FCM Char 2C

Se trató de uno de los diseños más adelantados de los franceses, y a pesar de ello su origen está bastante cubierto por un halo de misterio. Todo esto parece estar derivado de que hubo algunos manejos extraños durante la Gran Guerra: la industria bélica y los militares habían caído en numerosos tires y aflojes políticos y económicos que era necesario esconder de la opinión pública.

El Char 2C, un monstruo francés surgido de las trincheras de la Primera Guerra Mundial que luchó como pudo en la Segunda.

En realidad, aunque los ingleses pusieron en combate a un tanque en primer lugar, fueron los franceses los que idearon el diseño clásico y más efectivo que conserva todavía hoy. Su FT-17 de Renault tenía una torreta totalmente móvil, que llevaba o una ametralladora o un cañón de 37 mm, montada en la parte superior de un casco lo suficientemente blindado como para resistir armas de bajo calibre pero lo suficientemente ligero como para permitir un desplazamiento relativamente rápido.

Sin embargo esto no vino tan fácilmente. La otra idea sobre el tanque era justamente la de los acorazados de tierra: vehículos con cinco ametralladoras, mucho más grandes y lentos. El FT-17 se mostró mucho más eficaz que ellos, pero igualmente se los construyó y empleó, a pesar de que por cada uno de ellos se podían construir hasta 5 FT-17.

Las tensiones entre la idea del tanque ligero y el tanque pesado no se cerraron con la guerra. Por cuestiones de prestigio o puro orgullo, algunos sectores continuaron por su cuenta el desarrollo del tanque pesado. De estos esfuerzos surgieron tres prototipos de 30, 40 y 62 toneladas: el Char A, B y C. Aparentemente por cuestiones políticas y mediáticas, el general Estienne, gran defensor del FT-17 y de la idea del enjambre de abejas (muchos tanques pequeños y rápidos atacando las posiciones enemigas simultáneamente), decide elegir el Char C para que se construyan algunas unidades. Sucede que los ingleses no podían enviar suficientes de sus tanques pesados, y se teme que la opinión pública critique a los militares por no disponer de este tipo de aparatos pero de producción nacional. El diseño del FCM 2C se termina así en 1918.

Pasaron los meses y miles de discusiones de todo tipo; la guerra termina y ni siquiera se ha completado un sólo tanque pesado francés. Se habían pedido unas 700 unidades, luego rebajadas a 300, pero al concluir el conflicto todas las órdenes de nuevo equipo militar son canceladas. Sin embargo, se decide completar 10 prototipos para evitar futuros problemas; estos son terminados y entregados hacia 1921.

A las nuevas regulaciones de armamento que se discutían luego de la Gran Guerra, había otros graves problemas que el 2C debía enfrentar. Por un lado, estaba el hecho de que los generales a cargo de la infantería no querían ceder poder a las unidades de los nuevos acorazados de tierra, como se llamaba a veces a los tanques. Por otra parte, estaba la cuestión del precio. Francia, como cualquier otro país involucrado en la guerra, había quedado con una economía devastada, y cada tanque pesado costaba unos 2 millones de francos de 1920. Mientras tanto, un FT-17 solamente costaba 100.000 francos.

Finalmente, las regulaciones fijaron que la fuerza de tanques debía estar atacadas a las de infantería, quienes apreciaban mucho más al ligero, barato y ya conocido FT-17, que era mucho más útil a sus necesidades.

 

Una postal que muestra a uno de los tanques operacionales más grandes de la historia: el Char 2C junto a su tripulación de 12 personas (más el comandante de la compañía).

Cómo era

Para la actualidad, este aparato puede parecer un monstruo prehistórico totalmente inútil y anticuado, pero no lo fue en su momento. Estaba muy avanzado en ciertos aspectos y tomó su tiempo que el resto copiara esos avances; sin embargo, como suele suceder con los diseños muy adelantados, suelen avanzar con pie poco firme y se empantanan, mientras que diseños más tardíos avanzan rápidamente sobre el terreno más seguro.

En efecto, el FCM 2C fue el primer tanque en lograr ciertos records mecánicos y de diseño, dando paso a una nueva categoría de tanques: el tanque pesado. El 2C fue el primer tanque pesado del mundo (llegando a las 68 toneladas), estando tan blindado como para resistir un impacto directo de las armas de la época. Poseía dos motores bastante potentes para esas fechas (de 250 CV cada uno) y tenía ya la estructura de un tanque moderno, es decir, torre de tres personas sobre un casco con todo lo necesario para disparar, con compartimientos separados y orugas similares a las utilizadas a partir de entonces. Poseía visores estroboscópicos y, a diferencia de muchos tanques pesados y no pesados, no desperdiciaba peso llevando todas las ametralladoras en torres separadas, sino que llevaba tres de las cuatro directamente sobre el casco (la cuarta en una pequeña torre trasera).

En comparación, los tanques ingleses de la época no podían medirse con él, ni en blindaje, ni en potencia de motor, ni en facilidad de usar el armamento.

Teniendo en cuenta el estado de la técnica automotriz y siderúrgica de la época, la construcción del Char 2C debe haber sido tremendamente compleja. Era el mayor tanque de la época que llegó a ser más que un prototipo, ya que entró en servicio operacional. Para tener una idea de su complejidad, es necesario recordar que el siguiente tanque en pesar más o menos lo mismo fue el alemán Tiger II, que data de finales de la Segunda Guerra Mundial.

El 2C pesaba unas 69 toneladas debido en parte a su blindaje de 45 mm en el frente y de 22 mm en los lados. Aunque pueda parecer poco ahora, era el blindaje más grueso de la época inmediatamente posterior a la Gran Guerra, y muchos tanques más modernos comenzaron la Segunda Guerra Mundial con una protección similar o peor. Para la época en la que fue diseñado, era más que suficiente.

El Char 2C nº 91, Provenza, en época de la Segunda Guerra Mundial. El sombrero sobre la torre (característico de muchos tanques franceses desde el FT-17 al B2) era el lugar del comandante del tanque. Detrás del número "91" estaba la ametralladora de casco, aquí apenas visible.

Otra de las causas de su peso era su tamaño totalmente desproporcionado. Fue el más grande del mundo si se tiene en cuenta que, con su cola desplegada medía unos 12 metros de largo (los tanques franceses usaban una idea sacada del FT-17, el cual tenía una cola para que el tanque no se atascara en las trincheras muy anchas). Esto solo es comparable con los casi 10 metros del Panzerkampfwagen VIII Maus. La longitud tan extrema contrastaba mucho con su ancho de apenas 3 metros, fruto de la necesidad de movilizarlo hasta el frente en vagones de tren, limitados por el ancho de la vía férrea.

En el casco había espacio para tres secciones; la primera, al frente, estaba coronada con una torre de tres hombres (la primera en la historia), armada con un cañón largo de 75 mm. La segunda sección, trasera, contenía una torre de ametralladora. Por si fuera poco, había espacio para tres ametralladoras independientes de 7,92 mm al frente, destinadas a darle protección a la infantería.

Entre esas dos secciones estaba la sección del motor, que conectaba a ambas. Cada oruga era movida por un motor de 250 HP, que funcioban gracias a una transmisión eléctrica. La velocidad máxima era típica de la Gran Guerra: 15 km/h. Siete tanques de combustible sumando un total de 1260 litros le daban un alcance de 150 kilómetros.

Para terminar de cerrar la idea del Char C2, hay que tener en cuenta la tripulación. Eran necesarias 12 personas para manejarlo: un conductor, un comandante, un artillero, un cargador, cuatro ametralladores, un mecánico, un electricista, un asistente para ambos y un operador de radio. A veces se dice que tenían 13 tripulantes, tal vez porque en algunas fotos, como la de arriba, se incluye al comandante de la compañía.

 



 

Los defectos

Aunque una buena idea en general, este carro de combate tenía cinco grandes defectos que hacen no sólo a su poca notoriedad (fruto también de la mala suerte) sino a su uso en combate.

Sin lugar a dudas, el 2C era un tanque inútilmente pesado. Esto se debe a que se lo concibió con la idea errónea de que un tanque de ruptura debía estar erizado de armas, en este caso, ametralladoras. El resultado era un tanque muy grande, lo que costaba peso (y espacio) en tripulación y en blindaje, sin agregar grandes ventajas.

El Normandía junto a uno de los principales tanques franceses de la Segunda Guerra Mundial, el H-39.

Especificaciones técnicas FCM Char 2C

Producción 10 ejemplares construidos entre 1919 y 1921
Tripulación 12
Longitud
10,27 metros (12 metros con el patín de cola para cruzar trincheras)
Ancho
2,95 metros
Alto 4,01 metros
Peso en orden de combate 70 toneladas
Armamento principal un cañón APX 1897 de 75mm con 124 proyectiles con un visor de 2,5 x
Armamento secundario 4 ametralladoras de 8mm con 9.504 cartuchos disponibles
Blindaje Casco: 45 mm frontal, 22 mm lateral, entre 10 y 13 mm trasero e inferior.

Torre: 35 mm
Motor 2 Maybach de 250 CV, 6 cilindros y 16,95 litros
Capacidades campo traviesa Cuesta 70%, obstáculo vertical 1,7 metros, vadeo 1,4 metros
Relación potencia/peso 7,5 CV/tonelada
Autonomía/combustible 150 km/1280 litros
Velocidad en carretera 12 km/h

Ahora es fácil ver esto; sin embargo en la época no era así. Incluso con la aparición del tanque, la Gran Guerra se tomó su tiempo en terminar. Los generales y diseñadores creían que el tanque podía y debía ser todavía más poderoso para lograr romper efectivamente las líneas enemigas y permitir que la infantería se colara por esos huecos. Y el FT-17 no era precisamente un tanque ni muy blindado ni muy artillado, poseyendo muchos detractores dentro del Estado Mayor francés. No es de extrañar entonces que estas personas hayan presionado para que se construyeran aparatos como el Char 2C.

No hay que perder de vista que en la época de entreguerras se formó la visión de que los tanques debían especializarse, creándose vehículos pesados o medios para la ruptura y otros ligeros para la exploración.

Pero si el 2C era pesado, también cometía el pecado capital de ser poco fiable (algo nada raro en esas épocas de incierta experimentación mecánica y motriz). Este aparato siempre se caracterizó por ser muy frágil, registrando una tasa de disponibilidad de menos del 60%. Los primeros motores utilizados eran, curiosamente, marca Mercedes; luego lo sustituyeron los Maybach, tambén alemanes. Pero aunque eran potentes, no encajaban bien en el resto de los mecanismos.

Más allá de la gran potencia generada para la época, hay que pensar que se necesitan motores muy potentes para mover a un vehículo de casi 70 toneladas. Como consecuencia, la velocidad máxima del 2C era de apenas 12 km/h. Sin contar con suspensión, no es necesario decir que la tripulación no debía estar muy cómoda. En 1921, cuando fue construido, esa velocidad podía considerarse normal, pero en el período de entreguerras se convirtió en terriblemente escasa.

Para colmo de males, los motores eran muy gastadores, necesitándose casi 13 litros para mover al 2C solamente un kilómetro. Más allá del costo, detrás había graves problemas logísticos, que se exacerbaban por la tremenda dificultad del traslado del vehículo en sí.

Los tanques Schneider y Saint-Chamond, los primeros tanques franceses, eran movidos en vagones de tren o por remolques especiales, mientras que los más livianos FT cabían en camiones adaptados. Pero, ¿como mover un tanque de 70 toneladas y 10 metros de largo? Un problema que todos los tanques pesados luego encontraron era que un tanque de ese peso, averiado, no podía ser movido sino por al menos dos vehículos similares en buenas condiciones. Incluso el 2C requería el uso de instalaciones portuarias especiales para poder movilizarlo.

Su ancho de 2,95 metros era justamente para permitir su transporte por vía férrea, pero su altura de casi 4 metros no permitía colocarlo sobre la plataforma de un vagón convencional. Para eso era necesario colocar cada 2C en el centro de un vagón especial muy bajo, colocando a cada extremo un montaje con tres ejes. Ensamblar todo esto requería varias horas y el uso de un sistema de tablones para subirlo a dicho vagón. Como se verá más adelante, en mayo de 1940 esta dificultad de transporte selló el destino de muchos de estos aparatos.

En resumen, se puede pensar al 2C como un tanque que no debió existir, máxime teniendo en cuenta que uno de los proyectos paralelos a él que fue cancelado, el 1A, era un diseño de 30 toneladas, mucho más cercano a lo que el tanque terminó convirtiéndose en años posteriores. De diseño similar al 2C, también tenía un cañón largo y de gran calibre en una torre, pero su peso lo hacía mucho más rápido y fiable mecánicamente. Posiblemente un costo menor hubiera permitido producirlo en mayor cantidad y hacer rentable el crecimiento posterior del diseño.

El 2C terminó siendo así una influencia fantasma en muchos tanques posteriores, pero desapareció prácticamente de la historia de la guerra.

 

Así veían los franceses a su supertanque, el más grande hasta la fecha. Aunque nunca entró en combate, se lo utilizó para elevar la moral y dar la impresión de que Francia tenía tanques invencibles.

Entreguerras

Si el 2C era ya de por sí un adelantado en el uso de un cañón tan grande montado en una torre móvil (los St. Chamond y Schneider de la Gran Guerra tenían también cañón de 75 mm, pero en montaje fijo), en 1926 se pensó en llevarlo un paso más allá.

En ese año uno de ellos, denominado Champaña, fue modificado como Char 2C bis, un prototipo con un cañón de 155 mm en una torre nueva. Se le incorporaron nuevos motores, y se eliminaron las ametralladoras, en una sabia decisión teniendo en cuenta lo que vendría. Así remodelado, el tanque pesaba unas 74 toneladas. Sin embargo este prototipo no prosperó, posiblemente debido a los problemas motrices que tenía. En ese mismo año se lo reconvirtió a su estado original y su torre fue utilizada en la Línea Mareth, en Túnez.

En 1939 el Lorraine, otro tanque 2C, fue reforzado con más blindaje, haciéndolo casi inmune a las armas antitanque más utilizadas entonces por los alemanes. Esto se debía a que el Lorraine era el tanque del comandante de la compañía. El blindaje frontal fue elevado a 90 mm y el lateral a 65 mm. Pesando 75 toneladas gracias a este arreglo, el Lorraine se convirtió en el tanque más blindado hasta ese momento, y sigue siendo uno de los tanques operacionales más grandes y pesados.

 

Su uso en la Segunda Guerra Mundial

Durante el período de entre guerras, estos tanques fueron conservados como símbolos, agrupándose en diversas unidades. Aunque su valor militar iba decayendo con el surgimiento constante de nuevos y mejores tanques de todo tipo, las autoridades los mantuvieron en funcionamiento. Para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial eran ya prácticamente inútiles, ya que eran muy lentos y tan grandes que era fácil atinarles tanto desde tierra como desde el aire. Esto no impidió que para 1940 se hiciera un pedido por 12 nuevos aparatos similares, pero con dos torres similares, que nunca llegaron a entrar en servicio.

Sin embargo, durante la movilización general de 1939 los diez Char 2C fueron activados y puestos en servicio dentro de una unidad propia, el 51º Batallón de Carros de Combate. Por motivos de propaganda (algo que, como veremos, influyó en todo el asunto) se los nombró con nombres de regiones tradicionales de Francia: numerados del 90 al 99 (antes esta numeración era de 1 a 10), se los llamó respectivamente Poitou, Provenza, Picardía, Alsacia, Bretaña, Touraine, Anjou, Normandía (recombrado Lorraine en 1939), Berry y Champaña.

El Normandía concluyó así sus días en la Segunda Guerra Mundial. Los 2C fueron otra de las víctimas de la carrera armamentística de los años 30, que dejaban obsoletos todo tipo de diseños de armas.

En realidad, todo acerca de estos vehículos se trataba de propaganda. Puestos lejos de la batalla para preservar su valor mediático, se los usaba para mantener y elevar la moral, apareciendo en películas en donde se los veía aplastante posiciones supuestamente alemanas, cuando en realidad eran montajes. Así, el público aprendió que eran invencibles, cuando en realidad ni siquiera entraron en combate directo.

Esto se debía a que los militares sabían perfectamente que no eran nada útiles contra las fuerzas alemanas. Cuando las divisiones acorazadas enemigas rompieron las líneas francesas luego del 10 de junio de 1940, se hizo todo lo posible por evitar su captura. Trataron de enviarlos por tren debido a que su velocidad era pasmosamente lenta (ni hablar de su poca fiabilidad mecánica), pero las vías estaban bloqueadas por un tren destruido. De esta manera se tomó la decisión de destruirlos con cargas explosivas. Irónicamente, los tanques que los franceses usaron como propaganda fueron usados como propaganda por las autoridades nazis: Goebbels y Goering afirmaron que habían sido destruidos por bombarderos en picada alemanes, algo que muchas fuentes continuaron repitiendo.

A pesar de esto, un tanque fue recuperado relativamente intacto. Se trataba del Campaña, que fue llevado a Berlín como trofeo de guerra. Parece ser que allí permaneció mucho años; sin embargo, en 1948 desapareció, lo que hace que muchos especulen sobre si fue llevado al museo de tanques ruso de Kubinka.

 

n°1 7 n°91 Provenza saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940
n°2 / n°92 Picardía saboteado en Joudreville, cerca de Briey, el 12 de junio de 1940 reforzado en 1944
n°3 / n°93 Alsacia saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940

n°4 / n°94 Bretaña

reformado en septiembre de 1939, destino desconocido

n°5 / n°95 Touraine saboteado en Mainville, cerca de Briey, el 12 de junio de 1940
n°6 / n°96 Anjou reformado en septiembre de 1939, destino desconocido

n°7 Lorraine

rebautizado n° 97 Normandía, fue blindado y convertido en el carro del comandante de la compañía. Saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940

n°8 / n°98 Berry saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940

n°9 / n°99 Champaña


 

Usado para probar un cañón de 155 mm en 1926, ese mismo año se lo reconfigura a su estado normal. Fue saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940.

El Champaña fue el único 2C capturado intacto, como consecuencia de una falla en las cargas de destrucción, que no detonaron. Los alemanes lo llevaron a Berlín como trofeo de guerra. Aparentemente, en 1945 las fuerzas soviéticas se apoderan de él, en donde se pierde su rastro, aunque parece ser que fue visto en Alemania del Este en 1948.

n°10 / n°90 Poitou saboteado al sur de Neufchâteau el 15 de junio de 1940

 

 

 


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