Fairchild A-10 Thunderbolt II

Originalmente concebido como un avión de contrainsurgencia para ayudar en los combates en el sudeste asiático, el Fairchild A-10A Thunderbolt II surgió como un avión de apoyo aéreo cercano excelente, con el rol primario de destruir tanques enemigos.
Como algunas unidades del A-10 vuelan para la Guardia Nacional, se los puede ver muchas veces con un camuflaje diferente, de tonos grisáseos y blancos.

La idea de un avión especializado de apoyo cercano surgió durante la guerra de Vietnam. Los aparatos disponibles en ese momento en la USAF (los OV-10 Bronco bimotores) eran eficaces para descubrir a los guerrilleros, pero no podían llevar armamento pesado y además eran muy vulnerables al fuego de las armas portátiles, que formaba una parte importante del esfuerzo norvietnamita, que no poseía abundantes SAMs portátiles en esa época.

Se estableció por lo tanto la necesidad de un tipo de ación que combinara prestaciones, fuera operable desde pistas cortas, tuviera facilidad de mantenimiento, largo tiempo de permanencia sobre el blanco, inmunidad a las armas portátiles, maniobrabilidad y una pesada carga de armamento variado.

Estas especificaciones llevaron a dos prototipos: el A-10 de la compañía Fairchild y el A-9 de la Northrop. Luego de las evaluaciones, los dos prototipos del YA-10A fueron declarados ganadores el 18 de enero de 1973. Siguieron seis aeronaves de preproducción; la primera fue convertida luego al YA-10B biplaza, pensado para trabajar de noche o en clima adverso, ya que contaba con un oficial de sistemas de armas además del piloto. Este programa fue sin embargo cancelado. A pesar de eso, se construyeron 707 unidades del A-10A monoplaza.

El nombre dado al A-10 ha sido muchas veces confuso, incluso dentro de las publicaciones especializadas. Muchas veces se menciona al A-10 como el "A-10 Fairchild", siendo que generalmente nunca se menciona el nombre de la compañía, y menos detrás de la designación (es el lugar del nombre oficial del aparato). El nombre oficial es Thunderbolt II (el primero fue un diseño de la Segunda Guerra Mundial), pero también se lo conoce extraoficialmente por Warthog (nombre de una clase de jabalí), debido a su prominente hocico.

Pero en temas militares la belleza o fealdad de un diseño poco importan, y el Thunderbolt II fue diseñado para operar con eficiencia en ambientes terriblemente hostiles. Siendo un avión de contrainsurgencia, debe ser capaz de soportar un castigo tremendo y seguir volando, como lo hacía el primer Thunderbolt y sus parientes de la Segunda Guerra Mundial.

Supervivencia

Es sin duda la característica principal del A-10, gracias a muchos aspectos. El primero y sin duda más llamativo es la "bañera" de titanio sobre la que va sentado el piloto. De 38 mm de espesor, pesa 544 kilogramos y es capaz de soportar disparos de hasta 23 mm: así, es inmune a todo tipo de armas portátiles e incluso a algunos tipos de cañones antiaéreos ligeros. Este escudo, hecho del metal más fuerte del mundo, y uno de los más caros, protege también la munición y es casi único en su tipo: muy pocos otros aviones en el mundo utilizan un sistema similar de defensa.

Un Thunderbolt II nos muestra su parte inferior. Además de la poco usual disposición de los motores pueden verse perfectamente los puntos fuertes, el tren de aterrizaje y la cola cuadrada.

 

Los sistemas de control, que deben ser muy resistentes, están duplicados e incluso triplicados por todo el aparato y ubicados muy lejos unos de otros, de manera tal que, si algún proyectil destruyera uno o dos, sus reemplazos casi con seguridad estarán en perfecto estado para cumplir su función de respaldo.

Otra característica especial es la manera en que están montados los motores del A-10: detrás y arriba de las alas, cerca de la cola y separados del fuselaje. Esto contribuye a darle un aire muy extraño al aparato, pues muy pocos aviones tienen una disposición similar. Nuevamente, a pesar de la extrañeza que esto pueda suscitar, todo tiene una razón: si se mira al avión desde la perspectiva de un cañón antiaéreo y su tripulación, es evidente que no podrán ver sus motores, ocultados por las alas. De esta manera no solamente sus dispositivos infrarrojos son inútiles para verlo o seguirlo, sino también para guiar sus misiles IR. La cola ayuda por otra parte a enfriar rápidamente la firma infrarroja de los motores.

Finalmente, la construcción cuidada y extremadamente fuerte del A-10 le permiten soportar un castigo que en esta época pocos aviones podrían recibir y seguir volando. En la época de la hélice, muchos aviadores volvían con un ala y media, o con fragmentos de la cola. El Thunderbolt II puede soportar un daño similar: puede perder un motor, un empenaje vertical de la cola, un juego de flaps y alerones o un borde marginal de cualquier ala, y mantenerse en el aire lo suficiente como para poder volver a casa.

Armamento

Las fauces de la bestia, abiertas. Varios paneles de acceso permiten que los mecánicos trabajen cómodamente bajo el cañón, que comienza antes de la proa y termina debajo del piloto.

El sello distintivo del A-10 es sin duda alguna su gigantesco cañón de 30 mm GAU-8/A fabricado por General Electric: es el cañón más poderoso que lleva cualquier avión del mundo (no el de más calibre, sin embargo). Situado debajo del piloto, consta de siete tubos rotatorios que miden 80 calibres, es decir, 2,4 metros cada uno; cada tubo tiene su propia culata y percutor.

El depósito de municiones está justo detrás del piloto, y está blindado al igual que el cañón. Es un tambor en donde la munición está enrollada en forma de espiral, gracias a una cinta continua. Los proyectiles no disparados y los casquillos vacíos quedan dentro de la cinta y vuelven al tambor, que mide 1,85 metros de largo y 0,85 metros de diámetro. Su capacidad máxima es de 1.350 proyectiles dispuestos en espiral; esto sin embargo no es una cantidad extraordinaria teniendo en cuenta la capacidad de disparo del cañón: 70 proyectiles por segundo o 2.100 por minuto (se duplica si se activa completamente el sistema de alimentación). De todas maneras, tres o cuatro proyectiles sirven para hacer el trabajo.

El cañón mide en total 6,6 metros de largo y muchos consideran que el A-10 no es más que la funda del cañón (ocupa casi la mitad del largo del avión). Cada proyectil pesa unos 900 gramos, de manera que al disparar una ráfaga el avión se estremece mucho y puede generar fácilmente una resistencia de 5.400 kilogramos. Con una ráfaga de un segundo o un segundo y medio, la más práctica y utilizada, la velocidad del avión disminuye unos 8 kilómetros por hora.

A la cadencia de tiro se suma el factor de la precisión: la munición es sumamente exacta hasta 3.000 metros, cayendo a esa altura solamente un grado. Hay tres tipos de munición para el GAU-8/A. La primera es a PGU-13/B, del tipo HEI, apropiada para objetivos "blandos" o vehículos ligeramente armados. Tiene una camisa fragmentada que está llena de explosivos. La munición PGU-14/B es del tipo API y es de gran uso contra blancos acorazados. Un cuerpo liviano hecho de aluminio rodea un núcleo de uranio empobrecido, que es uno de los metales más densos y duros del mundo. La sola energía kinética del proyectil hace que atraviese limpiamente los más duros blindajes. Finalmente está la munición de entrenamiento PGU-15/B, sin relleno explosivo. Sus características balísticas se asemejan a la munición HEI, lo que permite mejorar la práctica del piloto.

El A-10 sin embargo nunca hace uso de un solo tipo de munición pues sería un desperdicio. Como sus misiones muchas veces son de patrulla, no sabe lo que va a encontrar y por eso aprovecha su versatilidad de diseño. Para las misiones de combate normales, las municiones HEI y API se mezclan en un promedio de 1:5. Esto se denomina "mezcla de combate".

En este video puede verse perfectamente el funcionamiento del cañón del A-10.

La principal arma guiada del Thunderbolt II es el misil AGM-65 Maverick, que puede ser guiado por TV o por infrarrojos, además de por laser. Suelen llevarse en soportes triples en el lado exterior de las alas, en donde hay espacio suficiente. Así, usando dos puntos fuertes, ya se tiene una capacidad de fuego más que suficiente. El Maverick le permite al piloto disparar desde una distancia segura del objetivo, sea un tanque o de otro tipo.

El A-10 utiliza principalmente dos versiones del Maverick: la AGM-65B con guía por TV, y la AGM-65D guiada por infrarrojos. Ambas versiones miden 2,49 metros de largo y tienen una cabeza explosiva de 57 kg, aunque la versión D es más pesada que la otra. Sin embargo también hay una nueva versión del Maverick, la AGM-65G, que, con guía infrarroja, posee un buscador mejorado que le permite al piloto apuntar a un punto específico de una fuente de calor grande, y no a toda la masa. Para uso contra objetivos más grandes y fijos (como pueden ser baterías de SAM o estaciones de radar) usa una cabeza explosiva de 136 kilogramos.
Según sus pilotos, el disparo del cañón hace que el avión se detenga por milésimas de segundo. Visto desde fuera, el espectáculo también es llamativo.

Pero el Thunderbolt II tiene muchos otros ases bajo el ala, literalmente hablando. A pesar de que el cañón es un arma potente que sigue siendo muy utilizada en combate, fue necesario modernizarlo y con las armas guiadas es también letal. Posee 11 puntos fuertes en donde puede cargar cualquier sistema de armas o guía, triplicando la capacidad de carga de un Harrier. Hay cuatro soportes bajo cada ala (uno a un costado de cada rueda del tren de aterrizaje) y tres debajo del fuselaje. Sin embargo el soporte central no puede ser usado si sus dos soportes laterales están ocupados, y viceversa.

La carga externa máxima es de 7.257 kg., por lo que el Thunderbolt II todo puede llevar sin problemas decenas de combinaciones de armas para cumplir cualquier tipo de misión y enfrentarse a cualquier imprevisto. Algunas de estas combinaciones pueden ser: 10 Mavericks; 28 bombas LDGP Mk 82 de 500 libras; 16 bombas Mk 84 de 1.000 libras; ocho bombas en racimo CBU-87; 16 bombas en racimo CBU-52/71; dos dispensadores SUU-23/25/30/65; bombas de práctica, contenedores ECM y hasta tres tanques de combustibles auxiliares (uno en el centro).

El A-10 puede llevar, aunque raramente lo hace (a causa de la falta de señalizador laser), LGBs del tipo GBU-10/12, contenedores de gas lacrimógeno BLU-52, bombas LDGP M117, y la bomba en racimo británica BL755. Una carga típica para uso general durante la operación Tormenta del Desierto comprendía: un Maverick en cada soporte principal de cada ala, y seis bombas en racimo SUU-30/64/65 en el soporte vacío. La carga de armas standard del OA-10, por otra parte, sin contar en el GAU-8/A, consiste en el lanzador de cohetes LAU-68, con un máximo de seis proyectiles cargados. Los cohetes, del tipo Mk 66, usualmente tienen cabeza de fósforo blanco y sirven para señalizar e iluminar blancos.

Sin embargo y gracias a esta cantidad de bahías de carga, en algunas unidades se desmontan algunos soportes, para así mejorar la velocidad del aparato en unos cuantos nudos, que pueden facilitar la misión. Pasar por ejemplo de 11 a 8 soportes no es gran cosa: todavía se pueden llevar varios misiles de todo tipo, bombas y demás.
Un AGM-65 Maverick siendo cargado en un soporte de un A-10.

Con el tiempo el armamento que lleva el A-10 se ha ido modernizando. Ahora cada avión lleva un lanzador doble de misiles aire-aire Sidewinder como algo standard en un ala, mientras que en la otra una barquilla de ECM lo balancea (actualmente se trata del modelo AN-ALQ-131).

Peso y velocidad

El cañón pesa 1.800 kilogramos, mientras que la munición suele pesar otra tonelada más. Si se suma la protección del titanio, tenemos más de tres toneladas en armamento y defensa.

Esto y otros factores (como por ejemplo la configuración recta de las alas y la escasa aerodinamia del aparato) hacen que no sea un avión muy rápido; ni siquiera puede llevar a los 900 km/h. Esto es sin duda su mayor debilidad, pues es vulnerable a muchos misiles antiaéreos y a cualquier cosa que vuele, excepto los helicópteros. Un A-10 que no cuente con apoyo de cazas y de sistemas de alerta temprana encontrará muy difícil el sobrevivir, incluso utilizando su gran maniobrabilidad.

Por otra parte, la escasa velocidad del avión es algo necesario, pues el apoyo aéreo requiere ver claramente al objetivo y tener tiempo para hacer una aproximación acertada. El A-10 ha sido diseñado en el extremo contrario de muchos aviones: más peso y protección, menos velocidad.

Aviónica

La electrónica del Thunderbolt II siempre se mantuvo muy básica, hasta primitiva. Con el tiempo, sin embargo, se han añadido elementos como un HDD y una pantalla para mostrar las imágenes de las cámaras de los Mavericks.

Hasta la inserción del piloto automático, los tripulantes del A-10 tenían que volar constantemente con las manos en los controles. Evidentemente esto era un gran desventaja en los vuelos largos, ya que cansaba al piloto. Sin embargo un avión del que se espera vuele muy bajo y haga maniobras extrañas en condiciones peligrosas necesita la agilidad propia de un piloto, mucho más creativa que una máquina. Los A-10 fueron gradualmente equipadas con la modificación LASTE, que añadió dicho piloto automático. El LASTE también mejora considerablemente la precisión del arma, mientras que la característica más visible es la adición de luces de formación.

Un buscador de objetivos Pave Penny fue montado en un pilón debajo del fuselaje delantero, y sirve para encontrar blancos marcados con láser. Sin embargo no posee un designador laser propio ni tampoco un telémetro laser, por lo que puede cargar y disparar bombas guiadas por láser pero no orientarlas, y depende de aviones o equipos en tierra.

El Thunderbolt II fue diseñado para poder sobrevivir con un mantenimiento rápido y fácil. En el escenario de combate necesita que lleve a cabo muchas misiones, gastando el mínimo tiempo en el suelo mientras se lo carga de combustible y armas. Además los paneles de acceso y los sistemas fueron diseñados para poder ser rápidamente reparados una vez que el aparato se posa.

Algunas armas hay que cargarlas por las malas. Obsérvese el camuflaje típico de las unidades de la Guardia Nacional y la boca de tiburón en la nariz.

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