Cañonero AC-47

El proceso de aprendizaje

La tripulación del Spooky consistía de siete personas. El piloto era también el comandante del avión, y era ayudado por un copiloto. El resto era un navegante y tres artilleros responsables de mantener los cañones disparando y lanzar las bengalas. Finalmente, había un observador survietnamita, que era responsable de las comunicaciones con el ejército de Vietnam del Sur, para evitar confusiones mortales.
Siendo un concepto muy nuevo en guerra aérea, pasó un tiempo en el que se cometieron errores, a veces muy groseros, mientras se aprendía a sacar el mejor provecho de los AC-47, también llamados oficialmente Spooky (el que asusta). Lo primero que descubrieron fue que las mejores ráfagas eran las de tres segundos. Las más cortas tendían a provocar encasquillamientos, haciendo que las armas se atascaran. Las más largas, además de consumir demasiado rápidamente los 1.500 proyectiles, quemaban los cañones, que no se podían cambiar en vuelo.

Impresionante vista del ataque de un Spooky, esta vez desde adentro. Obsérvese el poco espacio interior; el Dakota había sido pensado para transporte de tropas y paracaidistas y era de sección estrecha.

Los pilotos que apuntaban los cañones tenían que aprender a compensar muchísimas variables que se conocían bajo el nombre genérico de Correcciones de Kentucky. No eran detalles menores, aunque lo parecieran. La distancia entre el blanco y la boca del cañón, o alcance inclinado, era importante para ver la capacidad destructora de cada proyectil. La velocidad del viento influía en la velocidad inicial de las balas y su trayectoria; la temperatura del aire influía también porque a más calor, menor densidad. Y la lista seguía.

La ruta Ho Chi Minh, en Laos, fue uno de los primeros blancos de los AC-47, pero allí fracasaron estrepitosamente. El camino estaba muy bien guardado porque era vital para los guerrilleros comunistas. Tres aparatos fueron derribados y se tomó la decisión de confinar los cañoneros al apoyo de puestos aislados y las tropas en contacto con el enemigo dentro de Vietnam.

El fracaso se debió a que la zona de la ruta estaba fuertemente artillada, habiendo AAA de 37 y 57 mm, además de misiles antiaéreos guiados por radar que los lentos Spookys no podían evitar (como se verá luego, esto obligó al desarrollo de sistemas de defensa pasiva que los AC-130 utilizaron extensivamente, además de la utilización de cazas como escolta y supresores de defensas). El experimento también demostró que las balas de 7,62 mm no servían para destruir camiones, aunque si mataban a los conductores y pasajeros. Por otra parte, las balas trazadoras, importantísimas para calibrar la precisión del disparo, se apagaban antes de llegar a los los 750 metros, por lo que no se podía disparar desde una altura superior. También se necesitaban armas más pesadas, además de equipar a los cañoneros con sistemas de observación nocturna.


Las misiones

Todo comenzaba cuando alguna base en el medio de la selva era atacada por los guerrilleros comunistas. Un operador de radio llamaba a los AC-47 y les indicaba la situacion y las coordenadas del blanco. Como la mayoría de estos ataques eran nocturnos, el avión, al llegar, debía lanzar una bengala en paracaídas. El dispositivo era terriblemente brillante, con un poder de 200.000 bujías. Una vez iluminado el blanco, dos cañoneros sobrevolaban en círculos la zona y la saturaban de proyectiles. El relato de una de las misiones típicas permite saber con más precisión cómo sucedía todo.

Durante una noche tranquila en el campamento de las Fuerzas Especiales de Duc Lap, los asesores estadounidenses hacían guardia. Sin embargo, a las 0105 comenzaron a caer los primeros proyectiles de mortero. Este tipo de ataque eran los preferidos por los guerrilleros, debido a que los morteros eran fáciles de transportar y apuntar. Mientras tanto muchos soldados comunistas fueron corriendo a asaltar el campamento.

Las bengalas eran parte importante de la misión.

Lo primero que hicieron los defensores luego de levantarse apresuradamente de las camas fue llamar a Spooky. El Centro de Cobertura Aérea Directa del II Cuerpo les pasó la llamada a los cañoneros que estaban en alerta. En pocos segundos, el comandante Daniel J. Rehm, un piloto de AC-47 del 4º Escuadron de Comando Aéreo, encendió los motores, mientras el navegante buscaba en los mapas la localización exacta del campamento atacado.

Cuarenta y cinco minutos después del comienzo del ataque, Rehm comunicó al puesto atacado: «Spooky 41 encima nuestro, con bengalas y Minigun». Había llegado justo a tiempo: la defensa era desesperada, porque el enemigo había abierto una brecha en la alambrada y había intercambio de fuego dentro del puesto.

A 1.000 metros por encima de los defensores, el piloto alineó su hombro izquierdo con el visor MK 20 Modelo 4, quitó el seguro del botón de disparo de su palanca de control y ordenó al navegante que pasase la orden a la parte posterior del aparato: «Bengalas fuera». El encargado tiró de la manija y arrojó la pesada bengala por la puerta. Colgando de su paracaídas, iluminaba la escena con una potencia increíble. Se podía ver el marco del ataque y los movimientos del enemigo. Los atacantes levantaron la vista y al ver que la noche se hacía día, comenzaron a ponerse a cubierto: sabían perfectamente lo que iba a pasar. El cañonero abrió fuego; el interior del aparato se iluminó con una luz anaranjada mientras dos de las tres Minigun hacían fuego. El espectáculo seguramente era impresionante: cada arma disparaba a una cadencia de 6.000 proyectiles por minuto, y cada cuatro balas, una era trazadora.

Rehm lo cuenta en sus propias palabras: «cuando llegamos, los edificios del recinto estaban en llamas, y los hombres, agrupados en un bloque situado bajo el incendiado centro de operaciones. Monté una órbita rápida sobre la zona y empecé a disparar sobre blancos situados a 200 o 300 metros del campamento. Casi inmediatamente empece a recibir un intenso fuego antiaéreo procedente de cuatro puntos distintos. Comencé con una ráfaga larga de mis Minigun sobre un blanco, pero cuando las trazadoras empezaron a acercarse a nosotros, me desplacé a otra altura y empecé a picotear con ráfagas cortas contra las posiciones enemigas».

Mientras tanto, la tripulación seguía con sus obligaciones. El navegante le pasaba las órdenes al piloto, el jefe de carga se situó de pie junto a la puerta, con otra bengala y los dos artilleros se prepararon para recargar las dos ametralladoras para cuando empezase a disparar la tercera.

El Spooky 41 de Rehm logró evitar la invasión del campamento, pero como en muchas otras ocasiones, fue necesario el apoyo de otros cañoneros, bombarderos B-52 y cazas tácticos, además de helicópteros artillados, para desalojar a los 4.000 enemigos de la zona. En algunos momentos llegaron a actuar conjuntamente cuatro AC-47, gastando, en 228 horas de vuelo, la tremenda cifra de 761.044 cartuchos.

Los AC-47 también operaban en misiones muy curiosas junto con sus primos C-47 del 5º ACS, dedicado a la guerra psicológica. Los infantes los conocían como bombarderos Bullshit. Volaban en círculos a 1.000 metros, con un altavoz potentísimo por el que un oficial del Ejército de Vietnam del Sur intentaba persuadir a los del VietCong para que se pusiera del lado del Sur. Al mismo tiempo, alertaba al Viet Cong para que no le disparara a nada que volara. Sin que los guerrilleros lo supieran, un cañonero Spooky orbitaba más abajo y detrás del C-47. Cuando el enemigo le comenzaba a disparar, el AC-47 les respondía con las Miniguns. El altavoz respondía: «ven, !ya se los dije!».

 

Especificaciones cañón Minigun GAU-2

Peso: 20,64 kg la minigun;
147 kg la minigun y el contenedor
Longitud: 2,13 m
Operacion:

Eléctrica

Calibre: 7,62 mm
Cadencia de tiro: 6.000 dpm, alta; 2.000 dpm, baja
Capacidad de municion: 1.500 cartuchos
Velocidad inicial: 853 m/s

 

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