Bombardero estratégico B-1B "Lancer"

La misión de este costoso avión es la de bombardeo estratégico de largo alcance. Es capaz de hacer vuelo intercontinental sin repostar combustible, y también penetrar defensas de gran sotisficación gracias a su diseño antiradar y su velocidad. Por otra parte puede llevar a cabo gran cantidad de misiones, ya sea portando armamento convencional o nuclear.

A pesar de ser tan importante para la capacidad de ataque de largo alcance para los EEUU, es un aparato relativamente poco conocido en el mundo. El primer B-1B fue entregado a la Fuerza Aérea de ese país en la base Dyess, en Texas, en junio de 1985, alcanzando capacidad operacional el primer de octubre del año siguiente. El último aparato fue entregado el 2 de mayo de 1988.

Tal vez parte de su poca fama sea la renuencia de la Fuerza Aérea de desplegarlo en la guerra del Golfo Pérsico de 1991, en donde el B-52 se llevó las palmas. Sin embargo ha sido usado luego con gran éxito.

Hay que hacer notar que el Lancer tiene en su haber 61 récords mundiales de velocidad, carga y distancia de vuelo. La Asociación Nacional de Aeronática de EEUU reconoció que el B-1B completó uno de los diez vuelos de records más memorables de la historia, en 1994.

 

Características básicas

El Lancer cuenta con muchas capacidades que lo ayudan a cumplir su misión. Sin duda una de las más importantes, aunque no tan visibles, sea la tremenda dotación electrónica que lleva a bordo.

El equipamiento electrónico de interferencia para los radares enemigos se complementa con las contramedidas infrarrojas para hacerlo casi indetectable. Por otra parte tiene sistemas de alerta radar y localización, que, combinados con su bajo eco radar hacen de él un avión muy particular.

El diseño con alas de geometría variable y los excelentes motores turbofan no solamente le dan un gran alcance y gran velocidad a baja altura, sino que ayudan a su supervivencia en condiciones de fuertes defensas antiaéreas. Con las alas totalmente extendidas puede despegar en superficies más cortas en menor tiempo, sobre todo si su aeropuerto está siendo atacado. Una vez en el aire, al poner sus alas en posición retraida, se convierte en un aparato optimizado para distancias de crucero y altas velocidades.

El B-1B utiliza el radar y la navegación inercial para permitir que su tripulación navegue sin problemas. También le permiten recibir las actualizaciones de misión y las coordenadas de los blancos en vuelo, aumentando su precisión y sin necesitar de ayudas antes del lanzamiento. Por otra parte, el equipo electrónico diseñado modularmente permite que el personal de mantenimiento identifiquen y reparen certera y rápidamente cualquier pieza defectuosa o dañada.

El sistema AN/ALQ 161A de defensa es un paquete de contramedidas electrónicas comprensivo, que detecta y anula amenazas de radar del enemigo. También tiene la capacidad algo inusual pero necesaria de anular ataques de misiles que vengan desde su retaguardia. Automáticamente piensa en la mejor contramedida para cada caso, ya sea interferir una frecuencia radar o lanzar bengalas o señuelos.

Numerosas mejoras están en proceso desde hace un tiempo en la flotilla del B-1B. La mayoría de estas modificaciones están diseñadas para mejorar las condiciones de precisión, supervivencia y mantenimiento del B-1B Lancer. La primera fase del programa le añadió la capacidad de lanzar bombas en racimo. Las fases 2 y 3 están actualizando más todavía a este aparato, para incluir la habilidad de lanzar munición conjunta de ataque directo y misiles crucero, además de incrementar más su capacidad de contramedidas electrónicas. Esto se logrará en parte reemplazando las computadoras de vuelo, que siendo del diseño original, estaban en camino de quedarse obsoletas.

 

Especificaciones técnicas B-1B Lancer

Largo: 44,5 m
Envergadura: 41,8 metros con alas extendidas; 24,1 metros con alas plegadas
Alto: 10,4 m
Peso: Vacío aproximadamente 86.183 kg
Peso máximo de despegue: 216.634 kg
Velocidad: Mach 1.2 a nivel del mar
Alcance: Intercontinental sin repostaje de combustible
Techo: más de 9.144 m
Planta motriz: Cuatro turbofans General Electric F-101-GE-102, con postcombustión
Empuje: más de 30,000 libras con poscombustión por cada motor
Tripulación: Cuatro (comandante, piloto, oficial de sistemas ofensivos y oficial de sistemas defensivos)
Armamento: Hasta 84 bombas convencionales Mark 82 de 250 kg, o 30 CBU-87/89/97, o ZX JDAMS. También puede ser reconfigurado para cargar diversos tipos de bombas nucleares.
Precio de la unidad: más de 200 millones de dólares
Inventario: Fuerza activa: 71 para misiones primarias y 20 en la Guardia Nacional

 

 

El B-1B Lancer desde todos sus ángulos. De diseño estilizado, fue de alguna manera el prototipo utilizado por EEUU para testear algunos de los principios aerodinámicos y de "invisibilidad al radar" luego aplicados en el B-2 y el F-117A. Es por eso que su fuselaje tiene amplias superficies redondeadas y está muy integrado, sin dejar lugar a bordes o superficies muy sobresalientes. Extrañamente los motores están montados en el exterior, pero envueltos en compartimentos redondeados para no romper la silueta anti-radar proyectada. Sin embargo, a diferencia de los anteriores, el Lancer se fía más en su dotación electrónica y en el vuelo rasante para evadir al enemigo, que de su diseño y su suerte para pasar desapercibido.

 

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