Misil antibuque Exocet

Se hizo famoso durante el conflicto de las Malvinas, en donde la Armada Argentina lanzó cuatro de ellos, hundiendo entre otros al destructor británico Sheffield y el portacontenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, ya era conocido y había probado su eficacia, habiendo sido utilizado durante la Guerra de Golfo de 1980-1988. En este conflicto hundió varios petroleros iraníes e incluso dañó seriamente a la fragata estadounidense Stark por error.

Su versatilidad es una de sus características más conocidas. Existen versiones lanzables desde buques, submarinos, helicópteros y aviones, sin olvidar su gran utilidad como artillería de costa, desde emplazamientos terrestres, móviles (como camiones) o fijos (como baterías costeras). De fabricación francesa, está ampliamente difundido en las marinas de todo el mundo, siendo el más utilizado, tal vez incluso más que el McDonnell Douglas Harpoon.

El primer modelo del Exocet fue designado con el código MM.38 luego de que la empresa Nord Aviation comenzara a diseñarlo en 1967 para cumplir un requerimiento de la Marina Francesa. Es por eso que la configuración original se parece a la del misil AS30, que es de la misma empresa. Sin embargo, poco tiempo después la empresa Aerospatiale se fusionó con Nord Aviation.

El proceso de creación duró varios años, aunque que las primeras pruebas terminaron en 1972. Ese mismo año, en octubre, no solamente lo probaron las fuerzas francesas, sino también la Royal Navy y la Kriegsmarine de Alemania Federal. Los resultados mostraron la necesidad de algunas mejoras, que se llevaron a cabo durante 1973.

Un MM.40 Exocet es disparado desde un camión especialmente adaptado.

Un año después ya era tiempo de producir más que prototipos, y los misiles de la primera tanda de serie dieron excelentes resultados: se lanzaron 30 y se logró un 91% de impactos. Esto bastó para que fuera aprobado definitivamente su uso, entrando en servicio francés en 1975. Alemania Federal y el Reino Unido también adoptaron esta versión.

Mientras tanto, comenzó a ser diseñada una versión lanzable desde el aire: el AM.38. En ella se incorporó un sistema de retardo, para que el vector pudiera soltar el misil sin riesgo de encendido prematuro: éste se encendía un segundo después del lanzamiento, luego caer una distancia segura. Las primeras pruebas se realizaron en abril de 1973 aunque los lanzamientos tuvieron que esperar hasta diciembre de 1976. Esta era una versión de producción limitada del MM.38 lanzable desde helicópteros, usando un booster SNPE Epervier y motores cohete SNPE Eole V con toberas concéntricas. Esta variante se construyó en escasas cantidades hacia 1977 y solo se usó para pruebas.

Desarrollado a partir de esta versión AM.38, se creó una nueva versión también lanzable desde el aire, llamada AM.39, que sería la primera en entrar en combate. En 1977 el AM.39, mucho más pequeño y liviano que su predecesor, terminó sus pruebas, comenzando su producción y entrada en servicio ese mismo año. Rápidamente se encontraron compradores: Argentina, Bahrain, Brasil, Irak, Kuwait, Perú y Pakistán lo fueron adquiriendo con el tiempo, en el primer caso, junto con el cazabombardero lanzador Super Etendard.

Al ser más pequeño, el AM.39 puede ser llevado más fácilmente por todo tipo de aviones y helicópteros, manteniendo su alcance y letalidad al incorporar diferentes mejoras. Como lo ha demostrado su uso, su poder es devastador.

Descripción

La configuración básica del Exocet es del tipo más clásico de este tipo de misiles. Tiene un cuerpo cilíndrico, con una nariz ojival que es el radomo que cubre la antena del radar activo (ADAC), aletas trapezoidales en el medio del fuselaje y aletas de control en la cola, paralela a las alas.

La versión básica naval del Exocet, la MM.38, posee dos etapas de propergol sólido. El misil se lleva estibado en contenedores rectangulares, que son del tipo contenedor-lanzador. Estos pueden llevarse de a pares o de a cuatro.

El misil es lanzado cuando se tienen datos del objetivo: orientación y distancia del blanco. Los sensores del aparato lanzador (en este caso, el mismo buque) lo proveen de estos datos. Luego de dos segundos de aceleración del booster-cohete Condor, el otro motor cohete Hélios se dispara por 150 segundos mientras el misil se desplaza a baja altitud. Durante esta trayectoria de crucero, el misil vuela guiado por un sistema inercial: según los datos establecidos en el lanzamiento, sus sistemas calculan aproximadamente donde estará el blanco.

Una versión de prueba de un Exocet lanzado desde un buque. En la actualidad sigue en servicio en numerosas armadas.

Cuando el misil llega a 10 kilómetros de esta posición anticipada del blanco, la cabeza buscadora activa monopulso se enciende. El blanco es adquirido por el radar del misil y se inicia la fase terminal del ataque a una de tres altitudes preseleccionadas antes del lanzamiento (esto se hace teniendo en cuenta la condición climática del mar en el área del objetivo, para evitar, por ejemplo, que una ola muy alta pueda derribarlo por volar demasiado bajo).

La versión mejorada del MM.38, la MM.40, fue desarrollada para mejorar sensiblemente la performance en combate. Con más alcance, posee diversas actualizaciones y mejoras en su motor cohete y en el contenedor-lanzador, lo cual permite llevar más misiles en el mismo espacio que antes ocupaba el MM.38.

Estos Exocet más modernos tienen un radar de búsqueda Super ADAC, con cambio de frecuencia más ágil y proceso de señales digital, lo que le da mucha más resistencia a las ECM y la habilidad de discriminar los blancos verdaderos de los señuelos. Este paquete de mejoras agrega además una plataforma inercial actualizada, permitiendo al misil volar a alturas tan bajas como entre 2 y 3 metros y además hacer maniobras preprogramadas. Esto reduce su vulnerabilidad a misiles o cañones antiaéreos, además de minimizar su exposición a los radares de búsqueda.

Actualmente las dos versiones principales del Exocet son la MM.38, de 42 kilómetros de alcance, y la MM.40, con un alcance de 70 kilómetros. Ambas llevan una cabeza de guerra de 165 kg. de alto explosivo. Dice mucho de la eficacia del misil, que durante los primeros diez años de servicio, fueron compradas unas 2.000 unidades por 27 países.

La Marina de Guerra Francesa estaba tan confiada del misil, que se decidieron a investigar su uso desde submarinos. Así nació el Exocet SM.39: contenido dentro de una cápsula lanzable por un tubo de torpedos convencional, llega así a la superficie, donde la cápsula es eyectada, se enciende el motor y comienza a buscar su objetivo.

La versión aérea del Exocet, AM.39, puede ser llevada de a pares en un avión Super-Étendard. Aparentemente este binomio fue diseñado de manera específica: el avión para el misil y el misil para el avión. Sin embargo, el Exocet puede ser lanzado desde helicópteros (como el Super Frelon, también francés) y otros aviones como ciertos modelos de Mirage. Lo único que se requiere es un radar capaz de adquirir blancos de superficie y transmitirle la información adecuada al misil, antes del lanzamiento.

Probado en combate

La primera versión del Exocet en entrar en combate fue la AM.39.

Disparo de prueba de un AM.39 desde un Mirage F.1 EQ-200 iraquí, en la bahía de Biscay. La misma combinación fue la responsable de varios hundimientos de petroleros iraníes durante la Guerra del Golfo de 1980-88, además del grave incidente con la fragata Stark.

La Primera Guerra del Golfo Pérsico (1980-1989) dio el lugar: helicópteros Super Frelon iraquíes lanzaron varias unidades, reportándose el hundimiento de tres buques de guerra iraníes así como muchos petroleros desarmados e incluso plataformas petrolíferas enemigas. También fueron utilizados aviones Mirage como lanzadores. En este conflicto se dice que los iraquíes dispararon unos 200 Exocet, con diferentes grados de éxitos, contra todo tipo de embarcaciones. Muchos de ellos no estallaron, e incluso algunos se recuperaron casi intactos.

La Guerra de Malvinas

Sin embargo, los Exocet se hicieron más famosos por su más escaso, pero más preciso, uso por fuerzas argentinas contra unidades navales inglesas en la Guerra de las Malvinas.

Argentina había comprado a Francia 14 aviones Super-Étendard y 14 misiles Exocet. Sin embargo, para el momento de la guerra, solamente había recibido 5 de estos misiles, y los franceses no quisieron entregar los restantes por temor a que también fueran utilizados contra sus aliados ingleses. Incluso se dejaron de entregar los AM.39 a Perú, creyéndose que era posible que los entregaran a Argentina (recordemos que este país ofreció no solo aviones sino pilotos para participar en dicha guerra).

Con la guerra declarada, mientras esperaban el arribo de las unidades navales inglesas, los pilotos argentinos comenzaron a entrenar con el binomio avión-misil. Utilizando dos destructores argentinos clase 42 (de origen británico), se calcularon las curvas de detección de los radares ingleses y la distancia en la cual los misiles antiaéreos podían resultar peligrosos. Reunida esta información, se determinó que, si los aviones volaban muy bajo, los misiles podían llegar a convertirse en indetectables; además los aviones estaban fuera de la zona de peligro de los misiles antiaéreos.

Fue así que la primera operación de ataque tuvo lugar el 4 de mayo y estuvo a cargo de dos aviones Super-Étendard de la Armada Argentina, escoltados por cazas Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, y reaprovisionados por aviones KC-130.

Sin embargo, los buques ingleses habían sido bombardeados por la Fuerza Aérea Argentina desde el 1º de mayo, por lo que parte del factor sorpresa se había perdido: los buques se mantenían demasiado lejos del continente, fuera del alcance de los aviones lanzadores. La solución fue utilizar tanqueros KC-130, para reaprovisionar de combustible tanto a los atacantes como a sus escoltas. Apenas informados de buques enemigos, se lanzó la operación ya planeada.

Volando en total silencio de radio, con malas condiciones meteorológicas, los pilotos de todos los aviones alcanzaron su objetivo. Luego de los repostajes, a la distancia calculada, los Super-Étendard se elevaron por sobre el nivel muy bajo en el que todos estaban volando, para evitar ser detectados. Sus radares iluminaron dos objetivos; uno grande y otro pequeño. Volvieron a la baja cota de aproximación, y finalmente se elevaron por última vez, lanzaron los misiles y dieron la vuelta.

Los sistemas de guía hicieron el resto. Sin embargo, uno de los dos Exocet tuvo un problema mecánico o fue interferido por los sistemas británicos. El segundo impactó en el destructor clase 42 HMS Sheffield. Causando 20 muertos instantáneamente, el misil creó un gran incendio que consumió casi todo el buque.

Si bien se dice que la ojiva no detonó, algunos marineros testigos creen que sí lo hizo. De todas formas, el enorme incendio no pudo ser controlado: el misil golpeó el medio del buque, destruyendo el sistema eléctrico e impidiendo así que se activaran los sistemas anti-incendio (también se cree que el misil rompió la línea de agua principal). Todo indica que el combustible remanente del misil causó o al menos aceleró el incendio. Convertido en una ruina, el buque fue abandonado por su tripulación y remolcado pero tuvo que ser hundido el 10 de ese mes, convirtiéndose así en el primer buque inglés hundido en acción en casi 40 años.

Después del ataque, los ingleses concluyeron que sus naves no estaban preparadas para este tipo de ataques, y que los procedimientos no eran los correctos. Además de que el radar del destructor aparentemente no estaba diseñado para detección de objetos a tan baja altura, la cuestión principal era un fallo en la inteligencia británica. Ésta creía que el ataque con Exocet (misil que, irónicamente, ellos también tenían en servicio) solo era posible a media cota, lo cual le daba al misil mayor alcance. Sin embargo, los pilotos argentinos habían volado muy bajo para evitar la detección y habían disparado el misil mucho más cerca de lo esperado. Según versiones inglesas los misiles fueron lanzados a muy corta distancia (unas 6 millas) cuando se esperaba que este tipo de ataque viniera de las 45 millas. Las versiones argentinas hablan del lanzamiento a entre 50 y 35 km del blanco (una distancia intermedia entre ambas).

También se especula con una interferencia procedente del mismo Sheffield. Los destructores de esta clase llevaran radomos gemelos SCOT, para comunicación por satélite. Desafortunadamente, estos sistemas de alta frecuencia emitían señales en una frecuencia muy cercana a la de los radares de alerta de misiles y de dirección de tiro. Esto hacía que, cuando el buque estaba comunicándose por satélite, muchas veces estos radares se apagaban o sencillamente no podían detectar nada debido a la interferencia.

El impacto de un solo Exocet dañó tanto al destructor portamisiles clase 42, HMS Sheffield, que tuvo que ser hundido. En base a fotografías de este tipo, se supuso en ese momento que el misil no había estallado, pero hay testigos presenciales que afirman lo contrario.

Rápidamente los británicos cambiaron su táctica y se volvieron más precavidos. A este ataque seguirían otros, siempre con el mismo procedimiento: dos Super-Étendard con sendos Exocet, lanzando los dos al mismo blanco, para asegurar el hundimiento (en caso de un doble impacto) o para asegurarse al menos uno (en caso de fallo o destrucción de un misil).

El siguiente ataque fue el 25 de mayo, día en el que las fuerzas argentinas hundieron varias embarcaciones con diferentes métodos. Nuevamente la pareja de aviones con misiles partió y fue reabastecida por aviones KC-130H. A 180 km al nor-nordeste de las Malvinas, detectaron un gran buque rodeado de otros pequeños, en evidente formación defensiva. En este caso, sin embargo, los buques atacados descubrieron rápidamente la maniobra y comenzaron a utilizar las nuevas medidas defensivas: abrieron fuego de cañón y lanzaron numerosos señuelos de radar y perturbadores. Aparentemente, esto desvió los misiles del HMS Ambuscade (el cual había alertado a la flotilla) y de otros buques de la zona.

Desafortunadamente para los británicos, había algunos buques que no estaban dentro de esa cortina defensiva. Según se sabe, los dos misiles, desorientados por las ECM, dieron una vuelta y detectaron en sus misiles un nuevo blanco: el portacontenedores Atlantic Conveyor. Se trataba de un buque mercante requisado por las fuerzas inglesas, de 13.000 toneladas, que transportaba equipo pesado y helicópteros para apoyar el desembarco a las islas. Sin ningún equipo de alerta o ECM, al menos uno de los misiles impactó, causando la pérdida total de la carga: varios helicópteros pesados de transporte. Apagado el incendio, la tripulación decidió hundirlo, al ser inútil ya la nave. Solamente se salvó uno de los helicópteros.

Esto demostró algunas cuestiones más sobre el uso del Exocet y de los misiles antibuque en general: no conviene tener buques propios fuera de la sombrilla de defensa del ECM. Irónicamente, en ese momento este golpe de suerte (y la calidad del Exocet, que como buen misil siguió buscando blancos incluso confundido por las contramedidas) causó muchos problemas al desembarco, ya que el Atlantic Conveyor llevaba equipo muy necesario para las tropas inglesas en tierra. Esto hizo que muchos soldados tuvieran que caminar hacia Puerto Argentino, en lugar de tener helicópteros para hacer más fácil el trayecto.

El incidente con el Invencible

Habiéndose gastado así cuatro de los cinco Exocet que tenía Argentina, el siguiente ataque tenía que ser combinado con una incursión convencional usando bombas no guiadas. La razón para el uso de dos misiles en cada misión, como ya se mencionó, era la seguridad: si uno fallaba por cuestiones mecánicas o por las ECM, era posible que el otro se abriera camino. Además, si bien un misil podía dañar seriamente ciertos buques, otros más grandes solamente podrían ser incapacitados o hundidos con dos impactos.

El nuevo objetivo del misil era, ahora, bastante más complicado de atacar. La flota británica, sabiéndose vulnerable, se había corrido más al este, donde los cazas argentinos (que no podían despegar de las islas por falta de una buena pista adecuadamente acondicionada) tenían un largo viaje de ida y vuelta con varios repostajes.

Las autoridades militares argentinas habían decidido dar un golpe a la superioridad aérea inglesa, que se basaba en el uso de dos portaaviones: el HMS Hermes y el HMS Invencible. Fuertemente custodiados por otras naves, estos eran blancos de gran valor, y que iban a ser muy difíciles de atacar.

El plan comenzó trazando las trayectorias de los Harriers que despegaban de estos portaaviones; triangulando estos cursos se calculó una zona probable en donde podían estar los portaaviones. Se planificó entonces un curso de aproximación que rodeara las islas, para obtener más sorpresa, aunque esto requiriera más tiempo y combustible.

Los aviones elegidos esta vez fueron dos Super-Étendard (pertenecientes a la Armada Argentina), uno de ellos cargando el último Exocet, y cuatro A-4C (pertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina), que iban a atacar con bombas convencionales el buque.

El 30 de mayo, despegaron primero los vectores del misil, y luego los A-4C. En el camino repostaron frecuentemente con los tanqueros; para evitar cualquier problemas, los aviones entraban y salían de las mangueras, y a veces parasitaban a los KC-130 dejando que el combustible fuera directamente a sus motores. De haber una falla de combustible en cualquier avión, este tendría que volver y ponía en peligro la misión.

Llegado el momento, bajaron a 30 metros y avanzaron hasta que los Super-Étendard se despegaron un poco de la superficie para obtener datos del blanco con sus radares. Allí estaba la flota, por lo que corrigieron el rumbo. Los A-4C, sin radares y sin poder romper el silencio de radio, tenían que seguirlos y prepararse para su propio ataque, mucho más peligroso.

Los pilotos navales hicieron otro reconocimiento, anunciaron por radio la corrección necesaria del rumbo y lanzaron su misil, luego de lo cual se retiraron como estaba previsto. Los pilotos de la Fuerza Aérea siguieron su ataque.

Lo que siguió es motivo de controversia y opiniones enfrentadas. Los pilotos argentinos declaran haber visto un buque humeante e inmóvil, al cual se acercaron para atacar. Dos aviones fueron derribados antes de llegar al blanco. Los otros dos lograron lanzar cada uno tres bombas de 250 kg, identificando a la embarcación como un portaaviones, el cual quedó completamente cubierto de humo, aunque no se observaron incendios.

Es así que las autoridades argentinas declararon haber dañado seriamente al Invincible, mientras que los ingleses no reconocen esto. No existen fotografías creíbles del hecho, como sí sucedió en el caso del Sheffield. Por un lado, los argentinos dicen que los británicos acallaron el hecho, mientras que los ingleses declaran que el Invencible no fue alcanzado. Hasta que las autoridades británicas no levanten el secreto de 99 años que cubre todos los documentos referentes a la guerra, poco más se sabrá.

Sorpresa desde tierra

Utilizados así todos los Exocet lanzables desde el aire, se tomó la decisión de utilizar los MM.38 que estaban montados en buques, como plataformas costeras de ataque. Fue así que dos contenedores-lanzadores de la corveta ARA Guerrico fueron desmontados y puestos en un C-130 rumbo a Malvinas. Personal militar y posiblemente civil, de los que más sabían sobre estos misiles, trabajaron para reacondicionarlos para su uso desde un camión, haciendo los ajustes necesarios a los sistemas electrónicos. Se trataba de una tarea que requería mucho conocimiento, no solo electrónico sino también de sistemas, porque había que recalibrar y reprogramar todo el equipo para poder funcionar fuera de los buques.

Una de las ventajas de esta jugada argentina era tomar a los ingleses por sorpresa: ellos sabían bien que los Exocet lanzables desde el aire se habían terminado, pero no podían anticipar que a las fuerzas argentinas se les ocurriría realizar esta conversión, ni mucho menos, que sería exitosa.

Los contenedores-lanzadores de Exocet del ARA Guerrico.

Esta misma tarea se realizó con los contenedores-lanzadores del destructor Seguí, uno de cuyos misiles encontró blanco el 12 de junio: el HMS Glamorgan. A 18 millas de la costa, este destructor había estado en varias misiones de cañoneo en apoyo a tropas inglesas, y se había salvado de varios bombardeos argentinos. Aunque tardó en detectar el misil, el hecho de que estuviera viajando a una buena velocidad y el minuto de alerta que tuvo lo salvó. Después del desastre del Sheffield, se había instruido a las tripulaciones a que al ver el misil, giraran hacia él, de manera de no presentar el costado, vulnerable, sino la proa. A gran velocidad, este Exocet rebotó parcialmente (dejando una marca en el blindaje, que luego no se reparó) y atravesó una cubierta, entrando al hangar del helicóptero, destruyéndolo e iniciando allí un incendio que mató a 13 marinos e hirió a varios más. En este caso, el misil explotó, como atestiguan personal de ambos bandos y filmaciones. Sin embargo, el Glamorgan pudo seguir a flote y fue reparado posteriormente, siendo vendido a Chile en 1986 (donde sirvió como Almirante Latorre hasta ser hundido en diciembre de 2005).

Las lecciones aprendidas

La combinación del misil con el avión de ataque Super-Étendard fue tan buena, que los iraquíes, todavía en guerra con Irán, alquilaron cinco de estas aeronaves a las autoridades francesas.

Los ataques de Exocet no solamente cambiaron la doctrina inglesa, sino que influyeron en toda la OTAN. Así como el almirante Woodward, comandante de la fuerza de tareas en las islas, tuvo que reevaluar las capacidades de ataque argentinas, el entonces presidente del Comité Militar de la OTAN, almirante Robert Falls, declaró que este organismo se veía obligado a a revisar sus tácticas navales, revelada la posibilidad de este tipo de ataque.

A la corta o a la larga, esto llevó al desarrollo de nuevas estrategias y sistemas, como la mejora de los perturbadores radar y de sistemas de misiles antimisiles y de sistemas de defensa cercana (CIWS) como el Phalanx.

Una situación inesperada que fue descubierta durante su uso en combate, es que el combustible residual le agrega mucho efecto a la detonación en sí (como sucedió en el caso de la fragata Stark y del Sheffield); sobre todo teniendo en cuenta que es un misil de largo alcance que a veces se dispara a menor distancia. Aunque esto parezca negativo, si tenemos en cuenta que muchos de estos misiles dañaron severamente o hundieron buques de diverso tipo solamente con el incendio de su combustible, ¿qué habría pasado si hubieran estallado?

Actualmente el Exocet sigue en uso en grandes cantidades y numerosos países, habiendo demostrado varias veces en combate sus capacidades destructivas. Vendidas unas 3.300 unidades, la efectividad del misil está cercana al 93%, según se ha demostrado en combates y pruebas realizadas por los usuarios (unos 32 países) y la empresa productora.

Irónicamente, uno de los pocos países que dejó de usarlo fue Reino Unido, que desactivó en 2002 las unidades navales de superficie que todavía utilizaban este misil.

El MM.40 Block 3

Existen cinco variantes básicas del Exocet, de las cuales dos (la primera lanzable desde el aire, la AM.38, y la MM.38, lanzable desde superficie) ya no se fabrican.

Las otras tres (la AM.39, lanzable desde el aire, la MM.40, desde superficie, y la SM.39, desde los submarinos de la Armada Francesa) recibieron varios tipos de actualizaciones y mejoras durante su vida en servicio.

Teniendo en cuenta el uso durante toda la década de 1980, no es raro que entre 1987 y 1993 se desarrollara una nueva versión del Exocet utilizando electrónica avanzada. Muchas naciones habían tomado muy en serio sus capacidad y por eso habían desarrollado tácticas para reducir su eficacia, por lo que era imprescindible mejorar el misil. Estos desarrollos le permitieron reducir ahí más su altura de vuelo y ocultar mejor su presencia. Uno de los cambios más grandes fue que esta nueva versión podía realizar el denominado “ataque de lobo”, que es un ataque convergente y coordinado de varios misiles desde distintos puntos, lo cual limita la eficacia de los sistemas antimisiles, que no pueden derribarlos a todos. Esta versión mejorada (presente en todas las versiones en servicio) se la denomina a veces Exocet 2, aunque es más preciso referirse a ella como Bloque 2.

A pesar de los enormes resultados de su versión lanzada desde el aire, la versión superficie-superficie fue siempre la estrella (y de hecho, fue la primera producida). Fue utilizada en grandes cantidades por muchas marinas y es por eso que siempre se buscó mejorarla más todavía. Es así que la versión MM.40 recibió en años siguientes una nueva reconversión, siendo casi totalmente redefinida por el Block 3.

En febrero de 2004, la Delegación General de Armamento francesa le pidió a MBDA (la empresa que había absorbido a Aerospatiale, la diseñadora original del misil) una versión mejorada del MM.40, que se dio a llamar Bloque 3. Este “nuevo” misil debía tener un alcance mucho mayor, de 180 kilómetros (casi 100 millas náuticas).

Este alcance mucho mayor hubiera sido difícil de alcanzar con la combinación original. El MM.40 utilizaba dos etapas de cohetes
(los cuales no requieren de oxígeno para funcionar), pero aumentar su alcance solo hubiera sido posible poniéndole más combustible. Entonces se decidió cambiar a una combinación de booster (para salir del contenedor-lanzador) más turbojet. El motor turbojet puede proveer al misil de un alcance mucho mayor, pero como necesita oxígeno para quemar el combustible, se requirió rediseñar la parte trasera del misil, añadiéndole cuatro pequeñas tomas de aire, ubicadas detrás de cuatro nuevas aletas. Las aletas y el turbojet están diseñadas igualmente para hacer más maniobrable el misil, particularmente en la etapa de aproximación al blanco.

En el contexto de las últimas décadas, en el que se ha dado un enorme desarrollo en materia de radares, las mejoras no son nada extrañas. Se rediseñó la estructura para reducir su firma radar e infrarroja. Para complementar el nuevo sistema de propulsión se le dio un nuevo sistema de guía, que aumenta también sus posibilidades de ataque. Gracias a que ahora acepta guía por GPS, se le pueden programar tanto buques de superficie como objetivos en tierra, dándole un nuevo rol marginal como misil de ataque al suelo. Este nuevo sistema de guía permite también que se le programe una ruta de vuelo en tres dimensiones, haciendo que pueda atacar a sus blancos desde distintos ángulos y alturas, lo que lo hace menos predecible. Para esto fue necesario mejorar, obviamente, su aerodinamia y maniobrabilidad.

En la fase terminal del ataque, el nuevo Exocet contará con un radar activo con patrones adaptativos de búsqueda, el cual podrá discriminar blancos de diferente tipo (por ejemplo, atacando los buques con mayores señales de radar, generalmente los más grandes).

A pesar de todos los agregados y mejoras, el nuevo MM.40 es un poco más liviano que el modelo anterior.

El Exocet Block 3 reemplazará con el tiempo a los Block 2 que están en servicio en unidades de superficie, ya que es totalmente compatible con los contenedores-lanzadores y con todo el material de entrenamiento y mantenimiento. Sin embargo, no está claro si es compatible con la cápsula del SM.39.

Disparo de prueba de un Exocet lanzable desde tierra. En camiones especialmente acondicionados o sobre remolques, pueden presentar una sorpresa desagradable a cualquier buque desprevenido, como sucedió en las Malvinas.

En diciembre de 2008, la Armada Francesa ordenó la producción de 45 Exocet MM.40 Bloque 3, para reemplazar a los Bloque 2 en sus fragatas de clase Horizonte y Aquitania. Sin embargo, en este caso no se trataba de misiles completamente nuevos sino de misiles Bloque 2 convertidos al nuevo standard. Unos meses antes se había certificado la eficacia del modelo al realizarse la última cualificación en un campo de tiro; la producción comenzó a fines de 2008. Sin embargo, tuvieron que pasar casi dos años antes de que un Bloque 3 se lanzara desde un buque de guerra, en este caso la fragata de defensa aérea Chevalier Paul.

Como ya sucedió previamente con modelos anteriores, varios países decidieron ordenar estos nuevos modelos, entre ellos Grecia, Chile, Perú, la Unión de Estados Árabes, Qatar, Omán, Indonesia y Marruecos.

Un caso especial lo constituyó Brasil, país que no solo decidió comprar el nuevo Exocet sino que apuntó a producir nacionalmente una de sus partes más importantes, el motor. En 2012, la empresa Avicras, en colaboración con MBDA, probó este nuevo motor en un MM.40 para la Armada Brasileña. Al parecer, la idea es desarrollar una variante nacional del Exocet, que pueda ser portada y lanzada por los vectores actuales, como el Mirage 2000, y por los Rafale, que Brasil desearía adquirir en el futuro.

Todo esto no hace más que asegurar que el Exocet seguirá muy activo a lo largo y a lo ancho del mundo.


El nuevo Exocet MM.40 promete mantener el legado de sus antecesores por muchos años más. Ob´servense las alas diferentes en esta versión, para darle mayor maniobrabilidad, y las tomas de aire para el nuevo motor turbojet. (Foto gentileza del usuario Marcomogollon de Wikimedia Commons, distribuido bajo licencia CC BY-SA 4.0)

Especificaciones
técnicas
Misil
antibuque
Exocet
Modelo AM.38
AM.39
SM.39
MM.40
Longitud5,21 m 4,69 m 4,7 m
(**)
5,78 m
Diámetro35 cm 35 cm 35 cm 35 cm
Envergadura1 m 1 m 1,135 m
Peso (total/
abeza de guerra)
750 kg/ 165 kg 652 kg/ 165 kg 650 kg (**) 850 kg/ 165 kg
Velocidad
máxima
Mach 0,93 Mach 0,93Mach 0,93Mach 0,93
Alcance42 kmentre 50 y 70 km (*)50 km65 km

(*) según velocidad y altitud del vector lanzador
(**) 5,8 m con acelerador/cápsula; peso con cápsula 1.350 kg

Sistema antiaéreo DIVAD M247 Sergeant York

Durante varias décadas, la defensa antiaérea del US Army estuvo a cargo de aparatos más o menos improvisados, generalmente cañones montados sobre chasis de tanques ligeros y luego sobre vehículos de orugas para transporte de personal. Varias veces se intentó crear un sistema de defensa antiaérea que pudiera acompañar un avance acorazado y de infantería, pero siempre estos planes se encontraron con problemas y cancelaciones. El caso del M247 fue uno más de ellos, y tal vez uno de los más penosos.

Una serie de eventos desafortunados

Durante la Segunda Guerra Mundial se hizo evidente que la aviación enemiga constituía un peligro para los avances de todo tipo, sobre todo los acorazados, por lo que EEUU empezó a desarrollar sistemas que permitieran transportar y operar cañones antiaéreos en el frente de batalla. Los primeros modelos usaban como base tanques livianos en desuso que montaban cañones de 40 mm, pero para cuando entraron en servicio, hacia la década del 50, los jets eran mucho más veloces y estos cañones no estaban a la altura del desafío. Uno de estos sistemas, el Duster, solo se usó en Vietnam porque no había nada mejor.

Para esa época, los misiles parecían la panacea, y se pensó en un avanzado sistema antiaéreo que los utilizada. Sin embargo el proyecto era demasiado ambicioso y se canceló en 1965.

Sin embargo, la guerra de Vietnam trajo aparejada la aparición de una nueva plataforma, la del transporte acorazado de personal, en este caso el M113. Esta parecía una plataforma perfecta ya que era novedosa, estaba disponible en grandes cantidades y era muy sencilla. El US Army lo intentó de nuevo creando una combinación: el Sistema de Defensa Aérae Chaparral-Vulcan. El M163 era un M113 modificado que incorporaba un cañón multitubo M61 Vulcan, sistemas de tiro y de seguimiento de corto alcance, ya que estaba diseñado para objetivos más cercanos (en cañón tenía un alcance de poco más de un kilómetro). Este aparato se complementaba con el MIM-72 Chaparral, que era otro M113 modificado que montaba misiles de guía infrarroja Sidewinder. Este sistema podía atacar blancos rápidos a varios kilómetros, pero necesitaba “engancharse” a la firma infrarroja de los motores cuando el avión enemigo se alejaba. Si bien la idea de complementarse era buena, ninguno de los aparatos tenía buenos sensores; se trató de compensarlo llevando un radar en un camión asociado, pero todo el sistema era engorroso y no podía desplegarse fácilmente en el campo de batalla.

Por si fuera poco, la aparición de helicópteros artillados soviéticos cada vez más capaces durante los 70s, además de los misiles antitanque, hizo que ninguno de estos sistemas fuera adecuado: el Vulcan no tenía suficiente alcance, y los misiles del Chaparral tenían que esperar demasiado tiempo para engancharse en el blanco; por si fuera poco, un helicóptero que ataca de frente no tenía una firma calórica lo suficientemente buena como para asegurar un blanco. Esto hizo que los dos sistemas fueran puestos en cuestionamiento.

Para agregar más a todo el asunto, el US Army proponía ya la introducción del tanque Abrams y de otros sistemas más avanzados de combate de infantería, el Bradley: el M113 como base se estaba quedando algo obsoleto ni tal vez no podría seguirles el paso. Todo esto, sumado al éxito que tenían ciertos sistemas como el Shilka soviético y el Gepard alemán, hizo que se planteara con seriedad la búsqueda de un reemplazo definitivo a toda esta seguidilla de soluciones parciales y no muy buenas.

El inicio del programa

La urgencia de todo el asunto estaba marcada por dos cuestiones: durante los pocos conflictos en los que los EEUU habían participado desde la Segunda Guerra Mundial, casi siempre habían tenido superioridad aérea. La doctrina militar especificaba que la USAF ganaría esta superioridad y la mantendría, de alguna manera dando seguridad al avance del US Army. Sin embargo, los enormes avances soviéticos en la materia y los resultados que sus sistemas tenían (al ser probados en combate en numerosos conflictos, principalmente en manos árabes contra Israel) hizo que los altos mandos del Ejército se preocuparan: si algo sucedía, no tenían ningún sistema para proteger a sus tanques y tropas.

Esto marcó fuertemente la filosofía del DIVAD (Division Air Defense, Defensa Aérea Divisional), el nombre que recibió el programa para dotar al US Army de un vehículo capaz de defender el avance terrestre de ataques aéreos.

Lanzado el 18 de mayo de 1977, la idea era llegar a la mayor cantidad posible de empresas, para que estas hicieran sus propuestas (los requerimientos le fueron enviados a 49 posibles contratistas). Debido a la urgencia ya mencionada, se pensó en utilizar la mayor cantidad posible de piezas y elementos ya en uso, para que las empresas ganadoras desarrollaran un aparato que fuera mejorado y revisado una vez entrado en servicio, en vez de entregar un producto ya terminado y probado. Se buscaba así recortar el generalmente largo proceso de desarrollo, que podría hacer que, una vez más, el US Army se quedara sin lo que más necesitaba. El enemigo progresaba demasiado rápido: había que alcanzarlo.

En resumen, los requerimientos eran los siguientes:

  • las propuestas debían estar basadas en el chasis del tanque M48 Patton, que serían provistos por el US Army ya que había muchos de ellos disponibles en almacenamiento.
  • el sistema debía adquirir y disparar sobre un blanco en cinco segundos (luego se cambió a ocho) de haberse vuelto visible o al entrar en un alcance de 3 kilómetros.
  • debía tener un 50% de chance de impactar un blanco con una salva de 30 disparos.
  • debía tener un sistema de disparo todo tiempo, además de una mira óptica incluyendo un FLIR y un telémetro láser.

Como era de esperarse, varias empresas de renombre, entre ellas General Electric, General Dinamics, Raytheon y Ford Aerospace presentaron sus prototipos, todos ellos “frankensteins” que combinaban sistemas de los más diversos, la mayoría en servicio en EEUU o en algún país aliado. La idea, después de todo, era presentar un sistema que ganara el programa, para después desarrollarlo en serio una vez fuera aceptado.

Sin embargo, como veremos, esta idea sería completamente desastrosa. Luego de algunos análisis, se decidió el 13 enero de 1978 que las propuestas preseleccionadas serán las de General Dinamics y las de Ford Aerospace. A la primera se le dio el código XM246, y a la segunda, XM247.

La propuesta de General Dynamics fue clasificada como XM246. Obsérvese los cañones de 35 mm en el centro: son los mismos que utilizaba el Gepard, vehículo alemán con una función similar a la que buscaba el DIVAD. A su derecha se encuentra el radar de rastreo (foto US Army).

El XM246 de GD usaba dos cañones gemelos Oerlikon KDA de 35 mm, como los que tenía el Gepard alemán. Sin embargo, los llevaba lado a lado en una torreta de aluminio. Se los podía disparar en modo semiautomático o automático, en cuyo caso alcanzaba una cadencia de fuego combinada de 1.100 proyectiles por minuto (aunque solo tenía 600 proyectiles). De nuevo, el sistema de control de tiro tampoco era nuevo: era el que utilizaban las baterías antimisiles Phalanx en los buques estadounidenses. El XM246 tenía un aspecto bastante poco agraciado, con el radar de rastreo en el frente de la torre, en una cubierta bulbosa, y el radar de búsqueda en la cima de la torre.

El XM247 de Ford Aerospace tenía algunas similitudes, como los dos cañones montados uno al lado del otro en el centro de la torre. Sin embargo, estos eran Bofors de calibre 40 mm, algo que le valió críticas a FA ya que las dos empresas tenían relaciones comerciales y algunos adujeron que el calibre 35 sería más compatible con los arsenales de la OTAN, que estaba dejando de usar el 40 mm. Sin embargo, como ya hemos dicho, esto no era más que otra forma de reciclar los componentes disponibles en el mercado de armas, algo que el programa no solo permitía sino que apoyaba activamente. Estos cañones estaban montados en una torreta bastante grande, que llevaba encima los dos radares, uno de búsqueda y otro de rastreo, separados uno del otro y montados en instalaciones plegables. De esta manera podían elevarse para tener más campo de búsqueda y retraerse para bajar la silueta y transportar más cómodamente el vehículo. Curiosamente, el radar de rastreo, de corto alcance, era un derivado del Westinghouse AN/APG-66 que se utilizaba en el caza F-16 Fighting Falcon. Esto traería enormes quebraderos de cabeza en los meses por venir. Al igual que la propuesta de GD, había sistemas de miras y telémetros ópticos, para el caso de encontrarse con blancos cercanos que tuvieran que ser atacados de manera más directa.

Ambos vehículos tenían grandes similitudes, tanto en la disposición de sus cañones como en las enormes torres, que eran casi tan grandes como el chasis del tanque en el que estaban montadas.

El ganador

Luego de ser elegidos, el US Army le dio a los contratistas un poco más de dos años para entregar sus prototipos: en junio de 1980, cada uno debía presentar una unidad de su modelo. Sin embargo, las pruebas se demoraron porque los dos prototipos entregados en esa fecha eran demasiado “inmaduros” para las autoridades, algo que, como veremos, no se solucionó con el tiempo.

Luego de una intensa batería de pruebas, que incluían el derribo simulado de aeronaves enemigas de diverso tipo, el prototipo de Ford Aerospace fue declarado ganador del program DIVAD el 7 de mayo de 1981. Esta decisión fue ampliamente criticada, ya que el otro prototipo había derribado muchas más aeronaves en las pruebas simuladas. FA recibió un contrato por 6.970 millones de dólares para la producción inicial del ahora llamado M247 Sergeant York.

El nombre del tanque era en honor al Sargento Alvin York, el soldado más condecorado por EEUU en la Primera Guerra Mundial. York había participado en un ataque en el que había matado al menos a 25 soldados alemanes y había capturado, por su cuenta, a 132. Condecorado además por varios otros países aliados gracias a su coraje, realmente es una pena que le hayan puesto su nombre a un aparato tan malo, que durante todas las pruebas tuvo problemas para acertar sus blancos.

Breve video promocional sobre las capacidades de los dos competidores del DIVAD, en donde se los muestra disparando y moviéndose. En las pruebas se utilizaron como señuelos tanto aviones como helicópteros, obviamente, no tripulados.

No hay que pensar mucho para darse cuenta de que el chasis de un tanque ya casi obsoleto sumado al radar de un caza posiblemente no se emparejen bien. Ya de por sí, el US Army había comenzado con un error garrafal: el sistema estaba montado sobre el M48 Patton que, si bien estaba disponible en grandes cantidades, no estaría a la altura si finalmente el sistema era aprobado, porque no podría mantenerle el paso a los nuevos tanques y vehículos de combate de infantería, más potentes y capaces de sortear obstáculos más complejos. Las prisas por desarrollar algo que funcionara habían cegado a muchos.

Como ha sucedido muchas veces con diversos programas de armas estadounidenses, la idea de que se podía “tirar dinero” a un problema para solucionarlo debe haber calmado a muchos. Pero rápidamente el programa comenzó a estancarse. Mucho de esto venía de la elección del radar de rastreo, que tenía problemas para diferenciar los helicópteros de los árboles. Como estaba diseñado para cazas que volaban alto, cualquier cosa que estuviera cerca del suelo lo confundía. Si se lo apuntaba hacia arriba en ciertos ángulos, los mismos cañones del vehículo confundían al sistema. Por si fuera poco, la velocidad de reacción era abismal: tardaba 10 u 11 segundos en adquirir un helicóptero, y entre 11 y 19 segundos si se trababa de un avión a gran velocidad. Cualquier aparato enemigo podría destruirlo mucho antes que eso.

Los cañones del M247 no eran para nada precisos, aparentemente porque habían sido mal almacenados.

Esto se veía agravado por muchas otras cuestiones. En las pruebas que se realizaron entre noviembre de 1981 y febrero de 1982, para testear cuestiones como la durabilidad y la confiabilidad, surgieron más problemas. La torre giraba muy lentamente y tenía problemas para operar en climas fríos, además de fugas hidráulicas. Los sistemas de contramedidas electrónicas eran fácilmente engañados. Es más: los cañones que se habían utilizado para armar al prototipo habían sido mal almacenados, por lo que estaban algo torcidos y no disparaban bien.

Sin embargo, ya se había avanzado demasiado como para cancelar el asunto, y se siguió adelante con la idea de poder solucionar los problemas con más dinero, pruebas y mejoras. Se llegó así a una situación de lo más patética, que sería graciosa si no hubiera puesto en peligro vidas humanas.

En febrero de 1982, se organizó una demostración para un grupo de oficiales estadounidenses y británicos en Fort Bliss, además de miembros del Congreso y otras personalidades políticas. Cuando las computadoras del sistemas fueron activadas, el prototipo comenzó a apuntar a las gradas donde estaba el público; en la confusión, muchos salieron corriendo y tuvieron heridas menores causadas por la estampida.

Minutos después, cuando los ingenieros lograron reiniciar el sistema, el prototipo consiguió apuntar a los verdaderos blancos… pero sus disparos cayeron a 300 metros, muy lejos de donde deberían. Incluso después de varios intentos, el sistema nunca logró un impacto sobre los blancos designados.

Este fracaso épico comenzó a marcar el final del programa. Uno de los responsables del prototipo dijo que el problema había sido causado porque el vehículo había sido lavado para la demostración, haciendo que las partes electrónicas se arruinaran. Algo totalmente inaceptable para un vehículo que, se suponía, podría intervenir en una guerra mundial contra el Pacto de Varsovia. Difícilmente se le podía pedir a los soviéticos esperar a tener días soleados para usar el sistema adecuadamente.

Durante los siguientes dos años, Ford Aerospace siguió trabajando en el prototipo, tratando de solucionar los problemas pero nunca llegando a eliminarlos del todo. Eventualmente tanto los militares como los políticos comenzaron a cansarse.

El M247 rodando a toda marcha durante una prueba. Obsérvense los dos radares sobre la torreta, completamente desplegados.

Fue así que, justo dos años después de la fatídica demostración, en febrero de 1984, el Departamento de Defensa de EEUU expresó públicamente su desacuerdo por las “totalmente inaceptables” demoras en el programa. A los pocos días, con seis meses de retraso, el US Army recibió los primeros modelos de producción, listos para ser probados. Eran totalmente ineficaces. Una vez más, la situación era patética: un reporte comentó que uno de estos primeros modelos confundió el extractor de aire de un baño químico con un blanco moviéndose a poca velocidad, posiblemente pensando que era un helicóptero.

Sin embargo, tal vez por cuestiones políticas y por la enorme necesidad de contar con el vehículo que tanto necesitaban, los administradores del programa dentro del US Army eran cautelosamente positivos, tratando de destacar lo bueno del sistema. Aparentemente era un vehículo confiable, incluso en condiciones negativas, pero durante estas pruebas persistieron los problemas de software y la vulnerabilidad a las contramedidas electrónicas.

El problema fundamental es que estos inconvenientes no se estaban presentando en prototipos, sino en modelos de serie. Y la promesa de recortar en cinco años el tiempo de desarrollo del sistema ya se estaba demostrando como imposible de cumplir. Además, empezaba a ser evidente que, para corregir todos los problemas, costaría mucho dinero, sobre todo si había que reparar o reemplazar partes de los vehículos ya fabricados y entregados.

Como veremos, el M247, si bien había entrado en servicio “oficialmente” al conseguir su nombre sin la X designada para los prototipos, no era más que uno de ellos.

El final de un sueño

Una vez puestos en aprietos, a los responsables del Ejército solo les quedaba presionar hacia delante, tratando de lograr que algo mínimamente confiable saliera de todo el asunto, ya que no había ninguna otra opción sobre la mesa. Después de la fallida demostración de 1982, la prensa estaba sobre el programa, investigando sus vericuetos y criticando el inútil gasto de dinero en algo que evidentemente no funcionaba, lo cual a su vez repercutía en los políticos que autorizaban y auditaban los fondos.

Para empeorar todo, los sistemas de ataque aéreo soviéticos que habían preocupado a los militares estadounidenses no dejaban de hacerse más poderosos y letales. El DIVAD debía suministrar capacidad de defensa aérea hasta los 3.000 metros, pero los nuevos aviones, misiles y helicópteros artillados soviéticos podían atacar por encima (y a veces muy por encima) de esa cota. Esto hacía que el DIVAD fuera totalmente obsoleto ya antes de entrar en servicio.

Como otra de las posibles soluciones, se sugirió sumarle al sistema un lanzador de misiles antiaéreos Stinger, pero esto despertó todavía más críticas. Si los sistemas inicialmente propuestos todavía no funcionaban correctamente, ¿cómo se solucionaría todo agregando más sistemas?

Cansados de la situación, eventualmente el Secretario de la Defensa Caspar Winberger ordenó que se realizara una serie de pruebas en situaciones de combate, proveyendo para eso la suma de 54 millones de dólares. Mientras tanto, el Congreso autorizó dinero para la producción en serie con este sistema de “prueba y error”, pero sólo si Weinberger aseguraba que el programa alcanzaba o superaba las especificaciones pedidas por el contrato original. Para garantizar mayor transparencia, el Congreso de EEUU envió en 1983 a representantes del Pentágono.

Estas pruebas comenzaron hacia finales de 1984, y como era de esperarse, los resultados fueron catastróficos. Los drones que se le presentaron como blancos simulados no fueron derribados ni siquiera cuando se movían en línea recta. Se bajaron standares de la prueba: los drones se quedaron quietos en el aire. Incluso esto no fue suficiente, ya que el radar tenía una señal tan pequeña que no podía detectarlos bien. En una movida completamente ridícula, se le sumaron varios reflectores de radar a los blancos simulados, en un desesperado intento por hacer que el sistema tuviera éxito. Eventualmente los disparos le dieron a los blancos, dañándolos y lanzándolos fuera de control. Pero en una movida realmente increíble, los controladores de los drones habían instalado dispositivos pirotécnicos en estos, que ellos activaron cuando los blancos estaban todavía en el aire, simulando su destrucción completa.

La prensa no tardó en tomar todo el asunto como una broma, y a partir de ese momento, todas las pruebas realizadas sobre el aparato perdieron credibilidad ante el público y los políticos.

Mientras tanto, los representantes del Pentágono continuaron asistiendo a estas pruebas, en las que se verificaron graves deficiencias. Aunque los cañones hacían bien su trabajo, todo el conjunto tenía enormes problemas de confiabilidad. El radar era totalmente inapropiado para la tarea que se le había dado (recordemos que originalmente era el radar de un avión caza). Entre diciembre de 1984 y mayo de 1985, el programa falló al menos 22 de 163 requerimientos contractuales, y tuvo otras 22 fallas graves de operatividad. Como resultado, el Pentágono reportó que, si bien el sistema era mejor que el actual Vulcan, no era adecuado para cumplir su misión de protección a las fuerzas terrestres.

Esto hizo que, el 27 de agosto de 1985, el Secretario de la Defensa Winberger cancelara completamente el proyecto, a pesar de que ya se habían producido al menos 50 vehículos. Durante todos esos años, EEUU había gastado al menos mil millones de dólares en un sistema que, si bien tenía algunas mejoras marginales sobre su predecesor, era notablemente ineficaz para cumplir su tarea. Como consecuencia de este fallo garrafal, se intentaron varias adaptaciones de otros vehículos, de nuevo buscando “emparchar” la situación, pero ninguno logró prosperar, y así que incluso hoy, el US Army sigue empleando adaptaciones de vehículos para su defensa antiaérea, muchos de los cuales no son mejores que los que los precedieron.

Helicóptero de transporte Mil Mi-26 Halo

El helicóptero de serie más grande del mundo tenía que ser de diseño soviético. Famoso por su intervención en el desastre de Chernobyl, todavía hoy se produce y se mantiene en servicio, con una bodega de carga similar a la de un Hércules C-130 y su característico rotor de ocho palas.

El Mi-26 (nombre código de la OTANHalo) parece desde el primer momento haber sido diseñado para romper récords. Es el único helicóptero con un rotor de 8 palas y su bodega puede llevar cargas internas de hasta 20 toneladas, que pueden incluir hasta 90 pasajeros o dos vehículos blindados del tipo BRMD.

Sin embargo, al repasar los antecedentes del Halo, vemos que no es un diseño que haya surgido de la nada, sino de una seguidilla de aparatos, uno más ambicioso que el otro, que comenzó con el Mil Mi-6 “Hook”. Este helicóptero fue el más grande del mundo durante una década completa, hasta que fue reemplazado en el puesto por el Mi-12, tal vez uno de los helicópteros más feos y extravagantes de todos los tiempos. Con un fuselaje similar al de un avión, y alas trapezoidales que se agrandaban mientras se alejaban del fuselaje, montaba un gigantesco rotor en cada una de ella, midiendo cada uno unos 67 m de diámetro. Semejante monstruo podía levantarse del suelo con un peso total de 105 toneladas.

El Mi-12 Homer, sin embargo, no llegó a ser producido en serie y el proyecto fue cancelado por diversos motivos en 1974, a pesar de haber cumplido con lo pedido. Fue así que, hacia fines de la década de 1970, se detallaron especificaciones para un nuevo aparato también muy poderoso, pero con una configuración más convencional.

La experiencia ganada con el Mi-6, que había sido un aparato de serie, permitió poner en práctica los nuevos avances en motores en un diseño todavía mejor. Un sustituto que tuviera que agregara todo lo aprendido en ese tiempo, además de las mejoras tecnológicas de la época.

Las especificaciones de este nuevo aparato marcaban que su peso vacío, sin combustible, no debía exceder la mitad del peso máximo de despegue. Además, el helicóptero tenía que poder cargar un 70% más que el Mi-6 tanto en su bodega como en eslinga (el Hook puede cargar entre 12 y 14 toneladas en su bodega interna y 8 en eslinga, mientras que el competidor occidental más directo, el Chinook, cargaba unas 8,2 toneladas en bodega y 9,4 en eslinga).

El diseño resultante cumplió con estos requisitos, teniendo un peso vacío de 28,1 toneladas pero pudiendo separarse del suelo con un peso total de 56 toneladas. Esto permite la carga de unas 20 toneladas, que pueden llevarse en una bodega enorme o suspendidas por fuera.

El Halo fue diseñado para servir tanto en la Fuerza Aérea Soviética como para fines civiles en Aeroflot, lo cual implicaba también ciertos requisitos. Es por eso que el Halo puede usarse para transportar tanto soldados como vehículos, para montar trozos de grandes edificaciones o incluso ayudar en la lucha contra incendios.

El Halo es una mole difícil de ocultar, incluso con el mejor camuflaje. Podemos verlo aquí con los colores de la Aviación Frontal soviética. Obsérvese cómo los extremos de las palas de los rotores se elevan mientras está en vuelo (puede verse en otras fotos) pero cuelgan notablemente cuando está posado.

El primer vuelo del Halo fue el 14 de diciembre de 1977, y su producción comenzó en 1981; para ese mismo año se lo mostró al mundo en el conocido show aéreo de París. Dos años más tarde, en 1983, entraba formalmente en servicio militar en la URSS. En 1985 India se convertía en el segundo país en adquirirlo.

Si uno compara el Mi-26 y el Mi-6, podrá ver que hay una clara influencia del segundo sobre el primero, no solamente en la configuración sino también en el tamaño. Curiosamente, el Halo es apenas más pesado que el Hook, pero puede llevar 20 toneladas, mientras que el modelo anterior llega aproximadamente a 12 en sus bodegas. No es de sorprender entonces que el Halo reemplazara en servicio a otros vehículos anteriores, menos eficientes, estableciendo rápidamente muchos récords.

En las entrañas del monstruo

La configuración del Halo es convencional: un rotor principal arriba y uno menor en la cola. El primero tiene ocho palas con un diámetro de 32 metros, mientras que el segundo tiene cinco palas. Todas las palas están hechas de fibra de carbono, pero las principales tienen núcleo de acero, complementado con titanio en los bordes de ataque. El uso de fibra de vidrio y otros materiales compuestos (por ejemplo, aleaciones de aluminio para la estructura externa) ayudó mucho a reducir el peso vacío del aparato, lo que permite que sobre potencia para mover más carga.

Sobre la bahía de carga, arriba y detrás de la cabina, están montados las dos turbinas Lotarev D-136, las cuales proporcionan 8.550 kW o 11.400 shp cada uno. Cada uno de los motores tiene un sistema de alimentación de combustible independiente, para evitar fallos catastróficos. Ocho tanques de goma debajo del suelo son los principales abastecedores, y hay además dos tanques más sobre los motores, que permiten la alimentación por gravedad en caso de que fallen las bombas de los otros tanques. La capacidad de combustible está entre los 12.000 y 13.000 litros, dependiendo del modelo, pero se pueden cargar hasta cuatro tanques auxiliares.

El helicóptero se carga por la parte trasera, donde un gran portalón da acceso a un espacio de 3,25 metros de ancho x 12 metros de largo, unas dimensiones bastante parecidas a las del conocido avión de transporte C-130 Hércules. Aunque el portalón tiene una rampa plegable, la altura del aparato puede regularse gracias a un sistema hidráulico que modifica la presión de las ruedas. Este tren de aterrizaje, compuesto por tres pares de ruedas, es fijo, del tipo triciclo, para no perjudicar en nada la carga y descarga del material almacenado.

Para facilitar aún más la carga en la bodega, ésta incluye dos tornos eléctricos (cada uno puede mover 2,5 toneladas) para cuando la carga excede cierto peso y no puede moverse por su cuenta. Como puede verse, en esta cabina y con semejante capacidad de peso se pueden llevar varias combinaciones de elementos; algunos ejemplos son los siguientes:

  • entre 80 y 100 soldados, dependiendo de lo que carguen;
  • 60 literas para enfermos y heridos
  • 2 vehículos de reconocimiento BRDM-2, o 2 BMD
  • un vehículo de combate de infantería del tipo BMP
  • 1 BTR-60/70/80
  • 1 MT-LB

Para facilitar las operaciones de transporte a la eslinga, el Halo tiene un circuito cerrado de televisión: así los tripulantes pueden ver lo que sucede metros más abajo. El helicóptero puede, en caso de emergencia, volar con un solo motor (dependiendo, claro está, del peso que esté cargando). Un sistema especial hace que, si un motor se apaga o pierde potencia, el otro aumenta automáticamente su potencia de manera que compensa el la falta de potencia.

Se ha cuidado mucho la facilidad de mantenimiento y de uso general del aparato, poniendo por ejemplo manijas y pequeños peldaños para facilitar la revisión periódica. Una APU incorporada en el aparato, debajo de la cubierta de vuelo, le da energía al helicóptero en suelo, sin que sea necesario prender el motor. Esta APU es la encargada de calentar las láminas del rotor (muy útil en el ambiente ruso, para no despegar con los rotores congelados), la cañería de la cola para el anticongelante y otros sistemas necesarios antes de iniciar el vuelo.

El Mi-26 combatiendo incendios en la zona de Chernobyl. Muchos de sus pilotos murieron a causa de la radiación, y los aparatos fueron abandonados ya que estaban contaminados.

La aviónica es standard para todos los modelos, y probablemente es una de las cuestiones que más se han actualizado con el tiempo, al agregarse variantes y al abrirse Rusia a las tecnologías occidentales. El Halo posee un radar Groza 7A813, un sistema integrado de vuelo PKV-26-1 y sistemas de vuelo automático, Doppler, pantallas con exhibición de mapas, además de un GPS opcional. Las versiones militares poseen además perturbadores radar, supresores IR y dispensadores de bengalas para confundir los misiles de guía infrarroja.

La tripulación de cinco personas tiene una gran visibilidad gracias a la cabina vidriada, que incluso tiene protuberancias para poder ver hacia atrás. Sin embargo la cabina no tiene puertas externas. Está presurizada, a diferencia de la bahía de carga. Existe un compartimento de pasajeros con cuatro asientos detrás de la cabina, que sí está presurizado.

En la bahía de carga hay 40 asientos plegables, y se pueden agregar 60 asientos más en el pasillo central. Hay tres puertas para pasajeros, dos a la izquierda y una en la derecha, que se abren como las puertas de los aviones, con escalones incorporados. Las puertas de carga son accionadas hidráulicamente.

Números y variantes

El Mi-26 básico fue pensado para su uso como transporte militar, de manera que lleva incorporado un sistema de autodefensa, IFF y dispensador de bengalas para confundir misiles enemigos. Por lo general, nunca lleva armamento ofensivo.

Las variantes del Mi-26 son:

  • V-29: prototipo.
  • Mi-26 Halo-Uno: versión militar de transporte de carga. 
  • Mi-26A: versión militar modificada, probada en 1985, con los sistemas integrados PNK-90 de vuelo/nav y otras tareas. No adoptado.
  • Mi-26M: mejora bajo desarrollo; todas las palas del rotor principal sufrieron una nueva configuración aerodinámica, turbinas nuevas del tipo D-127 de ZMKB (cada 10.700 kilovatios; shp 14.350), y sistema integrado modificado del vuelo/nav con el EFIS. Seguridad de OEI mejorada, techos del servicio incrementado, y mayor carga útil máxima (22.000 kilogramos) para las operaciones de grúa.
  • Mi-26MS: versión de evacuación medica. Una sección de cuidados intensivos para cuatro pacientes y dos médicos, sección quirúrgica para una paciente y tres médicos, sección de previa de atención para dos pacientes y dos médicos, sección de la ambulancia para cinco pacientes, tres asientos para asistentes; laboratorio; y sección con el servicio de lavado, almacenaje del alimento. La versión civil utilizada por MChS Rossii esta disponible con laboratorios médicos totalmente modulares. Puede acomodar a hasta 60 pacientes en espera o siete pacientes en cuidado intensivo, 32 pacientes en espera y siete asistentes; o 47 pacientes y ocho asistentes en otras configuraciones, que pueden incluir 12 cuchetas en cuatro gradas delanteras.
  • Mi-26NEF-M: versión ASW (guerra antisubmarina) con radar de búsqueda,
  • Mi-26P: transporte para 63 pasajeros, básicamente cuatros asientos en línea, con el pasillo en el centro; servicio, baños y vestuario detrás de la cubierta de vuelo.
  • Mi-26PK: versión de grúa aérea.
  • Mi-26PP: versión especializada en transmisiones radiales. Visto por primera vez en 1986; se desconoce el estado actual.
  • Mi-26S: versión modificada para prestar colaboración en el desastre nuclear de Chernobil.
  • Mi-26T: transporte civil básico (Izdelie 209), generalmente como Mi-26 Versión militar. Las variantes incluyen sistemas para el examen geológico, con una fuerza de tracción de 10.000 kilogramos o más, a 97 o 108 kilómetros por hora a 55 a 100 por hasta 3 horas.
  • Mi-26T: versión civil de transporte de carga en general.
  • Mi-26TC: versión de transporte de carga.
  • Mi-26TM: versión grúa diferente al PK.
  • Mi-26TP: versión de lucha contra el fuego con tanques internos capaces de dispensar hasta 15.000 litros de materiales ignífugo a partir de uno o dos dispersadores, o 17.260 litros de agua en un cubo colgante VSU-15, o 2 envases EP-8000. El primero fue entregado a la brigada de fuego de Moscú el 19 de agosto de 1999.
  • Mi-26TS: Mi-26T fabricado para la certificación del Mi-26TC a partir de 1996. Es la versión de exportación del modelo T.
  • Mi-26TZ: versión de tanquero. Lleva 14.000 litros adicionales de combustible en cuatro tanques internos y 1.000 litros de lubricantes. El helicóptero puede reabastecer a cuatro aeronaves a través de respectivas mangueras de 60 metros, o a diez vehículos en tierra usando mangueras de 20 metros. La capacidad de transferencia de combustible es de 300 litros por minuto en el primer caso y de entre 75 y 100 litros en el segundo caso. Todo el sistema de reabastecimiento puede ser fácilmente removido para misiones de transporte convencional.
  • Mi-26T2: versión para transporte y de pasajeros, mejorada y con aviónica más avanzada, desarrollada hacia 2015.
  • Mi-27: hay fuentes que dicen que se trató de una versión de comando que se diseñó pero nunca fue construida.

Se calcula que se han construido más de 300 Mi-26 desde su entrada en producción hasta 2015. Ha sido exportado a países ex-soviéticos como Kazakhstan, Ucrania o Bielorusia; sin embargo sus usuarios son cerca de 20 países (sin contar obviamente los que los han alquilado en algún momento para propósitos puntuales). Bielorusia tiene 15 (varios están en almacenamiento), la India ha comprado 10 (aunque otras fuentes solo apuntan a 4 ejemplares), Ucrania tiene casi 40 (algunos en almacenamiento), mientras que diversos ministerios rusos usan como mínimo unos 35. Grecia utiliza la versión T para combatir incendios; también lo utiliza Corea del Norte, Laos, Nepal y Argelia, entre otros. El Mi-26 también ha sido comprado por países latinoamericanos: en 2000 dos se vendieron a Perú y en 2005 Venezuela compró varios aparatos. La Fuerza Aérea de México opera al menos dos unidades propias. A esto hay que sumarle las variantes civiles, que sirven en empresas basadas en países como ItaliaChina y Rusia, por ejemplo.

Un Mi-26 operando para la ONU. Este tipo de aparatos son muy requeridos en casos de emergencia humanitaria debido a que en un solo viaje pueden traer enormes cantidades de suministros, o en su lugar, transportar vehículos que de otra manera requerirían el uso de grandes aviones de transporte y, por lo tanto, de pistas muy extensas.

El Mi-26 se mantiene en producción, aunque no se trata del mismo modelo producido en la década de 1970, sino que ha sido mejorado paulatinamente al diseñarse nuevas palas para los rotores, motores más potentes, y aviónica más evolucionada. El precio estimado de un Halo (en su variante Mi-26TS) hacia 2011 era de entre 20 y 25 millones de dólares.

Uso civil y militar

Gracias a que fue pensado como vehículo militar pero también con aplicaciones civiles, el Halo ha podido servir en casi todas partes del mundo, en diverso tipo de papeles, generalmente trayendo alivio a personas en zonas de desastre.

En este sentido, el uso más inmediato que le dio la URSS fue durante la catástrofe nuclear de Chernobyl de 1986, cuando se fundió el reactor nuclear de esta ciudad cerca de la frontera con Bielorusia. La función principal que se le dio fue la de ambulancia aérea y transporte de civiles: con el material radioactivo cayendo del cielo en una vasta área, era necesario evacuar lo más rápido posible a gran cantidad de personas, muchas de las cuales podían estar heridas o necesitar tratamientos contra la radiación.

Por si fuera poco, inmediatamente se acondicionó una versión especial, la S, que tenía como función principal la de apagar los incendios (el reactor estaba construido, contra el sentido común, con algunos materiales fáciles de encender) y bajar la temperatura del reactor, utilizando para ello unos tanques con una mezcla aislante, que mitigaba en parte los efectos de la radiación. Estos aparatos fueron configurados con una serie de filtros y sistemas para proteger todo lo posible a la tripulación (el Halo es uno de los pocos helicópteros que tiene la cabina presurizada).

Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes, y muchos de los pilotos de Mi-26 y de otros aparatos murieron al poco tiempo por contaminación radioactiva, convirtiéndose en verdaderos héroes. Los aparatos usados en la catástrofe no pudieron volver a utilizarse por estar irradiados, y descansan ahora en una zona especial de almacenamiento dentro del área prohibida al público. Sin embargo, es sabido que personas entran ahí para robar sus partes, lo cual constituye un enorme peligro.

Por otra parte, el uso civil del Halo ha permitido que ciertas organizaciones internacionales, la ONU una de ellas, los haya alquilado numerosas veces a empresas privadas para llevar alivio a zonas de catástrofes como inundaciones, terremotos, tsunamis, etc. Como no requiere pistas de aterrizaje, puede llegar a los lugares más recónditos sin tener que depender de ningún tipo de instalaciones, ya que incluso lleva grúas internas para ayudar a descargar el material que no rueda por sí mismo.

El Mi-26 de Uralaviatrans recuperando al Chinook estadounidense en Afganistán.

Irónicamente, EEUU ha sido un usuario circunstancial del Mi-26. Durante la campaña contra las milicias talibanes de 2001-2002, un Halo fue alquilado a Uralaviatrans por los militares estadounidenses para que transportara en eslinga un MH-47 Chinook de las fuerzas especiales que había sido derribado. El modelo soviético hacía parecer pequeño al estadounidense, a pesar de que es el helicóptero más grande y potente que utiliza EEUU.

Por esa fecha tuvo lugar también una acción de combate del Halo que resultó en la primera pérdida de uno en misión militar. En agosto de 2002, separatistas chechenos derribaron uno de estos aparatos con un misil, matando a un total de 127 soldados rusos (el Halo cargaba 150 pasajeros). Como puede verse en la cifra, la catástrofe fue doble: el helicóptero no estaba preparado para llevar a tantas personas y era obvio que los responsables militares habían abusado de su diseño. Esto habla a las claras de las capacidad de sobrecarga del aparato, pero también del pobre liderazgo militar, que hacía volar a los aparatos sobrecargados, exponiéndolos a accidentes y acción enemiga más de la cuenta. Esto resultó en una condena contra el comandante responsable del helicóptero, además de la condena a cadena perpetua de los chechenos hallados culpables por el derribo.

El Mi-26 ha conseguido varios récords, entre ellos el lanzamiento de paracaidistas más grande de la historia, cuando se lanzaron 250 personas de uno de estos gigantes (propiedad de la empresa
Uralaviatrans). Otro de los récords más llamativos se dio el 3 de febrero de 1982, cuando un prototipo de pruebas se elevó con un peso total (helicóptero, carga y combustible) de 56.768 kilogramos a una altura de 2.000 metros.

Se agradece enormemente la colaboración de ARA-202 (foro Por Tierra, Mar y Aire) quien colaboró con varias fotografías y datos actualizados.

Especificaciones técnicas Mil Mi-26 Halo
Planta Motriz:dos turbinas Lotarev D-136 de 11.400 shp
Velocidadesmáxima 295 km/h; de crucero 255 km/h 
Techo de servicio4.600 metros; estacionario de 1.800 metros sin efecto suelo o 4.500 con efecto suelo
Alcance1.200 km con combustible auxiliar; 800 km con la reserva máxima de carburante; entre 475 y 800 km con carga máxima
Capacidad de combustibleinterna de entre 12.000 y 13.000 litros
Pesosnormal de despegue 49.500 kg; máximo de despegue 56.000 kg; vacío 28.200 kg; unos 20.000 kg de carga (dependiendo del combustible y la distancia a recorrer, si es interna o externa)
DimensionesDiámetro del rotor principal: 32 metros 
Largo: 33,8 metros (40 metros con los rotores girando) 
Largo fuselaje: 33,5 metros
Ancho: 8,2 metros
Altura: 8,1 metros
Diámetro del rotor de cola: 7,6 metros
Tamaño de la bahía de carga: 12 x 3,3 x 2,9 o 3,2 metros (la altura es variable)
Tripulacióndos pilotos, un navegante, un ingeniero de vuelo y un encargado de carga
EquipamientoGeneralmente no tiene armamento. Los rotores tienen sistemas eléctricos para evitar la formación de hielo. Supresores de firma infrarroja en los motores, al igual que jammers, señuelos y bengalas. Los tanques de combustible son autosellantes. La aviónica incluye un radar Doppler meteorológico, piloto automático y capacidad para operaciones en todos los climas, de día y de noche.

Mil Mi-12 Homer (V-12)

La oficina de diseño de helicópteros Mil no era ajena al desarrollo de transportes pesados: ya habían creado el mayor aparato hasta el momento, el Mi-6 (código de la OTAN Hook) y el Mi-10. Sin embargo, se superaron varias veces con su siguiente proyecto, denominado V-12 por los soviéticos. La OTAN planeó darle el nombre código de Mi-12 Homer, pero al no entrar en producción esta designación terminó siendo no oficial, aunque se la usa todavía en gran medida en Occidente.

De diseño totalmente fuera de serie, el Mi-12 fue un aparato pensado para un trabajo extremo, que llegó en momentos donde la constante experimentación aeronáutica permitía pensar máquinas de todo tipo. Lamentablemente su suerte hizo que esta misma evolución sellara su destino.

El primer prototipo comenzó a construirse en 1965. Su tarea no era nada fácil: debía ser capaz de levantar no menos de 30 toneladas. La idea operacional del aparato era convertirse en un complemento del avión de transporte An-22. Cuando este aparato tuviera que llevar su carga a lugares en donde no existieran pistas de aterrizajes, el Mi-12 debía ser capaz de tomar esa carga (fueran personas, equipo o vehículos) y transportarla rápidamente a lugares más cercanos al campo de batalla. Hay que tener en cuenta que con semejante capacidad de carga se podría poner en acción rápidamente enorme cantidad de poder de fuego.

El primer vuelo del primer prototipo, el 27 de junio de 1967, no terminó bien: las vibraciones excesivas repercutieron en todo el aparato, haciendo que aterrizara desnivelado y una rueda de aterrizaje estallara. La prensa occidental informó que el aparato había quedado completamente destruido, algo que no era cierto.

Casi un año después, El 10 de julio de 1968, este primer prototipo demostró sus capacidades al levantar 31.030 kilos a 2.950 metros (con una velocidad de ascenso de casi 3 m/s). Ese mismo año, el 6 de agosto, repitió la hazaña agregando más peso: 44.205 kilos a una altura de 2.255 metros, lo cual sigue siendo (y casi seguramente será por muchos años) un récord mundial. Fue debido a este récord que fue “descubierto” por las autoridades militares occidentales. Muchos se asombraron al enterarse de que era más grande que un Boeing 727 y podía transportar a 120 pasajeros.

Viendo los enormes progresos del programa, el V-12 fue bautizado como Homer por la OTAN, que pensaba que el aparato entraría pronto en servicio. Sin embargo, a pesar de sus éxitos, las prioridades militares soviéticas estaban cambiando.

Además del primer prototipo, se construyó un segundo; sin embargo, este aparato esperó un año entero en la fábrica experimental de la empresa Mil, en Panki, volando recién en marzo de 1973.

Mientras tanto, en 1971, el prototipo nº1 realizó una serie de vuelos promocionales por toda Europa, tour que culminó con su participación en la 29º edición del Salón Aéreo de Le Bourget (Francia). La idea era mostrarle al mundo de qué era capaz la maquinaria bélica soviética, impresionando a Occidente con semejante aparato.

El primer prototipo del Homer se conserva en el famoso museo de la Fuerza Aérea Rusa en Monino (a 50 kilómetros de Moscú). El segundo prototipo está en la planta de fabricación de helicópteros Mil en Lyubertsy-Panki.

Esto ayudó a que los récords del aparato fueran reconocidos, así como su diseño y audacia. El V-12 recibió el Premio Sikorsky de la Sociedad Americana de Helicópteros por sus enormes logros de ingeniería aeronáutica; incluso se llegó a patentar su diseño en EEUU, Reino Unido y otros países, posiblemente tendiendo a una futura fabricación civil. Durante esos años, el primer prototipo registró 8 récords de carga a gran altura, cuatro de los cuales todavía no fueron mejorados.

A pesar de toda esta promoción, el V-12 fue cancelado por las autoridades soviéticas. Varios factores contribuyeron. Aunque el diseño había sido más que exitoso y prometedor, una de las funciones para la que se había pensado el V-12 y el An-22, el transporte de misiles nucleares pesados, ya no era tan necesaria debido a la existencia de otros vectores, como los misiles y los bombarderos. Esto hizo incluso que la URSS redujera sus pedidos de An-22.

Fue así que las autoridades soviéticas cesaron la experimentación en 1974. El primer prototipo quedó en la fábrica Mil, donde puede vérselo sin sus rotores, y el segundo fue donado al Museo de la Fuerza Aérea en Monino, a 50 kilómetros de Moscú, donde puede vérselo como si fuera a despegar.

Sin embargo, como fue pasó con sus predecesores, la experimentación y desarrollo de este aparato no fue inútil. Su legado persiste en muchos aparatos de la misma empresa Mil, como el Mil Mi-26 Halo, el heilcóptero operacional más grande del mundo.

Cómo era el gigante

Sin duda alguna, lo primero que llama la atención sobre el Mi-12 es la extraña configuración de dos rotores ubicados cada uno en el extremo de un ala. Este aparato es uno de los muy pocos que utilizó esta configuración, por lo que no es de extrañar la sorpresa. De hecho, es el único aparato de la Mil que usó esta disposición, que eliminaba la necesidad de un rotor de cola.

El motor, la transmisión y los sistemas del rotor fueron derivados del diseño del Mi-6, es decir que cada ala tenía la potencia del mayor helicóptero de la época. Esto facilitó su instalación ya que no era necesario reacomodar los motores ni ningún otro sistema.

Cada rotor de cinco palas estaba en el extremo de un ala que se ensanchaba cuando más se alejaba del fuselaje (como puede verse en la fotografía). Estas alas trapezoidales también eran una marca distintiva del aparato. Cada rotor estaba movido por dos turbinas de 4.125 kW o 5.500 SHP.

Obviamente cada rotor se movía en una dirección distinta; el de la izquierda giraba en el sentido de las agujas del reloj y el otro de manera inversa. Las aspas eran totalmente de metal, fruto de una época en donde los materiales compuestos todavía estaban siendo mejorados, lo cual añadía mucho al peso del aparato: cada una pesaba 840 kilos y medían 17 metros.

El fuselaje también era totalmente metálico, y de un diseño clásico, con un portón trasero de dos hojas que se abría lateralmente. Una rampa controlada hidráulicamente facilitaba el acceso, ajuntándose la altura con relación al suelo.

En el techo de la bodega de carga había rieles que recorrían toda su longitud. En ellos estaba montado un puente-grúa eléctrico de 10 toneladas de capacidad, para arrastrar cargas que no pudieran moverse por sí mismas. Había 50 asientos plegables de tela ubicados en los laterales, para transportar la misma cantidad de personas.

La cabina estaba a media altura, en la parte delantera del fuselaje. En ella se alojaban piloto, copiloto, ingeniero y electricista, los dos primeros delante y los otros dos detrás, en ese orden. Por encima de la cabina, en otra cubierta, había una pequeña cabina para el navegante y el operador de radio.

Se puede apreciar la magnitud del aparato viendo estas fotografías de los motores del Homer durante una revisión.

Los tripulantes accedían a la cabina principal por dos puertas laterales a la izquierda y una a la derecha; además había puertas corredizas a cada lado de la bodega de carga.

A disposición de los pilotos había un equipo eléctrico de 480 kW, que alimentaba todos los sistemas; además de un grupo auxiliar de potencia que permitía mantener la electricidad aunque los motores estuvieran apagados, arrancando además el aparato independientemente del estado en que se encontrara. Un radar de cartografía terrestre montado en la parte inferior del fuselaje delantero permitía la navegación con poca visibilidad. El helicóptero, aunque podía ser aterrizado manualmente, disponía de un sistema de estabilización automática.

El tren de aterrizaje no era retráctil, y consistía en pares de ruedas gemelas dispuestas en triciclo. El sistema de amortiguación era mixto: neumático y por presión de aceite.

Bajo el suelo de la cabina estaban los depósitos de combustible; como puede verse en la foto había un cilindro en cada costado. Cuando fueron vistos en Occidente en 1971, se pensaron que eran para ayudar a la autonomía en viajes más largos, y aparentemente esa era la idea.

Los motores que se alimentaban de este combustible son cuatro turbomotores Soloviev D-25VF, cada uno con una potencia de 4.125 kW (5.500 SHP). Estos motores funcionaban en pares, suministrando su potencia sumada a su correspondiente rotor. Sin embargo, también se interconectaban los dos pares entre sí, de manera que si alguno de los motores fallaba (o incluso, si fallaban dos motores del mismo lado), se aseguraba una sustentación auxiliar: los motores del lado contrario pasarían parte de su potencia al lado falto de energía.

En esta fotografía puede verse la carcasa inferior de un motor durante su revisión.

Siempre pensando en facilitar el mantenimiento, los ingenieros soviéticos habían pensado en un sencillo sistema para la reparación de las plantas motrices. Como puede verse en las fotografías, la carcasa inferior de los motores podía bajarse verticalmente 1,8 metros, creándose así una plataforma de trabajo ideal los mecánicos. En ella, tres personas podían realizar el mantenimiento tanto de los motores como de las cabezas de los rotores.

Además, las carcasas superiores de cada lado se abrían hacia afuera, proporcionando también plataformas de trabajo para otras partes de los motores.

Especificaciones técnicas
Mil Mi-12 Homer (V-12)
Tripulación
6
Largo37 metros
Diámetro del rotor35 metros cada uno, con un área de 1.924 metros cuadrados
Alto12,5 metros
Capacidad de la bodega de carga28,15 metros de ancho y y 4,4 metros de altura
Peso– vacío 69.100 kg
– normal de despegue: 97 000 kg
– máximo de despegue: 105 000 kg
Carga útil– en despegue vertical: 25 000 kg
– en despegue con carreteo 30 000 kg
– carga máxima exterior 5.500 kg a 3.500 m de altura
Planta motriz4 Soloviev D-25VF de 4.048 kW (6,497 hp) cada uno
Potencia/peso0,2 kW/kg
Velocidad máxima/crucero260 km/h / 240 km/h
Alcance1.000 km; 500 km con una carga de 35.400 kg
Techo de servicio3.500 metros
Records todavía
no superados
– 22 de febrero de 1969, récord de altitud con 30.000 kilos de carga (2.951 metros)
– 22 de febrero de 1969, récord de máxima carga a 2.000 metros (31.030 kilos)
– 6 de agosto de 1969, récord de altitud con 35.000 kilos de carga (2.255 metros)
– 6 de agosto de 1969, récord de altitud con 40.000 kilos de carga (2.255 metros)
Breve video en inglés sobre el diseño del Mi-12, mostrando numerosas tomas de vuelo y carga. Este es el primer prototipo, así como apareció en su tour por Europa en 1971.

Tanques voladores

Al igual que otras locas ideas sobre tanques, este concepto se pensó durante la época de la primera posguerra, pero más hacia la década de 1930, cuando ya muchos países habían abandonado la idea de tanques pesados y grandes. Si ya de por sí los blindados eran difíciles de superar para la infantería, ¿qué decir de tanques que llegaran al campo de batalla con alas?

Claro está, como dicen, que la mayonesa y la mermelada pueden ser muy ricas por separado, pero juntas… Aunque el concepto era particularmente factible, en teoría, con tanques ligeros como los que ciertos países habían desarrollado para la época, la cuestión técnica estaba demasiado a la vanguardia.

Podemos ver aquí uno de los primeros intentos de tanques aerotransportados: un bombardero soviético TB-3 llevando bajo sus alas una tanqueta T-27, durante unos ensayos en 1935.

Curiosamente, tanto estadounidenses como japoneses lo intentaron, sin resultados muy prometedores. Sin embargo, los soviéticos, como suele suceder, se llevaron la palma con su diseño de tanque volador.

En un principio se pensó en crear grandes bombarderos para que cargaran el tanque. Otros países habían intentado con planeadores (la URSS lo haría luego), pero los ingenieros soviéticos fueron al grano, sujetando tanquetas T-27 entre las alas de bombarderos TB-3. Cargándolos externamente, los aviones debían aterrizar y luego dejarlos ir. El único problema era que solamente se podía llevar un tanque por cada avión.

Se pensaron así otras alternativas: una fue el lanzamiento de tanques con paracaídas, el otro, el lanzamiento sobre agua. Incluso en 1940 se lanzaron tanques ligeros a unos pocos metros de distancia del suelo, desde bombarderos TB-3. Según se dice, la idea era que rodaran sobre sus orugas por unos metros, hasta detenerse con el motor en neutral. Sin embargo, es de esperarse que no hayan salido muy bien dichos experimentos, ya que la idea se abandonó.

Antonov A-40 Krylya Tanka

Un problema con el lanzamiento de tanques era que en ciertos sistemas, la tripulación debía saltar separadamente, y existía la posibilidad de que no pudiera llegar a tiempo para utilizar el tanque. Había encontrar una manera de que todo el paquete llegara junto. La solución: tomar un tanque ligero T-60, agregarle alas y superficies de control, de manera que el fuselaje del improvisado planeador fuera el mismo tanque. Se llegó incluso a diseñar un sistema por el cual el cañón del tanque, apuntando hacia atrás, era sujetado a la superficie de control de la cola. Cambiando la elevación del arma, se podía entonces hacer descender o ascender el planeador, mientras que girando la torre se controlaba la orientación hacia derecha o izquierda.

Cuando llegara el momento de aterrizar, el piloto del tanque encendía el motor y le daba potencia, de manera que el aparato pudiera tomar tierra y continuar acelerando o frenando, de acuerdo al caso necesario. En pocos minutos se podían sacar las alas, y el tanque estaba listo para combatir.

El curioso aparato, apodado KT-40 (por Krylya Tankatanque alado), también es conocido como Antonov A-40 o A-40T. Fue sin duda, una de las apuestas más serias y potencialmente exitosas del proyecto de tanque volador de esos años.

El KT-40 era un planeador de despegue convencional… pero era todo lo que tenía de convencional. Esta fotografía del proyecto nos muestra la torre apuntando hacia trás, sujeta a los planos de cola.

La idea era no solamente apoyar a fuerzas aerotransportadas, sino también a partisanos que operaban tras las líneas enemigas, haciéndoles llevar material pesado para que montaran operaciones con más poder de fuego. La fotografía anexa no es un fotomontaje: la idea comenzó a ser llevada a la práctica en 1940.

Un T-60 fue convertido en un planeador en 1942. Sin embargo las pruebas no eran muy realistas: para aligerar el tanque se le quitaron las armas, la munición y otros elementos, dejándolo solamente con un poco de combustible. Incluso así, los pilotos del TB-3 de remolque tuvieron que soltar prematuramente el planeador para evitar estrellarse. La resistencia que generaba el aparato desestabilizaba y frenaba demasiado al bombardero; incluso así se dice que el aparato planeó bastante bien, aterrizando en un campo. El conductor, luego de sacarle las alas y colas, pudo conducir de vuelta a la base sin problemas.

Después de esta prueba, el proyecto fue abandonado, ya que no existía ninguna aeronave con el suficiente poder en sus motores como para remolcar seguramente un tanque de ese tipo.

Sin embargo, la idea del tanque que cae del cielo para sorprender al enemigo no murió totalmente entre las autoridades militares soviéticas. Durante la época de la Guerra Fría, se experimentó con una solución diferente. Tanques T-80 lanzados desde grandes transportes, usando paracaídas múltiples, los cuales, próximos al suelo, activaban cohetes de frenado (similares en concepto a los utilizados para frenar las cápsulas espaciales cuando están por tocar tierra) que permitían un aterrizaje relativamente suave. Sin embargo, el tironeo y movimiento brusco del tanque cuando dejaba el transporte aparentemente impedía que el vehículo llevara a su tripulación, que podría sufrir fuertes golpes. Es por eso que los tripulantes serían lanzados por separado, caerían teóricamente cerca y se apresurarían a tomar sus vehículos para la batalla. A pesar de los efectos pirotécnicos más que interesantes, aparentemente esta idea tampoco reunió todo lo necesario como para ser tomada en cuenta para despliegues masivos.

El murciélago de Baynes

Como otros países, EEUU también buscaba a fines de la década 1930 una forma de aerotransportar unidades militares pesadas. Como en otros casos, se pensó rápidamente en un planeador, ya que no existían aviones lo suficientemente grandes como para llevar un tanque.

Curiosamente, mientras la mayoría de los diseños incluían alas rectas con grandes superficies de control, el de L. E. Baynes se ganó el apodo de murciélago debido a que tenía alas en flecha de más de 30 metros. Esto en 1941, cuando pocos estaban pensando en las ventajas de las alas en flecha. Para incrementar la curiosidad del diseño, este incorporaba estabilizadores verticales en las puntas de dichas alas, y no poseía cola. Se trataba, en suma, de un ala voladora.

Esta “mochila alada” estaba pensada para ser adosada a un tanque, convirtiéndolo temporalmente en un planeador. Se construyó un prototipo a un tercio de la escala en 1943, totalmente hecho de madera. En julio de ese año se hizo el primer vuelo. Aunque exitosos, estos vuelos no sirvieron de mucho. El proyecto se abandonó ya que no fue posible encontrar un tanque adecuado para esta idea. Además, se habían desarrollado planeadores (como los utilizados en el Día D) que permitían llevar jeeps y otros equipos ligeros y pesados dentro del fuselaje, un lugar mucho más adecuado. Estos planeadores eran una alternativa mucho más práctica y que ya funcionaba.

El único Murciélago construido fue el primer monoplano sin cola disponible para investigación en todo el mundo (a excepción de los proyectos alemanes), y fue volado intensamente por el Real Establecimiento de Aeronaves británico para saber más sobre la estabilidad y el control de este tipo de aviones. Se sabe que existió hasta 1958, pero allí se le pierde la pista.

Avión de reconocimiento estratégico Lockheed U-2

Aunque parecía desaparecido de la escena internacional, esta mariposa negra sigue volando y haciendo un trabajo impecable, varias décadas después de su primer vuelo.

El U-2 es un avión monoplaza, de un solo motor, dedicado al reconocimiento estratégico de gran altura. De proporciones extrañas para un avión, podría pasar fácilmente por un planeador. Este avión las requiere para volar adecuadamente a grandes altitudes, allí donde la atmósfera es casi inexistente.

La gran envergadura del U-2 lo hace reconocible en cualquier parte del mundo. Es sin duda su característica más destacable.

Este avión espía puede llevar una gran cantidad de sensores y cámaras de diverso tipo, y es un aparato de reconocimiento fiable. Sin embargo, es difícil de despegar, de aterrizar y de pilotar, por lo que requiere a los mejores pilotos disponibles.

Su misión es la de proveer a las USAF y a la CIA y de vital información sobre instalaciones enemigas, ya sea de día o de noche, volando a gran altura en condiciones de todo clima, y de manera continua. Dicha información de inteligencia es un aspecto crítico para los que toman decisiones importantes en todas las fases de un conflicto, incluyendo señales de guerra en tiempo de paz, crisis, conflictos de baja intensidad y operaciones a gran escala.

Nacimiento y uso durante la Guerra Fría

El U-2 fue producto de mucho tiempo de trabajo entre la CIA, la USAF y la corporación Lockheed, que comenzó a ganar fama con sus programas secretos, al igual que ciertos otros proveedores.

El primer avión aprobado para dicho programa fue el Lockheed Skunkworks CL-282, con código AQUATONE, para la CIA. En ese momento, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower autorizó la operación OVERFLIGHT, que pudo haber puesto al mundo al borde del desastre.

En 1955, en uno de los momentos más duros de la Guerra Fría, la administración de Eisenhower propuso al gobierno soviético una política de Cielos Abiertos, la cual establecía que, para mantener el equilibrio del poder, los dos países pusieran espiarse con aviones de reconocimiento de manera totalmente “legal”. La idea detrás de este acuerdo era que las dos partes estuvieran más tranquilas al poder vigilar que el oponente no estaba preparando ningún tipo de ataque. Sin embargo, la URSS no aceptó dicho acuerdo. Esto llevó a los EEUU a autorizar de manera clandestina el sobrevuelo de aviones U-2 de las instalaciones militares soviéticas.

En ese momento, el U-2 estaba saliendo de su capullo. Fruto del talento de un grupo de ingenieros liderados por Clarence L. “Kelly” Johnson en la planta “Skunk Works” de Lockheed en Burbank, California. Tanto el diseñador como el lugar seguirían siendo famosos por sus aviones mucho tiempo después.

El U-2 hizo su vuelo inaugural en agosto de 1955, y un año más tarde fue declarado operacional, comenzando a servir en su misión.

Para evitar que su silueta tan característica fuera reconocida inmediatamente, se le inventó una “tapadera”. Los U-2 eran, en los papeles y en casi todo, miembros de un ficticio 2º Escuadrón de Reconocimiento de Clima (Provisional), y comenzaron a arribar a la base estadounidense de Adana, en Turquía, justo un año después de su primer vuelo. No era un punto al azar: Turquía era una de las formas de acceso más directas al Pacto de Varsovia, y además su gobierno estaba deseoso de colaborar con la OTAN.

Dada la dificultad de la misión, la base tuvo que ser mejorada: ni siquiera tenía un perímetro de defensa. Al parecer, los aviones del clima eran muy valiosos. La USAF se encargaba de proveer al escuadrón de comandantes y apoyo logístico, mientras que la CIA entrenaba y ponía a disposición a los oficiales, pilotos y planificadores de misión, encontrando las bases más apropiadas en diferentes partes del mundo. En este sentido, una de las cuestiones más curiosas era que, si bien los pilotos provenían de la USAF o de la US Navy, no podían volar el avión perteneciendo a estas organizaciones. Para poder ocultar mejor sus intenciones, el programa los obligaba a renunciar y a ser recontratados por la CIA como civiles. Sin embargo, se les pagaba muy bien y según el acuerdo, la USAF se comprometía a recontratar a los pilotos con el mismo rango con el que se habían marchado, una vez dejaran de volar el U-2. También es curioso notar que Eisenhower propuso, en un primer momento, que este aparato fuera volado por pilotos extranjeros, para que, en caso de ser derribados, EEUU pudiera negar su involucramiento. Por lo que se sabe, algunos pilotos griegos y uno polaco intentaron pasar por el programa de reclutamiento, pero fuero rechazados por su escasa experiencia en reactores y sus pobres resultados, dificultados por la barrera idiomática. Esto hizo que el programa buscara, a partir de entonces, solo a pilotos de caza estadounidenses. Como las primeras unidades no tenían versiones de entrenamiento, los pilotos tenían su vuelo de bautismo solos, siendo guiados por radio. El piloto de pruebas Tony LeVier entrenó a varios pilotos de Lockheed, y también a los primeros seis pilotos de la USAF, quien a su vez se convirtieron en instructores de los demás pilotos que fueron ingresando al programa.

Obviamente, toda esta organización no tenía nada que ver con el clima, y se trataba de una de las más estrechas colaboraciones de la CIA con una organización armada de EEUU. La CIA organizó diversos “destacamentos”, cada uno clasificado con letras; así por ejemplo el Destacamento B estaba en Turquía, el C en Japón, etc. Cada uno en países aliados cercanos a un país enemigo. A veces, las misiones de reconocimiento sobre territorio comunista se realizaban con conocimiento y aprobación (secreta) del gobierno amigo, pero en otros casos, los aliados eran más o menos engañados y no conocían todos los detalles.

Una muestra del trabajo del U-2. Fotografía de gran definición del sitio de lanzamiento de misiles SS-6, del cual despegó el Sputnik.

Pronto, el el U-2 tuvo que afrontar su primer desafío: volar a gran altitud sobre la Unión Soviética, reunir información fotográfica y señales electrónicas para la inteligencia estadounidense.

Sin embargo, en esa fecha el mundo era lo suficientemente peligroso como para que fueran necesarias otras misiones en diferentes partes. En septiembre de 1956, por ejemplo, un piloto de U-2 llamado Gary Powers voló sobre el Mediterráneo oriental para determinar la posición de barcos franceses y británicos que apoyaban la invasión israelí de Egipto, luego de que el ejército de dicho país hubiera tomado control del Canal de Suez. Otros vuelos fueron sobre países conflictivos de la zona, como Siria, Irak, Arabia Saudita, Líbano y Yemen.

Hacia fines de 1957, muchas cosas habían cambiado en la base turca. En febrero de 1958 su nombre pasó a ser Incirlik, y se convirtió en la mayor base de U-2 del mundo. Sus recursos eran muy grande, y su tarea cada vez más complicada.

Otra de las bases estaba en Pakistán, desde donde se espiaban las instalaciones de misiles soviéticas. Por cada misión de cada base, había una misión más de diversión. Un avión despegaba, pero en lugar de entrar en el territorio soviético, se quedaba volando por la frontera, para dividir el esfuerzo de persecución. Estos vuelos partían de Incirlik, volaban sobre Irán y el sur del Caspio hacia la frontera entre Pakistán y Afganistán, y volvían por la misma ruta. Pero no eran en vano: aprovechaban para sacar fotografías y recoger información de dichos países, entre otras cosas.

Dichas operaciones de U-2 continuaron por muchos años en ambas bases. Los soviéticos podían detectar a los U-2 con sus potentes radares, pero había poco que pudieran hacer. El U-2 volaba demasiado alto, tanto, que ningún tipo de AAA podía alcanzarlo. Incluso los aviones interceptores de esa época tenían dificultares a esa altura. El aparato era perfecto.

En 1958, los U-2 del Destacamento C de la CIA, con base en Taiwan, volaron sobre la costa de China para averiguar si este país estaba preparándose para una invasión sobre Taiwan, y en 1959 ayudaron a recolectar información durante un levantamiento en Tibet. Este grupo de aparatos operaba en bases japonesas, aunque por un tiempo lo hicieron en bases filipinas. Hasta 1960, se dedicaron muchas veces a recolectar muestras de aire de la atmósfera alta en búsqueda de rastros de pruebas nucleares soviéticas.

Lo que sucedió en ese año hizo que este grupo de aviones espías fuera retirado de Asia, y que se cambiara totalmente su forma de uso. Y es que los vuelos sobre la URSS estaban dejando de ser seguros. Los radares soviéticos seguían detectando a lo que ellos creían eran bombarderos Canberra, similares en forma a los U-2. Si bien no podían hacer nada para derribarlos, sabían que estaban allí. Y eventualmente, supieron hacer lo que era necesario.

Así, el programa de la CIA cambió repentinamente el 1 de Mayo de 1960, fiesta nacional en la URSS por celebrarse el Día del Trabajo. Incluso en dicha ocasión, la defensa soviética no descansaba. El piloto Gary Powers había despegado desde Pakistán y debía llegar a Noruega. En el camino debía fotografiar dos enormes instalaciones de pruebas de misiles balísticos intercontinentales, uno en Sverdlovsk y el otro en Plesetsk. Obviamente, las dos estaban fuertemente defendidas por baterías antiaéreas de todo tipo.

Powers no era un novato, ya que tenía 27 misiones en su haber. Pero algo puede salir mal, incluso con experiencia y el mejor avión. Todo salió perfecto al comienzo. Tanto él como el vuelo de diversión de Incirlik salieron a tiempo. Pero cuando el U-2 de Powers llegó a Sverdlovsk, estando a más de 20.000 metros de altura, los soviéticos, que lo tenían en la pantalla del radar, atacaron. Los soviéticos tenían muchas ganas de derribar uno de esos aviones espías que por años habían violado la seguridad nacional. No fue para menos: 14 misiles antiaéreos SA-2 fueron lanzados al instante, en una andanada mortal, que nada podría resistir. Aunque ninguno de los misiles alcanzó de lleno al avión, las sucesivas explosiones cercanas formaron una onda de choque que despedazó al frágil aparato.

Powers se eyectó sin poder accionar los controles de autodestrucción que hubieran desintegrado los sensores y aparatos espías del avión. Luego fue arrestado por los soviéticos, quienes lo mantuvieron oculto por unos días. Cuando Eisenhower negó públicamente la existencia de los vuelos espías, el gobierno soviético lo hizo quedar en ridículo al presentar tanto al avión como al piloto. Powers fue juzgado y estuvo preso en la URSS por dos años, hasta que fue canjeado por un espía soviético capturado en territorio occidental.

Todo el asunto trajo problemas diplomáticos a nivel mundial. Los gobiernos de Turquía, Pakistán y Noruega desconocieron que los aviones fueran espías, y luego todos los U-2 volvieron silenciosamente a EEUU. Se trató, en suma, de una enorme pérdida para el programa, pues a partir de ahora ya no se pudo desconocer lo que hacían estos aviones, y todo el mundo los reconocería si aparecían en bases extranjeras. El presidente, para evitar nuevos problemas de este tipo, dictó una orden especial que prohibía los sobrevuelos espías sobre territorio de la URSS.

El derribo de Powers sacudió completamente a la comunidad de la CIA. Muchos destacamentos fueron retirados de sus bases, para evitar problemas diplomáticos, los aviones mudados a otras instalaciones en y sus pilotos devueltos a EEUU (aparentemente en la base turca también operaban pilotos británicos, sin el consentimiento turco). Todo el asunto generó una gran restructuración del programa, que cambió de bases, nombres y forma de operación. Eventualmente, los U-2 pasarían a operar bajo la estructura de la USAF: ya no existía necesidad de ocultar la existencia o la verdadera misión de la nave, y de esta manera se simplificaba su operación al no tener que entrenar y seleccionar pilotos a escondidas.

Esta restructuración no afectó, sin embargo, la carrera del U-2, porque la Guerra Fría continuaba. El 15 de octubre de 1962, el mayor Richard S. Heyser, volando sobre Cuba en uno de estos aparatos, fue el primero en conseguir fotografías de los sitios de lanzamientos de misiles que los soviéticos estaban construyendo en la isla. Así EEUU tuvo pruebas de sus acusaciones, para poner entre la espada y la pared a Kruschev. Lamentablemente, en una misión similar el 27 de octubre, con la Tercera Guerra Mundial a punto de comenzar, el mayor Rudolph Anderson, Jr fue derribado en su U-2, y pereció en el acto.

Una muestra del trabajo del U-2 en Irak: una base aérea y sus instalaciones aledañas. Incluso se pueden ver los aviones alineados junto a la pista. El ojo bien entrenado de un agente de reconocimiento puede saber muchos detalles gracias a fotografías de este tipo.

Pero la Guerra Fría se desparramaba por todo el mundo, y pronto la CIA tenía otros objetivos, otras bases y otras misiones para el U-2. A pesar de que los satélites espía seguían perfeccionándose, estos aparatos tenían grandes ventajas: no tenían órbitas predecibles, podían ser mejorados con facilidad, no eran tan detectables y además podían hacer vuelos sobre cualquier zona, algo que los satélites no podían ya que sus rutas eran fijas.

Fue por eso que en los años siguientes, el U-2 continuó siendo la elección de la USAF y la CIA. “La Compañía” voló estos aparatos, sin marcas, desde bases taiwanesas en misiones sobre Vietnam del Norte desde febrero de 1962, pero después de lo sucedido en el Golfo de Tonkin (momento en el que EEUU se involucra oficialmente en la guerra civil vietnamita), el SAC (Strategic Air Command, Comando Aéreo Estratégico) tomó el control de todas las misiones de reconocimiento del U-2 sobre Indochina. Hacia noviembre de 1962 el Destacamento G fue desplegado en una base tailandesa, espiando entre otras cosas la frontera entre China e India, países que sostuvieron una breve guerra entre octubre y noviembre de ese año. La alianza de India con EEUU permitió que el año siguiente este país cediera bases para misiones sobre China y la URSS, aunque la base de Takhli en Tailandia continuó siendo la principal base en Asia.

A comienzos de 1964, el SAC envió un destacamento de U-2s a Vietnam del Sur, para realizar reconocimiento sobre su vecino del norte. Con la Guerra de Vietnam escalando rápidamente, tuvieron bastante trabajo, entre otras cosas, identificando bases de misiles antiaéreos, que eran la principal amenaza de los bombarderos y cazabombarderos que se introducían en territorio enemigo.

Durante este conflicto estos aparatos continuaron dando información precisa, perdiéndose solo uno de ellos en combate, sin tener que lamentarse la pérdida del piloto. Incluso cuando se firmó el cese al fuego y EEUU quedó al margen del conflicto, la CIA tomó el relevo y continuó usando los U-2 sin identificación del Destacamento H durante 1973 y 1974, espiando objetivos en el país del norte.

Pero incluso sin poder sobrevolar la URSS y sin una guerra en Vietnam, los U-2 se mantuvieron en activo observando a aliados y enemigos en sus conflictos regionales. Por ejemplo, en 1970 un par de estos aparatos vigilaron el desarrollo del conflicto entre Israel y Egipto.

Variantes

Obviamente, un aparato tan viejo como el U-2 no podría seguir operando sin haber sido mejorado, adaptado y reconfigurado para mantenerse al día. Sin embargo, los modelos actuales están derivados directamente de la versión original, que voló por primera vez en agosto de 1955.

Curiosamente, la primera versión, la A, no tenía variante de entrenamiento; se fabricaron 48, que sirvieron para formar a los primeros pilotos. La versión C, la más utilizada durante los momentos más calientes de la Guerra Fría, tenía un motor más potente y tomas de aire modificadas. Las versiones D y CT eran biplazas, pero solo la CT era de entrenamiento; la necesidad de contar con esta variante se hizo evidente luego de diversos accidentes y problemas para capacitar a los pilotos novatos. Más adelante surgieron las versiones E y F, que podían ser reabastecidas en vuelo. Sin embargo, no se usó esta capacidad, ya que se demostró que la fatiga del piloto hacía peligroso que volara durante demasiado tiempo.

Durante los años 60s y 70s se pensaron y construyeron otras variantes, a veces en cantidades tan limitadas como una o dos, pensadas para cuestiones muy específicas o para probar tecnologías.

El salto más grande lo representó el U-2R, que voló por primera vez en 1967. Era 40% más grande que la primera versión, podía volar mejor gracias a sus alas más grandes y llevar más equipo. Esta variante se convirtió en el modelo base para muchas otras, mientras las anteriores eran retiradas de servicio o a veces eran derribadas. Con el tiempo, los modelos en actividad fueron mejorados, cambiando sus motores por los
F-118-101 y convirtiéndose en U-2S Senior Year. La USAF aceptó en servicio al primer U-2S en octubre de 1994, mientras que el último modelo R original, un entrenador, fue convertido en un modelo S de entrenamiento en 1999.

La versión de reconocimiento táctico, llamada TR-1A, voló recién en agosto de 1981, siendo entregada a la USAF al mes siguiente. Este modelo estaba diseñado para situaciones de reconocimiento en Europa, y era estructuralmente idéntico al U-2R, pero no se sabe mucho de sus diferencias internas. La única forma de diferenciarlo es por los grandes contenedores de instrumentos que cuelgan en cada ala. Esta versión fue operada por la 17º Ala de Reconocimiento, en la Base Aérea de la RAF en Alconbury, a partir de febrero de 1983. Sin embargo, su carrera fue relativamente breve. Con el final de la Guerra Fría, los últimos U-2 y TR-1 fueron entregados a la USAF en octubre de 1989. Igualmente, tres años más tarde, todos los TR-1 y U-2 fueron redesignados U-2R. Mientras tanto, la variante biplaza de entrenamiento del TR-1, el TR-1B fue renombrado TU-2R.

El ER-2 nº 809 de la NASA. Estos aparatos se utilizan para diversas investigaciones científicas y civiles. Solo existen dos unidades de este modelo, modelos TR-1A reconvertidos para esta nueva misión.

Tal vez la versión más curiosa del U-2 es el ER-2, una variante utilizada por la NASA en el famoso Dryden Flight Research Center. Se lo utiliza para la investigación civil a gran altura, para observar procesos oceánicos y los cambios en la química de la atmósfera, entre otras cosas. Es fácilmente diferenciable de las versiones militares gracias a su color blanco y el logo de la NASA en la deriva. El 19 de noviembre de 1998, uno de estos aviones impuso un récord de altura para su clase (entre 12 y 16 toneladas), volando a una altitud de 20.479 metros (poco más de 67.000 pies) en vuelo horizontal.

El U-2 para portaaviones

Luego del fiasco por el derribo de Powers, la CIA comenzó a pensar en idas para mejorar el alcance y evitar tener que pedir permiso de uso de bases en el extranjero, sobre todo porque muchos gobiernos no querían enemistarse con la URSS o tener problemas diplomáticos.

La solución más práctica fue la conversión del U-2 para poder usarse en portaaviones. La CIA comenzó a desarrollar esta idea bajo el nombre de proyecto Whale Tale, en 1963. Tres aparatos (redesignados U-2G) fueron convertidos para uso en portaaviones, instalándose en ellos ganchos de aterrizaje. Aviadores navales de la US Navy fueron reclutados y capacitados para volar el tan poco común avión.

Aunque pueda parecer una locura, lo cierto es que este desarrollo tuvo buenos resultados: era posible despegar y aterrizar un U-2G en un portaaviones. Sin embargo, solo se usaron estos aparatos operacionalmente en dos oportunidades, en mayo de 1964 y a bordo del USS Ranger. En este caso, el objetivo fue espiar a un aliado: las dos misiones que despegaron lo hicieron para observar una prueba de bombas atómicas francesa en Moruroa, en la Polinesia Francesa.

Más adelante, en 1969, los nuevos y más grandes U-2R probaron que también podían hacer lo suyo sobre una cubierta de portaaviones, en este caso, sobre el USS America. Sin embargo, todo indica que a partir de ese año las pruebas se detuvieron y estos aparatos no volvieron a utilizarse en el mar. Sin embargo, se construyó un U-2H, que era un modelo G pero con capacidad de reabastecimiento.

Sensores y mejoras

Los sensores del U-2 incluyen cámaras de gran distancia focal, radares de apertura sintética, sistemas de inteligencia electrónica, y casi cualquier otra cosa. Como están diseñados de manera modular, pueden intercambiarse para cualquier misión, adaptándose sobre la marcha para llevar a cabo tareas muy diversas.

Algunos de los sensores utilizados son el SYERS, de tipo electro-óptico, con un alcance de 120 km, el ASARS, de imágenes radar, con un alcance de 180 km, y otros como el SENIOR GLASS, SENIOR RUBY y SENIOR SPEAR, de inteligencia electrónica y de intercepción de comunicaciones, con un alcance de 280 km.

El HR-329 es un sistema de reconocimiento óptico de alta resolución, estabilizado por giroscopios. Generalmente se lo usaba en ángulo, para lograr un mayor alcance. Sin embargo, durante la operación Tormenta del Desierto, se decidió experimentar con la cámara apuntada hacia abajo. Los resultados impresionaron por la claridad de detalle lograda, aunque lamentablemente esto limitaba el alcance y por lo tanto la resolución. Otro de los defectos de este sistema es que los blancos de reconocimiento deben ser preseleccionados por los técnicos; además, la película debe ser procesada luego de que el avión aterriza.

Otro de los sensores es el IRIS-III, también óptico, que utiliza una cámara panorámica, que mediante un sistema de rotación, permite escanear lateralmente 140 grados. Esta cámara cubre unas 32 millas náuticas a ambos lados del U-2. Por lo tanto, cubre más terreno que la HR-329, pero lo hace a costa de la resolución menor.

La potencia por sí misma no sirve de nada si el avión no tiene sustentación. Las largas alas del U-2 le permiten volar tan alto que se encuentran al límite de la atmósfera: sus pilotos tienen que llevar trajes similares a los de los astronautas.

Varias fueron las mejoras del U-2, a partir de que, en 1996, se aprobaron 57 millones de dólares para solucionar la casi crítica situación de los sensores. 10 millones se usaron para mejorar y achicar el SYERS y el ASARS, para que pudieran instalarse simultáneamente en la misma nave, cosa que no podía hacerse antes. Con ese dinero también se le agregó a los U-2 un GPS, para permitirles saber su exacta posición constantemente: dichos datos se escriben automáticamente en cada fotografía tomada. El resto del dinero fue utilizado para mejorar los otros sensores como el SENIOR GLASS, SENIOR RUBY y SENIOR SPEAR.

Uno de los grandes defectos del U-2 era que el piloto no tenía conciencia de las amenazas que lo perseguían, como misiles o aviones caza. Como se suponía que nada podía alcanzarlo, no era necesario en el momento de su diseño. Pero luego de varios derribos, se vio la necesidad de revertir dicha situación.

Así se comenzaron a agregar dichos sistemas de defensa, para aumentar las posibilidades de supervivencia ante las amenazas modernas. Se utilizaron contramedidas electrónicas, bengalas defensivas, un sistema de reducción de emisiones infrarrojas, al igual que un dispositivo que alertaba al piloto de misiles que lo estuvieran siguiendo.

Sin estos sistemas, el U-2 debería ser utilizado en conjunción con aviones escoltas, lo cual sería inaceptable en el caso de situaciones potencialmente conflictivas como el sobrevuelo de un país que todavía no ha declarado la guerra.

Otro de los cambios más importante del U-2 es en materia de motores. Siendo que la USAF pretende que estos aparatos sigan en funcionamiento hasta 2020, se decidió reemplazarlos para reducir costos y aumentar la eficiencia general.

En un comienzo, los J57-P-37A de los U-2A, que solamente daban 5.080 kg de empuje, fueron reemplazados por los Pratt and Whitney J-75-13B de los U-2B, que también eran usados en los cazas F-105. Sin embargo, esta planta motriz, debido a su edad, se hizo cada vez más cara y difícil de mantener y utilizar. Además, al agregar sensores al U-2, aumentaba el peso y hacía necesario un nuevo motor. Por otra parte, el J-75 consumía mucho combustible, lo que hacía imposible que el avión volara 24 horas sin reabastecimiento, como se le exigiría en tiempos de guerra.

Finalmente, en 1998, toda la flota de U-2 fue remotorizada con el General Electric F-118-101, que era más liviano, potente y consumía menos combustible. Esto convirtió al aparato en una plataforma de reconocimiento todavía más importante.

El piloto

Una de las características menos conocidas de aviones espías de altas prestaciones, como el U-2 y el SR-71, es el cuidado que tienen que darle a el o los pilotos, que casi se convierten en astronautas al tener que volar tan alto.

Técnicamente, el piloto del U-2 ingresa a una parte baja del espacio exterior. Por eso es lo más parecido a un astronauta que puede llegar a ser un piloto de avión. En la fotografía, puede verse la superficie terrestre reflejada en el casco.

Es también una de las causas del enorme peso y complicación de los sistemas de abordo de estos dos aviones. Los pilotos tienen que llevar trajes de oxígeno completos, como se fueran al espacio. A la altura que vuelan, apenas hay aire, y en el caso de tener que eyectarse, deben tener a mano la mayor cantidad disponible.

Los pilotos tienen que estar protegidos contra el frío, la baja presión y la falta de aire. Cualquiera de estos tres factores no solo podría matarlo, sino que también, aunque no lo matara directamente, podría comprometer la misión y al avión. Obviamente, la falta de aire y la baja presión lo desorientan y el frío puede hacerle perder la sensibilidad y destreza en los controles.

Para peor, la enorme altitud hace que las características físicas de las cosas más normales cambien. Por ejemplo, a más de 20.000 metros, el agua hierve a menos de 40º. Esto puede hacer que, literalmente, la sangre del piloto se evapore si no está apropiadamente protegido.

En resumen, los efectos médicos adversos de todos estos factores requieren de un sistema de apoyo vital complejo y pesado, además de personas muy entrenadas y capacitadas. Los trajes que emplean los pilotos son los llamados “trajes de presión parcial” (en inglés, PPS). No por nada son los mismos que usan los astronautas en los viajes de ida y vuelta al espacio. Sin embargo, no son “trajes espaciales”, en la medida en que resisten la exposición al vacío, pero no son totalmente autónomos. Más livianes y baratos que los trajes espaciales verdaderos, los PPS solamente dan 45 minutos de oxígeno, y no tienen protección contra las radiaciones cósmicas, ni sistemas de refrigeración. Eso sí, pueden conectarse a un generador externo de oxígeno, cosa que sucede a bordo de un U-2.

El factor psicológico también es importante. En las misiones de largo alcance, el piloto estará solo en su cabina y en el cielo por espacio de 10 horas. Esto requiere de una adaptación especial. Por otra parte, hace necesario que el piloto lleve suficiente agua como para mantenerse hidratado.

Incluso en caso de eyección, como le sucedió a Gary Powers, el piloto está totalmente protegido por el traje y el asiento, que le permiten un descenso relativamente calmado, aunque, eso sí, un poco largo teniendo en cuenta la altura de vuelo.

El fin de la Guerra Fría y su posible retiro

Pensado específicamente para un uso emblemático de la Guerra Fría, como ser el reconocimiento estratégico sobre territorio enemigo, cuando este conflicto empezó a apagarse, pareció que el U-2 desaparecería, al igual que muchos otros aparatos especializados.

En junio de 1976 los U-2 de la 110º SRW (Strategic Reconnaissance Wing, Ala de Reconocimiento Estratégico) fueron transferidos a la 9º SRW, en la base aérea de Beale, en California, donde aparentemente todavía operan la mayoría de los U-2. En ese momento las unidades se unieron con las del SR-71, mucho más costoso de mantener, que sería dado de baja años después. Hasta ese momento, estos aparatos dependían todavía del SAC, pero cuando este fue desmantelado en 1992 (la Guerra Fría había terminado) el Ala fue transferida al nuevo ACC (Air Combat Command, Comando de Combate Aéreo) y renombrada 9º Ala de Reconocimiento.

Durante estos años, el U-2 demostró tanto sus limitaciones como sus capacidades. En 1984, durante un ejercicio a gran escala de la OTAN, un piloto de la RAF interceptó a un U-2 a 20.100 metros (unos 66.000 pies), utilizando un ya obsoleto Lightning F3. Durante décadas se había considerado que a esta altura, este avión espía era imposible de ser interceptado por otros aviones. Hay que señalar, sin embargo, que hacia principios de la década de 1960, el entrenamiento conjunto con pilotos británicos ya había demostrado que esta intercepción era posible; solo que es posible que se haya clasificado y no alcanzó estado público.

El U-2 también colaboró en la investigación astronómica, recolectando información al instalarse en un U-2R una ventana superior que permitió la observación de radiación de fondo desde el límite de la atmósfera terrestre. Además, en 1989, otro U-2R volando desde una base aérea en Florida tomó fotos del despegue de un transbordador espacial. Esto ayudó a identificar la causa de la pérdida de las losas térmicas que sufrían los transbordadores, algo que se descubrió en los primeros vuelos realizados luego de la catástrofe del Challenger.

Fue así que, adaptándose de diferentes maneras, el U-2 continuó en servicio incluso en una época en la que los satélites espías habían madurado y podían obtener información mucho más precisa. Aunque las versiones utilizadas actualmente fueron fabricadas en la década de 1980, el modelo en sí tiene ya casi 60 años de antigüedad. Sin embargo, su capacidad para hacer frente a situaciones muy diferentes en poco tiempo y a montar todo tipo de aparatos de vigilancia avanzados lo ha hecho poco menos que insustituible. Un ejemplo de esto es el hecho de que el SR-71, diseñado para reemplazarlo y evitar toda posibilidad de derribo al volar a Mach 3, fue retirado de servicio en 1998, en parte por su elevado costo de mantenimiento. El U-2, por otra parte, al utilizar mucha tecnología convencional, tanto en motores como en su fuselaje, puede desplegarse en cualquier parte del mundo y tiene un costo por misión y por hora de vuelo mucho menor.

Esta foto, tomada en 1996 cerca de la base aérea de Beale, California, nos muestra en U-2 de dicha base. Aunque parecía haber terminado sus días junto con la Guerra Fría, su importancia no hizo más que acrecentarse. (foto de la USAF, tomada por la Master Sgt. Rose Reynolds)

Sin embargo, hacia el cambio de siglo, la modificación radical de la geopolítica hizo que pareciera obsoleto y se empezara a buscar su reemplazo y desactivación. Ya en diciembre de 2005, documentos del Pentágono pedían que se lo retirara del servicio en 2012, iniciando este proceso en 2007. En sintonía con esto, el entonces Secretario de Defensa Donald Rumsfeld anunció que su retiro representaría un recorte de presupuesto relacionado a una fuerte reorganización de la USAF. Su reemplazo mencionado era el RQ-4 Global Hawk, un drone no tripulado capaz de despegar y aterrizar por su cuenta, volar grandes distancias e incluso permanecer en vuelo durante más de un día completo.

Sin embargo, aparentemente el desarrollo de este aparato no fue tan sencillo como se lo esperaba, y en 2009, la USAF decidió extender el proceso de retiro del U-2 hasta 2014, para dar más tiempo a este proceso. En el camino, otros drones similares comenzaron a ser incorporados al servicio: en 2010, el RQ-170 Sentinel comenzó a reemplazar a los U-2 en la base aérea de Osan, en Corea del Sur.

Sin embargo, sus años en servicio seguían sumando experiencia: el U-2 fue mejorado durante la Guerra de Afganistán, ganando más capacidades de reconocimiento y de detección de amenazas. Entre el 2000 y el 2010, este modelo voló cientos de horas y misiones en las diversas operaciones relacionadas con la invasión de Irak y de Afganistán (luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001), además de otros conflictos regionales en África y el Medio Oriente. Un solo U-2 en Chipre, por ejemplo, ayudó en 2011 a reforzar la política de prohibición de vuelo sobre Libia, y en ese mismo año, otro aparato basado en Osan ayudó a recolectar datos sobre el terremoto y el tsunami que dañó seriamente el reactor nuclear de Fukushima, en Japón. Y es que el U-2 no solo tiene aplicaciones militares: sus imágenes y señales recolectadas pueden tener funciones civiles y científicas. Otro ejemplo de esto es el uso que se le dio en agosto de 2018, cuando la NASA lo utilizó para apuntar sensores infrarrojos y hacer un mapa del que sería el mayor incendio forestal registrado en la historia de California, el incendio del complejo de Mendocino.

Con la entrada en servicio del RQ-4 en 2010, el U-2 volvió a estar en peligro, como parte de un tira y afloja político y económico dentro del gobierno estadounidense. Para marzo de 2011, luego de muchos años de servicio, algunas pérdidas y varias unidades dadas de baja, el inventario era de solo 32 U-2S. Se dijo que se lo mantendría en servicio hasta 2015, pero Lockheed Martin presionó diciendo que estos aparatos solo habían servido un quinto de las horas de vuelo que podían dar, siendo uno de los modelos más jóvenes de la USAF. Esto contradecía a las autoridades militares, que no querían tener en servicio dos aviones con las mismas capacidades y por lo tanto, gastar el doble. La legislación propuesta en esa época estipulaba que cualquier reemplazo debía tener costos de operación menores.

En estos años cruciales, sin embargo, surgieron varios problemas con el RQ-4. El aumento en los costos de desarrollo hizo que se pidieran menos unidades y se cancelara una variante más avanzada, el Bloque 30. Esto le dio tiempo al U-2 para seguir en servicio. Sin embargo, sectores de la USAF presionaban para que el RQ-4 entrara en servicio más rápidamente, aunque otras partes rescataban las capacidades del U-2 y las ventajas de tener un piloto en la cabina. Los costos eran otro argumento: se calculó en 2014 que el costo de la hora de vuelo del U-2 era de 2.380 dólares, mientras que la de su competidor era de 6.710. Por si fuera poco, los críticos señalaron una deficiencia clave: las cámaras y sensores del RQ-4 eran menos capaces, y no podían operar en condiciones climáticas difíciles. Esto hizo que se iniciara un proceso de adaptación de los RQ-4, para lograr que los sensores de los U-2 puedan ser utilizados en el avión más moderno.

Estos desarrollos, y la bajada constante de los costos de operaciones del RQ-4, gracias a la investigación y la experiencia de vuelo y de producción, hace que la fecha de retiro del U-2 se acerque cada vez más. Se dice que retirar al modelo más antiguo permitiría un ahorro lo suficientemente grande como para reinvertirlo en el desarrollo y mejora de las unidades existentes del RQ-4, que sería mejorado en un proceso de unos 10 años. Sin embargo, los críticos temen que haya una pérdida de capacidad durante estos años, generándose una brecha en la cual la USAF no tendría lo mejor de lo mejor en tecnología de reconocimiento.

Es por todo esto que las señales son confusas: la lucha de poder entre diferentes partes continúa. En 2014, la Lockheed Martin contraatacó proponiendo una versión sin piloto del U-2, con mayores capacidades, que fue rechazada. En el presupuesto de 2015, un comité incluyó una mención que prohibía el uso de fondos para retirar o poner en almacenamiento al U-2, planteando el temor por esta supuesta pérdida de capacidades al hacerse el traspaso a un modelo nuevo, no totalmente probado.

El mismo jefe del Comando de Combate Aéreo de la USAF, el General Mike Hostage, fue contundente al admitir que “tomará ocho años que la flota del RQ-4 pueda lograr el 90% de cobertura de la flota de U-2.”. Esto no hizo más que ayudar a este último a permanecer en activo.

Tal parece que demorar el retiro es la posición que se adoptó finalmente, sobre todo debido a la pérdida de tiempo en este tira y afloja, que le permite al U-2 seguir operando. Cuando en 2015 se dijo que el RQ-4 terminaría de reemplazarlo para 2019, la Lockheed dijo que a la flota del U-2 le quedaban muchos años por delante, pudiendo operar sin problemas hasta el 2050. Y es así que, en el presupuesto de la USAF para 2018, el retiro de este excelente aparato aparece como pospuesto indefinidamente. Todo indica, entonces, que a este aparato tan peculiar le quedan muchas horas de vuelo por delante: tal vez el único sobreviviente vivo de la Guerra Fría.

Todo indica que podremos ver al U-2 en vuelo durante varios años más (USAF).

Historial de vuelo

Debido a su misión principal, dos grandes situaciones podían poner en peligro al U-2 y a su piloto: el fuego enemigo y los problemas técnicos o accidentes derivados de un vuelo al filo del espacio exterior. Esto hizo que, con el tiempo, diversos aviones y pilotos se perdieran, a veces en misiones que no eran de combate y podían parecer “de rutina”.

Podemos resumir las pérdidas más conocidas en la siguiente lista:

  • El desarrollo de un aparato tan poco común tuvo sus problemas: por ejemplo, era difícil de aterrizar, ya que sus enormes alas hacían que se mantuviera en el aire muy fácilmente. Durante el proceso de desarrollo, hubo al menos tres accidentes fatales solo durante 1956. El primero fue el 15 de mayo, cuando un piloto accidentalmente hizo que el avión redujera demasiado velocidad luego del despegue, mientras hacía unas pruebas para bajar las ruedas de aterrizaje de las puntas de las alas. El segundo fue el 31 de agosto, cuando otro piloto hizo algo similar, perdiendo potencia los motores a poco de despegar. El 17 de septiembre, durante pruebas que se llevaban a cabo en Alemania, otro prototipo se desintegró en el aire mientras ascendía. En los tres casos los pilotos murieron, y hay informes de otros accidentes no mortales, incluido al menos uno en donde el aparato resultó completamente destruido.
  • 1 de mayo de 1960, el primer derribo conocido de un U-2, tripulado por Gary Powers, en plena URSS. El piloto sobrevivió y fue capturado, luego devuelto a su país mediante un intercambio de prisioneros. Los restos del aparato están en un museo, en Moscú.
  • El 27 de octubre de 1962, durante la Crisis de los misiles cubanos, el mayor Rudolph Anderson es derribado sobre la isla, siendo destruido el avión y pereciendo el piloto. Esto hizo que las operaciones sobre territorio cubano se detuvieran. Los restos del aparato derribado están en tres museos cubanos.
  • El 28 de julio de 1966 tuvo lugar el que tal vez sea el incidente más extraño protagonizado por un U-2. El capitán de la USAF Robert Hickman despegó en una misión de reconocimiento, aparentemente sobre el Caribe, con orden expresa de no adentrarse en espacio aéreo cubano. Todo indica que un problema con el suministro de oxígeno hizo que el piloto perdiera la conciencia. Como su avión se dirigía directamente hacia Cuba, se envió a un F-4B de la US Navy a interceptar al avión para impedir un incidente diplomático: el piloto tenía autorización para derribar el avión si era necesario. Sin embargo el caza no pudo llegar a tiempo: el U-2 entró a espacio aéreo cubano y siguió volando hasta llegar a Bolivia, momento en el que se quedó sin combustible y se desplomó. El piloto falleció.
  • La única pérdida de un U-2 en combate ocurrió ese mismo año, en octubre, sobre territorio vietnamita. Unidades de reconocimiento habían sido movilizadas hacia bases en Asia y sobrevolaban Vietnam del Norte buscando bases de misiles antiaéreos, entre otras cosas. En ese momento, el mayor Leo Steward, mientras volaba a gran altura sobre territorio enemigo, tuvo problemas mecánicos. Afortunadamente para él, no resultaron críticos, ya que la nave pudo regresar a espacio aéreo survietnamita, permitiendo al piloto eyectarse con seguridad. Su U-2 se estrelló cerca de su base en Bien Hoa.
  • Durante la década de 1960, todo indica que pilotos taiwaneses volaron al U-2 sobre China, realizando misiones de espionaje apoyadas por la CIA y/o la USAF, a quienes les preocupaba, entre otras cosas, el desarrollo nuclear chino. Estos aparatos tuvieron misiones realmente difíciles y sus pilotos no siempre tuvieron suerte: entre 1961 y 1970 hubo siete accidentes de entrenamiento, resultando casi siempre en la muerte del piloto y la destrucción total del aparato. Por si fuera poco, seis aeronaves fueron derribadas por misiles antiaéreos chinos entre 1961 y 1969, resultando casi siempre en la muerte del piloto. Solo dos pilotos sobrevivieron y fueron capturados por autoridades chinas, siendo liberados recién en 1982. Uno de estos aviones derribados está en un museo en Beijing. Pueden encontrarse más detalles, en inglés, en esta página.
  • El 20 de septiembre de 2016, un TU-2S de entrenamiento se estrelló apenas despegaba de la base de Beale, en California, donde están operando actualmente estos aparatos. Un piloto murió y el otro resultó herido, perdiéndose el aparato.

El U-2 no es una avión sencillo de volar, y desde el comienzo de su uso hubo muchos accidentes. Todos fueron investigados, pero los reportes son limitados y bastante secretos: ni siquiera son conocidos dentro de los rangos generales de la USAF. Por otra parte, las horas de vuelo acumuladas por año son también secreto (no existen cifras ni estimativas para antes de 1970), así que no se puede precisar un promedio de accidentes por horas de vuelo.

Sin embargo, con el tiempo la información sobre el programa U-2 se fue desclasificando, y hoy se sabe mucho más. Estos datos están en la tabla adjunta, pero son estimativos: cuanto más antiguos son, también son más imprecisos, o simplemente inexistentes.

Es necesario tener en cuenta que el U-2 fue diseñado y utilizado en lo peor de la Guerra Fría, de manera que se trataba de uno de los secretos mejor guardados de EEUU. Por otra parte, sin computadoras, en esa época los errores de maniobra eran mucho más fáciles de cometer. Esto explicaría muchos accidentes ocurridos.

A pesar de todo eso, el U-2 se ha comportado espléndidamente, siendo usado en muchas situaciones realmente complicadas. Aunque haya ocasionado muchos accidentes, es envidiable la cantidad de operaciones y horas de vuelo que ha soportado cada unidad.

AñoAccidentes gravesTotal anual de horas de vuelo
19631
1964
1965
19661
19671
19681
1969
19704.413
197114.241
197217.732
1973 10.718
1974 11.425
1975210.791
1976 8.717
197719.395
19788.934
197910.126
1980310.800
198110.211
198210.131
198312.555
1984313.257
1985 1.788
198613.954
198716.785
198816.730
198917.620
1990118.001
199119.820
1992116.597
1993118.085
1994115.643
1995117.726
1996213.762

Agradecimientos especiales a David Mingot y Orlando Torricelli por la idea de este artículo y por ayudarme con algunos datos a realizar uno mejor de lo que había esperado.

Especificaciones técnicas Lockheed Martin U-2

VarianteU-2AU-2RTR-1U-2S
Envergadura24,39 m31,4 m31,4 m 31,4 m
Largo15,9 m19,2 m19,2 m 19,2 m
Peso vacío5.307 kg6.759 kg7.258 kg 7.258 kg
Peso máximo de despegue7.257,6 kg18.597,6 kg 18.597,6 kg 18.597,6 kg
Velocidad
máxima
850 km/h820,6 km/h796,46 km/haprox 805 km/h
MotorP&W J57-P-37AP&W J75-P-13B P&W J75-P-13B GE F-118-101
Empuje 5.080 kg 7.711 kg 7.711 kg8.618 kg
Techo 25.908 m 24.384 m 27.432 m 27.432 m
Alcance3.540 km5.632 km6.436 km7.401,4 km
Tiempo de vuelo con tanque interno completo6.5 horas7,5 horas12 horasmás de 10 horas
Fecha de entrada en servicioAgosto de 19551967Septiembre de 1981Octubre de 1994
TripulaciónUnoUno (dos en entrenadores)Uno (dos en entrenadores)Uno (dos en entrenadores)
Costo950 millones de dólares (1955) unos 400 millones de dólaresunos 400 millones de dólares unos 400 millones de dólares
Producción e inventario actual (*)Producción:
48 U-2A
todos convertidos a modelos más modernos y retirados en abril de 1989
Producción:
16 U-2B
14 U-2R 
todos convertidos a modelos más modernos
Producción:
25 TR-1A
2 TR-1B
2 ER-1
Inventario actual
32 en activo más 4 entrenadores

(*) se estima una producción total de 104 unidades de más de una docena de variantes, no todas presentes en este cuadro. Algunas variantes son reconversiones de variantes anteriores, además de las pérdidas en combate y accidentes, y es por eso que resulta algo difícil rastrear exactamente el número actual de aparatos en servicio y producidos, además de la obvia tarea de espionaje que realizaban y su forma de trabajar en completo secreto.

Bomba GBU-43 / MOAB

Probada por primera vez el martes 11 de marzo de 2003, la GBU-43 marcó el ingreso al arsenal estadounidense de la bomba no-nuclear más poderosa de la historia, la “madre de todas las bombas”.

Este artefacto tiene, por un lado, herencia de las gigantescas bombas inglesas y estadounidenses que se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial para destruir los enormes y reforzados fábricas-bunkers alemanes. Sin embargo, también son una evolución de las primeras bombas de explosivos en polvo, que usaron las fuerzas estadounidenses en Vietnam.

Estos aparatos se desarrollaron tanto que generaron las primeras superbombas, que ya no podían ser lanzadas por bombarderos convencionales. Así surgió la BLU-82, la que hasta ahora era el mayor artefacto de este tipo (6.760 kg). Estos artefactos aparecieron en Vietnam para un uso bastante curioso: crear zonas de aterrizaje para helicópteros. La densidad de la selva hacía necesario que equipos de ingenieros bajaran para talar los árboles y desmalezar un área lo suficientemente grande como para muchos otros aparatos, lo cual atraía obviamente el fuego vietnamita.

El uso brutal de semejante arma no fue, por lo tanto, muy poco ecológico: una BLU-82B, de casi 6,8 toneladas, llevaba en su interior 5,7 de amonio y nitrato de aluminio, que sencillamente dejaba un gigantesco agujero en el lugar del impacto. Esta bomba, cariñosamente apodada daisy-cutter (cortadora de margaritas) quemaba todo lo que hubiera en la superficie, sin importar si era natural o artificial. Era tan pesada y grande que solo podía ser lanzada por dos vehículos en el arsenal estadounidense: el C-130 (que la arrojaba en paracaídas “a ojo”) o un helicóptero CH-54 Tarhe (que fue el aparato que hizo el lanzamiento de prueba). En definitiva no era importante el punto exacto de impacto: la zona destruida era enorme.

Por mucho tiempo, la BLU-82 fue el artefacto no nuclear más poderoso del mundo, y así aparece incluso en películas como “Epidemia” (Outbreak), donde se la define como capaz de destruir un pueblo completo. Se la utilizó también en la Guerra del Golfo de 1991 para destruir complejos de túneles subterráneos y limpiar campos de minas.

Pero a pesar de su poder, este tipo de armas tiene el defecto de que, al ser tan masivas, no pueden ser fácilmente llevadas al teatro de operaciones. A menos que se la montara en un misil de gran tamaño, tienen que ser llevadas por grandes cargueros como el C-130. Y eso, obviamente, hace que la bomba sea muy vulnerable al fuego enemigo, ya que el aparato, que no está preparado para ser un bombardero, no puede volar bajo (debe lanzar la bomba en paracaídas desde unos 10 km de altura como máximo), y es un enorme blanco. Esto hace que solo pueda utilizarse en conflictos de baja intensidad o en zonas donde el control aéreo esté totalmente en manos estadounidenses.

Sin embargo, una cuestión más sencilla es la que, hasta ahora, hizo que el uso de estas bombas fuera muy limitado. Es raro que haya un blanco tan gigantesco para semejante bomba, y nadie va a desperdiciar munición tan costosa y arriesgada de transportar en algo que puede ser atacado con medios más convencionales.

La MOAB

MOAB (Massive Ordnance Air Blow) significa oficialmente “Munición de Golpe Masivo de Aire”; pero también puede querer decir “Mother Of All Bombs” (Madre de todas las bombas), en el tono irónico que gustan las autoridades estadounidenses. Además del tamaño, la mayor diferencia que tiene la MOAB con la anterior BLU-82 es que su caída no es libre. Como indica su nombre oficial (GBU-43), se trata de una bomba guiada. Es lanzada desde un contenedor con paracaídas, pero su trayectoria es calculada y controlada por un aparato GPS, que le da una precisión mucho mayor.

La primera GBU-43 en ser utilizada, en 2003, en la base aérea de Eglin, en Florida. Aquí se la ve antes de ser lanzada, con sus colores resaltantes para facilitar el seguimiento de vuelo. Posee algunas diferencias con la utilizada en 2017 (por ejemplo, no se ve el montaje con las rejillas retráctiles en la cola, tal vez porque todavía no se había instalado).

Luego de su lanzamiento, se despliegan una aletas de rejilla en la base de la bomba, que le proporcionan un poco de frenado. Alimentadas por baterías de litio, estas aletas le dan a la bomba mucho más control, estabilizándola y guiándolas hacia su objetivo. Además, gracias a la tecnología de computadoras que no estaba disponible en la época de la guerra de Vietman, este artefacto lleva un sistema que, 30 segundos antes del lanzamiento, mide y almacena todos los datos del blanco y de la atmósfera (como el viento), de manera de calcular y predecir la trayectoria más satisfactoria.

La carga explosiva sigue siendo la misma, salvo que ahora se incrementa su peso; la bomba está construida en aluminio muy delgado para maximizar la cantidad de explosivos. La reacción química entre el amonio y el nitrato de aluminio produce un gigantesco desprendimiento de gases incandescentes, que logran un resultado similar al de una pequeña bomba atómica, pero sin los indeseables efectos de la radiación residual. El potencial destructivo de la MOAB es realmente enorme: destruye totalmente cualquier cosa a 1.500 metros a la redonda.

Este poder se hizo evidente cuando, el 11 de marzo de 2003, la GBU-43 se testeó en la base aérea Eglin de la USAF, en Florida. Sin embargo, aunque intentó utilizarla en Irak, la falta de una resistencia firme y la carencia de blancos válidos para semejante arma hizo que no se la lanzara.

Esto cambió drásticamente cuando, el 13 de abril de 2017 se hizo público que ese día se había lanzado una unidad de la GBU-43 sobre posiciones islamistas en Afganistán. Según dieron a conocer autoridades estadounidenses, el objetivo fue un gran complejo de cuevas que sería utilizado por combatientes del grupo terrorista ISIS en el distrito de Achin, muy cerca de la frontera con Pakistán. Según se dijo, se tomaron recaudos para que no hubiera víctimas civiles. Este es otro gran problema con estos artefactos: solo pueden ser utilizados en blancos muy alejados, ya que cerca de una ciudad crearían, inevitablemente, un enorme daño colateral.

BLU-82 GBU-43 / MOAB
GuíaningunaGPS
Peso6.760 kg9.525 kg (8,4 son explosivos)
Longitud3,5 m7,6 m
Diámetro1,4 m1,5 m

Sukhoi S-37/SU-47 Berkut

El 25 de septiembre de 1997 tuvo lugar en Rusia un hecho totalmente inesperado, que tomó a muchos expertos por sorpresa. Cerca de Moscú, el piloto de pruebas Igor Votintsev despegaba a los mandos de una curiosa aeronave, que muchos hubieran pensado no era más que una locura o un señuelo para espías. Un avión con las alas “al revés”.

Este caza experimental, bautizado como Su-47 Berkut (Águila Dorada), sin embargo, era real y podía volar como cualquier otro avión… o incluso mejor.

Un origen oculto

¿Cómo llegaron los rusos a desarrollar algo tan curioso? La respuesta, como casi siempre, nace de la Segunda Guerra Mundial.

En los días previos a la conclusión de este conflicto, las tropas soviéticas capturaron un curiosísimo prototipo de bombardero alemán, el Junkers Ju 287. Utilizando partes de muchas otras aeronaves, los ingenieros alemanes habían creado un avión completamente futurista en diseño, pero que estaba demasiado adelantado a su época.

Debido a la escasa capacidad de los motores a reacción, que recién nacían, un científico alemán, Hans Wocke, propulsó la idea de utilizar alas en flecha negativa. A poca velocidad, estas proporcionaban mayor sustentación que otros tipos de planos, haciendo más fácil que el avión despegue en distancias cortas y con mayor velocidad. Como en muchos otros casos, la idea se puso en marcha, pero con pocos recursos, y quedó empantanada hasta que la guerra terminó.

Los soviéticos capturaron dos de los tres prototipos existentes: uno que podía volar, y el tercero, que no estaba terminado. No fue lo único que se llevaron: también capturaron a los científicos responsables del proyecto.

Para 1947 se terminó el tercer prototipo, que pudo volar con su denominación original de EF131. Se continuaron las investigaciones; sin embargo no hubo interés en construir una aeronave nueva usando estos conceptos, sino que se utilizaron directamente los prototipos alemanes. Esto hizo que, con el tiempo, las turbinas que utilizaban estos aviones quedaran obsoletas. Se llegó a construir una aeronave mayor, el EF140, en 1949; pero sin apoyo político ni económico, la idea quedó en el olvido. Sobre todo cuando, en 1952, las pruebas en túneles de viento demostraron que los planos tenían que ser muy fuertes para resistir la configuración de ala en flecha invertida. No existían en la época aleaciones capaces de soportar estas fuerzas, lo que significaba que los aviones tenían que hacerse más pesados o corrían el riesgo de quedarse sin alas en el aire.

Mucho tiempo después, todas estas investigaciones, según se sabe, sirvieron para que los científicos soviéticos y luego rusos se pusieran de nuevo a la caza de un avión con flechas invertidas, en una época en donde era posible su concreción.

Llega la Guerra Fría

Para fines de la década de 1970, científicos soviéticos comenzaron a competir con los científicos estadounidenses en un nuevo proyecto: un avión con alas en flecha negativa. Los estadounidenses terminaron desarrollando una modificación del caza ligero F-5, el X-29, que sirvió a la NASA para una serie de pruebas. Aunque no se logró hacer nada tangible entonces, el proyecto de sus competidores quedó simplemente como un avión experimental. Con el tiempo, los soviéticos y los rusos llegarían a algo más complejo.

La llegada de innumerable cantidad de materiales más ligeros y elásticos hizo que se abriera la posibilidad de crear alas menos pesadas pero más resistentes. Los científicos soviéticos comenzaron a hacer pruebas y demostraron que Wocke tenía razón, y que este tipo de planos tenía sus ventajas en la época del combate transónico. Lo que más se probó fue la relación entre la resistencia al avance que causaba el plano y la sustentación obtenida, y se llegaron a las siguientes conclusiones:

  • por debajo de Mach 0.8, las alas en flecha positiva y en flecha negativa tienen un factor de resistencia/sustentación muy similar
  • entre Mach 0.8 y Mach 1.3, la flecha negativa tiene mejores capacidades que la flecha convencional
  • por encima de Mach 1.3, la flecha convencional tiene mejor relación resistencia/sustentación

Como la mayoría de los combates aéreos de la época tenían lugar cerca del Mach 1 (algo que ahora mismo todavía es cierto, aunque con matices), esta configuración se mostró muy prometedora, sobre todo si se le suman otras consideraciones: con mayor sustentación se logra mayor alcance y maniobrabilidad, menores carreras de despegue, etc.

Las aletas canard ayuda a mejorar la maniobrabilidad del avión, que se pensó, además, para llevar motores con TVC en 2D. Nótese los largueros asimétricos, pintados de blanco, a cada lado de las toberas: el más largo guarda un paracaídas de frenado, mientras que el más pequeño aloja un radar de barrido trasero.

En un primer momento se pensó simplemente en construir un avión experimental que superara al X-29, que voló por primera vez en 1984. Pero pasaron varios años antes que los soviéticos sacaran algo similar. La razón era que la compañía Sukhoi había tomado control del proyecto, y quería algo más: un caza de combate.

Llegaron los años de desintegración de la URSS, y todo se detuvo, pero no por completo. En 1994, con Rusia como un país más estable, Sukhoi comenzó a construir lo que se daría a llamar el S-32 y posteriormente S-37.

Con el tiempo, los rusos pasarían a llamarlo SU-47 Berkut (Águila dorada), mientras que la OTAN le daría el nombre clave Firkin.

Cuestión de diseño

Al igual que los alemanes, los soviéticos y luego los rusos no tenían demasiado dinero como para dejarlo en un prototipo de algo tal vez no funcionaría correctamente. Como los estadounidenses hicieron con el X-29, tomaron piezas y conceptos de otros aviones previos, principalmente de la familia Su-27. Sin embargo, agregaron conceptos más avanzados y ambiciosos, como una bahía de cargas internas y características de furtividad al radar.

El resultado, entonces, si bien más tardío fue mucho más avanzado que el prototipo estadounidense. El Berkut tiene dimensiones similares a los grandes cazabombarderos ruso-soviéticos y muchas de sus capacidades de alcance, carga de armas, etc.

Gran parte del éxito de la empresa se debe al uso de materiales compuestos para hacer posible las alas en flecha negativa: estos componentes están hechos en un 90% de estos materiales. Sin ellos, las alas hubieran tenido que ser reforzadas, lo cual hubiera agregado mucho peso y destruido algunas de sus características primordiales.

Una ventaja extra de este tipo de planos es que tiene características furtivas propias: las ondas de radar que llegan al avión de frente tienden a rebotar en las alas pero hacia adentro, disminuyendo la posibilidad de ser captadas. Esto, más allá de cualquier recubrimiento o material utilizado para absorverlas.

Gracias al diseño alar, el SU-47 tiene una gran maniobrabilidad, lo cual es vital en el combate aéreo a alta velocidad. Esto implica la capacidad de hacer giros cerrados en muy poco tiempo sin perder velocidad, entre otras cosas. Una habilidad que se ve incrementada por el uso de motores de empuje vectorial, o TVC, algo en lo que los rusos son pioneros. En un primer momento se pensó en equiparlo con motores TVC en 3D, pero posteriormente se decidieron usar otros en 2D, ya que los anteriores no estaban disponibles.

El Berkut al parecer tenía un límite de velocidad de Mach 1.6, por razones de seguridad, pero aparentemente se mejoró el diseño y este límite fue elevado. Capaz de soportar hasta 9g, no parece tener nada que envidiarle a los cazas más avanzados del mundo. Pero entonces, ¿por qué no está en producción?

Una triste realidad

Durante muchos años, la empresa creadora del Berkut, Sukhoi, sacó al mercado internacional muchos de los mejores cazabombarderos del mundo, generalmente variantes actualizadas del famoso Su-27. Rusia, China, India y otros países llenaron sus arsenales con este vector, haciéndolo todavía más confiable y letal.

En este contexto, en el cual existen productos excelentes a buen precio, es difícil plantear el desarrollo de un nuevo avión totalmente nuevo y revolucionario, que no tiene garantías de éxito.

Sin embargo ambos cazabombarderos comenzaron a hacerse obsoletos, y las mejoras constantes no podían cambiar esto. Con varios países desarrollando cazas de 5º generación como el Rafale, Typhoon y Raptor, lo necesario era justamente dar el salto a algo cualitativamente diferente, a un nuevo concepto.

En su momento muchos expertos pensaron que el Berkut sería, justamente ese salto; tal vez no sería el mismo avión, sino uno similar, basado en su tecnología de alas con flecha negativa. Pero esto no fue así.

En ese momento Rusia estaba frente al proyecto PAK FA, que buscaba reemplazar a corto plazo tanto al MiG-29 como al Su-27 (ambos con gran cantidad de variedades dentro de la Fuerzas Armadas Rusas). La propuesta de ambas empresas, el MFI 1.44 y el Su-47 fueron rechazadas por ser consideradas demasiado avanzadas: se requeriría de mucho tiempo de diseño y dinero para llegarlas a un nivel operacional, siendo que por esas fechas Europa, Francia y EEUU ya casi tenían en producción sus nuevos cazas.

Lo que siguió fue un quiebre en la rivalidad de ambas empresas, las cuales se unieron para crear el T-50, un avión bastante más convencional, similar en algunos aspectos externos al F-22 (principalmente el ala romboidal). La adopción del mismo selló el destino tanto del MFI como del Berkut, que quedó como demostrador de tecnología; sin embargo, se sabe que mucha de la tecnología y estudios aerodinámicos estudiados para estos vectores terminaron en el T-50.

De manera que no veremos volar al Berkut, más que en su forma de prototipo, pero, ¿quién sabe? El día de mañana, como ha sucedido muchas veces, alguien puede volver a pensar que es una buena idea, y con los recursos adecuados, y la buena motivación, podemos ver un avión similar surcar los cielos de Rusia, o de alguna otra parte del mundo.

Dassault-Breguet Super-Étendard

Versión más grande y mejorada del Étendard, el Super Étendard no resultó ser tan bueno que el avión anglofrancés que pretendía reemplazarlo (el Jaguar M, que nunca se construyó), pero fue aceptado por la Armada Francesa y sirvió hasta el año 2006, cuando comenzó a ser reemplazado por el Rafale M. Sin embargo, el Super Étendard es mucho más conocido por su trabajo en la Guerra de Malvinas, sirviendo para la Armada Argentina, cuando llevando misiles Exocet logró hundir y dañar varios buques ingleses.

El Super-Étendard tenía un aspecto algo más agraciado que su predecesor, además de una capacidad mayor para llevar armamento y un mejor desempeño general.

Las capacidades del Étendad IV nunca fueron muy buenas, lo que llevó a que en la década de 1970 se comenzara a buscar un reemplazo. Por un tiempo se pensó en una versión navalizada del SEPECAT Jaguar, un avión anglofrancés de ataque a tierra. Esta versión, denominada Jaguar M, fue dejada de lado debido a problemas políticos en los convenios entre Francia e Inglaterra, los países que estaban desarrollando el diseño.

Fue así que la empresa Dassault salió al ruedo con una versión mejorada del Étendard, precisamente denominada Super Étendard. El primer vuelo de un prototipo se llevó a cabo el 28 de octubre de 1974. Las pruebas fueron satisfactorias, y la Marina Francesa, teniendo en cuenta el historial de Dassault y la necesidad de un mejor avión, decidió ordenar 60 unidades del nuevo modelo. Siendo comisionado el avión por primera vez en 1977, se ordenaron finalmente 71 unidades (incluyendo entrenadores), las cuales fueron entregadas progresivamente hasta junio de 1978. Todas ellas fueron utilizadas en los portaaviones Foch y Clemenceau.

El modelo consiguió un comprador adicional, la Armada Argentina, la cual ordenó 14 aparatos.

Una de las ventajas del avión, el cual lo hacía especialmente bueno para estos dos servicios, era que había sido desarrollado en paralelo con el que sería uno de los misiles antibuque más famosos, probados y efectivos de la historia: el AM39 Exocet. Como era de esperarse, la Armada Argentina también pidió unidades de este misil, que estaba entrando en servicio en su modelo lanzado desde buques.

Uso argentino en las Malvinas

En 1980, Argentina estaba bajo un embargo de armas, debido a que el país estaba siendo gobernado por una dictadura, de la cual ya eran evidentes sus violaciones a los derechos humanos. Esto hizo imposible la compra, deseada por la Armada Argentina, de aviones A-4Q a Estados Unidos, quien no podía vender este tipo de armas debido a las sanciones existentes.

En su defecto, las autoridades militares se enfocaron en un vendedor menos escrupuloso y en un producto potencialmente mejor: el Super-Étendard y los Exocet.

Varios pilotos argentinos fueron enviados, como parte del trato, a Francia, en donde practicaron con instructores franceses en aparatos de entrenamiento entre noviembre de 1980 y agosto de 1981. Terminado ese período, entre agosto y noviembre de 1981 fueron enviados a Argentina cinco aviones y cinco misiles. Aunque en el momento no se sabía, éstos serían la punta de lanza de varios de los ataques navales más importantes de la Guerra de Malvinas.

Un Super-Étendard de la Armada Argentina.

Sin embargo, para la época del conflicto, tanto los misiles como los aviones eran poco conocidos, relativamente, para mecánicos y pilotos. Aparentemente, estos últimos sólo cargaban con 45 horas de vuelo sobre los aparatos. Los misiles, además, eran tecnología muy novedosa para la época.

Los resultados ya son conocidos: volando solos o en conjunción con aviones de la Fuerza Aérea Argentina, lanzaron los cinco misiles antibuque disponibles en Argentina, los cuales destruyeron un buque británico de combate, uno de transporte y participando en el controvertido ataque al portaaviones Invincible.

El modo de ataque era sencillo, pero arriesgado. Los Super Étendard volaban en parejas, ya que se suponía que todos los ataques debían lanzar dos misiles para maximizar las posibilidades de éxito. Volando a muy baja altura para evadir el radar, la formación llegaba a un punto cercano a donde se suponía estaban las unidades enemigas. En ese momento, uno de los dos se despegaba de la superficie del mar y se mantenía con el radar encendido el tiempo suficiente como para corregir el rumbo. Esta operación se realizaba varias veces, tratando de no alertar demasiado al enemigo, el cual solía tener superioridad áerea gracias a los portaaviones. A una distancia de varias decenas de kilómetros, los dos aviones volvían a ganar altura, encendían los radares para transmitir los datos a los misiles, y los lanzaban. Rápidamente giraban para escapar, dejando al Exocet y su radar con el resto del trabajo.

En el caso del ataque al Invincible, debido a que solamente quedaba un Exocet, la formación fue reforzada con aviones A-4, los cuales luego del lanzamiento del misil continuaron su rumbo para bombardear y cañonear la formación a corto alcance. La versión argentina declara hundido al portaaviones, pero la inglesa sostiene que el buque no se perdió.

Un dato poco conocido es que la enorme influencia que tuvo el Super Étendard y el Exocet en el conflicto podría haber sido mucho mayor, sino decisiva, de haberse realizado la operación militar en la fecha planeada. El gobierno argentino había solicitado 14 misiles y 14 aviones, pero la recuperación de las islas se adelantó varios meses ya que la situación social y económica del país era muy crítica, y se pensó que una guerra unificaría a la sociedad, que dejaría de lado las protestas. Una vez iniciada la guerra, obviamente Francia canceló el trato ya que Inglaterra era su aliado en la OTAN. De haber disponido de tantos misiles y aviones, la Armada Argentina podría haber diezmado la flota de la Royal Navy, imposibilitando o dificultando enormemente el desembarco anfibio.

Lamentablemente, la dupla avión-misil era tan perfecta que sin la segunda parte, el Super Étendard se volvió casi inútil. Era el avión más moderno de la Armada, con un radar que superaba a la mayoría, sino a todos los aviones, incluyendo tal vez a los de la Fuerza Aérea. Fue por eso que, después del último lanzamiento, el Super Étendard dejó de realizar misiones de ataque.

De los cinco aparatos recibidos durante la guerra, uno tuvo que ser canibalizado para conseguir piezas de recambio para los otros cuatro, ya que los respuestos tampoco estaban disponibles en el mercado. Terminada la contienda, Francia envió los 9 aparatos restantes para cumplir con el pedido original. De estos 14 unidades, 11 se encuentran actualmente fuera de servicio.

Uso en la Primera Guerra del Golfo

Terminada la Guerra de Malvinas, una de las lecciones aprendidas fue que la combinación Super-Étendard+Exocet era excelente. Impresionada por su desempeño, y deseando tener rápido aviones capaces, Irak alquiló a Francia 5 aparatos de este tipo, mientras la empresa Dassault ensamblaba los Mirage F1 que ya habían sido comprados como lanzadores del misil.

Estos aparatos fueron muy exitosos nuevamente, esta vez contra tanqueros iraníes en el Golfo Pérsico. Fueron devueltos a Francia en 1985, aunque se dice que una cantidad desconocida se perdió, ya fuera por combate o por otros motivos.

Uso en Francia

En 1991, los Étendard IVM fueron retirados de servicio en el único lugar donde eran utilizados. Los portaaviones no podían quedarse sin vectores de ataque, de manera que los Super entraron en un programa de modernización continua para lograr sobrevivir los años que faltaban hasta la llegada de un sustituto. Las nuevas armas guiadas por laser requerían nuevos sistemas: estos aparatos, denominados Super Étendard Modernizados (en francés, SEM) lograron estar listos para entrar en servicio sobre Kosovo en 1999, como parte de la operación de la OTAN Fuerza Aliada. En esta oportunidad volaron unas 400 misiones de combate; poco tiempo después, en la operación Libertad Duradera, volaron algunas misiones de ataque a tierra.

La vida de los Super fue alargada, casi de manera forzada, debido a la falta de un buen reemplazo. El desarrollo del Rafale en su versión M (para la Marina), por parte de la misma empresa Dassault, tuvo repetidas demoras, propias de un proyecto tan ambicioso. El Super Étendard comenzó a ser retirado de servicio, gradualmente, hacia 2006. Su retirada definitiva se pensó primero para 2010, pero finalmente se dio recién en 2017, cuando los últimos cinco modelos modernizados fueron vendidos a Argentina, país que los necesitaba desesperadamente para mantener activa su cada vez más escasa flotilla de aeronaves de ataque.

Despedida en Argentina

Fiel a los resultados obtenidos en las Malvinas, Argentina cuidó bien de sus Super Étendard, incluso cuando la Armada dejó de disponer de su único portaaviones, hacia principios de la década de 1990. Sin embargo, como es de esperarse, los años de uso hicieron mella y varias unidades tuvieron que ser retiradas de servicio.

Cuando, en 2017, los últimos cinco Super Étendard modernizados fueron finalmente retirados de servicio en Francia, Argentina se hizo con ellos, con el objetivo de alargar lo más posible la vida útil de este modelo que sirvió con tanta distinción, hasta que se pueda conseguir un reemplazo más moderno.


Especificaciones técnicas
Tripulación1
Largo 14,31 metros
Envergadura9,6 metros
Alto3,85 metros
Superficie alar 29 m²
Peso vacío 6.460 kg, con carga típica 9.450 kg, máximo de despegue 11.500 kg carga externa máxima de 2.100 kg (con carga máxima de combustible)
Capacidad de combustible interna máxima de 2.612 kg
Planta motriz 1 reactor SNECMA Atar 8K-50 de 49.0 kN de empuje
Velocidada nivel del mar Mach 1.3 o 1.180 km/h (637 nudos) a 11.000 metros 1.380 km/h
Alcancetípico de 1.300 km (710 millas náuticas), máximo de 3.400 km
Techo de servicio 13.700 m (44.900 pies), a una tasa de trepada de 100 m/s
Carga alar 396 kg/m²
Relación potencia/peso 0.43
Armamento2 cañones DEFA 553 de 30 mm, más 2.100 kg de bombas o cohetes en 5 puntos fuertes, incluyendo misiles aire-aire Matra 550 Magic, antibuque Exocet, AS.30, Pescador, y misiles crucero ASMP, además de bombas nucleares AN52

Dassault-Breguet Etendard

Pensado en un principio como un caza de ataque para los países de la OTAN, el Etendard no tuvo el éxito deseado, y terminó como caza embarcado para la Armada Francesa. Esta versión entró en servicio en 1956, pero su mediocre desempeño la puso en peligro. Fue reemplazada entonces por una variante mejorada, el Super-Étendard, aunque la versión de reconocimiento continuó en servicio por algún tiempo más.

La idea detrás del Etendard (en francés, Estandarte) fue crear un cazabombardero que cumpliera tanto los requerimientos de la OTAN como los de las autoridades francesas.

Estas últimas tenían en mente un interceptor ligero, habiendo visto cómo se desarrollaban los combates sobre los cielos de Corea durante la guerra de 1950-53. Sin embargo, como sucede frecuentemente, luego desearon un avión más polivalente, capaz de funcionar como bombardero táctico ligero, que pudiera igualmente funcionar como caza.

Para esa fecha, la OTAN pidió un concepto similar en su programa LWSTF (Light Weight Tactical Strike Fighter, caza de ataque táctico de peso ligero). Para responder a ambos pedidos, la empresa Dassault ideó dos aviones: el Mirage y el Etendard (creando tres versiones en este caso). El primero se convertiría en leyenda; el otro sería mucho menos exitoso y conocido, pero lograría cumplir bien su misión.

El Etendard derivó del Dassault Mystère, pero tuvo dos prototipos que no llegaron a ser producidos y dieron resultados mediocres.

Étendard II

Se trataba del diseño de caza que se llamó inicialmente Mystère XXII. Se lo había pensado en respuesta al pedido de la Fuerza Aérea Francesa de un cazabombardero liviano. El único prototipo construido voló el 23 de julio de 1956, y demostró tener una baja relación peso/potencia, lo cual le impedía llevar mucha carga en condiciones favorables. Fue presentado en el concurso pero las autoridades militares decidieron quedarse con el Dassault Mirage III, ya que el Étendard II no poseía ninguna de las capacidades que el Mirage sí tenía.

Al mismo tiempo, la OTAN pidió un caza de ataque ligero, lo cual llevó a Dassault a pensar en un diseño similar al Étendard II pero mejorado, el cual se denominó Étendard VI.

Étendard VI

Este diseño tuvo un origen similar al del Étendard II: buscaba satisfacer tanto los requerimientos franceses por un cazabombardero ligero y de la OTAN para un caza que teóricamente todos sus miembros comprarían y utilizarían de manera standard (luego terminó siendo el Aeritalia G.91).

La idea de la empresa era arriesgada, pero el objetivo era enorme: abaratar los costos de diseño y construcción y al mismo tiempo encontrar muchos clientes. Se comenzó entonces a pensar en desarrollos similares, con pequeñas variaciones del mismo concepto general. El Étendard VI (originalmente llamado Mystère XXVI) buscaba llenar las espectativas de la OTAN, así como el II buscaba llegar a la Fuerza Aérea Francesa.

El Étendard fue aceptado como prototipo de tamaño real en el concurso de la OTAN. En este sentido, se comportó bien en las pruebas de vuelo, pero el G.91 mostró una mayor maniobrabilidad, lo cual lo dejó fuera de la competición.

Sin embargo, lo que se aprendió en el diseño y vuelo del Étendard VI sirvió, al igual que en el caso del II, para desarrollar más adelante el Étendard IV, que sí entraría en servicio.

Étendard IV

Este concepto privado, desarrollado por la empresa sin pedido expreso del gobierno francés, tomó como base al II. Aunque tuvo algunos contratiempos, eventualmente fue ofrecido a la Marina Francesa y aceptado por la misma.

Para cumplir con los requerimientos franceses y de la OTAN, los diseñadores utilizaron las características básicas del diseño del Super-Mystère: una aeronave pequeña con motores lo suficientemente potentes como para cruzar apenas la barrera del sonido sin requerir de posquemadores. Como se ha visto ya, esto llevó a que la empresa desarrollara en paralelo el Mystère XXII (Etendard II), el Mystère XXIV (Etendard IV) y el Mystère XXVI (Etendard VI). Todos se caracterizaron por mejorar mucho la sustentación, lo cual permitía despegues y aterrizajes a velocidades reducidas.

Con la experiencia de los prototipos anteriores, la empresa aprendió de sus errores y desarrolló una aeronave más grande y con motores más potentes, el Mystère XXIV, luego conocido como Étendard IV.

El prototipo del Étendard IV tuvo su primer vuelo el 24 de julio de 1956, un día después del Étendard II. Las pruebas demostraron que se trataba de un avión con buenas capacidades; incluso, en un combate aéreo simulado pudo derribar al Mystere IV, que en ese momento era el caza principal utilizado en Francia por su Ejército del Aire.

Esto, sin embargo, no sirvió de mucho. El prototipo fue rechazado debido a la escasa potencia de su motor, quedando seleccionado el Étendard VI, que fue eliminado del concurso de la OTAN por el G.91. Esta serie de rechazos desmotivó enormemente a la empresa, pero también al Ejército del Aire francés, que decidió descontinuar el pedido de prototipos sobre la base del Mystere y dedicarse a mejorar el futuro Mirage III.

Dassault, sin embargo, decidió seguir intentando y le ofreció el prototipo a la Marina Francesa, la cual mostró interés en el mismo. Solicitó para ello, en mayo de 1957, una preserie de cinco aviones capaces de operar en portaaviones.

La empresa nunca había construido hasta la fecha ningún avión embarcado, por lo que todos los cambios solicitados resultaron un verdadero desafío. Con el rediseño, el Étendard IV se convirtió en el Étendard IVM. Se incorporaron alas plegables, dispositivos de elevación, se fortaleció toda la estructura para hacer frente al enorme stress del aterrizaje, se incorporó un sistema de reabastecimiento en vuelo y la parte frontal se hizo más grande para acomodar mejor a las alas reforzadas y a un radar más grande.

El avión tenía un diseño convencional, con alas en flecha montadas a una altura media del fuselaje. Siendo un aparato monomotor, tenía dos tomas de aire semicirculares atrás y debajo de la cabina, con el motor integrado dentro del fuselaje, el cual estaba rematado por una nariz puntiaguda. Poco agraciado, el Étendard IVM tenía un diseño algo bulboso, que contrastaba con una cola en T.

El primer prototipo (denominado Étendard IVB, con un motor Atar 51 y flaps soplados) hizo su primer vuelo el 21 de mayo de 1958.

El Étendard IVP es fácilmente identificable gracias a la proa afilada que contiene los sistemas de reconocimiento.

Un tiempo después se decidió fabricar otro prototipo pensado para misiones de reconocimiento, con una nariz diferente que permite acomodar tres cámaras fotográficas. Este prototipo se convierte en el Étendard IVP, que realiza su primer vuelo el 19 de noviembre de 1960. Esta última versión tenía además una misión secundaria como cisterna para aviones embarcados (portando para tal fin una barquilla especial en el vientre del fuselaje), y es fácilmente reconocible por su proa afilada, la cual contiene tres cámaras de reconocimiento OMERA, una con campo frontal y las otras dos laterales. No tan visibles son las dos cámaras enfocadas hacia abajo que están en el fuselaje, en un carenado ventral. Los IVP estaban totalmente desarmados.

Tal vez por motivos de seguridad, las primeras pruebas de despegue con catapultas no se realizaron sobre un portaaviones real, sino en instalaciones similadas, en un centro de pruebas de la Royal Navy, en 1960. Sin embargo, hacia finales de ese año los éxitos obtenidos hacen que las pruebas comiencen a realizarse en el portaaviones francés Clemenceau.

Finalmente, y luego de todos los contratiempos ya comentados, el Étendard se hizo realidad, cuando Dassault recibió el pedido formal de 69 aviones de combate IVM y 21 de reconocimiento IVP. Estas unidades entraron en servicio al año siguiente, el 26 de julio de 1961, y comenzaron a ser desplegados en los portaaviones franceses de la clase Clemenceau en 1962. El ritmo de producción no fue muy rápido, ya que el último de los 90 ejemplares fue entregado recién en 1965.


Años en servicio

El Étendard es otro de tantos aviones que, a pesar de surgir en medio de la Guerra Fría, no se destacó nunca en servicio, en parte porque nunca fue utilizado en combate, y en parte porque no fue exportado ni utilizado por otras naciones. Algo de esto se debe no solo a su especialización (los cazas embarcados no suelen tener mucho mercado fuera de su país de producción), sino a su rendimiento más bien mediocre.

El Étendard IV no era muy potente ni rápido: a baja altura y velocidad apenas podía llegar a Mach 0.97, y solo podía llegar a velocidades supersónicas a gran altitud. En realidad, se trató de un caza de transición: logró llenar un espacio muy necesario, pero rápidamente se empezó a pensar en su sustitución, en vez de crear nuevas versiones mejoradas.

El Étendard fue uno de los aviones más longevos de la Marina Francesa. La versión de reconocimiento, fue utilizada en combate sobre Yugoslavia en 1995 y permaneció en servicio casi diez años más.

Ya en los años 1970, pocos años después de que entrara en servicio el último ejemplar, la Marina Nacional Francesa comenzó a buscar su sustituto. En un primer momento se pensó en crear una versión navalizada del SEPECAT Jaguar, el Jaguar M. Sin embargo hubo demasiados problemas de cooperación entre Francia e Inglaterra, los dos socios en el proyecto Jaguar, por lo que esta variante finalmente se canceló. Para entonces, Dassault podía ofrecer una versión mejorada del Étendard IV, el Dassault-Breguet Super Étendard, de manera que sin pensarlo, Francia terminó comprando un desarrollo de su “patito feo”.

Años después, el Étendard IVM empezó a ser sustituído por su “hermano mayor”. Su alejamiento definitivo del servicio se dio en julio de 1991, habiendo cumplido con un total de 180.000 horas de vuelo y 25.300 aterrizados en portaaviones. Sin embargo, la versión de reconocimiento siguió operativa hasta el año 2000, aunque algunos ejemplares continuaron en servicio hasta el 2004, posiblemente por falta de un reemplazo acorde, esperando el desarrollo del Rafale M.

Es importante mencionar que esta versión de reconocimiento fue la única que tuvo salidas “de combate”, a pesar de ser aviones totalmente desarmados. En 1995 sobrevolaron Bosnia durante la operación Deliberate Force como parte del plan de ONU para asegurar una transición segura en la separación de este país de la ex-Yugoslavia.


Especificaciones Etendard IIEtendard VI
Etendard IV
Tripulantes111
Largo12,89 m14,40 m10,85 m
Alto3,80 m3,79 m3,76 m
Envergadura8,74 m9,60 m8,30 m
Superficie alar 24,2 m²29 m²23 m²
Peso vacío 4.210 kg, máximo de despegue 5.650 kgvacío 5.900 kg, cargado 8.170 kg, máximo de despegue 10.200 kg vacío 3.720 kg, máximo de despegue 5.860 kg
Planta motriz 2 reactores Turboméca Gabizo de 18,4 kN c/u 1 reactor SNECMA Atar 8B de 43,161 reactor Bristol-Siddeley Orpheus de 21,6 kN
Velocidad
máxima
1.054 km/h (569 nudos) 1.099 km/h (593 nudos)912 km/h (492 nudos)
Alcance1.100 km (594 millas náuticas o 680 millas) 3.300 km (1.800 millas náuticas o 2.100 millas) 890 km (480 millas náuticas o 550 millas)
Techo de
servicio
15.000 metros (48.000 pies) 15.500 metros (50.900 pies) a una tasa de trepada de 100 m/s 13.400 metros (44.000 pies)
Carga alar 233 kg/m²282 kg/m² 255 kg/m²
Relación
potencia/peso
0,33 0,54 0,38
Armamento2 cañones de 30 mm y 1.500 kg de bombas o cohetes2 cañones de 30 mmy 1.360 kg de bombas o cohetes; puede llevar un Exocet compensándolo con un tanque de combustible en el otro ala2 cañones de 30 mm o 4 ametralladoras de 12.7 mm (0.50), más 1.000 kg de bombas o cohetes.
El IVP está desarmado.