Steyr ACR

La compañía Steyr-Mannlicher fabricó este prototipo para el proyecto ACR, hacia mediados de la década de 1980. Se basaba en el esquema de diseño del AUG, un arma sin duda exitosa y en la que tenían mucha fe. Se produjeron solamente 50 unidades de este proyecto, según fuentes oficiales de la compañía.

Su funcionamiento fue bastante satisfactorio, sin embargo el proyecto se decantó por el G11 alemán. Se puede ver que el ACR de Steyr era tremendamente compacto, gracias su parecido con el AUG: comparte su diseño bullpup, con el cargador detrás de la empuñadura y el gatillo. El asa de transporte está arriba del arma, y llega casi hasta la boca de fuego, actuando, al igual que en el AUG, como base para los mecanismos de puntería (fijos o removibles). Una mira telescópica se puede montar allí, al igual que en el AUG. El cañón está estriado, dando una vuelta completa cada 85 pulgadas, otorgándole así al proyectil la estabilización necesaria para mejorar su precisión.

El fusil usa un sistema de gas para mover el mecanismo de disparo, que es bastante inusual y está construido alrededor del cartucho especial, un lujo de diseño. Este cartucho está hecho de plástico. Se trata de un cilindro plano que tiene el material de ignición en un anillo, justo en la base. Dentro del cartucho hay una bala tipo flechette, estabilizada por pequeñas aletas en a cola, que están posicionadas a la altura del anillo de ignición. El cuerpo del proyectil está sostenido por un sabot de policarbonato, rodeado de propelente.

Esta es la curiosa munición del proyecto ACR de la empresa Steyr: las flechas son el proyectil, y detrás se pueden ver un proyectil con el sabot y el cartucho de plástico.

Este prototipo abrió paso a una nueva tendencia armamentística, dando un gran salto hacia el futuro pero tomando ideas y conceptos del pasado. Los proyectiles que dispara eran flechas, con aletas estabilizadoras incluidas; se trataba básicamente de una munición similar a la que emplean los tanques de combate. Un sabot sintético era disparado con la bala, y al desprenderse en vuelo, aumentaba todavía más su velocidad. Esto hacía que el curioso proyectil alcanzara la terrible velocidad de 1.500 metros por segundo, o sea, 5 veces la velocidad del sonido. Todo, sin perturbar su funcionamiento ni al tirador.

El proyecto, sin embargo, no logró en ese momento alcanzar la exigencia propuesta por el Ejército de EEUU: mejorar al M16A2 en un 100%. El concepto, aparentemente invencible, fue superado además por el proyecto de la Heckler&Koch. El cargador del prototipo de Steyr solamente permitía 24 cartuchos, mientras que el G11, de munición sin vaina, llevaba 50. Tal vez fue un dato que jugó en favor del prototipo alemán, que hizo gala de la posibilidad de que un soldado llevara hasta 500 proyectiles sin demasiados impedimentos.

La compañía, a pesar de todo esto, dijo que, desde su punto de vista, su prototipo representa la siguiente generación de fusiles de asalto. Según parece, piensan seguir desarrollando el mecanismo de manera privada, y posiblemente podrían presentarlo nuevamente al mercado dentro de unos años.

El único defecto que se encontró, que lamentablemente resultó ser fatal para el proyecto, fue que el proyectil flechette tendía a dejar el cartucho a diferentes presiones de la recámara. Esto se debía a la mala naturaleza del material plástico que componía los sabots, que impedía la estandarización de la pieza, haciendo que cada una tuviera diferentes durezas. Esto significaba que cada proyectil salía de la boca de disparo a diferentes velocidades y así también se acelerara en diferentes intervalos, lo cual estropeaba totalmente la puntería.

En teoría, la velocidad del disparo hacía que la trayectoria del proyectil fuera casi plana hasta el alcance máximo, algo nunca visto. Casi no hacía falta poner miras fijas, pero por otra parte la variación de la velocidad de salida hacía imposible el poner un mecanismo fijo. Sencillamente, era imposible saber a donde golpearía el siguiente disparo.

A pesar de todo esto, se trata solamente de un problema menor de ingeniería: elegir el material adecuado y una adecuada forma de fabricar la pieza, que la haga confiable y lo más barata posible. Por eso son muy creíbles las afirmaciones de la empresa, sobre que están desarrollando privadamente el fusil, y que dentro de un tiempo podría entrar en producción.

Después de todo, peores conceptos han llegado a funcionar. Tal vez la foto de más abajo no sea algo tan lejano a la realidad, dentro de unos cuantos años.

 

Corte transversal de la munición flechette del ACR de Steyr.

Vistas laterales del ACR de la empresa Steyr, con y sin mira especial. Se trata sin duda de un diseño muy fuera de lo común, con marcadas reminiscencias del AUG de la misma empresa.

 

 


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