Tanques Vickers de 16 toneladas, A6 y MKIII

En 1926 la Oficina de Guerra del Reino Unido comenzó a pensar en reemplazar los tanques medios Mark II con vehículo que resultara mejor en el futuro campo de batalla. La idea general del diseño compartía elementos que estaban también en el Independent, particularmente las dos torres con ametralladoras al frente de la torre principal.

Aunque esta idea (que otros vehículos acorazados extranjeros utilizaron) se abandonó más tarde, se nota su influencia en otros vehículos británicos como el Crusader Mark I, que todavía llevaba una torreta de ametralladora a la izquierda de la torre principal, y en el A9, que llevaba dos.

El diseño incorporaba mejoras en la lubricación, el uso de las ametralladoras, blindaje y seguridad y comodidad para la tripulación, además de ser mejor en el vadeo y tener una visión periférica. Al tanque se lo conoció como de 16 toneladas justamente porque era el límite impuesto para el diseño.

La Vickers produjo entonces el A6, del cual se construyeron tres prototipos de acero blando. Su principal problema era la suspensión y la disposición del armamento. Se continuó utilizándolos como vehículos experimentales de ensayos hasta 1939.

Como se percibía que el A6 no era lo buscado, se comenzó a trabajar en el Mark III. Esta labor comenzó en 1930 luego de que la Oficina de Guerra le pidiera a la empresa ciertas mejoras. El nuevo vehículo era similar, pero tenía una torre completamente rediseñada y usaba un nuevo tipo de blindaje cementado. Desafortunadamente, la suspensión, uno de sus principales problemas, no había sido mejorada. Como consecuencia, el aparato se hundía demasiado, causando problemas cuando estaba en terreno abrupto. Se construyeron tres Mark III, uno fabricado por la Vickers y el resto por la Fábrica Real de Woolwich. Sin embargo, no fue la guerra ni los conceptos tácticos lo que lo condenaron al olvido, sino su costo: se consideró que, costando unas 16.000 libras esterlinas por unidad, eran demasiado caros y por lo tanto no se hicieron más órdenes para su producción.

 

Abajo, el Vickers de 16 toneladas, visto desde un lateral, tripulado nada más ni nada menos que por el (más tarde) mayor General Percy Hobarts, encargado de diseñar los tanques especializados que usaron los británicos en el Día-D.
El Mark III era un tanque liviano, de 16 toneladas, pero que incorporaba tres torretas; esto lo emparenta de alguna manera con el concepto de acorazado de tierra y por eso es relevante su mención.

 

 

 


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