AH-56 Cheyenne

Antecesor de los helicópteros de ataque pesados como el AH-64 Apache, el Cheyenne fue una de las piedras fundamentales en el camino del desarrollo de este tipo de aparatos. Sin embargo, resultó ser demasiado sofisticado y caro para una época en que EE.UU. libraba una costosa guerra en Vietnam.
El Cheyenne despegando en una serie de pruebas. Muy largo y esbelto, sin embargo tenía una configuración general bastante desconcertante, con tres hélices, alas como de avión, una cabina bulbosa y una aleta ventral.

Desarrollado por la Lockheed, se trataba de un aparato inusual en muchos sentidos. El diseño pretendía ganar el programa AAFSS (Advanced Aerial Fire Support System, Sistema Aéreo Avanzado de Fuego de Apoyo) del US Army. Muchas de sus innovaciones habían salido del XH-51A, un aparato de la misma empresa cuyo fin había sido testear diversas tecnologías, siendo la más importante la combinación de rotores y motores a reacción para elevar la velocidad de la aeronave.

En marzo de 1966 el AH-56 ganó este programa, siendo la empresa encargada de la producción de 10 prototipos del YAH-56. En septiembre del año siguiente el primer prototipo levantó vuelo, siendo entregados todos los prototipos al Ejército Estadounidense en julio de 1968. Para esa fecha la empresa había recibido ya el pedido para la construcción de 375 unidades de serie, de manera que los prototipos fueron reclasificados AH-56 en 1969 (quitándose la Y que corresponde a aparatos experimentales que no están en servicio activo).

El AAFSS

El US Army había encontrado en el Cheyenne un excelente aparato que llenaba las especificaciones que pdían por un helicóptero capaz de realizar escoltas armadas, interdicción de largo alcance, fuego de apoyo a tierra, operaciones antitanque tanto de día como de noche y en cualquier clima.

El AH-56 disponía de una torreta montada en la nariz que portaba un lanzagranadas automático XM129 de 40 mm o un cañón XM134 multitubo tipo Minigun de 7.62 mm. A esto se le agregaba un cañón de 30 mm montado en una torreta ventral giratoria y un enorme número de misiles antitanque TOW y/o cohetes no guiados de 2,75 pulgadas en los puntos fuertes de las alas.

Una curiosidad del Cheyenne es que el artillero disponía de un asiento giratorio, que podía seguir el movimiento del cañón ventral mientras apuntaba y disparaba. Este sistema le permitía mirar siempre hacia donde se estaba apuntando, aunque obviamente había un gran punto ciego cuando se miraba hacia atrás y la cabina obstaculizaba su trabajo.

Su capacidad todotiempo estaba basada en una bastante extensa unidad de sensores que incluían un radar automático de seguimiento del terreno, radar Doppler, navegación inercial y un sistema de control de vuelo automático que permitía el vuelo a alta velocidad a una altura de apenas 5 metros.

El AH-56 en vuelo, demostrando las capacidades de su inusual sistema de propulsión. Puede verse también la aleta ventral que forma parte del tren de aterrizaje retráctil.

Sus particularidades

Decir que el Cheyenne era un helicóptero es olvidar algunos de sus características especiales. En primer lugar, tenía tres rotores: uno principal y otro secundario para evitar el efecto torque, y un tercero en la parte final de la cola que ayudaba a darle más velocidad al vehículo, como veremos más adelante.

Justo debajo de estos dos rotores sobresalía una aleta ventral, es decir, orientada hacia abajo en lugar de hacia arriba como en el resto de los helicópteros. La cabina vidriada sobresalía como un gigantesco ojo de mosca, en lugar de la angulosa cabina de otros aparatos que le seguirían, como el Cobra. A los lados, dos pares de alas (relativamente grandes para su tipo) permitían cargar más armamento, mientras que el tren de aterrizaje (que usaba ruedas y no patines) era retráctil. Todo esto le daba un aspecto realmente extraño, incluso algo desgarbado.

Sin embargo, esto no impedía que el aparato fuera ágil y muy veloz; los resultados, y no su aspecto, era lo que le hicieron ganar el programa. Gran parte de estos logros a nivel de agilidad lo proporcionaba un innovador sistema de propulsión, que utilizaba un motor de turbina General Electric de 3.435 hp. Esta planta motríz movía un rotor rígido de cuatro palas giroestabilizado, el rotor antitorque de la cola y la hélice propulsora en la parte final de la cola.

Durante los ensayos de prueba se pulió la forma de uso del Cheyenne para sacarle todo el jugo al sistema. Mientras el aparato volaba verticalmente o se mantenía en vuelo estático, todo el poder se compartía entre los rotores convencionales. Cuando se volaba hacia adelante, casi toda la potencia (menos unos 700 hp) se transmitían a la hélice de la cola, convirtiéndo al Cheyenne en una especie de autogiro cruzado con helicóptero de combate.

Por si fuera poco, las alas no eran solamente para cargar armas, sino que estaban diseñadas para dar algo de sustentación. En una configuración limpia (es decir, sin armamento externo) el AH-56 podía alcanzar unos 385 km/h.

Todas estas innovaciones y ventajas de diseño no consiguieron, sin embargo, salvarlo de su destino. O tal vez, a causa de estos avances demasiado repentinos, todo terminó de esa manera. Lo cierto es que el AH-56 nunca llegó a servir regularmente en el Us Army.
Esta fotografía trasera del Cheyenne nos permite ver perfectamente su hélice propulsora, sin duda una de las mayores curiosidades de este aparato.

Especificaciones técnicas AH-56 Cheyenne

Tripulación 2
Diámetro del rotor principal 15,3 metros
Envergadura 7,9 metros
Largo 18,3 metros
Altura 4,2 metros
Peso vacío / en despegue 5.315 kg / 7.709 kg
Motor una turbina General Electric T64-GE-16 de 3.435 hp
Velocidad máxima 386 km/h
Trepada 17,4 metros por segundo
Techo 7.925 metros
Alcance 1.400 km

En primer lugar, el aparato era muy avanzado y eso le daba muchas mejoras con respecto a la tecnología de la época; sin embargo, al ser tan nuevo también traía problemas. Las pruebas revelaron grandes problemas en el sistema de propulsión, lo que terminó en la pérdida fatal de uno de los prototipos.

En el otro lado estaba el enorme costo del aparato y el hecho de que para es época EE.UU. estaba seriamente comprometido con la guerra de Vietnam. Para marzo de 1969 cada Cheyenne costaba unos 500.000 dólares de la época, una cifra bastante importante. Aparentemente el costo por unidad se había disparado y alcanzado esta inesperada cifra. Los militares sencillamente no podían comprar tantos aparatos tan caros durante una guerra.

Otra de las razones fueron las típicas rivalidades entre los servicios dentro de las FFAA estadounidenses. La USAF nunca quiso que el Us Army tuviera aviones de ala fija o helicópteros demasiado capaces que pudieran opacarla o quitarle trabajo, y con el Cheyenne no fue la excepción. La presión porque el programa del AH-56 siempre estuvo y finalmente logró lo deseado.

En agosto de 1972 el Us Army canceló formalmente el programa del AH-56 Cheyenne, con la idea de desarrollar un aparato más barato y menos sofisticado.

Lo curioso es que la previsión del Us Army hizo que no todo estuviera perdido. Sabiendo en 1965 que el desarrollo del AAFSS llevaría muchos años, y que un helicóptero artillado era muy necesario en Vietnam, se había iniciado paralelamente la creación de un AAFSS intermedio. Se trataba de un diseño de helicóptero de ataque más sencillo y barato, que pudiera ser producido en poco tiempo y puesto en servicio rápidamente en el Sudeste Asiático. El aparato ganador de este programa paralelo sería, nada más ni nada menos que el ultra conocido AH-1 Cobra, que todavía hoy presta servicio (modernizado y mejorado) en muchas fuerzas armadas de todo el mundo.


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