XB-70 Valkyrie

Cancelado antes de volar

Como ya se ha explicado, el proyecto del Valkyrie no cayó en el momento más indicado, y por eso se puede decir que estuvo condenado siempre a no ser un avión de serie. Ya en 1957, el Libro Blanco de la Defensa, elaborado por el ministro Sandys, de Gran Bretaña, había proclamado oficialmente que los nuevos misiles hacían innecesario el desarrollo de más cazas y bombarderos. Esto llevó a que su prototipo de avión de ataque supersónico, el soberbio TSR.2, también fuera condenado al olvido.

De la misma manera, aunque Estados Unidos no se guiaba por lo que decía Gran Bretaña, era obvio qu el desarrollo de la tecnología bélica en esa época dictaba conclusiones similares a muchos especialistas. En EEUU, como en otras partes, se empezó a plantear como problema la relación coste-eficacia de sus programas de armamentos.

Así como el gobierno inglés de esa época subió al poder queriendo derribar al TSR.2 y programas similares, la administración Kennedy de 1960 se opuso férreamente, desde el principio, al programa del B-70. La figura de esta oposición fue el ministro de defensa, Robert S. McNamara.

En 1961, el presidente Kennedy anunció que el programa del Valkyrie se vería reducido a un simple programa de investigación. Esto significaba que el Valkyrie nunca sería producido en serie, ni para bombardero ni para otra cosa.

De un plumazo, por una simple decisión burocrática, se cortaba el desarrollo de uno de los aviones más impresionantes de la historia. Se terminaba así un sueño para muchos, pero uno nuevo comenzaba para una agencia llamada NASA.

Al año siguiente, McNamara le explicó al Congreso lo siguiente: "Considerando la creciente capacidad de los misiles superficie-aire, la velocidad y el techo de vuelo del B-70, por sí mismas, no serán durante mucho tiempo una ventaja significativa. No ha sido diseñado para utilizar misiles aire-superficie tales como el Hound Dog o el Skybolt y en misiones a baja cota sólo puede volar a velocidades subsónicas. Además, el B-70 está fuera de lugar en una época en que ambos bandos disponen de grandes cantidades de misiles balísticos intercontinentales. En tierra es más vulnerable que esos misiles".

Algunas de esas razones eran sólo parcialmente ciertas, pero de todas maneras no había habido una lucha demasiado grande: el gobierno había decidido ya, y nadie pudo hacer nada por el Valkyrie. Los encargados de esta decisión dieron dos excusas muy creíbles, que habían sido las excusas de siempre: la vulnerabilidad del XB-70 a los SAM, y el altísimo costo por cada nave, de unos 700 millones de dólares por prototipo. La administración Kennedy sentía que los ICBM eran más eficientes en todo esto, ya que era menos vulnerables a las intercepciones y más baratos.

Ese mismo año de 1962 la USAF descartó su primer pedido, que incluía 200 B-70. En su lugar, pidió que se los reconvirtiera a aviones de reconocimiento estratégico, redominándolos RS-70. Esto fue acusado por algunos como un torpe error o como una jugarreta para conseguir los bombarderos de todas maneras, ya que poco tiempo después el presidente Johnson, sucesor del asesinado Kennedy, anunció la existencia del SR-71 (cuyo nombre oficial era RS-71), producto de la Lockheed.

Para comienzos de 1964, el Congreso ya había destruido totalmente lo poco que quedaba del programa. Se estipuló que solamente habría dos prototipos, y que además estarían desprovistos de todos sus subsistemas militares, tal vez para asegurarse de que la USAF no pudiera apoderarse de ellos fácilmente.

Lo curioso fue que el primer prototipo ya estaba listo un año antes, o más bien, completo, porque sufrió graves problemas que obligaron a posponer su salida de la fábrica. Sucedió que el combustible se fugaba de los tanques, debido a que las torsiones estructurales que sufrían ciertas partes al alcanzar los 290º provocaban agujeros microscópicos en el metal. Se perdió así un año en tratar de sellar las millones de pequeñísimas pero peligrosísimas fugas de carburante (un derivado del JP-6). Esa fue la traba principal de esa parte del proyecto, hasta el punto de que nunca fue corregida del todo; cuando el aparato 62-001 salió de la fábrica, el depósito de combustible nº5 (situado en la unión del fuselaje y el ala) no podía utilizarse.

Finalmente, el primer prototipo del XB-70 salió de la fábrica de Palmdale el 11 de mayo de 1964. Seguramente, la multitud asistente al acto experimentó un fuerte impacto visual, además de emocional. Era la nave más grande, más pesada, potente y cara hasta ese momento, además de una de las más veloces, volando más lejos y más alto que la mayoría de todos los aviones del mundo. Y por si fuera poco, pintado de blanco, era un aparato esbelto, casi un misil tripulado, de líneas elegantes y delicadas.

Pero, como todo, el XB-70 Valkyrie tenía sus pro y sus contras.

 

Aterrizar un XB-70 requería muchas cosas al piloto, además del uso de un triple paracaídas de frenado. Se trataba de una aeronave realmente enorme en todo sentido.

Las limitaciones

El XB-70, literalmente, cabalgaba en el aire sobre su propia onda de choque. Ese diseño tan ingenioso lo hizo único, pero también poco flexible, y esto lo llevó al fracaso. Todas las misiones de este bombardero (también el viaje de vuelta) debían ser voladas a Mach 3; no había posibilidad de descender de velocidad porque eso perjudicaría la performance del aparato. Sin embargo, incluso a esta terrible velocidad y volando a gran altura, el XB-70 era vunerable a los SAM de ese momento. Estaba diseñado para ser una flecha supersónica, y por lo tanto no tenía capacidad de maniobra que le permitiera esquivarlos.

Peor todavía: el uso de ciertos metales y el cuidadoso diseño de la célula hacían que el XB-70 tuviera un área de eco radar muy grande, no solamente por su tamaño, sino también por su configuración. Esto lo hacía todavía más vulnerable, ya que era casi imposible que pasara desapercibido en un cielo vigilado. Igualmente, el fuselaje no podía ser adaptado para convertir al XB-70 en un bombardero de baja cota: las delicadas alas delta eran demasiado delgadas y no podían soportar el vuelo bajo.

En una palabra, hubiera sido necesario rediseñar todo el aparato.

Además de todo esto, el XB-70 no tenía flexibilidad a la hora de cumplir misiones, aunque podía llevar muchos tipos de bombas. En 1959, se pensó en convertir al bombardero en un aparato mixto, capaz de realizar misiones de reconocimiento conservando además la capacidad de llevar a cabo ataques nucleares y convencionales. Pero ya era tarde: el Valkyrie estaba diseñado para ser bombardero, y como aparato de reconocimiento no tendría un futuro muy bueno.

El diseño del Valkyrie, aunque excelente, estaba tal vez demasiado adelantado para su época, y por eso también afrontó difícultades técnicas que limitaron sus prestaciones. Por ejemplo, debido a la enorme potencia que tenía que desarrollar, necesitaba tanto combustible como un B-52, pero tenía un alcance de solamente 8.000 kilómetros. Por su diseño, no podía llevar tanques de combustible externos, ni tampoco armas, y pensar en reabastecerse de combustible a Mach 3 era algo impensable.



 

El comienzo del fin del Valkyrie

Pocos meses después de la salida del primer bombardero experimental de la fábrica, se realizó el primer vuelo, el 21 de septiembre de 1964. Un piloto de pruebas de la USAF, el coronel Joe Cotton y un pilotoo jefe de la NAA, Al White, fueron los encargados de llevar el aparato, volando, hasta la base de la USAF en Edwards. Para detener el avión se necesitaron tres paracaidas de frenado, y eso que el avión no había podido alcanzar Mach 1 debido a que, falla mecánica mediante, los aterrizadores principales no quisieron bajar.

De esta manera, el aparato tuvo que volar con las ruedas al aire, situación incómoda y a veces hasta peligrosa. Pero no todo terminó allí: cuando finalmente aterrizó, otra falla, o la misma, hizo que el sistema de frenado bloqueara dos ruedas traseras de las cuatro del aterrizador izquierdo, cuyos neumáticos reventaron.

Así comenzaba la accidentada carrera aérea del Valkyrie, que no dejaría de preocupar a todos por mucho tiempo. Era un avión impresionante, pero acarreaba peligros y responsabilidades también impresionantes.

De todas maneras, los vuelos por lo general fueron muy satisfactorios, alcanzando el avión performances muy cercanas a lo previsto por los diseñadores. Recién en el vuelo nº 17 se "animaron" a buscar el Mach 3 y lo consiguieron. El piloto de la USAF, Cotton, diría más tarde que volar el Valkyrie era como "conducir un autobús a 320 km/h por el circuito de Indianápolis", lo que nos da una idea patente de lo que debía sentirse al estar sobre una cosa tan grande y tan poderosa.

Era algo riesgoso. A esas velocidades, cualquier cosa que fallara podía hacer muy difícil, casi imposible, el aterrizaje. En el vuelo nº 5, por ejemplo, se probaron los bordes marginales orientables, calandolos a 65º. Al parecer luego volvieron a la horizontalidad; de todas maneras, el aterrizaje fue problemático. La aerodinamia del aparato hacía que se formara un poderoso colchón de aire (lo que se llama efecto suelo), y era complicado superar esa resistencia. Los pilotos apenas sintieron el contacto de las ruedas contra la pista, y cualquiera que sepa de aeronática sabe que los mejores aterrizajes son los bruscos.

Sin embargo, todos los pilotos de pruebas hablaban maravillas del Valkyrie, y aún ahora están orgullosos, seguramente, de haber podido volar esa maravilla.

Primer plano de la cabina del Valkyrie.

El 17 de julio de 1965 se unió al programa el segundo prototipo (62-607). En ese momento, con la experiencia del anterior, los pilotos se atrevieron a pedirle al avión lo que realmente sabían que podía dar. En su vuelo nº 39, llevado a cabo el 19 de mayo de 1966, el Valkyrie alcanzó su cota de crucero, aceleró hasta Mach 3, mantuvo esa velocidad por unos 33 minutos, cubriendo en ese tiempo 1.340 km, atravesando estados enteros.

A esta altura del programa, ya todos sabían que el XB-70 Valkyrie no sería producido en serie, y no sería un bombardero. La NAA lo volaba, junto con la USAF, para recopilar información y probar los frutos de tantos años de trabajo. Más tarde se les unión también la NASA, de manera que, con un programa conjunto, las tres organizaciones experimentaban. La NASA estaba involucrada entonces con la idea de un Transporte Supersónico, y el Valkyrie era algo perfecto para ellos.

Para este programa USAF-NASA se usaba el segundo prototipo, el más nuevo, ya que este tenía una estructura mejorada y era capaz de velocidades más altas por más tiempo. Parte del trabajo de este Valkyrie en particularera provocar estampidos sónicos a través de rutas prefijadas sobre zonas desérticas de California y Nevada, para que fueran medidas diferentes variables.

El contrato de la NAA para la Fase I del programa expiró el 15 de junio de 1966, de manera que en ese momento la empresa dejó de volar los Valkyrie. Llegó así la Fase II del programa, la fase conjunta USAF-NASA, destinada solamente a experimentar para el futuro transporte supersónico.

Sin embargo, estaba escrito que, de tanto tentar a la suerte con tan poderoso aparato, algo iba a salir mal. Una semana antes de terminarse la Fase I, el 8 de junio de 1966, el segundo prototipo fue preparado para su última misión. A último momento se le añadió a los pilotos la orden de crear los famosos estampidos sónicos para la NASA.

El Valkyrie en vuelo: una visión impresionante para cualquiera.

Al parecer, la empresa General Electric quería hacer un anuncio publicitario especial, con el Valkyrie de fondo. Pidió permiso para organizar una formación de famosos aviones a reacción, que también tuvieran motores GE, para que volaban junto al XB-70 cuando este hubiera terminado su misión y estuviera regresando a casa. Así, otro avión podría tomar fotos de la familia de aviones. Las autoridades autorizaron todo esto, tal vez sin consultar a los pilotos y sin pensarlo demasiado.

Se trataba de una salida rutinaria, a pesar de todo esto, y el coronel Cotton aceptó que el mayor Carl S. Cross fuera copiloto, aunque no tenía mucha experiencia con la nave. Cross nunca había volado con el XB-70, y el hecho de que le asignaran esta misión era sin duda el punto más alto de su carrera, de manera que lo tomó de manera muy responsable, estudiando todo lo referente al aparato. Su piloto sería Al White, mientras que Cotton volaría en el T-38 de seguimiento.

El vuelo comenzó a las 0715 horas, y unos minutos después de las 0900 el trabajo asignado estaba terminado, así de rápido era el Valkyrie. En ese momento llegaron los aviones destinados a la publicidad de General Electric.

Se trataba de un McDonnell F-4, un Northrop F-5, un Lockheed F-104 y un Northrop T-38 (pilotado por Cotton), sin duda aviones muy emblemáticos de esa época. Y formaban nada más ni nada menos que con el avión más potente de la historia.

A las 0930 horas, el avión Learjet de seguimiento ya había tomado las fotografías pedidas, de manera que la misión había terminado totalmente. Pero todo se tornó mortal en pocos segundos.

El F-104 era pilotado por Joe Walker, tal vez uno de los hombres más experimentados del mundo en vuelos supersónicos, ya que era uno de los hombres de la NASA que había tripulado el X-15, el artefacto volador más rápido del mundo. En ese momento, Walker y su F-104 se fueron acercando al ala del Valkyrie. Los fuertes vórtices de aire generados por los bordes marginales del ala del bombardero juguetearon con el caza, lanzándolo hacia atrás y haciéndolo girar 180º, de manera que chocara con los dos empenajes verticales de control del Valkyrie. El F-104 los arrancó de cuajo, convirtiéndose luego en una bola de fuego y matando a su piloto. Nunca se sabrá por qué un piloto tan experimentado como él pudo cometer el error de acercarse tanto a un avión tan poderoso.

Instantáneamente, la formación se abrió y todos miraron hacia el Valkyrie. Al parecer, sus dos ocupantes escucharon la explosión y el impacto, pero no se dieron cuenta de que su nave era la amenazada: estaban del otro lado de una estructura gigantesca. De todas maneras, Cotton avisó por radio que habían sido impactados, aunque los ocupantes parecen no haber escuchado el mensaje. Cotton les informó que habían perdido los dos empenajes verticales, pero que el avión, al menos en apariencia, iba bien.

Los pilotos todavía no comprendían bien quién había golpeado a quien, pero a los 16 segundos el avión comenzó a descontrolarse. El piloto trató de salvarlo, aumentando la potencia de los motores y haciendo todo lo posible. En esos instantes que deben haber parecido eternos, los pilotos no pudieron controlar al pesado aparato, que comenzó a oscilar, alabear y cabecear, separándose de la senda prevista de vuelo.

Viendo que no había manera de salvar al avión, Al White se puso en la posición de eyección y activó el mecanismo, con tan mala suerte que su brazo quedó atrapado en la cáscara que se cerraba, que debía protegerlo de la terrible aceleración a Mach 3. Quedó así a medio camino entre la vida y la muerte.

Cross, tal vez poco familiarizado con el complejo mecanismo (que aparentemente era bastante diferente a los asientos de eyección tradicionales) falló repetidas veces y no pudo accionarlo. Finalmente White, dándose cuenta de que debía salir de allí si no quería morir, logró sacar su brazo, desesperadamente, de donde lo tenía atascado, y a último momento el asiento se eyectó, salvándolo de milagro. Los cojines de aire que debían soportar gran parte del choque con el suelo no se abrieron, de manera que White soportó un choque de entre 33 y 44 G, a pesar de lo cual no se rompió ningún hueso y pudo volver a volar 3 meses después.

Cross, sin embargo, no tuvo ninguna de estas suertes y murió en el choque de uno de los aviones más impresionantes jamás construidos. Todo sucedió en escasos 76 segundos.

 

El ocaso de un gigante

Lo que siguió fue un verdadero desastre. Ya de por sí el programa había estado plagado de detractores, recortes, problemas mecánicos y políticos. Este no era más que un desastre más, tal vez el peor por la pérdida de vidas humanas y del carísimo aparato, el más avanzado y caro de los dos construidos.

El accidente tuvo muchas repercusiones, y una de las más interesantes fue un fuerte odio de la USAF contra los anuncios y las relaciones públicas de las empresas aeronáticas. Después de todo, nada de eso hubiera pasado si la GE no hubiera insistido en hacer la fotografía publicitaria, ya que el perfil de la misión había sido muy bueno. Además, al parecer la sesión de fotos fue algo irregular, ya que había sido autorizada de manera extraoficial. Muchos perdieron sus carreras, y finalmente la GE tuvo que admitir que ese vuelo fue algo incorrecto y que no tendría que haberse realizado.

De todas maneras, la carrera del superbombardero XB-70 Valkyrie ya estaba condenada desde hacía casi media década, y esto no hizo más que acelerar el proceso. Pero lo hizo de la peor manera, ya que además de la pérdida de vidas humanas, se perdió el avión más capaz de los dos.

Así se ve hoy en día el único XB-70 Valkyrie sobreviviente en el mundo.

El XB-70 nº62-001 siguió recogiendo una masa de valiosos datos, alimentado con combustible JP-6 estándar y utilizado en varios programas de la NASA. Este aparato fue tripulado por Cotton, ahora tal vez el piloto más experimentado en el Valkyrie, junto con el teniente coronel Fitz Fulton y Van Shepard.

Sin embargo, solamente llevaron a cabo los experimentos ya financiados por el gobierno. Luego de unos pocos meses, la USAF cedió definitivamente el aparato a la NASA, desentendiéndose de todo el asunto. Sin embargo, era más lento que el avión perdido (solamente alcanzaba Mach 2.5), y su aviónica también era menos sofisticada, de manera que los experimentos se resintieron. Se hicieron esfuerzos por mejorarlo, como mejorar la aviónica al nivel del segundo prototipo, facilitar el uso del sistema de eyección y solucionar definitivamente los problemas con el tren de aterrizaje, que habían sido constantes.

El primero prototipo del Valkyrie voló así otras 33 veces, hasta el el 4 de febrero de 1969, cuando el XB-70 Valkyrie despegó por última vez, su vuelo nº 82. En esta ocasión, los pilotos fueron Fulton y el teniente coronel Sturmthal, quienes aterrizaron el ya mítico aparato en la base de Wright-Patterson, en el estado de Ohio. La decisión ya estaba tomada y no hubo muchos anuncios oficiales o pompa: apenas aterrizado, el avión fue remolcado hasta el museo de la USAF localizado en la misma base aérea, mientras los dos pilotos entregaban al curador del museo la bitácora de vuelo.

Según se dice, Sturmthal dijo en esos momentos: "Haría cualquier cosa para que el Valkyrie siguiera volando. Excepto pagarlo yo mismo." Pero a esa altura de los acontecimientos, ya nadie podía hacer nada para que el mayor superbombardero de la historia, el avión con más potencia del mundo, volviera a despegar. Y el único ejemplar que había permanece todavía allí, intacto, en el museo, el lugar de las leyendas.

 

Plano de la segunda configuración del F-108 Rapier, caza escolta para el Valkyrie.

 

Especificaciones técnicas XB-70 Valkyrie

Envergadura: 32 metros (con los bordes marginales horizontales)
Longitud: 59,89 metros
Altura: 9,22 metros
Superficie alar: 585 m2
Carga alar máxima: 426,46 kg/m2
Peso: vacío 92.990 kg; máximo en despegue 249.480 kg
Motores: seis turborreactores con postcombustión General Electric YJ-93 de 12.340 kg de empuje unitario
Velocidad máxima de crucero: 3.275 km/h (Mach 3.08) a 23.000 metros
Alcance: 8.050 km sin repostar
Techo de servicio: 23.000 metros
Armamento: espacio para 14 bombas atómicas, todo tipo de bombas convencionales; también se hicieron estudios para dotarlo de misiles aire-superficie en soportes externos.
Costo: unos 700 millones de dólares

 

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