Programa OICW, XM8 y XM25

OICW es la sigla en inglés para «Objective Individual Combat Weapon» o Arma de combate de objetivo individual. Básicamente, lo que buscaban los organismos de defensa estadounidenses era un sistema de armas que combinara lo mejor posible un fusil de asalto convencional con un lanzagranadas de 20 mm, capaz de disparar municiones explosivas especiales.
Uno de los prototipos del XM29, primera propuesta para el OICW. Obsérvese la configuración doble, con el lanzagranadas sobre el fusil y el gran visor. Se trataba de un arma muy grande, pesada, cara y compleja, que no dio los resultados esperados. Sin embargo, por separado, demostró ser más flexible.

Estas municiones tendrían la posibilidad de estallar directamente en el aire, siendo su alcance determinado por el usuario a través de una programación previa. El objetivo era lograr que los soldados pudieran atacar objetivos en desenfilada, es decir, cubiertos o parapetados.

Para lograr esto, se desarrollaron sistemas electrónicos muy avanzados, capaces de conectar al soldado con la munición para indicarle la forma de atacar el blanco. Estos sistemas incluían una mira integrada con telémetro láser, sistema de visión nocturna y una mira telescópica de 6x. De esta manera el soldado tendría dos armas en una, y la capacidad de hacer frente a personal atrincherado detrás de ventanas, puertas, paredes, rocas, etc.

Algo de historia
Ante todo hay que tener en cuenta que el OICW deriva de una serie de proyectos similares que anteriormente no lograron sus objetivos. El ARDEC (U.S. Army Armament, Research, Development and Engineering Center, Centro de Ingeniería, Desarrollo e Investigación de Armamento del Ejército de Estados Unidos) planteó el SPIW (Special Purpose Individual Weapon, Arma Individual de Propósito Especial) entre 1952-1970 y el ACR a principios de la década de 1990.

Luego de estos fracasos, en 1994 se comenzó con el proyecto para el OICW. La primera fase del estudio terminó a fines de ese año, y luego de dos años se terminó el diseño general y de los subsistemas. Las demostraciones de los prototipos tuvieron lugar entre 1997 y comienzos de 1998, y la fase de construcción y demostración comenzó en 1998.

En 1998, después de evaluar dos propuestas, se decidió otorgar a la empresa Alliant Techsystems Inc. (asociada con H&K, Brashear y OCTEC), un contrato de 8,5 millones de dólares para construir 7 prototipos y 4.700 cartuchos de prueba para ser usados en evaluaciones. Al año siguiente se terminó la primera fase de esas pruebas. El 4 de agosto de 2000 la empresa Alliant Techsystems Integrated Defense Co. de Minnesota ganó el concurso del desarrollo posterior del proyecto, dándosele en ese momento un aumento de casi 7 millones de dólares sobre la cifra ya acordada de 95 millones y medio, para el desarrollo del OICW.

Hay que tener en cuenta que, para ese momento, la cifra no era descabellada, sobre todo teniendo en cuenta que este arma no iba a ser provista solamente al US Army, sino que se pensaba que fuera utilizada por otros servicios. El programa OICW fue designado rápidamente como el sucesor oficial del proyecto ACR, luego de su fracaso. Al igual que este último, fue un gran despliegue de innovación tecnológica que no llegó a cuajar en soluciones viables, gastándose mucho dinero y tiempo en el proceso. Pero si bien el objetivo final de reemplazar y mejorar al M-16 no se alcanzó, bajo el programa OICW nacieron muchas propuestas de armamento avanzado con las que todavía hoy se está experimentando. Analizaremos aquí las dos más importantes.

Su desarrollo inicial

El programa OICW combinaba un lanzagranadas con un fusil de asalto convencional, de calibre 5,56 mm. Los ganadores de la primera competición durante la década de 1990 fueron las empresas ATK y H&K. Por lo tanto, no es nada raro que el fusil de asalto de este prototipo del OICW esté derivado del G36, fusil de asalto convencional que ya está probado como uno de los mejores, sirviendo en Alemania y España.

Para finales de siglo construyeron varios prototipos, explorando distintos tipos de configuraciones:

Hacia principios del nuevo siglo, se decidió continuar principalmente con la última configuración, que se denominó XM29.

El primer desafío

Sin embargo, el desarrollo había traído problemas. El arma era muy pesada y grande para ser operada efectivamente por un soldado promedio, mientras que los costos de los sistemas electrónicos y la munición se habían disparado. Por otra parte, el fusil de asalto convencional no traía ningún beneficio extra, y de hecho en algunas configuraciones era peor que los fusiles anteriores. Otro de los problemas fue que la munición del lanzagranadas no tenía suficiente poder explosivo.

El prototipo no cumplía, de hecho, los objetivos de costos ni los de peso. Para compensar, se había reducido demasiado el largo del cañón del fusil, lo cual derivaba en una escasa velocidad del proyectil, lo que traía un corto alcance y poca capacidad de penetración.

El proyecto del XM29 fue archivado en 2004, suspendiéndose el desarrollo del prototipo general. Esto se debió tanto a los problemas detectados como a la falta de fondos para el financiamiento, teniendo en cuenta que en ese momento EEUU estaba en guerra en Oriente Medio y los costos de logística eran inmensos.

Sin embargo, los avances hechos en varios campos hizo que el US Army decidiera continuar investigando los elementos por separado. El fusil pasó a llamarse XM8, creándose un nuevo proyecto también para el lanzagranadas inteligente, que se denominó XM25.

Incrementos

Según declaraciones oficiales, el OICW como programa (no confundir con el XM29 OICW) fue dividido en tres grandes partes, denominadas incrementos:

Incremento 1: se trataba de una competición entre empresas para desarrollar un sistema de armas similar al XM8. Se lo pensaba para reemplazar a la carabina M4 (que estaba teniendo problemas operativos), al fusil reglamentario M16 y a la ametralladora ligera M249, además de algunas pistolas M9 en ciertos puestos de combate.

Luego de la entrega de una buena cantidad de prototipos, de una serie de pruebas y de cuestiones técnicas y políticas, el Incremento 1 fue detenido por dos meses en julio de 2005, principalmente para pedir a los diversos servicios del US Army ideas sobre lo que se necesitaba en una nueva arma. Apenas salió de este estado, el programa fue cancelado definitivamente, el 31 de octubre. La razón que se dio fue que se necesitaba más tiempo para reevaluar las necesidades del US Army para sus armas de infantería, habida cuenta de toda la experiencia adquirida en la guerra de Afganistán e Irak.

Incremento 2: se trata del desarrollo del lanzagranadas inteligente XM25. Usando munición de 25 mm en lugar del anterior prototipo, que era de 20 mm, sus objetivos habían cambiado. Ya no sería un arma de combate individual, que cada soldado llevaría junto con su fusil, sino un arma para tareas especiales y apoyo de fuego. En 2005 se llevaron a cabo pruebas limitadas de uso en el campo y en combate, las cuales dieron buenos resultados y permitieron que el programa siguiera activo hasta la fecha.

Incremento 3: el XM29 continuaba en proyecto, aunque a largo plazo. Se buscaba reemplazar el lanzagranadas M203 por una combinación del Incremento 1 y el 2, y para eso había que crear una forma de emparejar satisfactoriamente las dos armas. La idea era que este Incremento sólo se pusiera en marcha cuando el 1 y el 2 estuvieran terminados, para así trabajar ya sobre productos probados.

Como puede verse, cada parte del programa tuvo una historia aparte, de manera que lo más razonable ahora resulta hacer un análisis por separado.

El XM8

El XM8 surgió del OICW original como un desarrollo, por parte del US Army, para investigar posibles reemplazos del M-16, al igual que había sucedido con el ACR. Básicamente, se buscaba un arma más barata, ligera y eficiente, que también pudiera reemplazar en algunos casos a la carabina M4.
Primera versión del XM8, prototipo que demostró ser excelente pero que nunca fue aceptado oficialmente.

En este sentido, hay que aclarar que no se pensó al XM8 solamente como un fusil de asalto, sino como un sistema de armas modular, que pudiera ser configurado de diversas maneras, desde un arma automática corta hasta una ametralladora ligera capaz de dar fuego de apoyo desde un bípode. Se integraría al arma, además, una mira óptica y un iluminador-apuntador de laser infrarrojo.

Viendo que el OICW estaba por ser cancelado, el US Army decidió seguir trabajando con H&K, subcontratista de la propuesta ganadora. En un momento hubo muchas esperanzas acerca del resultado del proyecto, y se esperaba que de él surgiera un nuevo fusil para toda la infantería.

Para noviembre de 2003 se habían entregado los primeros 30 prototipos, los cuales fueron sometidos a pruebas preliminares. Sin embargo ese mismo año, meses antes, había tenido lugar un evento que luego puso en jaque la continuidad del proyecto. La guerra en Irak comenzó a drenar enormes cantidades de dinero y a cambiar las prioridades de muchos departamentos involucrados.

A pesar de esto, hubo tiempo para ordenar 200 prototipos más, los cuales comenzaron a presentar las primeras fallas y pedidos de mejoras. Cuatro fueron las principales:

Ninguno de estos era un problema grave, que no pudiera solucionarse con más investigación, desarrollo y pruebas, pero ahora sí el costo económico de la guerra en Irak comenzó a hacerse sentir. Cuando el US Army pidió fondos para el desarrollo del arma, en 2004, el Congreso denegó los 26 millones de dólares necesarios para la compra de 7.000 prototipos, los cuales iban a ser usados en pruebas de campo a gran escala el año siguiente.

Esto comenzó a sellar el final del programa, el cual todavía tenía metas importantes que cumplir. Se había desarrollado una guarda mejorada, que no se derretía; la batería duraba más tiempo, pero ahora el arma era más pesada. En su modalidad de carabina, había pasado de pesar 2,6 a 2,8 kilos, llegando a unos 3,5 kilos para principios de 2005.

Para traer más problemas, el US Army comenzó a ser presionado por empresas de armas, principalmente estadounidenses, que consideraban injusto el programa. Según ellos, el OICW original para el cual habían concursado, y perdido, era un programa muy diferente al actual, y tenían derecho de concursar nuevamente, ya que los objetivos habían cambiado. En este sentido, también había presiones internas, ya que legalmente el US Army debía dar preferencia a fabricantes locales de armas, principalmente a la Colt, propietaria de las patentes del M-16.

Versión de carabina compacta el XM8 en acción. Obsérvese la falta de culata y el cargador transparente, legado del G-36.

Todos estos problemas hicieron que para 2005 el programa fuera puesto en pausa. Aunque hay muchas opiniones al respecto, es lógico pensar que, si bien las presiones y los problemas técnicos hayan sido importantes, la falta de presupuesto lo fue más. Para esa fecha, EEUU estaba gastando cada vez más dinero en mantener a sus contingentes en Irak y Afganistán, y a los costos de la logística se le sumaban las preocupaciones por mayor cantidad de vehículos blindados y otros requerimientos más urgentes.

En ese momento el US Army fortificó la propuesta, pidiendo el desarrollo de una versión capaz de reemplazar a la ametralladora ligera M249. Este prototipo debía ser entregado en seis meses. Sin embargo, antes de que se cumpliera el plazo, a mediados de julio, se impuso una suspensión de dos meses para el pedido, indicándose que el programa estaba siendo reestructurado para abarcar a otras ramas de las FFAA. Sin embargo, a finales de 2005, toda la propuesta fue cancelada, junto con el pedido para el XM8.

Otra suerte corrió el lanzagranadas XM320. Similar al M203 en concepto general, estaba pensado para ser usado en combinación con el XM8. Este proyecto fue aprobado y tuvo su chance. Si bien es más pesado que su predecesor, tiene algunas ventajas adicionales; la más importante es que, a pesar de haber sido diseñado para un arma nueva, es compatible con los M16 y M4 existentes. Además se lo puede usar como un arma independiente.

El XM8 tuvo cuatro versiones: como subfusil, como carabina, como fusil automático de asalto y como fusil de precisión para francotiradores. La vida útil del cañón de la versión de asalto era más del doble de la del M-16, y además se necesitaba limpiarlo mucho menos que este fusil. Debido a que compartía el mismo concepto general del OICW, mantenía una serie de dispositivos electrónicos relacionados a la puntería, principalmente un laser infrarrojo. Esto hacía que fuera más pesado, pero agregaba otras ventajas. Una de las más curiosas era un contador de disparos realizados, que fue propuesta aunque no implementada. La grabación de la cantidad de munición disparada, y del día y hora de cada disparo, habría sido de gran ayuda a la hora de realizar investigaciones, comparar reportes de campo, confirmar estos reportes, etc. La idea era que estos datos pudieran ser accesados de manera inalámbrica por medio de un dispositivo de mano.

A pesar de ser cancelado, los prototipos del XM8 siguiendo siendo usados para compararlos con otras armas de fabricantes europeos, con la idea de seguir acumular datos de su uso intensivo en condiciones desfavorables, de mucho polvo y arena. En todos estos ensayos, realizados durante los años 2007 y 2008, tanto el XM8 como los demás fusiles fueron netamente superiores al M-16, demostrando una confiabilidad extrema, pero no se tomó decisión alguna al respecto.

Dos versiones actuales del XM8: arriba, utilizando el lanzagranadas XM320, desarrollado en paralelo para este arma y para el M16 y M4. Abajo, la versión de francotirador.

El XM25

Como se mencionó previamente, la parte más revolucionaria y compleja del OICW originario era el lanzagranadas, tanto por sus sistemas de puntería como por su munición. Esta, diseñada para explotar en el aire o cerca del blanco, no necesitaba hacer contacto con el mismo, lo cual implicaba, por ejemplo, que podía estallar sobre las cabezas de soldados enemigos detrás de un parapeto, o frente a ellos detrás de un recodo, etc.

El sistema incluye un telémetro laser, que mide la distancia hasta el blanco. Manualmente, el usuario del arma puede determinar la distancia de detonación hasta tres metros antes o después de este punto. El sistema le transmite la información a un chip en la munición. Una vez disparada, la granada inteligente puede medir la distancia de una manera sencilla e ingeniosa: contando la cantidad de giros que realiza al rotar para mantener su trayectoria. Al detonar en el aire, la onda expansiva se dispersa en todas direcciones, aumentando grandemente su potencial destructivo y permitiendo alcanzar blancos de otra manera inaccesibles.

Uno de los principales cambios del sistema fue el incremento de su calibre, que pasó de 20mm a 25mm, para permitir una capacidad explosiva mayor.

Los resultados obtenidos hasta el 2005, y el hecho de que el arma, siendo revolucionaria, funcionaba como se deseaba, hicieron que el XM25 siguiera siendo desarrollado y perfeccionado, ahora como arma de apoyo.

Finalmente, en 2010, el US Army comenzó a probarlo en condiciones de combate en Afganistán. Estos primeros modelos tenían un costo individual de entre 30.000 y 35.000 dólares, los cuales se reducirían a unos 25.000 al realizar un pedido por 12.500 unidades para el siguiente año, con la intención de desplegarlos operativamente durante 2012.
Arma intimidante como pocas, el XM-25 resulta una verdadera revolución, al ser el primer arma de guerra portátil que utiliza munición inteligente.

Hay que tener en cuenta que este número, relativamente reducido, se debe a que había cambiado totalmente el concepto del arma. Si bien había comenzado como un lanzagranadas standard para ser utilizado con un fusil de asalto (la idea del OICW original), se lo adaptó luego para ser usado como arma de apoyo en situaciones especiales, principalmente por miembros de las fuerzas especiales. En este sentido, la idea es que cada escuadrón de estas unidades tenga un XM25 como arma de apoyo en caso de encontrarse con resistencia que no pueda ser detenida con el uso de otros tipos de armas.

Este concepto es particularmente positivo ya que aumenta la efectividad del arma al entregarla en manos bien entrenadas, y porque su uso no es precisamente barato. Se calcula que cuando la producción aumente, cada granada costará unos 24 dólares. Sin embargo, en la actualidad, cada una de las 1.000 granadas entregadas ha llegado a costar mil dólares, debido posiblemente a que han sido ensambladas a mano. Nuevamente, con la producción en serie, se espera que el precio sea menor.

Los usuarios de los cinco prototipos, divididos en dos pelotones, lo bautizaron como "The Punisher", y quedaron encantados con sus resultados ya que permite atacar posiciones enemigas atrincheradas con mayor facilidad y velocidad. Al respecto de su desempeño, no ha habido quejas acerca del peso (unos 6.5 kilogramos), pero sí con referencia a la carga de la batería, que consideran es escasa. Por si fuera poco, consideran que se la puede usar más allá del alcance calculado por los diseñadores, de unos 700 metros, hasta los 1.000.

Sin embargo, nuevamente los cambios de prioridades y posiblemente la falta de recursos ha llevado a que la producción de este arma se demore un año más. Los oficiales a cargo de las pruebas han hecho todo lo posible para que se adquieran unas 36 unidades más en 2012, debido a la eficacia del arma. Pero no será hasta finales de 2013 que se comience a fabricar en serie el pedido de 12.500 unidades, y esto será a una baja cadencia de producción.

 

 


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