Supertanques de la Segunda Guerra Mundial

Para hablar apropiadamente de los tanques pesados y superpesados de la Segunda Guerra Mundial, y también de los tanques de varias torres, debemos remontarnos al origen mismo del tanque de combate, que nació durante la Primera Guerra Mundial.

Por lo general al hablar de la génesis del tanque, muchos recuerdan que Leonardo Da Vinci había bocetado un prototipo de tanque; sin embargo, es difícil probar que los reales creadores de este vehículo hayan podido ver esos diseños.

Por el contrario, hay una referencia mucho más cercana en el espacio y el tiempo: una historia del conocido escritor de ciencia ficción H. G. Wells, escrita en 1904 y llamada curiosamente "The Land Ironclads" (Los Acorazados de Tierra). Esta historia sucede en una guerra bastante similar a lo que luego fue la Gran Guerra; se trata de máquinas de unos 30 metros de largo, con ametralladoras a control remoto y espacio para varias decenas de soldados.
El Mark IV es un ejemplo evidente de toda la familia de tanques ingleses de la Gran Guerra. Lejos de llevar torreta, poseían cañones montados en especies de casamatas similares a las de defensa costera. Estos tanques poseían ese diseño para facilitar su transporte en vagones de tren, lo que limitaba su ancho y su alto. La forma la condicionaban las grandes trincheras enemigas.

La inspiración de estos aparatos parece haber sido los verdaderos ironclads (literalmente "cubiertos de hierro", era el nombre que se les dio a los primeros acorazados del siglo XIX, los cuales solían ser barcos de madera reconvertidos, recubiertos de planchas de metal). Desesperados por los resultados de la guerra, los militares ingleses se interesaron en la idea y propusieron la construcción de verdaderos acorazados de tierra similares a los de la historia de ficción. Cuando Winston Churchill (entonces Primer Lord del Almirantazgo) y el Comité de los Acorazados Terrestres pensaron en hacer esto sin pedirle permiso a Wells (otras fuentes dicen que fue solamente Churchill quien quería hacer esto), y sin pensar en pagarle nada por la idea, se ganaron el odio de este autor. Según se dice, este fue el puntapie inicial del desarrollo de tanques.

Este Comité de Acorazados Terrestres era un pequeño grupo de personas, organizado en 1915 para enfrentar el diseño y construcción de estas novedosas máquinas. Básicamente no había muchas ideas ni antecedentes de un verdadero tanque, de manera que tuvieron que empezar de cero. Liderado por Churchill, estaba compuesto principalmente por oficiales navales, políticos e ingenieros.

No es de extrañar entonces que parte de esa influencia naval, sumado a las ideas de Wells y a las ganas de crear el arma máxima para terminar con la guerra, lo que haya hecho llevado la idea hacia los vehículos gigantes que surcaron al poco tiempo los campos de batalla de Europa.

 

Los tanques de la Primera Guerra Mundial

Gigantescos y fuertemente armados, los tanques de la Gran Guerra eran vehículos aparatosos, lentos y problemáticos. Con una tecnología automotriz todavía en pañales, tanto los motores como los demás sistemas mecánicos solían ser poco confiables, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades del combate.

Tanto los británicos como los franceses inventaron el tanque; los primeros lo nombraron así por una casualidad (dice la leyenda, que para disfrazar su cometido de los espías decían que eran tanques de agua, aprovechando su forma prismática); los segundos lo llamaron char (carro), de donde se derivan actualmente los dos nombres usados para el mismo concepto.

Curiosamente, los tanques de esa época tenían cañones del mismo calibre que los de la Segunda: 75 mm. En realidad, los modelos franceses (excepto el famoso Renault FT-17) montaban cañones de artillería de campo ligeramente modificados. Los modelos británicos eran radicalmente diferentes; también tenían cañones potentes, pero estos estaban montados en los costados, ya que sus tanques eran básicamente cajas romboidales (ya vemos que no eran tan diferentes a tanques), con orugas que recorrían todo el casco.
El Schneider era uno de los principales modelos franceses. Similar a un tractor blindado, era poco más que eso. En su interior poseía un cañón de 75 mm similar al que usaba la infantería, pero la movilidad de dicha arma era muy limitada. Al igual que con los modelos británicos, la velocidad no era una preocupación, ya que debían mantener el paso de hombre de las tropas que apoyaban.

Fuera cual fuera el diseño, la idea no era la movilidad, sino la potencia de fuego y la protección. En efecto, más allá de la precaria tecnología automotriz, el paisaje de la Gran Guerra estaba lleno de trincheras, cráteres de bombas, montañas y alambradas. Los tanques no eran más que puestos móviles de ametralladoras y cañones de campaña, que permitían a los soldados acercarse a las posiciones alemanas sin ser dañados y destruirlas.

Es sintomático ver que el Comité de Acorazados Terrestres estuviera integrado en parte por oficiales navales, y que de hecho se utilizara la palabra acorazado (ironclad) para denominarlos primigeniamente. Básicamente la idea era tener tanques pesados, bien blindados; la velocidad no era importante porque su misión sería acompañar al infantería y destruir aquellas posiciones que plantearan peligros en el avance del soldado de a pie. En esa época, pensar que el tanque pudiera ser relativamente autónomo era un disparate que a pocos se les hubiera ocurrido.

No hay duda de que cuatro grandes revoluciones definieron la Gran Guerra: la guerra submarina, la ametralladora, el avión de guerra y el tanque. Todas influyeron en mayor o menor medida; tal vez los que más cambiarían durante la posguerra serían el avión y el tanque, los cuales se convertirían en protagonistas importantísimos de la Segunda Guerra Mundial.

La posguerra del tanque

Para esto era necesario que la mentalidad de diseño detrás del tanque cambiara. Esto sucedió lentamente (en algunos países, muy lentamente). Los ideólogos del tanque crearon en esa época dos tipos de tanques: el de crucero y el tanque de infantería. El primero era rápido, diseñado para largos avances en territorio enemigo, pero a veces estaba armado y/o blindado escasamente: su misión era llenar los huecos en las formaciones y poder sorprender al enemigo. Los tanques de infantería continuaban con la tradición ya mencionada, estar muy blindados, ser lentos y con armamento poderoso para apoyar a la infantería. Esta forma de diseño influenció particularmente el pensamiento británico hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial.

Aunque esto cambiaría más adelante, por muchos años la idea del tanque lento, pesado y superarmado, que pudiera ser seguido por los soldados, siguió en la mente de muchos diseñadores e ingenieros de muchos países. La experiencia hizo que cambiaran de idea; pero no sin antes diseñar todo tipo de tanques superpesados.

Fue así como en la primera posguerra comenzó a aflorar en la mente de muchos diseñadores la idea de crear tanques de varias torres. Esto permitía que, además de un cañón principal, pudieran montarse ametralladoras para el combate de blancos blandos, como la infantería, además de cañones intermedios destinados a la destrucción de bunkers, etc.

Sin embargo, era más fácil pensarlo que diseñarlo. Muchos eran los problemas mecánicos que debían enfrentarse: el peso de más cañones y más blindaje, para lo cual eran necesarios motores más potentes y más eficientes además de suspensiones mucho más resistentes; la creación de sistemas de giro para varias torres, que fueran confiables, el problema de la velocidad, ya que el campo de batalla se había hecho algo más móvil. Finalmente quedaba el problema de la coordinación de dos o más torretas, que solían elevar demasiado la silueta del vehículo, haciéndolo mucho más difícil de ocultar.

Estos acorazados de tierra, florecieron en la mente de muchos diseñadores tanto occidentales como soviéticos: tanques llenos de cañones de diferentes calibres, como casamatas ambulantes. Estos tanques de ruptura estaban pensados para una guerra poco móvil: todavía golpeados por la realidad de la Gran Guerra, pensaban que, si en el futuro este tipo de guerra se repetía, estos vehículos serían instrumentos de ruptura, capaces de transitar la tierra de nadie resistiendo a la artillería enemiga mientras la atacaban, pero dejando la mayor parte del trabajo a la infantería.

Esta es la historia de muchos fracasos y de muchos intentos. Algunos tenían cañones de muy grueso calibre; otros montaban varias torres; otros aplicaban ambas fórmulas. La mayoría quedaron en prototipos o en un escaso número de ejemplares que sirvieron muy poco o nada. Solamente algunos entraron en combate, y tampoco les fue muy bien. Algunos nunca fueron pensados más que como prototipos, y como tales demostraron su valor o la necesidad de cambiar de idea; a otros se los pensó como la panacea para el futuro, algo que nunca lograron ser.

Conozcamos entonces la historia secreta de estos aparatos que apenas vieron la luz de la Segunda Guerra Mundial, siendo devorados de alguna manera por los grandes avances que en este período se dieron.

 

Alemania

EEUU

Francia

Japón

  • Tipo 5 Chi-Ri
  • Tipo O-I

Reino Unido

 

URSS

  • antecedentes de tanques multitorre
  • T-100
  • SMK


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