Cañonero AC-130

El Hercules era una elección natural para el siguiente modelo de cañoneros. Era robusto, tenía el ala alta tan necesaria para amontonar municiones, sistemas de detección y cañones en uno de los costados, y estaba probado en combate en Vietnam. El nombre en código del proyecto para convertirlo en cañonero se denominó Gunboat en el verano de 1966, para ser reclasificado como Gunship II posteriormente.
Los primeros AC-130A eran pintados totalmente de negro, ya que solían ser utilizados de noche. Éste se trata de un AC-130A «Pave Pronto» con el «Surprise Package»; pueden apreciarse los dos cañones Bofors de 40 mm bajo el ala. Lo que parecen misiles en la parte externa de ellas son en realidad contenedores de unidades ALQ-87 de contramedidas electrónicas.

Se comenzó con un prototipo de la versión A, en la base de Wright-Patterson, el 1 de abril de 1967. Casi dos meses más tarde, el 6 de junio, voló por primera vez, con un armamento de cuatro Minigun de 7,62 mm y dos cañones Vulcan de 20 mm: un poder de fuego comparable a dos AC-47. Las pruebas realizadas fueron satisfactorias y el primer Hercules reconvertido llegó a Nha Trang el 21 de septiembre. Tres días después, como era típico de estos aviones, realizó su primera misión operativa.

Hasta el mes de diciembre de ese año de 1967 ese aparato se mantuvo muy ocupado, realizando muchas misiones de apoyo aéreo cercano dentro de la zona táctica del IV Cuerpo, en la provincia de Binh Thuy. Pero no se quedó solamente en Vietnam; más tarde fue parte de la operación Tiger Hound, realizando salidas de interdicción en Laos, al sur del Paralelo 17. Su misión terminó en las zonas altas que eran parte del II Cuerpo, en donde realizó una serie de reconocimientos armados y salidas de apoyo.

Esta evaluación fue un éxito, demostrando su capacidad como un cazador nato. El Mayor General de la Fuerza Aérea William G. Moore, a la sazón Jefe de Estado Conjunto de la Fuerza Aérea, concluyó que el C-130A «excedía por mucho la tasa de destrucción de las aeronaves del tipo caza a camiones enemigos y otros equipos». El nuevo cañonero fue todavía más elogiado por el General William Westmoreland, quien se impresionó tanto que no quería dejar que el prototipo saliera de Vietnam para una muy necesaria revisión general, temiendo que alguien dentro de la estructura civil o militar pudiera quitárselo.

Mientras este AC-130 demostraba sus capacidades, los altos mandos comenzaron a requerir más conversiones. El 7 de noviembre de 1967 se solicitaron dos aparatos, para aumentarse a siete los pedidos el 20 de diciembre. Como se ha mencionado antes, el desarrollo paralelo del AC-119 hizo que el AC-130 fuera pensado para misiones en donde sus cuatro motores y su gran capacidad de carga y combustible lo hacían lucirse: la búsqueda y destrucción de fuerzas enemigas, más allá de la defensa de zona. Un análisis detallado realizado por la USAF en esa época se encargó de dividir el costo financiero del prototipo por los blancos alcanzados, ya fueran destruidos o dañados, de todo tipo (camiones, embarcaciones, sitios antiaéreos, etc.). Las conclusiones fueron que el prototipo «es uno de los más efectivos en cuestión de costos, dentro de todo el inventario de sistemas de interdicción y apoyo cercano de la USAF».

Sin embargo el aparato tenía que ser reparado, lo cual se hizo rápidamente pero a conciencia, modificándose también ciertas cuestiones de detalle. El prototipo del C-130A regresó a Vietnam en febrero de 1968, comenzando rápidamente a demostrar todo su poderío. Hacia noviembre había avistado 1.000 camiones enemigos, destruyendo 228 de ellos y dañando a 133 más; detectó asimismo a 32 sampanes (embarcaciones tradicionales de la región, utilizadas para el transporte y la pesca pero que servían de camuflaje para el contrabando de armas y personal del VC), destruyendo a 8 y dañando a 9. En ese momento se envió el prototipo hacia la Zona Desmilitarizada, que separaba Vietnam del Norte y del Sur, para que buscara y destruyera helicópteros enemigos.
Un AC-130A, probablemente de la variante«Plain Jane», en tierra. Puede notarse, desde la nariz, el proyector, los dos cañones de 20 mm y las dos Minigun sobre el compartimiento de aterrizaje. A la sombra de las alas están los otros cuatro cañones y finalmente el radar de seguimiento.

Hay que tener en cuenta también que el C-130A volvió a Vietnam en un momento muy particular, como fue la Ofensiva del Tet. En esta ocasión los cañoneros estuvieron particularmente activos. Debido a esto el prototipo del programa Gunship II fue enviado a la base de Tan Son Nhut, cerca de Saigón. Durante este período de gran actividad enemiga los cañoneros fueron organizados dentro del 16º SOS, y el Gunship II fue oficialmente designado AC-130A. Para noviembre, el 16º (encuadrado dentro de la 8º Ala de Caza Táctica ) fue enviado a la base aérea tailandesa de Ubon, llegando con 44 oficiales y 96 tripulantes. Para esta época el nombre código Spectre se comenzó a utilizar. Al comienzo se dispuso solamente de 4 aparatos, que al poco tiempo formaron parte de operaciones llamadas Commando Hunt, que tenían como misión el asalto de vehículos norvietnamitas transitando las carreteras y pistas de la región, para destruir su cadena logística y de suministros en el sur de Laos.

Para ese momento, lo que había comenzado con el desarrollo del AC-47 había terminado en un sistema de armas muy complejo, en el desarrollo de tres tipos de cañoneros adicionales, que se hallaban, trabajando juntos o por separado, en bases aéreas por todo Vietnam, Tailandia y Laos. Hacia finales de 1968 la USAF ya tenía 4 AC-130A, además de una flota combinada de AC-47 y AC-119 G y K; recién a comienzos de la década siguiente el AC-130 se haría el cañonero principal.

Los días finales de 1968 vieron mucha acción, sobre todo volando misiones de interdicción en la Ruta Ho Chi Minh. Cuanto más la USAF y la US Navy trataban de cerrar la vía de suministros, más énfasis ponía en enemigo en mejorar sus defensas antiaéreas. Esto ponía en gran peligro a los cañoneros, que podían devolver el fuego, pero que también eran muy vulnerables debido a su gran tamaño y escasa maniobrabilidad. En diciembre de 1968 la 7º Fuerza Aérea concluyó un estudio que afirmaba que los cañoneros requerían una escolta para así maximizar la cantidad de daño causado al enemigo: el cañonero podía seguir atacando blancos mientras los cazas atacaban las defensas antiaéreas. Como resultado, se comenzaron a diseñar tácticas para combinar ambos sistemas de armas. En una de las primeras misiones combinadas entre un AC-130A y 3 F-4D, los cazas destruyeron o silenciaron dos cañones antiaéreos de 37 mm que disparaban sobre su compañero. Esto demostró que la táctica era la adecuada, aunque había zonas en las cuales, con escolta y todo, eran demasiado calientes para los cañoneros, incluso para los más poderosos Spectre. Los AC-130A comenzaron a ser escoltados desde enero de 1969 por cazabombarderos F-4D Phantom II del 497º Escuadrón Táctico de Caza (perteneciente a su misma Ala).

Con o sin escolta, el AC-130A continuaba demostrando lo que podía hacer. En enero de 1969 cuatro Spectre con tripulaciones relativamente inexpertas reclamaron el 28% del total de camiones destruidos sobre la Ruta; dos meses más tarde el 16º SOS reclamó más del 44% del total en un período de 30 días, a pesar de haber volado solamente un 3,7% del total de misiones de interdicción.

Sin embargo los norvietnamitas continuaban incrementando la presencia de la AAA, según se dice aumentándola hasta en un 400%. No era una zona para nada segura, incluso con experiencia y un aparato confiable. Con el tiempo, esto se cobró sus bajas en la fuerza de cañoneros.

Actualmente los AC-130 suelen utilizar un camuflaje oscuro, sino totalmente negro o gris. En esta imagen podemos apreciar el radomo del «Black Crow», que integra varios tipos de sensores y es una de las partes más importantes del avión.

Una de las ventajas más importantes del AC-130, además de la excepcional potencia de fuego, eran sus sensores. Dos o tres antiguos AC-47 podían, en la época de Vietnam, igualar la capacidad destructiva bruta del Hercules reconvertido, pero nunca podrían realizar sus misiones nocturnas. La capacidad de operar de noche era una protección adicional para el AC-130, en una época en la cual las estaciones de radar no eran tan móviles como en la actualidad. Asaltando carreteras líneas de suministros nordvietnamitas de improviso, el cañonero podía seguir el terreno con su radar, ver al enemigo con sus cámaras de TV de baja luminosidad o con su detector de infrarrojos. La versión Pave Pronto, que trajo el detector de encendido de camiones, se hizo muy popular destruyéndolos. Particularmente, porque los cañones de 40 mm eran muy eficaces contra este tipo de vehículos, además de otros más blindados.

En el primer trimestre de 1969, los cañoneros AC-130 realizaron 225 misiones, en las cuales utilizaron casi un millón de cartuchos de 20 mm y 700.000 de 7,62 mm, causando la destrucción de 607 camiones y 11 embarcaciones, dañando además otros 351 vehículos. Los observadores a bordo dieron el reporte de 1.177 incendios secundarios en otros blancos, así como de 1.501 explosiones secundarias. Si se hace una división sencilla, se puede ver que estos aparatos gastaban mucha munición; puede parecer que esto era un desperdicio, pero en realidad las cosas no son así (como bien lo demostraron los estudios de la USAF). La munición utilizada era mucho más barata que el uso de otras armas; para la destrucción de esa cantidad de blancos el uso de bombas hubiera elevado el costo de las operaciones. Es preciso pensar que para cada camión destruido o dañado se hubiera tenido que lanzar una pequeña bomba, algo que el AC-130A reemplazaba por una pequeña ráfaga de proyectiles de 20 mm, inevitablemente más baratos. El costo que se pagaba por un aparato tan preciso era amortizado cada día lentamente.

Durante 1969 se dieron los primeros incidentes de AC-130 dañados por fuego enemigo. En uno, ocurrido a principios de marzo, un avión fue alcanzado por fuego de 37 mm pero logró volver a la base. El AC-130A, sin embargo, demostraba siempre su capacidad destructiva, a veces de manera algo inusual. El 16º SOS, estacionado en Tailandia, logró el derribo de un blanco curioso el 8 de mayo de ese año, cuando, volando sobre Laos en la madrugada, uno de los operadores de sensores encontró un vehículo que volaba a poca velocidad y a poca altura, hacia un rectángulo abierto en la jungla. Se habían reportado antes avistamientos de helicópteros, pero era la primera vez que una aeronave de Estados Unidos la detectaba. En esta ocasión, el Spectre y su tripulación hicieron bien su trabajo, encajando varias ráfagas de 20 mm en el claro, destruyendo al helicóptero y causando varias explosiones secundarias.

Sin embargo, la suerte funciona para todos de la misma manera; dos semanas más tarde, el 24 de ese mes, varios sitios de AAA sobre la Ruta dañaron seriamente al primer AC-130A derribado, matando a un tripulante inmediatamente, y al segundo cuando la aeronave hizo un aterrizaje de emergencia y se incendió al final de la pista de aterrizaje. Casi toda la tripulación había saltado sobre territorio tailandés, para ser recuperada posteriormente. A veces, incluso, el peligro no estaba en la Ruta; como ejemplo se puede mencionar el incidente ocurrido dos meses más tarde, cuando un ataque de guerrilla comunista sobre la base tailandesa obligó a los cañoneros a ejecutar su primera misión de defensa de perímetro.

Utilizado ampliamente después de Vietnam en acciones puntuales, el AC-130H puede enfrentar a todo tipo de blancos con su variedad de cañones, desde 20 hasta 105 mm. Este último puede verse sobresaliendo vistosamente del
aparato; se trata del cañón más grande nunca utilizado desde un avión de serie y puede desbaratar rápidamente cualquier tipo de posición antiaérea que amenace a la nave.

Para hacer frente a la artillería antiaérea de gran alcance, en febrero de 1972 se equipó un Spectre del 16º SOS con un cañón de 105 mm, que podía destruir cualquier cosa que los comunistas pusieran sobre la Ruta a una distancia segura. Sin embargo los comunistas estaba siendo el paso de esta escalada armamentística, y en ese sentido tomaron la delantera. Ese mismo mes derribaron dos Spectre, uno de ellos utilizando uno misil antiaéreo SA-2 de largo alcance, el 29 de marzo. Por si fuera poco, el 5 de mayo los artilleros norvietnamitas lanzaron cinco misiles SA-7, guiados por el calor, a un mismo AC-130A. Era la primera vez que se utilizaban estar armas tan avanzadas contra un cañonero, lo cual evidentemente tomó por sorpresa a todos. Hasta ese momento los AC-130A no contaban con defensa pasiva contra este tipo de misiles portátiles (que, a diferencia del enorme SA-2, se lanzan desde el hombro). Esta vulnerabilidad luego se corrigió al instalarse un lanzador de bengalas que actuaban como señuelos. Afortunadamente para la tripulación, solamente uno de esos misiles logró impactar el aparato en la cola, y el Spectre pudo regresar a su base con seguridad.

Más allá de esto, es necesario hacer notar que la efectividad de los cañoneros era excelente, y hacían pagar caro cada daño o derribo que se acreditaba el enemigo. Para esta fecha las estadísticas de la USAF registraban la destrucción de 10.609 camiones solamente del lado laosiano; los mayores responsables eran, en ese orden, el AC-130, el AC-119 y el caza F-4. Del lado vietnamita, los Spectre repelieron el ataque sobre el campamento ranger en Ben Het; el mismo día en el que el AC-130 era golpeado por el SA-7, estaban atacando infantería enemiga apoyada por tanques en el complejo de Polei Kleng.

La guerra se estaba terminando para Estados Unidos, pero incluso así los ataques sobre la Ruta continuaban siendo constantes. Mientras en 1973 los AC-119 habían sido cedidos a la Fuerza Aérea de Vietnam del Sur, los AC-130A basados en Ubon, Tailandia, podían seguir atacando, y en ellos se concentró el esfuerzo de la USAF. Con 14 tripulantes al mando de cada Spectre, el 16º SOS se había convertido en el escuadrón de combate más grande de esta fuerza aérea en el sudeste asiático. Finalmente sus operaciones cesaron el 15 de agosto de 1973, con una última misión sobre Camboya. Se habían perdido un total de 6 Spectre durante las operaciones en Vietnam y países limítrofes, con un saldo de 52 aviadores caídos en combate.

La efectividad del concepto del cañonero nunca más fue puesta en duda. Aunque cada baja humana propia pesa mucho, no hay que olvidar que los Spectre en operaciones salvaron directa o indirectamente muchas más vidas, destruyendo convoyes de armas y suministros enemigos y también defendiendo bases en situaciones desesperadas. El enemigo había sentido muy duro sus aguijones, y habían reconocido su efectividad haciendo todo lo posible para entorpecer su actividad o impedirla.

El cañonero, un concepto nacido operacionalmente durante Vietnam, fue tan exitoso que no desapareció cuando el conflicto terminó. Para ese entonces, los únicos cañoneros que quedaron en servicio en la USAF eran loa AC-130, en sus versiones A y E, que fue luego reemplazadas por la H (todos los modelos H se construyeron remodelando los E). El 16º SOS fue enviado de vuelta a EE.UU. en diciembre de 1975. Los modelos A fueron enviados al 711º SOS de la Reserva de la Fuerza Aérea cerca de Duke Field, hogar del 919º Grupo de Operaciones Especiales. Mientras tanto, los modelos H se desplegaron en Hurlburt Field, Florida, hogar de la 1º Ala de Operaciones Especiales. El 711º se mantuvo en activo durante unos 30 años utilizando los modelos A, hasta que se comenzó a reemplazarlos por los actuales modelos U.

 

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