Cóndor II

Hacia finales de la década de 1970, la dictadura militar de Argentina comenzó la creación de un misil balístico de mediano alcance. A cargo de la Fuerza Aérea, este misil fue evolucionando gracias a la ayuda de varias empresas, entre ellas la MBB alemana y lo que parecen haber sido algunas empresas subsidiarias. Esta colaboración, fruto de una muy oscura trama de espionaje, contrabando de información, transferencia ilegal de tecnología y desarrollos autónomos, dio como resultado que los grandes países industrializados comenzaran a espiar al desarrollo argentino.

Luego de la Guerra de Malvinas, la Fuerza Aérea Argentina tuvo el apoyo del gobierno para continuar el proyecto, a pesar de la falta de fondos. Sin embargo, a Inglaterra no le gustaba nada que se estuviera estudiando un misil que pudiera alcanzar las islas Malvinas. A EEUU no le parecía bien que el equilibrio armamentístico de la región pudiera caerse. Finalmente, a Israel le preocupaba la parte árabe del proyecto: aparentemente el proyecto estaba financiado por los saudíes, para que el gobierno de Egipto tuviera un misil similar al argentino. Los israelíes tenían miedo de que esa tecnología pudiera pasar, de una manera u otra, a Irak o a cualquier otro de sus enemigos.

El proyecto era realmente ambicioso. Las triangulaciones entre empresas de todo tipo hizo que llegaran a la Argentina todo lo necesario. Lo primero y más importante era la tecnología para construir combustible sólido y los motores necesarios. También se tuvo que trabajar duro en la tecnología de guiado, lo que se pudo gracias a la gran formación técnica de los científicos argentinos. Las colas del misil salieron al parecer de fábricas en Italia. El acuerdo con Egipto hizo que militares argentinos construyeran una fábrica igual a la argentina, cerca de El Cairo.

Con un gran alcance, el Condor II era un MRBM (misil balístico de alcance medio) propulsado por combustible sólido, capaz de llevar una ojiva de media tonelada a más de 1.000 kilómetros. EL CEP calculado era algo elevado, de 3 kilómetros, lo cual indica que posiblemente no se terminó de elaborar el sistema de guiado. Estuvo en estudio la construcción de una cabeza nuclear, que los científicos argentinos podrían haber armado si no hubiera sido por la falta de material radioactivo adecuado. Pero incluso sin esta cabeza nuclear, el bajo costo del misil argentino, comparado con sus competidores, lo hubieran hecho una venta segura para países del Tercer Mundo.

Sin tener en cuenta su potencialidad bélica, se debe tener en cuenta que el proyecto nació con la idea de poder lanzar satélites sin contar con ayuda externa. El Condor II podría poner en órbita baja ciertos tipos de satélites, y un desarrollo posterior hubiera podido, en teoría, dar como resultado un vector adecuado para elevar cargas más grandes a mayor altura.

Terminado apresuradamente el gobierno de Raúl Alfonsín en 1989, el de Carlos Menem al principio estuvo entusiasmado por el proyecto, pero EEUU presionó económicamente para que fuera terminado. Aunque el temor inglés de que fuera usado contra sus bases en Malvinas se fue apagando, el temor israelí fue creciendo. En realidad no había muchas posibilidades de que la tecnología argentina pasara a manos irakíes, pero de todas maneras EEUU desaprobaba el proyecto. Si este no era cancelado, Argentina no podría realizar ninguna operación con el FMI o ningún otro organismo financiero mundial. Por eso se inventaron muchas acusaciones y se aumentaron los miedos del transpaso de tecnología y conocimiento. Después de todo, el arsenal irakí había sido vendido por Argentina, Chile, Brasil, EEUU, Francia e Inglaterra además de la Unión Soviética: la responsabilidad de lo sucedido durante la guerra con Irán en la década de 1980 era compartida por todos.

Luego de mucho tirar y aflojar, el Condor II fue supuestamente eliminado, y todo lo que estaba relacionado con él pasó a una nueva organización gubernamental civil.

Sin embargo, no todo terminó mal para las Fuerzas Armadas Argentinas. Fruto de la investigación quedó el Alacrán, un misil de artillería con un alcance de 100 kilómetros que es único en Latinoamérica, y muchos datos que podrían ser usados en el futuro para nuevos proyectos.

Como si de una novela de misterio se tratara, todavía hoy hay cabos sueltos, que tal vez nunca sean revelados por completo. Al parecer, desobedeciendo las directrices gubernamentales, dos misiles completos están guardados en alguna base militar. Los planos del misil están desaparecidos y nadie sabe quién los tiene, mientras que los científicos argentinos, militares o civiles, tienen el conocimiento suficiente como para, en teoría, seguir adelante la construcción y el desarrollo del misil.

 

Especificaciones técnicas misil Cóndor 2

Alcance: 1.200 kilómetros
CEP: 3.000 kilómetros
Cabeza de guerra: 500 kilogramos
Velocidad: 6.000 km/h
Peso: 6 toneladas
Altura: 16 metros
Diámetro: poco más de 80 centímetros
Costo: el motor de combustible sólido cuesta 300.000 dólares de la época y el misil completo el doble.

 

Bibliografía: los datos que aparecen en este artículo están sacados del libro "Relaciones carnales, la verdadera historia de la construcción y destrucción del misil Condor II", de los periodistas Eduardo Barcelona y Julio Villalonga y editado por Planeta Espejo de la Argentina. Este libro es tal vez el único en el mundo dedicado a la historia de este curioso misil, y es una investigación periodística excelente, que trata de develar todos los oscuros puntos de espionaje, tráfico de tecnología y datos que envuelven el desarrollo del Condor II en Argentina, Medio Oriente y Europa.

 

 


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