Little David

"Pequeño David" era el nombre que eligieron las autoridades militares estadounidense para el que se convertiría en el mayor mortero jamás fabricado... y jamás utilizado.
Una imagen de archivo del Little David, mientras era probado en los campos de pruebas de Aberdeen, donde regresó más tarde.

Con un calibre de 914 mm (36 pulgadas), este arma, no tuvo un desarrollo directo, sino que apareció como un prototipo pensado para probar bombas del tipo que se lanzaban desde los aviones bombarderos.

Sin embargo, como dice el dicho, "la necesidad es la madre de la inventiva". En 1944, EEUU planeaba la invasión de Japón. Pero incluso con un país enemigo devastado, de pronto se encontraron con problemas similares a los que habían tenido los alemanes. El enemigo se atrincheraba en cuevas, subterráneos o túneles cavados ex profeso, dificultando todo tipo de operaciones. Esto es lo que les sucedió a los estadounidenses en Iwo Jima, cuyo suelo volcánico y su complejo de cuevas hizo que la ocupación fuera muy compleja.

Conociendo el problema, los militares planearon convertir este aparato en un super mortero, capaz de demoler cualquier tipo de fortificación, ya fuera subterránea o no. Sin embargo, este arma llegó demasiado tarde a la guerra: con la rendición de Japón, apenas una unidad construida quedó como pieza de museo.

Características

Siendo que los cañones de los mayores acorazados de EEUU (de 410 mm, que disparaban proyectiles de 1.200kg) no habían podido destruir las fortificaciones enemigas en Iwo Jima, se dotó a este arma con un poder realmente impresionante.

El proyectil que disparaba el Little David, el proceso de carga y el mortero esperando ser probado.

Little David podía disparar un proyectil de 1.656 kg (de los cuales más de 700 eran explosivos) a una distancia de casi 10 kilómetros. Para ello hacía uso de un tubo rayado, de 6,7 metros de largo y 40 toneladas de peso, con un sistema de avancarga de dos partes. Con el cañón en posición horizontal, primero se ponía la pólvora, que se atacaba hasta el final del mismo. Luego se ponía el proyectil, que caía lentamente por el cañón mientras este era elevado en un extremo. Curiosamente, el proyectil también era rayado en su parte posterior, aunque no tenía aletas estabilizadoras.

A pesar de su tremendo aspecto, Little David sufría de muchas de las desventajas de todas las piezas gigantescas de artillería, por lo que se supone que su uso en combate hubiera sido poco prometedor.

Por un lado, era un arma de sitio en una guerra que se iba haciendo cada vez más móvil. Debido a su enorme tamaño y al hecho de que no tenía cureña incorporada, debía ser transportado y armado antes de ser utilizado. Para eso requería de un tractor de artillería, un camión de 12 toneladas 6x6 y un semi-remolque. Además, hacía falta un bulldozer para cavar la fosa sobre la que se montaría el arma y otro tractor para cargar la munición. Si bien era más móvil que las piezas artilleras ferroviarias de los alemanes, no resultaba un avance demasiado grande.

Pero si la movilidad no era mala en sí, con suficiente escolta, el hecho de montar el arma la convertía en muy vulnerable. Una vez elegido el lugar de emplazamiento, se debía excavar un enorme pozo. En el mismo, una vez reforzado, se colocaba el mecanismo del mortero (que absorvería el enorme retroceso del disparo impidiendo que la pieza perdiera el blanco), junto con un sistema que permitía la elevación y daba algunos grados de giro lateral. El proceso tomaba unas 12 horas, durante las cuales el emplazamiento sería un blanco a batir por el enemigo.

Otro punto en contra era la precisión de la munición, que según se calcula no era muy buena. Sin embargo, en las pruebas realizadas se ve que el poder destructivo de la misma era enorme, lo cual implica que con algo de mejora, podría haber logrado ser una buena munición.

Sin embargo, esto nunca sucedió. Por lo que se sabe, Little David solamente se disparó una vez en condiciones de combate. Después de la guerra, uno de estos morteros legendarios quedó en exhibición en el famoso museo militar de de Aberdeen, en Estados Unidos, donde permanecen algunas de las mayores y más pintorescas piezas de artillería de la historia.

La movilidad del Little David hubiera sido un tema a mejorar. Aquí puede verse el cañón, el componente más pesado, y por otra parte el mecanismo de elevación y disparo. Abajo, las mismas dos piezas, en sus correspondientes soportes, en el museo de Aberdeen.

 

Un video que explica el proceso de armado del Little David. Posee subtítulos en inglés.


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