Bomba planeadora SD-1400 X
(X-1, Fritz-X, FX-1400, PC 1400X)

Se trató de uno de los misiles más grandes de la historia, pero al mismo tiempo fue un fracaso estratégico, a pesar de ser un éxito táctico. Fue uno de los pocos misiles alemanes que logró sus objetivos a corto plazo, pero, como siempre, llegó tarde al teatro de guerra.

Curiosamente, sus orígenes eran anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Había sido pensado por el doctor Max Kramer y el DVL (Deutsche Versuchsanstalt für Luftfahrt, o Instituto Alemán de Investigaciones para la Aviación).

Configuración general

Básicamente se trataba de una bomba perforadora, a la cual se le habían agregado dispositivos de control para poder lograr una caída controlada. A esta bomba perforadora de blindajes se le habían añadido cuatro aletas en el centro de gravedad, agsregándosele al final una sección de cola especialmente diseñada. Esta sección era un anillo ovoidal, de planchas de metal aparentemente remachadas. Dentro de este anillo estaban los spoilers, que se movían siguiendo las instrucciones del operador en el bombardero.
Un FX de serie colgado de un Do-217K-2 del III/KG 100. Fue el antecesor directo de todos los misiles antibuque, junto con el Hs-293. Su éxito fue relativo, pero grande teniendo en cuenta su escaso número.

El SD-1400 podía moverse hacia los dos ejes (arriba/abajo, izquierda/derecha), mientras caía, ya que no contaba en ninguna de sus versiones de cohetes o motores.

El Fritz-X medía 3,262 metros de largo, tenía un diámetro de 0,562 metros y una envergadura de 1,352 metros. Su peso total era de 1.570 kg, de los que 1.400 eran de explosivos (armatol).

Su alcance era temible para la época. Aunque no tenía motores y no era más que una bomba planeadora, bien empleado podía recorrer casi horizontalmente unos 5 kilómetros, desde su lanzamiento en un bombardero hasta su impacto en el blanco.


Desarrollo

La evolución de este curioso artefacto comenzó hacia la segunda mitad de la década de 1930. El doctor Kramer dirigió pruebas en túneles para probar la viabilidad inicial del proyecto. Cuando los resultados fueron lo suficientemente buenos, entre 1938 y 1940 logró que se autorizaran más pruebas. En esas fechas, con apoyo del Ministerio del Aire, realizó experimentos de vuelo en la ruta Berlín-Adlershof. En estos ensayo se utilizaron, para el control del aparato, un nuevo tipo de cola, totalmente diferente, con un enlace de radio para maniobrarla. Tenía una carga de 250 kg de explosivos. En 1940 se dio una situación curiosa por lo irónico. El Alto Mando de la Luftwaffe no tenía interés en los misiles, ya que se pensaba que la guerra ya estaba ganada. Para ellos, cualquier proyecto de largo plazo algo inútil. Sin embargo, se le permitió al DVL que siguiera investigando.

Unos de los diseños seleccionados fue el llamado PC 1400X. Se decidió entonces llevarlo a cabo hasta su última posibilidad, ya que era un proyecto poco complicado, que podía hacer bien su trabajo y que además, estaba en consonancia con lo que buscaban las filosofías bélicas del momento.

Mientras se desarrollaba el misil, el Ministerio del Aire también estaba patrocinando experimentos para lograr un sistema de control adecuado. La solución elegida fue la de un aparato de radio, y el diseño fue llamado Kehl/Strassburg. El transmisor Kehl estaba en el avión lanzador, mientras que el receptor Strassburg, en la cola del misil, recibía la señal y la procesaba.

Así fue adelantándose el proyecto, mientras las cosas comenzaban a irle mal a Alemania. El contrato para la serie principal Fritz X se le adjudicó a la empresa Rurhrstahl AG, al parecer en 1941 o apenas empezado 1942. Para febrero de ese año, ya estaban entregadas las primeras unidades los oficialmente denominados PC14000X-0 de preserie.

Las pruebas más serias comenzaron entonces, con el proyecto no siendo ya un prototipo, sino una realidad. Luego de un tiempo, los ensayos en la base de Karlshagen se detuvieron, debido a que el mal tiempo las perturbaba. Se mudaron entonces al sur de Italia, en Foggia, en donde se encontraron muchas cosas para mejorar o cambiar.

En el túnel de experimentación del DVL se solucionó un problema inesperado. Los spoilers quedaban bloqueados debido a un defecto, lo que afectaba seriamente la guía del misil.

Luego de arreglar esto, los misiles de la preserie no tuvieron problemas en hacer impacto en un área de cinco metros en torno al blanco designado. Se trataba de un gran avance para la época. Sin embargo, no era una precisión muy buena para atacar blancos pequeños, como bunkers o similares. Tal vez por eso se decidió que su uso se concentraría en grandes blancos de superficie, como eran los buques de guerra aliados.

Para las pruebas se usaron diversos aviones de bombardeo, hasta que se encontraron los que eran más apropiados. Al comienzo se utilizaron los Heinkel He-111H6. Sin embargo, las evaluaciones dieron como resultado que no era tan apropiado para llevar el misil, de manera que se pensó en otro avión más grande y moderno. Los elegidos fueron el Dornier Do-217K2 y el Heinkel He-1771-5/R2, en versiones adaptadas para el misil. Se consideró que estos dos aparatos serían los más indicados para llevar al misil a la zona de combate.

Sin embargo, había que concertar una adecuada doctrina de uso, las tácticas y demás. El misil no podía ser empleado para cualquier situación: había que saber elegir previamente el tipo de blancos a atacar, como acercarse y atacar, etc. Hacia esto se enfocaron las siguientes pruebas, luego de las cuales el personal de los bombarderos fueron entrenados para ese fin.

Estos entrenamiento y ensayos se realizaron en el Mar Báltico, y estaban a cargo del Lher-underprobungskommando 36, que también hizo lo mismo con el Hs-293. El grupo encargado de llevar al nuevo misil al combate fue el III/KG 100, equipado con Dornier Do-217K2, que quedó en estado operativo en julio de 1943. Estaba posicionado en Istres, sur de Francia, a cargo del mayor Bernhard Jope. La situación estaba cambiando negativamente para Alemania, y era una oportunidad para demostrar los resultados de tantos años de experimentación.

Acciones bélicas

El SD-1400 entró en servicio al mismo tiempo que el Hs-293, pero perdió por pocos días el honor de ser el primer misil antibuque en hundir un barco. Tal parece que ya el 29 de agosto de 1943 el Fritz-X tuvo su bautismo de fuego. Sin embargo, su acción más famosa, por la cual hasta eclipsó la fama del Hs-293, ocurrió el 9 de septiembre de ese año. 1943 fue un año negro para Alemania en la guerra. A los reveses en África, tenía que sumarle los costantes bombardeos, ahora también por EE.UU, los problemas en el Frente Este, sobre todo en Stalingrado y Kursk, y para colmo, la retirada oficial de Italia como parte del Eje.

Debido en gran parte a los problemas que tenía Italia en materia militar, Mussolini fue derrocado y encarcelado. El nuevo gobierno italiano negoció la paz por separado con los aliados. Como parte de este pacto, la flota italiana en el Mediterráneo, de gran importancia táctica y estratégica por su poderío naval, debía rendirse y pasarse al lado aliado. Para evitar que esta fuerza fuera capturada, destruida o saboteada por los alemanes, debía dejar los puertos italianos y llegar hasta Malta, tal vez la más importante base naval inglesa del Mediterráneo.

Formando parte muy importante de esta flota estaban los acorazados Roma e Italia. Ambos eran muy similares y conformaban el orgullo de la Marina Italiana. El Roma, por ejemplo, tenía un desplazamiento de 46.215 toneladas.

Apenas la flota salió de la base de La Spezia, los Dornier Do-217K2 del III/KG 100 comenzaron a sobrevolarla, como aves de caza esperando una presa. Y la consiguieron. La unidad de Jope esperaba a los buques italianos en el estrecho de Bonifacio, entre las islas de Cerdeña y Córcega, un punto de estrangulamiento muy importante en la ruta del viaje.

Los dos enormes acorazados fueron, lógicamente, el primer blanco prioritario. El 9 de septiembre de 1943, a las 15:30 aproximadamente, el Roma es impactado por un Fritz-X. La explosión, de gran importancia, no compromete inmediatamente al buque. Pero a los 15 minutos, dos misiles más lo impactan de lleno. El primero hace una demostración impresionante de su poder: atraviesa el casco de lado a lado, y al estallar levanta una columna de fuego de casi 2.000 metros. Los depósitos de municiones no lo soportan por mucho tiempo, y estallan en cadena. No pasa media hora desde el primer ataque: a los 25 minutos, el Roma se hunde, partiéndose en dos. El ataque, además, no perdonó a la tripulación: de los 1.948 tripulantes, mueren 1.352, entre ellos el comandante de la flota, almirante Bergamini, y todo su Estado Mayor.

El Italia es igualmente atacado e impactado con éxito, pero logró salvarse. No obstante, 800 toneladas de agua lograron meterse por la brecha abierta por el misil. Muy escorado, logró alcanzar Malta, igual que otras buques víctimas del mismo tipo de misil.

Este suceso fue el más conocido de la carrera de este tipo de misil, y se puede afirmar casi con seguridad que el Roma fue el barco más grande hundido por un ataque misilístico (al menos en esa época). Sirvió la mostrarle al mundo los adelantos alemanes en materia de armas guiadas a distancia.

Allí no terminó todo. Durante la semana siguiente a esta impresionante acción, el III/KG 100 hostigó casi impunemente a la flota aliada que preparaba el desembarco en Salerno, al sur de Nápoles. Esta vez, los misiles dañaron severamente al acorazado británico Warspite, que, aunque no se hundió, logró salvarse por poco. Lentamente se retiró de Malta, y estuvo en reparaciones por cerca de un año. No fue tampoco la última víctima. Los misiles alemanes también hundieron al crucero Spartan y al destructor Janus. Otros cruceros también fueron dañados severamente y se logró hundir a muchos barcos de carga.

El adelanto tecnológico era inminente: ningún barco aliado podía defenderse. Los misiles eran lanzados a más de 5.000 metros de altura y a kilómetros de distancia, donde ninguna batería aérea naval podía llegar. La única forma de defensa era la prevención, cristalizada en patrullas más o menos constantes de cazas. Los bombarderos, obligados a mantenerse estables mientras el misil viajaba, se retiraban apenas veían a los cazas enemigos.

Este era el único punto débil de todo el programa, que fue una de las causas de su éxito relativo, y no absoluto. El misil era un arma casi perfecta, muy capaz en el sentido técnico y práctico. Pero solamente unas 100 unidades pudieron ser utilizadas en misiones reales, debido a las pérdidas en las tripulaciones de los bombarderos lanzadores.

Cuando los Do-217 volaban con los misiles cargados, eran lentos debido al peso extra. Al lanzamiento, su tarea no estaba terminada: los operadores de la cabina tenían que concentrarse en obtener un buen blanco. El piloto debía volar en línea recta y nivelado, para poder seguir el derrotero del misil. En circunstancias tales, es obvio que, si no se tenía suerte, se estaba condenado al fracaso.

El programa se abandonó en diciembre de 1944, debido tal vez a la insuficiencia de recursos y a la lentitud en la producción. En efecto, se habían entregado solamente 1.386 misiles; esta era una enorme cifra, pero muy baja comparada con las 750 unidades mensuales planeadas inicialmente.

El Fritz-X terminó sus días siendo empleado contra grandes objetivos terrestres, como los puentes tendidos por los soviéticos sobre el río Oder, en abril de 1945. Pero esto no hizo más que detener por poco tiempo la caída del régimen que lo creó. Hubo al parecer algunas versiones de este misil, variando su sistema de guía (por cable), su carga explosiva y su configuración general, pero de ellas se sabe poco, tal vez porque ninguna trajo una mejora relevante al diseño.

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