Aviones compuestos Mistel

La idea, propuesta en 1942 por el piloto de pruebas Siegfried Holzbauer, era sencilla pero extravagante. Holzbauer trabajaba para la Junkers, y tal vez por eso sabía de los problemas de fatiga que tenían los bombarderos bimotores Ju-88 más viejos. En lugar de descartarlos, este piloto le propuso al Ministerio del Aire que fueran utilizados como misiles, para darle un uso final acorde a los tiempos de guerra. Holzbauer pensó en un dispositivo que permitiera montar caza ligero encima de uno de estos bimotores, que estarían cargados con explosivos y espoletas de diferentes tipos.

El avión compuesto despegaría utilizando el tren de aterrizaje del misil, que luego se dirigirían, con su lanzador encima, hasta el área del objetivo. Una vez allí, el piloto del caza soltaría el misil y lo guiaría utilizando un sistema radial diseñado para el caso.

A pesar de lo que se pueda pensar, la idea no era totalmente nueva, y artefactos parecidos habían sido pensados antes. Por ejemplo, para hacer que un caza llevara planeadores de manera eficiente.

El «inventor», sin embargo, se encontró con una negativa. El gobierno alemán, en una época en donde todo parecía ir de maravilla, no quería invertir ni tiempo ni dinero en un arma que no serviría de nada si la guerra se ganaba. Sin embargo, al año siguiente (1943), un centro de investigaciones comenzó a elaborar la idea. Se realizaron las primeras pruebas de viabilidad. A estas pruebas le siguieron otras, pero esta vez utilizando un avión más conocido, el Bf-109E, en la cima del aparato.

El éxito de estos experimentos alentaron al Ministerio del Aire, que decidió continuar elaborando la idea del piloto de la Junkers. Fue así cómo recién en 1943 se hizo el primer pedido oficial para construir lo que luego se conoció como Mistel (Muérdago).

El primero de estos aviones compuestos voló por primera vez en julio de 1943. Estaba formado por un Bf-109F, arriba, y un Ju-88A-4, como misil. Ambos conservaban sus trenes de aterrizaje, ya que
eran estrictamente necesarios. Unas delgadas vigas de metal sostenían en vilo al caza. Para lanzar al bimotor-misil, el piloto del 109 debía soltar la sujeción trasera del artefacto. Este vástago estaba situado delante de la cola del motor; una vez suelto, accionaba a su vez un mecanismo eléctrico que desprendía las demás sujeciones del artefacto.

Uno de los aparatos más extravagantes y exóticos de la historia bélica, el Mistel era una salida ingeniosa para aprovechar recursos obsoletos. También fue un proyecto que podría haber sido mejor aprovechado.

En la foto podemos ver a un Me-109 montado sobre un Ju-88 modificado para aumentar tanto su aerodinamia como su capacidad de penetración. La cabeza de guerra, por obvias razones, era perforante y se colocaba en la antigua cabina del aparato.

Cuando se demostró que el concepto funcionaba, se pidieron rápidamente 15 conversiones más, bajo el nombre clave Beethoven. En este punto de la guerra sobraban los ejemplares de aviones que ya habían cumplido su vida media y que o estaban obsoletos, o eran ya peligrosos de pilotear por su mal estado. Alemania necesitaba aprovechar mejor sus recursos, y el Mistel era una idea estupenda para hacerlo.

Las pruebas posteriores fueron más que concluyentes. En un caso, se llenó un fuselaje del tamaño
de un Ju-88 con explosivos de carga hueca y se lo lanzó contra el acorazado francés Ocean, dañándolo severamente. En una prueba posterior, se logró abrir una brecha en una pared de hormigón armado de 18 metros de profundidad. El proyecto llegó así a otra fase, ya más prometedora. Cuatro empresas e intituciones comenzaron a desarrollar un sistema de mando operativo para el Mistel: Junkers, DFS (que ya había participado anteriormente), Patin y Askania.

El piloto del caza podía manejar los mandos tanto de su avión como los del misil, tanto durante el despegue, como en caso de ser interceptado. El Ju-88 seguía siendo el modelo a usar, aunque fue necesario realizar algunos cambios, incluyendo un rediseño total de la parte central del fuselaje.

Entrada en acción

Rápidamente se logró una nueva versión operativa, el Mistel I. Estaba formada por un Ju-88A4 modificado y un Me-109F, como en las primeras pruebas. Dentro del ex-bombardero, en la cabina donde antes iba la tripulación, estaba alojada una bomba de 3.500 kg.

El Mistel I fue la única versión realmente empleada en situaciones de combate. Su primera misión la llevó a cabo sirviendo para la única escuadrilla de la KG 101, que operaba desde la base francesa de St. Dizier. Estos primeros ataque se realizaron contra las unidades aliadas que estaban invadiendo Francia en junio de 1944, en la bahía del Sena. A pesar de las esperanzas depositadas en el diseño, no se lograron resultados espectaculares. El Mistel I alcanzó a varios buques enemigos, pero no consiguió hundir a ninguno.

Sin embargo, la situación de Alemania ya era desesperante, sobre todo en materia de pilotos. Se ordenó la conversión inmediata de 75 cazas nocturnos Ju 88G. Fueron necesarios otros cambios, como añadir una tercera rueda en el tren de aterrizaje para prevenir reventones que pudieran causar accidentes de aterrizaje. Esto se debía a que la carga utilizada en este caso sobrepasaba los límites fijados para el diseño del Ju-88. A principios de 1945 el programa ya había madurado y estaba dispuesta una fuerza constituida por 150 unidades de Mistel. Pero estos eran de la nueva versión Mistel 2, dotada con el Ju-88G.
Un Mistel S2 de entrenamiento. Consistía en un Fw-190A-8 sobre un Ju-88G-1. Obsérvese que ni siquiera se ha quitado o pintado encima del camuflaje del bimotor, que era un caza nocturno.

También comenzaron a salir las nuevas versiones del Mistel 3C, que marcaba un gran cambio en el proyecto. En lugar de utilizar un viejo avión, esta versión montaba un aparato diseñado específicamente como misil. Éste tenía un fuselaje más largo que el Ju 88 original, y era un rediseño de éste, que se denominó Ju-88G-10 o H-4. También había cambiado el caza que iba encima del Mistel, que era ahora un Fw-190A-8 con depósitos de combustible externos, para lograr un mayor alcance. Durante el vuelo, el caza utilizaba gasolina de 95 octanos, mientras que el misil usaba gasolina de 87 octanos. Otro cambio era que el piloto del caza no tenía generalmente la misión de guiar por su cuenta al misil, sino que solamente lo apuntaba, le daba las últimas órdenes y luego lo dejaba caer para que hiciera su trabajo. De esta manera el caza era menos vulnerable y tenía más chances de regresar entero a la base.

Los últimos intentos

Ya el proyecto Mistel había alcanzado grandes proporciones. Aproximadamente 250 unidades de una u otra versión fueron reconvertidas, y hasta hubo una operación llamada Eisenhammer (Martillo de Hierro) que planeaba utilizarlos para quebrar en parte el avance aliado. Sin embargo, esta operación no tuvo lugar.

En las últimas semanas de la guerra se continuó trabajando en nuevas versiones mejoradas de este curioso aparato. Las conbinaciones incluyeron a un Ju-88G-7 debajo con un Ta-152H (que era un diseño mejorado del Fw-190); un Ta-154 debajo con un Fw-190 encima; un Ar-234 (el primer bombardero a reacción de la historia) con un Fi-103 (más conocido popularmente como V-1), y un Do-217K con un DFS 228. Estos fueron los que lograron pasar la etapa de construcción, pero hubo otros que ni siquiera llegaron a ver la luz del día. Entre ellos está la combinación Ju-287 con un Me-262 (caza a reacción) encima, y un Ar-234C con un Ar E.377 (que era un pequeño bombardero).

Sin embargo todas estas versiones nunca se usaron en combate, y de hecho no se tienen datos de sus características. Parece que ni siquiera se midieron en el momento de la fabricación, ya que se trabajaba en ambientes tan extremos que ni importaban.

Para más información, fotos, dibujos y modelos de las variantes del concepto, ver la página
http://www.geocities.com/Heartland/Village/4082/mistel/mistel.htm

 

Búsqueda personalizada
 


Cuartel General | Ejércitos del aire | Ejércitos del mar | Ejércitos de tierra | Haciendo contacto
Enlaces útiles
Me-109
Fw-190