munición 5,56 mm de la OTAN (más particularmente el cartucho SS109); pero tiene una bocacha apagallamas standard que le permite disparar granadas de fusil.

El L85 era alimentado por cargadores similares a los del M-16, con una capacidad de 30 proyectiles. No podían faltar las fallas también en este punto: los primeros cargadores de los L85A1 originales causaban problemas, al igual que el brocal en donde se insertan en el arma. Esta parte del arma, construida con placas de metal demasiado delgadas, tendían a cambiar de forma y abollarse, bloqueando el cargador. Tanto los cargadores como el brocal fueron mejorados en la configuración L85A2.

Como muchos de los fusiles de asalto contemporáneos, el L85 viene con una bayoneta que se puede utilizar montándola sobre el arma. Sin embargo, el diseño de la misma ha resultado ser otro más de sus varios errores.

Con un diseño que se remonta a las primeras bayonetas, esta tiene un mango hueco que se encastra directamente en la boca del cañón, estando la hoja desplazada a un costado, sobre un eje diferente. Esto hace genera dos problemas. En primer lugar, luego de algunos disparos, el mango del arma blanca está tan caliente que es muy difícil de remover, a riesgo de quemar las manos del usuario. En segundo lugar, al ser hueco el mango tiene menos fuerza estructural.

En general, se suele decir que lo único bueno que tenía el SA80 original es la mira telescópica SUSAT (Sight Unit, Small Arms, Trilux), de 4 aumentos. Ésta se coloca en un montaje que la hace rápidamente desmontable, en la parte superior del receptor, y tiene miras abiertas de emergencia incorporadas. Permite un disparo bastante bueno, sobre todo en la modalidad tiro a tiro, hasta los 400 metros aproximadamente, que es el alcance efectivo del arma. Se dice que un soldado equipado con este arma, aunque no esté muy entrenado, mejora bastante su puntería. Por otra parte, se dice que es prácticamente indestructible debido a su construcción robusta. Todo esto, claro, viene con un costo, además del económico: el sistema es pesado y le agrega todavía más peso a un arma que debería ser más liviana.

En conjunto, el arma tiene sus puntos fuertes pero también muchos puntos flacos, aparentemente debido a que los ingenieros responsables de su diseño no tenían mucha experiencia diseñando armas de este tipo. Sin lugar a dudas, uno de esos problemas generales es su peso. Como ya se mencionó, este arma fue creada en una fábrica con mucha experiencia en metal estampado, y por eso no se supieron utilizar los adelantos de la época en materiales sintéticos. Muchas piezas que podrían haberse hecho con materiales más livianos están hechas de acero, lo cual hace que el arma sea demasiado pesada para un fusil de su tipo. Una de las razones por las que se quiso reemplazar al FAL era conseguir un arma más corta y más ligera. El L85 cumple con la primera parte gracias a su configuración bullpup, pero termina pesando casi lo mismo que su predecesor y, con la mayoría del peso detrás del gatillo, requiere práctica para evitar que el arma se eleve en disparo automático.

Un uso y producción accidentados

Son muchos los detalles y errores que, con el tiempo, fueron encontrando los soldados británicos que utilizaban el SA80. No sorprende que el arma haya cosechado tanta mala fama, ya que las fallas no son simples cuestiones menores, sino errores de diseño (y en cantidad) que crearon, inexplicablemente, una de las peores armas de fuego de la época.

Al poco tiempo de ser aceptada en servicio, las tropas que comenzaron a probarla entre 1986 y 1987 empezaron a manifestar sus quejas. Estas quejas incluían:

  • piezas no lo suficientemente resistentes y fuertes;
  • el seguro del bípode de la versión LSW muchas veces no podía mantener sus dos piernas plegadas bajo el arma;
  • las piezas de plástico se derretían si eran rociadas con repelente de insecto (!!!);
  • las piezas de metal se oxidaban rápidamente en ambientes selváticos, de gran humedad;
  • los mecanismos eran muy susceptibles a las condiciones de mucho polvo y al ambiente ártico.
El SA80 en su versión L85A1, demostró ser uno de los peores fusiles de su tiempo. Las fallas que presentaba eran demasiadas y muy graves como para pasar desapercibidas.

Todo esto se daba mientras el arma estaba en producción; pero aparentemente en este proceso ya existían demasiados problemas como para tratar de corregir los del arma. La Royal Small Armas Factory de Enfield tenía experiencia fabricando armas en base a metal estampado, ya que en este arsenal se habían construido, por ejemplo, los subfusiles Sten, utilizados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, estas armas tenían márgenes de error mucho mayores, porque estaban pensadas de otra manera, para ser baratas y además, relativamente grandes a pesar de ser compactas. En el SA80 era un arma de otra generación y requería mucho más atención al detalle ya que los mecanismos eran más pequeños. Esto hizo que las piezas producidas tardaran más tiempo en salir de la línea, y que muchas veces tuvieran que ser descartadas porque no cumplían con los parámetros de calidad más exigentes. Por si fuera poco, la cultura de trabajo dentro de la fábrica no era muy buena hacia los empleados y la moral se estaba deteriorando. La fábrica de Enfield venía en caída libre desde los 60’s. De propiedad estatal, estaba a punto de cerrar (lo hizo en 1988) y ser vendida a la empresa de capitales privados BAE Systems. Las reducciones de personal asociadas al proceso hacía que los empleados no se preocuparan demasiado por hacer bien su trabajo ya que no sabía si serían despedidos, transferidos a la empresa compradora, etc.

En esos años, la fabricación en Enfield se cerró (definitivamente; el L85 fue la última arma producida por esta renombrada fábrica de armas) y se muró a Nottingham, donde se suponía que se podrían crear armas de mayor calidad, con nuevas técnicas de fabricación. Sin embargo, solo unos pocos trabajadores de esta fábrica tenía experiencia fabricando armas de fuego y para colmo, muchas piezas se terminaron comprando en otras fábricas (en comparación, en Enfield se fabricaban unos 230 piezas; en Nottingham entre 15 y 20). Como estas piezas se compraban en escasa cantidad, había poco stock y se producían muchas demoras mientras se esperaba que llegaran las piezas nuevas para continuar el ensamblado. Esto empeoraba todavía más si los subcontratistas se demoraban o si sus piezas no cumplían con los standares y eran rechazadas.

Por todo esto, tomó casi una década completar el pedido oficial de unos 350.000 fusiles L85 (95% de la producción) y armas de apoyo L86 (5%). Se produjeron un total de 21.700 L98A1 para uso de los cadetes. A pesar de que el arma había manifestado ya muchos problemas, la línea de ensamblaje se cerró poco tiempo después (impidiendo que se utilizara para mejorar los fusiles) y la fábrica cerró en 2001.

Pero volvamos diez años atrás, cuando el Reino Unido, junto con varios países más, se aprestaba a invadir Irak. Allí comenzaron realmente a manifestarse los problemas del arma. Tanto el L85A1 como el L86A1 tuvieron allí su bautismo de fuego, y su desempeño fue desastroso. El primero tuvo problemas de confiabilidad en modo semiautomático, mientras que el segundo lo tuvo justamente en donde más se lo requería, en modo automático.

La lista de problemas y fallas era larga y lamentable:

  • El botón de retenida del cargador era ultrasensible, causando que constantemente el cargador se cayera del arma (!!!) Esto era especialmente grave ya que este botón rozaba el cuerpo del tirador mientras este disparaba, haciendo muy posible que durante el uso se perdieran las municiones. La Real Artillería resolvió esto en sus SA-80 poniendo un muelle más fuerte al mecanismo y quitando el frente del seguro del botón, haciendo que solamente la presión intencional expulsara el cargador.
  • la parte superior que cubre el mecanismo de gases era tan débil que constantemente se soltaba, de manera que los soldados tenían que pegarlo con cinta. De hecho, todo el material plástico era de tan mala calidad que tendía a cuartearse, obligando a que los soldados tuvieran que repararlo de manera improvisada, a riesgo de que el arma se desarmara.
  • los cargadores eran de aluminio, ligero pero muy débiles. Se decía que aplicando suficiente fuerza se los podía deformar apretándolos con la mano, impidiendo que salieran las municiones. Además, los resortes eran demasiado débiles, por lo que solo se podían cargar entre 26 y 28 cartuchos en un cargador diseñado para 30 (los que se usaban para la LSW). Como eran de un metal muy delgado, había que tener cuidado de que no se mellaran o doblaran los bordes que debían introducirse en el arma.
  • el L86A1 tenía un cargador demasiado pequeño para ser usada como ametralladora, y se sobrecalentaba demasiado luego de unos 120 disparos en ráfaga.
  • Las armas eran difíciles de desarmar y volver a ensamblar: algunas partes podían atascarse y para desatascarlas requerías a un armero especializado.
  • había problemas de ergonomía en diversas partes del mecanismo, como el seguro y el selector de disparo, entre otros. Más adelante se descubrió (durante operaciones en Sierra Leona) que parte del seguro había sido producido con material plástico inyectado de mala calidad, el cual se hinchaba cuando se mojaba. Esto hacía que, si se dejaba el arma con el seguro puesto por mucho tiempo, pudiera trabarse y quedar imposibilitada de disparar.
  • El sistema de gas era peligrosamente poco confiable. Si no se seguían estrictamente las reglas de mantenimiento, la parte del sistema que se llena de gas no generaba suficiente fuerza como para que el sistema funcionara adecuadamente. Esto acarreaba problemas de interrupción del ciclo de disparo.
  • Un agujero en la parte inferior de la bocacha apagallamas hacía que los gases de la combustión se dirigieran hacia el suelo, levantando polvo que delataba la posición del tirador, además de obstruir potencialmente su visión.
  • El arma tendía a oxidarse si se la dejaba poco tiempo sin mantenimiento.
  • El botón del seguro, hecho de material plástico deficiente, se volvía quebradizo en calor extremo.
  • Algunas piezas del sistema de disparo tendían a desgastarse rápidamente en modo automático, fracturándose si se los continuaba usando.
  • Hubo reportes de que algunos cañones se salieron al tratar de sacarlos del arma de un tirón.

Y no fue todo: el ejercicios y entrenamientos llevados a cabo en años inmediatamente posteriores, se siguieron encontrando problemas, por ejemplo en ambientes árticos. Uno de ellos era que el diseño del gatillo permitía que la nieve se acumulara y compactara detrás de la cola del disparador, haciendo que luego el tirador no pudiera disparar.

Pero apenas terminada la Guerra del Golfo de 1991, la situación era tan mala que el Ministerio de Defensa del Reino Unido solicitó inmediatamente un reporte, llamado LANDSET, que investigara la eficacia de las dos variantes del arma. Este reporte fue muy crítico. Directamente cuestionaba la aceptación del arma en servicio, citando varios problemas graves. Por ejemplo, ni el fusil ni la ametralladora de apoyo habían superado las pruebas de uso en ambientes con arena, y las dos se atascaban con regularidad. Los mecanismos de disparo tenían que estar siempre muy bien lubricados porque el arma podía fallar si se la disparaba «en seco»; pero al mismo tiempo, en un ambiente polvoriento, el lubricante tendía a adherirse al polvo y atascaba los sistemas.

Las fallas mencionadas más arriba solo son algunas de las manifestadas: en total el LANDSET identificó unas 50 (algunas más puntuales, otras más generales). El reporte concluía taxativamente que el SA80 no era confiable para las tropas: muchos soldados estaban seguros de que el arma se atascaría antes de terminar el primer cargador. Las causas de los atascos no tenían una causa fuerte identificable, y podían suceder en cualquier momento. Para algunos oficiales entrevistados, si los irakíes hubieran opuesto más resistencia, el número de muertos y heridos entre las tropas podría haber sido mayor.

El reporte LANDSET era un balde de agua fría para muchos, siendo que el desarrollo del arma había costado año, esfuerzos y dinero. Tal vez por eso, el gobierno trató de mantenerlo en secreto, pero afortunadamente para los soldados, alguien lo filtró a la prensa.

En los meses siguiente, sin embargo, el Ministerio de la Defensa británico negó todo. Primero se argumentó que el informe era falso, pero cuando la presión pública fue en aumento, reconocieron que era verdadero, aunque trataron de hacerlo parecer como exagerado, planteando que en realidad los problemas con el arma no eran tan graves. Recién en 1992 se comenzaron a buscar soluciones, pero de las 50 graves fallas, solo se trató de resolver un puñado.

El Ministro de DefensaGeoff Hoon, negó entonces que el equipo fuera deficiente, pero al mismo tiempo dijo que «cuando hablamos de un armamento por valor de 23.000 millones de libras al año, surgen problemas.»

La opción de comprar un nuevo sistema de armas, aunque se puso sobre la mesa, fue descartada rápidamente, tanto por razones políticas como económicas. Se decidió entonces tratar de buscar soluciones a los defectos de diseño, para lo cual se requeriría mucho menos dinero.

Sin embargo, el Ministerio de la Defensa británico continuó desestimando la gravedad de las falencias del arma. Solo en 1997, luego de años y años de constantes quejas de parte de las tropas y de constantes fallos en otras operaciones militares británicas, se decidió actualizar las mayoría de los L85 en servicio.

El L85A2 es un fusil mucho mejor, pero arrastra problemas de diseño y fabricación del L85A1 original.

Es por eso que en 1998 se le pidió a H&K que presentara propuestas para mejorar los fusiles. Esta solicitud puede parecer extraña, ya que siempre se vio a la famosa H&K (fundada por ingenieros alemanes después de la Segunda Guerra Mundial) como una empresa netamente alemana. Pero en esa época la empresa era propiedad de BAE Systems, consorcio británico que también poseía la (ahora cerrada) fábrica de Enfield, por lo que se consideró lo mejor: política y tecnológicamente, era la mejor opción. Sin embargo, en 2002 la empresa fue comprada nuevamente por empresarios alemanes.

Pocos meses después del pedido, los ingenieros de esta factoría volvieron con varias propuestas que permitirían elevar las dos armas principales del programa al standard A2.

Las mejoras

El programa de actualización ya mencionado, llevado a cabo entre los años 2000 y 2002, fue completada por Heckler und Koch. Para esto se decidió reabrir la fábrica de Nottingham, en donde se habían fabricado mucho de las últimas unidades.

Unos 200.000 fusiles fueron mejorados a la configuración L85A2, habiéndose producido en total unos 320.000 L85A1 (el resto se supone descartados por alguna razón, o simplemente no se actualizaron debido a problemas de costos; algunos fueron convertidos en la versión carabina L22). Esto costó aproximadamente 80.000 libras esterlinas (400 libras por unidad), una cifra más que importante. Sin embargo, hubiera sido mucho más caro comprar un arma totalmente nueva.

Finalmente, después de muchos años, el gobierno británico había comprendido la gravedad de la situación. El Ministro de Defensa inglés, Geoff Hoon, había aceptado que uno de los principales problemas era su uso en ambientes con climas extremos, por lo que se pidió que, como parte del programa de actualización, se probaran las armas en Kuwait y Alaska.

La silueta característica del L85A1 cambió mucho en la A2, que muchas veces fue reformado al cambiarse el guardamanos standard por uno como este, con pistolete y todo tipo de soportes para sistemas adicionales; en este caso, un puntero láser debajo del cañón. Este tipo de cambios, hasta donde se sabe, eran muy comunes en las fuerzas que fueron a luchar en Irak y Afganistán. (Foto: Andrew Linnett/MODLicencia OGL)

La confiabilidad fue la principal preocupación, y para eso se hicieron muchos cambios, algunos pequeños, otros no tanto. Básicamente, todos los mecanismos internos del arma se rediseñaron, refabricaron y cambiaron, desde el cañón hasta el gatillo. Podemos resumir estos cambios en tres partes:

  • las piezas de materiales sintéticos se rehicieron con materiales de mejor calidad, al igual que muchas piezas hechas con metal estampado de mala calidad. Es decir, son las mismas pero mejor fabricadas.
  • otras piezas fueron rediseñadas completamente porque no cumplían adecuadamente su función, como el gatillo (para que no volviera a atascarse con la nieve), el botón de retenida del cargador (ahora una pieza lo protege para evitar su accionamiento accidental), la ventana de eyección, el cargador, etc.
  • todas las partes nuevas, fueran o no similares a las anteriores, fueron marcadas con la leyenda «HK A2», para diferenciarlas de las viejas y evitar que en la fábrica se mezclaran y volvieran a usarse piezas inadecuadas; además algunas se cambiaron de color para facilitar su identificación.

Lo único que quedó sin cambios fue la parte superior del receptor, para la cual se siguió usando la misma pieza. Todo esto permitió que los mecanismos del arma funcionaran mucho mejor, evitando sus frecuentes atascos. Esto hizo que el Ministerio de Defensa, ahora tal vez exageradamente, dijera que se había convertido en el arma de su tipo más segura del mundo.

Sin embargo, hay que reconocer que la confiabilidad del arma aumentó considerablemente: El L85A2 disparó en las pruebas un promedio de 25.200 proyectiles antes de fallar, mientras que la LSW disparó casi 13.000 antes de atascarse. Como la expectativa de vida mínima de los componentes del SA80 es de 10.000 proyectiles, esto significa que, teóricamente, nunca en toda su vida de servicio deberían fallar. Las diferencias en requerimientos es patente en la siguiente tabla:

Al L85A1 se le pidió disparar 120 proyectiles en 24 horas Al L86A1 se le pidió disparar 800 proyectiles en 24 horas.
Al L85A1 se le pidió disparar 150 proyectiles en 8 minutos 40 segundos. Al L86A2 se le pidió disparar 960 proyectiles en 36 minutos.

Al ver las fechas podemos ver que la mejora del SA80 no pudo venir en mejor momento para el Reino Unido. Las primeras unidades mejoradas fueron rápidamente puestas en servicio en Afganistán en diciembre de 2001. El proceso de reconversión de las 200.000 unidades duró hasta 2006 y fue bastante rápido: entre 300 y 400 se convertían cada mes, para ayudar a enfrentar la demanda que el arma tenía.

Sin embargo, no todas fueron buenas noticias. Mientras los reportes oficiales rezumaban optimismo sobre la medida, los reportes de campo de las fuerzas británicas, involucradas seriamente en la campaña de Afganistán en 2002 y luego en la ocupación en Irak, volvieron a ser desfavorables. La realidad era que estos informes eran exagerados. Algunas armas habían tenido problemas, principalmente de mecanismos atascados, pero estos casos habían sido aislados y estaban directamente relacionados a soldados que, por descuido o poco entrenamiento, no habían hecho un mantenimiento correcto del arma.

De todas maneras, la ametralladora de apoyo L86A2 no superó las expectativas. Por eso fue retirada de servicio progresivamente por un arma que aceptara munición alimentada por cinta, que terminó siendo la FN Minimi.

La L86 difería de la versión de fusil principalmente por su calón más largo y pesado, capaz de fuego en automático por mayor tiempo, y un bípode plegable. Esta es una versión A2, como puede verse, entre otras cosas, por el gatillo con la parte trasera
en forma de cuña. Curiosamente, posee un pistolete en la parte trasera. (Fuente:
Ministerio de Defensa del Reino Unido – Licencia OGL)

Sin embargo, el mucho mejor desempeño del fusil L85A2 llevó a que se recuperara la fe en el arma y se pensara, años después, en un nuevo programa de modernización, el A3.

Al parecer esta iniciativa fue parte de la H&K, quien ahora, teniendo un conocimiento mucho mayor del arma, planteó solucionar algunos problemas que surgieron o que se mantuvieron en los años de la guerra en Medio Oriente. El primer prototipo del L85A3 se mostró en septiembre de 2016, y un año después ya había armas funcionales. Como ya se habían solucionado los principales problemas, básicamente lo que implica el nuevo standard es reemplazar la parte superior del receptor (que era la misma de la versión A1, hecha de metal estampado de poca calidad) por uno nuevo y mejorado, que incorpora un sistema de rieles para poder montar todo tipo de dispositivos opcionales de tipo militar, como miras ópticas, punteros láser, linternas, etc. Algunos de estos cambios ya se habían ensayado en Irak o Afganistán.

De nuevo, la razón de proponer este cambio era que resulta mucho más económico mejorar un arma que comprar una nueva. Aparentemente en 2018 se aceptó esta propuesta de modernización, como parte de un programa de Mejoramiento de Media Vida. 5.000 armas se modificaron en un primer lote, con el gasto de 5,4 millones de libras esterlinas (se espera reconvertir las demás en el futuro). Se calcula que esto alargará la vida del arma más allá del año 2025.

Un arma poco exportada

El SA-80 no fue exportado a muchos países, y nunca en grandes cantidades. Muchas unidades pequeñas de territorios de ultramar británicos los recibieron pero solo después de un tiempo, y a veces en una sola de sus versiones. Como cada territorio puede elegir su propio equipo, muchas veces estos destacamentos compraban armas de otro origen, aunque también las recibían en pequeñas cantidades para labores de entrenamiento. Es bastante probable que algunos de estos gobiernos no los hayan adquirido al enterarse de sus problemas, pero luego de su actualización algunos cambiaron de idea.

Sin embargo, diversos países africanos y latinoamericanos (como Bolivia, Zimbawe, Sierra Leona, Nepal y Mozambique) los han recibido como parte de planes de ayuda militar. Estos estados los utilizan en unidades de policía o comandos militares. La única FFAA, además del Reino Unido, que utiliza oficialmente el SA-80 «a gran escala» en sus fuerzas armadas es Jamaica.

Otras versiones

Como ya comentamos, el programa SA80 incluye dos armas más: la ametralladora ligera de apoyo y un fusil de entrenamiento para cadetes. La primera solamente se diferencia del fusil por tener un cañón más largo y pesado, además de un bípode sencillo que se pliega bajo el cañón.

La producción de la LSW L86A1 fue escasa, comprendiendo solo el 5% de las armas producidas bajo el programa. La adopción de este arma estuvo relacionada a un cambio en la estrategia de infantería luego de las experiencias de la Guerra de Malvinas, en donde se demostró que tener ametralladoras y fusiles del mismo calibre pero con diferentes sistemas de alimentación (con cinta las primeras, con cargadores los segundos) era problemático. Se pensó que se podía lograr mayor flexibilidad de uso (el pelotón podía dividirse de más maneras) si tanto los fusiles como el arma de apoyo podían usar los mismos cargadores. Sin embargo, las experiencias de uso después de la introducción de la LSW no fueron, aparentemente, satisfactorias.

La L86A1, si bien fue actualizada al modelo A2, como la versión de fusil, tenía como problema que se quedaba rápidamente sin munición. Se intentó usar con ella cargadores de gran capacidad, pero no eran confiables, por lo que comenzó a ser retirada de servicio hace un tiempo, siendo reemplazada por la ametralladora FN Minimi, que es, irónicamente, alimentada por cinta. Aparentemente desaparecerá del servicio activo en 2019.

La versión de fusil para entrenamiento fue un caso aparte. El Ministerio de Defensa británico tiene a su cargo organizaciones juveniles que reciben entrenamiento militar limitado, con vistas a formar futuros soldados u oficiales cuando estos cadetes lleguen a edad adulta. Para estas organizaciones se creó el L98A1, el cual es básicamente una copia del L85A1 pero operado manualmente, incapaz de hacer disparo automático. Este modelo comparte el 90% de los sistemas del L85A1. Sin embargo, para hacerlas más sencillas y baratas, no incorporan la mira SUSAT. La idea es que los cadetes se familiaricen con lo básico de la operación del arma pero con un modelo simplificado, de manera que al recibir el modelo con todas las capacidades la transición sea más rápida. La versión L98A2 comenzó a aparecer recién en 2009, posiblemente debido a que la conversión de las armas para los soldados era prioritaria; para esa época comenzó a ser retirada la versión anterior. Hay que tener en cuenta que el principal inconveniente del L85A1 era su poca confiabilidad debido a problemas de todo tipo en el sistema de gases; la L98A1, al no poseerlos, si bien tenía problemas no los manifestaba tanto ya que no eran fusiles que entraran en combate real, ni podían disparar en automático. Además existe una versión adicional, la L103A2, que es un fusil desactivado, incapaz de disparar; esta se usa para entrenamiento de las cuestiones básicas de operación. Su única diferencia con las armas verdaderas es que tiene piezas externas de otro color para identificarlas y evitar confusiones y accidentes.

Durante el programa de actualización del 2000 se creó también una versión de carabina llamada L22, reconvirtiendo 2.000 fusiles preexistentes. Irónicamente, ya habían existido varios prototipos de carabinas basados en el L85 (incluso en su etapa experimental), pero ninguna había sido adoptada. Internamente es idéntica, pero tiene un cañón más corto que la hace ideal para tropas que operan en espacios pequeños o que necesitan armas de defensa de corto alcance, como conductores de tanques, por ejemplo. La diferencia más significativa es que tienen un pistolete integrado para mejorar el agarre y evitar que la mano pueda deslizarse delante de la boca del arma al dispararla. Todas fueron fabricadas directamente con los componentes de la actualización A2.

Miembros del equipo de abordaje del HMS Somerset realizan un ejercicio a bordo de una fragata tipo 23 (Fuente: Ministerio de Defensa de Reino Unido a través de
LA(PHOT) Abbie Gadd – Licencia OGL). La versión carabina se pensó para este tipo de trabajos en ambientes cerrados o para personal que la utiliza como arma de defensa. Obsérvese el acabado completamente negro y el pistoleteque se extiende debajo del cañón, para mejorar la operación e impedir que, por accidente, el usuario tome la bocacha apagallamas del arma, hiriéndose en el proceso.

Fe de erratas

Existe un mito que dice que la bayoneta del SA-80 se monta directamente sobre el cañón del arma, y que obtura la salida de los proyectiles, impidiendo disparar. Esto, como se ha dicho, es un mito, tan extendido que Casus Belli lo repitió involuntariamente en ediciones anteriores de este artículo. Esto se debió a que este dato figuraba en todas las fuentes utilizadas para la confección de este artículo. El mito se sustenta en gran medida en que las fotos que existen en Internet son pocas y se repiten de sitio en sitio. Estas fotos muestran a la bayoneta de costado y en ángulos en donde es imposible ver sus características distintivas. De esta manera al ver las fotos uno termina creyendo en el mito. Casus Belli pide disculpas por el error y aclara que la información ha sido corregida en el presente artículo, desmintiendo el mito para que los lectores lo pasen por alto si llegan a leerlo más adelante.

Especificaciones técnicas SA80
Calibre5.56 mm x 45 OTAN
Acciónoperador por gases
Alcance efectivo500 metros (con visor SUSAT)
Cadencia de fuegoAprox. 650 disparos/min.
Longitud total780 mm (709 en la versión carabina)
Longitud del cañón518 mm (442 en versión carabina)
Peso del arma sin cargador,
con visor SUSAT
4,13 kg
Peso total, con SUSAT y
cargador completo
5 kg
Capacidad del cargador30 proyectiles
Modalidades de disparoFuego seguro, tiro a tiro y fuego de ráfaga

Fuentes

SA80 en la Wikipedia (traducción parcial y adaptación)

Historia de la fábrica de Enfield en la Wikipedia (referencias generales)

El L85A1 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

El L85A1 versus el A2 y la futura versión A3 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

Las tres versiones de la carabina L22 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

El fusil para cadetes L98A1 en Forgotten Weapons (Youtube, en inglés)

Subfusil Owen

Corría el mes de julio de 1939 cuando un joven de 24 años, llamado Evelyn Owen, llevó su prototipo de un subfusil calibre .22 a las barracas de Victoria, en Sydney, Australia. Allí fue inspeccionado por oficiales de suministros; él explicó que se podía hacer con equipo poco especializado usando las partes de un fusil calibre .22. Pero los oficiales le dijeron a Owen que no podían aceptarlo en uso para el ejército a causa de que tenía un calibre bajo.

El joven, insistiendo, les explicó que el arma podía ser adaptada fácilmente para usar calibres más grandes y que solamente había elegido el .22 por conveniencia. A pesar de su insistencia, el arma fue rechazada: antes de la Segunda Guerra Mundial, el ejército australiano no se había dado cuenta de la importancia de los subfusiles para el uso de la infantería.

El ejército australiano siguió en su postura, poco interesado en el arma. Y cuando se dio cuenta de lo importante que eran los subfusiles, encargó rápidamente una partida de subfusiles Sten a las fábricas británicas. Las autoridades tardaron un tiempo, sin embargo, en darse cuenta de que, con la Segunda Guerra Mundial ya en marcha, el ejército británico tenía derecho a usar todo lo que produjeran sus fábricas. Durante ese tiempo Owen no hizo más que insistir, y al aparecer este vacío, pudo persuadir a las autoridades militares para que probaran su proyecto, en 1940. El Owen fue aceptado, aunque el tema del calibre siguió siendo un problema: se produjo el arma en cuatro calibres hasta que se adoptó el ahora universal de 9x19mm Parabellum.

Subfusil australiano Owen. Las manchas no son a causa del uso, sino de la costumbre de pintar miméticamente el armamento.

Nadie seguramente supo en esa época todos los acontecimientos que vería esa arma tan extraña. Lo primero que nos permite reconocer fácilmente al Owen es la posición vertical superior del cargador, apuntando hacia arriba, colocado encima del cajón tubular del arma. Esta característica, poco vista en los subfusiles (incluso ahora), es solamente peculiar en apariencia, y se adoptó por su funcionalidad. A pesar de que presenta un ligero inconveniente para el tirador, ya que se desplaza la mira y el alza a la derecha del arma (lo cual es una solución algo incómoda), no es tan grave en el campo de batalla: los subfusiles no son armas de precisión y se mantienen al dispararse a la altura de la cadera. Incluso el arma que sustituyó al Owen, el X-3, en el ejército australiano, conserva esta característica.

Otro gran punto del Owen es su gran robustez y convencionalidad, que lo hacían muy confiables en cualquier circunstancia y clima: fue un arma tosca y segura que alcanzó por ello mucha fama. También la facilidad de uso y mantenimiento ayudaron en mucho: otra característica exclusiva del Owen es la posibilidad de sustituir rápidamente el cañón. A pesar de que no era tan necesaria, ya que para que se produjera la autocombustión del cartucho era necesario disparar una enorme cantidad de proyectiles, esta característica se conservó durante toda la producción del Owen. Solamente tirando hacia arriba un seguro operado por un resorte, justo delante de donde se inserta el cargador, el cañón se podía sacar. Este dispositivo es necesario, ya que el método de ensamblaje y construcción, el arma solamente podría ser desmantelada removiendo el cañón y luego sacando la recámara y el resorte de retroceso hacia adelante. Otra parte inusual del subfusil Owen es que el mecanismo de eyección está dentro del cargador y no del arma: los casquillos vacíos caen delante del gatillo.

Un detalle notable era que, en servicio, el Owen (como las otras armas) se recubría a menudo con barnices miméticos adaptados al terreno en el que se operaba: en el caso del ejército australiano (el Owen no fue utilizado por otras fuerzas armadas) era la jungla de Nueva Guinea, donde los soldados encontraron en el Owen el arma ideal para el combate de proximidad. Aunque era pesado y aparatoso, el Owen era un arma de primera clase y muy popular entre los que lo usaban; este subfusil resultaba sensiblemente más pesado que la mayoría de los modelos similares, pero las empuñaduras de pistola, tanto anterior como posterior, agilizaban notablemente su manejo. Se mantenía operando incluso en las durísimas condiciones de la jungla (humedad, barro, calor, etc.). Las fallas eran muy excepcionales, a pesar de los defectos que pudiera tener. Esto se debía también a su diseño: el compartimiento de la cámara estaba separado dentro del cajón, para que la cámara estuviera aislada del mango retractable por una pared pequeña, a través de la cual pasa la aguja percutora. Esto asegura que la suciedad y el barro no atascaran la cámara; aunque muy efectivo, el dispositivo ocupaba mucho espacio.

Durante la producción en serie, se llevaron a cabo algunas modificaciones: se eliminaron las aletas de refrigeración en la boca del cañón, se cambió la culata, realizada en varias versiones hasta quedar en una simple armadura metálica, o bien construida totalmente en madera, o la mitad en madera y la otra mitad en metal.

El Owen fue producido desde mediados de 1941 hasta 1945, llegando a las 50.000 unidades, sirviendo muy bien en el ejército australiano. Pero en 1952 se comenzó a fabricar de nuevo, probablemente debido a la falta de un arma mejor que llenara su lugar, como sucedía bastante seguido en esa época. En esta ocasión se le aplicó una larga bayoneta en la boca del cañón; aunque algunas versiones de 1943 llevaban una bayoneta más corta aplicada sobre un dispositivo tubular, las unidades fabricadas de esta manera eran muy pocas.

Un soldado del 5º Regimiento Real Australiano, con un subfusil Owen, observa la destrucción de la aldea de Long Tan, en Vietnam.

De esta manera el subfusil Owen participó muchos años más tarde en otra gran contienda mundial: la guerra de Vietnam. Aunque no hayan acaparado la atención de todas las cámaras del mundo, numerosos elementos de varias fuerzas de Australia participaron en la contienda, dando muestra de gran valor y eficiencia. Allí el Owen demostró una vez más su capacidad a pesar de algunos defectos que se pudieron encontrar y aunque fuera un arma muy anticuada. Para algunos las balas redondeadas eran poco útiles contra las pesadas ropas que utilizaban los guerrilleros vietcong; sin embargo, era un arma extremadamente confiable y no hay duda de que en los cerrados combates que se sucedieron en la jungla contar con un arma ruda y de alta capacidad de disparo le salvó la vida a más de uno.

No hay duda de que la historia de esta arma, ideada por un joven como cualquier persona y construido con mucho ingenio en un sótano, es un ejemplo de cómo un proyecto que parece inalcanzable puede llegar a ser realidad de la manera más espectacular. A pesar de las críticas y quejas de las autoridades militares de su época, Owen pudo finalmente cumplir su sueño de servir a su patria; ¡y de qué manera! Nada más que dándole un gran arma en el momento de gran necesidad, tan buena que incluso pudo ser usada confiablemente casi tres décadas más tarde.

Calibre (mm)9 x 19
Largo (mm)813
Largo del cañón (mm)247
Cadencia de fuego (d/m)700
Velocidad de salida (m/s)420
Cargadorvertical de 33 disparos
Surcos7, a la derecha
Peso vacío y sin cargador (kg)4,21
Peso completo (kg)4,815

Fusil de asalto Stoner 63

El Stoner 63 fue un arma mítica en Vietnam, alcanzando una reputación tan alta como los hombres que la usaban. Aunque no fue aceptado para el servicio en el Ejército estadounidense, este peculiar concepto del diseñador del M16, Eugene Stoner, sí fue utilizado sobradamente por las unidades SEAL de la US. Navy. Esto se debía a que era un arma excelente para realizar todo tipo de operaciones.

Eugene Stoner tuvo la idea de un sistema modular que permitiera poder ser configurado en cualquier cosa. El Stoner podía convertirse, de acuerdo a las modificaciones, en un subfusil, una carabina, un fusil de asalto, una ametralladora alimentada por cinta (por la derecha o la izquierda), una ametralladora liviana alimentada por un cargador en la parte de arriba (similar a la Bren inglesa), o una ametralladora montada en un afuste especial con amortiguadores, en un vehículo.

Un comodín para todas las necesidades

El módulo del receptor era el corazón de este ingenio. Tenía dos puertas para la expulsión de los casquillos, manejadas por resortes. Se podía configurar, entonces, para que lo usara un tirador diestro o zurdo, sin mayores inconvenientes. Todos los detalles estaban ingeniosamente pensados. Los rieles en el receptor permitían montar sobre él miras especiales, cargadores o sistemas de recarga por cinta o cajas de cartuchos de gran tamaño. Dependiendo de la configuración del arma, el cilindro de gas podía estar arriba o abajo del cañón. Además, todos los Stoner tenían cañones especialmente diseñados para poder ser rápidamente cambiados, y venían en varios tamaños para diversos usos. Algunos de los componentes internos eran derivados del AR-15 y AR-10, parientes directos del M16 diseñado por Stoner.

También se podían usar todo tipo de cargadores, ya que el diseño admitía una enorme variedad. Además de los de plásticos de 20 y 30 cartuchos, podía usar tambores de 90 o cajas de 150 (una configuración muy usada), con munición en cinta, cuando actuaba como ametralladora. De esta manera los SEALs tenían siempre a mano lo más necesario para sus misiones.

La mayoría de los Stoners usados por los SEALs estaban configurados para actuar como ametralladoras ligeras alimentadas por cinta. Esta variedad era conocida como Stoner 63A Commando, cuando usaba un cañón corto. Usaba sin inconvenientes un tambor de 150 cartuchos adosado a la parte baja del cañón y alimentada por la izquierda, o cajas plásticas de 100 o 150 proyectiles adosadas a la izquierda del cañón. Sin embargo, los SEALs, como muchas unidades de comandos, siempre estaban experimentando con nuevos tipos de armas, y llevaron a cabo experiencias con distintos tipos de configuraciones de cargadores, buscando la combinación ideal de potencia de fuego, portabilidad y confiabilidad. Estaba disponible un bípode para la versión de ametralladora ligera, pero se dice que nunca se usó en combate.


El Stoner 63 en su configuración de fusil de asalto. Obsérvese que el cilindro de gas está sobre el cañón.
El Stoner 63 como ametralladora ligera, con bípode de apoyo y el cargador hacia arriba como la Bren inglesa. El cilindro de gas está debajo del cañón.
El Stoner 63 como una ametralladora mediana, montada sobre un trípode para proporcionar fuego sostenido y preciso. Obsérvese el gran cargador montado al costado derecho del arma.
Otra variante del Stoner 63, aparentemente como subfusil.
El Stoner 63 como una ametralladora pesada, con cañón pesado, para ser montada sobre vehículos especialmente adaptados.

Características

Al igual que el M16, el Stoner era accionado por gases, utilizando un cerrojo rotativo que lo hacía ligero. Mantenía también el sistema de influencia directa de los gases, los cuales actuaban directamente sobre el cierre, eliminando así varias piezas del diseño.

Esto podía traer problemas, ya que el diseño tenía el mismo tipo de fallo del M16: el sistema de gases necesitaba estar perfectamente limpio para funcionar bien.

Los Seals en Vietnam fueron los únicos usuarios de esta arma tan poco común. Obsérvese uno de ellos a la izquierda y abajo, con cargador de tambor; exactamente arriba y también en el otro extremo de la foto pueden verse dos ejemplares más, pero con cargador de caja. Estos sistemas permitían llevar cintas de munición de manera mucho más fácil, sin que demorara el avance al engancharse.

Sin embargo, el mayor entrenamiento de los SEALs solucionaba esto. Los integrantes de estos equipos especiales trataban a sus Stoner con un cuidado enorme. Así, la limpieza, lubricación e inspección de las partes de los Stoner 63 daban como resultado un arma de capacidades increíbles.

A pesar de todo, el Stoner era criticado porque tenía muchas piezas pequeñas, que debían estar en perfecto estado y ensamblaje para funcionar. Los últimos operadores del Stoner 63, en su variante de prueba para el US Army, tuvieron problemas de malfuncionamiento del arma, ya que no sabían mantenerla de la misma manera que lo hacían los SEALs.

Si el M-16 tenía y tiene una enorme cantidad de configuraciones posibles, esta solo creció con el desarrollo del arma. El Stoner 63, creado después, tenía desde el principio este objetivo, de manera que nació con una mayor cantidad de opciones.

Este fue, a la larga, el gran talón de Aquiles del arma. Existiendo tantas versiones y variantes, el sistema resultaba complejo. Muchas piezas tenían compatibilidad limitada, de manera que se debía saber bien qué se estaba buscando al arma el «rompecabezas». Si a esto le sumamos que, al igual que el M-16, el arma requería mantenimiento constante, es natural que los mandos no eligieran el arma para la tropa, aunque sí pudo encontrar un gran uso en unidades especiales.

Uso en combate y pruebas

El Stoner 63/63A fue fabricado por Cadillac Gage Corporation (para la cual trabajaba Stoner en 1963) hasta el año 1971. Se calcula que se produjeron entre 3.350 y 4.000 unidades, un número bastante pequeño. Existieron unas 15 configuraciones diferentes, además de varios prototipos únicos o de pocas unidades, que no entraron en servicio.

El Stoner evolucionó en combate, al igual que el M16, ya que estuvo muy relacionado con la guerra de Vietnam. El diseño comenzó en 1963, y desde ese año hasta 1966 se fabricaron 2.400 unidades aproximadamente.

En ese año el Stoner fue enviado a unidades de los marines, quienes lo probaron por 6 meses con resultados muy positivos, alabando sobre todo su escaso peso y la capacidad de cargar mucha munición. Las recomendaciones para mejoras justificaron el rediseño para lograr el Stoner 63A, del cual se fabricaron unas 850 unidades entre 1966 y 1969.

Durante 1967 el USMC continuó probando el arma, dando una unidad diferentes configuraciones del arma, incluyendo carabinas, fusiles y ametralladoras ligeras.

Sin embargo, los SEALs fueron los únicos que lo utilizaron en combate. Esta unidad de élite llevó la versión denominada Commando no solo a Vietnam sino a Camboya y Laos en operaciones encubiertas. El Commando era una versión de ametralladora ligera, alimentada por un cargados de tambor de 100 cartuchos que se encajaba debajo del receptor. Aunque el Stoner permitía, en todos los casos, el cambio rápido del cañón, los SEALs quitaron esta característica para reducir en parte el peso del arma.

El Commando les permitía una mayor compatibilidad de munición, ya que usaban el mismo calibre que el M-16, y por otra parte podían cargar esta munición de manera mucho más eficiente que con la M-60, que solo aceptaba cintas que se enredaban en la vegetación. El llevar la munición en una cargador pesado era mucho más seguro.

También el US Army se interesó por el Stoner. Allí aparentemente hubo dos versiones diferentes de este arma, hechas especialmente para ser evaluadas por sus fuerzas especiales, los Boinas Verdes. Estas dos versiones eran llamadas XM-207 y fueron producidas en 1970. En este caso, sin embargo, la complejidad del sistema y la constante necesidad de hacerle mantenimiento rebajaron su papel, y el ejército siguió decantándose por el M-16, el cual ya había mejorado sustancialmente.

Finalmente, la producción de los Stoner 63 terminó a fines de 1971, siguiendo con el declive del involucramiento estadounidense en Vietnam.

Parte de la experiencia con el Stoner está presente en la ametralladora M-249, llamada SAW (Small Automatic Weapon) en el US. Army, y diseñada por Fabrique Nationale. Este arma reemplazó a las variantes de ametralladora hacia la década de los 80s, de manera que el Stoner tuvo algo más de uso, aunque fuera de la primera línea.

Especificaciones técnicas Stoner
Calibre5,56 mm OTAN
Pesode 4,39 a 5,31 kg (6,9 kg cargada como LMG)
Peso de 1 caja de 100 cartuchos1,5 kg
Largofusil, fusil automático, ametralladora ligera y mediana, 1022 mmcarabina con culata extendida, 932 mm; con culata retraída, 676 mmametralladora media fija (para vehículos; 772 mmversión Commando: 913 mm
Largo del cañónfusil, fusil automático, ametralladoras ligeras, medianas y fijas, 508 mmcarabina y Commando : 399 mm
Cadencia de fuegocíclica variable, entre 700 y 1.000 d/min según versión
Alcance:efectivo, 1.100 metros; máximo, 2.500 metros según versión
Velocidad inicial1.000 m/s

Subfusil FN P90

El origen del P90 se debe al pedido de la OTAN por un arma especialmente diseñada para funciones defensivas, que debía ser utilizada por tropas cuya función primaria no fuera el combate cuerpo a cuerpo (los ejemplos más claros son las tripulaciones de tanques y los servidores de piezas artillería). Este programa denominado PDW (Personal Defence Weapon, Arma de Defensa Personal) se inició el 16 de abril de 1989. Se esperaba que este arma estuviera lista para antes del año 2000.

El problema era que otras respuestas al problema, como las pistolas o los subfusiles con calibres de pistola, habían demostrado ser poco efectivos contra soldados con chalecos antibalas (especialmente los más resistentes, provistos de placas blindadas), de manera que en caso de necesidad, estos efectivos estaban indefensos contra soldados enemigos. Los fusiles de asalto modernos podían perforar estas protecciones, pero se requería un arma más liviana y fácil de usar en espacios cortos. Era necesario entonces pensar algo totalmente diferente.

Para satisfacer este pedido de un arma muy pequeña pero muy efectiva, FN Herstal diseñó el Proyecto 90. Primero comenzó por idear un nuevo proyectil con perforación mejorada, el SS190. Similar a un cartucho 5.56mm de la OTAN, pero más pequeño, tenía un núcleo de acero y una velocidad de entre 600 y 700 m/s en la boca del cañón. Esto lo hacía capaz de atravesar determinados cascos y chalecos antibalas a una distancia razonable para la defensa de entre 50 y 100 metros.

Luego vino el diseño del arma en sí; el P90 entró en servicio en 1994.

Este arma es la primera arma de defensa personal automática totalmente ambidextra en el mundo, y eso ya de por sí es una novedad. A cada lado del P90 hay una palanca de montar y seguro del cargador. El selector de tiro es también fácilmente accesible de ambos lados (se puede disparar en automático o semiautomático) y la eyección de las vainas vacías, curiosamente, no se realiza hacia ninguno de los dos costados, sino hacia abajo, de una manera suave y cómoda para cualquier usuario, sea zurdo o diestro.

A primera vista se podría creer que el P90 tiene una configuración bullpup, con el cargador en la parte trasera, colgando hacia abajo. Pero esto no es correcto: este extraño subfusil tiene el cargador encima de los mecanismos de disparo. Tanto el cargador como las balas dentro suyo están, además, en posición horizontal, lo que le da al arma un aire realmente curioso y desorientador para cualquiera que no la conozca.

Este cargador es transparente y está hecho de material sintético. Esto, además del hecho de estar en la parte superior del arma, le permite al usuario revisar constantemente la cantidad de munición disponible. Ingeniosamente diseñado para que quepan 50 cartuchos, éstos entran en la recámara a través de una rampa circular que los coloca en la posición necesaria para ser disparados. Otra de las particularidades del cargador del P90 es que está diseñado para detener el polvo, de manera que no entre en la parte que está en contacto con la recámara. Además está diseñado para que la munición no se salga en caso de golpes fuertes.

En la sólida culata están los mecanismos de disparo, que son del tipo blow back; el arma dispara con la recámara cerrada, lo que le da más precisión. El gatillo es del tipo dos pasos: permite el disparo semiautomático con el selector puesto en automático, graduando la presión del dedo sobre el gatillo. Como es norma desde hace años, el P90 está hecho en gran medida de polímeros livianos pero resistentes, a tan gran escala que incluso muchos componentes del sistema de disparo, como el martillo, están hechos de materiales sintéticos.

La sencilla concepción de todos los mecanismos y los materiales usados para crear el P90 lo hacen muy confiable, sin importar las condiciones climáticas o el esfuerzo al que se lo someta. Se lo ha diseñado para poder disparar más de 20.000 cartuchos sin necesitar más que un poco de lubricación o revisión menor. Las pruebas de la fábrica, como suele suceder, han sido exhaustivos y han demostrado que puede funcionar en la arena, el barro, el agua, con mucho frío o mucho calor.

El despiece básico puede hacerse en menos de 10 segundos; además del cargador hay tres elementos principales. Uno de estos es la culata, que es una sola pieza de material sintético, comprendiendo tanto la culata en sí además del guardamonte y el asa de transporte. Otro de ellos es el cañón, unido al sistema de miras (incluido dentro del asa de transporte) y la caja de mecanismos de disparo. Para acceder a ellos no es necesario ningún tipo de herramienta.

Ergonomía y facilidad de uso

Decir que el P90 es la primera arma de fuego totalmente ambidextra es fácil, pero hay que tener en cuenta que se tardaron muchos años en conseguir este objetivo.

Resulta que el P90 reúne muchos atributos en cuanto a ergonomía, es decir, facilidad de uso, particularmente en cuestiones de agarre y comodidad. En primer lugar, hay que tener en cuenta su tamaño, que es realmente pequeño para un arma tan poderosa. Con medio metro de largo, casi 20 centímetros de alto y nada más que 5,5 centímetros de espesor, no hay duda de porqué es tan útil para las fuerzas especiales antiterroristas. Por otra parte, es un arma donde predominan las curvas, facilitando el agarre y evitando roces que puedan trabarla.

Una P90 desmontada, mostrando parte de sus mecanismos internos.

Otra de las ventajas del P90 es su escaso retroceso, sobre todo teniendo en cuenta la potencia de los cartuchos utilizados. Las bondades del 5,7 x 28 mm incluyen un retroceso de aproximadamente la mitad del 5,56 x 45 mm OTAN. Esto se ve reforzado por el hecho de que los mecanismos de disparo utilizan resortes dobles a la hora de absorber esta fuerza de retroceso. Durante el proceso de disparo, el cañón mismo retrocede 0,76 mm, permitiendo que la presión baje a un nivel más seguro.

La adquisición del blanco es también muy rápida, pudiendo poner el arma en la línea necesaria en poco tiempo. Esto se ve beneficiado por la buena integración de la mira con el asa de transporte. Esta mira no tiene ningún tipo de sofisticación, excepto un retículo de tritio que brila levemente en la oscuridad. Opcionalmente se pueden añadir otro tipo de visores, por ejemplo de infrarrojos o de visión nocturna. A pedido se puede solicitar que el arma tenga una mira laser integrada, ya sea de láser rojo o infrarrojo. Ëste se ajusta justo debajo del cañón, en un espacio hueco que sobresale impidiendo que las manos toquen el metal.

Otro accesorio que puede utilizarse es un silenciador, muy útil en operaciones comando. La empresa dice que, utilizando munición subsónica, el arma con silenciador produce unos 30 decibeles.

Nueva munición

Gran parte de los logros del P90 se debe a la adopción de la munición diseñada específicamente para este arma. Diseñado para la perforación, esta munición tiene un alcance efectivo de entre 150 y 200 metros (bastante más que un subfusil convencional). A esa distancia, es tan poderosa que puede perforar casi cualquier tipo de chaleco antibalas convencional. Esto incluye los modelos civiles además de los militares, al igual que los cascos y otros elementos hechos de kevlar. Su poder contra otro tipo de protección, como las planchas cerámicas de los modelos militares o civiles más pesados, no se conoce por cuestiones de seguridad.

La munición de la P-90 (calibre 5,7 x 28 mm) junto a un cargador que muestra cómo giran en la rampa para poder entrar a la recámara.
Por tratarse de munición perforante, los cartuchos del calibre 5.7 x 28 mm se venden directamente desde las fábricas FN a las agencias de seguridad y organismos militares. Sin embargo existen versiones para la PS90 que no son perforantes.

El cartucho SS190 calibre 5,7 x 28 mm posee unas capacidad de penetración excelentes, sobre todo teniendo en cuenta que su retroceso es comparable a otros cartuchos menos potentes. Puede perforar el blindaje corporal del antiguo Pacto de Varsovia (que incluía una capa de titanio y muchas de kevlar) a un rango de 100 metros como máximo. Esto no es mucho comparado con cartuchos de fusiles, mucho más potentes, pero hay que tener en cuenta que se trata de un arma corta, en este punto la munición se muestra muy superior a los cartuchos ojivales o como mucho huecos para pistola, como el .45 ACP o el .40 S&W.

En este punto, debemos mencionar el siempre presente debate entre capacidad de perforación y capacidad de detención. Otros proyectiles, como el pensado para el proyecto PDW de H&K (calibre 4,6 x 30 mm) tenían capacidad de perforación similares al SS190, pero muchos dudaban de sus capacidades de detener o derribar a un atacante en situaciones de combate. Es por eso que ciertas unidades especiales (como por ejemplo los SEALs o el SAS) continúan utilizando sus armas más convencionales, debido a que la escasa experiencia de uso real del P90 no arroja conclusiones definitivas sobre este aspecto.

Sus usuarios

El P90 ha encontrado lugar en varias unidades de fuerzas especiales y antiterroristas, que ven en su facilidad de uso, su eficacia contra blancos blindados y su escaso tamaño una buena herramienta en lugares cerrados. Algunas de las unidades que los utilizan son:

  • la GIGN francesa
  • la guardia costera griega
  • la Joint Task Force 2 de Canadá
  • la Guardia Nacional de Chipre
  • la Marina Mexicana
  • unidades antiterrorismo holandesas
  • fuerzas especiales de Arabia Saudita, Perú, México, Pakistán, Filipinas, Tailandia, Singapur, Portugal, Bélgica y el Servicio Secreto Estadounidense.

Muchas unidades policiales han adoptado el P90 para tareas de contraterrorismo o para acciones especiales, incluyendo ciertos equipos SWAT de EEUU y equipos policiales de Europa. En el país norteamericano se lo ha visto en acción en Nueva Orleans luego del paso del huracán Katrina; en Europa se lo ve cada tanto cuando se muestran operaciones de prevención de terrorismo, por ejemplo en los ejercicios realizados por las unidades griegas en vista a la celebración de las Olimpíadas de 2004.

Aunque poco diferentes, hay algunas variantes del P90 para tener en cuenta, que se distinguen por ciertos detalles. Por ejemplo, la versión militar y de cañón corto pueden aceptar el modelo SP-90 de silenciador Gemtech, cosa que no puede hacer el modelo PS90, cuyo cañón usa un diseño diferente de supresor de flash que lo hace incompatible.

Otro modelo, el P90 TR, posee rieles para montar todo tipo de accesorios como miras laser, pero no es compatible con el P90 standard ya que todo el receptor es diferente.

Otro modelo es el P90 USG, un modelo totalmente automático del modelo común, pero que utiliza una óptica mejorada basada en los requerimientos del Servicio Secreto de EEUU y otras agencias similares. Esta óptica de aluminio tiene un retículo negro en lugar de blanco, no requiriendo luz ambiental para su uso. Esto sucede porque la óptica convencional del P90 (la mira MC-10-80) tiene la tendencia a confundirse con las superficies brillantes, ya que el retículo es blanco. La mira del USG se puede adaptar a otros modelos de P90.

El P90 LV y P90 IR son las versiones con miras láser incorporadas desde fábrica; la primera con laser visible y la segunda con láser infrarrojo, invisible al ojo humano. Los lasers tienen tres posiciones: apagado, baja intensidad (para entrenamiento y para alargar la vida útil de la batería) y alta intensidad, para el combate que requiere mucha visibilidad. El interruptor del laser es un botón verde ubicado debajo del agarre del gatillo, estando la batería debajo del botón.

Aunque no muy vista en la vida diaria, ya que solo la usan algunos organismos de servicios especiales, la FN-90 ha aparecido en muchas obras de ficción. Tal vez una de las más famosas es la película japonesa de animación Ghost in the Shell. Sin embargo su éxito televisivo más reciente es la aparición constante del arma en la serie de ciencia ficción Stargate SG-1 y Stargate Atlantis, en donde es utilizada extensamente por los protagonistas en sus misiones espaciales.

Existe, finalmente, una versión civil del arma, llamada PS90, que por razones legales no puede disparar en automático. Su cañón tiene 407 mm de largo, y es de color verde oliva claro (aunque aparentemente hubo una edición limitada en negro) y la óptica convencional del arma militar. Es por lo tanto un arma más larga que el original, en gran medida por cuestiones de seguridad, ya que un arma tan potente no debe ser tan fácil de esconder en manos de civiles.

El cañón es bastante diferente, teniendo 8 estrías hacia la derecha y un supresor de flash diferente. El PS90 mide así 667 mm. Tiene algunas diferencias que permiten la adición de miras de diferentes fabricantes. Aunque acepta los cargadores de 50 cartuchos, se lo vende con cargadores de 10 o 30 disparos de capacidad, dependiendo del tipo de regulación existente en el país. El peso tanto cargado como vacío es unos 500 gramos superior a la versión militar, en gran medida debido al cañón más largo.

Especificaciones técnicas Subfusil FN P-90
Peso3 kg con cargador lleno; 2,54 kg vacío
Capacidad del cargador50 disparos
Longitud total (sin silenciador)50 cm
Longitud del cañón2,63 cm
Alcance efectivo150-200 metros
Velocidad de boca716 m/s con la munición SS190
Cadencia de disparo900 dpm
Especificaciones técnicasProyectil SS190
Calibre5,7 x 28 mm
Longitud del cartucho40,5 mm
Peso del cartucho6 gramos (93 grains)
Peso del proyectil2,02 gramos (31 grains)
Retroceso1,95 kgm/s
Velocidad de salida716 m/s
Pérdida de energía en blancos blandos200 J a 150 m; 500 J a 10 m
Especificaciones técnicas Proyectil Sb193
Calibre5,7 x 28 mm
Longitud del cartucho40,5 mm
Peso del cartuchoaprox. 6 gramos
Peso del proyectil3,6 gramos
Retroceso1,3 kg m/s
Velocidad de salida300 m/s
Pérdida de energía en blancos blandos100 J a 50 m
Alcance efectivo (perforando 24 capas de kevlar)50 metros