FCM F1

Hacia finales de la guerra se idearon tres tipos de tanques, de 30, 40 y 60 toneladas. La clase más pesada, llamada char lourd (carro pesado) correspondía justamente al Char 2C, fabricado hacia 1921. En los programas armamentísticos de 1926 y 1930, nadie dispuso crear un sucesor, fuera más grande o de similares características, lo cual explica porqué esos aparatos tuvieron que continuar en activo hasta el siguiente conflicto mundial: era necesario que llenaran un rol, al menos en el papel.

Todo cambió el 4 de mayo de 1936, cuando un consejo de armamento liderado por el general Dufleux pensó en crear un nuevo tanque pesado para reemplazar al ya vetusto Char 2C. Esto llevaría al diseño de uno de los aparatos más monstruosos de la época, al menos en manos aliadas.

Las especificaciones para este gigante eran: un peso máximo de 45 toneladas métricas, inmunidad contra armamento perforante de 75 mm por sobre los 200 metros, una velocidad de 30 km/h con un alcance de 200 kilómetros, y un cañón largo de 75 mm en el casco y otro de 47 mm en una torre. Este diseño era similar al Char B1, que estaba entonces siendo desarrollado y había influenciado mucho la industria de tanques franceses.

Al año siguiente tres empresas comenzaron a disputarse el proyecto militar: AMX, ARL y FCM; cada una presentó varios. Sin embargo todos tenían el inconveniente de que era bastante más pesados que las 45 toneladas pedidas. Debido a esto, la primera reacción fue abandonar la idea general y pasar a diseñar un tanque similar en concepto al Matilda inglés, es decir, algo pequeño, barato y muy bien blindado, con un cañón relativamente pequeño, de 37 mm. Es decir, básicamente se tiró toda la idea por la ventana y se comenzó a crear un vehículo radicalmente nuevo, ahora en la clase de las 20 toneladas.

Esto no iba a durar mucho, ya que pronto se pidió un cañón más potente. El proyecto se superpuso con el del Char G1, de esa misma clase de las 20 toneladas. Esto llevó a que, para separar ambos proyectos, se volviera a la idea de un tanque más grande, ahora con un cañón de 75 mm en una torre. La gran diferencia, en este punto, fue que no se pidió un límite en el peso, lo cual, como veremos, trajo consecuencias bastante curiosas.

Las especificaciones nuevas volvían a la idea primigenia del tanque pesado ideada por FCM. El Comando Supremo Francés, entonces, decidió otorgar el proyecto a esta empresa el 6 de abril de 1938, para el que sería llamado Char F1.

La fecha no es poco relevante, ya que el nuevo conflicto mundial ya se avecinaba y muchos así lo intuían posible. Para esa época Alemania ya había renunciado a los acuerdos que limitaban sus fuerzas armadas y había comenzado a ganar influencia en el mundo entero. Fue en esa época cuando la Línea Sigfrido comenzó a ser construida: se trataba de una línea defensiva que causó tanto temor antes y durante la Segunda Guerra Mundial que muchos tanques pesados y superpesados aliados fueron diseñados específicamente para penetrarla.

Una maqueta de madera de una de las versiones finales del F1, gigantesco aparato que logró rivalizar en tamaño con sus también hipotéticos homólogos alemanes. Puede verse en la figura de la izquierda una medida perfecta para darse cuenta cabal del gigantismo del diseño.

El F1 no fue la excepción. Para cuando se autorizó su construcción, muchos pensaron que se necesitaba algo incluso más pesado y potente, de manera que el F1 se convirtió en un paso intermedio hacia un nuevo tanque superpesado.

Para estudiar estas cuestiones concernientes a los tanques futuros y a la manera de sobrepasar las defensas alemanas, se creó una comisión especial. Dicho organismo revivió rápidamente la idea del tanque pesado, pero optimizado para destruir fortificaciones, llamado justamente Char d'Attaque des Fortifications. Obviamente, el cañón debía ser potente para destruir el blanco sin que el blanco destruyera al tanque. Como su misión era atacar blancos inmóviles, la velocidad se anotó como un factor secundario, siendo el requisito que la velocidad máxima no cayera por debajo de los 10 km/h. Por el contrario, la movilidad debía ser excelente, ya que se esperaba que el tanque tuviera que sortear todo tipo de trincheras y zanjas defensivas, además de vadear terreno inundado o cursos de agua.

Incluso se llegó a pensar en la posibilidad de construir el tanque en módulos que pudieran ser transportados por separados y ensamblados cerca del frente, si es que el diseño resultaba ser muy problemático a nivel locomotriz. Una idea inusual pero algo sabia teniendo en cuenta la experiencia que se tenía con el 2C.

Unos meses más tarde el Alto Mando francés aprobó los planes de la comisión, creando un nuevo organismo para resolver los detalles del nuevo diseño. Esta nueva comisión comenzó a funcionar el 9 de mayo de 1938, y sus miembros rápidamente cayeron en cuenta que no podía construirse un tanque con un cañón de 75 mm y un blindaje de 120 mm que pesara 45 toneladas. Por otra parte, las entonces excelentes capacidades a campo traviesa del Char 2C requerían de un buen equipo para poder ser superadas. Por lo tanto, se reclasificó al tanque como de 65 toneladas, con un peso vacío de 45 toneladas.

En la siguiente reunión, dos meses más tarde, se pensó en las dificultades que traía aparejado este aumento del peso y varios otros problemas. Muchos puentes no soportaban más que 35 toneladas; el tanque tendría que cruzar los ríos en pontones. Las zanjas antitanque alemanas tenían unos 7 metros de ancho; el vehículo tenía que ser más largo. Algunos incluso dijeron que 120 mm de blindaje era poco considerando el poder de los cañones alemanes de 88 mm.

En este punto la comisión comenzó a descartar todo tipo de ideas. Una de ellas era la de un tanque de 56 toneladas que según ellos no tenía suficiente capacidad para cruzar trincheras. Un ingeniero había propuesto un tanque articulado de 120 toneladas; también fue descartada.

Sin embargo se mantuvieron dos opciones de peso: un tanque de 89 toneladas, con dos secciones desmontables, y un tanque articulado de 110 toneladas con una capacidad de cruce de zanjas de 8 metros.

Para septiembre el Alto Mando ordenó una investigación inmediata sobre ambas ideas. ARL consiguió un contrato de desarrollo para el tanque de 89 toneladas, siendo presentada la primer propuesta al año siguiente. Tenía un peso de 120 toneladas, y consistía en dos módulos desmontables que podían llevar o un cañón o un lanzallamas. En una decisión acorde con las ideas de los tanques multitorre ensayados ya por los británicos, se decidió que el modelo armado con cañón era más útil, pero que se necesitaba una torre extra en la parte posterior para defender al tanque de la infantería enemiga.

Para entonces, el proyecto era bastante similar al F1, y se sugirió que ambos programas de armamentos se unieran para ahorrar recursos.

Como puede verse hasta aquí, había mucha controversia y confusión dentro de los planes franceses. Explicar todas las vueltas de estos proyectos sería realmente complejo; por otra parte algunas fuentes son contradictorias o poco claras sobre la toma de algunas decisiones, las fechas en que fueran tomadas y sus motivos.

 



 

Llega la Segunda Guerra Mundial

Cuando la invasión alemana de Polonia precipitó el comienzo del conflicto a escala mundial, muchos países se prepararon, especialmente Inglaterra y Francia. En este caso una de las medidas desesperadas fue el aumento de esfuerzos para crear el nuevo tanque superpesado, proyectado para encabezar la ofensiva contra Alemania hacia 1941.

En este punto hay que decir que el Alto Mando francés no era ni tonto ni un fanático ciego del diseño de este tanque. No le tenían mucha confianza y planeaban, aparentemente, atacar Alemania utilizando el mismo truco que usaron los alemanes. Es decir, no un ataque directo por la frontera compartida, lo que los enfrentaría a la Línea Sigfrido y otras defensas, sino el avance por los Países Bajos, violando su neutralidad si es que no se aliaban rápidamente.

El pragmatismo llegó con las necesidades de la guerra: el tanque articulado de 110 toneladas fue abandonado al ser considerado demasiado innovador. A pesar de las urgencias, se decidió que no iban a poner todos los huevos en la misma canasta. Concentrarse en un solo prototipo era tomar el riesgo de que, si éste no funcionaba, todo estaría perdido. Fue así que se les encargó a tres compañías: FCM, ARL y AMX la construcción de dos prototipos cada una.

Para diciembre de 1939 se dieron las especificaciones precisas, partiendo de los avances que ya se habían hecho con los tanques anteriores. FCM debía completar el F1 con un cañón de 75 mm y constuir el casco de un F1 nuevo con un cañón de 90 o 105 mm en la superestructura. Aunque el diseño pedía un blindaje de 100 mm, debía aumentárselo a 120 mm en el frente. Una torre secundaria, con un cañón de 47 mm, debía ser montada para proteger la parte posterior.

Mientras tanto, a AMX y ARL se les pidió construir prototipos con cañones de 90 o 105 mm en una torre y un cañón de 47 mm en una torre secundaria.

ARL y FCM declararon que podrían comenzar la producción de los prototipos en el verano boreal de 1940, pudiendo fabricarlos en serie a fines de 1941; sin embargo, AMX no pudo dar más datos. Pero todas las fechas, como pudo verse, fueron inútiles.

El 28 de febrero de 1940 se formó una nueva comisión para el diseño de este tanque, que pretendía estudiar una política coherente para la futura producción de tanques. Se planeó una clasificación de tres tipos, divididos por peso; el más pesado sería el Char de Forteresse. La idea era construir un "super Char B" con un obús de 135 o 155 mm en el casco y un cañón de 75 o 90 mm en la torre, blindado con entre 100 y 120 mm en todas partes. A ojos de cualquiera era evidente que no podría pesar menos de 80 toneladas, e incluso así era un cálculo optimista, pudiendo llegar fácilmente a las 100 o más. Se usaría un motor de 1.000 hp para moverlo. Sobre este proyecto poco se sabe; es posible que se lo haya pensado como un escalón más pesado, más allá del F1 que se estaba diseñando.

Principios de marzo de 1940 vio la formación de una nueva subcomisión de supervisación; se les informó que las torres con cañones de 90 y 105 mm para el F1 estaban listas (al menos en el papel). El proyecto de AMX fue abandonado ya que se consideraba que estaban demasiado atrasado.

Se sugiere entonces a otra nueva comisión seguir adelante con los prototipos del FCM F1 y de la ARL, la cual presenta un modelo de madera el 11 de abril de 1940. FCM lo hace al día siguiente; la conclusión es que esta última empresa no solamente parece más avanzado, sino que sus responsables pueden dar más detalles del diseño, conformando así a las autoridades.

El diseño tenía blindaje inclinado en la parte frontal, una pequeña torre al frente (en lugar de atrás, como se solicitaba) y una torre más alta en la parte trasera. Esta última podía llevar un cañón de 90 mm ,en lugar del de 75 mm que se había pedido (con una velocida de salida de 710 m/s, podían penetrar 100 mm de acero a 1 kilómetro). Se calculaba que tendría un peso de 140 toneladas métricas, moviéndose a 24 km/h utilizando dos motores Renault de 550 hp y una transmición eléctrica. Considerando mejor al modelo de la FCM, la comisión decidió entonces dejar de lado el proyecto de la ARL y hacer una orden preliminar de 12 FCM F1, que comenzarían a entregarse en mayo de 1941, al ritmo de tres o cuatro al mes.

Esta decisión, tomada el 27 de abril de 1941, establecía el reemplazo del FCM 2C por un gigante de 140 toneladas. Diseñados para atacar la Línea Sigfrido alemana, iban a estar armados con un cañón de 90 mm en una torre trasera y un cañón de 75 mm en la torre frontal (aunque la maqueta de madera mostraba un cañón de 47 mm). Por si fuera poco, habría un cañón antiaéreo de 25 mm a cada lado del casco. Se consideraban también las variantes con un cañón de 105 mm en la torre frontal o en el casco. Dos motores de 550 hp cada uno le permitirían moverse a unos 24 km/h.

Este deseo por tener algunos tanques listos para el verano boreal de 1941 resultaba importante para ese momento. El proyecto de los tanques superpesados tenía una muy fuerte oposición de parte de muchos, estando Francia ya en guerra. Gastar los escasos recursos (siendo el más valioso de todos el tiempo) en semejantes ideas se veía como una peligrosa tontería; muchos clamaban por invertir esos recursos en construir más Char B1. La comisión, para colmo, le había pedido a FCM el aumento del blindaje a 120 mm, a pesar de que esto subiría el peso a 145 toneladas y bajaría la velocidad máxima a 20 km/h. Esto era un claro paso en reversa de acuerdo a otras decisiones anteriores acerca del Char de Forteresse.

De todas formas ninguno de estos proyectos llegó a la etapa de producción. Cuando Francia se rindió, todos los diseños fueron cancelados.

 

 

 


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