Cañonero AC-119

El AC-119G Shadow

Aunque pudiera parecer que el AC-119 era una gran mejora, no lo era realmente. La versión G tenía una Minigun adicional y poseía mejores sensores y sistemas de control de tiro. Pero allí se quedaba todo: los diseñadores habían querido duplicar las prestaciones de vuelo con respecto al viejo Dakota, pero no lo lograron. Esto se debía a que mucho del equipo nuevo instalado era mucho más pesado de lo previsto; la potencia adicional de los motores se perdía en remontar el vuelo con más peso. Los 200 pies por minuto de trepada que se deseaban obtener era imposibles, hasta que se llegó a un nuevo compromiso, haciendo el lanzador de bengalas desprendible en vuelo. Esto logró que se llegara a los 150 pies por segundo.

Un AC-119G sobrevolando el delta de un río. En Vietnam, los buques sospechosos también eran presa de los cañoneros.

El AC-119G fue el que primero salió de la línea de producción, luego de un proceso problemático. Aparentemente todos los involucrados quisieron agregar, poner o cambiar algo al diseño, de manera que este proyecto se demoró hasta el 27 de diciembre de 1968, fecha en la cual los primeros modelos G llegaron a la base de Nha Trang y se formó el 71º SOS. El modelo K experimentó problemas similares e incluso más graves. Siempre estaban los funcionarios que creían que la idea del cañoñero era mala, y usaban estos atrasos y los demás inconvenientes para criticarlo y tratar de quitarle importancia; por otra parte algunos encargados del diseño perdían tiempo discutiendo detalles de menor relevancia.

El 71º SOS comenzó en ese momento el período de evaluación de 3 meses, durante el cual realizó muchas misiones de reconocimiento armado nocturno. Volaban a 500 pies usando sus nuevos dispositivos de visión nocturna para encontrar objetivos. Sin embargo, rápidamente las bengalas se hicieron necesarias. Al comenzar a disparar, las trazadoras daban tanto brillo (y salían tantas de las Minigun) que apagaban los sensores nocturnos al saturarlos. Además, los sistemas nocturnos de primera generación demostraron tener ciertas limitaciones. Una vez detectado el blanco, se le disparaba con las Minigun; al ser los mismos proyectiles que los del AC-47, se conocían sus limitaciones de alcance y potencia y se trataba de mantener una órbita baja, no mayor a los 2.000 pies (poco menos de 700 metros), lo cual dejaba al avión fuera del alcance de la mayoría de las armas portátiles enemigas.

A dos meses de su llegada, el 71º fue declarado apto para el combate. Para lograr llegar a las cuatro regiones militares de Vietnam, se dividió el escuadrón en Alpha, Bravo y Charlie, cada una de los cuales operaba tres aparatos desde tres aeropuertos muy separados. Se trabajó de esta manera hasta que en junio de 1969 el 71º SOS regresó a los EE.UU., dejando sus modelos G en Vietnam para el nuevo 17º SOS.

El modelo G nunca fue bien recibido debido a su mal desempeño; había pilotos que se quejaban y decían que no debía dejarselo entrar en combate. A pesar de las quejas, el aparato tenía ciertas grandes mejoras sobre el AC-47, como armadura cerámica para la tripulación y sistemas de contramedidas electrónicas. Podía llevar un máximo de 35.000 municiones y 60 bengalas para las misiones nocturnas; de día el espacio de las bengalas era ocupado por 15.000 municiones adicionales. A pesar de sus limitada capacidad de maniobra, la labor del AC-119 fue excelente, como lo demuestran sus resultados: en el primer año de operaciones, los modelos G llevaron a cabo 3.200 salidas, gastando unos 35 millones de cartuchos de todos sus cañones y matando a unos 1.500 soldados enemigos, además de destruir unos 200 vehículos de todo tipo.

Hacia finales de 1969, la 14º Ala de Operaciones Especiales tenía 16 modelos G y 12 modelos K operando desde cinco bases aéreas de Vietnam: tan importantes se habían convertido para el esfuerzo bélico. A pesar de ser pocos, se habían hecho muy famosos, tanto para los amigos como para los enemigos.

Con la llegada de los modelos K a fines de 1969, los dos escuadrones comenzaron a dividirse las misiones, concientes todos de que la diferencia en alcance, sensores y armamento obligaba a esto. Como se había demostrado antes, las balas calibre 7,62 no dañaban seriamente a los camiones, incluso en masa: una tripulación de Shadow lo descubrió en una misión al tratar de destruir uno y no lograrlo. Esta experiencia reafirmó la necesidad de utilizar a los AC-119G contra la infantería para la defensa de puestos aislados, dejando al AC-119K para la destrucción de vehículos con los cañones de 20 mm.

El AC-119 tardó en llegar a Vietnam, pero una vez allí comenzó rápidamente a hacer cada vez mejor su trabajo.

Los AC-119G, sin embargo, hicieron más que guardia nocturna. Fueron utilizados para apoyar el avance estadounidense y survietnamita sobre bases comunistas en Camboya, en 1970. Para cuando las tropas habían vuelto, los cañoneros se quedaron bien dentro del territorio enemigo intentando apoyar a las fuerzas de este país contra las guerrillas del Khmer Rojo. Esta operación clasificada fue mantenida en completo secreto, requiriendo el registro de vuelos falsos en la frontera con Vietnam del Sur. fortunadamente para todos, no hubo que reportar bajas que pusieran en problemas dicho secreto.

Otra de las operaciones que demostró la versatilidad del cañonero, en este caso del AC-119G, fue el apoyo a unidades en el valle de A Shau, en la noche del 6 y 7 de abril de 1970. En Dak Seang, el campamento base estaba rodeado desde hacía varios días y los suministros solamente podían entrar por aire. Sabiendo esto, el VietCong había montado una pantalla de fuego antiaéreo muy preciso. Luego de que tres transportes C-7 fueran derribados, todo parecía perdido. Sin embargo, los pilotos de los Caribou y de los Shadow se pusieron de acuerdo en una estrategia muy curiosa, que nunca había sido intentada antes. Consistía en que el cañonero, volando durante la noche, iluminara con su potente reflector de xenón de 1,5 millones de bujías la pista de aterrizaje; en el caso eventual de que se produjera fuego enemigo, el mismo Shadow podía hacerse cargo de él, incluso atrayendo el fuego si era necesario.

La idea era arriesgada porque, para evitar el riesgo y lograr la sorpresa, la luz solamente se encendió cuando el C-7 estaba bastante cerca. En ese momento, el Shadow encendía su reflector; para la tripulación cada segundo era un año, según los testimonios de los protagonistas, porque eran un blanco totalmente alcanzable y valioso para la artillería antiaérea. Mientras tanto, los C-7, mediante el uso de paracaídas, dejaba caer los suministros justo en el lugar indicado, algo que de noche hubiera sido imposible. En ese mismo momento, el carguero llamaba al cañonero, quien apagaba las luces y dejaba que el primero escapara en la oscuridad. Durante tres semanas, este sistema funcionó unas 68 veces, sin que el VC lograra una efectiva contratáctica, y sin perder a un solo carguero o cañonero.

 

<<página 1
< página 2 >
página 3 >>

 

Búsqueda personalizada
 


Cuartel General | Ejércitos del aire | Ejércitos del mar | Ejércitos de tierra | Haciendo contacto


<<página 1

< página 2 >
página 3 >>

 

Artículo en PDF

Este texto forma parte de un artículo en PDF sobre los aviones cañoneros, desde su origen en Vietnam hasta la época actual. Si le interesa saber más sobre todos estos aparatos puede bajarlo gratuitamente aquí.

Enlaces útiles
C-130 Hércules