Cañones antiaéreos de 128 mm FlaK 40

En 1936, Rheinmetall Borsig recibió un contrato para la producción de un cañón antiaéreo que sería el de mayor calibre del mundo: 128 mm. Su antecesor directo era el famoso cañón de 88 mm, que había comenzado a desarrollarse hacia finales de la década del 20 y comienzos de la década del 30 (en diversas versiones). Durante el conflicto siguiente, este arma se haría famosa más como cañón antitanque que como antiaéreo. De todas maneras, el hecho de que los aviones eran cada vez más grandes y podían volar más rápido y más alto prevenía a los diseñadores y militares que un arma todavía más grande podía ser necesaria en el campo de batalla del futuro.

De esta manera el calibre 128 mm fue elegido, y se comenzaron las pruebas. A finales de 1937 se presentó el primer prototipo. Pesando 12 toneladas en el momento del disparo, era demasiado grande para ser considerado un arma de campaña: de hecho, su cañón tenía que ser desmontado para el transporte. Solamente se produjeron seis unidades de este tipo en su forma móvil: el FlaK 41 de 88 mm, más pequeño y liviano, se podía desplazar mejor y por lo tanto no era necesario reemplazarlo.

Un FlaK 40 en su versión estática. Nótese las disposición en H de las patas, que debían ser firmemente sujetadas al suelo.

Para 1938 la solución era obvia: hacer que el cañón fuera estático. Se reducía mucho el peso y el tamaño al crear una plataforma de tiro fija, que se aseguraría sólidamente a una gran plancha de concreto reforzado. De todas maneras, el peso total del arma alcanzaba las 17 toneladas, lo cual hacía todavía más difícil su uso a nivel ofensivo, en una guerra de maniobras.

El desarrollo del arma se alargó, posiblemente debido a problemas técnicos y logísticos: Alemania, al entrar en guerra, privilegió la producción de armas ofensivas que ya estaban en uso. Por si fuera poco, hacia 1942 se prohibió la construcción de cañones móviles de un calibre mayor al de 105 mm, lo cual pareció sellar la suerte del FlaK 40.

Sin embargo, para esta fecha el arma había entrado en la línea de producción. La industria pesada alemana se las arregló para producir unas 450 unidades hasta agosto de 1944. Cifra pequeña, pero no tanto, considerando su tamaño y peso. Esto produjo una contradicción: el arma no podía ser movida ni usada en combate, y no había tantos lugares que ameritaran o permitieran el uso de semejante arma de defensa aérea.

Se dieron dos soluciones para este problema. Unas 200 unidades fueron montadas en cureñas ferroviarias, lo cual les daba una movilidad limitada, pero también muy necesaria. El resto se usaron estáticamente, para defender lugares de gran valor estratégico.

Los más conocidos fueron, sin duda, las torres antiaéreas de Berlín y de otras importantes ciudades alemanas. Éstas eran fortines inexpugnables, hechas con una cantidad obscena de acero y cemento; resultaron los principales refugios de muchos civiles en esos duros años. Más tarde, al caer el telón del conflicto, se los usó también para guardar muchas obras de arte saqueadas por los nazis en todos los países ocupados.

Previamente se había ordenado el diseño y fabricación de cañones antiaéreos de 150 mm, pero el desarrollo de estas armas fue tan lento y complicado que finalmente fue cancelado. Cuando se construyeron las torres, se decidió aprovechar al FlaK 40, montándose dos cañones en una plataforma rediseñada, creándose así un cañón doble todavía más temible. Se construyeron muy pocos de estos equipos; solamente las torres más grandes hacían uso de una batería de cuatro de estos cañones dobles.

El FlaK 40 Zwilling era un arma formidable, que hacía que los bombarderos evitaran acercarse a las torres antiaéreas de Berlín y otras zonas. Las construcciones más grandes incorporaban hasta cuatro de estos cañones dobles. Aquí vemos uno de los pocos ejemplares sobrevivientes, actualmente en el US Army Ordnance Museum, en EEUU. Nótese que la cureña era fija, e iba asegurada al piso de la fortificación; aquí sólo se la ha montado sobre una plataforma móvil para facilitar su exhibición y mantenimiento.

Detalles técnicos

El FlaK 40 de 128 mm utilizaba una combinación de controles eléctricos, pues su tamaño y peso era tan grande que se requerían motores para poder movilizar el arma de manera rápida y eficiente.

El enorme cañón de 61 calibres (7,808 metros de largo) resultaba la parte más difícil de manipular, de manera que en sus primeras versiones móviles, debía ser desmontado. Un sistema hidroneumático controlaba el enorme retroceso del arma al ser disparada.

El cartucho utilizado no se quedaba atrás: el proyectil tenía 27,9 kg de explosivo, y era lanzado a 880 m/s, alcanzando una altura máxima de 10,700 metros (unos 35.000 pies). Esto lo hacía capaz de alcanzar a cualquier bombardero aliado, incluso los más grandes cuatrimotores que volaban a gran altura en formaciones cerradas, creando un tremendo caos.

A pesar de ser tan gigantesco, se cree que era lo suficientemente rápido como para apuntar con razonable eficacia. Un proyectil de ese tamaño creaba una gran zona en la cual la metralla podía herir o matar a los ocupantes, así como dañar seriamente a cualquier aeronave. Otros factores sumaban a esto. En primer lugar, el hecho de que la batería estaba diseñada para recibir datos de disparo a gran distancia, de manera que un apuntador podía corregir el tiro desde lejos. En segundo lugar, una carga de pólvora muy grande (cuatro veces la de un cañón de 88 mm) mantenía alta la velocidad del proyectil (siendo de un tercio de la del proyectil de 88 mm), haciendo que el avión tuviera menos tiempo para evitarlo.

Solamente hubo dos versiones de este arma: el FlaK 40 y el FlaK 40 Zwilling, la versión doble instalada en las fortificaciones antiaéreas de Berlín y otras ciudades. Esta versión tenía una gran tasa de disparo, de 20 proyectiles por minuto.

Las torres antiaéreas de las principales ciudades alemanas fueron construidas a partir de 1940, luego de los primeros bombardeos aliados. Las más grandes permitían que hasta 10.000 civiles se refugiaran dentro, y contaban con una enorme dotación de armas antiaéreas. Esta, del tipo G, sobrevive en Hamburgo; en cada esquina había un FlaK 40 Zwilling, apoyado por gran número de armas de menor calibre. Luego de la guerra, su demolición resultó ser tan costosa y problemática, a causa de su enorme resistencia, que la mayoría sobrevive y es usada para otros fines.

Especificaciones
técnicas
FlaK 40Flakzwilling 40
CañónL/61L/61 (x2)
ProyectilHE de 26 kgHE de 26 kg
Velocidad inicial880 m/s880 m/s
Peso17.000 kg27.000 kg
Largo7,835 m7,835 m
Elevación-3 a +88 grados0 a +88 grados
Transversal360 grados360 grados
Techo10.700 metros10.700 metros
Sirvientes10?

Mina teledirigida Goliath

Muchas armas alemanas de la Segunda Guerra Mundial se hicieron famosas e icónicas por diversas razones. Otras, aunque eran muy innovadoras, no tuvieron resultados tan llamativos y han quedado algo olvidadas. El «tanque» Goliath, como algunos lo han dado a conocer, es una de ellas.

Se trataba de un pequeño vehículo ligeramente blindado y movido por orugas, no tripulado y dirigido a distancia, cargado de gran cantidad de explosivos. Su objetivo consistía en la destrucción de obstáculos para la infantería, entre otros. Era un elemento importante de apoyo directo a la infantería en su avance por las ciudades ocupadas.

Conocidos por los aliados como «tanques escarabajos», se ganaron una reputación de peligrosidad. Pero aunque su verdadero impacto en la guerra fue menor, se trataba de un arma muy adelantada a su época, que, actualizada, podría pasar a ser parte del arsenal de futuros conflictos bélicos.

Desarrollo y características

Durante la Primera Guerra Mundial, muchos inventores trataron de inventar armas que pudieran romper el estancamiento. Uno de los conceptos era el del tanque-mina, o torpedo terrestre, que pudiera entrar en la tierra de nadie, sobrevivir a los disparos o pasar desapercibido, para caer en las trincheras enemigas y detonar allí. En esos años, los franceses diseñaron dos de estos prototipos de torpedos terrestres, algunos de los cuales entraron en servicio aunque no fueron muy efectivos.

Un Goliath siendo preparado para el combate, durante los enfrentamientos en Varsovia.

Después de la guerra, en la década de 1930, uno de los diseñadores de vehículos más importantes de Francia, Adolphe Kégresse, desarrolló un nuevo modelo de esta misma idea. Sin embargo, no entró en producción.

Esta tecnología podría haber quedado olvidada sino hubiera sido porque, a fines de 1940, con Francia bajo el dominio nazi, el prototipo de Kégresse fue descubierto por los alemanes. Las autoridades de armamentos del Ejército Alemán le pidieron a una empresa automovilística de Bremen el desarrollo de un vehículo similar a ese prototipo, capaz de cargar un mínimo de 50 kilogramos de explosivos.

Así surgió el Sonderkraftfahrzeug 302, o vehículo de propósito especial, abreviado SdKfz. 302. Sin embargo esta denominación tan críptica no le iba y también se lo llamó Leichter Ladungsträger (transporte de carga pequeño) Goliath. El SdKfz. 302 llevaba una carga de 60 kilos de explosivos, y podía ser conducido a distancia por una caja de control con un joystick. Esta caja estaba conectada al aparato gracias a un cable de 650 metros, hecho de tres cables diferentes enroscados entre sí. Este cable, que entraba en el aparato por su parte trasera, era usado tanto para darle electricidad al motor, como para controlar el vehículo: dos de los cables servían específicamente para esto último, mientras el tercero se utilizaba para dar la orden de detonación.

Cada Goliath era descartable y de un solo uso: se destruía totalmente al volar junto al objetivo. Los primeros modelos utilizaron un motor eléctrico. Sin embargo, estos resultaron ser muy caros de fabricar, gastándose unos 3.000 marcos en un arma que luego no podía ser reutilizada. Además, eran difíciles de repararse cerca del frente, por lo que los modelos posteriores, denominados SdKfz. 303, cambiaron el motor eléctrico por uno de gasolina, mucho más confiable y económico.

De este modelo existieron dos versiones: la a y la b, que aparentemente diferían en la cantidad de explosivos que cargaban (algunas versiones tenían cargas de 100 kilos, para blancos más fuertes). Esto se debía a que los objetivos y usos del Goliath eran muchos: destruir tanques, generar caos y destrucción en formaciones densas de infantería, y sobre todo la demolición de obstáculos (como barricadas, alambradas) e incluso dañar o destruir puentes.

Su blindaje frontal era de unos 30 mm, y de 22 en los laterales. La rueda motriz estaba adelante, y en las orugas había cuatro rodillos de apoyo, estando la rueda tensora en la parte posterior. Sus motores, tanto eléctricos como de combustible, producían una velocidad muy baja, que quedaba justo por debajo de los 10 km/h. El cable estaba diseñado para desenrollarse solo mientras el vehículo avanzaba, para evitar que se atascara o que el aparato lo pisara o se enredara en él. Tenía unos 1,6 metros de largo por 1,2 de ancho.

Uso en combate

Como ya se dijo, su diseño comenzó aproximadamente en 1940, aparentemente se lo terminó de diseñar al año siguiente y a comienzos de 1942 ya estaba disponible. La Wehrmacht lo utilizó en todos los frentes desde ese año; sin embargo su uso estaba especialmente enfocado en las unidades de ingenieros de combate y de tanques. Se trataba por lo tanto de equipo de demolición que, por su costo, no estaba disponible fácilmente para cualquier tipo de unidad.

A pesar de su uso y producción relativamente amplia, se hicieron famosos en dos combates que sucedieron muchos meses después de su entrada en servicio: en los desembarcos de Anzio, en Italia, en abril de 1944, y en el Levantamiento del guetto de Varsovia, cuando sus habitantes intentaron quitarle a los alemanes el control de la ciudad.

Esto se dio porque ambos eran escenarios especiales, en donde las capacidades del Goliath eran perfectas para la ocasión. En Anzio fue utilizado para la voladura de depósitos de municiones, ya que en este caso muchos de ellos estaban sobre la superficie. Mientras tanto, en la lucha callejera de Varsovia, se los utilizó para destruir las barricadas que erigían los defensores. Su uso puso a salvo a muchos soldados, que de otra manera hubieran tenido que montar asaltos para proteger a los ingenieros de combate necesarios como para colocar y detonar las cargas en dichas barricadas.

También se los vio en otras batallas muy famosas, como la que tuvo lugar en las playas de Normandía en el Día D. Sin embargo, en este caso no pudieron realizar su trabajo muy efectivamente, ya que la mayoría quedó inoperativo debido a las enormes barreras de artillería que los aliados: los estallidos cortaban los cables o los sacudían tanto que dejaban de funcionar. Los Aliados también encontraron un pequeño número de estas minas autopropulsadas durante la invasión del sur de Francia, pocas semanas después, y se conoce al menos un caso exitoso para el bando alemán, en el cual se destruyó un vehículo aliado.

Su uso, relativamente extenso, hizo que se fabricaran en gran cantidad, totalizando 7.564 unidades. Sin embargo, ciertas características hicieron que no fuera tan exitoso, y que su efectividad en el campo de batalla no fuera muy grande.

En primer lugar, era caro, algo que se solucionó con el modelo con motor de combustible, pero que siguió siendo un problema cuando la guerra empezó a decantarse por el bando aliado. Siendo un arma que solo se usaba una vez y que no podía recuperarse ni siquiera en parte, debía ser utilizada solo en ciertos casos muy particulares.

En segundo lugar, era lenta: moviéndose a apenas unos 10 km/h, en muchos casos era fácil de ver y escuchar por los defensores, haciendo relativamente fácil apuntarle y destruirlo con fuego de armas portátiles, ya que su blindaje no era muy fuerte. Su cable era otro punto débil: las explosiones podían cortarlo e incluso un buen francotirador podía hacer lo mismo si tenía tiempo suficiente.

Tampoco ayudaba que fuera relativamente grande, lo que lo hacía más visible y también imposible de transportar por una sola persona. Se requería un equipo especializado, porque era un arma especializada: si bien su efecto era muy grande al alcanzar el blanco, la mayoría de las veces no lo hacía por alguna de las causas ya mencionadas.

Esto hizo que muchos fueran capturados por los Aliados, por eso hay varios en diversos museos militares. Luego de ser examinados minuciosamente, la inteligencia militar no les dio mucho valor, y a nadie se le ocurrió copiarlos o desarrollar una alternativa mejor, lo cual hubiera sido tal vez la mejor idea. Muy lejos de esto, algunos todavía operativos fueron utilizados por la Fuerza Aérea del Ejército de EEUU para remolcar aviones (obviamente sin su carga explosiva). Sin embargo, este uso improvisado se terminó rápidamente, cuando los Goliath comenzaron a romperse: habían sido diseñados para ser usados una sola vez, y no para el uso constante.

Desestimar este arma tal vez fue un error: los misiles antiaéreos alemanes no eran perfectos pero eran el tipo de armas que, al estar en sus inicios, todavía tenían mucho potencial. Actualmente, vemos en el campo de batalla una creciente robotización, que está generando todo tipo de drones: el Goliath es el abuelo de todos ellos, siendo tal vez el padre de muchos otros aparatos similares que, irónicamente, se vienen utilizando desde hace años para manipular y desactivar aparatos explosivos a control remoto, desde distancias seguras.

Así como algunos grupos terroristas han intentado utilizar este tipo de aparatos explosivos manejados a distancia, algunos gobiernos piensan utilizarlos como vehículos de exploración, ligeramente armados. Es razonable pensar que, si el Goliath no hubiera sido desestimado, durante la Guerra Fría se podrían haber adelantado muchas investigaciones que recientemente se están retomando.

Fortificaciones Panther Ostwallturm

Al conquistar diversos países europeos, el ejército alemán trató de aprovechar de la mejor manera el botín de guerra. Así, recicló y reparó, modificó y reacondicionó innumerable cantidad de modelos de cañones, tanques, camiones, fusiles, etc. A veces se decidía no utilizarlos, pero se los desguazaba para aprovechar su blindaje, motores, etc.

Esta fue una opción particularmente utilizada para los tanques. Cuando la guerra se estancó, y Alemania no pudo avanzar más, comenzó a pensar defensivamente. En ese punto, en su arsenal había gran cantidad de tanques extranjeros que ya no tenía ningún sentido conservar, ya fuera porque eran inadecuados para el servicio, porque estaban al borde de su vida útil, o porque era económicamente improductivo repararlos o mejorarlos. A veces, también, porque solo quedaba un puñado de ellos. En ese momento se hizo cada vez más común la práctica de desguazarlos pero conservar sus torres para convertirlas en casamatas giratorias en las diversas líneas de defensa estáticas que comenzaron a edificarse.

Sin embargo, este tipo de arreglo tenía su punto débil: estas torres a veces tenían cañones pequeños, o su munición era escasa porque no era standard, o estaban escasamente blindadas ya que venían de vehículos obsoletos.

Fue así que, hacia 1943, se comenzó a pensar en una forma de estandarizar esta práctica, utilizando para eso torres de tanques alemanes ya probados y eficaces. Así surgieron las Panther Ostwallturm.

A partir de finales de 1943, se comenzó a utilizar torres de tanques Panther en fortificaciones fijas a lo largo de muchas líneas defensivas. Algunas eran torres de serie, pero la mayoría estaban diseñadas específicamente para esa función, teniendo diferencias más o menos marcadas. La cúpula fue reemplazada por una escotilla plana, y el techo de la torre fue reforzado con un blindaje de 40 mm de espesor. Así se podían soportar impactos de proyectiles de artillería de hasta 150 mm.

Panther Ostwallturm perteneciente a la Línea Hitler, en Italia, emplazada cerca de Monte Cassino. Es una torre normal de Panther sobre un montaje de acero (Stahluntersatz). A lo lejos pueden verse dos tanques Churchill destruidos, que muestran su eficacia.

Dortmund Hoerder Hüttenverein (un fabricante de piezas blindadas) había completado, para finales de febrero de 1944, los componentes para 112 de estas torres. Se hizo además un segundo pedido a Ruhrstahl por los componentes blindados de 115 unidades más, que debían estar terminados en agosto de 1944. Las torres eran montadas como unidades funcionales en Demag-Falkansee. Se entregaron 98 unidades a finales de mayo de 1944; estaba previsto seguir la producción a un ritmo de 15 Panther Ostwallturm mensuales.

Había dos tipos de emplazamientos para estar torres. Uno, conocido como Pantherturm I (Stahluntersatz), consistía en una caja de acero soldado. La segunda, llamada Pantherturm III (Betonsockel), tenía una base de hormigón armado. Además, la Oficina de Diseño de Fortificaciones del Departamento de Armamento y Material del Ejército emitió un esquema, fechado el 30 de noviembre de 1944, para la Panther-Turm A (Schnelleibau), en donde se mostraba cómo montar una Panther Ostwallturm en una caja de madera. Para ese momento de la guerra, el acero y el cemento eran materiales estratégicos cada vez más escasos de conseguir.

El emplazamiento de la Pantherturm I se hacía en dos partes. La sección superior, de 96 cm de profundidad, era equivalente en tamaño a la cámara de combate de un tanque; la torre estaba montada en el techo, que tenía 100 mm de espesor. La munición se almacenaba alrededor del anillo de la torre. A los lados había paredes de 80 m de espesor, de acero soldado. Sin embargo, no tenía suelo. Esta caja superior estaba fabricada por Krauss-Maffei en Munich.

La caja inferior estaba pensada para el alojamiento de los servidores de la torre. Tenía literas plegables, una estufa y un motor DKW que movía un generador eléctrico. Tenía además una ancha puerta protegida por un pasadizo en el interior del emplazamiento. Había también una pequeña trampilla de emergencia. Las paredes de acero tenían 70 mm de espesor, y el suelo unos 40 mm. Esta caja inferior no tenía techo, ya que se aseguraba con pernos a la caja superior una vez que se enterraba. Incluso había una estufa cuya chimenea podía quitarse cuando no se usaba.

Hacia marzo de 1945, se habían instalado 268 torres Ostwallturm Panther de la siguiente manera:


Muro del Atlántico y Línea
Sigfrido
Italia
Frente
Este
Escuelas o experimentales
Total
Pantherturm I1191860143
Pantherturm III6330302125

Como puede verse, estas instalaciones defensivas tuvieron más importancia en los teatros occidentales, en donde a veces había poco margen de maniobra (como el territorio montañoso de Italia), mientras que en el Frente Este casi no estuvieron presentes. Sin embargo, aunque no tuvieran una gran importancia estratégica, sí eran importantes tácticamente, porque multiplicaban por mucho la capacidad ofensiva del cañón del Panther. Las torres fortificadas Ostwallturm resultaron ser muy eficaces en el cometido de detener las avanzadas acorazadas de los aliados. Un informe del teatro mediterráneo relata lo siguiente (las letras en negrita son propias):

Las torres de Panther fueron encontradas por primera vez en la línea Hitler y eran, de hecho, los elementos sobresalientes alrededor de los que se construían las demás defensas. Son realmente torres de tanques, aunque quizás de una época ligeramente anterior a la de los tanques actuales. Están montadas en un anillo de la torre instalado en una caja acorazada, hecha de plancha soldada de unos 65 mm de espesor. Toda la caja estaba hundida en el suelo y se amontona tierra hasta cerca de la torre, de forma que deje el espacio justo para el cañón en depresión máxima, ofreciendo una cierta protección adicional a la base de la torre. El giro es sólo manual, no asistido. Se accede a la torre por las escotillas de acceso a la misma, o bien por debajo de la caja acorazada, por medio de una escalera de acero que comunica con una profunda zanja. Es evidente que los servidores viven en la torre y están permanentemente atrincherados, ya que hay suministro de luz eléctrica y otros signos de ocupación continuada.

Este sistema de defensa estática estaba respaldado por material autopropulsado y cañones antitanque terrestres ordinarios. Enfrente de cada posición había un cementerio de tanques Churchill y algunos Sherman; tal vez ocho tanques por cañón, y todos a menos de 180 m del mismo. Éste es, actualmente, el coste de reducir una torre de Panther, lo que parece ser una excelente inversión por parte de Hitler. Evidentemente, estas torres representan un obstáculo formidable a menos que sobre cada una de ellas se efectúe un ataque cuidadosamente preparado y coordinado.

Las torres son casi invisibles hasta que abren fuego y, una vez localizadas, hay muy poca cosa a la que disparar; a menos que la torre esté apuntando hacia otro lado, no puede ser penetrada por cañones de 75 mm ni por los de 6 libras. El fuego con HE es obviamente inútil. En todos los casos en que quedó lo suficiente de la torre para diagnosticar el método de destrucción, había sido por penetración lateral de la misma.

Una tripulación de Churchill, que destruyó una de ellas con su cañón de 6 libras, dice que la torre estalló inmediatamente al ser alcanzada. Esto se debió probablemente a la munición, ya que se almacena una gran cantidad de ella. Ciertamente, los componentes del ejemplo en cuestión quedaron al parecer reducidos a escombros y el tubo del cañón todavía puede verse enhiesto como un poste de telégrafos, a cierta distancia del emplazamiento. Si la defensa antitanque ha de consistir en el futuro en estas torres, no puede sino destacarse la necesidad de que una proporción de tanques lleve un arma de penetración de blindaje realmente efectiva, aunque no está de ningún modo aceptado que el ataque con tanques sea el método mejor o más correcto de tratarlas.

Como se ve, se trataba de una gran táctica, similar a la empleada por los soviéticos cuando enterraban sus tanques hasta la torre. Se perdía totalmente la movilidad, pero al mismo tiempo se ganaba en sorpresa y en protección. Lamentablemente para Alemania, no se pudieron producir más de estas torres que, extendidas en las famosas líneas defensivas ya mencionadas, pudieron haberle dado un poco más de tiempo a la guerra.

Tanque PzKfpw B2

Al caer Francia bajo el dominio alemán, gran cantidad de tanques Char B1 fueron capturados. Como sucedió muchas veces, la enorme necesidad de vehículos acorazados que tenían las fuerzas terrestres alemanas hizo que estos vehículos fueran adoptados y puestos en servicio bajo el nombre PanzerKampfwagen B2. Con el tiempo, muchos fueron modificados y utilizados en tareas totalmente diferentes para las que habían sido creados.

Según se sabe, los alemanes crearon cuatro variantes principales de este tanque francés:

  • Panzerkampfwagen B-2 740(f): era el tanque original sin muchas modificaciones, solamente un nuevo nombre.
  • Panzerkampfwagen B-2 740(f) als Schulfahrzeug: variante sin torre, destinada al entrenamiento de conductores de tanques.
  • Flammwagen auf Panzerkampfwagen B-2(f): conversión del tanque original a tanque lanzallamas. Se mantuvo la torre con cañón de 47mm, pero el cañón de 75 mm del casco se reemplazó por un lanzallamas en un montaje de bola. Se fabricaron al menos 60 en varias series, y la mayoría se usó en el Frente Este, en donde fueron muy efectivos atacando fortificaciones debido al espesor de su blindaje frontal.
  • 10.5 cm leFH18/3 (Sf) auf Geschützwagen B-2(f): variante de artillería autopropulsada, que utilizaba un howitzer de 105mm. Se convirtieron 16 en las instalaciones de Rheinmetall-Borsig en 1942 y tampoco tenían el cañón de 75 mm en el casco. Se los utilizó principalmente en el Frente Este.

Panzerkampfwagen B-2 740(f)

Aunque de diseño anticuado, estos tanques franceses eran útiles para los alemanes, en gran medida gracias a su cañón de 75mm, que podía funcionar como artillería o como arma antitanque. Es por eso que no todos fueron reconvertidos a otras funciones de segunda línea, y de hecho, mejorados todo lo posible, fueron utilizados en unidades de primera línea en coordinación con unidades alemanas.

Estas modificaciones incluían, principalmente, blindaje adicional sobre el cañón de casco (uno de sus puntos débiles), así como un guinche detrás de la torreta.

Tal vez el caso más documentado de uso de este modelo es el
Panzer-Abteilung 213, el cual fue equipado en gran parte con estos Char B1 modificados y enviados a invadir el Reino Unido. Esta unidad de hecho conquistó las Islas del Canal en 1941, el único territorio de las islas inglesas capturado por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Allí permanecieron hasta 1945, cuando esta guarnición se rindió. Uno de estos tanques descansa ahora en el Museo de Tanques de Bovington, aunque fue repintado con colores franceses para remarcar su verdadero origen.

El Char B1 bis, con modificaciones alemanas «B2», que fuera recapturado en las Islas del Canal. Con colores franceses, actualmente se exhibe en un museo de la isla de Jersey.

Irónicamente, muchos de estos tanques fueron recapturados por tropas francesas en 1944, cuando los Aliados regresaron a este país, ayudando a formar nuevas unidades acorazadas para este país. Los primeros B1 recapturados comenzaron a servir en pequeños grupos de resistencia, utilizándose de manera aislada. Sin embargo, al ir consolidándose las unidades militares francesas en territorio nacional (luego de la invasión aliada al territorio francés), estos tanques volvieron a ser utilizados dentro de unidades más organizadas, pasando a formar parte oficialmente del nuevo ejército. El 7 de octubre de 1944, el Gobierno Provisional de la República de Francia formó el 13º Regimiento de Dragoons de las Fuerzas de la Francia Libre: aunque la mayoría del regimiento utilizaba tanques SOMUA S35, una compañía, la del capitán Edmond Voillamaue, fue equipada con diecinueve tanques B1 bis (incluyendo tanques franceses standard y algunos B2 modificados por los alemanes).

Esta unidad estuvo estacionada en Orleans hasta el 2 de abril de 1945, cuando fueron movilizados para entrar luego en acción.

En el ataque a Royan, el 15 de ese mes, mostraron su eficacia al dar apoyo con sus armas de 75 mm, mientras atacaban nidos de ametralladoras con sus cañones de 47 mm. Más adelante, la 2º compañía del capitán Voillamaue acompañó un ataque de infantería sobre Pontaillac el 17, y luego en un asalto a la fortaleza alemana en La Rochelle entre el 29 de abril y el 8 de mayo. Voillaume fue premiado con la Cruz al Servicio Distinguido por estas labores, que se supone no habrían sido posibles con tanques obsoletos: lo más probable es que, habiendo aprendido de los errores del pasado, estas tropas hayan podido extraer el máximo potencial de estos tanques que, si bien tenían un diseño obsoleto, no eran totalmente inútiles.

Al finalizar la guerra, el 13º Regimiento de Dragoons tomó posiciones en la zona de ocupación francesa de la Alemania ocupada, como parte de la 3º División Acorazada Francesa. Esta unidad, con muchos de sus B1 todavía en servicio, fue desbandada recién en abril de 1946.

El Char B1 bis Ouragan (sin número), capturado por fuerzas alemanas en 1940. Muchos de estos tanques fueron encontrados por las fuerzas enemigas en relativas buenas condiciones, por lo que pudieron ser recuperados, reparados y puestos nuevamente en servicio como tanques convencionales.

Flammwagen auf Panzerkampfwagen B-2(f)

Los alemanes ya tenían cierta experiencia de diseño y uso con los Flammpanzers, tanques lanzallamas, que se utilizaban para atacar fortificaciones, inundándolas de combustible y fuego por las troneras, así como para causar pánico en formaciones de infantería. Por lo general este uso se reservaba a tanques ya obsoletos, por lo que no resulta raro que se pensara en los Char B1 capturados para este propósito: una ventaja adicional era que este modelo, al tener dos cañones, podía seguir usando el convencional para defenderse del ataque de otros tanques.

En una reunión del 26 de mayo de 1941, Hitler discutió con diversas personas la efectividad de los tanques lanzallamas y se conversó acerca de los progresos en la conversión de los PzKfpw B2 capturados a los franceses en aparatos lanzallamas.

Se le informó a Hitler que se proyectaban dos compañías, cada una de ellas con 12 B2 Flamm-Wagen, para el 20 de junio de 1941; el Führer dijo que ese plazo era satisfactorio.

Esta serie inicial de 24 B2 (F) estaba equipada con el mismo sistema rociador que el PzKpfw II (F) y utilizaba también nitrógeno comprimido como propelente. Después de suprimir el cañón de 75 mm que estaba montado en la parte frontal derecha del tanque, se instaló el cabezal rociador del lanzallamas en el espacio libre.

PanzerKampfwagen B2 (F) de la primera serie, operando en el Panzer-Abteilung 102 en el frente este, al comienzo de la Operación «Barbarroja».

Los 24 PzKpfw B2 (F) fueron entregados al Panzerabteilung (F) 102. Dicha unidad fue creada el 20 de junio de 1941. Tenía dos Flamm-Kompanie organizadas según papeles firmados el 30 de mayo de 1941. En ese momento, además, había en cada compañía, además de los B2 convertidos en lanzallamas, tres más que todavía tenían el cañón de 75 mm en el casco.

El Pz.Abt (F) 102 llegó al frente el 23 de junio de 1941, al día siguiente del inicio de la Operación Barbarroja. Bajo el Armee-Oberkomando 17, el 102 quedó asignado a la 24º División de Infantería el 24 de junio, y a la 296º División de Infantería el 26 de junio, para apoyar a los ataques a la fortaleza fronteriza de Wielki Dzial. El 24 de junio se informó que el 102 había reducido con éxito una casamata de dicho complejo defensivo. Según parece, parte de las tropas soviéticas se habían retirado a posiciones en campo abierto.

A las 1300 del 29 de junio, el comandante de la 296º División de Infantería informó que Wielki Dzial había sido capturada. El informe de combate del regimiento de infantería 520 cuenta lo siguiente:

Durante el atardecer del 28 de junio, el Pz. Abt. (F) 102 avanzó hasta su área de reunión asignada. En respuesta al fuerte ruido de los motores de los tanques, el adversario abrió un intenso fuego con cañones y ametralladoras, pero sin alcanzar a nadie.

Tras un compás de espera para que aclarara la niebla, a las 0555 del 29 de junio empezó la acción, con fuego de cañones FlaK de 88 mm dirigidos directamente a las troneras de las casamatas. El fuego de los 88 continuó hasta las 0704 horas, en cuyo momento se observó que la mayor parte de las troneras habían sido alcanzadas y silenciadas.

En respuesta a una bengala verde, los Flammpanzer del Pz.Abt. (F) 102 atacaron a las 0705. A los Infanterie-Pionere, que iban justo detrás de los Flammpanzer, se les asignó el objetivo de colocar cargas explosivas en las casamatas. Cuando varias casamatas abrieron fuego nuevamente, algunos Pionere buscaron temporalmente refugio en la zanja antitanque. El fuego de cobertura lo proporcionaron los cañones FlaK de 88 mm y otras armas pesadas. Las casamatas nº 1 a 4 fueron acalladas por los Flammpanzer. Las tropas de asalto de los Infanterie-Pionere consiguieron llegar finalmente a las casamatas y empezaron a colocar y detonar sus cargas explosivas.

Las casamatas nº 1, 2 y 4, dañadas por impactos de los 88, sólo podían disparar esporádicamente. Los Flammpanzer podían mantenerlas casi completamente a raya. Los ocupantes de las casamatas resistían tenazmente a pesar de los daños. Dos Flammpanzer fueron alcanzados por cañones de 75 mm que disparaban desde la casamata nº 3. Ambos se incendiaron y sus tripulaciones los evacuaron. Tres tripulantes ligeramente heridos fueron rescatados bajo el fuego enemigo por las valientes acciones del Sanitäts-Unteroffizier Kannengiesser. Los Flammpanzer no causaron daños en las casamatas. El combustible inflamado no penetró por los montajes de bola de las troneras. Algunas casamatas continuaron disparando tras ser atacadas por los Flammpanzer.

Este informe, algo pesimista, destaca nítidamente algunas de las limitaciones de los tanques lanzallamas: solamente eran vehículos de apoyo de infantería, ya que su valor contra otros vehículos acorazados y algunas fortificaciones era menor.

Un PanzerKampfwagen B2 (F) puesto fuera de combate en Osterbeck, cerca de Arnhem, Holanda, a finales de 1944. Puede verse claramente la escotilla para la tripulación, abierta, entre las dos líneas de orugas.

Tal vez fue por eso que el 30 de junio de 1941 se reasignó el 102 al mando directo del Armee-Oberkommando 17, y el 27 de julio de mismo año se dio la orden de disolverlo. No obstante, se continuó el desarrollo de las armas montadas en los tanques, utilizando otra vez el casco del PzKpfw Renault B2 (F).

Las nuevas especificaciones pedían un Flammenwerfer (lanzallamas) con la presión proporcionada por un motor J10. Tenía que poder lanzar un chorro de hasta 40-45 metros, y llevar suficiente combustible como para 200 ráfagas. El lanzallamas seguía estando montado junto al conductor, en lugar del cañón de 75 mm. Daimler-Benz diseñó las modificaciones del blindaje de protección. Wegmann diseñó el montaje y el lanzallamas fue provisto por Koebe. Debido a la falta del espacio para el combustible, se montó un enorme contenedor blindado en la parte posterior del casco.

Esta serie final del B2 se diferenciaba también porque el lanzallamas estaba en un montaje de bola. La cámara de combate se había ampliado y se le dio al servidor del lanzallamas un dispositivo de visión similar al del conductor, que tenía una visera blindada.

Hay que notar que el lanzallamas nunca fue la única arma del B2, ya que en la torre seguía estando montado el cañón de 47 mm del Char B1, además de la ametralladora.

El programa de producción previa de este nuevo Flammpanzer era, según un comunicado del 3 de diciembre de 1941, una única serie. Diez debían terminarse aquel mismo mes, mientras que otros diez debían fabricarse en enero del año siguiente.

Una característica distintiva de la última serie del B2 (F) era el gran tanque blindado de combustible en la parte trasera. Este B2 fue destruido cerca de Deventer, Holanda, en abril de 1945.

En el Waffenamt hay documentos que señalan la recepción de esos 20 nuevos PzKpfw B2 (Flamm): cinco en noviembre de 1941, tres en diciembre, tres en marzo de 1942, dos en abril, tres en mayo y cuatro en junio. Se nota que hubo, entonces, muchos problemas en su producción.

Más allá de este punto, no se sabe si se fabricaron algunos B2 lanzallamas adicionales, ya que en junio de 1942 la responsabilidad por las conversiones de estos tanques dejaron de estar en Berlín y pasaron a un depósito de armamento y material en Francia. Sin embargo, por lo siguiente, es de suponer que sí se construyeron algunos más.

Los informes de condiciones operativas revelan que hubo entonces, al menos, 60 PzKpfw B2 (Flamm), con el nuevo sistema lanzallamas. Un informe del 31 de mayo de 1943 los ubica de esta manera:

  • 16 B2, de los cuales 12 eran lanzallamas, actuando con la Panzer-Kompanie 223 en el frente oriental;
  • 34 B2, de los cuales 24 eran lanzallamas, actuando con la Panzer-Brigade 100;
  • 36 B2, de los cuales 10 eran lanzallamas, actuando con el Panzer-Abteilung 213 en el frente oeste;
  • 17 B2, con un número desconocido de lanzallamas, en la división de las SS Prinz Eugen operando en Yugoslavia.

Sin embargo, como mucho otro material capturado por los alemanes a sus enemigos, su importancia no fue más que táctica. Como sucedió en muchos casos, estos vehículos tenían que ser abandonados si se producía una avería o daño grave, por falta de repuestos y de personal especializado en su reparación. Cada baja era difícil de recuperar ya que no existían demasiados tanques capturados que pudieran ser traídos de otras partes o reacondicionados. Es por eso que actualmente sobreviven muy pocas unidades de estos tanques lanzallamas.

El último uso registrado a gran escala de estos aparatos ocurrió en septiembre de 1944, durante la operación Market Garden. La Panzer-Kompanie 224, una unidad de entrenamiento, tenía varios de estos Flammpanzers, y estaban estacionados en Arnhem, en donde tuvo lugar el ataque aliado. Durante el mismo, la unidad perdió seis tanques lanzallamas debido al fuego antitanque, teniendo que replegarse a fines de mes.

Otros usos

La relativa abundancia de estos modelos franceses hizo que se los utilizara a veces para otras cuestiones además de las mencionadas. Algunos, sin su torre, fueron utilizados como transportes de munición, aunque parece que estos no recibieron una denominación oficial. Algo similar sucedió con las torres que fueron retiradas: muchas terminaron en casamatas en el Muro del Atlántico, apuntando al mar en espera de la llegada de tropas aliadas en Normandía.

Un caso especial fue el de Italia, el cual capturó ocho tanques Char B1 bis en un curioso episodio. Muchos olvidan que Italia invadió Francia en apoyo a la ofensiva alemana de 1940, además de para obtener territorio y prestigio. En este contexto, mientras se firmaba la paz, un trabajador italiano informó a las autoridades que ocho de estos vehículos habían sido escondido por fuerzas francesas en una cueva, hacia julio de 1940. Aunque recuperados, estos vehículos no sirvieron de mucho, ya que seis no tenían montada la torre. Sin embargo se sabe que fueron puestos a prueba, aunque no vieron ningún tipo de uso en Italia y se desconoce lo que sucedió con ellos.

Especificaciones técnicas
PanzerKampfwagen B2 (F)
Peso32.000 kg
Blindaje (casco)40 a 60 mm en el frente, 60 mm en los costados, 55 mm detrás
Blindaje (torre de fundición)55 mm al frente, 45 mm a los costados y detrás
Velocidad28 km/h (máxima); 12,5 km/h (crucero)
Autonomía140 km (carretera); 100 km (campo a través)
MotorRenualt de gasolina, de 6 cilindros, refrigerado por agua, de 16,94 litros, con 300 hp a 1.900 rpm
Armamento1 cañón de 47 mm en la torre, 1 ametralladora, 1 lanzallamas en el casco
Tripulación4 personas
Largo6,86 m
Ancho2,52 m
Alto2,88 m
Combustible400 litros
Vadeo0,72 m
Presión sobre el suelo0,85 kg/cm2
Potencia/Peso9,4 hp/tonelada
Luz sobre el suelo0,45 m

Fuentes

Tanque Char B1 en Wikipedia (en inglés)

Flammpanzer: Tanques lanzallamas alemanes (Tom Jentz, Hilary Doyle, Peter Sarson) – Colección Osprey Military/ RBA nº 9, 1999

Tanque francés Char B1

A pesar de lo que generalmente se cree, Francia no estaba mal dotada, técnicamente, en cuanto a tanques de combate. Un ejemplo de esto es el poco conocido tanque Char B. Con dos cañones, algo poco típico para la época, podía enfrentar a dos enemigos a la vez. El de la torre, de 47 mm, era mayor que los que tenían la mayoría de los tanques alemanes, mientras que el del casco, de 75 mm, era devastador para una época tan temprana de la guerra.

Producto de ideas de la Gran Guerra, el origen del diseño y las tácticas del Char B1 lo condenó, a la larga, al fracaso. Estas ideas pensaban al tanque como un vehículo grande, pesado y tremendamente armado, que funcionaría junto a la infantería, cruzando trincheras y destruyendo todo tipo de fortificaciones. Es decir, no estaba pensado para una guerra altamente móvil.

Este concepto, llamado Carro de Batalla por los franceses, fue concebido por el general Estienne en la década de 1920. A principios de 1926, más precisamente el 27 de enero, se decidió crear tres prototipos de lo que luego sería el Char B1; estos estarían basados en cuatro vehículos experimentales anteriores. Los franceses se tomaron nada más ni nada menos que 4 años para terminar esos prototipos, lo cual no es nada raro teniendo en cuenta la enrarecida pero también distendida situación mundial de esa época, que veía al gasto armamentístico como un despilfarro y con el mundo acercándose cada vez más a la Gran Depresión de 1929.

Sin embargo, en esa época los franceses no tenían nada en claro lo que deseaban en sus nuevos tanques. Al ser terminados, se decidió volver a alterarlos, incluso de manera bastante radical, para que pudieran cumplir con diversos cambios de especificaciones. Esto los llevaría a un nuevo concepto táctico, el Carro de Maniobras. Esto explica cómo recién el 6 de abril de 1934 se hizo la primera orden para la construcción de 7 tanques Char B1 (el 1 indica que había varios proyectos simultáneos, de tanques mejorados, el B2, el B3 y el BB).

Para esa época, el ambiente militar francés estaba caldeado por un intenso tira y afloja entre dos ideas totalmente diferentes para los tanques. Por un lado, ciertos generales querían construir los tanques gigantescos, pesados y muy blindados y artillados, propios del pensamiento post-Gran Guerra. Sin embargo, otros militares querían construir grandes cantidades de tanques pequeños y baratos (tomando como idea el éxito del FT-17). La solución, salomónica, no contentó a nadie y puede haber influido directamente en la caída de Francia años después: se construyeron los dos tipos de tanques, pero en números insuficientes y al estar poco coordinados, no pudieron detener a un enemigo que, técnicamente, era inferior: las divisiones acorazadas alemanas tenían pocos vehículos blindados y estos generalmente tenían poco blindaje y armamento, pero eran tremendamente móviles.

El perfil del Char B1 es atípico para la época, siendo un híbrido entre los tanques ingleses de la Primera Guerra, altos y con enormes orugas, y los franceses, con torre sobre el casco. Pueden verse las rendijas de ventilación del motor en el costado, además de las escotillas para la tripulación. La torre, de pequeño tamaño, parece desproporcionada. A pesar de todos sus defectos, el Char B1 fue determinante para el desarrollo de vehículos blindados franceses, y de hecho influenció diseños posteriores y fue influenciado por otros como el FCM Char 2C, el tanque operacional más grande del mundo

El Char B1 estaba, obviamente, en el primer grupo ideado por los estrategas franceses. Era enorme, tenía dos cañones, era lento y costaba 1,5 millones de francos de la época. Había tanques franceses de la segunda categoría que costaban tres veces menos. Esto no impidió que se construyera un número significativo: Renault construyó 182, AMX 47, FCM 72, FAMH otros 70, y la empresa Schneider otros 32, sumando un total de 403 unidades. Si no se construyeron más fue porque la industria francesa estaba saturada, pero también por el enorme precio: se dice que se comieron la mitad del presupuesto de los tanques destinados a infantería.

Diseño anticuado para una guerra moderna

Sin duda, una de las características más curiosas del Char B era que, al igual que los tanques británicos de la Gran Guerra, no posee las orugas debajo del casco, sino que estas recorren toda su extensión. Mientras tanto, grandes planchas de blindaje protegían la suspensión y otros sistemas motrices que estaban entre las orugas. Esta forma de diseño conseguía tanques muy altos, susceptibles a ser averiados más fácilmente en las partes motrices, y que difícilmente podían pasar desapercibidos. Obviamente también los hacía más lentos y pesados.

En realidad, el Char B estaba pensado como un tanque de ruptura, como muchos otros en su época. Estos tanques, capaces de atravesar alambradas y trincheras mientras destruían fortificaciones, no tenían que ser rápidos (porque debían acompañar a la infantería), ni pequeños, para no quedar atrapados en trampas antitanque y para cargar mucho armamento.

Sin embargo, el diseño del Char B tenía otros problemas a corto y mediano plazo. Había tardado demasiado tiempo en ser conceptualizado, y no había incorporado nada de todo lo aprendido y mejorado durante los 20s y 30s. Su velocidad era mala (20 km/h en carretera), y su gran falla estratégica fue siempre su corto alcance, de unos 200 kilómetros. La solución más obvia era acompañar los tanques con camiones, que arrastraban tanques de 800 litros, pero luego se abandonó. Esto obligó a que las unidades que usaban el Char B tuvieran que tener camiones dentro de su estructura orgánica, además de vehículos acorazados TRC Lorraine 37L especialmente diseñados para reabastecer de diesel a estos tanques.

Finalmente, otra cuestión que permite diferenciar fácilmente al Char B es que se trata de un tanque con dos cañones, algo poco común en la época (aunque visto también en algunos tanques estadounidenses). Esto, sin embargo, no era una gran ventaja, ni tampoco una idea sobresaliente. El vehículo había sido diseñado más como un cañón autopropulsado que como tanque: nuevamente las similaridades con los diseños de la Gran Guerra son evidentes. El cañón de 75 fue pensado para destruir fortificaciones, nidos de ametralladoras y grandes oleadas de infantería enemiga, pero no para destruir tanques, y por eso tenía una escasa movilidad: había que apuntar todo el tanque hacia el blanco. Sin embargo, hacia principios de los 30s, los diseñadores franceses se dieron cuenta de que el vehículo iba a tener que enfrentarse a un nuevo enemigo, que sí podía moverse. Como no se podía rediseñar completamente todo el aparato, la única solución que encontraron fue agregarle una torre que tuviera un cañón antitanque.

El gran talón de Aquiles

Con todo lo anterior, el Char B no era, en principio, un mal tanque. Problemas como la dificultad de apuntar con el cañón del casco o la escasa autonomía se podían solucionar o mitigar con buen entrenamiento y una táctica adecuada. Pero lo que no podía hacerse con esto era solucionar el que, tal vez, era el mayor problema del diseño.

Otro ángulo del tanque: pueden apreciarse claramente sus grandes orugas, el frente remachado y el cañón de 75 mm en el casco. La figura humana en la parte izquierda nos permite tener una idea del tamaño del aparato.

Como se ha marcado antes, la adición de la torre fue una medida urgente que se tomó para convertir a un cañón ATP en un tanque; el problema fue en todo caso la torre elegida.

Llamada APX-1, era una torre pensada para un tanque más pequeño y moderno, el Char D2. A diferencia de los diseñadores ingleses, alemanes y soviéticos, los franceses habían abogado por torres baratas y pequeñas, en las que solamente cabía una persona (en los otros modelos iban dos o tres personas, generalmente cargador, comandante y artillero). Esto hacía que el comandante del vehículo tuviera que ser un verdadero hombre orquesta. Su tarea en combate era enorme: debía dirigir a su conductor, elegir el camino que tomar, cargar, apuntar y disparar el cañón de 47 mm y, si era un oficial, tenía que dirigir por radio a sus subordinados.

Es evidente que, por más entrenado que estuviera, ningún hombre podía, bajo el stress del combate, llevar a cabo todas estas tareas de manera satisfactoria.

Por si fuera poco, la torre tenía otro gran inconveniente: no tenía escotillas en la parte superior. Además de aumentar la situación de claustrofobia, esto impedía que el comandante pudiera observar el terreno adyacente, lo cual le quitaba valiosa información táctica. Solamente podía mirar a través de las mirillas del vehículo.

Otro dato curioso es que, teniendo dos ametralladoras, el jefe del carro también tenía que manejar al menos una. El hecho de que todos los Char B tuvieran radio era un buen dato; pero la mala noticia es que muchos modelos todavía funcionaban con código morse.

Aparentemente los franceses utilizaron este tipo de torres en casi todos sus tanques debido a la saturación de su industria de guerra. Las torres pequeñas como la APX-1 eran de fundición, pero baratas: consumían menos material y además permitían utilizar máquinas existentes.

Uso en combate

Tal como había sido diseñado, el Char B fue destacado con las unidades de infantería destinadas al asalto. La idea era que la parte móvil de la batalla la asumieran los tanques más pequeños y rápidos, mientras el Char B acompañaba a las Divisiones de Coraceros de la Reserva. Se trataba de tropas especializadas en la ofensiva, pero que como eran de reservas, no tenían tanto entrenamiento.

En los días previos a la invasión alemana hubo algunas pequeñas mejoras en ciertos aparatos, pero no se pudo prepararlos para lo que vendría. Aunque ciertas unidades podían destruir buenas cantidades de tanques alemanes, no tenían la cohesión suficiente para soportar el empuje del combate interarmas que tenían atacantes. No había un fuerte lazo con la infantería ni con la artillería, mucho menos con la aviación.

En efecto, los Char B, muy valiosos como armas antitanque (con la doctrina táctica adecuada) podrían haber abierto grandes huecos en las formaciones alemanas, ninguno de cuyos tanques podía resistir un impacto directo de 75 mm. Sin embargo, los tanques estaban allí para apoyar a la infantería y no para funcionar independientemente, como sí lo hacían los alemanes. Dispersos por todo el frente, perdieron su valor táctico y estratégico. Eventualmente se convertían en blancos casi perfectos: los comandantes de tanques alemanes no tenían más que llamar a algún bombardero en picada que destruyera por él al peligroso oponente.

Por otra parte, la principal característica, y la más temida por los alemanes (el cañón de 75 mm montado en el casco) estaba en una posición poco afortunada, ya que solamente podía girar con todo el resto del tanque. Eso hacía que el tirador de ese cañón solamente pudiera disparar una vez que el conductor hubiera apuntado previamente.

Un ejemplo patente de cómo pelearon la guerra estos vehículos fue el ataque alemán por el bosque de las Ardenas, que tomó por sorpresa a los franceses. Había dos divisiones acorazadas, y sus Char B entraron en combate en pequeños grupos, con poco combustible y sin ningún control operativo coherente. Al principio, como era de esperarse, su aparición espantó a los alemanes. Pero una vez superada la conmoción inicial, la pericia alemana comenzó a funcionar: tanques y aviones se fueron concentrando en los Char B de a uno. En esa batalla, muchos Char B fueron abandonados sin combustible, y sus tripulaciones los incendiaron para evitar que su captura.

En conjunto, si bien tenía sus defectos, el Char B era técnicamente superior a los pobremente armados y blindados tanques alemanes de comienzos de la Segunda Guerra Mundial. En otros casos, estos tanques repitieron éxitos como el de las Ardenas, en acciones como las del 16 de mayo de 1940. En esa ocasión, un solo Char B atacó frontalmente y destruyó 13 tanques alemanes, todos del tipo Panzerkampfwagen III y IV, los mejores que Alemania tenía por entonces. En los diez minutos que duró el combate, el Char B recibió además la friolera de 140 impactos, pero pudo volver completo a su posición.

Esta excelente fotografía a color permite ver más detalles del Char B. Aunque poderoso para la época, era difícil de apuntar ya que había que detenerse totalmente para hacerlo directamente con el casco. Los remaches, claramente visibles, no contribuían a reducir el peso o aumentar la protección.

Sin embargo, este tipo de situaciones eran anecdóticas; el Char B no estaba bien diseñado y no podía adaptarse a una guerra altamente móvil como la que estaba naciendo.

A pesar del esfuerzo de sus tripulaciones por luchar hasta el final, los alemanes lograron capturar una buena cantidad de estos tanques (161 unidades), que como sucedió en muchos otros casos, fueron reutilizados. Sin embargo, no como tanques convencionales: unos 60 de ellos fueron convertidos a la función de tanques lanzallamas, llamados PanzerKampfwagen B2 (F). Otro uso que le dieron fue como montaje de un cañón de 105 (16 unidades) y como vehículo de entrenamiento.

Irónicamente, algunos de estos tanques fueron luego recapturados por los franceses, lo cual ayudó a reconstruir sus unidades acorazadas justo antes de terminar la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente sobreviven en los museos solamente 10 unidades del Char B, siendo nueve de ellas del modelo B1 bis y la restante del B1.

Variantes

El Char B tuvo tres variantes, aunque las dos primeras son las más importantes, siendo la tercera casi una anécdota. Aunque pueden observarse cambios de mayor o menor importancia, lo cierto es que el tanque no tenía mucho potencial de expansión o mejora.

Char B1

La primer variante del Char B tenía un blindaje de 40mm tanto en el frente como en los costados. La torreta, aunque tenía un cañón relativamente bueno para la época, de 47 mm L/27, no agregaba mucha capacidad antitanque. Generalmente, de los 50 proyectiles de este calibre que se cargaban, 30 eran perforantes explosivos, pero solamente podían penetrar 25 mm.

En este sentido, sin duda alguna la mayor responsabilidad caía sobre el cañón de 75 mm (L/17.1) ABS 1929 SA35. Montado en la parte derecha del casco, podía disparar tanto munición HE como APHE (perforante explosiva). Aunque no estaba pensada como munición antitanque sino para destruir fortificaciones, podía poner fuera de combate a cualquier tanque alemán de esa época. Su principal limitación era que su ángulo horizontal de tiro era limitado: 1º, es decir, 18 metros a 500 metros de distancia. Para poder ser apuntado, tenía que ser guiado por el conductor, con la ayuda de una mira, a través de una compleja transmisión hidráulica de precisión. A diferencia del cañón de la torre, el de 75 mm tenía su propio cargador, dedicado solamente a esa tarea. El tanque llevaba unos 80 proyectiles de este calibre, lo cual nos ayuda a comprender su tamaño.

Finalmente existían dos ametralladoras calibre 7,5 mm M1931: una en el casco y otra en la torre, para protección contra la infantería.

En el compartimiento de combate, la radio estaba localizada a la izquierda, mientras que había una escotilla de escape a la derecha. La radio ER53 era básicamente un radiotelégrafo, ya que solamente servía para transmitir en código morse.

El compartimiento de combate estaba conectado con el del motor por un corredor, debajo del cual había 19 proyetiles de 75 mm listos para ser disparados.

Curiosamente, aunque el motor daba oficialmente unos 250 HP, su potencia real era de 272 HP. No habla muy bien de su fiabilidad el que cada tanque tuviera asignado tres mecánicos; sin embargo este no parece haber traído problemas. Esto puede deberse a que el modelo estaba bastante maduro y los mecánicos habrían domado los problemas iniciales que tiene cualquier diseño; por otra parte, el tanque era un aparato complejo y muy grande, demasiado para un solo hombre.

Gran parte de la complejidad lo agregaba la suspensión, que comprendía 16 ruedas de rodadura por lado. Ya de por sí es complicado explicar cómo funcionaba el sistema; baste decir que había tres boogies centrales dentro de los cuales cada uno tenía dos boogies más, y cada uno de los tres boogies principales tenía un resorte vertical que estaba adosado a un sistema horizontal de suspensión. Aunque el motor no era muy potente, el tanque en sí, poco blindado y con una torre pequeña, podía moverse a una velocidad relativamente normal de 28 km/h… Normal al menos para la década de 1930, cuando comenzó a ser construido. Su alcance, sin embargo, era también escaso, del orden de los 200 km, lo cual disminuía su eficacia táctica al no poder funcionar como reserva móvil.

Solamente se construyeron 34 vehículos de este modelo, entre diciembre de 1935 y julio de 1937. Como puede verse, incluso en momentos en los que Alemania retomaban visiblemente su poderío, no parecía haber gran prioridad en la producción de estos tanques.

Especificaciones técnicas Char B1
Peso35.000 kg
Blindaje35 mm en torre, 40 mm en el casco (frente y lados)
Velocidad máxima28 km/h
Potencia del motor272 HP
Autonomía200 km
Armamento1 cañón de 47 mm en la torre, 2 ametralladoras, 1 cañón de 75 mm en el casco
Tripulación4
Largo6,37 m
Ancho2,46 m
Alto2,79 m

Char B1 bis

Mejorando un poco el blindaje, esta versión tenía 60 mm máximos en el casco, y una torre APX4 con un cañón más largo, L/32, el cual le daba un mayor poder antitanque. Se trató de la versión más numerosa, produciéndose 369 unidades entre el 8 de abril de 1937 y junio de 1940. Sin embargo, hay que notar que, nuevamente, la producción previa a la guerra fue muy lenta: de ese número solamente 129 se habían completado el 1º de septiembre de 1939 (es decir, dos años y medio: un promedio aproximado de cuatro cada mes). Incluso en diciembre de ese año, el ritmo no era muy bueno, y solamente llegó a 45 unidades por mes en marzo de 1940, con los alemanes a punto de avanzar. Incluso si Francia no hubiera caído, es de preguntarse cuánto tiempo se hubiera tardado en terminar los 1144 unidades que había pedido el gobierno.

Aunque se incorporó un motor diesel de 307HP, el aumento del blinbaje hizo que la velocidad se redujera a 25 km/h. Incluso, la primera tanda de 35 unidades todavía tenía el motor viejo, y fueron lentamente reequipados entre 1938 y 1940.

Sin embargo, el principal problema del tanque, la autonomía, no había mejorado: ahora era de 180 km. Aunque esto puede parecer mucho, no lo es tanto, ya que a 20 km/h en una carretera, los tres tanques de 400 litros se terminaban en 6 horas. Aparentemente esto era causado por la poca eficiencia del motor, que consumía demasiado combustible. Los últimos tanques producidos en junio de 1940 tenían un tanque interno extra de 170 litros, el único recurso que quedaba a mano.

El motor más potente implicaba también una necesidad mayor de aire, de manera que la toma correspondiente en el lado izquierdo fue agrandada. Aunque se dice que esta toma más grande era un punto débil en el blindaje, no hay evidencia firme de que esto fuera así.

Durante su producción, este modelo tuvo algunas mejoras, particularmente la que le permitió llevar más munición (primero 62 proyectiles de 47 mm y 4.800 municiones de ametrallador, luego 72 y 5.250 respectivamente). Sin embargo, esto se hizo en detrimento de la munición de 75 mm, que era la más útil en combate: aunque se pasaba de 80 a 74, ahora solamente 7 del total era del tipo perforante explosivo.

Tal vez la mejora más grande, útil y agradecida por los tripulantes haya sido la radio ER51, la cual permitía comunicación hablada en lugar del código morse. Los vehículos de comandantes de compañía y batallón tenían, además, una radio ER55 para comunicarse con sus superiores. Sin embargo, hubo unidades que prefirieron mantener las radios viejas, ya que el ruido del motor era muy fuerte y a veces impedía la comunicación verbal.

Uno de los pocos Char B1 que han sobrevivido a la guerra, completamente intacto. Se trata del B1 bis llamado «Temerario». Actualmente descansa en el campo militar de
Mourmelon-le-Grand, en Francia. (foto de The shadock, en dominio público)

Char B1 ter

Con un blindaje más acorde a su época, de 70mm, soldado e inclinado, tenía un peso de 36.6 toneladas métricas y un motor más potente, de 350 HP. Supuestamente iba a reemplazar al B1 bis en el verano de 1940, acelerándose su producción en masa. Esto se había planeado al abaratar el costo, quitando la compleja transmisión Neader y dejando que el arma tuviera un ángulo de tiro de 10º. También se planeaba incorporar a un quinto tripulante.

Sin embargo, no llegó a tiempo. Aunque el primer prototipo se presentó en 1937, para 1940 solamente había tres prototipos completados, y los tres se perdieron cuando se los transportaba por barco y dicho buque fue bombardeado por los alemanes, el 21 de junio de ese año. Sin embargo, algunos creen que otro de los prototipos fue capturado por los italianos, aunque no existen pruebas claras al respecto.

Fuentes

Tanque Char B1 en Wikipedia (en inglés)

Otras fuentes