Cañonero AC-119

A primera vista, el C-47 Dakota era un avión casi perfecto para funcionar como cañonero: era barato, sencillo de pilotar y mantener... Sin embargo, visto en profundidad tenía muchos problemas. Además de ser lentos y pequeños, eran escasos ya que estaban obsoletos y muchos habían sido dados de baja o estaban en ese proceso. Pronto los encargados de mantener viva la fuerza de cañoneros se dieron cuenta de sus limitaciones. Uno de las principales era que su ala era de implantación baja, es decir, estaba un poco más abajo que el nivel del piso del fuselaje del avión. Esto impedía montar cañones en la línea de fuego de las alas; para colmo, esta sección era la más ancha, de manera que el mejor lugar para cargar armas era imposible de utilizar. Solamente quedaba adaptar la parte más angosta, donde estaba la antigua puerta de carga, y dos de las ventanillas que estaban inmediatamente después del ala; en cambio, había tres ventanillas adicionales que no podían utilizarse.
El carguero C-119 proporcionó el siguiente marco para el programa de cañoneros. Anticuado y con poco alcance debido a sus dos motores, no podía cargar demasiada carga de sensores y armas. Sería entonces una solución interina.

Este problema era imposible de solucionar, a menos que se pudiera remodelar completamente el Dakota. Como esto estaba fuera de discusión, los encargados comenzaron a pensar en cargueros más grandes que no tuvieran este problema de alas. De esta manera podrían cargar más armamento.

En la lista aparecieron dos excelentes sustitutos: el C-119 Flying Boxcar (un viejo modelo de la década del ‘50) y el entonces nuevo carguero cuatrimotor C-130 Hercules. Ambos fueron elegidos, y los diseñadores ya tenían en mente el Hercules como una base perfecta para el cañonero futuro. Sin embargo, hacia 1967 este avión era muy solicitado en su rol tradicional, y los responsables fueron renuentes a transferirlos para su conversión a cañoneros; por otra parte eran relativamente caros ya que eran nuevos. Debido a todo esto hubo que conformarse temporalmente con el C-119, que estaba en servicio en unidades de la Reserva de la Fuerza Aérea, hasta que se pudieran producir suficientes AC-130. La principal limitación del antiguo modelo era que solamente tenía dos motores (en lugar de los cuatro del Hercules) y por lo tanto tenía otras capacidades en cuanto a alcance y seguridad; sin mencionar el hecho de que era más chico y por lo tanto podía cargar menos armamento, municiones y combustible.

Es necesario aclarar que, si bien el AC-119 tomó en parte el trabajo del AC-47 (particularmente el de defensa de puestos aislados), no se trataba de un simple reemplazo. Al igual que el AC-130, se trataba de elaborar y desarrollar a futuro la idea del avión cañonero, agregando sensores, más y mejores armas, y otras opciones. Se formaron así los proyectos Gunship II (AC-130) y Gunship III (AC-119). Sin embargo, el último era un desarrollo interino: el futuro era el Hercules.

Incluso poniendo a un avión anticuado en uso (el C-119 estaba en servicio en varias unidades de la Reserva de la Fuerza Aérea) en lugar del más caro C-130, el problema del costo apareció al instante. Se plantearon dos variantes para el AC-119.

Esta última versión era la preferida por el Estado Mayor del Aire, que no quería construir el modelo G. Sin embargo, el modelo K era demasiado caro: si se deseaban construir las 52 unidades previstas, habría que invertir 90 millones de dólares. El medio centenar de AC-119G, por otra parte, solamente costaban 19 millones de dólares. Las autoridades rápidamente se vieron encerradas en un gran problema presupuestario, del que solamente podían salir haciendo compromisos.

La curiosa forma del Boxcar no era adecuada para un cañonero. Aunque tenía más espacio interno que el Dakota que lo precedía, la ausencia de una gran sección trasera le quitaba versatilidad.

Desechando las fuertes críticas de la Fuerza Aérea, en junio de 1967 el Secretario de la Fuerza Aérea, Harold Brown, eligió al modelo G como el reemplazo del AC-47, apelando a modificaciones en los costos y demoras en las entregas. Sin embargo, el 20 de febrero de 1968 se llegó a un acuerdo por el cual se aprobaba la creación de un escuadrón de AC-119G y otro de AC-119K (16 aparatos para cada escuadrón, más otros 10 de cada tipo para compensar las pérdidas por atrición), y se lograba la conversión de 6 C-130 al rol de cañonero. Para esa época los cansados AC-47 estaban cayendo en desuso dentro del stock de la USAF; eran cedidos a Vietnam del Sur y se usaban solamente para la defensa de bases y el fuego de apoyo, debido a su escaso alcance y potencia de fuego.

La idea de tener diversos modelos permitía que los AC-119G pasaran a realizar el trabajo de los Spooky para las fuerzas estadounidenses, labor para la cual no necesitaban mucho alcance. Mientras tanto, los AC-130 y los AC-119K podían ser utilizados, gracias a su mayor rango de combate, en la búsqueda y destrucción de fuerzas enemigas.

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